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Actividades Por El Coronavirus 2

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Materia: Prácticas del Lenguaje

Año: 1º A y B del Colegio Madre Teresa


Profesor: Diego Hernán Rosain

Antología de leyendas autóctonas para leer y responder

Criterios de resolución: Lo que van a leer a continuación son dos leyendas escogidas
por el profesor con las cuales se medirá el nivel de comprensión lectora y capacidad de
resolución autónoma de consignas. Eso no implica que lo resuelvan solos, pueden y
deben pedir ayuda a sus compañeros, mayores y contactarse con el docente vía mail de
ser necesario. Las consignas son claras y precisas, por lo cual se tomará en cuenta la
correcta interpretación de la misma y la respuesta coherente y pertinente. Las respuestas
deberán estar tipeadas en computadora o, en última instancia, enviadas por medio de
fotos o escaneos. La fecha límite de entrega será el domingo 12/4 vía mail. El trabajo
contará con una nota numérica, por lo cual será considerada como la segunda nota del
año.

El ceibo

Se la llamaba Anahí porque tenía el canto más bello que


ninguna otra mujer a todo lo largo del Paraná. Anahí, la de la
voz como pájaro.
Anahí era la hija de un cacique guaraní, señor de un amplio
territorio y de miles de guerreros fieles y valientes. Aunque
ya era una joven mujer, Anahí no se había casado ni
prometido con hombre alguno. Era arisca y no gustaba de
adornos ni vestidos ornamentados. Prefería andar entre la
selva para confundir su canto con el de los pájaros o
acompañar a los cazadores tras las pistas de las bestias. Su
padre, el cacique, la apañaba en sus caprichos y no le exigía
que eligiera varón y le diera un nieto para que heredara el
cacicazgo de la tribu.
Así, Anahí vivió a su gusto en las tierras ancestrales hasta
que el desastre cayó sobre los guaraníes y la paz se le perdió
para siempre.
Desde poblaciones lejanas comenzaron a llegar rumores de desesperación. Casas
flotantes habían atracado en las orillas distantes y de ellas habían descendido hombres
pálidos y con el rostro lleno de pelos. Eran guerreros y estaban cubiertos por placas
brillantes que los defendían de las flechas y lanzas de los guaraníes.
—Fantasmas blancos, monstruos que devoran almas —se decía.
Anahí y su padre, a pesar de estos rumores, comprendían que no se trataba de seres
infernales sino de hombres que venían a conquistar y a dominarlos.
Habían llegado los españoles. Buscaban nuevas tierras y las dominaban con violencia
y eran temibles porque los movía la ambición.
Un día, mientras Anahí cantaba para su pueblo durante un ritual de agradecimiento a
Tupa, su dios creador, los españoles cayeron sobre ellos.
Los guaraníes se defendieron con fiereza, pero la realidad del enemigo superaba todos
los rumores. Anahí observó con horror que los españoles lanzaban sobre ellos la furia
del trueno y que los guerreros guaraníes caían heridos sin que se viera flecha alguna.
Las armas de los blancos hacían un ruido ensordecedor y llenaban el aire de
humo acre. Sin importarle el riesgo, Anahí ayudó en el rescate de los heridos y en el
traslado de los débiles.
Horas después, de los guerreros del padre de Anahí no quedaban más que unos pocos.
Los españoles habían incendiado el poblado y los sobrevivientes habían huido hacia la
selva y se reagrupaban lentamente. Anahí fue de un lugar a otro organizando la tribu,
curando heridos y buscando desesperadamente a su padre. Por fin, ya en la oscuridad,
uno de los últimos grupos de guerreros que volvían de la batalla le llevó a Anahí el
cuerpo sin vida del cacique.
Durante toda la noche, Anahí realizó los ritos funerales para su padre. Estuvo en
silencio durante horas, trémula y con la mirada ardiente. El dolor y la ira la atormenta-
ban. A lo largo de esas amargas horas nocturnas, Anahí fue sintiendo como si el corazón
se le transformara en brasas calientes.
Al amanecer, Anahí fue a ver a los guerreros sobrevivientes, que discutían el futuro de
la tribu. En un rincón, apartada, la joven escuchó la discusión de los hombres.
Algunos querían rendirse a los españoles para salvar la vida. Otros se oponían a eso,
ya que el dolor de ser esclavos de los blancos era demasiado grande. Tampoco se ponían
de acuerdo en quién debía liderar lo que quedaba de la tribu. Anahí no se había casado,
por lo tanto, no aportaba ni marido ni hijo que heredaran la jefatura.
A causa de estas dudas, de la falta de un líder, del temor por sus familias y del miedo a
morir o a ser esclavos, el grupo de guerreros de la tribu corría riesgo de desmembrarse.
Entonces, Anahí se adelantó y se presentó ante ellos.
—Soy la heredera de mi padre y señora de la tribu, y no permitiré que perdamos la
libertad. Debemos dejar un recuerdo de libertad para los que vengan después
de nosotros—. A pesar de ver entre ellos rostros hostiles, indiferentes y hasta divertidos,
siguió hablando. —He pensado el modo de enfrentar a este enemigo de armas de trueno
y vestiduras impenetrables.
Habló durante largo rato y les contó el plan madurado durante la noche de luto y
tristeza. Los guerreros escucharon y encontraron sabiduría y coraje en sus palabras y
reconocieron en ella el mismo espíritu que su padre.
Al día siguiente, con Anahí como cacique, los guaraníes comenzaron su resistencia
frente a los españoles. Día a día, hora tras hora, Anahí mantenía a sus guerreros ocultos
en la selva porque sabía que no podían ganarle al enemigo en una batalla abierta. Así,
con la ventaja de conocer el territorio, atraían a los españoles hacía la selva en pequeños
grupos y allí los atacaban con éxito. Hasta los niños pequeños se atrevían a servir
de señuelos para que los enemigos se adentraran en la selva, y Anahí los admiraba
porque veía que la semilla de la lucha por la libertad prendía en las nuevas
generaciones.
Entre los españoles, que habían levantado campamento sobre el antiguo poblado
guaraní, empezó a extenderse el terror. Comenzaron
a hablar de un terrible cacique guaraní, alto y feroz,
más bestia que humano, que comandaba a sus
guerreros con poder sobrenatural y cazaba a los
españoles como si fueran animales indefensos.
Era Anahí. La joven no conocía esos rumores, pero
tenía un ansia tan intensa de liberar su tierra de los
enemigos, que podía llegar a extremos de valentía y
fuerza increíbles. Sin embargo, la joven guaraní no
era invencible.

