Enverdecimiento 1
Enverdecimiento 1
Enverdecimiento 1
CAPÍTULO 5
Abstract. The rapid and uncontrolled growth of cities in Latin America and the Caribbean has
grave environmental consequences. The municipal authorities normally do not have
appropriate means to confront the problems generated by the deforestation of urban
landscape. However, some public and private agents have been involved to alleviate this
critical situation. Based on the long-term experiences in this type of work in the city of Quito,
Ecuador, and through specific case studies, the distinct negative and positive aspects of urban
greening are analyzed. It is concluded that taking into account of the necessities and
aspirations of resource poor people is important to succeed in urban greening efforts.
1
Directora Ejecutiva del Capítulo Quito de la Fundación Natura.
1. Introducción
Latinoamérica y el Caribe tienen en la actualidad una población
predominantemente urbana. En la década de los 50 se inició un proceso de
concentración demográfica, con un crecimiento explosivo y desordenado de
las ciudades. Esto se debió, en gran medida, a la inmigración de gran número
de campesinos empobrecidos que buscaban fuentes de trabajo alternativas.
Hoy, cuando estamos a punto de finalizar el siglo veinte, más del 70 % de los
habitantes de nuestra región reside en aglomeraciones de carácter urbano1.
En nuestro continente abundan las urbes millonarias, incluyendo entre ellas
algunas de las metrópolis más pobladas del planeta, como la Ciudad de
México (más de 20 millones), Sâo Paulo (17 millones y medio) y Buenos
Aires (11 millones y medio) (Naciones Unidas, 1991; Carter, 1993; Murray,
1995).
¿Qué queremos expresar cuando decimos que una población es
urbana y otra rural? ¿Cuáles son los criterios más apropiados para establecer
la diferencia entre estos dos tipos de asentamiento?
Podríamos afirmar que, la mayor parte de la población del área rural,
se dedica fundamentalmente a actividades agrícolas como el cultivo de
plantas alimenticias y la cría de animales, y algunas de carácter extractivo
como la minería. Los asentamientos son generalmente dispersos y carecen,
en una alta proporción, de servicios básicos: agua potable, alcantarillado, etc.
A pesar de la creciente deforestación, el paisaje presenta una cobertura
predominantemente vegetal, y las superficies pavimentadas son bastante
limitadas. Las actividades de carácter contaminante ocurren de manera muy
localizada, aunque sus efectos pueden ser violentos en el caso de las
explotaciones mineras, petroleras, cementeras, agroindustrias, etc.
Por el contrario, en la zona urbana se centraliza el poder político y
económico, la población está muy concentrada, contando en una proporción
mucho mayor, con servicios básicos. Hay en ella zonas específicas en que se
localizan las actividades de tipo comercial o industrial; hay calles
pavimentadas, edificios, tráfico vehicular, áreas de recreación y
entretenimiento. La emisión de desechos contaminantes es de gran magnitud
y ocurre de manera más generalizada. Las superficies de terreno descubierto
y con cobertura vegetal representan, por lo general, una proporción muy baja
del área total, y los árboles son muy escasos.
Una forma bastante usual de establecer la diferencia entre el ámbito
rural y el urbano tiene en cuenta el número de personas que residen de
manera permanente en un determinado asentamiento nucleado. Por encima
de cierta cantidad de habitantes en una población se considerará de carácter
urbano, pero si presenta una cifra menor será rural. Hardoy y Satterthwaite
(1986), definen como “urbano” a un asentamiento de más de 5.000 personas;
las Naciones Unidas (1991), por su parte, lo considera así a partir de los
20.000 habitantes. Esa cifra diferenciadora, sin embargo, variará de acuerdo
con las características particulares de cada país.
Una tercera clasificación de asentamientos, de carácter
antropológico, considera rurales a aquéllos en que la mayor parte de los
moradores se dedica a actividades agrícolas o de servicios dirigidos
básicamente a dicha población. Lo contrario se considerará urbano.
La primera de estas tres clasificaciones, que se fija más en las
características físicas del establecimiento, y en los servicios de que dispone,
es la que empleamos en este estudio.
