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966-Texto Del Artículo-4096-1-10-20200901

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Revista Científica de UCES

Vol. 25, N° 2 (Julio - Diciembre de 2020)


ISSN Electrónico: 2591-5266
(pp. 33 - 54)

ACERCA DE LAS CAUSAS DE DESERCIÓN UNIVERSITARIA EN


ARGENTINA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI, DE LAS POLÍTICAS
IMPLEMENTADAS Y NUEVAS PROPUESTAS DE RETENCIÓN DE
POBLACIÓN ESTUDIANTIL1

Autora: Vanina Laura Celada2

( vanalcmae@gmail.com )

Fecha de Recepción: 10 de Agosto de 2020


Fecha de Aprobación: 13 de Agosto de 2020

Resumen:

El presente trabajo se centra en el desafío que representa la problemática de la


deserción universitaria y el diseño y la implementación de políticas de retención
estudiantil se ha vuelto un desafío, tanto para docentes como para autoridades
académicas, para organismos gubernamentales y organizaciones internacionales.
A lo largo de este informe, se presentan datos sobre el nivel de deserción en la
educación superior en Argentina desde el año 2000 hasta la actualidad, las principales
causas de deserción estudiantil y su abordaje por los expertos en la materia y las políticas
de retención estudiantil que han tomado las instituciones universitarias de gestión pública
y aquellas implementadas por las instituciones universitarias privadas.
Finalmente, se proponen nuevas temáticas para investigar en torno a esta
problemática, así como también, nuevas alternativas para el diseño de nuevas estrategias
de retención estudiantil.

1
Artículo revisado y aprobado para su publicación el día 13 de Agosto de 2020.
2
Licenciada en Sociología y Profesora en Sociología por la Universidad de Buenos Aires. Especialista en
Estudios Islámicos, Arábigos Americanoárabes y Candidata a Magister en Diversidad Cultural por la
Universidad Nacional de Tres de Febrero. Participante en proyectos de investigación sobre Educación y
Diversidad Cultural en IDEIA –UNTREF.
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Palabras clave: deserción universitaria, retención de población estudiantil, nivel de
educación superior, universidades públicas, universidades privadas

Abstract

This work focuses on the challenge concerning the problem of university dropouts
and the design and implementation of student retention policies which has become a
challenge, both to teachers and to academic authorities, to government agencies and to
international organizations.
Throughout this report, data on the dropout level in higher education in Argentina
from 2000 to the present are exposed, as well as the main causes of student dropout and
studies developed by experts in the field; student retention policies taken by university
institutions of public management and those implemented by private university
institutions.
Finally, new topics about this problem are proposed as new research-lines, as well
as new alternatives for the design of new student retention of student population
strategies.

Keywords: university dropout, retention of student population, higher level education,


public universities, private universities

Resumo

Este trabalho enfoca o desafio colocado pelo problema da evasão universitária e a


formulação e implementação de políticas de retenção de alunos tornou-se um desafio,
tanto para professores e autoridades acadêmicas, para órgãos governamentais e
organizações internacionais.
Ao longo deste relatório, são apresentados dados sobre o nível de evasão no ensino
superior na Argentina de 2000 até o presente, as principais causas da evasão de alunos e
sua abordagem por especialistas na área e políticas de retenção de alunos tomadas por
instituições universitárias de gestão pública e aquelas implementadas por instituições
universitárias privadas.

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Por fim, novos tópicos são propostos para investigar esse problema, bem como
novas alternativas para o desenho de novas estratégias de retenção de alunos.

Palavras-chave: evasão universitária, retenção da população estudantil, nível de ensino


superior, universidades públicas, universidades privadas

Introducción

La problemática referente a la deserción universitaria es un problema mundial, y


mucho más grave en el caso de los países que conforman América Latina. Por ello,
decidimos iniciar el presente informe con una breve reseña sobre el fenómeno de la
deserción universitaria, situado en el contexto latinoamericano, y haremos referencia al
caso argentino dentro de la región.
En segunda instancia, centrados ya en el sistema de educación superior argentino,
se presentará un breve análisis de las formas de acceso al mismo, de las causas de la
deserción en este nivel, de los grupos en riesgo y de las políticas y estrategias de retención
que desde el gobierno y desde las instituciones académicas se han desarrollado para
garantizar la permanencia y mejorar los niveles de la tasa de graduación en educación
superior. Al respecto, adelantamos aquí que se presentarán algunas diferenciaciones entre
las políticas y estrategias de retención aplicadas en general en las universidades públicas
y aquellas puestas en práctica en las instituciones académicas privadas.
A modo de conclusión y cierre de este trabajo, presentaremos propuestas
alternativas a las políticas y estrategias ya aplicadas a fin de mejorar los niveles de la tasa
de graduación en el nivel de educación superior, así como también, nuevos
planteamientos y propuestas para el desarrollo de futuras investigaciones sobre aquellos
grupos en riesgo de deserción aún no alcanzados -aún, podríamos decir, invisibilizados-
o en poco, beneficiados, por las referidas políticas y estrategias, con el objeto de pensar
el modelo de sociedad presente y futuro, el real y el que -si no todos-, la mayoría deseamos
y buscamos construir.

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La problemática central del Sistema de Educación Superior en la era de la
globalización.

