Notas Sobre Filipenses Completo
Notas Sobre Filipenses Completo
Notas Sobre Filipenses Completo
Introducción
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Notas sobre Filipenses
Copyright, 1988
By Wayne Partain
Derechos Reservados
Versiones citadas
Comentarios citados
Comentario Exegético y Explicativo de la Biblia por Jamieson, Fausset and Brown (JFB)
Notes on the New Testament por Albert Barnes (AB)
The Interpretation of Philippians por William Hendriksen (WH)
Commentary on the Holy Scriptures por John Peter Lange (JPL)
El Nuevo Testamento Comentado por William Barclay (WB)
A Commentary on the New Testament Epistles por David Lipscom (DL)
Bible Handbook por Henry H. Halley (HHH)
Filipenses, Triunfo en Cristo, por John F.Walvoord (JFW)
Notas Sobre Filipense
Introducción:
A. Filipos era una ciudad de Macedonia, una colonia romana (Hech. 16:12, "Filipos, que
es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia", es decir, colonia romana. Fue
la primera ciudad en el continente Europeo que oyó el evangelio. Pablo predicó aquí después de
ver la visión del hombre de Macedonia, Hech. 16:9. Hech. 16:12-40 narra los eventos de la
estadía de Pablo, Silas, Timoteo y Lucas en Filipos, durante el segundo viaje evangelístico,
alrededor del año 51 ó 52 d. de J. C. En esta ciudad las primeras personas que se convirtieron
eran mujeres. "Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la
oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer
llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciuidad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba
oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía ... fue
bautizada, y su familia" (Hech. 16:13-15).
En Filipos sucedió el primer conflicto que se registra entre el evangelio y los paganos, y fue esta
la primera vez que Pablo compareció ante un tribunal romano. A Pablo y Silas les azotaron
"públicamente sin sentencia judicial, siendo ciudadanos romanos" (véanse Hech. 22:25-28;
25:10) y les echaron en la cárcel (Hech. 16:37), pero a consecuencia de esto se oye en esta
ciudad por primera vez en labios de gentiles la pregunta "Señores, ¿qué debo hacer para ser
salvo?" (Véase Hechos 2:37; 9:6). La pregunta fue hecha por el carcelero. "Le hablaron la
palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma
hora de la noche (a media noche, ver. 25), les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con los
suyos" (Hech. 16:30-34).
B. La iglesia. Estos, pues eran los primeros miembros de la iglesia de Filipos. Esta
congregación tuvo comunión con Pablo en la predicación del evangelio desde que principió su
obra para evangelizarlos (Fil. 1:5; 2:25-30; 4:14-18). Había lazos fuertes e íntimos entre ellos; se
preocupaban los unos por los otros (1 Cor. 12:25). Toda la carta indica claramente que Pablo sí
los tenía en su corazón (1:7).
C. Epafrodito era el mensajero de esta iglesia. Su trabajo fue llevar la ayuda enviada a
Pablo y traerles esta carta y otra información acerca de Pablo. Durante el tiempo que Epafrodito
estuvo en Roma, era fiel compañero de Pablo. Este hermano se enfermó y estuvo "a punto de
morir" (2:27); "por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte" (2:30). Pero "Dios tuvo
misericordia de él" y de todos, y él pudo regresar a Filipos. De lo que se revela sabemos que los
hermanos de Filipos se dieron cuenta de que Pablo estaba en Roma como preso y que se
preocupaban por él; que Epafrodito había llevado la ayuda que la iglesia envió a Pablo; que de
alguna manera se dieron cuenta de que Epafrodito se enfermó gravemente, y que éste se dio
cuenta de la preocupación de los hermanos por él. Por esta causa Pablo quería que regresara a
Filipos y que llevara esta carta. Acerca de este mensajero Pablo dice, "Así que le envío con
mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza. Recibidle,
pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en estima a los que son como él" (2:28,29).
D. La fecha. Esta carta fue escrita durante el encarcelamiento de Pablo en Roma,
aproximadamente en el verano u otoño del año 61 d. de J. C.
E. En esta carta Pablo no habla de apostasía como en la carta a las iglesias de Galacia.
No había grandes irregularidades como las que había en Corinto. No tuvo que combatir ningún
desorden serio como en las cartas a Tesalónica (algunos no trabajaban). Sin embargo, era
necesario darles advertencias acerca de los judaizantes (3:1,2), y también exhortar a dos
hermanas que, aunque eran miembros activos y buenos en la congregación, tenían algún
desacuerdo o desavenencia entre ellas y esto amenazaba la paz y unidad de la misma.
F. El tema de gozo. La carta a los filipenses contiene las mismas exhortaciones
encontradas en las otras cartas, y amonestaciones acerca de falsos hermanos, pero no hay otra
carta que hable tanto de gozo y regocijo. Pablo usa estos términos repetidas veces. Es una carta
de mucho optimismo, de gratitud (a Dios y a los filipenses), de confianza en Cristo y de paz y
contentamiento aun en un ambiente muy adverso. Esta iglesia estaba pasando por pruebas (1:27-
30); por lo tanto, la actitud de Pablo le servía como buen ejemplo a seguir.
Según esta carta el gozo se encuentra en la gratitud (1:3); en participar con otros en evangelizar
(1:3; 2:25; 4:15,16); en el amor sacrificial (1:7,9, 2:17); en escoger lo bueno (1:10,11); en vencer
obstáculos para hacer que la obra del Señor avance (1:12-14); en defender sin temor el evangelio
(1:27,28); en la unidad (2:1-4); en ocuparnos en nuestra salvación (2:12); en llevar una vida
irreprensible (2:14-16); en dejar todo por Cristo (3:7-8); en olvidar lo pasado y proseguir hacia la
meta (3:12-14); en vivir sin afán (4:6,7); en llevar una vida de paz y contentamiento (4:7-13); en
una palabra, en llevar una vida preparada (1:21-23; 3:20,21).
G. Otro tema muy importante en esta carta es la vida en Cristo: 1:19-21, Cristo es nuestra
vida; 2:5, Cristo es nuestro ejemplo; 3:8-10, Cristo es nuestra esperanza; y 4:13, Cristo es nuestra
fuerza.
Filipenses 1
1:1 -- "Pablo y Timoteo ... " Timoteo estuvo en Roma con Pablo cuando éste escribió
esta carta (véase 2:20, comentarios sobre la fidelidad de este evangelista joven). Timoteo no era
coautor de la carta, sino un fiel y amado compañero. Pablo habla de Timoteo en otras cartas (2
Cor. 1:1; Col. 1:1; 1 Tes. 1:1; 2 Tes. 1:1). Los hermanos filipenses conocieron a Timoteo, y Pablo
pensaba enviarlo pronto a Filipos (2:19). Es probable que hubiera lazos fuertes entre Timoteo y
los filipenses.
-- "siervos de Jesucristo". No dice San Pablo y San Timoteo. No dice Padre Pablo y
Padre Timoteo. Tampoco "Reverendos", ni "Doctores", ni nada por el estilo, sino simplemente
"siervos" (DOULOI, esclavos) "de Jesucristo" (1 Cor. 6:20). Eran de esos "esclavos" que
estaban bien ligados a sus amos y no solamente estaban muy sumisos, sino que también los
amaban mucho, porque eran muy buenos con ellos. Con gozo les servían con toda sumisión. El
esclavo fiel no tiene voluntad propia, porque su voluntad es la del maestro. Desde luego, Cristo
es nuestro perfecto amo y merece el perfecto amor de nosotros.
Pablo no dice, "apóstol de Jesucristo" como dice en otras cartas, porque no era necesario recordar
a estos hermanos de su autoridad apostólica. Parece que estos hermanos no solamente tenían
mucho respeto por Pablo, sino también mucho amor y afecto.
-- "a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos", los hermanos vivos en
Filipos. En la Biblia no los "santos" no son imágenes, y no son personas que murieron hace
muchos años que durante su vida ejemplificaron en forma muy excepcional ciertas virtudes y
ahora han sido "canonizadas" por el clero romano. En esta práctica pagana se observa la deifi-
cación de tales "santos", y se les ora como se ora a Dios. Este error vino del paganismo: los
emperadores y otros hombres eminentes son deificados al morir.
La palabra "santo" viene de la palabra, "santificado", que significa sencillamente "apartado". Los
santos son los que se han apartado del pecado. Son cristianos. "Pero fornicación y toda
inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos" (Efes. 5:3).
Los cristianos son diferentes de los del mundo. Barclay comenta que para los judíos la palabra
"santo" (KADOSH en hebreo, JAGIOS en griego) básicamente indicaba diferente. Los
sacerdotes eran santificados y, por eso, diferentes de los demás (Lev. 21:6), porque su trabajo era
único. El diezmo era santificado (Lev. 27:30,32) y, por lo tanto, era diferente; tenía uso especial.
La parte central del templo era el lugar santo (Ex. 26:33); era diferente de los demás edificios del
templo. La nación misma era santa (Lev. 20:26), era diferente de las demás naciones. Ahora el
pueblo especial de Dios es la iglesia y cuando Pedro nos llama "nación santa" (1 Ped. 2:9)
debemos siempre recordar que básicamente esta palabra significa que somos diferentes de los
demás.
-- "con los obispos..." La palabra "obispo" (EPISCOPOS) quiere decir "ver sobre"
(supervisor). Los "obispos" son los "ancianos" (Hech. 20:17,28), y son los "pastores" (Heb.
13:17). Es muy importante observar que estos tres términos (obispos, ancianos, pastores) se usan
para los mismos hombres (del mismo oficio). Los apóstoles designaron ancianos (número plural)
en cada congregación (Hech. 14:23). No existió la práctica sectaria de tener un "Pastor" en
ninguna de las iglesias del Nuevo Testamento. Además, esta verdad nos enseña que cada iglesia
es independiente (autónoma) porque cada iglesia tiene su propio gobierno. No había gobierno
central de la iglesia de Cristo, aparte de Cristo la Cabeza. Si alguien busca alguna "iglesia
central" o "iglesia madre" en el Nuevo Testamento, buscará en vano.
Los hermanos designados como ancianos (obispos) deben reunir los requisitos nombrados por
Pablo (por el Espíritu Santo) en 1 Tim. 3:1-7 y en Tito 1:5-9.
El trabajo de los "obispos" se enseña en Hech. 20:28 ("mirad por vosotros y por todo el rebaño
en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor"); "vuelan
por vuestras almas" (Heb. 13:17). Dice 1 Ped. 5:1-3 "apacentad la grey de Dios que está entre
vosotros, cuidando de ella ... siendo ejemplos de la grey". La supervisión de los ancianos se
limita a la congregación "en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos". Deben apacentar la
grey de Dios "que está entre vosotros". No había "ancianos patrocinadores" en Filipos, ni en
Jerusalén, ni en Antioquía, ni en otra parte. Toda congregación debe tener sus propios ancianos,
porque cada congregación es independiente y autónoma.
1:2 -- "Gracia ... " Pablo quería que los hermanos fueran recipientes de la gracia (favor
inmerecido) de Dios. Nadie puede merecer la salvación y, por lo tanto, el mensaje de salvación es
el mensaje de gracia (Jn. 1:17; 1 Cor. 15:10; Efes. 1:7; Hech. 4:16). Pero no hay otra palabra que
se haya pervertido más que la palabra "gracia". La gracia no es incondicional como muchos
suponen. No somos salvos por la "gracia sola". 2 Cor. 5:19 ("no tomándoles en cuenta a los
hombres sus pecados") significa que Dios perdona los pecados de los que obedecen al evangelio,
pero no significa que los pecados del cristiano no son cargados a su cuenta. La doctrina de que la
justicia personal de Cristo es contada al cristiano de tal manera que Dios no puede ver los
pecados de éste es falsa doctrina. Aunque esta enseñanza es llamada "gracia" por muchos, en
realidad convierte la gracia de Dios en libertinaje (Judas 4). ¡Qué lástima que la doctrina bíblica
de gracia sea pervertida por tantos hombres "religiosos"!
-- "del Señor Jesucristo", Hech. 2:33-36, sentado a la diestra del Padre, teniendo toda
autoridad (Mat. 28:18).
1:3 -- "Doy gracias ..." A los romanos dijo, "doy gracias a mi Dios ... de que vuestra fe
se divulga por todo el mundo" (Rom. 1:8). A los tesalonicenses dijo, "Damos siempre gracias ...
acordándonos ... de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en
la esperanza" (1 Tes. 1:2,3). También Pablo estaba sumamente agradecido con los hermanos
filipenses "siempre que me acuerdo de vosotros", y es probable que se acordara de ellos
frecuentemente, mayormente en esos días por causa de la visita de Epafradito, el mensajero de
Filipos (2:25) Pablo tuvo una experiencia muy amarga en Filipos (Hech. 16:19-24), pero en lugar
de recordarla con resentimiento él prefería recordar el amor, la fidelidad y la comunión de la
iglesia. ¡Qué bueno fuera si este mismo espíritu de apoyo, ternura, ánimo y hermandad existiera
hoy en día entre todos los predicadores y las iglesias con las cuales trabajan!
1:4 -- "rogando con gozo por todos vosotros". En esta carta aparecen las palabras "gozo"
y "regocijo" diez y seis veces. Parece que un pensamiento que corre a través de la carta es el
siguiente: "Me regocijo; regocijaos vosotros". Si Pablo podía regocijarse aunque estaba preso en
Roma, entonces no debería ser imposible que los hermanos filipenses se regocijaran también.
Toda la carta respira gozo y optimismo.
Es un gozo que no depende de circunstancias favorables. 2 Tim. 4:13 ("Trae, cuando vengas, el
capote que dejé en Troas en casa de Carpo") puede indicar que Pablo se sentía con frío e
incómodo, aparte de la molestia de las cadenas y de estar privado de libertad. En Hech. 16:24,25
vemos a Pablo y Silas en la cárcel en esa misma ciudad de Filipos, y aunque estuvieron "en el
calabozo de más adentro, y se les aseguró los pies en el cepo" aun en esta condición oraban y
cantaban himnos a Dios. El gozo verdadero es un gozo indestructible. Es el fruto del Espíritu
Santo (Gál. 5:22,23) En 2 Cor. 8:2 Pablo dice respecto de las iglesias de Macedonia (Filipos era
ciudad de Macedonia) "que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y
profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad". Tenían gozo en medio de mucha
tribulación y profunda pobreza. El gozo del cual Pablo habla es el gozo de la fe (1:25); el gozo
de ver unidos a los cristianos (2:2), porque no puede haber gozo en una iglesia dividida; el gozo
de estar reunidos con hermanos amados después de una separación dolorosa (2:28); el gozo de
recibir a tales hermanos (2:29); el gozo de estar en el Señor (3:1); el gozo de hermanos ganados
por el evangelio (4:1); y el gozo de recibir ayuda de hermanos amados.
-- "desde el primer día hasta ahora" indica que los hermanos filipenses ayudaron a
Pablo desde el principio de su obra en Filipos y hasta el momento de escribir esta carta. ¿Por
qué? Porque amaron el evangelio y amaron a Pablo. Los hermanos que no quieren tener
comunión con el evangelista -- dándole ayuda monetaria para que pueda predicar el evangelio --
no aman ni al evangelista ni al evangelio. El amor del cristiano por el Señor y por el evangelio no
se mide solamente por su fervor para cantar himnos y orar, sino también por su disposición de
ofrendar con sacrificio para que se lleve el evangelio a los que nunca lo han oído.
1:6 -- "estando persuadido ... perfeccionará'". Pablo expresó mucha confianza en los
filipenses. Pablo tenía la plena confianza de que como ellos comenzaron bien (Hech. 16:11-40),
también seguirían fieles hasta el fin. El que comenzó la obra es Dios, y Pablo esperaba que El
seguiría obrando en ellos, produciendo "así el querer como el hacer, por su buena voluntad"
(2:13), es decir, a través de su palabra (1 Tes. 2:13). Fil. 2:13 y 1 Tes. 2:13 son textos paralelos.
Los hermanos no eran pasivos sino activos en todo esto. Dios no puede perfeccionar su obra en
nosotros si somos pasivos. Tenemos que ocuparnos en nuestra salvación con temor y temblor
(2:12).
-- "hasta el día de Jesucristo", 1:10; 2:16; 1 Cor. 1:8; 1 Tes. 5:2; 2 Tes. 1:10. Es el gran
día final (2 Ped. 3:10; 2 Tes. 1:7-10, etcétera).
1:7 -- "como me es justo sentir esto de todos vosotros". Era correcto, apropiado, que
Pablo tuviera esa actitud, porque los filipenses eran dignos de su confianza.
-- "por cuanto os tengo en el corazón", una verdadera amistad. Cuando Pablo obedeció
al evangelio, perdió la amistad de muchos, pero ganó al Amigo Mejor, y también ganó a muchos
amigos en Cristo, como los filipenses. ¿Cuántos verdaderos amigos tenemos? Algunos de los
"amigos" de Jesús "volvieron atrás, y ya no andaban con él" (Jn. 6:66) porque les habló de cosas
espirituales (ver. 63). En el momento más crítico cuando más necesitaba del apoyo de sus
discípulos "dejándole, huyeron" (Mat. 26:56). "En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado,
sino que todos me desampararon" (2 Tim. 4:16). Pablo estimaba en gran manera la amistad de
los filipenses. Con razón podía decir, "os tengo en el corazón" y "hermanos míos amados y
deseados ("añorados", BAS) gozo y corona mía" (4:1).
-- "todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia". Como ellos habían par-
ticipado en la predicación, la defensa y confirmación del evangelio, participarán también de la
bendición de Dios que acompaña tales esfuerzos.
-- "de cómo os amo a todos vosotros", "os añoro" (BAS), EPIPOTHEO, se acordaba
de ellos con mucha emoción. La palabra aparece otra vez en 2:26, Epafrodito "os añoraba" y en
4:1, "hermanos míos, amados y añorados"; también en 2 Cor. 9:14, "su anhelo por vosotros". El
amor de Pablo por ellos era grande, pero no dejó de exhortarles (3:1; 4:2).
1:9 -- "Y esto pido en oración", Pablo oraba mucho por los hermanos, Efes. 1:16; 3:14-
19; Col. 1:9-12. ¡Qué aliento para los filipenses al saber que Pablo oraba por ellos! ¿Qué pidió
por los filipenses?
-- "que vuestro amor abunde". En esta carta (1:17; 2:1,2), como en las otras, se refiere
constantemente al amor. No hay palabra en el vocabulario humano más pervertido que la palabra
"amor". Se emplea comúnmente como alguna emoción, pasión o sentimiento, pero Pablo pide en
oración que el amor de los filipenses sea inteligente, enterado y juicioso. El conocimiento sin
amor no vale nada (1 Cor. 13:1-3), pero el amor no será bíblico si no aprende la voluntad de
Dios. "Si amamos algo deseamos saber cada vez más de ello; si amamos a una persona queremos
saber cada vez más de ella; si amamos a Jesús, cada día deseamos aprender más de él y de su
verdad. El amor es siempre sensible a la mente y al corazón de la persona amada. Si el amor
hiere torpemente y ciega los sentimientos de la persona que se pretende amar, de ninguna manera
es amor" (énfasis añadido, wp) (Barclay).
1:10 -- "para que aprobéis lo mejor". El amor que crece en ciencia puede discernir entre
el bien y el mal, entre lo que agrada a Dios y lo que no le agrada. El lenguaje que se usa aquí se
basa en pesar y examinar metales. Después de examinar bien algún asunto, los maduros escogen
y aprueban lo mejor. Dice La Biblia de las Américas (margen), "distingáis entre cosas que son
diferentes". Debemos ser cristianos inteligentes y juiciosos. Debemos imitar a los de Berea
(Hech. 17:11), investigando y examinando todo a luz de las Escrituras, y juzgando todas las
cosas según su naturaleza verdadera, nunca siendo guiados por la apariencia, ni tampoco por los
sentimientos y emociones. Los ingenuos pueden ser engañados fácilmente. Es indispensable que
todo miembro crezca "para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo
viento de doctrina" (Efes. 4:14). ¡Qué trabajo urgente tenemos los evangelistas de enseñar y
confirmar a todo converso! Cuesta tiempo estudiar para prepararnos y luego enseñar, enseñar,
enseñar. Todo evangelista debe leer frecuentemente lo que Pablo dice a Timoteo (2 Tim. 4:1-5),
"que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo ... " Muchos, tanto hermanos
como visitantes, tienen "comezón de oír" cosas placenteras (2 Tim. 4:3; Isa. 30:9,10), pero lo que
necesitan oír es la palabra de Dios no adulterada.
En cada reunión de la iglesia y en cada clase debe haber edificación. Lamentablemente muchos
hermanos (por haberse convertido de iglesias pentecostales o por haber comenzado con
hermanos liberales) dedican mucho tiempo en cada reunión a lo que ellos consideran
"exhortación" con muy poca substancia bíblica, y dedican aun más tiempo a los cantos. Hay
hermanos que cantan y cantan y cantan, con muy poco deseo de estudiar la Biblia. (En estos
casos probablemente nadie preparó clase bíblica o sermón). Se oye a veces exhortaciones usando
el himnario como "biblia", porque se sabe más del himnario que de la Biblia. Es importante
cantar (Efes. 5:19; Col. 3:16) pero no es correcto que el cantar substituya la predicación y la
enseñanza. Aun cuando aprovechamos bien el tiempo para enseñar la palabra, estamos en-
señando solamente una pequeña porción de la Biblia a la gente en la predicación y en clases
bíblicas. Amados hermanos, "os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene
poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados" (Hech. 20:32). Si los
miembros no reciben enseñanza bíblica, no podrán discernir, no podrán hacer buenas decisiones,
y serán llevados por falsas doctrinas, por las opiniones de los extremistas, y por impulsos
carnales. El mundo en que vivimos es un mundo que ya perdió todo sentimiento de lo que en
realidad vale. Para muchos no hay nada sagrado. La vida misma no vale para ellos como se
puede en la aceptación del aborto. Para muchos el matrimonio no vale (muchos prefieren vivir en
unión libre). ¡Cuántos "apenas existen" de un día al otro tomando alcohol y usando drogas! La
revolución sexual sigue en pie. Los miembros de la iglesia necesitan oír y aprender mucha Biblia
para poder combatir la influencia de "la moda". Los jóvenes tienen que aprender argumentos
fuertes para combatir la evolución y otros aspectos del humanismo en la escuela. El diablo no
descansa.
-- "para que seáis sinceros", como cosas expuestas a la luz brillante del sol, y habiendo
sido examinadas, se manifiestan como puras y sin falta. La palabra "sincero" viene del latín (sine
cera), sin cera, la miel sin la cera. El cristiano verdadero acepta solamente la verdad, no
mezclada con error. No usa el engaño en los negocios. No usa la religión de Jesús como máscara.
Es como Natanael (Jn. 1:47), "un verdadero israelita, en quien no hay engaño". El cristiano es
cumplido: cumple sus promesas, su palabra es confiable, es cumplido en el trabajo, es justo con
el patrón, con los trabajadores, y con los clientes. El cristiano es lo que profesa ser.
-- "para el día de Cristo", ver. 6, (2 Ped. 3:10). Es necesario ser irreprensibles (Judas 24;
Efes. 5:27) para el día final, cuando Cristo venga.
1:11 -- "llenos de frutos de justicia", figura de un hermoso árbol lleno de fruto celestial.
Pablo quiere que haya una cosecha espiritual y abundante. ¿De qué? "El fruto del Espíritu es
amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe (fidelidad), mansedumbre, templanza
(dominio propio)", Gál. 5:21,22. "El fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad,
comprobando lo que es agradable al Señor", Efes. 5:9,10. "En esto es glorificado mi Padre, en
que llevéis mucho fruto", (Jn. 15:8). "El fruto del justo es árbol de vida" (Prov. 11:30). Sant.
3:18, "Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz".
¿Qué tan "llenos" estamos de los frutos de justicia? El servicio que el cristiano ofrece a Dios no
debe ser mediocre. Su conducta debe resultar "en beneficio de la obra" (1:22). Su amor debe
"abundar" más y más en conocimiento y discernimiento. Dice Pablo "completad" mi gozo (2:2).
Dios suplirá "todo lo que os falta conforme a sus riquezas" (4:19); por eso, debemos ser
generosos en nuestro servicio a Dios. Los que solamente quieren saber el "mínimo" de lo que
Dios requiere de nosotros no estarán "llenos" de frutos de justicia.
-- "que son por medio de Jesucristo", 3:7-11, no por medio de la ley de Moisés.
-- "para gloria y alabanza de Dios". Dios no es alabado solamente por los himnos,
oraciones y sermones, sino también por las varias actividades de nuestras vidas fieles que
demuestran que en verdad sostenemos la relación de hijos de Dios. Alabamos a Dios diariamente
con vidas obedientes y cumplidas, vidas sujetas a su voluntad. "En esto es glorificado mi Padre,
en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos" (Jn. 15:8).
1:12 -- "Quiero que sepáis", 1 Cor. 11:3; Col. 2:1, una expresión que da más énfasis a lo
que dice, tal vez para contestar una pregunta. Pablo escribío esta carta aproximadamente diez
años después de haber establecido la iglesia en Filipos. Epafrodito fue enviado por la iglesia a
Roma para llevar ayuda a Pablo y para que, en turno, pudiera traer informes a la iglesia de la
condición de Pablo. Los filipenses lo amaban mucho, y habiendo aprendido de sus prisiones,
querían saber de él y también de la causa de Cristo.
-- "hermanos", una palabra que tenía significado muy importante para Pablo. Hoy en día
esta palabra se usa tan ligeramente entre gente latina que prácticamente ha perdido su
importancia. Todo el mundo es "hermano", y no tiene ni la importancia de "amigo" porque a mu-
chos se les dice "hermano" cuando son totalmente desconocidos. ¡Es una lástima! También
algunos acostumbran decir "hermanos" a los "evangélicos" simplemente porque a nosotros nos
dicen "hermanos", y si alguna persona está asistiendo a las reuniones de la iglesia y aceptando
estudios en el hogar, para tales hermanos éstos ya son "hermanos". De esta manera una palabra
bíblica pierde su significado especial (1 Ped. 4:11). Es mi hermano el que obedece al evangelio
de Cristo y llega a ser hijo de Dios. Si él es hijo de Dios y si yo soy hijo de Dios, los dos somos
hermanos. Es verdad que los apóstoles decían "hermanos" a los judíos, porque éstos eran hijos de
Dios bajo la ley de Moisés. Durante el tiempo de la predicación apostólica que se registra en Los
Hechos (por ejemplo, 2:29; 13:15,26, etcétera), les llaman "varones hermanos" y se convirtieron
muchos de ellos. Pero esta relación no se puede comparar con la relación entre cristianos y
evangélicos o simpatizadores. Estos llegan a ser nuestros hermanos cuando obedecen al
evangelio.