2. El ecosistema urbano
La ciudad, que es el tema que nos interesa en este momento, es el resultado
de las alteraciones provocadas por el hombre al ambiente natural como
consecuencia de la concentración de sus viviendas y de las actividades de
intercambio, servicios, utilización y transformación de los recursos naturales
para su beneficio. Aunque hay una ruptura del equilibrio natural, sin embargo
se debe considerar, además, que el hombre, al transformar el medio, está
creando para sí un hábitat nuevo, un nuevo ecosistema: el medio urbano
(Nacif, 1992).
Se debe cambiar la concepción de que el concepto medio ambiente
hace referencia exclusivamente a la naturaleza; medio ambiente es también
la ciudad. No se debe disociar lo urbano de lo ambiental, especialmente si
3. La forestación urbana
La forestación urbana es uno de los componentes del ecosistema urbano
integral. En la mayoría de las definiciones se resalta al árbol como el único
elemento de plantación, cuidado y manejo. Creo que se debería integrar,
como un sistema relacionado, a todo tipo de vegetación plantada por el
hombre en el espacio “ciudad”: flores, césped (e incluso pastos), huertos y
cultivos agrícolas.
Carter (1993), cita una definición que nos da una idea integral de la
dinámica y alcances de la arborización. “La arborización urbana es el manejo
de los árboles para su contribución al bienestar fisiológico, sociológico y
económico de la sociedad urbana. Tiene que ver con los bosques, otras
agrupaciones menores de árboles, y los árboles individuales presentes allí
donde vive la gente. Esto tiene muchas facetas, porque las áreas urbanas
abarcan una gran diversidad de hábitats (calles, parques, rincones
abandonados, etc.), en los cuales los árboles producen una gran variedad de
beneficios y de problemas” (Carter, 1993: pág.3; trad. pers.).
Es importante tener en cuenta que existen diferentes tipos de
conjuntos forestales en la ciudad, y que es necesario reconocerlos para
planificar apropiadamente la forma correcta de manejo. No sólo tienen
características biológicas y físicas distintas, sino que, además, el ser humano
actúa o se interrelaciona con cada uno de ellos de forma diferente.
Murray (1996), clasifica la variabilidad de los bosques urbanos en
tres niveles:
1. En primer lugar, considera un nivel Macro. Éste corresponde a las Zonas
de Vida, definidas por Holdridge en función de la precipitación, la altitud,
5. La participación comunitaria
En las páginas anteriores se ha resaltado la necesidad de que la arborización
urbana no se centre exclusivamente en el árbol, y en su manejo y cuidado,
sino que se realice en función del ser humano y sus necesidades.
Tradicionalmente, en nuestras ciudades, esta actividad ha sido
realizada exclusivamente por las municipalidades en función del
embellecimiento de la ciudad. Sin temor a equivocarme, podría decir que esta
arborización fue hecha habitualmente sin planificación y sin las técnicas
apropiadas. En la mayoría de los casos, las especies sembradas no
correspondían al lugar, al tipo del suelo y, peor aún, el pequeñisimo tamaño de
las plantas utilizadas no garantizaba su supervivencia. Por lo general, la
comunidad jamás fue convocada a participar en este esfuerzo.
Consecuentemente, los resultados obtenidos de estas campañas de
arborización eran poco satisfactorios.
problemas, si no que aquí se trata del placer de “comer lo producido por mis
propias manos”.
clientes), que la obra sea bien visible y quede bien claro el nombre de la
empresa auspiciadora.
El Ministerio de Educación y Cultura, es otra institución que
indirectamente ha colaborado con la arborización urbana y la reforestación
de ciertas áreas del país. Desde hace algunos años, esta cartera de estado ha
dispuesto que los alumnos del penúltimo año de Bachillerato (5° Curso)
realicen a lo largo del año escolar, y de una manera obligatoria, actividades
en servicio de la comunidad: alfabetización, reforestación, etc. Así, por
ejemplo, grupos de estudiantes han reforestado cuencas hidrográficas en
colaboración con empresas de agua potable. Igualmente, han plantado
árboles en parques, avenidas, cinturones de protección ecológica, etc., en
colaboración con municipios. Este apoyo se extiende también a las
organizaciones no gubernamentales, con las cuales han realizado varias
actividades relacionadas con la arborización.