Aparicio (2008) sostiene que la deserción universitaria es un fenómeno mundial,


y que para establecer políticas y estrategias efectivas a fin de aumentar la tasa de egreso
en el nivel educativo superior, debe revisarse en profundidad la evolución de la enseñanza
superior en los últimos decenios y la relación cantidad-calidad educativa.
Siguiendo a Alvin Toffler (1979) y a Claudio Rama (2013), sostenemos que a
escala mundial, vivimos en la sociedad del conocimiento, donde en lo que refiere a
educación superior, internacionalización, competitividad y “conocimientos globales”,
sumados al avance y efecto de las nuevas tecnologías de la información, regulación y
control sobre la calidad educativa, son los parámetros actuales en la generación e
implementación de políticas en educación superior y de la conformación del sistema
educativo superior en su totalidad. Masificación y heterogeneidad de población
estudiantil en instituciones universitarias y terciarias son los dos factores que, a nivel
global, caracterizan la vida intra-universitaria y que aparecen en la generalidad de los
autores revisados como los factores que influyen en las altas tasas de deserción en el nivel
educativo superior.
En este escenario “global” de la educación superior, los países latinoamericanos
sufren y afrontan esta problemática según su tradición socio-histórica, sus intereses y las
voluntades gubernamentales de modo particular, según el país de que se trate. Al respecto,
Parrino (2014) sostiene que los países latinoamericanos han realizado importantes
esfuerzos para reducir la condición de exclusión de la mayoría de sus poblaciones en lo
referente a las posibilidades de acceso al nivel educativo superior. Tales esfuerzos se han
visto reflejados en el dato que demuestra que, en el último decenio, el crecimiento en
número de estudiantes universitarios asciende a 17,8 millones.

Deserción universitaria en Argentina dentro de la Desigual América Latina.

América Latina es la región más desigual del planeta; es decir, se ha caracterizado


históricamente por su profunda desigualdad social. En relación con el acceso al nivel
educativo superior, Argentina ha mantenido altos estándares, Argentina se presentándose
así, como un caso particular dentro de la región. En comparación con los demás países de

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América Latina, Argentina presenta menor nivel de desigualdad en el acceso al sistema
educativo superior; y esto constituye un factor importante en los altos porcentajes de la
población que accede al nivel superior educativo –García de Fanelli (2014); Chiroleau
(2008) -.
Desde el retorno de la democracia en Argentina, las principales políticas para
garantizar el derecho a la educación superior con inclusión social, han sido mecanismos
de admisión no selectivos, gratuidad de los estudios en el sector de gestión estatal y
expansión de la oferta institucional. Como contrapartida, la tasa de deserción universitaria
sigue siendo alta, y mayormente, en el ámbito universitario estatal.
Según estimaciones de García de Fanelli, basada en los datos brindados por la
Secretaría de Políticas Universitarias (SPU, 2011), la tasa de deserción en el ámbito
universitario estatal es de aproximadamente un 80 %; mientras que la tasa de deserción
universitaria en el ámbito privado es aproximadamente del 60 %. Y si bien en las dos
últimas décadas se incorporaron programas de becas y de tutorías como políticas de
retención, aún no existen estudios que brinden información exacta acerca del verdadero
impacto de esas políticas sobre la problemática aquí abarcada. Así, pues, sostiene la
autora, que la tasa de deserción sigue siendo alta, especialmente en el caso de jóvenes
estudiantes provenientes de los sectores de menor nivel socioeconómico. En este aspecto
se debe seguir actuando fuerte desde las instituciones académicas, desde los gobiernos,
organizaciones no gubernamentales y desde la sociedad civil, dado que se vincula
directamente con la inclusión social.
Aún existen segmentos de la población que están excluidos del acceso a empleos
de calidad e ingresos adecuados y que tampoco poseen capital cultural suficiente y
adecuado para superar la exclusión a través de la educación superior. Así, por la
reconocida heterogeneidad y desigualdad social, económica y estructural de los países
latinoamericanos, la tendencia a implementar políticas de inclusión social referidas a
ampliar el acceso al nivel educativo superior, se enmarcan en el objetivo establecido por
la UNESCO: educación para todos, que observa en la diversidad, una oportunidad para
el enriquecimiento de la enseñanza y del aprendizaje.

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Acceso, permanencia y causas de deserción estudiantil en el nivel de educación
superior en Argentina

Parrino (2010), inspirada en la teoría de la reproducción de Bourdieu, advierte que