-- "que las cosas que me han sucedido", acusaciones falsas que le obligaron a apelar a
César (Hech. 28:17-19), encarcelamientos, sufrimientos, persecuciones, en fin, todos los eventos
narrados por Lucas desde Hech. 21 hasta Hech. 28, y también mencionados en las cartas de
Pablo mismo (1 Cor. 4:9-13; 2 Cor. 11:24-28; etcétera). Es importante observar en este texto que
aunque Pablo se refiere a "las cosas que me han sucedido", el tema no es Pablo y sus
sufrimientos, sino el efecto de tales cosas sobre el evangelio. El pensamiento principal es que el
encarcelamiento de Pablo había obrado siempre para la gloria de Cristo (vers. 13-26). Lo que se
había aprendido fue que Pablo no era un prisionero político común y corriente, y que no había
cometido ningún crimen, sino que todo lo que sufría fue causado por su relación con Cristo.
-- "han redundado más bien para el progreso del evangelio". Aunque Pablo llegó a
Roma en cadenas, no dejó de predicar el evangelio (Hech. 28.19, 30,31). La cárcel no era
impedimento a la proclamación del evangelio; aun podía evangelizar la casa de César (4:22). Por
eso Pablo podía hablar del "progreso" del evangelio. Esta palabra (PROKOPE) significa "un
golpear hacia delante ... Originalmente esta palabra se utilizaba de un pionero abriéndose paso a
machetazos a través de arbustos" (Vine). Tiene que ver, pues, con quitar impedimentos u
obstáculos. Pablo estaba en cadenas pero "la palabra de Dios no está presa", 2 Tim. 2:9. Las
cadenas no cerraron la puertas de oportunidad para el evangelio, sino que, más bien, las
abrieron. Como hombre libre Pablo no pudiera haber predicado en la casa de César.
¿Por qué permitió Dios que el apóstol Pablo, poderoso embajador a los gentiles, quedara
"inmovilizado" (en cadenas) en tiempos tan importantes para el evangelio? El Señor dijo a
Ananías (Hech. 9:15) acerca de Pablo, "instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre
en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel". ¿Cómo podía Pablo predicar a
Félix, a Festo, a Agripa y aun a los de la casa de César? ¿Cómo podía Dios abrir la puerta para
que Pablo predicara a tales hombres eminentes? ¿Cómo podía Dios quitar los obstáculos puestos
por Satanás para que el evangelio no avanzara? Simplemente por medio de convertir los
obstáculos en oportunidades. Los impedimentos llegaron a ser pasaderas o escalones para que el
evangelio siguiera adelante. Es otro ejemplo de la providencia de Dios. El diablo piensa obrar en
contra nuestra, pero Dios lo convierte en bendición para nosotros. Cuando José se dio a conocer
a sus hermanos, les dijo, "Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá;
porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros ... Vosotros pensasteis mal
contra mí, mas Dios lo encaminó a bien" (Gén. 45:5; 50:20).
Pablo entendió esto. Entendió que no podía predicar a los gobernadores y reyes como hombre
libre, sino solamente como preso. Pero "la palabra de Dios no está presa" (2 Tim. 2:9; Isa. 40:8;
55:11). Hubo conversos aun en "la casa de César" (4:22), y el César de ese tiempo era el famoso
Nerón, que con tanta furia persiguió a la iglesia.
1:13 -- "de tal manera ... el pretorio", la guardia del emperador que consistió de varios
miles de soldados, muchos de los cuales oyeron a Pablo. Dice Hech. 28:30,31, que Pablo tenía
libertad de recibir gente y predicarles, teniendo consigo "un soldado que le custodiase" (Hech.
28:16). Estos turnaban, y de esta manera muchos soldados escuchaban al evangelio, y
observaban la conducta de este hombre ejemplar cuando conversaba con los hermanos, o cuando
tuvo que comparecer delante de sus jueces. Bien sabían que Pablo no era un prisionero ordinario,
que su problema no era político, y que no era un criminal. Podían oír el evangelio predicado y
verlo demostrado en Pablo: en su paciencia, en su amor genuino, en su ternura y en su gran valor.
Le escuchaban dictar cartas a iglesias e individuos. Le escuchaban orar. (En Filipos "a media-
noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían", Hech. 16:25. Sabían
que Pablo estaba "preso en el Señor", Efes. 4:1).
-- "y a todos los demás", una afirmación muy notable. Pero recuérdese que los soldados
custodiaban a Pablo por turno, y por eso había por lo menos cuatro soldados cada día con él;
éstos hablaban con otros de este prisionero excepcional y muy interesante, y a consecuencia
había santos "de la casa de César" (4:22).
1:14 -- "Y la mayoría de los hermanos". Ya había una iglesia en Roma antes de llegar
Pablo. Les escribió una carta antes de conocerles (Rom. 1:9-13). Al acercarse Pablo a Roma, "de
donde, oyendo de nosotros los hermanos, salieron a recibirnos hasta el Foro de Apio y las Tres
Tabernas; y al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró aliento" (Hech. 28:14,15). Tenía gran
deseo de conocerlos en persona. También cuando Pablo predicó a los judíos en Roma, "algunos
asentían a lo que decía" (Hech. 28:24). Lucas termina el libro de Hechos informándonos que
"Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían,
predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin
impedimento" (Hech. 28:30,31).
-- "cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones" (Efes. 6:18-20). El buen ejemplo es
un sermón poderoso. Es muy posible que, antes de llegar Pablo, los hermanos hubieran sido un
poco intimidados por los romanos y otros perseguidores ("en nada intimidados por los que se
oponen", 1:28), pero al ver la conducta de él se animaron, sabiendo bien que él estaba "puesto
para la defensa del evangelio" (1:17). Toda la historia de Pablo les animó. Sabían del naufragio
(Hech. 27) y cómo el Señor estaba con Pablo para sostenerle. Sin duda Pablo repetía a muchos lo
que está escrito en Hechos, de cómo Dios estaba con él y cómo estaba completamente confiado
en el Señor (Hech. 27:23-25). Podían ver que también en Roma Pablo creía y decía que "Todo lo
puedo en Cristo que me fortalece" (4:13). Había mucho en Pablo y en sus prisiones para animar
y motivar a los hermanos. ¡Qué ejemplo!
-- "se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor". Es lo que pasó con Pedro y
Juan: cada vez que les echaron a la cárcel salieron más valientes (Hech. 4,5). Lo mismo sucede
ahora. Es importante que haya hermanos en cada congregación que hablen con denuedo por
Cristo. ¿Por qué hay tantos hermanos callados? Debemos abrir la boca (Hech. 8:35).
1:15 -- "Algunos ... predican a Cristo por envidia y contienda", ("rivalidad", BAS).
PHTHONOS, envidia, es el sentimiento de disgusto producido al ser testigo u oir de la
prosperidad de otros ... Mat 27:18 ... Gál 5:21; Fil 1:15" (Vine). ERIS, riña, contención, es la
expresión de la enemistad, Fil 1:15, 'contienda'" (Vine). Como hay rivalidad entre abogados,
médicos, profesores, otros profesionales y empleos, también la hay entre predicadores. Entre los
apóstoles había rivalidad y contención en cuanto a quién sería mayor en el reino (Luc. 22:24).
Desde el ver. 12 Pablo expresa su optimismo, porque Cristo fue anunciado por él y por la
mayoría de los hermanos, pero él no se engañó, sino que reconoció que no todos predicaron con
motivos sanos. Algunos, movidos por la envidia, obraban en contra de él. Envidiaban la
influencia de Pablo. Es importante observar que Pablo habla de hermanos que anunciaron a
Cristo. Esto significa que predicaron la verdad. No eran falsos maestros. No eran los judaizantes
que imponían la ley de Moisés y la circuncisión sobre los gentiles (3:2). De estos Pablo escribió
en Gál. 1:8-9. Este texto (Fil. 1:15-18) tiene que ver con el propósito de estos predicadores y con
la falta de sinceridad (Mat. 6:1-18). Pablo no defiende la insinceridad en la predicación. El se
regocijaba cuando Cristo era anunciado, porque la fe viene por el oír (Rom. 10:17). La gente que
oye el evangelio de labios de los tales puede obedecer y ser salva. Es importante que el evangelio
se predique con propósito sano, pero hay gran diferencia entre predicar la verdad con propósitos
indignos y no predicar la verdad. Pablo se regocijaba cuando Cristo se predicaba imperfecta-
mente, pero nunca se regocijó cuando se predicó el error.
1:17 -- "sabiendo que estoy puesto", "designado" (BAS), una comisión sagrada, Gál.
1:15,16; Efes. 3:8; 1 Cor. 9:15, etcétera.
-- "defensa del evangelio". Siempre es obvio que Pablo estaba más interesado en la
defensa del evangelio que en su propia defensa. De hecho cuando leemos de la "defensa" de
Pablo, por ejemplo, en Hech. 22:1; 25:16, él no dedica mucho tiempo a su propia defensa, sino
que su mente se está concentrada en aprovechar la oportunidad de predicar a Cristo. Pablo se de-
fiende a sí mismo a veces para defender su doctrina y su ministerio. Por ejemplo, en 1 Cor. 9:3
dice, "Contra los que me acusan, esta es mi defensa", y luego nos da una explicación bien clara
del plan de Dios de que "ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del
evangelio" (ver. 14). A los mismos corintios hizo su defensa en la segunda carta (cap. 10,11) pero
no con propósito egoísta, sino para defender su ministerio. Si los oponentes de Pablo hubieran
destruido la influencia de Pablo, habrían destruido el evangelio predicado por Pablo. Pablo habla
muy poco de su defensa personal, por ejemplo en 2 Tim. 4:16. La "defensa" que le interesaba
siempre era la del evangelio. Exhorta a los filipenses a hacer lo mismo: "combatiendo unánimes
por la fe del evangelio" (1:27). "Contendáis eficazmente por la fe" (Judas 3). Pablo quería
cultivar el mismo espíritu en Timoteo: "Pelea la buena batalla de la fe" (1 Tim. 6:12); "no nos ha
dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder" (2 Tim. 1:7); "Tú, pues, sufre penalidades como
buen soldado de Jesucristo" (2 Tim. 2:3). Cuando Pablo fue prendido, siguió proclamando y
defendiendo el evangelio. Anunció el nombre del Señor, "dando testimonio a pequeños y a
grandes" (Hech. 26:22).
-- Es una verdad importante de que "La oración eficaz del justo puede mucho", pero
no hay esperanza de recibir nada de Dios sin la "suministración (provisión) del Espíritu de
Jesucristo". Anhelaba ver de nuevo a estos hermanos, y tenía la esperanza de hacerlo (2:23,24),
pero la palabra traducida "liberación" es la palabra "salvación", y no se puede afirmar con se-
guridad que Pablo se refiera en este versículo a la liberación física.
1:20 -- "será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte", el propósito
principal de su vida. Quería las oraciones de los santos por él, y quería la ayuda del Espíritu
quien "ayuda nuestra debilidad" (Rom. 8:26), para poder soportar aflicciones, y para seguir
predicando "el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo". Quería todo esto para que
Cristo fuera siempre magnificado en su cuerpo, o por vida o por muerte. El dejó en manos de
Dios el asunto de cómo servirle, es decir, Dios diría si "por vida o por muerte".
Pablo magnificó a Cristo cuando obedeció al evangelio (Hech. 9:18; 26:19). Magnificó a Cristo
cuando inmediatamente comenzó a predicar la fe que una vez destruía (Hech. 9:20; Gál. 1:23), y
al seguir predicando "a tiempo y fuera tiempo" hasta el momento de escribir esta carta.
Magnificó a Cristo en su sufrimiento por el evangelio (Hech. 21:13). Además, Pablo estaba
dispuesto a magnificar a Cristo en el acto de morir por su predicación del evangelio.
Si Dios seguiera dándole vida, seguiría magnificando a Cristo con esa vida, en Roma o en otro
lugar. Sin embargo, si llegara la sentencia de muerte, magnificaría a Cristo en su muerte, con
espíritu sumiso y tranquilo, demostrando la confianza de un verdadero hijo de Dios cuando
llegara su momento de atravesar el "valle de sombra de muerte". Muchos cristianos lo han hecho,
exhibiendo el poder sostenedor de la fe, confiadamente entregando su espíritu al Padre de los
espíritus.
1:21 -- "Porque para mí el vivir es Cristo" (véanse Rom. 14:8; Gál. 2:20). Cristo es
nuestra vida (Col. 1:27). La meta de Pablo no era el honor humano, ni el placer, ni el oro. Cristo
era su vida. Estaba entregado alma y cuerpo a Cristo. El empeño de Pablo se puede comparar con
la entrega del soldado que no "se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que
lo tomó por soldado" (2 Tim. 2:4). En cuanto al fervor de espíritu, Pablo se puede comparar con
el político muy ambicioso de ganar cierto puesto, o con el atleta que, con tanto entusiasmo, corre
con toda la energía que posee para ganar el premio corruptible (1 Cor. 9:24,25). El ministerio de
Pablo se puede comparar con los esfuerzos muy intensivos de los comerciantes que promueven
sus negocios para enriquecerse. Como los hombres de este mundo se entregan totalmente a
sus profesiones, carreras y pasiones, así Pablo se entregó totalmente a su ministerio. El
mismo llamó su vida y ministerio una "batalla" y una "carrera" (2 Tim. 4:7).
¿Cuál es nuestro concepto de la vida? ¿Cuál es nuestra meta y nuestra mira? ¿A qué dedicamos
el tiempo, la energía, los recursos, el tiempo? Pablo quiere que para todos "el vivir" sea Cristo.
"Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús" (2:5); "gozaos en el
Señor" (3:1); "regocijaos en el Señor siempre" (4:4); nuestra "ganancia" incluye el
"conocimiento de Cristo Jesús" (3:8); nuestro anhelo es "ser hallado en él" (3:9); y "todo lo
puedo en Cristo que me fortalece" (4:13).
-- "y el morir es ganancia", la muerte física fue "ganancia" para Pablo, y lo es para
todos los fieles. "Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al
Señor" (2 Cor. 5:8). "Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi
depósito para aquel día" (2 Tim. 1:12). Pablo tenía muchas inversiones con Cristo. Ya había
estimado sus ganancias terrenales como pérdida por Cristo (3:7,8). Por lo tanto, no temía la
muerte. Si se puede decir "para mí el vivir es Cristo", también se puede decir, "el morir es
ganancia". La muerte es ganancia para los fieles porque en la muerte seremos libertados del
pecado en otra manera. En esta vida fuimos libertados del dominio del pecado cuando
obedecimos al evangelio (Rom. 6:12-18), pero en la muerte seremos libertados aun de la pre-
sencia del pecado. "Porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa,
viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos" (2 Ped. 2:8). En esta vida nunca sabemos cuándo
seremos tentados o probados -- ni cómo, ni dónde, ni qué tan fuerte -- pero después de la muerte,
ya no habrá más tentación. Los fieles serán librados de todos los enemigos, perseguidores,
calumniadores y burladores; la muerte del santo le suelta de toda persecución. No habrá más
sufrimiento causado por enfermedades, ni por la separación de los seres amados, ni por causa
alguna. Dios no quiere que sus hijos teman la muerte. La muerte es un evento tan normal como
el nacimiento. Dice Pablo (1 Cor. 3:21,22) que "todo es vuestro: ... sea la vida, sea la muerte".
Por lo tanto, Pablo dijo que la muerte es ganancia para el cristiano. Nosotros también debemos
considerarla de esta manera. En un sentido somos prisioneros que desean la libertad; somos
como enfermos que desean la salud; y como peregrinos que desean llegar a la "ciudad que tiene
fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios" (Heb. 11:10). La muerte es la puerta por la
cual tenemos que pasar para realizar estos anhelos. Léase 2 Cor. 4:16 - 5:4.
1:22 -- "Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra..." Sin duda
el "vivir en la carne" resultaría en más sufrimiento. El sufrió mucho durante su ministerio (véase
2 Cor. 11:24-28). Pero estaba dispuesto a sufrir todo para adelantar la obra de Cristo. Si Dios le
concediera más vida, seguiría magnificando a Cristo al convertir más almas y confirmarlas en el
Señor. Pablo siempre puso su vida en segundo lugar (Hech. 20:34; 21:13), porque buscó
"primeramente el reino de Dios y su justicia" (Mat. 6:33). El beneficio de la obra siempre era la
cosa principal en la experiencia de Pablo, y debe ocupar el mismo lugar en nuestra vida.
1:23 -- "Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho". "Ambas cosas" eran (1) el
deseo de partir y estar con Cristo, y (2) el deseo de seguir viviendo para el beneficio de la obra.
-- "y estar con Cristo", porque "entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes
del Señor ... más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor" (2 Cor. 5:6-8).
-- "lo cual es muchísimo mejor", literalmente, "mucho muy mejor", muy enfático. Si
vivimos preparados para morir, podemos decir la misma cosa. Será mucho mejor el partir y estar
con Cristo. Muchas personas están dispuestas a morir, y aun desean la muerte, creyendo que "es
muchísimo mejor", pero no todos pueden decir esto como Pablo lo dijo. Algunos lo dicen por
estar sufriendo fuertes dolores físicos o emocionales; algunos lo dicen por estar muy
desanimados, y aun desesperados; y otros lo dicen por estar abrumados con problemas
económicos. Todos estos pueden convencerse que al morir escaparán de su miseria y resolverán
sus problemas. Para ellos la muerte es una salida de los apuros inaguantables de la vida.
Sin embargo, el mero hecho de que alguno desee morir, por fuerte que sea su deseo, no significa
necesariamente que tal persona está preparada para morir. Pablo podía decir "lo cual es
muchísimo mejor", porque estaba completamente preparado para la muerte. Podía decir, "He
peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está
guardada la corona de justicia", (2 Tim. 4:7,8), pero la persona que muere sin haber obedecido al
evangelio y sin haber seguido fiel hasta la muerte no debe anhelar la muerte, porque no está
preparada para la muerte. Al contrario, al morir encontrará más miseria. (Véase Luc. 16:22-24).
Algunos desean la muerte porque creen que en la muerte el alma del hombre duerme (que está
inconsciente), o que es aniquilada. Pero si fuera así, ¿por qué dijo Pablo que es muchísimo mejor
morir? Este precioso texto nos alienta en medio de los problemas de la vida. Nos convence de
que "hay un mundo feliz más allá". No hay otra religión que pueda inspirar tal actitud de
esperanza y optimismo con respecto a la muerte.
1:24 -- "pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros". Esta
afirmación enfatiza su sentimiento de responsabilidad. Pablo sabía que era necesario que él
quedara en la carne debido a los grandes problemas que siempre amenazan a la iglesia (véanse
3:1-3,18,19; Hech. 20:28-30; 2 Tes. 2:7-12; 1 Tim. 4:1-4; 2 Tim. 3:1-5; 4:3,4, etcétera). Con toda
humildad Pablo reconoció que su vida contaba para algo muy importante en el servicio de Dios.
El sabía que su ministerio era necesario para el bienestar espiritual de los hermanos. Dichoso el
hermano que piensa de sí con cordura. El cristiano no debe tener más alto concepto de sí que el
que debe tener (Rom. 12:3,16; Gál. 6:3), pero sí debe reconocer la importancia de su servicio a
Dios. Pablo da mucho énfasis a esto en 1 Cor. 12:14-27. Todo miembro cuenta. Todo miembro es
importante. Tiene su función en el cuerpo. Por esto cada cristiano debe decir con Pablo "quedar
en la carne" todos los años que Dios permita es necesario y útil para el adelanto de la obra.
Ningún miembro sobra. Todo cristiano sincero reconoce que su vida no tiene tanto valor como la
de Pablo, pero la vida de cada cristiano sí vale.
La persona que dice, "no importa si vivo o muero", indica que su vida está vacía y sin propósito.
El cristiano no habla así. Al contrario, éste dice "Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si
morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos"
(Rom. 14:8). El cristiano tiene un propósito noble para su vida, y no esconde sus talentos (Mat.
25:26,27) Al decir Pablo, "pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros", él
reconoce que lo que sería "muchísimo mejor" para él personalmente no sería lo mejor para los
hermanos. Cuando llegó el momento de su "partida", su muerte fue una gran pérdida para los
hermanos filipenses y para muchos otros hermanos.
1:25 -- "Y confiado en esto, sé que quedaré". Tenía buen ánimo porque esperaba ser
liberado de sus prisiones para poder visitarles otra vez (2:24 "confío en el Señor que yo también
iré pronto a vosotros".) Después de dos años de encarcelado en Roma fue librado por un tiempo,
posiblemente con la ayuda de los cristianos "de la casa de César".
-- "para vuestro provecho". Compárese 1:12, sus prisiones servían para el "progreso" del
evangelio en Roma, y su liberación sería para el "provecho" de los hermanos filipenses y de
muchos otros.
-- "y gozo de la fe". Mientras más progresemos en el evangelio, más gozo habrá, porque
de una fe fuerte resulta el gozo.
1:26 -- "para que abunde vuestra gloria de mí ... por mi presencia". En primer lugar,
los filipenses tendrían más gozo y gloria al recibirlo otra vez entre ellos, como siempre nos
regocijamos al recobrar lo que estuvo por un tiempo perdido. Pero la palabra "gloria" también
sugiere la idea de victoria. Los enemigos de Pablo (los judaizantes) usaron el argumento que el
apostolado de Pablo fue puesto en duda por su encarcelamiento; su presencia entre ellos otra vez
destruiría este argumento. La palabra "presencia" viene de la palabra PAROUSIA, que significa,
en muchos textos, "venida", mayormente en los textos que se refieren a la segunda venida de
Cristo. Aun en este texto la presencia de Pablo entre los filipenses requería su "venida". Son dos
significados bien relacionados entre sí. La llegada de Pablo sería ocasión de más gozo que la
visita del emperador romano.
-- "oiga de vosotros". No había teléfonos ni telegramas, pero sí había mucho tráfico entre
las ciudades principales del imperio. Pablo manda esta misma carta en manos de Epafrodito,
mensajero de los filipenses (2:25-30), porque a través de él Pablo había "oído" de ellos. Pablo
sabía de los romanos antes de ir a Roma (Rom. 1:8). (Véase también 1 Tes. 1:8).
-- "firmes en un mismo espíritu". Véase 2:1-4, notas. No ser como los corintios (1 Cor.
1:11-12), sino tener el "sentir que hubo tambien en Cristo Jesús" (2:5).
1:28 -- "en nada intimidados ("de ninguna manera amedrentados", BAS) por los que
se oponen", no atemorizados, no asustados. Había judíos que se les oponían (Hech. 17:5), como
también paganos (Hech. 16:19-24). El propósito de nuestros adversarios es asustarnos para que
seamos negligentes e infieles. El éxito más grande de Satanás se realiza cuando pone temor
(timidez) en los corazones de los cristianos, porque él sabe que los cobardes serán perdidos
(Apoc. 21:8). Tenemos que confrontar sin temor todo ataque del diablo. Los jóvenes tienen que
enfrentar en la escuela muchas enseñanzas diabólicas (tales como la evolución y el humanismo
que enseña que el hombre es su propio "dios"). En la iglesia los evangelistas, ancianos y
maestros deben combatir toda forma del liberalismo, calvinismo, modernismo y carnalidad. Los
que creen que el seguir a Cristo es una vida sin conflicto y sufrimiento no conocen el camino
verdadero. "Si llega Timoteo, ved que esté con vosotros sin temor" (BAS), 1 Cor. 16:10. Pero
"no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio", (2 Tim.
1:7)
-- "que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación".
Tales perseguidores no podían prevalecer contra los cristianos; al contrario, esta persecución era
un indicio claro de que se destruirían los enemigos, y que los amigos del Redentor se identifi-
carían con El en tal sufrimiento (Apoc. 2,3). La misma hostilidad de tales hombres perversos es
evidencia de que somos de Dios y que seremos salvos. Además, cuando los enemigos de Dios
ven que los cristianos no son intimidados, esto les es como prenda o indicio de su ruina final.
1:29 -- "os es concedido ... que creáis" (Hech. 16:13,30-34; Rom. 10:14-17). Es un
privilegio no pequeño creer y arrepentirnos para ser salvos (véase Hech. 11:18). Es un gran
honor creer en Aquel que merece nuestra fe; es un privilegio amarle y servirle. La mente del
creyente escapa de las torturas de angustia y agitación de la incredulidad.
-- "sino también que padezcáis por él", otro privilegio (Hech. 5:41; Col. 1:24; 1 Ped.
4:13; Sant. 1:2). Al sufrir por al verdad imitamos a Jesús y somos hechos semejantes a El. En
esto tenemos evidencia de que somos de El. Es un privilegio sufrir por El porque los enemigos
no pueden hacer nada en contra de nosotros que Dios no pueda tornar a nuestra ventaja y
bendición eterna. Pablo presenta aquí dos grandes pruebas del discipulado: (1) creer en Cristo, y
(2) sufrir por Cristo. Son marcas o características del cristiano. Pero al mismo tiempo son dos
grandes bendiciones: "os es concedido ... que creáis en él ... que padezcáis por él".
Los del mundo sufren mucha tribulación y agonía, por causa de sus pecados y crímenes, por su
ignorancia y por su carnalidad de toda clase. El pecado lleva en sí mismo su consecuencia y
castigo. Pero los apóstoles sufrieron mucho por la injusticia del gobierno (Hech. 4:8; 6:12;
12:1,2; 16:16-24). Sufrieron porque el evangelio afectó la ganancia de hombres corruptos (Hech.
19:23,24). Los cristianos sufren por el nombre de Cristo, por el evangelio (Mat. 5:10-12), y de
esta manera participamos de los sufrimientos de Cristo y sus apóstoles.