El Ministerio de Educación y Cultura también ha participado en otros
proyectos tendientes a la arborización de las ciudades. Conjuntamente con
Fundación Natura y una editorial de textos educativos, se organizó un
proyecto denominado “Siembra tu propio arbolito”. Esta actividad estaba
dirigida a los escolares y sus profesores, del área urbana. Se les entregó
semillas de especies nativas para que se responsabilizasen de la germinación,
crecimiento y posterior plantación en el área de la escuela o en su casa. El
proyecto fue muy exitoso, desgraciadamente, sólo se realizó durante un
periodo escolar, pues el cambio de Ministro y de otros altos funcionarios
afectó a los planes y prioridades de dicho Ministerio.
La arborización urbana, sin lugar a dudas, une esfuerzos y
voluntades. No sólo hay más actores que participan en la tarea de devolver la
vegetación a las ciudades de una manera, activa sino que además, trabajan
en coordinación para lograr el objetivo.
7. Conclusiones y recomendaciones
En nuestros países, es muy común que las labores de forestación empiecen y
terminen con la siembra de los árboles. Sin embargo, esta actividad debe ser
8. Referencias
Borja A., C. y S. Lasso B. 1990. Plantas Nativas para Reforestación en el Ecuador Fundación
Natura /A.I.D. Quito.
Carter, E. Jane. 1993 The Potential of Urban Forestry in Developing Countries: A Concept
Paper F.A.O., Forestry Department. Roma.
Cobo, Wania. 1993. Compromiso Individual y Colectivo en Defensa del Medio Ambiente.
(m.s.) Capítulo Quito de Fundación Natura. Quito.
Cobo, W., R.T.Sullivan y S. Vinueza. 1995. Urban Forestry and Poverty (m.s.) Ponencia
presentada en la Séptima Conferencia Nacional de Arborización Urbana, Nueva York.
Capítulo Quito de Fundación Natura. Quito.
Espinosa, Juan. 1990. Proyecto de Arborización del Barrio de Cochapamba Sur (m.s.)
Capítulo Quito de Fundación Natura. Quito.
Hardoy, J. y D. Satterthwaite (eds.) 1986. Small and Intermediate Urban Centres: their in
national and regional development in the third world. Hodder and Stoughton. Londres.
Murray, Sharon. 1995. Estudio de Caso sobre Forestación Urbana y Periurbana de Quito
(m.s.) F.A.O., Forestry Department. Roma.
Murray, Sharon. (ed.) 1996. Memorias del Primer Taller Ecuatoriano. (m.s.) de Ecosistemas
Forestales Urbanos. Capítulo Quito de Fundación Natura / Cuerpo de Paz. Quito.
Naciones Unidas. 1991. World Urbanization Prospects. 1990 Estimates and Projections of
Urban and Rural Populations and of Urban Agglomerations. Department of International
Economic and Social Affairs. Nueva York, U.S.A.
Oxman, Mike. 1994. One Man´s Plea for Trees. Urban Forests vol.14 no.4. Washington, D.C.
Sironi, A. 1989. El Maravilloso Mundo de las Plantas, Editorial Auriga S.A. Madrid.
Notas
1
Esta proporción es muy superior a la de otras regiones del mundo en desarrollo (34% en África y 33% en Asia Meridional). Sin
embargo, el índice de crecimiento de las ciudades latinoamericanas está disminuyendo a una tasa anual del 2,6% mientras que el
crecimiento urbano de África está en el 4,9% y el de Asia en el 4,5% (Naciones Unidas, 1991).
2
Hasta el día de hoy la mayoría de las otras ciudades del Ecuador no cuentan con un departamento o área administrativa responsable de
la arborización urbana.
3
En el año 1989, cuando se realizó el “Plan de Arborización de Quito” (Gangotena et al., 1990) sólo estaba arborizado un 34,5% de los
185 km. de las avenidas de la ciudad y, desde 1983, se había sembrado a una media de 238 árboles por año. Sólo 700 m. lineales del total
de las avenidas presentaba unas condiciones adecuadas en cuanto al número de plantas por unidad de longitud. Las calles sin
arborización correspondían al 50%. Sólo tenían árboles un 3,73% de las aceras de las calles secundarias. El déficit, en cuanto a áreas
verdes y de recreación, correspondía al 51,2%. El vivero sólo proporcionaba unas 5.000 plantas anuales. Estas tenían un índice de
mortalidad muy alto, debido a su pequeño tamaño en el momento de ser plantadas. Además, el suelo es muy pobre por estar compuesto
en casi toda la ciudad de escombros y restos de materiales de construcción y no era tratado previamente.