-1-
Uno de sus guerreros reconoció al hombre que había matado al cacique y Anahí
decidió tomar venganza. Una noche en que el español estaba de guardia, la muchacha se
acercó demasiado al campamento; lo suficiente para matar al asesino. En un instante de
premonición, Anahí dudó en matar al enemigo. Luego recordó las muchas bondades de
su padre y cumplió la venganza. Pero la audacia la traicionó y el asesino de su padre
lanzó un grito antes de morir. Anahí huyó desesperada mientras el campamento
despertaba y salía en su persecución. Como no se atrevió a refugiarse donde estaba su
gente por temor de guiar a los españoles sobre ellos, Anahí fue capturada.
Los conquistadores la llevaron atada de pies y manos ante su comandante. Anahí
mantuvo su mirada en alto y una actitud digna mientras el jefe español la interrogaba en
un idioma extraño como si esperara que ella lo entendiera. La joven no se molestó en
hablar y, menos aún, en suplicar por su vida.
Cuando la llevaron por fin hacia el linde de la selva, Anahí entendía perfectamente que
había sido condenada a muerte. Estaba en calma cuando la ataron a un árbol de pequeña
talla.
Anahí conocía ese árbol desde niña. Era un ceibo
y ella había jugado en él y trepado en sus ramas.
Miraba esa amada copa sin flor por sobre su cabeza
mientras los españoles prendían fuego debajo de
sus pies para cumplir su sentencia de muerte. La
joven estaba en paz: había defendido a su pueblo y
ahora iba a reencontrarse con su padre en el Más
Allá. Cuando el humo y las llamas envolvieron a
Anahí y al árbol, un canto bellísimo surgió de la
hoguera. Un canto que hizo huir a los españoles.
La noche pasó y ocultó la desgracia. Al día
siguiente, los conquistadores fueron a ver las
cenizas, pero encontraron que el árbol donde
habían atado a Anahí no se había quemado sino
que ahora tenía su copa cubierta por flores de un
rojo intenso y textura aterciopelada. Los españoles
le tomaron temor al árbol y no quisieron acercarse
nunca más a sus ramas.
Los guaraníes, en cambio, comprendieron que las flores rojas eran el regalo de Anahí
al morir para que la lucha de los guaraníes por la libertad no fuera olvidada.
De este modo nació la flor del ceibo, que tiene la forma de las llamas que mataron a
Anahí y el color rojo de su sangre ofrendada para la libertad de su pueblo.