1:30 -- "teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí"
(véase Hech. 16:19-40, cuando estuvo en Filipos). "Conflicto" (AGONA, de la cual viene
nuestra palabra "agonía"); esta palabra fue usada para indicar las contiendas (luchas, carreras de
carros y otras actividades atléticas) en el anfiteatro en Roma. Se refiere a las luchas que el
cristiano sostiene contra los peligros, las molestias y todos los obstáculos que pueden impedir la
fe, la santidad y el deseo de hacer que el evangelio avance (1 Tes. 2:2; 1 Tim. 6:12; 2 Tim. 4:7).
Este "conflicto" es para el beneficio del cristiano (como privilegio, "es concedido").
Las emociones más maduras y tiernas son expresadas por Pablo en este primer capítulo de su
carta a los hermanos de Filipos. Se observa el fruto genuino de la religión pura. Pablo, el
prisionero, rodeado por enemigos y hermanos falsos y envidiosos, se acuerda de los hermanos
con inmensa gratitud en su corazón, dando gracias al Señor por ellos. No había resentimiento en
su corazón, ni tampoco amargura. Habiendo sido crucificado al mundo, Pablo no temía la
muerte. Se sometió tranquilamente a la mano poderosa de Dios, magnificando a Cristo en su
cuerpo, ¡ya fuera en la vida o en la muerte!
Filipenses 2
I. Efesios 4:1-6, "un cuerpo, y un Espíritu, ... una misma esperanza de vuestra vocación; un
Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre".
II. Filipenses 2.
A. Hay Exhortación En Cristo, Jn. 17:21-23, para que el mundo crea; Jn. 13:35,
conocerán que sois mis discípulos si os amáis unos a otros; si fijamos los ojos en Jesús habrá
unidad.
B. Hay Consuelo De Amor, 2 Cor. 5:14, el amor de Cristo nos constriñe.
C. Hay Comunión Del Espíritu, Rom. 8:5-14; 2 Cor. 13:14; Heb. 6:4,9, significa la
participación con el Espíritu Santo en las cosas de Dios, cosas celestiales.
D. Hay Entrañas Y Compasiones, 1:8, os añoro en las entrañas de Cristo, amor íntimo,
con sumo cariño; Col. 3:12; 1 Jn. 3:17; con ternura, 1 Tes. 2:7,11.
E. La Necesidad De La Humildad Para Estimar A Los Demás, 2:5-30, Cristo, Pablo,
Timoteo, Epafrodito.
2:1 -- "Si hay ..." No expresa duda; significa "puesto que, ya que". La base de la
exhortación que Pablo hace en los vers. 2-4 son estas cinco cosas: la "exhortación en Cristo", el
"consuelo de amor", la "comunión del Espíritu", el "afecto entrañable", y la "misericordia".
-- "consuelo de amor", otra razón fuerte para promover la comunión entre hermanos. "El
amor de Cristo nos constriñe" (2 Cor. 5:14). ¿Recibimos consuelo verdadero como cristianos? En
todo acto de amor hay consuelo. Recibimos consuelo y gran felicidad cuando practicamos el
amor hacia Dios, la familia, los hermanos y los de afuera.
-- "comunión del Espíritu". Tenemos comunión o participación en las cosas del Espíritu
Santo, las cosas que "pertenecen a la salvación", Heb. 6:9. (Véanse también 2 Cor. 13:14; Heb.
6:4). Pablo recordó a los corintios de que todos los dones venían del mismo Espíritu, y por eso
que deberían estar unidos (1 Cor. 12).
-- "afecto entrañable", 1:8; Col. 3:12; 2 Cor. 7:15 "cariño"; 1 Jn. 3:17, "corazón". La
palabra "entrañable", SPLANCHNA, (literalmente, "algunas entrañas", BAS, margen) se usa
como la palabra "corazón", indicando la sede de las emociones. Quiere decir afecto sincero,
genuino y ferviente (no simplemente una sonrisa débil al estrechar manos).
La conducta enseñada en 1:27-30 requiere la unidad. ¿Qué esperanza de victoria sobre los
adversarios podría tener una iglesia como la de Corinto? Hermanos en Cristo que están unidos
pueden ayudarse y animarse mucho los unos a los otros, pero hermanos divididos hacen
todo lo contrario.
2:2 -- "Completad mi gozo". Véase Juan 3:29. Los filipenses ya le habían dado mucho
gozo a Pablo, 4:1. El gozo o la tristeza de Pablo no dependía de circunstancias favorables, sino
de la fidelidad de las iglesias (2 Cor. 11:28). Pablo dice casi la misma cosa en cuatro maneras.
Compárese 2 Cor. 13:11, texto semejante: "tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un
mismo sentir, vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros".
-- "sintiendo lo mismo", "siendo del mismo sentir" (BAS). Pablo desea que los hermanos
tengan sus almas unidas, que haya identidad de ideas y armonía de sentimientos, como la de los
instrumentos de una orquesta perfectamente afinados, como varios relojes que suenan la hora al
mismo instante, o como la cadencia de la marcha de soldados. Aquí Pablo emplea una hermosa
variedad de expresiones para hacernos ver la importancia de la unidad y armonía en la iglesia.
Dice Cristo (Mat. 12:25), "Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa
dividida contra sí misma, no permanecerá". La única condición que es peor que la división es la
de estar "unidos" en error. Hay muchos hermanos liberales que promueven la idea popular de "la
unidad en la diversidad". Cuando el apóstol Pablo habla de la unidad con algo de diversidad, se
refiere a las opiniones (Rom. 14), pero nunca enseña que puede haber unidad aunque haya
diversidad de enseñanza con respecto al plan de salvación, el culto, la organización y la obra de
la iglesia, el divoricio y segundas nupcias, y la Deidad de Cristo; estas son doctrinas que sí
afectan la comunión entre hermanos.
2:3 -- "Nada hagáis por contienda", ERITHIA, "por egoísmo", margen: "rivalidad"
(BAS), no buscando rango, posición, que no haya espíritu partidario. "ERITHIA denota
ambición, buscar uno lo propio, rivalidad, siendo la voluntariosidad una idea subyacente a la
palabra; por ello, denota formación de partidos" (Vine). El propósito de esta clase de "contienda"
es promover alguna facción. Con esta actitud algún hermano busca victoria personal sobre otro
hermano(s) por medio de influencia humana. Con la fuerza de números (si ha ganado a su lado la
mayoría de los miembros), o con una exhibición de inteligencia superior (argumentación
sofística), vencerá a sus oponentes. Rom. 12:3,16; Gál. 6:3 deben examinarse con cuidado en
conexión con este texto. Si algún hermano tiene más alto concepto de sí que el que debe tener,
hay gran peligro de rivalidades y partidos (división).
-- "por vanagloria". Véase Gál. 5:26, denota "gloria vacía". Es una especie de orgullo
que es vacío, porque tal vanaglorioso quiere exaltarse a sí mismo, en lugar de buscar el bien de la
congregación. El interés propio no debe ser el objetivo del cristiano.
-- "antes bien con humildad estimando cada uno a los demás como superiores a él
mismo". Cada cristiano sabe sus propias faltas y debilidades, y de esta manera es fácil suponer
que el otro hermano es mejor que él. La humildad impide y destruye el deseo de ganar la
primacía sobre otros hermanos. El hermano humilde no promueve su propia reputación; él busca
el bien de sus hermanos. Si obedecemos este mandamiento, dará el golpe mortal a toda ambición
vana. Jesús enseña que el discípulo que está dispuesto a servir es el mayor en el reino (Mat.
23:11; Mar. 9:34,35; Lucas 22:24-27) Sobre la humildad véanse también Hech. 20:19; Col.
2:18,23; 3:12; 1 Ped. 5:5. El cristiano humilde no se exalta a sí mismo, sino a su hermano.
2:4 -- "no mirando cada uno por lo suyo propio". No debemos descuidar nuestro propio
empleo o negocio, pero sí debemos ver más allá de los propios intereses. Rom. 12:10, "en cuanto
a honra, prefiriéndoos los unos a los otros". ¡Qué iglesia más fría cuando cada miembro está ab-
sorbido en sus propias cosas y solamente piensa en sus propios deseos, derechos y planes! El
cristiano es advertido contra el entremeterse en asuntos ajenos (1 Tim. 5:13; 2 Tes. 3:11; 1 Ped.
4:15), pero aquí se nos enseña a tener solicitud por los hermanos, a preocuparnos unos por otros
(1 Cor. 12:25), y a buscar la manera de servirles; por ejemplo, debemos ayudar a los tiernos (los
recién convertidos), a los débiles en la fe, a los descarriados (Gál. 6:1,2; 1 Tes. 5:14), y a los
hermanos que tengan problemas de cualquier índole. Muchos hermanos, tanto jóvenes como
también hermanos avanzados en años, necesitan de nuestra atención. Si nos ocupamos en esta
obra del Señor, seguramente destruiremos lo que haya de egoísmo en nosotros. "Si alguno quiere
venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (Mat. 16:24).
2:5 -- "Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús". Mat.
11:29, "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón".
Cristo Jesús es el perfecto ejemplo de la humildad enseñada en los vers. 1-4. El dejó su
habitación celestial y su gloria inefable para nacer en un pesebre, tomando la forma de hombre.
Fue criado en Nazaret, una ciudad despreciada por los de Judea (Jn. 1:46), era galileo y algunos
de sus apóstoles también eran galileos. Llevó una corona de espinas, murió sobre una cruz
romana como malhechor, y fue sepultado en un sepulcro ajeno. De esta manera nuestro Señor Je-
sucristo tomó la forma más humilde de la humanidad para salvarnos y para dejarnos el ejemplo
perfecto de la humildad.
2:6 -- "el cual, siendo en forma de Dios". La Deidad de Jesús se enseña claramente en
este texto (los vers. 6-11).
-- "no estimó el ser igual a Dios ..." Jesucristo siempre era y siguió siendo igual a Dios
aquí en la tierra (Juan 5:18) porque El es Dios (Dios el Hijo). Véanse Rom. 9:5; Col. 2:9; Tito
2:13; 2 Ped. 1:1; 1 Jn. 5:20.
-- "como cosa a que aferrarse". Cristo no estimó el ser igual a Dios en cuanto a la
majestad celestial como cosa a qué aferrarse o asirse fuertemente como a un premio o tesoro
demasiado precioso para ser dejado aun por un tiempo corto, es decir, Cristo no rehusó
humillarse. Al contrario, estaba dispuesto a llegar a ser un hombre para morir por nosotros.
Muchos (como los "testigos") quieren robar a Jesús de su Deidad. Dicen que El no es
todopoderoso, y que no es eterno (estos son atributos de la Deidad). Pero nuestra salvación
depende de la verdad afirmada tantas veces en la Biblia de que Cristo es eterno, y que cuando
llegó a ser hombre (aceptó la naturaleza humana), no dejó de ser Dios (no dejó ni su naturaleza
divina, ni sus atributos divinos). Un mero hombre no podía salvarnos.
2:7 -- "se despojó a sí mismo". Este texto se refiere simple y sencillamente a la en-
carnación de Cristo (Mat. 1:23; Juan 1:14; Col. 2:9). En el resto del versículo Pablo emplea
dos gerundios para explicar claramente cómo Cristo se despojó a sí mismo: "tomando forma de
siervo, hecho semejante a los hombres". "Se despojó a sí mismo"; ¿cómo? "tomando forma de
siervo". ¿Cuándo? cuando fue "hecho semejante a los hombres".
Como dice Lenski, "'Se despojó a sí mismo' es un pensamiento incompleto que nos deja con
una pregunta. Pablo completa el pensamiento, pero no con una declaración acerca de algo que
Cristo se hubiera despojado (vaciado) fuera de sí mismo, sino por un participio (gerundio) que
define el acto de despojarse: 'en que él tomó la forma de siervo', e inmediatamente dice cuándo
todos estos actos ocurrieron: 'cuando llegó a ser semejante al hombre', cuando se encarnó.
Todos los aoristos ... expresan acción simultánea" (énfasis mío, wp).
Vine dice la misma cosa al comentar sobre la palabra KENOO (despojarse): "Las cláusulas que
siguen al verbo dan la exégesis de su significado, especialmente las frases 'forma de siervo', y
'semejante a los hombres'" (énfasis mío, wp) También Lange dice la misma cosa: "Es el llegar a
ser hombre, o sea, la encarnación, que se indica, como declara lo que sigue, y ya que LABON
(que es contemporánea con EKENOSE como en Efes. 1:9, 13) debe entenderse como un límite
modal del verbo (EKENOSE), este despojamiento de sí mismo es la encarnación del Señor".
Dejó el ambiente celestial, la majestad y gloria que tenía con el Padre (Jn. 17:5) y llegó a ser
hombre. ¿Cómo se vio Jesús aquí en la tierra? Como hombre, como inferior a los ángeles. ¿Por
qué aceptó esta forma humilde? Para dar su cuerpo por nuestros pecados (Heb. 2:14,15; 10:4-10)
Pero su humillación no afectó en lo más mínimo su Deidad. Se refiere únicamente a su gran
humillación en la encarnación, de que vino a ser hombre para poder morir por nosotros y así
salvarnos de los pecados. Dios no podía morir por nosotros, porque Dios no puede morir. Los
ángeles no podían morir por nosotros. El hombre no podía morir por sus propios pecados porque
todos los hombres han pecado (Rom. 3:23). La sangre de animales no puede quitar los pecados
(Heb. 10:4). Entonces, ¿cuál era la solución? Dios llegó a ser hombre para poder morir por
nosotros. No había y no hay otro plan de salvación. Los que rechazan el sufrimiento vicario de
Cristo terminantemente rechazan la salvación de sus almas.
La gran verdad de la humillación de Jesucristo, una verdad tan sublime, es usada por los
"testigos" como arma contra Cristo para atacar su Deidad y blasfemar su santo nombre. (Todo
"testigo" se arrepentirá de su blasfemia cuando muera) Cristo no menospreció en ninguna manera
la exaltación que gozaba con el Padre, pero su misión terrenal era de tanta importancia que
estaba dispuesto a hacer este sacrificio.
La Deidad De Cristo
Sus Atributos
Algunos hermanos "conservadores" (hermanos que se oponen al institucionalismo, la iglesia
patrocinadora, etc.) están enseñando (1990-1991) que cuando Cristo llegó a ser hombre, "se
despojó" a sí mismo de sus atributos divinos; es decir, que desde su nacimiento y hasta su resu-
rrección siguió siendo "la persona de Dios" (la esencia de Dios) pero sin los atributos de la
Deidad. Este error se ha enseñado en dos periódicos: Faith and Facts, y With All Boldness. La
edición de octubre, 1990 de Faith and Facts se dedica a este tema, y las citas dadas en la revisión
ésta son de la misma. (No afirmo que todo hermano que escriba artículos en estos dos periódicos
enseñan este error, pero para ser breve digo "los hermanos ff/wab" para indicar a los que sí lo
enseñan.) ¿Cómo se explica la Deidad? ¡Cuántas veces hemos explicado la Deidad enumerando
los atributos de Dios (Deidad)! ¿Cuáles son sus atributos? Su eternidad, inmutabilidad,
omnipotencia, omnisciencia, omnipresencia, perfecto amor, perfecta justicia, perfecta
santidad, es el Creador, el único que es adorado, el único que perdona pecados, etc.
El error principal de los hermanos ff/wab se basa en una interpretación erró nea de
Filipenses 2:6, 7. Dice Pablo que Cristo "siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios
como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho
semejante a los hombres". La expresión "se despojó a sí mismo" se explica inmediatamente en
los dos gerundios que siguen; es como si Pablo hubiera dicho "es decir, tomando forma de
siervo" y luego diciendo cuándo lo hizo: cuando fue "hecho semejante a los hombres".
El texto no dice que Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos. Es increíble que nuestros
hermanos en Cristo -- hermanos que profesan ser hermanos "conservadores" -- afirmen que
Cristo podía ser Deidad y al mismo tiempo despojarse a sí mismo de los atributos de la Deidad.
(Estos hermanos son culpables de "doble hablar", 1 Tim. 3:8, porque dicen que Cristo no dejó de
ser Dios y luego se contradicen afirmando que se despojó a sí mismo de los atributos de la
Deidad) La palabra "atributo" significa "cada una de las cualidades de un ser ... Teol. Cualquiera
de las perfecciones propias de la esencia de Dios: la omnipotencia es un atributo de Dios"
(Larousse). ¡Es absurdo decir que Cristo era Dios sin los atributos de Dios! ¿Puede alguno ser
"hombre" sin los atributos de hombre? Hablar así es hablar locura.
Mat. 1:23, "Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros". Cons-
tantemente Jesucristo lo demostró a través de su vida al demostrar sus atributos divinos.
Juan 1:1,14 "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios ...
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del
unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad". El mismo Verbo que era con Dios y era Dios
fue hecho carne. No era el Verbo sin sus atributos, sino el mismo Verbo que era con Dios y era
Dios desde la eternidad.
Col. 2:9, "Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad". Con esta
afirmación Pablo refuta a los falsos maestros que decían que Cristo no podía ocupar un cuerpo
físico porque, según ellos, el cuerpo es pecaminoso y, por lo tanto, (decían) que Jesús era simple-
mente un hombre. Ahora algunos de nuestros propios hermanos que profesan ser
"conservadores" han caído en la misma trampa diciendo que Cristo, en cuanto a sus atributos, era
simplemente un hombre (que no poseía ningún atributo divino durante su vida terrenal) Estos
hermanos están divididos sobre esta cuestión: algunos dicen que Cristo poseía los atributos
divinos cuando estuvo en la tierra, pero que nunca los demostraba, es decir, que no hizo ni
siquiera un solo acto de Deidad aquí en la tierra. Entonces, ¿con qué propósito afirman que los
poseía?
El Inmutable Cristo
Heb. 13:8 dice, "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos"; es decir, Jesucristo es
inmutable (no cambia). Pero la implicación y consecuencia de la doctrina de los hermanos ff/wab
son que el inmutable Cristo fue el "mutable Cristo" durante unos treinta y tres años de su
existencia; que el "eterno Cristo" dejó de ser eterno durante ese tiempo. Recuérdese que la
eternidad y la inmutabilidad son dos atributos inherentes de la Deidad; por lo tanto, si Cristo dejó
sus atributos divinos cuando vino a la tierra, dejó su eternidad y su inmutabilidad. Que yo sepa
no hay ningún hermano liberal que acepte tal insensatez. Estos hermanos "conservadores" son
más liberales que muchos de los hermanos liberales.
Los hermanos ff/wab dicen que el único poder sobrenatural poseído por Jesucristo fue el poder
recibido del Espíritu Santo y del Padre; es decir, Jesucristo no tenía ni autoridad ni poder
inherentes durante su vida terrenal, sino que solamente compartía el poder sobrenatural con los
profetas, apóstoles y otros que recibieron poder de Dios. Dicen que a pesar de lo que Juan 2:24,
25 afirma, Jesucristo no era más omnisciente que Pedro (Hech. 5:1-11; 8:21-23), y que a pesar de
lo que Mar. 2:5-7 afirma, Jesucristo no podía perdonar pecados como Dios, sino solamente como
lo hacían los apóstoles (Jn. 20:22, 23). Parece que estos hermanos "conservadores" han estudiado
con los "testigos", porque comparten su deseo de menospreciar -- y aun blasfemar -- a Cristo.
Juan 20:30, 31 dice, "Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las
cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el
Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre". Jesús hizo señales
para demostrar sus atributos de Deidad. El no hizo señales para probar que El era "la persona
de Dios", como afirman los hermanos ff/wab Esta expresión humana usada por estos hermanos
no significa nada. No es bíblica. La Biblia dice que Cristo es Dios (Mat. 1:23; Jn. 1:1, 2; Rom.
9:5; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1). Cristo hizo señales para demostrar los verdaderos atributos divinos,
las cualidades inherentes e inseparables de Dios. Así también El sabía los pensamientos de los
hombres y El perdonó pecados para demostrar los atributos de Dios que El poseía estando aquí
en la tierra.
El periódico Faith and Facts ha tomado la delantera en la lucha contra el calvinismo en la iglesia
de Cristo y, por esto, tiene mucha influencia. (El periódico With All Boldness es más nuevo). Este
servidor también ha participado en esta lucha. He predicado pública y privadamente, en el
púlpito y por la hoja impresa, contra el calvinismo. No solamente he expuesto los errores del
calvinismo original, sino también las doctrinas secundarias aceptadas por algunos hermanos,
tales como "el perdón automático", "la limpieza continua", "que los pecados de la flaqueza y de
la ignorancia no se cargan al cristiano", "que el hombre tiene que pecar por causa de su
naturaleza pecaminosa", "que tiene que pecar para cumplir la Escritura", etc. Por lo tanto al
exponer la herejía de los hermanos ff/wab no me identifico de manera alguna con los que
simpatizan con algunos aspectos del calvinismo.
Se explica esto porque una táctica carnal de los hermanos ff/wab es la de acusar a los que
resisten su nueva doctrina de ser "closet calvinists" (calvinistas a escondidas), pero estoy
dedicado a una lucha fuerte y continua contra todo aspecto del calvinismo, y también contra toda
doctrina que niega la Deidad de nuestro Señor Jesucristo. Estos hermanos enfatizan mucho la
humanidad de Cristo y afirman que El fue tentado como hombre, para negar la doctrina
calvinista de que el hombre tiene que pecar porque nació con una naturaleza corrupta. La Biblia
enseña claramente la humanidad de Cristo (Fil. 2:7; Heb. 2:14, 17; 4:15, 16; 1 Tim. 2:5). El fue
tentado como hombre, porque Dios ni siquiera puede ser tentado (Sant. 1:13). Por lo tanto, Cristo
-- como Deidad -- no podía ser tentado. Es en extremo absurdo negar la Deidad de Jesucristo
para enfatizar su humanidad.
Dice un hermano (comentando Fil. 2:7): "He was still 'himself.' But he 'divested' (Macknight)
himself of the attributes, powers, rights or characteristics of deity. Some brethren, along with de-
nominational exegetes, are wont to argue that this emptying is only partial; that there are some
things which he did while upon the earth that were the result of his deity, beyond the powers and
attributes of humanity. I take it that the passage means just what it says, nothing more or less. I
have no right to list exceptions where the Lord has given none" (página 25).
Traducción: "El era todavía 'él mismo'. Pero él 'desvistió' (Macknight) a sí mismo de los
atributos, poderes, derechos o características de la deidad. Algunos hermanos, junto con exegetas
denominacionales, suelen argumentar que este vaciamiento es solamente parcial; que había
algunas cosas que él hizo durante el tiempo que estaba en la tierra que fueron el resultado de su
deidad, más allá de los poderes y atributos de la humanidad. Yo entiendo que el pasaje significa
justamente lo que dice, ni más ni menos. No tengo el derecho de alistar excepciones donde el
Señor no las ha dado".
Fil. 2:5-7 es el texto principal usados por los hermanos ff/wab. Dice Pablo, "Cristo Jesús,
el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino
que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres". Este texto
no dice que Cristo se despojó a sí mismo "de" algo, ni mucho menos que "vació" los atributos
de Deidad. El hermano dice que "el texto significa justamente lo que dice", pero ¡el texto no
dice lo que él dice! El concepto del hermano es totalmente ajeno a lo que Pablo dice en este
texto. Pablo usa el verbo "se despojó" y luego inmediatamente emplea dos gerundios para
explicar lo que significa el verbo "se despojó" y para probar su afirmación. Cristo "se despojó a
sí mismo". ¿Cómo? "tomando forma de siervo". ¿Cuándo? cuando fue "hecho semejante a los
hombres". La expresión "se despojó a sí mismo" no es un pensamiento completo; tiene que
explicarse, y Pablo mismo lo explica en la misma frase.
Además, el verbo EKENOSEN (se despojó) es seguido por dos gerundios (MORPHEN
DOULOU LABON, tomando forma de siervo y EN OMOIOMATI ANTHROPON
GENOMENOS, hecho semejante a los hombres), los cuales explican y limitan el verbo (se
despojó) y lo prueban. Los gerundios son "gerundios de modo" que explican cómo o en qué
sentido Jesús se despojó a sí mismo. Una versión inglesa introduce los gerundios con la palabra
"by" (por): "by taking the nature of a servant" ("por tomar la naturaleza de un siervo") (The
Twentieth Century New Testament). Esta versión expresa la idea correctamente, pues los
gerundios explican y limitan cómo Jesús se despojó a sí mismo. Compárese Efes. 1:7- 9, "... su
gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia", ¿cómo? ver. 9,
"dándonos a conocer el misterio de su voluntad". El gerundio explica y limita el verbo.
Es una violación grave de este texto afirmar que Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos
divinos (una cosa completamente imposible). Los gerundios explican el límite de la acción del
verbo. Este texto es simplemente una hermosa declaración de la encarnación de Cristo, y Pablo
dice esto para ilustrar la humildad que debemos manifestar unos para con otros (Fil. 2:1-14)
Cristo, el Verbo, fue hecho carne, llegó a ser hombre y siervo de hombres, humillándose al
máximo para salvarnos, pero los "testigos" y algunos hermanos "conservadores" usan este
mismo texto para negar la Deidad de Cristo. ¡Increíble! Obsérvese que el hermano dice que
"Algunos hermanos, junto con exegetas denominacionales, suelen argumentar que este
vaciamiento es solamente parcial; que había algunas cosas que él hizo durante el tiempo que
estaba en la tierra que fueron el resultado de su deidad, más allá de los poderes y atributos de la
humanidad"; es decir, según el hermano, Jesucristo no demostró aquí en la tierra ningún
atributo divino ni hizo cosa alguna en calidad de Dios; que cuando conoció lo que había en el
hombre (Jn. 2:24, 25) lo hizo como hombre; que cuando perdonó pecados (Mar. 2:5), lo hizo
como hombre; que cuando la gente vio a Cristo como un mero hombre vio al Padre (Jn. 14:9);
que cuando calmó la tempestad, lo hizo como hombre, como los apóstoles que recibieron poder
sobrenatural del Padre o del Espíritu Santo. Todo el propósito de estos hermanos es reducir a
Jesucristo al estado de un mero hombre.