en el ámbito universitario existe una perversión encubierta: si bien se declara que “todos
pueden entrar a la universidad”, dentro del ámbito universitario aparece una ley implícita:
“sálvese quien pueda”. En este sentido, cabe preguntarse: ¿quiénes acceden y quiénes
pueden graduarse? En este sentido, podemos preguntarnos: ¿cuáles son las causas o los
factores principales que influyen en la dicotomía éxito-fracaso o egreso-deserción en el
nivel universitario?
Diversos autores en Argentina, en América Latina y en el mundo han desarrollado
investigaciones y propuestas teóricas acerca de la problemática de la deserción
universitaria.
En primer lugar, Ezcurra (2011) ha detectado ciertos problemas en el sistema de
educación superior, los cuales constituyen factores determinantes de las altas tasas de
deserción, y es que los mayores índices de deserción se presentan durante la cursada del
primer año de la carrera. En cuanto a este punto, la autora sostiene que existe un problema
institucional, y es la disposición de docentes para los primeros años de las carreras
universitarias. Los mismos, suelen estar categorizados como “de dedicación simple”, es
decir, tienen otros trabajos y se enfocan más en publicar artículos que en generar guías
didácticas, dado que esta última actividad no está tan bien ponderada como la primera en
la evaluación de docentes. Como posible remedial a esta situación, Ezcurra propone un
programa llamado Refuerzo de los primeros años, dentro del cual, los profesores más
calificados tengan a su cargo a los estudiantes de los primeros años.
Las principales razones por las cuales los estudiantes abandonan sus estudios son
categorizadas por la autora de la siguiente manera: 1) razones técnicas; 2) razones
socioeconómicas/ estructurales; 3) diferencias socioestructurales.
En cuanto a las razones técnicas, la autora, en concordancia con la generalidad de
los especialistas sobre el tema, observa una brecha entre las competencias exigidas o
requeridas por la universidad y los conocimientos que quienes optan por desertar
adquirieron en el nivel educativo secundario.
Acerca de las razones socioeconómicas / estructurales, se observa que los
estudiantes que acceden al nivel educativo superior proveniente de sectores

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socioeconómicos bajos y medio-bajos, muchas veces se ven obligados a abandonar sus
estudios porque necesitan trabajar, o porque la universidad está situada muy lejos del
lugar donde viven, lo cual también constituye una seria dificultad para permanecer en la
carrera.
Finalmente, en referencia a las diferencias socioculturales y en línea con la
propuesta teórica de Bourdieu, Ezcurra sostiene, tanto como Parrino (2010) y García de
Fanelli (2014), que algunos estudiantes logran adaptarse a la vida universitaria, mientras
que otros encuentran tal adaptación muy difícil, y ello se debe a que el acervo de capital
cultural que han adquirido estos últimos no es suficiente o no se condice con la cultura y
con la vida universitaria. Es decir, existen marcadas distancias simbólicas entre la vida y
el acervo cultural de ciertos grupos egresados del nivel medio que les impide adaptarse
con facilidad y rapidez al nivel educativo superior.
En este sentido, los estudios en Argentina se han enfocado principalmente en la
relación entre la tasa de deserción universitaria y nivel socioeconómico de los estudiantes
que acceden a la instancia de educación superior. García de Fanelli (2016), desarrolló
estudios sobre la evolución de la cantidad de ingresantes, alumnos y egresados de
instituciones nacionales, privadas y de educación superior no-universitarias. La tasa de
crecimiento anual promedio de los ingresantes a las universidades nacionales entre los
años 2000 y 2011 fue de sólo el 0,5 %. No obstante, como dato positivo la autora ha
observado un aumento en el reducido número de egresados. Al respecto, García de Fanelli
infiere que este aumento pudo haberse debido al período de expansión económica que
experimentó el país (García de Fanelli, 2016: 7).
Teniendo en cuenta los datos del Anuario de Estadísticas Universitarias de la
Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del año 2010 publicadas en el año 2011, y
los estudios de Fanelli (2014; 2016), observamos que dentro del sistema de educación
superior, mientras que las universidades nacionales presentaron un aumento bajo en la
cantidad de sus estudiantes, en las universidades privadas y en los institutos superiores
no universitarios estatales y privados fueron los que más ampliaron su matrícula en la
primera década del siglo XXI.
Observando el Cuadro II, podemos advertir también que también en las
universidades privadas creció la cantidad de egresados. En 2011, se graduó en las
instituciones privadas, un tercio del total de los egresados de carreras de pregrado y de
grado universitario en nuestro país.

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A fines de 2010, la matrícula del sector de gestión privada universitario y superior
no universitario, representaba el 25,6 % del total (DINIECE, 2014; García de Fanelli,
2016). Ello se debe a que este sector se financia principalmente por medio de los aranceles
a cargo de los estudiantes, quienes no acceden a los programas de becas implementadas
por el gobierno.
En líneas generales, estos datos también nos demuestran que la oferta institucional
se ha expandido y que fue más amplio el acceso de los egresados del nivel medio al nivel
educativo superior. En este sentido, García de Fanelli sostiene que si bien los datos
analizados muestran una adecuada cobertura de la población que está en condiciones de
acceder al nivel superior, persisten serios problemas en lo referente a retención, resultados
académicos y graduación de los estudiantes (García de Fanelli, 2016: 14). Hasta aquí,
revisamos principalmente los estudios referidos específicamente a las tasas de deserción
universitaria, en referencia especialmente a la relación entre tasa de deserción y
problemas de inclusión social.
A fin de enriquecer nuestro estudio y propiciar otros interrogantes acerca de las
causas de deserción universitaria y de estrategias presentes y futuras de retención por
parte de las instituciones universitarias, tomamos los estudios de Ariana De Vincenzi
(2013), así como también, en algunas propuestas relativas a la conformación de los
curriculums para las diversas carreras universitarias, provistas por Camilloni (2013).
Por su parte, García de Fanelli (2016) sostiene que los casos de cambio de carrera
o de institución universitaria, no necesariamente se debería contar desde lo conceptual
como desde los informes estadísticos como casos de “deserción”, sino, simplemente,
como casos de “movilidad institucional”, donde los estudiantes de nivel superior, debido
a cuestiones de inseguridad vocacional o porque los conocimientos ofrecidos por las
carreras no se corresponden con sus expectativas, deciden cambiar de carrera e incluso,
de institución académica.
Aparicio (2008), por su parte, señala que la dicotomía éxito-fracaso en la carrera
universitaria y en el mundo del trabajo constituye un problema que conjuga tres
dimensiones, a saber: 1) condicionantes personales, psicosociales, socioculturales; 2)
factores pedagógico-institucionales; 3) factores estructurales (relacionados con el
mercado de empleo). Entonces, en la tensión éxito-fracaso académico, confluyen
imbricándose de un modo complejo, aspectos de base, vivenciales e institucionales. La
autora se centra, pues, en analizar los perfiles psicosociales de los grupos de estudiantes