1. La leyenda relaciona hechos maravillosos con hechos reales. ¿Qué cosas dirían que
son históricas y posibles y qué cosas dirían que son fantásticas e imposibles?
2. Hay ciertos datos históricos que permiten localizar las leyendas en el tiempo y en el
espacio. ¿Dónde y cuándo transcurre esta leyenda?
3. ¿A qué pueblo o tribu pertenece esta leyenda? Si pueden, busquen un poco de
información sobre ellos.
3. La palabra leyenda es una derivación de la palabra latina legenda, que quiere decir
“para leer, lo que debe ser leído”. ¿Por qué creen que las leyendas deben ser leídas por
las comunidades en las cuales surgen?
4. Las leyendas dejan una moraleja a los lectores mientras dan respuesta a la aparición
de algún fenómeno de la naturaleza (animal, planta, río, etc.) ¿Qué cosa nace a partir de
esta leyenda? ¿Qué enseñanza deja al lector?

-2-
La Telesita

Cuentan que hace años, allá en lo que es hoy Santiago de Estero, más exactamente en
Tojona, en la costa saladina vivía una bellísima joven, hija de una familia acaudalada a
la que le gustaba mucho la música. Si bien cantaba melodiosamente, era una mejor
bailarina. La muchacha solía internarse en el interior del bosque, pues amaba a la
naturaleza y solía entenderse muy bien con ella.
Su nombre era Telésfora Castillo, pero todos la conocían
por Telesita. Los lugareños amaban a esta joven por su
bondad y sencillez. A ella poco le importaban los bienes
materiales; por ello, si alguien enfermaba o tenía alguna
urgencia, seguro que si recurría a Telesita todo se arreglaba
con facilidad ya que ella no dudaba en desprenderse de sus
pertenencias si algún vecino las necesitaba. Lo cierto es
que siempre tenía un buen consejo a flor de labios o algo
para contribuir al bienestar de los campesinos y ellos le
retribuían amándola y protegiéndola.
Con el tiempo, al perder a sus padres quedó Telesita en la
más absoluta soledad. Fue entonces cuando
imprevistamente ella quedó sin nada porque todo lo fue
regalando. Para ese tiempo todos le atribuían
extraordinarios milagros. Según cuentan no había farra a la
que Telesita no concurriera, ni boliche que no conociera. Ella estaba siempre presente
con su canto y con su danza.
Allá iba Telesita, siempre sola, siempre alegre y siempre al son de la música se dejaba
llevar. Pasaron los años, aquella joven convertida en mujer persistió con su pasión por la
danza. Por eso cuando desapareció de los lugares que frecuentaba, los que la conocían
pensaron lo peor, y no se equivocaron. Fueron los vecinos en su busca, y allí la
encontraron en su rancho, totalmente quemada.
Muchos dicen que el fervor que Telesita profesaba por el baile había consumido su
cuerpo hasta hacerlo arder. La historia de Telésfora Castillo fue pasando de boca en
boca, como todas las leyendas. Si la gente se encomienda a ella, ofreciéndole un baile
acompañado con bombo y violín, aseguran que aún hoy, te regala sus favores, claro que
no debe faltar el aguardiente hervida con poleo.

Comprensión del texto

1. La leyenda relaciona hechos maravillosos con hechos reales. ¿Qué cosas dirían que
son históricas y posibles y qué cosas dirían que son fantásticas e imposibles?
2. Hay ciertos datos históricos que permiten localizar las leyendas en el tiempo y en el
espacio. ¿Dónde y cuándo transcurre esta leyenda?
3. ¿A qué región o provincia pertenece esta leyenda?
4. Las leyendas dejan una moraleja a los lectores mientras cuentan el origen de una
tradición o festividad ¿Qué tradición comienza a partir de esta leyenda? ¿Qué enseñanza
deja al lector?
5. Busquen información o pregúntenle a un mayor sobre alguna de las siguientes
leyendas:
-El Gauchito Gil

-3-
-La Difunta Correa
¿Por qué para mucha gente estas figuras son importantes? ¿Qué les pasó en su vida?
¿Para qué sirve rezarles?

-4-

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