El propósito principal de Mateo, Marcos, Lucas y Juan se expresa en Juan 20:30, 31; registran
las señales que Jesús hizo probar que El es el Hijo de Dios (Dios el Hijo). Las señales de Jesús
son una demostración amplia de sus atributos divinos (los atributos de Deidad). Mucha gente
que vio esta demostración de sus atributos divinos se convenció de que Jesucristo es el Hijo de
Dios (Dios el Hijo) y varias personas lo confesaron. Sin embargo, dicen los hermanos ff/wab que
la gente creía que Jesús es el Hijo de Dios simplemente porque El decía que lo es, y que las
señales lo confirmaron. Según estos hermanos, Jesús no hizo señal alguna como Dios, sino
solamente como hombre. ¿Cómo, pues, podía la gente creer en El como Dios si no hizo nada
como Dios?
Enseñan los hermanos ff/wab que Jesús era -- en cuanto a sus obras y en señanzas --
igual a los apóstoles y profetas.
Dice el mismo hermano: "Furthermore, through God's will the apostles, men, not deity, were
told: 'Receive ye the Holy Ghost: whosoever sins ye forgive, they are forgiven unto them' (Jno
20:23). If men could do so, I deem it possible that Christ as a man could do it." (Página 27).
Traducción: "Además, por la voluntad de Dios los apóstoles, hombres, no deidad, fueron
dichos: 'Recibid al Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos' (Jn.
20:23). Si los hombres podían hacerlo así, yo considero que es posible que Cristo como hombre
podía hacerlo". El hermano trata de ser consecuente. Habiendo afirmado que Cristo se despojó a
sí mismo de todos los atributos de Deidad, y sabiendo que la autoridad de perdonar pecados es
un atributo de Dios, él se siente obligado a decir, "Sí, Cristo se despojó a sí mismo de este
atributo también". El hermano tiene que admitir que para ser conseucente tiene que enseñar que
cuando Cristo vivió en la tierra, El no podía perdonar pecados por su propia autoridad. Pero los
judíos entendieron perfectamente que Jesucristo hizo el papel de Dios cuando perdonó al
paralítico. "Cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede
perdonar pecados, sino sólo Dios?" (Mar. 2:6, 7). Es verdad que solamente Dios puede perdonar
pecados. Los apóstoles pudieron atar y desatar (Mat. 16:19; 18:18) en el sentido de predicar el
evangelio de Dios inspirado por el Espíritu Santo. Las palabras "atar y desatar" equivalen a
perdonar o no perdonar. Pedro podía emplear las llaves del reino para "abrir" las puertas del reino
por medio de la predicación inspirada por el Espíritu Santo en el día de Pentecostés (Hechos
2:4). Los apóstoles podían "perdonar pecados" solamente en el sentido de ser embajadores de
Cristo (2 Cor. 5:20) que nombraron los requisitos enseñados por Dios para poder obtener el
perdón. Ellos no podían perdonar pecados por su propia autoridad, pero Cristo sí podía hacerlo.
Los apóstoles nunca fueron acusados de blasfemar porque nunca dijeron a nadie, "te perdono".
El tenía la autoridad inherente de Dios para perdonar. Los que niegan esto niegan a Cristo
(Mat. 10:32, 33), porque niegan esta demostración de un verdadero atributo de Dios.
En seguida se examina la doctrina de los hermanos ff/wab, punto por punto. Los siguientes
encabezados, escritos entre comillas, presentan la doctrina de ellos:
Sigue la afirmación del hermano: "The record clearly states that it was not Jesus' own power of
deity which raised him from the tomb. One passage is sufficient on the point. 'This Jesus did God
raise up, whereof we all are witnesses'. (Acts 2:32). When Jesus emptied himself to come in
human flesh he depended upon God to give him life after death, and not on his own power as
deity to rise up. He was a human, a man, that he might be mediator between God and man (1
Tim. 2:5)." Página 28.
Traducción: "El registro dice claramente que no fue el poder propio de Jesús de deidad que lo
resucitó del sepulcro. Un pasaje es suficiente sobre el punto. 'A este Jesús resucitó Dios, de lo
cual todos nosotros somos testigos' (Hechos 2:32). Cuando Jesús se despojó a sí mismo para
venir en carne humana él dependió de Dios para darle vida después de la muerte, y no sobre su
propio poder de deidad para resucitar. El era un ser humano, un hombre, para que pudiera ser
mediador entre Dios y el hombre (1 Tim. 2:5)". Es increíble que el hermano dijera esto después
de leer y citar tantas veces lo que Jesús dice en Jn. 2:19, 21 ("Destruid este templo, y en tres días
lo levantaré ... Mas él hablaba del templo de su cuerpo") y Juan 10:17, 18 ("yo pongo mi vida,
para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo: Tengo poder para
ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre"). El Padre y
el Hijo siempre eran y son uno en su propósito y en su obra (Jn. 17:21). Cristo se identificó con
el Padre repetidas veces durante su ministerio personal. La voluntad del Padre siempre era y es la
voluntad del Hijo. La comunión entre los dos era perfecta cuando Jesucristo vivió en la tierra;
nunca fue destruida ni por un momento. Gozaban de una perfecta unidad.
Por lo tanto, el Hijo hace lo que el Padre hace. El Hijo hace la obra del Padre. El Padre
levantó el cuerpo de Cristo y Cristo levantó su propio cuerpo. Es en extremo absurdo afirmar
que Cristo no tenía el poder de levantar su cuerpo del sepulcro. En cuanto a ser Jesucristo nuestro
Mediador, hubiera sido imposible que El -- como un mero hombre -- llegara a ser nuestro
Mediador. El es Emanuel, Dios con nosotros. Dios llegó a ser hombre para ser nuestro Salvador
y nuestro Mediador. Como un mero hombre, aunque hombre perfecto, no pudiera habernos
salvado ni tampoco hubiera podido servir como nuestro Mediador.
No es posible que comprendamos la encarnación de Cristo, pero podemos aceptarlo por fe. Esta
doctrina no debe causar problema alguno para nosotros. Cristo tenía todos los atributos de
Dios y todos los atributos de hombre. El verdadero Dios vino a ser verdadero hombre también.
Dice otro hermano: "Brother ____________ makes a reasonable case from John 3:34 that Jesus
at His baptism was endowed with the Spirit and by the Spirit was able to work miracles, discern
men's hearts, give revelation, etc. To substantiate his case __________ offers the following
verses as proof that Jesus attributed His miraculous powers to a divine power outside of Himself
(Jn. 5:30; 6:38; 7:16, 28; 8:28; 12:49; 14:10; 17:7-9). The fact that Jesus had certain of these
powers no more substantiated His deity, than the fact that Moses, Elijah or Peter having these
miraculous powers established they were divine." (Página 33).
Traducción: "El hermano ___________ hace un argumento razonable sobre Juan 3:34 que
cuando Jesús fue bautizado El fue dotado con el Espíritu y por el Espíritu podía obrar milagros,
discernir corazones de hombres, dar revelación, etc. Para confirmar su caso _______ ofrece los
siguientes versículos como prueba de que Jesús atribuyó sus poderes milagrosos a un poder
divino aparte de sí mismo (Jn. 5:30; 6:38; 7:16, 28; 8:28; 12:49; 14:10; 17:7-9). El hecho de que
Jesús tenía ciertos de estos poderes no confirmó su deidad más que el hecho de que Moisés, Elías
o Pedro tenían estos poderes milagrosos confirmó que ellos eran divinos".
Estos textos enfatizan la unidad perfecta entre el Padre y el Hijo. La comunión entre el Padre
y el Hijo siempre ha sido perfecta. Cristo se identificó con el Padre repetidas veces para afirmar
su propia Deidad. La expresión "Hijo de Dios" significa que Cristo es Dios el Hijo, que es lo
mismo que el Padre, igual al Padre, de la misma naturaleza que el Padre (Heb. 1:3). Cristo es
eterno y no tuvo origen; no es "Hijo" en el sentido de descendiente. "Hijo" significa "lo mismo",
la misma naturaleza, teniendo todos los atributos de Dios. "En él habitó corporalmente toda la
plenitud de la deidad" (Col. 2:9) Los judíos sabían que el Padre es Dios y, por lo tanto, era
necesario convencerles que el Hijo también es Dios. Cristo hizo las obras del Padre (Jn. 10:37),
demostrando los atributos de Deidad, para convencer a los judíos y a todo el mundo que El es
Dios. Si Cristo hubiera estado en el mundo sin los atributos de Deidad (cosa imposible desde
luego), no pudiera haber probado que era Deidad. No bastaba con simplemente decir que era
Dios. La única manera de probar su Deidad era demostrar que El poseía los atributos divi-
nos, y lo hizo repetidas veces. Cristo era y es igual al Padre (Jn. 5:18), fue adorado por hombres
y ángeles como el Padre (Jn. 5:23) y los que vieron al Hijo vieron al Padre (Jn. 14:9). Los judíos
entendieron que cuando Jesucristo llamó a Dios "Padre" se hizo a sí mismo igual a Dios (Jn.
5:18), que siendo hombre se hizo Dios (Jn. 10:33) Los milagros de Moisés, Elías y los apóstoles
confirmaron su mensaje (Mar. 16:20; Heb. 2:3, 4), pero ellos no podían hacer las obras del Padre
como las hizo Jesucristo. Los profetas y apóstoles no sabían los pensamientos de los hombres
(Jn. 2:24, 25; Mat. 9:4; 12:25; Luc. 5:22; 11:17) ni mucho menos podían perdonar pecados por
su propia autoridad como lo hizo Jesús (Mar. 2:5). ¿Qué profeta o apóstol jamás ha dicho, "El
que ha visto a mí, ha visto al Padre"? (Jn. 14:9). Los profetas y apóstoles no eran eternos e in-
mutables como Cristo (Heb. 13:8); no vinieron desde el cielo como El. "El que de arriba viene,
es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo,
es sobre todos. Y lo que vio y oyó, esto testifica" (Juan 3:31,32). Los apóstoles y profetas no
vinieron del cielo y no habían visto cosas celestiales, pero Cristo era testigo ocular de lo que El
testificaba. Este hermano cita varios textos para probar que Jesucristo era simplemente un
hombre que recibió ciertos poderes del Padre. El cree que Juan 3:34 dice que el Espíritu Santo
fue dado a Jesucristo sin medida. El texto no dice esto, pero varios textos afirman que Cristo
recibió poder, enseñanzas, etc. del Padre y del Espíritu Santo, pero el hermano no cita Juan 16:7
que dice que Jesucristo envió al Espíritu Santo. Si los textos citados por el hermano indican
que Cristo, por recibir algo del Padre o del Espíritu Santo, no tenía los atributos de Deidad,
entonces Juan 16:7 indica que tampoco los tiene el Espíritu Santo, porque Cristo lo envió. Tal
conclusión es absurda como también el argumento del hermano es absurdo.
La palabra "Dios" es plural. Gén. 1:26, "Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra
imagen". "Dios en tres personas, bendita Trinidad". La palabra "Trinidad" no está en la Biblia
(como la palabra "Biblia" no está en la Biblia), pero simplemente quiere decir que hay tres per-
sonas en la Deidad y esta verdad no se puede refutar. Cada Persona de la Deidad tiene su función
pero son uno en su divino propósito y obra.
Dice un hermano (página 49): "They insist that he did not live among us as a man, but as some
hybrid being - 'God/man'."
Traducción: "Ellos insisten en que él no vivió entre nosotros como un hombre, sino
como algún ser híbrido - 'Dios/hombre'".
Los "testigos" usan esta palabra ("híbrido") para despreciar a Cristo: "Neither was Jesus a
combination of the two natures, human and spiritual. The blending of two natures produces
neither the one nor the other, but an imperfect, hybrid thing." (Studies in the Scriptures, Volume
V, p. 179).
Traducción: "Tampoco era Jesús una combinación de las dos naturalezas, humana y espiritual.
El armonizar las dos naturalezas no produce ni la una ni la otra, sino una cosa imperfecta,
híbrida".
En la página 88 del periódico aparece un diagrama que afirma abierta y claramente que Cristo se
despojó a sí mismo de los atributos de Deidad cuando llegó a ser hombre. El especifica los
siguientes atributos: los poderes de Dios, la igualdad, la gloria, la imposibilidad de ser tentado, la
omnipotencia, la omnisciencia y la omnipresencia. En seguida el hermano presenta algunas
objeciones a la doctrina de él con su respuesta.
Algunas Objeciones A La Enseñanza De Este Hermano Citadas Por El, Junto Con La
Respuesta De El.
Respuesta del hermano: "Yes, Christ was, is and ever will be God, the very person of deity. To
accept Paul's statement that Christ emptied himself of his divine attributes does not deny the fact
that Christ was the person of God in the flesh."
Traducción: "Sí, Cristo era, es y siempre será Dios, la misma persona de deidad. Aceptar
la afirmación de Pablo que Cristo se despojó a sí mismo de sus atributos divinos no niega el
hecho de que Cristo era la persona de Dios en la carne". Estos hermanos se engañan solos
creyendo que no están negando la Deidad de Cristo porque afirman que Cristo siguió siendo "la
persona de Dios" pero sin sus atributos de Deidad. La expresión "la persona de Dios" no es
lenguaje bíblico. Ellos afirman algo que no pueden probar con la Biblia. La Biblia no dice lo que
ellos dicen. La Biblia no habla de "la persona de Dios" aparte de los atributos de Dios. Tal
concepto es completamente erróneo. Es simplemente otro diseño de Satanás para negar a Cristo.
Objeción (No. 2): "Christ could not be God without the attributes or powers of God."
Traducción: "Cristo no podía ser Dios sin los atributos o poderes de Dios".
Respuesta del hermano: "This presumption contradicts Paul's plain statement concerning Christ
Jesús, ... (Phil. 2:6-7). Further, it contradicts the plain and simple statements of Christ in the
gospels, which affirm that Christ did not have all the divine attributes or powers in the flesh on
earth (glory, John 17:5; omniscience, Mk. 13:32; omnipotence, Mt. 28:18 (the power over all
things was given to him after his resurrection); omnipresence, Eph. 4:10)."
Esta objeción a la doctrina del hermano es perfectamente legítima. Es la pura verdad. Cristo no
podía ser llamado Dios si no tenía (por treinta y tres años) los atributos de Dios. En primer lugar
el inmutable Cristo no podía y no puede cambiar; lo que afirman estos hermanos es una
verdadera imposibilidad. Cristo no podía y no puede dejar de ser lo que es. ¿Puede Dios el
Padre despojarse a sí mismo de sus atributos de Deidad? ¿Puede el Espíritu Santo despojarse a sí
mismo de sus atributos de Deidad? Si Dios deja de tener sus atributos de Dios ¿todavía será
Dios? ¿Puede el hombre despojarse de los atributos humanos y seguir siendo hombre?
Pablo no dijo en Fil. 2:7 que Cristo se despojó a sí mismo "de" algo, ni mucho menos de sus
atributos divinos. La expresión "se despojó a sí mismo" no es un pensamiento completo, sino
que tuvo que ser explicado, y Pablo lo explicó inmediatamente, empleando dos gerundios para
explicar el verbo "despojarse", diciendo, "tomando forma de siervo, hecho semejante a los
hombres". El simplemente se refiere a la encarnación de Cristo y lo hace en forma bien clara.
La omnisciencia. El hermano cita Mar. 13:32 ("Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun
los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre") para probar que Jesucristo había
abandonado su omnisciencia. El hermano no toma en cuenta que si este texto niega la omni-
sciencia del Hijo, también niega la omnisciencia del Espíritu Santo, porque Cristo dice "nadie
sabe". Lo que prueba demasiado no prueba nada. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son uno en
su propósito y en su obra, pero cada Quien tiene su función. Cristo dice claramente (Hech. 1:7)
que la prerrogativa del Padre fija "los tiempos y las sazones". Lo que Jesús dice en Mar. 13:32 no
tiene nada que ver con la omnisciencia, sino con el papel de cada Persona de la Deidad.
La omnisciencia de Jesucristo se ha afirmado clara y enfáticamente en Jn. 2:24, 25; Mat. 9:14;
12:25; Luc. 5:22; 11:17, etc. Los hombres inspirados no eran omniscientes. No había "don de
omnisciencia" entre los nueve dones del Espíritu Santo (1 Cor. 12:8-10).
Pedro dijo la pura verdad cuando dijo, "Señor, tú lo sabes todo" (Jn. 21:17). El no dijo "Señor, tú
y yo lo sabemos todo". Los hermanos ff/wab citan Hech. 5:3; 8:21-23, y afirman que Pedro era
tan omnisciente que Cristo. Obviamente el Espíritu Santo reveló a Pedro lo que hicieron Ananías
y Safira, y en cuanto a Simón, su misma pregunta indicó lo que pensaba y qué clase de carácter
tenía. Pero estos textos no afirman que Pedro era omnisciente, ni que sabía los pensamientos y
conocía el carácter de Ananías y Safira. Todo el mundo sabe los pensamientos y hechos de otros
cuando se demuestran en su conducta, pero Cristo no tenía que ver ningún hecho para saber los
pensamientos de los hombres, porque El era y es omnisciente.
Los "testigos" leen Mateo, Marcos, Lucas y Juan y concluyen que Jesucristo no era Dios, sino
solamente "un dios". Los hermanos ff/wab leen Mateo, Marcos, Lucas y Juan y dicen que
Jesucristo no hizo un solo acto de Deidad en la tierra. Tanto la enseñanza de estos hermanos
como la de los "testigos" hacen burla de los cuatro libros inspirados que enseñan que Jesucristo
demostró claramente -- en su vida, en su doctrina, y en sus obras -- los atributos de Deidad.
¿Qué diferencia había entre las obras de Cristo y las de los apóstoles? Según los hermanos
ff/wab, no había diferencia alguna. Afirman que las señales de Jesucristo probaron que El era
el Hijo de Dios porque El dijo ser el Hijo de Dios, y que las señales de los apóstoles probaron
que fueron enviados por Dios, porque es lo que ellos dijeron. Recuérdese que estos hermanos
afirman que Jesucristo no podía hacer señal alguna por su propia autoridad como Hijo de
Dios, sino que El -- al igual que los apóstoles y profetas -- actuaba solamente como hombre que
recibió poder del Padre y del Espíritu Santo.
La omnipresencia. El hermano cita Efes. 4:10 ("El que descendió ... también subió") y Mat. 8:24
(Cristo estuvo en una barca) para probar que Cristo no era omnipresente cuando estuvo en la
tierra. Desde luego el cuerpo de Jesús estuvo en un sitio a la vez, pero Cristo, Dios el Hijo, no
estaba limitado a un cuerpo físico. Nuestra mente finita no puede comprender cómo la presencia
de Dios (Padre, Hijo, Espíritu Santo) llena el universo, pero lo aceptamos por fe. Cristo nunca
dejó de ser Dios cuando llegó a ser Jesús de Nazaret y uno de sus atributos es la omnipresencia.
Sería bueno volver a leer 1 Reyes 8:27, "Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He
aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que
yo he edificado?" Dice Cristo (Mat. 18:20) cuando todavía estaba en la carne, "Porque donde
están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos". El usa verbos del
tiempo presente: "están" y "estoy". ¿Quieren estos hermanos afirmar que Jesucristo no podía
hacer lo que prometió hacer (estar con dos o tres de sus discípulos congregados en cualquier
sitio) durante su ministerio personal?
Obsérvese lo que dice Juan 1:18, "A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el
seno del Padre, él le ha dado a conocer" y Juan 3:13, "Nadie subió al cielo, sino que el que
descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo". En cuanto a su Deidad, Cristo no
dejó de estar en el cielo cuando ocupó el cuerpo de Jesús. El es omnipresente, presente en todo
lugar. (Dice La Biblia de las Américas en el margen que "Los mss. más antiguos no incluye: que
está en el cielo", pero aun así incluye esta frase en el texto porque coincide con todo lo que Juan
afirma acerca la Deidad de Jesucristo).
Comentario adicional por el hermano: "Does a man stop being a man because he loses the human
attribute of locomotion, of manual manipulation and a host of other powers. Although a
paraplegic loses these human attributes or powers, he remains the same person and he is still a
man. The powers or attributes of God do not make the person of God. Christ's emptying himself
of these powers, did not extinguish his person and identify as God."
Traducción: "¿El hombre deja de ser hombre porque pierde el atributo humano de la
locomoción, de la manipulación manual y una hueste de otros poderes? Aunque un parapléjico
pierde estos atributos o poderes humanos, él sigue siendo la misma persona y todavía es un
hombre. Los poderes o atributos de Dios no hacen la persona de Dios. El despojarse Cristo de
estos poderes no extinguió su persona e identidad como Dios". En este párrafo el hermano se
atreve -- con plena impudencia -- a pintar la imagen exacta de su concepto de Cristo. Según él la
"deidad" de Cristo es una "deidad" parapléjica o paralizada; es decir, Jesucristo no podía --
por su propio poder o autoridad -- hacer ninguna cosa divina. No podía hacer ningún milagro, ni
echar fuera demonios, andar sobre el agua, saber pensamientos humanos, perdonar pecados, etc.
porque aunque era "deidad" ("la persona de Dios") estaba paralizado y sin poder. ¿Este es el
Cristo que llegó a ser nuestro Salvador y Mediador? Pero en realidad la condición del "Cristo"
de estos hermanos es aun más triste que la de un parapléjico, porque éste no está totalmente
paralizado. El todavía tiene uso de la mente, los ojos, la lengua, etc. Por lo tanto, la condición de
Cristo -- según los hermanos ff/wab -- era aun peor que la del hombre parapléjico, porque el
"Cristo" de ellos no tenía ninguna facultad divina, y no podía hacer cosa alguna como Dios. Era
Dios pero desprovisto de todo atributo de Dios. Era peor que un parapléjico. Era una especie de
"dios muerto", sin fuerza alguna. Les conviene escribir la palabra "Dios" con letra miníscula
("dios") como lo hacen los "testigos".
Tal "Cristo" no podía haber salvado a nadie. Gracias a Dios, no existe el "Cristo" de estos
hermanos que estaba más paralizado que un parapléjico.
Objeción (No. 3): "Christ's miraculous powers shows he did not give up divine attributes." ("Los
poderes milagrosos de Cristo muestran que El no dejó atributos divinos").
Respuesta del hermano: "Those who raise this objection refer in passing to the miracles Jesus
performed, but they particularly refer to John 2:25, 'He knew what was in man' ... If the apostle
Peter could know the thoughts and intents of Ananias and Sapphira and Simon by the power of
the Holy Spirit (Acts 5:1-10; 8:21-23), so could Christ in the flesh (Mt. 12:28; Lk. 4:14, 18; Acts
10:38)."
Traducción: "Los que levantan esta objeción se refieren de paso a los milagros que Jesús hizo,
pero en particular se refieren a Juan 2:25, 'él sabía lo que había en el hombre' ... Si el apóstol
Pedro podía saber los pensamientos e intentos de Ananías y Safira y Simón por el poder del
Espíritu Santo (Hech. 5:1-10; 8:21-23), también Cristo, en la carne, podía hacer lo mismo (Mat.
12:28; Luc. 4:14, 18; Hech. 10:38)".
Según esta doctrina falsa, las obras de Jesucristo eran exactamente como las de los apóstoles y
profetas. El apóstol Pedro tenía la misma capacidad para saber los pensamientos de los hombres
que Jesús tenía. Nos preguntamos: ¿Por qué no dice Juan (2:24, 25) que Pedro "sabía lo que
había en el hombre"? ¿Por qué no dice Mateo (9:4), "Y conociendo Pedro los pensamientos de
ellos"? Lucas escribió Hech. 5 y 8. ¿Por qué no dijo "Pedro, entonces, conociendo los pen-
samientos de ellos"? (Luc. 5:22; 11:17).
Según estos hermanos los milagros de los apóstoles eran iguales a los de Cristo. Por lo tanto,
si Pedro hubiera dicho que él también era divino, entonces le convenía al pueblo creerlo, porque
hacía las mismas señales que Jesús hacía. De esa manera Pedro pudiera haber confesado que él
mismo era el Cristo y Tomás pudiera haber dicho a Pedro, "Señor mío, Dios mío". El argumento
de los hermanos ff/wab ayuda al clero romano para probar que Pedro era, por lo menos, la cabeza
de la iglesia aquí en la tierra.
Objeción (No. 4): "The authority to forgive sins shows he retained his divine attributes in the
flesh." ("La autoridad de perdonar pecados muestra que él retuvo sus atributos divinos en la
carne".)
Respuesta del hermano: "Jesus, in turn, delegated the power of the forgiveness of sins to his
apostles (Jn. 20:23). The power of the apostles was a delegated authority as Christ's power had
been delegated." (Traducción: "Jesús, en turno, delegó el poder de perdonar pecados a sus após-
toles, Jn. 20:23. El poder de los apóstoles fue una autoridad delegada como el poder de Cristo le
había sido delegado".)
Los judíos entendieron este asunto mucho mejor que estos hermanos. Cuando Cristo dijo al
paralítico, "Hijo, tus pecados te son perdonados", algunos escribas "cavilaban en sus corazones:
¿Por qué habla éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?" (Mar.
2:5-7). Los judíos entendieron perfectamente que solamente Dios puede perdonar pecados; por
eso, el perdonar pecados es un acto de Dios (Deidad). Cristo, por su propia autoridad, perdonó
pecados cuando vivió como hombre en la tierra, y este acto de perdonar pecados fue una
demostración de sus atributos de Deidad.
Los apóstoles podían atar y desatar (Mat. 16:19; 18:18) y perdonar pecados solamente en el
sentido de predicar bajo la dirección del Espíritu Santo los requisitos para obtener el perdón. De
esta manera Pedro usó las "llaves del reino" (Hech. 2, 10). El clero romano dice que los apóstoles
podían perdonar pecados, y los hermanos ff/wab están de acuerdo con los católicos, pero Dios no
ha "delegado" a ningún hombre la autoridad de perdonar pecados. Tampoco le da a hombre
alguno el poder de conocer el corazón de la gente. Los apóstoles no eran confesores con el
poder de absolver pecados.
Objeción (No. 5): "Christ retained his divine attributes because he accepted worship." ("Cristo
retuvo sus atributos divinos porque él aceptó la adoración".)
Respuesta del hermano: "He accepted worship because he was in fact the person of God." ("El
aceptó la adoración porque él era en realidad la persona de Dios").