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que tienden a desertar y de aquellos grupos de estudiantes que por el contrario, transitan
la vida universitaria con mayor tendencia al éxito, tanto académico como profesional,
Así, la autora da cuenta sobradamente de los aspectos relativos a las motivaciones, la
contención, las identidades y autopercepciones con respecto a la carrera universitaria, la
profesión y lo que ofrecen las instituciones de educación superior, así como también, de
las percepciones acerca del mundo laboral y de las posibilidades reales de desarrollar la
profesión.
Acerca de los sujetos con mayor tendencia a la deserción, Aparicio establece los
siguientes rasgos psicosociales: suelen elegir carreras más ligadas a las ciencias blandas,
provienen de hogares socioculturalmente menos favorecidos, presentan menores
competencias y habilidades en los niveles académicos anteriores, presentan menores
expectativas de éxito -tanto académico como en el modo y en las oportunidades de
inserción en el mundo laboral y en el campo profesional-, presentan proyectos de vida
poco elaborados o definidos, tienen dificultades para adaptarse a la vida universitaria y
demuestran apatía frente a ella, transitan la carrera con un sentimiento de “fatalismo”, y
expresan inconformismo con respecto a la oferta académica.
En cuanto a los perfiles psicosociales de quienes tienden en mayor medida al éxito
académico y laboral, Aparicio establece lo siguiente: los estudiantes incluidos en este
grupo eligen carreras tradicionalmente más prestigiosas, pertenecen a estratos sociales
culturales y socioeconómicos más altos, al ingresar y egresar de la universidad presentan
edades promedio más bajas, alcanzaron niveles de éxito en el nivel medio mayores, son
sujetos más ambiciosos en lo personal, más seguros, tienen proyectos de vida más
definidos -entonces, se fijan metas más claras-, se sienten comprometidos con su carrera
-tienen más clara e internalizada su vocación-, y son sujetos más exigentes con la
institución. Sobre este último punto, la autora señala que este grupo de estudiantes
reclama la escasa preparación para la investigación y en metodologías de punta, el escaso
desarrollo del espíritu crítico, la baja vinculación con los contenidos curriculares y las
demandas del mundo del trabajo. En síntesis, reclaman aumentar mejoras y aumento en
la calidad educativa y mayor articulación entre los saberes ofrecidos por la academia y
prescriptos en el curriculum y los saberes requeridos para el desarrollo profesional, dentro
del mundo del trabajo.
La problemática de la profesionalización, es también abarcada por Camilloni
(2013), quien sostiene que existen dos tensiones que, podemos inferir, entran en

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concordancia con los estudios de Aparicio: 1) tensión entre saberes buscados por la
institución académica y los saberes buscados por el mercado laboral y el contexto de
desarrollo de la profesión -relativo a necesidades y expectativas puntuales de los
estudiantes de nivel superior-; 2) tensión entre estandarización y flexibilización de los
saberes que conforman los curriculums de cada carrera, en cada unidad académica.
Ariana De Vincenzi (2013) ha enfocado sus investigaciones en el ámbito de nivel
educativo superior privado. La autora identifica una debilidad importante de las
universidades privadas: la ausencia de una política orientada a la participación
institucional en el desarrollo social mediante programas de responsabilidad social y de
extensión universitaria. Si bien en las universidades privadas medianas y grandes se
promueve la “equidad” y la “inclusión social” mediante acciones con la comunidad, las
mismas se centran en la satisfacción de una demanda de mercado a través de numerosas
actividades de capacitación, entrenamiento y posgrado. Es decir, queda entonces, muy
lejos de cumplirse el ideal de inclusión social, de atender las necesidades de los sectores
más carenciados. Este hecho, pues, no ayuda a la disminución de la tasa de deserción
universitaria.
Aunque las universidades privadas buscan “prevenir la deserción”, mediante
ofertas de alta calidad educativa y la capacitación de profesionales y formación de
trabajadores “calificados”, aún también en el sector privado deben revisarse y actualizarse
los curriculums, los perfiles de egresados correspondientes a cada carrera, los programas
deben ser flexibilizados y los saberes ofertados por la academia deben articularse aún en
mayor medida con los cambiantes requerimientos del mercado de trabajo, en un contexto
global signado por la competitividad y la necesidad de incrementar la calidad educativa,
la internacionalización de la educación, tanto Rama (2013) como Parrino (2005)
reflexionan sobre la tendencia de conformación de saberes globales que los sujetos deben
incorporar para poder insertarse exitosamente en el contexto de su desarrollo profesional-
, el cual, como característica distintiva, se presenta inestable; cambiante.
En este sentido, Parrino (2005) sostiene que dentro del contexto de la llamada
educación global, las políticas educacionales deben estar acompañadas por una dinámica
de generación de empleos de calidad. Para ello, es imprescindible que las universidades
se dispongan y logren articular la oferta de carreras con las necesidades del país y de la
región. El estado debe planificar los recursos humanos que necesita y brindar una
adecuada protección social. De esta manera, se incentivaría la permanencia de estudiantes