4
La cooperativa de vivienda “La Lucha de los Pobres” está situada al Sureste de Quito, entre los 2.870 y 3.170 m.s.n.m. Su extensión es
de 124,5 hectáreas; de éstas, de acuerdo con la planificación inicial, se destinaban un 46,58% a vivienda, un 22,3% a áreas verdes, un
28,6% a espacios comunitarios, y el 12,65 a calles. Sin embargo, el tamaño y distribución de los espacios de las áreas verdes y de
recreación ha sufrido una reducción considerable en favor de las áreas destinadas a vivienda. El barrio cuenta con una población de unas
30.000 personas (Gangotena et al, 1990).
5
Un interés similar se advierte en todos los barrios marginales de la ciudad.
6
El Departamento de Parques y Jardines del Municipio Metropolitano de Quito, sin embargo, sí aceptó y ejecutó muchas de las
recomendaciones del “Plan de Arborización de Quito”; como, por ejemplo, el manejo adecuado del vivero, que actualmente tiene una
producción aproximada de 280.000 árboles anuales. Las plantas se siembran de acuerdo con la especie, el tamaño y el sitio apropiado.
7
El barrio “Cochapamba Sur” está en la zona noroccidental de la ciudad, entre los 2.870 y 3.150 m.s.n.m. El área total es de 50,5 ha.; de
ellas 45 ha. (89%) corresponden a viviendas y 5,56 ha. (11%) a vías. Está asentado sobre un terreno en pendiente cuya inclinación varía
entre el 13 y 40%. Habitan en él unas 2.500 personas. Cuenta con red de agua potable, energía eléctrica y líneas telefónicas. (Espinosa,
1990).
8
Desde el periodo colonial (1534) se tienen datos registrados de varios deslaves ocurridos en las laderas del volcán Pichincha. En 1979,
se produjo uno de gran magnitud sobre la zona norte de la urbe, con muchas pérdidas de vida humana y material. Este hecho llevó a que
se declare Bosque Protector la ladera oriental del Pichincha, que domina la ciudad. En años posteriores, se han producido algunos
deslaves más; aunque de menor entidad, que también han ocasionado víctimas y daños materiales.
9
Al implantar el asentamiento ilegal dentro del Bosque Protector, se habían talado muchas hectáreas de árboles para construir cientos de
viviendas de 106 m² de extensión cada una.
10
Para realizar el proyecto se consiguió una donación internacional, exclusivamente para adquirir los árboles. Esto limitaba la
realización de las actividades educativas, tan importantes como la plantación misma. Los costos de éstas fueron financiados por una
entidad financiera nacional. Además, se trabajó conjuntamente con una entidad estatal que realizaba allí un programa dirigido a los
niños y adolescentes trabajadores del barrio.
11
Este barrio está localizado en la periferia norte de Quito. Se divide en siete sectores o Etapas, donde viven alrededor de 45.000
habitantes.
12
Este sector del barrio comprende 306 viviendas, en lotes de 100 m². Viven en él 1.683 personas, con un 60% de mujeres.
13
Actividad colectiva tradicional de los Andes, por la cual los componentes de una comunidad colaboran aportando su esfuerzo físico
para llevar adelante un trabajo, generalmente en beneficio de todo el grupo. Como por ejemplo, abrir un camino, excavar un canal de
riego, etc.
14
En la ciudad de Quito se denomina “minadoras” a las personas cuyo sustento económico proviene del aprovechamiento de la basura.
Normalmente realizan esta actividad en los botaderos de basura municipales, junto a los cuales suele estar además su lugar de
residencia. En algunos casos, también recolectan los desechos aprovechables que encuentran en las bolsas de basura colocadas a las
puertas de las viviendas o empresas.
15
La ciudad de Quito se ha dividido tradicionalmente en tres sectores principales: Sur, Centr o y Norte. En este último, se encuentran las
zonas residenciales de altos recursos y los sectores financieros y comerciales; por esta razón está provista de más y mejores servicios.
Muchos de los habitantes de los otros sectores se trasladan habitualmente a éste para utilizar sus grandes centros comerciales y disfrutar
de sus áreas de recreación.