Este punto es muy importante. Cristo fue adorado muchas veces porque El demostraba los
atributos divinos continuamente durante su ministerio. La Biblia no habla como hablan los
hermanos ff/wab (1 Ped. 4:11). No dice que Jesucristo era "la persona de Dios", sino que es Dios
(Jn. 1:1,2; Rom. 9:5; Tito 2:13; 2 Ped. 1:1). Alguna "persona" sin los atributos de Deidad no
es Deidad, y no puede ser adorado (Mat. 4:11), pero Cristo demostró día tras día, en toda
manera posible, los atributos de Deidad.
Objeción (No. 6): "Col. 2:9, 'For in Him dwelleth all the fulness of the Godhead bodily." ("Col.
2:9, 'Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad'".)
Respuesta del hermano: "In Col. 2:9 Paul describes the glorified Christ, his state after his
resurrection and exaltation. Paul is not describing the divine attributes of Christ in the flesh on
earth." ("En Col. 2:9 Pablo describe al Cristo glorificado. Pablo no está describiendo los
atributos divinos de Cristo en la carne en la tierra".)
¿Dónde aprendió esto el hermano? El niega lo que Pablo afirma. ¿Sabrá más que Pablo?
¿Dónde dice Pablo que la plenitud de la Deidad no habitó corporalmente en Cristo antes de su
resurrección, sino solamente después. Es precisamente lo que los gnósticos creían. Negaron que
Cristo podía ocupar un cuerpo físico (1 Jn. 4:1-4). El argumento de Pablo hubiera sido
completamente inútil si lo hubiera aplicado solamente a Cristo después de su resurrección.
Otra objeción a esta falsa doctrina (no mencionada por el hermano): ¡Cristo es eterno! El dice
(Jn. 8:24, 58), "si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis ... antes que Abraham fuese
yo soy". El nombre YO SOY es el nombre de Dios (Ex. 3:14). Indica su naturaleza eterna e in-
dependiente. Existe por sí solo. "Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que
es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso" (Apoc. 1:8, 17; 22:13). Cristo no dejó de ser
eterno durante unos treinta y tres años. No era eterno "de vez en cuando". ¿Cómo podía Cristo
ser eterno y dejar de ser eterno por treinta y tres años y luego volver a ser eterno? Cristo es
eterno e inmutable (Heb. 13:8).
Otra objeción a esta falsa doctrina (no mencionada por el hermano): Cuando el pueblo conoció
a Cristo, conoció al Padre (Jn. 8:19), cuando vio a Cristo, vio al Padre (Jn. 14:9).
Los hermanos ff/wab simple y sencillamente no entienden el nombre "Hijo de Dios". Cristo no
es "Hijo" en el sentido de "descendiente". El no fue creado como dicen los "testigos". El no
comenzó a existir cuando Jesús nació de María. Cristo es eterno. "Hijo de Dios" significa "lo
mismo" que Dios, o "igual" a Dios" (Jn. 5:18). Al decir que Dios era su Padre decía que El
(Cristo) era (es) Dios. Los judíos entendieron esto. "Yo y el Padre uno somos. Entonces los
judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle ... te apedreamos ... por la blasfemia; porque tú,
siendo hombre, te haces Dios" (Jn. 10:30-33). Cuando Cristo dijo que Dios era su Padre, El
decía que El (Cristo) era Dios, y así los judíos le entendieron.
2:8 -- "condición de hombre". "Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y
sangre, él también participó de lo mismo" (Heb. 2:14). Véanse también Juan 1:14; Heb. 4:15,16;
1 Ped. 2:20-22.
-- "obediente hasta la muerte". "Hasta la sangre", dice Heb. 12:4. Muchos están
dispuestos a obedecer si les es conveniente y si no hay peligro, pero la verdadera obediencia a
Dios puede ser causa de nuestra muerte. Debemos ser como los soldados que saben que la obe-
diencia a sus superiores bien puede ser obediencia "hasta la muerte". "Se fiel hasta la muerte, y
yo te daré la corona de la vida" (Apoc. 2:10).
-- "y muerte de cruz". Su muerte no fue un accidente, sino que fue "entregado por el plan
predeterminado y el previo conocimiento de Dios" (Hech. 2:23, BAS). Tampoco murió como
soldado u otro héroe, entre gritos de gloria, sino murió como muere un maldito (Gál. 3:13) sobre
una cruz romana. Fue una muerte vergonzosa como la de un malhechor (Isa. 53:12), y el
sufrimiento fue prolongado. La muerte de Jesús sobre el madero demuestra ampliamente cómo
Dios aborrece el pecado. Sabemos que el pecado es una cosa abominable ante los ojos de Dios
porque ¡he aquí la clase de muerte que se requería para expiar el pecado!
2:9 -- "Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo". Por su gran humildad y
obediencia, Dios le exaltó. Ascendió al cielo otra vez (Hech. 1:9). Ahora lo vemos "coronado de
gloria y de honra" (Heb. 2:9). Este hermoso texto bien ilustra el cumplimiento de la promesa que
Jesús hizo varias veces a sus discípulos: que el que se humilla será exaltado (Mat. 23:12; Luc.
14:11; 18:14, etcétera). Desde luego, nadie jamás será exaltado como Jesús fue exaltado. El
verbo usado aquí no aparece en ningún otro texto y significa "superexaltado".
2:10 -- "para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los
cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra". Todos los seres creados le darán honor: todos los
ángeles y hombres, buenos y malos.
-- "toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor". No habrá incrédulos en aquel día.
Este lenguaje fue usado en Isa. 45:22,23 con referencia a Dios: "Mirad a mí, y sed salvos, todos
los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más ... a mí se doblará toda rodilla". Este
texto que se refiere a Dios es citado por Pablo y se aplica a Jesús. Es otro texto, otro testimonio
fuerte, para confirmar su Deidad.
-- "es el Señor" (Hech. 2:36; 1 Cor. 8:6; 12:3; Rom. 10:9). Pablo no quiere decir que
todos éstos serán salvos por confesarle, porque la confesión de la mayoría de los hombres será
hecha demasiado tarde para salvarse, porque será hecha en el día final. La confesión que salva es
la que se hace durante la vida y es la expresión de un deseo de obedecerle y ser salvo de los
pecados. Procede de un corazón que cree (Rom. 10:9,10). La confesión de este texto (Fil. 2:11)
indica que tarde o temprano todo ser -- celestial, terrenal y aun "de lo infernal" (VM) --
reconocerá y confesará a Cristo como Señor, como Rey de reyes. Verdaderamente El es el Go-
bernador y el Juez del universo, y esto por el decreto de Dios Padre y para su gloria.
-- "como siempre habéis obedecido" "la doctrina que vosotros habéis aprendido" (Rom.
16:17); al evangelio (Rom. 10:16; 2 Tes. 1:8); "la enseñanza que recibisteis de nosotros ... a lo
que decimos por medio de esta carta" (2 Tes. 3:6,14).
-- "no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia". Los
filipenses amaban y respetaban a Pablo. Estando él con ellos les era más fácil ser obedientes. La
presencia de Pablo les daba mucha fuerza y aliento. Tal vez había peligro de que ellos
dependieran demasiado de la presencia de Pablo (véase 1:27 también), pero ahora él no
solamente no podía estar físicamente con ellos en Filipos como él quisiera, sino que tampoco
podía estar seguro de la vida misma. Vivía cada día con el pensamiento de que pudiera "partir"
(ser ejecutado) en cualquier momento. El emperador Nerón era un hombre muy caprichoso, y sin
aviso podía terminar para siempre el ministerio personal de Pablo aquí en la tierra. Era
indispensable, pues, que la fe de los filipenses estuviera firmemente puesta en Cristo, y no en
Pablo.
En la actualidad muchos hermanos (hasta congregaciones enteras) dependen demasiado de sus
"predicadores locales" ("predicadores de planta"), y al salir estos (sea para evangelizar en otra
parte, o que dejen de predicar) muchos miembros no siguen tan activos como antes. El número
de los que asisten a las reuniones disminuye, como también la ofrenda. Algunas actividades de la
congregación se suspenden hasta que el predicador regrese, o hasta que se consiga el servicio de
otro "predicador de planta".
Hay muchas congregaciones que parecen ser "fuertes" (tienen muy buena asistencia, buena
ofrenda y mucho aliento), pero ¿qué tan fuertes serían sin "predicador de planta"? La verdadera
fuerza de una iglesia es la fuerza que tiene sin predicador. Los predicadores son evangelistas; no
son "pastores" para visitar cada semana a los miembros, llevándolos en sus brazos, para que no
dejen de asistir. Los predicadores tienen que evangelizar donde el Señor abra puertas. Deben
llevar el evangelio a campos nuevos, establecer nuevas congregaciones y ayudar a confirmarlas,
y preparar más obreros.
Los predicadores que sólo quieren ser "ministros locales" son más bien "pastores"; aunque no
quieran usar el nombre, es lo que son en la práctica. Estos tienen a la congregación donde
predican bien dependientes de ellos. Tales iglesias nunca maduran, y sin su "predicador local"
mueren. La congregación que no quiere que "su predicador" salga para evangelizar en otros
campos indica que es débil y dependiente, y que solamente tiene fuerza cuando esté el
predicador. En su ausencia se debilita aun más, pierde miembros, baja la ofrenda y todo queda en
decaimiento. Tal decrecimiento indica falta de madurez, falta de desarrollo, entre los miembros
de la iglesia. Los miembros de la iglesia deben ser fieles, fuertes, activos y responsables si les
ayuda algún predicador o si están solos. Si son fieles y activos solamente cuando hay predicador
entre ellos, entonces están complaciendo (¿sirviendo?) al predicador y no a Cristo. Cristo
siempre está entre ellos si son fieles. Los cristianos deben aprender a poner toda su confianza
en Dios, y no en los hombres. Aun los predicadores más "grandes", de más renombre, pueden
caer. ¿Qué pasa entonces con la fe de los que confían en ellos?
Este punto es importante. Pable se refiere a ello primero en 1:27, "Solamente que os comportéis
como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga
de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del
evangelio". Todo evangelista debe hacer todo lo posible por enseñar y confirmar a cada miembro
de la iglesia para que éste siempre esté firme en Cristo aunque se vea obligado a estar solo du-
rante toda la vida. En verdad estará firme si su fe está en Cristo, y no en algún predi cador u otra
persona.
-- "temor y temblor", 1 Cor. 2:3; 2 Cor. 7:15; Efes. 6:5. Los que se ocupan en la
salvación con temor y temblor son aquellos que tienen conciencia profunda de la presencia de
Dios (Gén. 39:9) Hay una conexión estrecha entre la obediencia y el "temor y temblor". Si la
obediencia no es necesaria para la salvación (eterna), ¿por qué manda Pablo que nos ocupemos
con temor y temblor? ¿Cuántos miembros de la iglesia están sirviendo a Dios con temor y
temblor? "Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante
ella sirvamos a Dios agrandándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego
consumidor" (Heb. 12:28,29). Este texto no significa que debemos servirle como esclavos
temerosos de un amo cruel, sino como hijos obedientes que tienen respeto y reverencia hacia
Dios y, a consecuencia de esto, viven con precaución seria, porque el trabajo es difícil y "la carne
es débil" (Mat. 26:41).
-- "por su buena voluntad", ("para su beneplácito", BAS), (Mat. 11:26; Luc. 2:14; Efes.
1:5,9; 2 Tes. 1:11). ¿Qué produce su beneplácito? Lo que El hace por nosotros, y nuestra
actividad en su servicio.
2:15 -- "para que seáis irreprensibles", libres de censura (3:6; Prov. 22:1; 1 Cor. 1:8; 1
Tes. 5:23; 1 Tim. 3:2; 1 Ped. 2:12; 3:14,15; 2 Ped. 3:14). No dar ocasión al adversario para
criticar y blasfemar. Desde luego, los oponentes nos acusarán falsamente (sobre esto no tenemos
control), pero en cuanto dependa de nosotros debemos siempre estar sin culpa, según el juicio
justo de otros.
-- "sencillos", AKERAIOS, puros, sin mezcla, sin doblez, sin engaño, inocentes, como
palomas, Mat. 10:16; ingenuos (inocentes) para el mal, Rom. 16:19 (en contraste con los que
causan divisiones, Rom. 16:17).
-- "hijos de Dios". Obsérvese que Pablo exhorta a los cristianos a hacer todo sin
murmuraciones y contiendas para que seamos "hijos de Dios". Compárese Mat. 5:44,45,
debemos amar a los enemigos para que seamos "hijos" de Dios. Una de las definiciones del
término "hijo" es "seguidor o imitador". No somos verdaderos "hijos" (imitadores) de Dios si no
lo imitamos.
2:17 -- "Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra
fe, me gozo y regocijo con todos vosotros". Pablo habla de sí mismo como una libación que se
derrama sobre el sacrificio (el servicio fiel de los filipenses). Durante su ministerio a los gentiles
siempre se exponía a grandes riesgos y peligros (1 Cor. 4:9-13; 2 Cor. 11:23-28). Sufrió todo esto
al llevar el evangelio a los gentiles. Dice que ahora está dispuesto a morir si esto ayudara la fe de
ellos e hiciera su servicio más aceptable a Dios. Parece que usa el lenguaje sacrificial para
comparar su servicio personal con la libación mandada por Moisés (Ex. 29:40; Núm. 15:5;
28:7,14). Véase también 2 Tim. 4:6, "yo ya estoy para ser sacrificado", literalmente, "ser
derramado". Pablo era, pues, un buen ejemplo de la enseñanza de los versículos 1-4. Primero, les
exhorta a imitar a Cristo, el ejemplo perfecto y perfectamente sublime. Nadie ha duplicado este
ejemplo. Pero el ejemplo de Pablo es muy digno de imitarse también. Él dio su vida en servicio y
sacrificio en beneficio de tales hermanos como los filipenses. Cada cristiano es un sacerdote y la
"víctima" que ofrece a Dios es su propia vida. Presenta su cuerpo como sacrificio vivo (Rom.
12:1), y para este sacrificio no hay substituto. Es crucificado con Cristo (Gál. 2:20). Debemos ser
"ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo (Rom. 15:16). "Ofrezcamos siempre a Dios,
por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Y de
hacer bien, y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios" (Heb.
13:15,16). La ayuda económica que los filipenses enviaron a Pablo era "olor fragante, sacrificio
acepto, agradable a Dios" (4:18). Somos "casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer
sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo" (1 Ped. 2:5)
2:18 -- "Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo". ¿Cómo es posible
gozarnos y regocijarnos cuando hacemos sacrificios por el Señor? Cristo es nuestro ejemplo:
"puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él
sufrió la cruz" (Heb. 12:2). En este texto se combinan el sacrificio y el gozo. En 2 Cor. 8:2,3
están conectados estos dos pensamientos: con gozo ofrendaron más allá de sus fuerzas. (Véanse
también Neh. 12:43; 1 Crón. 29:21,22). ¿Cómo se puede sacrificar y hacerlo con gozo? La res-
puesta es sencilla. Es cuestión de amor. ¿No hacen grandes sacrificios los padres por sus hijos?
¿No lo hacen con gozo? En las parábolas del tesoro escondido y la perla de gran precio, con todo
gozo se vendía todo para poseer el tesoro y la perla de gran precio. ¿No requiere sacrificio
"vender todo"? Claro que sí, pero lo que ganamos vale mucho más que lo "sacrificado" (3:7,8).
2:19 -- "Espero en el Señor Jesús". Hacemos todo "en el Señor", por El, de acuerdo
con su voluntad. 2:24, "confío en el Señor"; 2:29, "Recibidle, pues, en el Señor"; 3:1; 4:4,
"gozaos en el Señor"; 3:3, "nos gloriamos en Cristo Jesús"; 4:1, "estad firmes en el Señor".
-- "enviaros pronto a Timoteo", es decir, "luego que yo vea cómo van mis asuntos", ver.
23. Acaba de hablar de su posible muerte ("aunque sea derramado en libación" ver. 17; 2 Tim.
4:6), pero al mismo tiempo tiene la esperanza de ser liberado para poder visitarles otra vez
(1:19,25,26; 2:24). De cualquier manera espera, si es la voluntad del Señor, enviarles a Timoteo.
Epafrodito era el mensajero de la iglesia de Filipos; por manos de él enviaron ayuda (2:25-30;
4:14-18). Timoteo era el mensajero de Pablo: a los tesalonicenses (1 Tes. 3:1-2); a Macedonia
(Hech. 19:22); y en otra ocasión cuando Pablo fue a Macedonia, dejó a Timoteo en Efeso (1 Tim.
1:3). 1 Cor. 16:10 dice, "Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad,
porque él hace la obra del Señor así como yo". Ahora, pues, Pablo piensa enviar este fiel
compañero a Filipos.
-- "para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado". ¡Puro
optimismo! Según la esperanza de Pablo, Timoteo llegaría con los hermanos y su visita sería de
mucho consuelo para ellos, y luego cuando él volviera a Pablo, le llevaría buenas noticias de la
unidad de la iglesia de Filipos, para que Pablo también (al igual que los hermanos filipenses)
estuviera de buen ánimo. Pablo no anticipa nada de malas noticias. Prov. 25:25 dice, "Como el
agua fría al alma sedienta, así son las buenas nuevas de lejanas tierras". ¡Pablo esperaba pura
"agua fría" tanto para sí mismo como para los hermanos filipenses!
2:20 -- "pues a ninguno tengo del mismo ánimo". Algunos creen que Pablo dice, como
traduce La Biblia de las Américas, "Pues a nadie más tengo del mismo sentir mío". Así traducen
varias versiones: "no tengo otro tan del mismo ánimo conmigo" (La Versión Moderna); "a
ningún otro tengo tan unido a mí" (Nacár Colunga); "a nadie tengo de tan idénticos sentimientos
conmigo" (Ediciones Paulinas). En las Notas Sobre Filipenses elaboradas por este servidor (una
edición anterior) también se presenta esta explicación: "ISOPSUCHON, de la misma alma con
Pablo: ISOS=igual; PSUCHE=alma. Así Timoteo podría representar correcta y efectivamente
las ideas y los sentimientos de Pablo". Pero conviene agregar que la palabra misma
(ISOPSUCHON) no contesta la pregunta, ¿de la misma mente con quién? Las versiones citadas
arriba dicen "con Pablo". La Versión Hispanoamericana dice simplemente "de la misma
disposición". El Diccionario Expositivo de W. E. Vine no dice con quién; tampoco el léxico
Thayer, ni el léxico Arndt-Gingrich. A. T. Robertson ("Word Studies") dice "con Timoteo, no con
Pablo", mientras que Vincent ("Word Studies") dice "con Pablo mismo, no con Timoteo".
Las traducciones que dicen que Pablo está diciendo, "No tengo otro tan del mismo ánimo mío" se
basan en tales textos como 1 Cor. 16:10 ("él hace la obra del Señor así como yo") y 2 Tim. 3:10
("Pero tú has seguido mi doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia ...").
Pero el traductor debe traducir, no interpretar. Aunque Timoteo sí tenía la mente de Pablo, es
suficiente decir que no había otro como Timoteo. Era hermano excepcional, como Pablo
explica en los siguientes versículos.
-- "y que tan sinceramente", "GNESIOS, veraz, genuino, sincero ... sinceridad",
"ingenuamente" (VM).
-- "se interese por vosotros". Era un amigo verdadero de la iglesia de Filipos. Estaba
sinceramente interesado en ellos. Se preocupaba por ellos. "Que con sincera afición esté solícito
por vosotros" (Antigua Versión Valera).
2:21 -- "Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús". Los que
"buscan lo suyo propio" no son "sencillos" (ver. 15). La palabra "sencillos", como ya hemos
visto, indica sinceridad, sin mezcla, sin engaño, y sin doblez. Pero los que buscan lo suyo propio
no son de corazón sencillo o singular, sino de "doble ánimo" (Sant. 1:8; 4:8) Es probable que
Lucas y Aristarco no estuvieran en Roma cuando Pablo escribió esta carta. Es verdad que por un
tiempo estuvieron con él en Roma (Col. 4:10,14; Filemón 24), pero si hubieran estado con Pablo
en el momento de escribir esta carta a los filipenses, sin duda les hubiera enviado saludos de
parte de estos hermanos fieles. La realidad es que varios hermanos como Timoteo, Tito,
Aristarco, Lucas, etcétera, estaban a veces con Pablo en algún lugar por un tiempo breve, y luego
fueron despachados por él a otro campo donde había necesidad de confirmar hermanos y resolver
problemas. La frase "todos buscan lo suyo propio" suena más bien como descripción de los
predicadores mencionados en 1:15,16, y aun como los que Pablo describe en 3:18,19 "cuyo dios
es el vientre". Es interesante, como observa Hendriksen, que aun cuando escribió la segunda
carta a Timoteo y bien sabía que peligraba su vida, aun así, "Crescente fue a Galacia, y Tito a
Dalmacia ... A Tíquico lo envié a Efeso" (2 Tim. 4:10-12). Pablo no pensaba en sí mismo; no
guardó a estos fieles hermanos consigo en Roma para consolarle, sino que los envió a trabajar en
el evangelio. Y, por lo tanto, estos fieles hermanos deben ser descontados del número de los que
sólo buscaban lo suyo propio. En el texto que habla de Crescente, Tito y Tíquico, Pablo dice
"Demas me ha desamparado, amando este mundo"; luego en el ver. 16 agrega, "En mi primera
defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en
cuenta". El punto principal en todo esto es que, al enviar a Timoteo a Filipos, Pablo enviaba al
hermano más fiel y más capacitado para el trabajo. Conviene leer y meditar mucho sobre Mat.
16:25, "Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por
causa de mí, la hallará". Los que en verdad "buscan lo suyo propio" (buscan su "vida") deben
ocuparse en "buscar" almas y avanzar la obra de Cristo. En esta forma "hallarán" su vida. De otro
modo, la perderán.
2:22 -- "Pero ya conocéis los méritos", "la prueba" (VM),"probados méritos" (BAS).
DOKIME "significa (a) el proceso de probar ... (b) el efecto de la prueba, aprobación ... 2 Co
2:9; 13:13 y Fil 2:22" (Vine). Los hermanos de Filipos ya habían visto a Timoteo en varias
ocasiones (Hech. 16:13; 19:22; 20:3), y bien sabían que él había sido probado. Sabían los
"probados méritos" de este evangelista joven. (Véase el sermón, "Los Méritos De Timoteo", Ser-
mones y Artículos II) La fuerza de lo que Pablo dice es que aunque Timoteo estaba todavía joven,
no era un neófito. Ya había sido probado por varias persecuciones y quedó aprobado por Dios.
Véase 1 Ped. 1:7. Por lo tanto, era obrero eficaz y buen representante de Pablo.
-- "que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio", "en la propagación del
evangelio" (BAS) (1:5,12). Pablo encontró a Timoteo en Listra, y "quiso que éste fuese con él"
(Hech. 16:1-3). De esta manera el joven evangelista asistió a "la escuela de Pablo" en el campo
de varios países. Las "aulas" de esta escuela eran plazas, sinagogas, mercados, barcos y muchos
caminos polvorientos. En estas "aulas" Timoteo oyó instrucciones y predicaciones sobre todo el
consejo de Dios, y presenció muchos debates entre Pablo y los oponentes de la verdad. ¡Qué
buena escuela para predicadores! Por esta causa Timoteo podía representar correcta y efectiva-
mente las prácticas de Pablo (véase 1 Cor. 4:16,17). Cuando Pablo tenía algo muy importante
que hacer y no podía ir él mismo, enviaba a Timoteo. La causa de Cristo estaba muy segura en
las manos de este joven evangelista. Aunque Pablo era embajador de Cristo, dice que Timoteo
"ha servido conmigo", EDOULEUSEN; los dos servían como esclavos. No había nada de
envidia ni rivalidad entre Pablo y Timoteo. Los dos se interesaban mucho por otros y no
buscaban lo suyo propio. ¡Qué buenos ejemplos para los evangelistas de cualquier siglo! Timoteo
no era el "Ministro Juvenil" de alguna iglesia. No se encargó de promover la diversión y vida
social entre los jóvenes ("para que no vayan al mundo"). Timoteo no convirtió ninguna casa de
oración en casa de diversión.
2:23 -- "Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos".
Parece que pronto Pablo comparecería ante el tribunal de César. Entonces los hermanos
filipenses no se dejarían en oscuras en cuanto al veredicto. Si fuera condenado o liberado,
Timoteo les llevaría las noticias.
2:24 -- "y confío en el Señor que yo también iré". Pablo expresa claramente su op-
timismo. Esperaba ser liberado. En tal caso, las noticias buenas llevadas por Timoteo darían más
fuerza a las exhortaciones de esta carta (tales como 1:27,28; 2:1-4, 14, etcétera).
-- "mi hermano". Eran de la misma familia (gozaban la "común salvación", Judas 3).
¡Qué gozo y honor que Pablo diga de alguno, "mi hermano"! Cuando Pablo empleó la palabra
"hermano", tenía significado rico e importante. Sus "hermanos" eran Cuarto (Rom. 16:23);
Sóstenes (1 Cor. 1:1); Apolos (1 Cor. 16:12); Timoteo (2 Cor. 1:1), Tito (2 Cor. 2:13); Tíquico
(Col. 4:7); Onésimo (Col. 4:9), etcétera. Los verdaderos hermanos nuestros son los que en
verdad son hermanos de Jesús (Mat. 12:46-50) y de Pablo. Los sectarios (y algunos hermanos
liberales) quieren que nos sujetemos a la voluntad humana para ampliar la comunión. Pero
tenemos comunión solamente con los que hacen la voluntad de Dios. No hay varios planes de
salvación, sino uno solo. Si no obedecemos el plan bíblico de salvación, no llegamos a ser hijos
de Dios y hermanos de los otros hijos de Dios. Muchos hacen burla de nosotros, llamándonos
"legalistas", "intolerantes" y "fanáticos". ¿Piensan estos que Pablo era hermano de toda
persona que profesaba ser cristiano? Lamentablemente habrá muchos en el infierno que se
llaman "hermanos" en este mundo.
2:26 -- "porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros", "él os añoraba" (BAS);
"tenía ardiente deseo de veros" (VM); "está suspirando por todos vosotros" (NC).
-- "y gravemente se angustió porque habíais oído que había enfermado", "se ha
afligido" (VH); "siente profunda inquietud" (EP). Pero el comentario de más peso sobre esta
frase es que la palabra que Pablo emplea aquí, ADEMONEO, solamente aparece aquí y en Mat.