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universitarios en sus respectivas carreras, auspiciando un destino más favorable a su
inserción en el mercado laboral luego de egresar de la institución académica.
Abarcando otro eje de la problemática de acceso y permanencia en el nivel
educativo superior, Chiroleau (2013) observa que, en el caso argentino, los estudios sobre
deserción universitaria se centran en los grupos “en riesgo” al principio mencionados, sin
tener tanto en cuenta a los provenientes de pueblos originarios y a los colectivos
inmigrantes. En concordancia con esta autora, Rama establece: “La inequidad de acceso,
proceso y egreso, no se reducen solamente a los indígenas, sino que la raza sigue siendo
uno de los ejes de la discriminación de la educación superior” (Rama: 2006: 58) y sobre
los referentes a la diversidad cultural, a los colectivos étnicos y a los inmigrantes, en
concordancia con la Conferencia Mundial de Educación Superior de la UNESCO en
1998, la cual recomendó:

“(…) el establecimiento y la garantía de condiciones no discriminatorias


de acceso a la educación superior, que pudieran limitar el derecho de las
personas a la educación superior por razones de religión, raza, sexo,
idioma, económicas, sociales o culturales o incapacidad física”
(Conferencia Mundial de Educación Superior de la UNESCO, citada en
Rama, 2006: 58).

En un trabajo anterior, el autor había sugerido estudiar más profundamente la


situación de los estudiantes con discapacidades, en lo referente al acceso, permanencia y
posibilidades de egreso del nivel educativo superior. En torno a esta cuestión, el autor
establece que es favorable el desarrollo de una mayor cantidad de programas de educación
a distancia.

Políticas y estrategias de retención estudiantil en el ámbito de las instituciones de


educación superior púbicas

Ezcurra (2011) y García de Fanelli (2014) han revisado las distintas políticas y
estrategias de retención desarrolladas desde el gobierno y desde las instituciones
académicas. En primer lugar, mencionaremos un programa de tutorías, que se implementó
a comienzos del 2000 y por acreditación de las carreras por la CONEAU, y con el fin de

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mejorar la enseñanza, se desarrolló un Programa de Calidad Universitaria. El mismo
consistió en un proyecto de apoyo para el mejoramiento de la enseñanza en primer año
de carreras de grado en Ingenierías, Ciencias Exactas, Naturales, Ciencias Económicas e
Informáticas. Se estableció, entonces, el modelo de tutorías de pares, como mecanismo
remedial para paliar los déficits en el conocimiento que poseían los estudiantes, en
particular, los cursantes del primer año. Estas tutorías estaban a cargo de los estudiantes
más avanzados de las referidas carreras. Según la información brindada por la Secretaría
de Políticas Universitarias, el mismo abarcó aproximadamente a la mitad de estudiantes
del primer año (García de Fanelli, 2014).
En lo referente a políticas de retención vinculadas a financiamiento económico,
se establecieron dos modalidades de becas. En el año 1996, se implementó un Programa
de Nacional de Becas Universitarias, cuyo objeto fue promover la igualdad de
oportunidades por sistemas de becas que facilitara el acceso y la permanencia a los
alumnos de escasos recursos y que tuviesen buen desempeño académico. Este programa
de becas también buscó abarcar a estudiantes provenientes de pueblos originarios y a
estudiantes discapacitados.
En el año 2008, el gobierno nacional implementó un Programa de Becas
Bicentenario, dirigido a ingresantes menores de 28 años de edad, de bajos recursos
económicos y que ingresaran a las universidades o instituciones universitarias, o en
terciarios no universitarios estatales, para estudiar carreras de grado o pregrado. Las
mismas, se han dirigido a los estudiantes de carreras referidas a Ciencias Aplicadas,
Ciencias Naturales, Ciencias Exactas y Ciencias Básicas. Cabe destacar que los montos
de las mismas varían según el tipo de carrera y el año de cursada: a medida que se avanza
en la cursada, aumenta el monto asignado.
Por último, en el año 2014, el gobierno nacional implementó un programa llamado
PROGRESAR, destinado a jóvenes entre 18 y 24 años, que no trabajen o cuyos ingresos
sean menores al salario mínimo, vital y móvil, y cuyo grupo familiar presente similares
condiciones laborales. El objetivo de este programa es, pues, subsidiar a jóvenes para
facilitarles el acceso y egreso de cualquier nivel de estudios, incluido el nivel educativo
superior.
Al respecto, cabe recordar que aún estos esfuerzos realizados por el gobierno
nacional, no logran revertir la situación de vulnerabilidad de algunos sectores de la
población universitaria y así, garantizar la permanencia y el egreso en el nivel educativo

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superior. Sobre el mecanismo de tutorías, aún no podemos advertir puntualmente en qué
nivel son efectivas para paliar las deficiencias de conocimientos que acarrean los jóvenes
que egresaron del nivel educativo medio y que ingresan al nivel educativo superior.