26:37 y Mar. 14:33 para describir la agonía ("angustiarse") de Jesús en Getsemaní. Lipscomb
dice que "el carácter fuerte de la expresión es apropiado para expresar los sentimientos de una
persona que ha estado muy enferma estando lejos de todos sus amigos". Epafrodito se preocu-
paba mucho por los hermanos. El estaba preocupado por ellos, porque sabía que ellos estaban
preocupados por él. Así es el amor mutuo. No era una cosa pasajera, sino "gravemente se
angustió", se sintió "afligido", estaba muy "inquieto" en su espíritu.
2:27 -- "Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo
misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese
tristeza", porque Epafrodito fue a Roma únicamente en servicio para Pablo. Habría sido una
carga muy pesada para Pablo, si, aparte de tanta aflicción causada por sus prisiones y por el
juicio cercano, este amado hermano hubiera muerto. El hizo el viaje difícil y peligroso hasta
Roma, la Ciudad Imperial, con misión sagrada, y la cumplió fielmente.
Los más fieles siervos de Dios sufren enfermedades y otras aflicciones y mueren. Los falsos
maestros dicen que Cristo murió en la cruz tanto para sanar el cuerpo como para salvar el alma
(usan mal 1 Ped. 2:24, "por cuya herida fuisteis sanados"), pero aun en el tiempo cuando Cristo y
sus discípulos sanaron a muchos enfermos, otros quedaron sin sanar (Timoteo, 1 Tim. 5:23;
Trófimo, 2 Tim. 4:20, y posiblemente el "aguijón en la carne" que Pablo sufrió era físico).
Resucitaron a unos cuantos muertos (por ejemplo, Lázaro, Jn. 11:1; Dorcas, Hech. 9:37), pero no
resucitaron a Esteban y Jacobo (Hech. 7:60; 12:2), porque el propósito primordial de los
milagros no era beneficiar al pueblo, sino confirmar la palabra (Mar. 16:20; Hech. 14:3; Heb.
2:3,4) Pablo no dice que Dios sanó milagrosamente a Epafrodito. Es posible que sí pero no
sabemos. Es importante recordar que toda sanidad es divina, porque
toda bendición es de Dios (Sant. 1:17). Sin embargo, Dios obra a través de procesos naturales y
normales. El nos da el pan de cada día y le damos gracias. El pone los medios, hace que la tierra
produzca, hace que el sol salga y que las lluvias rieguen la tierra, pero también obra a través del
trabajo nuestro (Efes. 4:28; 2 Tim. 3:10). Así también Dios provee la ciencia médica:
medicamentos, doctores, enfermeras y técnicas. Espera que nosotros aprovechemos esta
bendición, siempre suplicando la dirección divina para todo el proceso de la sanidad.
2:28 -- "Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y
yo esté con menos tristeza". Aunque Epafrodito era de gran utilidad a Pablo, éste no estaba
tranquilo porque Epafrodito estaba angustiado y, sin duda, los filipenses compartían su angustia.
Mejor que él volviera a Filipos. Sería mejor para todos.
2:29 -- "tened en estima a los que son como él", un hermano excepcional, muy digno de
ser honrado. No conviene elevar sobremanera a ninguno, pero Pablo sí nos enseña a tener a
algunos en "mucha estima" (1 Tes. 5:13, "a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el
Señor, y os amonestan"; 1 Tim. 5:17, "Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos
de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar"; "Saludad a Andrónico y a
Junias ... son muy estimados entre los apóstoles").
-- "lo que faltaba", porque "os faltaba oportunidad", 4:10. Después de exhortar a los
filipenses a sentir lo mismo, tener el mismo amor, estar unánimes y sentir la misma cosa (vers. 1-
4), Pablo les habla del ejemplo de Jesús (vers. 5-11), y entonces después de hablar de su propia
vida sacrificial (ver. 17), les presenta dos ejemplos más, los ejemplos hermosos de Timoteo y
Epafrodito, que bien ilustran la humillación y servicio recomendados en esta sección.
Los lazos "en Cristo" nos unifican. Son lazos fuertes basados en la verdad, en justicia y en el
verdadero amor fraternal. Los hombres mundanos tienen muchos lazos. Se juntan o se ligan para
ganar dinero y fama, para satisfacer sus apetitos carnales, etcétera, pero estos son lazos de pura
conveniencia. ¡Qué contraste más grande entre los lazos de hombres carnales y los lazos "en
Cristo"!
Filipenses 3
Resumen: Les exhorta a regocijarse, vers. 1, 4, y a guardarse de los maestros judaizantes, vers.
2,3. Para "tapar la boca" a éstos Pablo habla de las ventajas carnales (en las que confiaban los ju-
daizantes) de que él mismo podía jactarse, si en tales cosas hubiera virtud, vers. 4,5; pero
renunció a todos los beneficios de la carne, para disfrutar de las bendiciones en Cristo, quien es
más importante que todas las ventajas de nacimiento (linaje) y de oficio, vers. 7-11. Sin embargo,
Pablo todavía no ha alcanzado la meta, sino que, olvidando lo pasado, y extendiéndose a lo que
está delante, prosigue hacia el premio, vers. 12-14, y les ruega que hagan lo mismo, vers. 15,16.
Esta exhortación se acentúa con dos pensamientos finales: (1) varios hermanos renunciaron al
evangelio puro y son enemigos de la cruz de Cristo, vers. 18,19, y (2) debemos conducirnos
como ciudadanos celestiales hasta que Cristo venga para transformar "el cuerpo de la
humillación nuestra", a fin de que sea semejante a su cuerpo glorioso, vers. 20,21.
3:1 -- "Por lo demás, hermanos". Algunos suponen que al escribir esto Pablo hacía
como muchos predicadores que dicen, "Ahora bien, para concluir", y entonces siguen predicando
otra media hora. Lo dice otra vez en 4:8. Es cierto que Pablo usa esta expresión a veces hacia el
final de sus cartas (2 Tes. 3:1; 2 Cor. 13:11; Efes. 6:10), pero no la usa exclusivamente para
finalizar (véanse 1 Cor. 7:29; 1 Tes. 4:1).
3:2 -- "Guardaos de los perros", "Cuidaos de los perros" (BAS; VHA). El tiempo del
verbo "guardaos" o "cuidaos" es presente. Significa, pues, sed vigilantes continuamente.
Compárense Mar. 4:24; 8:15; Luc. 21:8; 2 Jn. 8.
Al decir "perros" Pablo se refiere a los judaizantes. Estos profesaban ser cristianos. Aceptaban a
Cristo como el Mesías y habían sido bautizados para el perdón de pecados. También aceptaron la
verdad de que el evangelio es para los gentiles, pero decían que primeramente éstos tenían que
ser judíos por medio de circuncidarse para poder ser cristianos. Según esto el evangelio no era
suficiente. La cruz de Cristo no era adecuada para la salvación plena de los gentiles, y que para
ellos se requería el evangelio más la circuncisión (Hech. 15:1-5; Gál. 2:1-5). De esta manera les
robaban a los gentiles su libertad en Cristo. Por lo tanto, Pablo era su enemigo número uno,
porque les resistió fuertemente: Gál. 2:5, "a los cuales ni por un momento accedimos a
someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros" (gentiles). Según la ley
de Moisés, el perro era un animal inmundo (Lev. 11:27). La palabra "perro" era término de
desprecio tanto entre gentiles como entre judíos. En la actualidad muchos tienen perros caseros,
y en Los Estados Unidos gastan mucho dinero para alimentarlos y cuidar de su salud, como si
fueran miembros de la familia (muchas veces son tratados mejor que los "otros miembros" de la
familia). Es más difícil para los tales entender la fuerza de la palabra, pero había pocos términos
que indicaban tanto desprecio. Los judíos siempre lo aplicaban a los gentiles. Por eso, Pablo
escoge este término para hablar de los mismos hermanos judíos que querían imponer la
circuncisión sobre hermanos gentiles. Los judaizantes eran perros de dos patas, malignos,
contenciosos, descontentos que "ladraban" su mensaje torcido y falso para trastornar las iglesias
gentiles. (Compárese los lobos de dos patas de Hech. 20:29).
Nos conviene dar mucho énfasis al peligro de mezclar la ley de Moisés con el evangelio. Hay
varias sectas que lo hacen: los Adventistas aplican (a su modo) la ley del séptimo día; la Iglesia
Católica Romana y los Mormones tienen su sacerdocio especial, basándose en la ley de Moisés;
varias iglesias humanas usan instrumentos de música en el culto, basándose en la ley de Moisés
(mayormente en los Salmos que forman parte de la ley de Moisés); también casi todas las
iglesias humanas imponen el diezmo, que también viene de la ley de Moisés. Todos sacan de la
ley de Moisés lo que les conviene y lo aplican a su modo en sus religiones "cristianas". Deben
estudiar con cuidado este texto en el cual Pablo denuncia fuertemente a los que usan mal la ley
de Moisés. Pablo usaba palabras cortantes cuando era necesario. El mensaje de verdad siempre
corta corazones (véanse Hech. 5:33; 7:54, "aserrados en sus corazones" (BAS, margen).
-- "guardaos de los malos obreros", se refiere a los mismos. Pablo denuncia a los
judaizantes con una denuncia triple para darle más fuerza. Los mismos son llamados "obreros
fraudulentos" (2 Cor. 11:13). Los que predican el evangelio se llaman "obreros" (Mat. 9:38;
10:10; 2 Tim. 2:15). Los "obreros" denunciados por Pablo eran muy activos pero no hacían la
obra de Dios, sino que formaban partidos, y se gloriaban en la carne de los hermanos gentiles
(Gál. 6:13), es decir, se jactaban de cada gentil que podían circuncidar para agregarlo a su
partido.
-- "los que en espíritu servimos a Dios", "los que tributamos culto por el Espíritu de
Dios" (VHA). El culto de la iglesia es guiado por el Espíritu. "¡Oh Gálatas insensatos! ... ¿Tan
necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne?" (Gál. 3:1-
3). ¿Cómo comenzaron por el Espíritu? Por el evangelio. ¿Cómo quieren acabar "por la carne"?
Volver a la ley de Moisés. Otro factor importante con respecto a adorar a Dios por el Espíritu es
que adoremos "en espíritu y en verdad" sin preocuparnos tanto por lugares de reunión. Cristo
enseña que no importa el lugar de reunión: "Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este
monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre ... los verdaderos adoradores adorarán al Padre en
espíritu y en verdad" (Jn. 4:20-24).
Desde luego, es necesario tener algún sitio donde podamos reunirnos como iglesia, pero bien
puede ser la casa de alguna familia (Rom. 16:5; Col. 4:15; Filemón 2). La Biblia no pone
énfasis alguno en el lugar de reunión. El hecho de que alguna iglesia tenga edificio bien
acomodado y costoso no es evidencia de que sea iglesia espiritual. Sin embargo, los cristianos de
cualquier lugar, por pobres que sean, deben hacer lo posible para proveer algún sitio adecuado
para la adoración a Dios.
-- "y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne" (1:26), como
hacían los judaizantes: "quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne.
Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo" (Gál. 6:13,14). Dijo
a los corintios (1 Cor. 2:2), "Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Je-
sucristo, y a éste crucificado". Hoy en día no existe el mismo problema combatido por Pablo; no
hay líderes religiosos que quieran obligar a la gente a circuncidarse para obtener la salvación,
pero la palabra "carne" es palabra amplia, como Pablo explica en los versículos siguientes. Tiene
que ver con todo aspecto de la religión externa (privilegios externos, Mat. 3:9; Jn. 8:33,34,
etcétera). La "carne" no puede servir como base de justificación delante de Dios. Por lo tanto,
podemos decir que el tener confianza en la "carne" abarca cualquier confianza que no sea la que
está bien puesta en el evangelio de Cristo. La "carne" incluye todo aquello que está opuesto a
Cristo y al Espíritu. Pero es importante recordar que "confiar en la carne" no significa "confiar
en la obediencia". Pablo no menosprecia la sujeción al evangelio. "Confiar en la carne" no tiene
nada que ver con la aceptación de Cristo y la obediencia a sus mandamientos. Muchos enseñan
que cualquier acto como el bautizarse, tomar la cena, etcétera, es algo "externo" y no tiene nada
que ver con la salvación. Es necesario entender cómo se usa la expresión "confiar en la carne" en
el texto y también en el contexto.
-- "circuncidado al octavo día", como un judío verdadero de nacimiento (Luc. 2:22). Los
ismaelitas se circuncidaban al año décimotercero, y los prosélitos al judaísmo a una edad
madura.
-- "del linaje de Israel", no era un prosélito, sino del linaje original, un descendiente
verdadero de Israel (Jacob) quien recibió la bendición de Isaac, quien a su vez la recibió de su
padre Abraham.
-- "de la tribu de Benjamín", hijo menor de Jacob y, como José, hijo favorito. De esta
tribu vino el primer rey de Israel (Saúl). Esta tribu quedó con la de Judá cuando las diez tribus se
rebelaron contra el rey Roboam, bajo el mando de Jeroboam, para formar el reino del norte.
-- "hebreo de hebreos", lo superlativo. Aunque nació en Tarso, lejos de Jerusalén, era de
sangre pura. Sus padres.
Eran verdaderos hebreos y retenían las cualidades hebreas en el idioma y en las costumbres (en
contraposición a los helenistas, "griegos", Hech. 6:1). Demostraron su gran celo por la ley
cuando enviaron a su hijo a Jerusalén para estudiar a los pies del famoso Gamaliel. "Yo de cierto
soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel,
estrictamente conforme a la ley de nuestros padres, celoso de Dios" (Hech. 22:3).
-- "en cuanto a la ley, fariseo", "la más rigurosa secta de nuestra religión" (Hech. 26:5)
en contraste con los "saduceos" (los materialistas o "modernistas" de aquellos tiempos) y los
"herodianos" (que tenían ambiciones políticas). Jesús denunció fuertemente la hipocresía de los
fariseos (Mat. 23), pero había fariseos sinceros como vemos en el caso de Pablo. "Los saduceos
dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas" (Hech.
23:8). Por eso, dijo Pablo "Varones, hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la
resurrección de los muertos se me juzga" (Hech. 23:6).
-- "en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible". Sabía y practicaba la ley (Gál.
1:14). Pablo no decía que él nunca había pecado (Rom. 3:9,10,23), sino que su vida anterior era
bien conocida por los judíos (Hech. 26:4,5) y no podían acusarle de infracciones de la ley de
Moisés. Pablo guardaba concienzudamente la ley de Moisés, y aun las tradiciones de los padres.
Era ejemplar (sacó calificación perfecta) en la práctica del judaísmo. Era muy excepcional en
que no violaba su conciencia (Hech. 23:1; 24:16). Era hombre muy sincero, muy dedicado a su
religión. ¡Qué demostración más clara de que los más religiosos pueden estar equivocados! "Yo
ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; lo
cual también hice ... " (Hech. 26:9,10) Otra verdad obvia en este texto es que la ley de Moisés no
podía "hacer perfectos a los que se acercan" a Dios por medio de ella (Heb. 10:1-4). Saulo de
Tarso era un ejemplo bueno de esto también, porque si algún judío sincero pudiera haber logrado
este propósito Saulo lo habría hecho.
3:7 -- "Pero cuantas cosas eran para mí ganancia" como judío (las cosas mencionadas
en los vers. 4-6), todas las cosas de distinción y honor: antepasados ilustres, educación especial,
liderazgo entre los de la secta más estricta, y el gran respeto de sus contemporáneos. "En el ju-
daísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos" (Gál. 1:14), siendo "instruido a los pies de
Gamaliel" (Hech. 22:3). Un futuro ilustre le aguardaba.
-- "las he estimado como pérdida por amor de Cristo". Pablo emplea lenguaje de la
contabilidad. El dice "he estimado" como pérdida estas cosas que para mí eran ganancia, y
todavía por muchos se consideran ganancia. Pablo coloca todas estas cosas al lado del "debe" y
no al del "haber" en su libro mayor. La misma palabra "pérdida", ZEMIAN, se usa en Hech.
27:10,21. Para salvar a la gente (marineros y soldados), muchas cosas de la nave fueron arrojadas
al mar. Hubo "pérdida", pero ésta se sufre con gozo al contemplar las vidas salvadas.
A veces los empresarios invierten mucha capital en algo que no sirve, que no rinde. Lo hacen
creyendo que es buena inversión, pero están equivocados. ¿Qué deben hacer? Simplemente
reconocer que "perdieron". Tienen que apuntarlo en sus libros como "pérdida" y seguir adelante.
Pablo equivocadamente invirtió mucho tiempo y energía en el judaísmo. Esperaba gran
"ganancia", pero después encontró la ganancia verdadera en Cristo, en el evangelio (el tesoro, la
perla de gran precio de Mat. 13:44-46) y con todo gozo "estimó" todo lo que tenía como
"pérdida". Todos somos "contadores". Cada día tenemos que decidir cómo considerar muchas
cosas. La buena educación, la riqueza, el talento especial, ¿es "ganancia" o es "pérdida"? Todo
depende de cómo se utilicen. Tales cosas pueden ser gran ganancia si se dedican al Señor, o
pueden hundir el alma en perdición. Muchas cosas que el mundo considera como gran
"ganancia" en realidad son "pérdida"; "Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el
mundo, y perdiere su alma?" (Mat. 16:26). Al mismo tiempo hay experiencias difíciles para los
cristianos que deben clasificarse como "ganancia" en lugar de "pérdida" porque dan ricos
beneficios espirituales (Rom. 5:3-5; 2 Cor. 12:8-10; Sant. 1:2-4).
3:8 -- "Y ciertamente, aun". Esta expresión indica mucho énfasis, y aun más en el griego
donde hay cinco palabras (sí, ciertamente, por tanto, por lo menos, aun). No es posible traducir
libremente estas partículas; algo de la fuerza y convicción de Pablo se pierde en la traducción.
-- "estimo (todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo
Jesús, mi Señor, por amor del cual he perdido todo".
Pablo sufrió la pérdida de todo: su empleo, su reputación, su seguridad física, sus amigos, y por
último su vida, pero ahora habla de lo que ganó en Cristo. Jesús había dicho "De cierto os digo
que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o
hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este
tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo
venidero la vida eterna" (Mar. 10:29,30) Pablo dice que lo perdió todo para ganar "la excelencia
del conocimiento de Cristo". El "conocimiento" que Pablo ganó no era meramente el
conocimiento intelectual, sino el de la experiencia. No es solamente el conocimiento acerca de
Cristo, sino el conocimiento íntimo que sólo se gana a través de vivir en comunión con El.
-- "y lo tengo por basura", SKUBALON, "estiércol" (AVV; VNC), "lo que se arroja a
los perros, escoria, excremento, basura, etcétera ... se tira como inútil y aun repugnante al tacto y
a la vista" (Jamieson, Fausset, Brown). ¡Cuántas cosas Pablo arrojó al mar para salvar su barco
espiritual! Heb. 10:32-34 habla de la pérdida y del gran sufrimiento de los hermanos hebreos. La
salvación se nos da de balde, pero cuesta todo.
3:9 -- "Y ser hallado en él", 1:20,21; Gál. 3:27; Apoc. 14:13.
-- "no teniendo mi propia justicia, que es por la ley". Pablo se refiere a la ley de Moisés.
De ella habla en los vers. 5,6, "en cuanto a la ley ... en cuanto a la justicia que es en la ley". Es la
ley que requirió la circuncisión. Los judaizantes decían, "Es necesario circuncidarlos, y
mandarles que guarden la ley de Moisés" (Hech. 15:5). Es importante que se entienda y que se
recuerde que Pablo se refiere a la ley de Moisés, porque los evangélicos casi no pueden
decir "ley" sin incluir la ley de Cristo.
El gran deleite de los comentaristas y pastores evangélicos es condenar el "legalismo" y al hablar
de "ley" (o "la ley") no les gusta distinguir entre la ley de Moisés y la ley de Cristo. Hablan de
"ley" (o "la ley") como si hubiera solamente una ley, y siempre hablan con tonos bien negativos
acerca de "ley" (o "la ley) Pablo habla claramente acerca de la ley de Moisés en su carta a los
Romanos. Rom. 2 se dirige con toda claridad a los judíos. Al decir "tú" se dirige al judío (vers.
1,3, etc.). En el ver. 17, dice, "tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley". ¿En qué
ley se apoyaba el judío? Rom. 3:1, "¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿o de qué aprovecha la
circuncisión?" ¿Quién no puede entender que Pablo está hablando de judíos literales y de la ley
de ellos (la ley de Moisés)?
Entonces, en Rom. 3:20 declara con todo énfasis que "por las obras de la ley ningún ser humano
será justificado delante de él". La palabra "justificado" y las expresiones "ser justo" o "tener
justicia" se refieren a la misma cosa: la salvación. En el ver. 21 dice, "aparte de la ley, se ha
manifestado la justicia de Dios", es decir, el plan de Dios para justificar o salvar al hombre por
medio de Jesucristo (el evangelio). Dios perdona al hombre que obedece al evangelio y le
pronuncia "justo" o "justificado" porque ya no es culpable de pecado. El hombre justo es el
hombre absuelto de culpa. Esta es la "justicia" de la cual Pablo habla en Fil. 3:9.
Recuérdese, pues, que al decir "ley", Pablo no se refiere a la ley de Cristo (que es simplemente el
evangelio o el Nuevo Testamento), sino a la de Moisés. Muchos hermanos en Cristo han caído en
el error del calvinismo. Hasta la fecha este error amenaza el alma de muchos hermanos.
No había perfección bajo la ley de Moisés (Heb. 7:11; 8:7; 10:1), y fue quitada (Col. 2:14; Heb.
7:12) La ley no podía perfeccionar porque no proveía un salvador. Condenaba pero no podía
salvar porque "la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados" (Heb.
10:4) La ley sirvió como "ayo" para llevar a los judíos a Cristo (Gál. 3:24)
La única manera de "salvarse" bajo la ley de Moisés era simplemente no "perderse", es decir,
guardar la ley perfectamente sin pecar (Gál. 3:10, "Maldito todo aquel que no permaneciere en
todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas"). Porque el judío, habiendo pecado, no
tenía salvador. Observaba los sacrificios de la ley que apuntaban hacia Cristo, el "Cordero de
Dios que quita los pecados del mundo" (Jn. 1:29), y luego al venir Cristo, su sangre limpió sus
pecados. Bajo la ley no había remisión de pecados, sino que "en estos sacrificios cada año se
hace memoria de los pecados" (Heb. 10:3), hasta que viniera el Perfecto Sacrificio, y entonces
habría "remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto" (Heb. 9:15). Con esta
breve explicación de la naturaleza y limitación de la ley, se puede entender por qué Pablo no
podía ser salvo por la ley. El habla de "mi propia justicia, que es por la ley", porque desde el
punto de vista del judaísmo, Pablo ya sostenía una relación correcta con Dios a través de su
observación de la ley, pero Pablo reconocía claramente que esa "justicia" no valía nada. Era
justicia "humana" (mía) pero no divina (de Dios). Pablo no quería esa clase de "justificación"
porque no valía nada.
-- "sino la que es por la fe de Cristo, la justicia de Dios por la fe". La Biblia de las
Américas dice, "sino la que es por la fe en Cristo", pero el griego dice "de Cristo". Compárese
"del conocimiento de Cristo" (no "del conocimiento en Cristo", ver. 8; y "la cruz de Cristo" (no
"la cruz en Cristo"), ver. 18. En estos tres textos la palabra "Cristo" aparece sin el artículo y en el
caso genitivo, CHRISTOU. Pablo dijo que él quería ser hallado teniendo la justicia que "es por
la fe de Cristo", es decir, "la justicia que es de Dios por la fe". Es de Cristo. Es de Dios. La única
justicia verdadera es la justicia que Dios provee por medio de Cristo.
Podemos tener esta justicia o justificación de Dios por medio del evangelio, que en este texto y
en muchos otros se llama "la fe". Es la fe objetiva (el evangelio) de Cristo (Rom. 1:5; 16:26; Gál.
3:25; Judas 3). Los evangélicos casi siempre interpretan la palabra "fe" como "fe subjetiva" (la fe
de la persona, o como ellos dicen, "aceptando a Jesucristo como su único Salvador"). En realidad
en muchos textos la palabra "fe" significa la fe objetiva (la cosa creída), o sea, el evangelio .
Además, la palabra "fe", aun cuando es fe subjetiva, significa en la mayoría de los textos "fiel" y
"fidelidad" (equivale a obediencia) en lugar de pura aceptación mental o confianza. La "fe sola"
se menciona una sola vez en las Escrituras (Sant. 2:24) y en ese texto se condena: "Vosotros veis,
pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe".
La palabra "fe" sí significa "confianza", pero es confianza expresada en obediencia. La doctrina
de "la salvación por la fe sola" contradice la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis. Es una
teología fundada sobre la arena. La justicia que Pablo quería, pues, es la justicia que el
evangelio hace posible. Es la justicia hallada en la religión de Cristo, en contraste con "la justicia
que es por la ley" de Moisés. Rom. 3:27, "la ley de la fe" es el evangelio de Cristo; Gál. 3:23,
"antes que viniese la fe" (el evangelio de Cristo); Gál. 3:25, "venida la fe (el evangelio), ya no
estamos bajo ayo (la ley de Moisés)"; Judas 3, "la fe que ha sido una vez dada a los santos". La
palabra "fe" en estos textos no se refiere a la fe subjetiva, la fe de la persona, sino a la cosa
creída, el objeto de la fe subjetiva, es decir, el evangelio. Es la fe objetiva, la fe como un objeto,
lo que debemos creer, lo que debemos defender (Judas 3). Esta fe "vino", y cuando vino, ya los
judíos no seguían bajo la ley. Debemos agregar un detalle más. El comentario de Hendriksen es
típico del modo de pensar de los "evangélicos". Dice, "la única justicia que tiene valor delante de
Dios es la justicia de Cristo contada al pecador como don de Dios". Al decir esto los
"evangélicos" quieren decir que la justicia personal de Jesús, la justicia que El tenía por haber
llevado una vida perfecta, es contada o atribuida al creyente. De esta manera el hombre nunca
tiene justicia propia sino solamente la de otro, la justicia personal de Cristo. La Biblia no enseña
esta doctrina. Pablo dice (Rom. 4:3) "Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia".
¿Qué fue contado? "Creyó" él mismo (él era fiel a Dios, ver. 12) "y le fue contado por justicia",
es decir, la fe o fidelidad de Abraham a él mismo le fue contada para (EIS) justicia (compárese
Hech. 2:38).
-- "y el poder de su resurrección". (Véase Efes. 1:17-20). Pablo quería conocer el poder
de la resurrección. No es que a él le faltara información acerca de este poder. Recuérdese que la
palabra "conocimiento" tiene que ver con la experiencia personal. Quería conocer por la
experiencia personal el poder transformador de la resurrección de Cristo.
El tema central de la predicación de los apóstoles era la resurrección de Jesús (Hech. 2, el
sermón de Pentecostés; 3:15; 4:10; 13:37; 17:31; 24:21; 26:6-8, 22,23). Pablo predicó la
resurrección de Cristo como el cumplimiento de la esperanza de Israel, y la roca fundamental del
evangelio. Hay gran poder en este mensaje, pues convirtió a miles de judíos y paganos.
En Rom. 1:4 dice Pablo que Jesucristo "fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu
de santidad, por la resurrección de entre los muertos". En 1 Cor. 15:12-19 explica que sin la
resurrección tanto la predicación como nuestra fe es en vano. Para tener conocimiento o
experiencia personal del poder de la resurrección, debemos ser crucificados, sepultados y re-
sucitados con Cristo. La fe que viene por medio de oír el poderoso mensaje del evangelio nos
mueve a crucificarnos en el arrepentimiento, o cambio de corazón, y luego en el bautismo ser
sepultados y resucitados (Rom. 6:3-6; Col. 2:12). Entonces debemos demostrar el poder de la
resurrección todos los días de nuestra vida nueva. La lucha diaria contra el diablo era severa para
Pablo; por lo tanto, "golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido
heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado ... Así que, el que piensa estar firme, mire
que no caiga" (1 Cor. 9:27; 10:12). El poder que resucitó a Cristo nos ayuda a vencer al diablo,
para no caer otra vez. Es el poder del evangelio (Rom. 1:16). Es poder dinámico, energía
celestial. Con este poder podemos ser vencedores (Rom. 8:37). ¡Qué pensamiento glorioso! El
poder que levantó a Cristo de los muertos está disponible para ayudarnos a ganar la victoria
final.
-- "sino que prosigo", continúo en la carrera. Véase 1 Cor. 14:1, "seguid el amor"; y 1
Tim. 6:11, "sigue la justicia".
-- "por ver si logro asir", KATALABO, significa echarse sobre algo para agarrarlo con
firmeza, posiblemente refiriéndose al acto de asir el poste que marca la terminación de la carrera,
o sea la victoria. Con anhelo intenso Pablo quería realizar el gran objetivo de su vida. Heb.
12:1,2 nos exhorta a correr "con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en
Jesús, el autor y consumador de la fe". Para lograr asir el premio se requiere la dedicación, la
abnegación de sí, y el dominio propio (1 Cor. 9:24-26).
-- "aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús". Pablo fue asido por Cristo
para una obra especial (Gál. 1:15,16; Hech. 9:1-19; 22:15,21; 26:15-18). Pablo se esforzaba
grandemente por cooperar con ese propósito del Señor quien tomó posesión de su vida (1:21;
Gál. 2:20). En la historia bíblica se puede observar claramente que cuando algún hombre fue
"asido" por Dios, la voluntad del hombre escogido y llamado estaba plenamente en juego.
Véanse los casos de Moisés (Ex. 3:10; 4:10,11); de Jeremías (Jer. 1:4-10); de Juan el Bautista
(Luc. 1:15-17); y de Pablo (Hech. 26:19; Gál. 1:15,16).
Dios quiere tomar posesión de la vida de nosotros también. Quiere producir "así el querer como
el hacer, por su buena voluntad" (Fil.. 2:13) por medio de su palabra (1 Tes. 2:13). Pero no lo
hará sin la voluntad nuestra.
-- "esto mismo sintamos;" "tengamos esta misma actitud" (BAS), que todos tengan la
misma actitud de Pablo expresada en los vers. 7-14, reconociendo que debemos olvidar lo que
queda atrás (aunque sean grandes ventajas como las de Pablo), que todavía no hemos alcanzado
la meta, y que debemos esforzarnos por llegar. Los que "somos perfectos" (maduros) no debemos
pensar que somos "perfectos" en el sentido de haber vencido todo pecado y de estar fuera de todo
peligro, 1 Cor. 9:27; 10:12. El premio es ganado solamente por los que corren hasta el final de la
carrera.
-- "y si otra cosa sentís", "y si en algo tenéis una actitud distinta" (BAS), "y si en algo
sentís de distinto modo" (VHA). ¿Qué actitud tenía Pablo? "Hermanos, yo mismo no considero
haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome lo que
está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio" (BAS). Si los maduros tienen esta
actitud, ¿quiénes tienen otra actitud? Obviamente los inmaturos.
-- "esto también os lo revelará Dios". Entonces ¿qué les revelará Dios a éstos? Dios no
les revela nada aparte de su palabra. Muchos -- y hasta hermanos en Cristo -- aceptan el error
calvinista de que el Espíritu Santo iluminará al cristiano en alguna forma aparte de la palabra,
pero si fuera así, ¿por qué reveló las Escrituras? Tal vez esta frase indique que con el tiempo los
hermanos inmaturos pero sinceros entenderán mejor la revelación de Dios para ser maduros, pero
si se refiere a hermanos carnales, obstinados, y no arrepentidos, entonces "eso también os lo re-
velará Dios" en el Día Final. De una cosa podemos estar muy seguros: Pablo no promete una
revelación especial y única a los que tienen actitud impropia (a los que creen que ya son
perfectos o que no quieren perfeccionarse). Dios no revelará nada a los que no aceptan hu-
mildemente lo que ha revelado a través de los apóstoles. Dijo Jesús (Jn. 7:17), "El que quiera
hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia
cuenta"; es decir, todo depende de la actitud de los oyentes. Dice Pablo (Efes. 3:3,4) "que por re-
velación me fue declarado el misterio ... leyendo lo cual podéis entender ..." El entendimiento
nuestro depende de una actitud correcta y el estudio diligente de la palabra. Si tenemos un
fuerte deseo de saber la voluntad de Dios, y si somos fieles a lo que ya hemos entendido, y si no
tenemos el deseo de hacer otra cosa aparte de la voluntad de Dios, sin duda El nos ayuda a
entenderla. "Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche, y le será dada" (Sant. 1:5). Esta es la sabiduría que desciende de
lo alto (Sant. 3:15).
A. T. Robertson dice sobre esta frase: "y si otra cosa sentís ... Es decir, si ustedes creen que son
absolutamente perfectos, esto también os lo revelará Dios. El entrega a los tales en manos de
Dios. ¿Qué más puede hacer con ellos?" R. C. H. Lenski está de acuerdo de que no se refiere a
una "revelación inmediata", pero no está de acuerdo con la explicación de Robertson, sino que
cree que se refiere a puntos menores que serán aclarados con más estudio. David Lipscomb cita
Juan 7:17 y dice que "Un deseo sincero de saber y hacer su voluntad ... guiará hacia la plenitud
de la verdad divina". The Living Word Commentary dice: "esto también os lo revelará Dios.
Pablo no indica cómo esta iluminación reveladora será realizada. Ultimamente, por supuesto,
ellos verán el error de su posición en el Ultimo Día. Puede ser que el partido 'perfecto' en Filipos
reclama revelación especial y que Pablo habla con sarcasmo. La frase 'eso también a vosotros'
sostiene tal posibilidad". Obviamente el texto es difícil, pero lo importante es que no se enseñe
nada al respecto que contradiga la verdad. No habrá revelación especial para los tales.
3:16 -- "Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una
misma cosa", "Sin embargo, continuemos viviendo según la misma norma que hemos
alcanzado" (BAS). Este texto se ha empleado mal para enseñar que cada cristiano está bien con
el conocimiento que tenga; por ejemplo, si algún hermano cree que está bien usar instrumentos
de música en el culto, o si otro hermano cree que está bien que haya iglesias patrocinadoras e
instituciones iglesias de Cristo, no debe haber problema, porque los demás hermanos deben
aceptar a los tales porque "ellos predican y practican de acuerdo al nivel de 'aquello a que han
llegado' y todos deben seguir unidos". Tal "explicación" es absurda y es obviamente una
perversión de lo que Pablo dice. No concuerda nada con el contexto. Pablo no defiende ni en
este texto ni en otro tales prácticas sectarias. Tampoco enseña Pablo que la ignorancia justifica
la práctica de tales errores. Dicen algunos hermanos que el que ha obedecido al evangelio y
lleva una vida "fiel" no será separado de Dios aunque practique estos errores con tal que lo haga
por ignorancia. Citan 1 Juan 1:7 ("si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión
unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado") para probar que
habrá "limpieza continua", porque Dios no les carga a los tales su pecado de ignorancia o de
debilidad. 1 Juan 1:7 no enseña tal doctrina. Pero léase 1 Cor. 4:3,4. "Porque aunque de nada
tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor". ¿Somos
justificados por ser sinceros? Claro que no. Léanse también Prov. 16:2, 25. En la carta a los
filipenses Pablo dice que los hermanos judaizantes eran "perros ... malos obreros ... mutiladores
del cuerpo" (3:2). ¿Justifica Pablo en el ver. 16 a los que siguieron por ignorancia a estos falsos
hermanos mencionados en el mismo capítulo? También en el mismo capítulo (3:18) les llama
"enemigos de la cruz de Cristo". Pero entre los vers. 2 y 18 ¿enseña que los que siguen por
ignorancia a estos falsos están perfectamente bien porque practican aquello que hasta esa fecha
habían entendido?
Pablo dice simplemente que todos debemos continuar (perseverar) en la verdad ("asidos de la
palabra", 2:16) que hemos aprendido, y, como hermanos maduros y fieles, debemos seguir
unidos en esa verdad divina. No hemos alcanzado la perfección absoluta (3:12-14), pero sí
somos maduros y debemos esforzarnos con toda diligencia para obtener el premio. El
pensamiento principal y sencillo es que debemos perseverar en el mismo camino que nos ha
traído hasta aquí. Nos ha traído a esta medida de perfección y nos llevará hasta el final de la
carrera. Los hermanos liberales han olvidado esta exhortación. Si todos hubieran perseverado
en el camino seguro, siguiendo el patrón bíblico, el crecimiento de la iglesia habría sido
incalculable. Pero muchos hermanos estaban descontentos con las "sendas antiguas" y dijeron,
"No andaremos" ya en ellas. Querían ser como las "naciones" vecinas (grupos sectarios); véase 1
Sam. 8:5. Dejaron la base y los principios que nos habían traído tanto crecimiento y fuerza. Todo
cristiano debe tomar muy en serio esta exhortación de Pablo. Examínese su vida. Que todos
digamos, como dijo Samuel: "Hasta aquí nos ayudó Jehová" (1 Sam. 7:12) y a la vez preguntar,
"Si seguimos por el mismo rumbo, ¿no nos llevará con seguridad hasta su trono?" Si seguimos
en el camino original, El dirá: "No te desampararé, ni te dejaré" (Heb. 13:5).
-- "misma regla", KANONI, "canon" (una vara o caña derecha usada para medir), 2
Cor. 10:13; Gál. 6:16. Muchos renuncian a lo que ellos llaman el "legalismo". Se nos dice que
debemos seguir el "espíritu" y no la "letra", que no estamos bajo ley sino bajo gracia. Tuercen 2
Cor. 3:6 ("porque la letra mata, mas el espíritu vivifica") texto en el cual Pablo identifica la
religión de Moisés como "letra" que mata (condena pero no tenía salvador) y el evangelio como
el "espíritu" que da vida. Pero los maestros falsos enseñan hoy en día que el seguir el "espíritu"
significa enseñar y hacer religiosamente como a ellos les convenga. Los que enseñan que no es-
tamos bajo ley ignoran voluntariamente tales textos como Rom. 3:27, "la ley de la fe"; 8:2, "ley
del Espíritu"; Sant. 1:25, "perfecta ley de libertad"; y Gál. 6:2 "la ley de Cristo".
Si todos los cristianos seguimos esta misma regla, cumpliremos al mismo tiempo con la última
parte del versículo: "sintamos una misma cosa".
3:17 -- "sed imitadores de mí", 4:9; 1 Cor. 4:16; 11:1; 1 Tes. 1:6. No hay nada de
soberbia en esta exhortación, sino una humilde confianza, porque Pablo sabía que él seguía a
Cristo. Andaba en el camino correcto. Es guía fiel para nosotros. Si imitamos a Pablo, como él
imitó a Cristo, nunca dejaremos el camino correcto y perseveraremos hasta el fin. Todo el mundo
es imitador. Parece ser instintivo imitar a otros. Desde nacer imitamos a otros. Es cuestión, pues,
de escoger a quién imitar. Siempre estamos rodeados de malos ejemplos, falsos maestros y guías
ciegos. De estos Pablo habla en seguida (vers. 18,19). En 1 Cor 10:6 Pablo dice que los judíos
eran "ejemplos" que no debemos imitar, pero también hay buenos ejemplos. Hay dos clases de
ejemplos: debemos seguir a los espirituales y no seguir a los carnales.
-- "mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros". "Mirad",
SKOPEO, de la misma raíz viene la palabra SKOPOS, un vigilante, un atalaya. En Rom. 16:17
dice "mirar" para evitar. Aquí dice "mirar" para imitar. Por ejemplo, en esta misma carta, el
ejemplo de Timoteo (2:19-23) y Epafrodito (2:25-30). "Mirad" a ellos para seguirlos (en 1 Cor.
16:15,16 dice "os sujetéis" a los tales). Debemos seguir a Cristo, seguir a Pablo como él siguió a
Cristo, y también debemos imitar a los hermanos fieles. Véase 2 Cor. 8:1-5; los corintios
deberían imitar el ejemplo de los macedonios, como también esperaba que los de Macedonia
imitaran a Acaya (los corintios, 9:2). Lo mismo 1 Tes. 1:7, "habéis sido ejemplo a todos los de
Macedonia y de Acaya". Heb. 11 es un capítulo de ejemplos de hombres y mujeres de fe (fieles)
a quiénes debemos seguir.
3:18 -- "Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun
ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo". En este texto Pablo expresa
una emoción profunda. El que se ocupa sinceramente en la obra de salvar almas y confirmarlas
en la fe también se preocupa por ellas, y se siente muy afligido al ver la destrucción de almas
causada por los enemigos de la cruz. Pablo escribió a los corintios "con muchas lágrimas" (2 Cor.
2:4), porque había pecado entre ellos y no lo habían corregido (1 Cor. 5:1,2). El predicaba y
trabajaba entre los efesios "con muchas lágrimas" (Hech. 20:19,31). No era indiferente hacia su
condición espiritual. Habiendo hablado de muchos sufrimientos dice (2 Cor. 11:28), "y además
de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias". ¡He
aquí la concordancia entre el denunciar fuertemente a los falsos y al mismo tiempo el derramar
lágrimas por causa de ellos! Debemos estar muy preocupados por enseñar y defender la verdad
contra el error, y al mismo tiempo estar preocupados por las almas que son víctimas del error.
Pablo tenía la mente de Cristo. ¿Exponía el error? Sí. ¿Denunciaba el pecado? Sí. ¿Aborrecía al
pecador y al falso maestro? No. Pablo es un ejemplo muy bueno para todo evangelista. Expresó
una profunda preocupación por las almas perdidas. "Verdad digo en Cristo, no miento, y mi
conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi
corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos,
los que son mis parientes según la carne" (Rom. 9:1-3). ¿Cuántos predicadores hablan así de los
perdidos? "Hermanos, ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel, es
para salvación" (Rom. 10:1). ¿Cuántos evangelistas sienten el dolor expresado por Pablo en Gál.
4:19? ("Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado
en vosotros".) Al leer de las lágrimas de Pablo debemos reflexionar seriamente sobre nuestro
ministerio. ¿Tenemos miedo de ser emocionales con respecto a la obra del Señor? ¿Tenemos
temor de que nos llamen pentecostales si lloramos o si predicamos o enseñamos con emoción?
Hay gran peligro de que el evangelio que predicamos no penetre bien en lo más profundo de
nuestros propios corazones. Un evangelio que solamente sale de la boca no lleva el peso que
debe llevar. Timoteo es elogiado por Pablo en esta carta: "a ninguno tengo del mismo ánimo, y
que tan sinceramente se interese por vosotros" (2:20). En 2 Tim. 1:4 Pablo dice, "deseando verte,
al acordarme de tus lágrimas". Timoteo era imitador de Pablo en muchas maneras. Pablo y
Timoteo convirtieron y confirmaron a muchos porque no tuvieron vergüenza de derramar lágri-
mas al predicar, enseñar y meditar sobre la salvación de la gente.
-- "enemigos de la cruz". Los judaizantes negaban la eficacia de la cruz sola (es decir, la
cruz aparte de la circuncisión y la guarda de la ley de Moisés) para salvar. Los libertinos la
menospreciaban, rehusando controlar sus apetitos carnales y sujetarse a Cristo. Muchos son
enemigos de la cruz porque para ellos es un tropiezo (Gál. 5:11), como lo era para los ju-
daizantes. Siempre hay quienes no desean "padecer persecución a causa de la cruz de Cristo"
(Gál. 6:12). Pero todo cristiano verdadero dirá con Pablo, "lejos esté de mí gloriarme, sino en la
cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí y yo al mundo"
(Gál. 6:14) ¿No tenía miedo Pablo de hablar tanto de los falsos en la iglesia? ¿No había peligro
de que los de afuera concluyeran que tanta falsedad en la iglesia era prueba de que no valía?
Pregúntese la misma cosa con respecto al dinero. ¿No hay billetes falsos? ¡Circulan millones en
billetes falsos! ¿No debemos, por eso, dejar de usar dinero? No conozco a nadie que quiera
hacerlo. Seguimos usando el dinero genuino, y al mismo tiempo seguimos tratando de descubrir
y acabar con todo el dinero falso. Hay muchos enemigos de la cruz de Cristo: el catolicismo, el
calvinismo, el milenarismo, el humanismo (y su fundamento básico, la evolución), el
modernismo, el sectarismo de toda clase, el liberalismo en la iglesia, etcétera. Los enemigos de
las Escrituras son enemigos de la cruz de Cristo: la Iglesia Católica Romana, los "testigos", los
mormones, los traductores y publicadores de versiones que niegan la Deidad de Cristo, enseñan
el calvinismo, etcétera.
Los enemigos de la enseñanza de Cristo y sus apóstoles son enemigos de la cruz de Cristo: Hech.
2:42; 1 Cor. 4:16,17; 1 Jn. 4:6; 2 Jn. 9,10. Los enemigos de la iglesia verdadera de Cristo son
enemigos de la cruz de Cristo. En fin, la "cruz" es el corazón del evangelio que abarca todo el
plan de Dios para la redención del hombre. Los que cambian el evangelio se opo nen a la cruz
de Cristo.
Además, los que llevan vidas carnales (aunque sean miembros de la iglesia) son enemigos de la
cruz. Los carnales son los que no dan evidencia de un cambio de corazón, del nuevo nacimiento,
de haber crucificado el viejo hombre con sus deseos y pasiones. Aunque escuchen sermones cada
semana, no quieren dejar sus vicios, celos, envidias, amarguras, etcétera. Prefieren vivir
carnalmente. De hecho, los enemigos de la cruz más amenazantes no son los de afuera sino los
mismos miembros de la iglesia que siguen carnales, mundanos, indiferentes y rebeldes.
3:19 -- "el fin de los cuales será perdición", APOLEIA, no aniquilación, no extinción,
sino castigo. "APOLEIA, relacionado con APOLLUMI, ver perder(se), No. 1, y que indica lo
mismo que el verbo una pérdida de bienestar, no de ser" (Vine).
-- "cuyo dios es el vientre", dominados por sus apetitos y pasiones carnales. No quieren
practicar el dominio propio, ni sujetarse a la sana doctrina. Rom. 16:17 habla de los que "causan
divisiones y tropiezos en contra de la doctrina" pura y el ver. 18 dice que "tales personas no sir-
ven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas
engañan los corazones de los ingenuos". Por lo tanto no debemos pensar que estos maestros
"cuyo dios es el vientre" sean inconversos; son hermanos falsos.
3:20 -- "Mas nuestra ciudadanía está en los cielos". Literalmente, nuestra comunidad,
nuestra patria. Somos gobernados por leyes celestiales. El cielo es nuestro verdadero hogar.
Nuestros intereses principales están arriba. Nuestros nombres están escritos allí (4:3). Nuestras
oraciones ascienden al cielo. Nuestros tesoros están depositados en el banco celestial (Mat.
6:19,20), y por lo tanto, nuestro corazón está allí también. Nuestra esperanza, el ancla del alma
(Heb. 6:18,19), está en el cielo. Nuestra madre es "Jerusalén de arriba" (Gál. 4:26). Aquí
en este mundo somos peregrinos y extranjeros (Heb. 13:14; 1 Ped. 2:11). Véase Fil. 1:27, notas;
Juan 18:36; Efes. 1:3. Los demás ("cuyo dios es el vientre") no tienen ciudad celestial; solamente
viven para el tiempo presente.
-- "esperamos", "anhelo ardiente", Rom. 8:19; "gemimos ... esperando", Rom. 8:23.
Véanse también 1 Cor. 1:7; Gál. 5:5; Heb. 9:28. "Esperamos (con anhelo intenso) al Salvador".
Algunos hacen burla de esta bendita promesa (2 Ped. 3:4), pero para el cristiano es el ancla del
alma (Heb. 6:19), el consuelo vital (1 Tes. 4:13-18) que lo sostiene. Cristo prometió volver (Juan
14:1-3); los ángeles dijeron que "vendrá como le habéis visto ir al cielo" (Hech. 1:11). El libro
final de la Biblia (Apocalipsis) principia y termina con esta promesa: 1:7, "He aquí viene con las
nubes, y todo ojo le verá" y 22:20, "Ciertamente vengo en breve".
Filipenses 4
Resumen: En la primera sección de este capítulo Pablo les exhorta a los filipenses a estar firmes,
ver. 1; les ruega a dos hermanas a reconciliarse, ver. 2; y a un compañero suyo a ayudarlas, ver.
3. En los vers. 4-9 les manda otra vez a que se regocijen (esta es la nota dominate de la epístola),
ver. 4; que su gentileza sea conocida de todos, ver. 5; que vivan sin afán en cuanto a los asuntos
mundanos, ver. 6; y que piensen en lo que es digno de alabanza, siguiendo el ejemplo apostólico,
vers. 8,9. En los vers. 10-19 habla de la ofrenda de dinero que la iglesia le envió por manos de
Epafrodito. En los vers. 20-23 se despide con las salutaciones finales.
4:1 -- "Así que", porque sois ciudadanos celestiales, aguardando la venida del Señor,
según lo dicho en el capítulo anterior.
-- "gozo y corona mía", gozo porque eran fieles (3 Juan 4) y corona de honor aun ahora
y mucho más en el día final (1 Tes. 2:19); como "la mujer virtuosa es corona de su marido", Prov.
12:4; "corona de honra es la vejez", 16:31; "corona de los viejos son los nietos y la honra de los
hijos, sus padres", 17:6; de esta manera Pablo habla de los hermanos fieles de Filipos como
"gozo y corona mía". La salvación de ellos se identifica con el premio de Pablo, "la corona in-
corruptible" (véanse 1 Cor. 9:25; 2 Tim. 4:8; Sant. 1:12; 1 Ped. 5:4).
4:2 -- "Ruego ... que sean de un mismo sentir"; en una iglesia tan fiel y pura como ésta,
cualquier desarmonía parecería cosa seria. Ignoramos los detalles de este caso, pero por grande o
pequeña que fuese la dificultad entre estas dos hermanas, se les exhorta a que la allanen y que se
reconcilien, porque sus diferencias perturbaban a la iglesia.
-- "compañero fiel". Algunos (por ejemplo, Vine y Hendriksen) creen que la palabra
griega, SUNZUGOS, es nombre propio (Sinzigo o Syzygus), pero si es nombre propio aquí, no
hay otro ejemplo de tal uso. Los filipenses sabían a quién se refería. Pablo lo designó para ser
pacificador.
-- "cuyos nombres están en el libro de la vida". Véanse también Apoc. 3:5; 13:8; 17:8;
20:12; y la misma idea se expresa en Luc. 10:17 y Heb. 12:23.
4:4 -- "Regocijaos en el Señor", véase 3:1, notas. Un preso que pronto será llevado
delante del tribunal de César para recibir la sentencia de muerte habla de regocijo. A Pablo lo
habían perseguido, golpeado, apedreado, y encarcelado varias veces, pero a media noche,
aprisionado con el cepo, podía cantar himnos y orar a Dios (Hech. 16:24,25), y esto ocurrió en
Filipos. Como la palabra de Dios que nunca puede estar "presa" (2 Tim. 2:9), tampoco el espíritu
de Pablo podía estar preso. ¡Cuán grande es el poder consolador del evangelio! Nunca se le ve a
Pablo amargo o agrio de espíritu. ¡Regocijaos!
-- "sean conocidas vuestras peticiones", no para informar a Dios ("porque vuestro Padre
sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis", Mat. 6:8), sino como un
ejercicio necesario de nuestra fe. "Aún seré solicitado por la casa de Israel, para hacerles esto",
Ezeq. 36:37. En el tiempo de problemas y angustia nos conviene imitar al rey Ezequías cuando
fue amenazado por el rey de Siria: "Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores; y
después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová, y las extendió Ezequías delante de
Jehová", 2 Reyes 19:14.
4:7 -- "Y la paz de Dios". El ver. 9 dice "y el Dios de paz estará con vosotros". Dice 2
Tes. 3:16, "Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera". Lamentablemente
muchos usan drogas y beben alcohol para encontrar algo de paz y tranquilidad. Muchos otros
toman pastillas de varias clases para tranquilizar los nervios, pero ¿qué hacen estos tranquili-
zantes? ¿Resuelven los problemas? ¿Corrigen el mal que les atormenta? No, sino que solamente
calman los nervios y reducen la reacción de la persona a tales provocaciones. Esto es
precisamente lo que hace el evangelio. Nos da entendimiento y paciencia y rehusamos reaccionar
con enojo, disgusto y resentimiento cada vez que alguien o algo nos provoque. Practicamos el
dominio propio y las otras virtudes enseñadas en la Biblia. Muchas de las camas de los hospitales
y clínicas son ocupadas por personas con enfermedades psicosomáticas. Imagínese cómo el
evangelio ayudaría a los tales. ¿Cuántas personas sufren de migrañas, úlceras, alta presión de
sangre, y otros problemas de salud debido a su estado nervioso? ¿Cuántas personas mueren de
ataques cardiacos o derrames cerebrales causados por los corajes descontrolados?