Políticas y estrategias de retención en las instituciones de educación superior


privadas
En ámbito de las instituciones universitarias privadas, podemos inferir ciertas
estrategias y políticas de retención.
En primer lugar, las universidades privadas ofrecen a los estudiantes mayores
flexibilidades en torno a modalidades y horarios de cursada. Por otra parte, los contenidos
que conforman los curriculums prescriptos están mejor articulados con los saberes
requeridos por el mercado laboral que en el caso de las instituciones universitarias
estatales, donde la tensión saberes establecidos por la academia y saberes requeridos por
mercado laboral y por los estudiantes, es aún mayor.
Por otra parte, se advierte la creación de colegios universitarios, que ofrecen
tecnicaturas y funcionan como profesorados e institutos técnicos (Parrino, 2005). Los
mismos, al brindar capacitación y títulos que se corresponden con las demandas del
mercado de trabajo, posibilitan el acceso a la formación profesional de estudiantes
egresados del nivel educativo medio. Además, estimulan la permanencia en el nivel
educativo superior debido a las expectativas de ejercicio de la profesión, una vez obtenido
el título.
Además, un dato a tener en cuenta, es el cupo de estudiantes por aula; y en
general, el mejor acondicionamiento edilicio para el desarrollo de la actividad académica:
éste pues, es un factor importante en cuanto a estrategia de retención, que refiere también,
a la oferta institucional. Consideramos, pues, que este factor también influye
positivamente en la motivación a los estudiantes para permanecer en la carrera.
Por último, las carreras en las instituciones académicas privadas suelen ser más
“cortas” que en el caso de las universidades públicas: mientras que existe una variada
oferta académica que presenta un programa a desarrollarse en cuatro años de cursada, los
planes de estudio en el ámbito académico están confeccionados para abarcar seis años de
cursada. Este factor, también debe estudiarse y desde aquí inferimos que puede constituir
una estrategia de retención efectiva.

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A modo de conclusión: Perspectivas futuras de investigación y propuestas
alternativas para afrontar la deserción estudiantil en el sistema educativo superior

Como pudimos observar, en Argentina se vienen desarrollando estudios sobre


acceso, permanencia y deserción en el Sistema de Educación Superior, atendiendo
principalmente a los grupos en riesgo que optan por desertar por no poseer el acervo de
capital cultural necesario para afrontar y transcurrir la vida universitaria, por un lado; por
otro lado, se han desarrollado estudios sobre aquellos sujetos que optan por desertar -o
que son “expulsados” del sistema educativo superior- por condiciones estructurales (ya
sea, porque egresaron de instituciones de nivel medio de baja calidad y sus conocimientos
son insuficientes para desarrollarse en la carrera universitaria exitosamente, o porque se
ven obligados a abandonar sus estudios por cuestiones económicas -porque no pueden
afrontar los costos que implica la carrera universitaria y/o porque deben insertarse en el
mercado de trabajo para subsistir). Por otra parte, también se estudiaron los factores
motivacionales, los perfiles psicosociales de los egresados, en contraposición con la
población universitaria desertora.
Por último, se ha comenzado a estudiar un grupo -también categorizado en riesgo
de deserción-, cuyos estudiantes así enmarcados, son reclutados por el mercado laboral
en puestos valorados y deciden desarrollar su carrera laboral/profesional por fuera del
ámbito académico; sumados a ellos, también aparecen casos -más asociados a los
estudiantes de carreras informáticas y de las distintas ingenierías- donde los estudiantes
deciden desertar porque perciben y sostienen que los contenidos establecidos en el
curriculum prescripto -propio de cada carrera- no se corresponden con los saberes
requeridos en el mercado laboral respecto de su profesión y las funciones para las cuales
deben prepararse, o, porque simplemente, los saberes establecidos en el curriculum no se
corresponden con sus expectativas con respecto a los saberes que ellos están buscando
obtener y producir.
Con el fin de modificar positivamente la tasa de egresados, tanto desde el gobierno
-y su influencia directa sobre las universidades y demás instituciones públicas de
educación superior-, se implementaron con cierto éxito políticas de retención del
estudiantado universitario, atendiendo mayoritariamente a los grupos que, por
condiciones socioestructurales, se encuentran más vulnerables a la deserción. Asimismo,

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se han implementado estrategias de retención para beneficiar la transición de los
estudiantes egresados del nivel educativo secundario al nivel educativo superior.
Teniendo en cuenta la complejidad y el carácter polisémico de la problemática de
la deserción en el nivel educativo superior, proponemos aquí nuevos temas de
investigación acerca de algunos grupos particulares, los cuales no aparecen en los temas
investigados -o a investigar- desde la institución académica y científica; los cuales, o no
fueron tenidos lo suficientemente en cuenta como para introducirlos en los referidos
proyectos, o se los “presupone” incluidos dentro de algunas de las categorías de “grupos
en riesgo” anteriormente mencionados. En concordancia con lo abarcado por Adriana
Chiroleau (2013) -y desde la perspectiva de la diversidad cultural, característica de
nuestro país- y por Claudio Rama -(2012 y 2013)-, proponemos estudiar y profundizar
específicamente sobre la situación en el nivel educativo superior de otros tres grupos o
colectivos estudiantiles:

1) Estudiantes descendientes de pueblos originarios: ¿qué porcentaje de los


egresados del nivel medio acceden a la educación superior? ¿cuál es su situación?
¿cómo atraviesan la vida universitaria? ¿su acervo de conocimientos y de capital
cultural, es “compatible”, es el “necesario” para afrontar la vida universitaria?
¿cuál es la tasa de egreso y la tasa de deserción del nivel superior, en lo referente
a estos colectivos estudiantiles? ¿cuáles son los obstáculos, fronteras simbólicas
que dificultan o podrían dificultar su permanencia en la universidad? ¿cómo es su
relación con docentes, autoridades y compañeros? Entre aquellos en riesgo de
deserción, ¿existen diferencias culturales, socioestructurales o psicosociales con
respecto a los otros grupos en riesgo?

2) En similitud con este primer grupo, proponemos analizar la situación de los


nuevos colectivos inmigrantes, ya sea, procedentes de países limítrofes, de la
región o de otros continentes (asiáticos y africanos, en particular): aquellos
egresados del nivel medio -ya sea, obtenido en su país de origen o en Argentina-,
¿acceden en “igualdad de condiciones” al nivel educativo superior? En caso
afirmativo, ¿cómo es su trayectoria? ¿cuál es la tasa de egresados y de deserción
dentro de este colectivo? Sumado a estos interrogantes, planteamos para este
grupo las mismas cuestiones que para el grupo anterior.

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3) Siguiendo a Rama (2012), sugerimos estudiar la población estudiantil
universitaria con discapacidades físicas (ya se trate de: dicapacidad motriz,
grados de hipoacusia, ceguera o con algún nivel de disminución visual). ¿Qué
porcentaje de la población estudiantil, en instituciones públicas y privadas
presenta discapacidad? Dentro de este grupo, ¿cuál es la tasa de egreso y de
deserción? Entre la población universitaria con discapacidad, ¿cuáles son los
obstáculos, las dificultades que más los condicionan para permanecer en la
universidad? ¿Están las instituciones del nivel educativo superior “preparadas”
desde la formación docente, las prestaciones de servicios y de materiales, las
modalidades de cursada y de evaluación, así como también, en lo referente a
estructura y condiciones edilicias, para garantizar la permanencia y promover el
egreso de tales estudiantes del nivel educativo superior? ¿Se auto-perciben estos
estudiantes comprendidos, contenidos y atendidos de manera satisfactoria por la
institución académica en la cual transcurre su vida universitaria? ¿Existen
“flexibilidad” en las políticas, condiciones y modalidades tendientes a generar la
venerada “igualdad de oportunidades” para este grupo?

En segundo término, en relación con los estudios de Ariana De Vincenzi (2013) y


los interrogantes abarcados por Alicia Camilloni (2013), proponemos nuevas líneas de
investigación en torno a la confección del curriculum respectivo a cada carrera en cada
institución de nivel superior y su relación con los requerimientos del mercado laboral, del
contexto donde cada egresado desarrollará su profesión, así como también, su correlación
con las expectativas de los ingresantes a la universidad, en cuanto a los contenidos y
saberes que buscan al momento de elegir y comenzar una carrera. En segundo lugar,
profundizar y extender las investigaciones acerca del perfil del egresado determinado por
las instituciones de educación superior y el perfil del egresado buscado por el mercado de
trabajo.
En tercer lugar, cabe también continuar las líneas de investigación en cuanto a la
real inserción laboral de los egresados, las causas de éxito y las causas de fracaso en este
aspecto. En cuanto a la situación de fracaso en la inserción laboral de los egresados,
analizar con mayor detalle las dificultades que encuentran los egresados para insertarse
exitosamente en el mercado de trabajo y desarrollar su profesión. Consideramos pues,
que este segundo conjunto de cuestionamientos y líneas de investigación y sus resultados
contribuirán en el futuro a cubrir las expectativas de los estudiantes, a cooperar en la
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construcción de motivación, contención y aliento para que permanezcan en las respectivas
carreras y unidades académicas, en concordancia también con los estudios de Miriam
Aparicio (2008).
En cuarto lugar, cabe resaltar que en la sección anterior repasamos las políticas y
estrategias de retención de estudiantes en el nivel superior, tanto aquellas impulsadas
desde el gobierno y de las instituciones académicas públicas como aquellas practicadas
desde el ámbito de las universidades y demás instituciones del nivel educativo superior
privados. Al respecto, coincidimos con García de Fanelli (2014) que dada la persistencia
de la brecha significativa entre la participación en el nivel educativo superior según los
niveles de ingresos económicos familiares, las dificultades económicas -entre otras- que
atraviesa la población universitaria procedente de hogares de menor nivel
socioeconómico y, como una consecuencia de ello, la tasa de deserción universitaria
continúa siendo alta, alentamos las políticas implementadas en cuanto al otorgamiento de
becas y el financiamiento de estudios hacia este grupo en riesgo. Por otro lado, aquellas
políticas y estrategias de retención, orientadas puntualmente a los estudiantes de primer
año (cursos de nivelación; sistema de tutorías).