Algunos aun cometen suicidio para "escapar" de los problemas de la vida. Isa. 26:3 dice, "Tú
guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado".
Oramos a Dios por la paz mundial y buscamos la paz con familiares y vecinos, pero sobre todo
debemos buscar "la paz de Dios". Véase Rom. 5:1.
-- "guardará", término militar, véase 2 Cor. 11:32, "el gobernador guardaba la ciudad";
"y metafóricamente, de la seguridad del cristiano, Fil 4:7; 1 P 1:5" (Vine). Dice Isaías (26:4),
"Confiad en Jehová perpetuamente porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos". La
paz de Dios guarda el corazón (intelecto, voluntad, emociones) del cristiano. Compárese 2
Reyes 6:14-17, Dios "guardó" a Eliseo. Hace lo mismo por nosotros, pero no lo hace con
ejércitos sino con su perfecta paz.
4:8 -- "todo lo que es verdadero ... honesto ... justo ... puro ... amable ... de buen
nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad". Este versículo es uno
de los más hermosos y prácticos de la Biblia. Si el mundo, o aun los cristianos, practicaran este
consejo, se transformaría la sociedad humana. Aquí se presenta la santidad desde seis puntos de
vista. Son seis cualidades sin las cuales la vida estaría desprovista de propósito o diseño, seme-
jante a un barco abandonado en alta mar. Qué lástima que los medios más populares y poderosos
de comunicación (tales como la radio, la televisión, el cine, el teatro, los libros y revistas) no
tomen nota de estas cualidades (excepto para menospreciarlas) Muchos enfatizan la fuerza del
pensamiento positivo. Hay muchísimos libros escritos para motivar por medio de una actitud
mental positiva que se basan en Prov. 4:23 y Fil. 4:8, pero lamentablemente muchos de los
escritores solamente usan textos bíblicos para dar apoyo a la filosofía humana. Lo que la Biblia
enseña es que si el corazón se purifica, entonces la vida será pura. Para lograr este propósito es
necesario amar la ley de Dios (Sal. 1:2), meditar continuamente en ella (Sal.
119:15,23,48,78,148) y guardarla en el corazón para no pecar contra Dios (Sal. 119:11).
-- "todo lo que es verdadero", lo que está de acuerdo con la verdad divina e incambiable;
lo que es conforme a los hechos y la realidad, y no conforme a las cosas opuestas a la verdad: la
mentira, el rumor, el chisme, la tradición o la fábula.
-- "todo lo honesto", "cosas ... honrosas" (VM), "lo digno" (BAS). SEMNA, lo que es
decente, honrado, venerable. El adjetivo describe a los "serios", "dignos" (BAS), y es lo opuesto
de la "doblez" ("doble hablar", BAS, margen), la avaricia, el chisme y la infidelidad, 1 Tim.
3:8,11 y Tito 2:2.
-- "todo lo que es de buen nombre", cosas que el público acepta como dignas y prove-
chosas, por ejemplo, el respeto por la ley, respeto por los ancianos, buenas obras, la cortesía,
etcétera.
-- "si hay virtud alguna", que tenga fuerza o valor intrínseco y así merezca la aceptación
y alabanza.
4:9 -- "Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced;" los após-
toles no solamente enseñaban estas cualidades, sino que también eran ejemplos de ellas.
El ejemplo apostólico es la regla para los cristianos (Hech. 2:42; 1 Cor. 14:37; 2 Ped. 3:2, en
conformidad con lo que el Señor mismo dijo, Mat. 10:40). "Por esto mismo os he enviado a
Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de
la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias" (1 Cor. 4:17) Ancianos deben ser
escogidos en cada congregación de acuerdo al ejemplo apostólico (Hech. 14:23). Cada iglesia
debe reunirse el primer día de la semana para partir el pan, de acuerdo al ejemplo apostólico
(Hech. 20:7). La cooperación bíblica entre las iglesias debe ser conforme al ejemplo apostólico,
sin ninguna forma de centralización de fondos en una llamada "iglesia patrocinadora".
4:10 -- "revivido vuestro cuidado", floreció otra vez, como lo hacen las plantas al
cubrirse de flores en la primavera.
-- "contentarme". Debemos estar contentos con "el sustento y abrigo" (1 Tim. 6:8); con
el salario (Lucas 3:14); con lo que tenemos (Heb. 13:5). Dios nos da "lo suficiente" y aun nos
hace "abundar" (2 Cor. 9:8). "Gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento" (1
Tim. 6:6). "El de corazón contento tiene un banquete continuo" (Prov. 15:15). El contentamiento
es riqueza, mucha ganancia, un banquete continuo. Por el otro lado, ¿qué se gana al quejarse y
murmurar en lugar de vivir agradecido por los favores que se han recibido?
4:12 -- "en todo y por todo estoy enseñado", "he aprendido el secreto" (BAS). Pablo
había aprendido perfectamente bien este secreto en la escuela de adversidades (2 Cor. 11:24-28).
"Estoy enseñado ... para tener hambre" y demostrar la paciencia y así vivir contento en lugar de
miserable. Muy pocas personas -- aun en la iglesia -- han aprendido este secreto con respecto a
la prosperidad y la pobreza.
4:13 -- "me fortalece", le dio todo el poder necesario Cristo. No tenía Pablo esta fuerza
como resultado de cierta capacidad innata, ni tampoco por la excelencia de la resolución mental,
sino que derivaba de su relación íntima con Cristo.
4:15 -- "ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros
solos", expresión de contabilidad; Pablo no tuvo cuentas con otra iglesia. Se ha elaborado en
años recientes una teoría bien equivocada de que la iglesia en Filipos recibió fondos de otras
iglesias para reenviarlos a Pablo, y que así se constituyó a sí misma en "iglesia patrocinadora".
El texto no dice ni sugiere pensamiento alguno semejante a éste, sino que por la conveniencia
humana se ha originado en tiempos modernos la llamada "iglesia patrocinadora", y después de
crear esta innovación, los inventores (los hermanos liberales) querían hallar algún texto bíblico
que diera aparente apoyo a su idea. Afirman, pues, que muchas iglesias ayudaron a Pablo, pero
que solamente una de éstas llevaba las cuentas. La lectura superficial del texto revela lo absurdo
de esta teoría. El siguiente versículo dice, "pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez
para mis necesidades". Lo que Pablo dice es precisamente esto: que en el período de tiempo men-
cionado otras iglesias no le ayudaron. Punto. Los filipenses -- y solamente los filipenses -- le
ayudaron en ese entonces (en el tiempo aludido) No hubiera dicho esto si otras iglesias también
hubieran contribuido con sus necesidades. En otra ocasión, y bajo otras circunstancias, él recibió
salario de varias iglesias (2 Cor. 11:8), pero "cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia
participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos".
Por lo tanto, todo esfuerzo hecho para justificar la "iglesia patrocinadora", basándose en Fil.
4:15,16 o en cualquier otro texto del Nuevo Testamento, es sumamente fútil y vano.
Este texto nos da el ejemplo claro (ver. 9) de la cooperación entre una iglesia y un predicador con
respecto a la ayuda económica (1 Cor. 9:14). El dinero de la iglesia fue enviado directamente al
evangelista en el campo. Cualquier sociedad misionera, iglesia patrocinadora, u otra agencia
intermediaria que se establezca para encargarse de la evangelización del mundo es desconocida
por El Nuevo Testamento. Es tan importante que se siga el ejemplo apostólico en la evange-
lización como lo es con respecto a partir el pan el primer día de la semana (Hech. 20:7) y a
escoger ancianos en cada congregación (Hech. 14:23) Este estudio es muy importante, porque se
trata del gobierno de la iglesia (su autonomía). La innovación de la cual hablamos (la iglesia
patrocinadora) ha cambiado la naturaleza y función del obispado (el ancianato) de las iglesias
afectadas, tanto en las que cooperan con este sistema como en las mismas dirigentes de él. El
estudiante serio de la historia eclesiástica se dará cuenta de que en este mismo punto se desviaron
muchas congregaciones primitivas y de esa digresión resultó la formación de la Iglesia Católica
Romana. Debemos contentarnos con el plan de Dios.
1. Pablo recibió ayuda de los filipenses cuando estuvo en Tesalónica "una y otra vez".
Tesalónica era una ciudad de Macedonia. Toda la ayuda que Pablo recibió de los filipenses le
llegó en Macedonia (Tesalónica).
2. La frase, "cuando partí de Macedonia" significa "cuando salía", es decir, estaba
saliendo pero no había dejado el país. La palabra "pues" conecta lo que Pablo dice en el versículo
16 con lo que dijo en el versículo 15. "Pues" introduce la explicación o la ampliación de la frase,
"cuando partí de Macedonia ...", porque (o para probar lo que acabo de decir) "aun en Tesalónica
me enviasteis una y otra vez".
3. "En razón de dar y recibir" significa que los filipenses dieron y que Pablo recibió. En el
tiempo indicado ("cuando partí de Macedonia") la iglesia de Filipos era la única iglesia que le
ayudó.
Error Y Su Refutación:
1. Los hermanos liberales dicen que la iglesia de Filipos era una iglesia patrocinadora que
recibía fondos de otras iglesias para Pablo.
2. Se basan en la frase, "ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino
vosotros solos", y afirman que varias iglesias enviaban ayuda, pero que solamente Filipos llevó
las cuentas. Interpretan este texto como si Pablo hubiera dicho, "ninguna iglesia me patrocinó
sino vosotros".
A. Al oír o leer los comentarios de los hermanos liberales nos preguntamos, "Si Pablo
quería decir 'patrocinar', ¿cuál fue el propósito de esta frase? ¿Dijo esto para quejarse? ¿Cuál es
el sentido de lo que dice?" ¿Acaso Pablo quería más iglesias patrocinadoras?
B. Pero no hay nada en este texto, ni en otros, que indique tal cosa. Pablo dice
simplemente que ninguna iglesia aparte de Filipos participó en ayudarle (ninguna dio y, por lo
tanto, él no recibió de ninguna).
C. Pablo dijo, "ninguna iglesia participó conmigo"; no dice "ninguna iglesia me
patrocinó".
3. Este texto no puede ser conectado con 2 Cor. 11:8,9, como tratan de probar los
hermanos liberales.
A. Ellos dicen que Filipenses 4:15 se refiere a la ayuda que Pablo recibió "de los
hermanos que vinieron de Macedonia" (2 Cor. 11:9). Dicen que Pablo "partió" de Macedonia y
que llegó a Corinto, y que esta ayuda mencionada en Fil. 4:15 le llegó cuando predicaba en
Corinto.
B. Según esto, Filipos era la iglesia patrocinadora para "otras iglesias" mencionadas en 2
Cor. 11:8.
4. Pero esta teoría no se puede probar con la Escritura porque, en primer lugar, Pablo
explica claramente en Fil. 4:16 lo que dice en el ver. 15. La palabra "pues" introduce la
explicación; es decir, los filipenses enviaron "una y otra vez" a Pablo cuando él estuvo en
Tesalónica. Por lo tanto, no había salido del país de Macedonia cuando recibió la ayuda de los
filipenses (porque Tesalónica está en Macedonia).
5. Obsérvese la gramática griega:
A. "Cuando" viene de la palabra HOTE. No dice "después de", sino "cuando". Pablo no
está hablando de lo que él hizo después de dejar el país, sino de lo que sucedió cuando estaba
saliendo de él.
B. Los hermanos liberales basan un argumento sobre el tiempo (aoristo) del verbo "partí",
diciendo que el tiempo aoristo define un acto en el tiempo pasado, un acto ya completado. Por lo
tanto, según ellos, Pablo ya se había apartado de Macedonia cuando le llegaron los fondos de
Filipos. Estos hermanos contradicen a Pablo mismo. Ellos simplemente no aceptan lo que él
dice. Obsérvese bien que en el ver. 16 Pablo dice "pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra
vez". A Tesalónica me enviasteis. ¿Cómo podría ser más clara la afirmación?
1). Desde luego los eruditos en la gramática griega no apoyan a los hermanos liberales en
su perversión de este texto; por ejemplo, la gramática de Dana y Mantey dice en las páginas
107,108 de su gramática que el significado fundamental del tiempo aoristo es para denotar
alguna acción como ocurriendo en el pasado, sin referencia a su progreso; dicen que el aoristo
no significa nada respecto de haberse completado, sino simplemente presenta la acción o el
evento, sin referencia a su duración.
2). El Sr. A. T. Robertson, otro de los reconocidos gramáticos, dice: "'A la vez una y dos
veces' lo hicieron, 'aun en Tesalónica', y, así antes que Pablo fuera a Corinto" (A. T. Robertson,
"Imagenes Verbales en el Nuevo Testamento", Tomo 4, página 612).
3). La definición de la palabra "aoristo" dada por Larousse es interesante: "Aoristo, del
griego AORISTOS, indeterminado; pretérito indefinido de la conjugación griega".
4). Los gramáticos y los lexicógrafos dan mucha importancia al contexto, como es muy
lógico hacer. El aoristo se emplea en Efesios 2:4, "por su gran amor con que nos amó". ¿Qué
diremos de la duración del "amar" de Dios? No es acción completada en el pasado. Tampoco lo
era el "partir" de Pablo de Macedonia, como claramente demuestra Fil. 4:16, porque Pablo
todavía estuvo en Tesalónica cuando recibió la ayuda de Filipos.
C. Otro argumento de los hermanos liberales se basa en la preposición APO. Dicen que
aquí hay otra prueba de que Pablo recibió los fondos después de salir de Macedonia, porque la
preposición APO significa "fuera"; es decir, su punto de salida es desde afuera, mientras que el
punto de salida de la preposición EK (también traducida "de") es desde adentro.
1). Dicen que aquí hay una prueba definitiva de que Pablo ya había salido de Macedonia
cuando recibió los fondos de Filipos, y que ya estuvo en Corinto. La triste verdad es que su
afirmación implica que Pablo se equivocó en lo que dice.
2). Se les olvida un detalle muy significante: Pablo no emplea solamente la preposición
APO, sino también la preposición EK, porque esta última está en el verbo empleado. La palabra
"partir" traduce la palabra EXERCHOMAI; la "ek" o "ex" está en el prefijo del verbo ("ek" se
convierte en "ex" cuando es prefijo).
3) Por lo tanto, el "argumento" basado en la preposición APO no tiene fuerza alguna.
D. Pero el argumento principal de los hermanos liberales se basa en conectar
(erróneamente) Filipenses 4:15 con 2 Cor. 11:9 y Hechos 18:5.
1) Dicen que Pablo fue a Corinto desde Macedonia, pasando por Atenas. (Esto es
correcto).
2) Dicen que Pablo había dejado la orden de que Silas y Timoteo viniesen a él lo más
pronto posible. (Esto es correcto también, Hech. 17:15). Pero, según ellos, cuando Pablo llegó a
Corinto, apenas salió del barco (solo, cansado, triste y sin fondos) cuando llegaron Silas y
Timoteo con fondos de Filipos (el dinero de muchas iglesias pero administrados por Filipos
como iglesia patrocinadora), Hechos 18:5.
3) Es decir, afirman que Hech. 18:5 corresponde a 2 Cor. 11:8,9. Suponen que Silas y
Timoteo eran "los hermanos de Macedonia" que no se nombran en este texto. Suponen muchas
cosas, al igual que los sectarios que suponen que había infantes en las "casa" de Cornelio.
4). Luego, como paso final para dar evidencia que Filipos era una iglesia patrocinadora
dan una explicación arbitraria a Fil. 4:15. Pablo dice: "ninguna iglesia participó conmigo en
razón de dar y recibir, sino vosotros solos". Dicen que esto significa que Filipos llevó las cuentas
para las demás iglesias, y que Pablo tenía contacto solamente con Filipos en la cuestión de dar y
recibir. Nadie jamás hubiera pensado tal cosa si no se sintiera obligado a encontrar apoyo
bíblico para alguna teoría humana.
E. Conviene un repaso de los Hechos: ¿Cuál es la cronología exacta de estos eventos?
Hech. 16:9,10, la visión, "pasa a Macedonia y ayúdanos"; y partieron para
Macedonia.
Hech. 16:12-40, en Filipos (en Macedonia).
Hech. 17:10-13, en Berea (también en Macedonia); 17:14 Silas y Timoteo se quedaron allí.
Hech. 17:15, Pablo llevado a Atenas, y él dio orden para Silas y Timoteo, de que viniesen a él lo
más pronto posible.
1 Tesal. 3:1-6, no sabemos de Silas, pero Timoteo sí llegó a Atenas, pero "acordamos quedarnos
solos en Atenas, y enviamos a Timoteo ... para confirmaros" (lo envió, pues, a Tesalónica).
Hech. 18:5, Silas y Timoteo vinieron de Macedonia a Pablo en Corinto. ¿Qué trajeron? ¿Dinero
de Filipos? No hay la más mínima sugerencia de ello. 1 Tes. 3:6 dice "cuando Timoteo volvió de
vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor ..." Trajo noticias, pero no se
dice nada de traer dinero, menos de Filipos, ni mucho menos dinero de muchas iglesias
administradas por Filipos.
F. ¿Pero no fue posible que Silas viniera de Filipos? No sabemos los movimientos de
Silas. La Biblia lo deja en Berea; es lo que sabemos a ciencia cierta, y lo demás es pura
especulación.
G. ¿Pero no dice el texto que cuando llegaron Silas y Timoteo, Pablo "estaba entregado
por entero a la predicación? ¿No hay inferencia necesaria aquí de que Pablo pudiera dedicarse
"por entero" a la predicación por haber recibido dinero de los hermanos por manos de Silas y
Timoteo? No.
1). En primer lugar, el texto no dice, sin lugar a dudas, que Pablo podía dedicar todo su
tiempo a la predicación. Dice que "estaba entregado por entero a la predicación"; dice La Versión
Hispanoamericana, "estaba constreñido por la palabra". Así dice la muy confiable American
Standard Versión.
2) Además, si el texto indica que Pablo comenzó a dedicar tiempo completo a la
predicación, obsérvese lo que dice el versículo 3, "trabajaban juntos" Pablo con Aquila y Priscila.
Si el texto dice que Pablo comenzó a dedicar tiempo completo, es posible que esto fuera posible
debido a las ganancias por medio de su oficio.
H. En cuanto a 2 Cor. 11:9, no sabemos qué hermanos vinieron de Macedonia, y no
sabemos de qué ciudades en Macedonia vinieron. Solamente sabemos que Pablo recibió salario
de algunas iglesias, ver. 8. Lo que sabemos es que no es posible probar que Hech. 18:5 y 2
Cor. 11:9 se refieren a las mismas circunstancias.
I. Por lo tanto, los argumentos de los hermanos liberales basados en Fil. 4:15,16 son
inválidos. Primeramente iniciaron la práctica de obrar muchas iglesias a través de alguna "iglesia
patrocinadora", y luego acudieron a las Escrituras para tratar de encontrar aprobación bíblica.
Los que no aman a la verdad encontrarán lo que es para ellos aparente apoyo en la Biblia. Todo
maestro falso lo hace. No hay secta que no pueda encontrar aparente apoyo para sus doctrinas
más perversas en las Escrituras. Inventan doctrinas y prácticas, y luego dicen, "Así dicen las
Escrituras". Así también los hermanos liberales "encuentran" la iglesia patrocinadora en Hech.
11:27-30 y en Fil. 4:15,16.
4:17 -- "No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra
cuenta". Pablo estaba más interesado en el bienestar espiritual de los filipenses que en el
bienestar físico de él mismo.
Las iglesias que tienen comunión (participación) con los que salen para predicar el
evangelio participan también de los frutos de la evangelización. Este principio fue enseñado por
el rey David en 1 Sam. 20:24, "Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha
de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual". Las iglesias se roban a sí
mismas si no aportan dinero para que los evangelistas se dediquen a predicar el evangelio.
Pablo se refiere frecuentemente al "fruto" llevado por él y otros: 1:11; Rom. 1:13; Gál.
5:22,23; Efes. 5:9; Col. 1:6. El ofrendar a Dios lleva mucho fruto. Enriquece al dador, como
también a los recipientes de la ayuda (Hech. 20:35). Dice Pablo a los corintios (2 Cor. 9:6-10)
que el dar generosamente lleva mucho fruto, y que Dios nos dará los medios para dar aun más.
La "cuenta" era su cuenta espiritual, su cuenta en el banco celestial. (Mat. 6:19,20).
4:18 -- "Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido
de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrifico acepto, agradable a Dios".
La ayuda que enviaron a Pablo era, en realidad, una ofrenda a Dios (Mat. 10:42). (Compárese
Mal. 3:7-14, cuando los judíos no diezmaban ni ofrendaban para mantener a los sacerdotes y
levitas, robaban a Dios) La comunión que tenían los hermanos filipenses con Pablo (su ayuda
económica) se comparaba con los sacrificios aceptables a Dios bajo el Antiguo Testamento.
Compárense Gén. 4:4; 8:21; Lev. 1:9,13,17.
--"olor fragante, sacrificio acepto". "Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por
nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante" (Efes. 5:2). Según 1 Ped. 2:5,9 somos
"casa espiritual, y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por
medio de Jesucristo ... real sacerdocio". Ofrecemos el cuerpo en sacrificio vivo (Rom. 12:1).
"Ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que
confiesan su nombre. Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales
sacrificios se agrada Dios" (Heb. 13:15,16).
-- "acepto", Mat. 10:41,42. Le agrada a Dios que los cristianos en todo lugar hagan
partícipes a los evangelistas "de toda cosa buena" (Gál. 6:6). Véase 1 Cor. 9:6-14, donde Pablo
explica en detalle esta cuestión de sostener económicamente a los que predican. Pablo recibió
salario (2 Cor. 11:8). Lo que el predicador recibe no es una "gratificación" (una caridad), sino
sueldo. "El obrero es digno de su salario" (Luc. 10:7). El salario que Pablo recibió de los
hermanos filipenses fue una parte de "vuestra comunión (compañerismo) en el evangelio".
La deficiencia entre muchas iglesias hispanas con respecto a esta práctica es una lástima y una
vergüenza. Es indicio de la inmadurez. Por unos cuarenta años las iglesias de habla inglesa han
pagado los salarios de muchos de los que predican en español. Se habla mucho de la pobreza
como la causa de esta deficiencia, pero también el problema tiene que ver con la indisposición de
las iglesias de pagar salario a los predicadores. Los que tienen la culpa son los mismos
predicadores, porque no han enseñado con diligencia sobre el asunto, por temor de que se les
acuse de predicar por el interés del dinero y de que se les llame "asalariados". Pero tenemos el
deber de enseñar todo el consejo de Dios, y todo el consejo de Dios incluye la enseñanza de que
las iglesias deben ayudar a los evangelistas.
4:19 -- "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria
en Cristo Jesús". Dice Pablo, "mi Dios". Tenía relación personal e íntimo con Dios. (Pablo
dice "Mi Dios" con toda reverencia. Muchos dicen en forma ligera, como exclamación, "Dios
mío"; esto debe evitarse). Si creemos lo que se dice en el ver. 19, debemos estar dispuestos a
recibir también lo que se dice en los vers. 7,11. "Honra a Jehová con tus bienes, y con las
primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán
de mosto" (Prov. 3:9,10). "El alma generosa será prosperada; y el que saciare, él también será
saciado" (Prov. 11:25). Véanse también Luc. 6:38; 2 Cor. 9:6-8; Hech. 20:25.
--"sus riquezas", Efes. 3:6, significa que El posee todas las cosas.
4:20 -- "Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén." Al llegar
a la conclusión de algún pensamiento importante (como en este texto, que Dios suplirá todo lo
que os falta), pronuncia una hermosa doxología. Compárense Rom. 11:36; 16:27; Gál. 1:5; Efes.
3:21; 1 Tim. 1:17.
4:21 -- "Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo
os saludan". Aprendemos los nombres de algunos de los colaboradores de Pablo en sus otras
cartas escritas desde Roma (por ejemplo, a los colosenses y a Filemón). Véanse Col. 4:7-18;
Filemón 23,24. Por ejemplo, Aristarco, Marcos, Justo, Epafras, Lucas y Demas estuvieron a
veces con él. Pero Demas volvió al mundo, y Pablo enviaba a estos evangelistas a varios campos
para enseñar, corregir problemas y animar a las iglesis. En este momento Timoteo estaba con
Pablo (1:1; 2:20,22). También es probable que algunos de los hermanos sinceros (1:15b,16a)
estuvieran con él. Los saludos eran una parte esencial de las cartas de Pablo. Los hermanos eran
muy amados, muy apreciados, por él. Compárense Rom. 16; 1 Cor. 16:19-21; Col. 4:10-18; 2
Tim. 4:19-22.
4:22 -- "Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César". La pa-
labra "casa", como se usa en el Nuevo Testamento no se limita a los miembros de la familia, sino
que puede incluir a los siervos y a gente ocupada en cualquier forma para algún servicio (los
esclavos, cocineros, guardas, trabajadores en general) (véanse Hech. 11:14; 16:15,31,34). Estos
son el fruto de la predicación en la Ciudad Imperial. De esta manera humilde el evangelio
comenzó a destronar a los césares. ¿Cuál es mejor conocido ahora, Nerón o Pablo? El poder del
evangelio (Rom. 1:16) se demuestra en que penetró en la casa del más corrupto de los
emperadores (Nerón). En el ambiente más corrupto el evangelio convirtió almas a Cristo. (Nos
recuerda de la influencia de José en Egipto, y la de Ester en Persia).
4:23 -- "La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén", "La
gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu" (BAS). Compárense Gál. 6:18; 2 Tim. 4:22;
Filemón 25. El espíritu necesita del Señor aun más que el cuerpo. El cuerpo es sostenido por el
Señor unos cuantos años aquí en la tierra, pero el espíritu no muere. Vive para siempre.
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