Por otra parte, a fin de reducir la brecha entre los saberes ofrecidos por las
instituciones académicas y los saberes requeridos por el mercado laboral -según las
funciones que se espera que los egresados desarrollen en su contexto profesional-,
proponemos:

1) Desarrollar políticas de acercamiento entre empresas y universidad. Es decir,


desarrollar un modelo de co-cooperación entre empresas y universidades, el cual
no sólo se vincule con estrategias de financiamiento (becas y financiamiento a la
actividad científico-tecnológica), sino también, un mayor compromiso por parte
de las empresas en la actividad académica, en la revisión, por ejemplo, del perfil
del egresado correspondiente a cada carrera de cada unidad académica. Asimismo,
profundizar y extender políticas de pasantías y de bolsas de trabajo dentro de las
unidades académicas, donde los puestos y las funciones se vinculen, en alguna
medida, con el perfil del egresado determinado, y que no impliquen nuevas
dificultades para la permanencia y para el avance de los estudiantes en la
universidad.

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2) Establecer acciones de revisión y actualización permanente del curriculum
prescripto para cada carrera en cada unidad académica, en virtud de lograr mayor
flexibilidad de las formas y de los mecanismos de confección del curriculum
prescripto. En esta tarea, concordamos con Alicia Camilloni en que deberán tomar
parte todos los actores vinculados a la actividad académica: estudiantes,
profesores, egresados y autoridades. Si se desarrollan acciones en este sentido, se
logrará mayor articulación entre el saber ofrecido por las instituciones académicas
y el saber requerido en el contexto de desarrollo de cada profesión. Así también,
se garantizará la permanencia de estudiantes en las unidades académicas, se auto-
percibirán más comprometidos con la vida académica -lo cual se corresponderá
con elevar las motivaciones y aspiraciones en lo que respecta a su transcurrir y
habitar la institución académica-. Por último, con estas acciones se contribuirá a
elevar los niveles de calidad educativa, de manera que se estará, por un lado,
contrarrestando los efectos de la estandarización de los saberes -que influyeron
en un descenso de la misma, por declararse desde la academia sobre la función
del curriculum prescripto: “garantizar los conocimientos básicos”- y
uniformización de estudiantes, profesores e investigadores. por otra parte, lo que
debería ser característico del nivel de educación superior: la libertad de
pensamiento y creatividad en el desarrollo de las actividades académicas.

Además, como políticas de retención estudiantil y garantía de la permanencia en el nivel


educativo superior, proponemos:

1) Revisión de condiciones edilicias, en lo referente a adaptación de baños, aulas,


salas de reunión, auditorios, accesos de entrada y salida a cada unidad académica,
para personas con discapacidad motriz, así como también, el establecimiento de
cupos por capacidad de cada unidad áulica, lo cual contribuirá a una mejor
adaptación del estudiantado a la vida académica y surtirá efectos positivos en su
permanencia en la universidad.
2) Acondicionar, facilitar y adaptar, asimismo, los materiales disponibles para el
estudiantado -los cuales, son “obligatorios” y/o complementarios a las asignaturas
correspondientes al curriculum de cada carrera en cada unidad académica-, para
personas con ceguera o con cierto nivel de disminución visual.

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3) En caso de discapacitados hipoacúsicos, desarrollar investigaciones y analizar de
qué manera se los puede integrar a la vida académica, adaptar clases y diseñar
modalidades de cursada que atiendan a sus necesidades puntuales y contribuyan
con la culminación de sus carreras universitarias.

4) En concordancia con lo anterior, cabe suma importancia la ampliación de la oferta


“virtual” de carreras y, en consecuencia, desarrollar modalidades más flexibles
de cursada. Esta propuesta, también, abarca a estudiantes universitarios que tal
vez ya tienen familia a cargo o que encuentran muy difícil asistir a clases
periódicamente, de la manera establecida tradicionalmente por las instituciones
académicas, y quienes suelen perder “regularidad” o terminan desertando por
auto-percibirse, de alguna manera, imposibilitados para desenvolverse con éxito
en la vida universitaria.

5) Establecimientos de oficinas en cada institución académica que brinden servicios


referidos a la información de las carreras, las incumbencias en el mercado laboral
de las distintas profesiones y especialidades ofrecidas por cada institución de este
nivel.

6) Diseñar nuevas modalidades de enseñanza y formas de evaluación que


representen desafíos significativos para los estudiantes, siendo pensados como
sujetos-que-aprenden, otorgándoles un rol protagonista y activo en los procesos
de enseñanza y de evaluación.

7) Por último, sugerimos reforzar equipos de especialistas y profesionales que


presten servicios de orientación vocacional a los futuros ingresantes a cada
institución académica y los sistemas tutoriales, tanto bajo la modalidad de
“tutorías de pares”, como una planificación de un sistema de docentes
comprometidos con brindar apoyo a los grupos de mayor riesgo detectados dentro
de cada institución universitaria.

Hasta aquí, llega nuestro repaso sobre la polisémica problemática de la deserción


universitaria y nuestra apuesta por mejorar los niveles de egreso en el nivel educativo
superior en nuestro país. Queda mucho por investigar, cuestionar y, sobre todo,
implementar, a fin del logro de una sociedad más equitativa, donde el lema “igualdad de
oportunidades” no sea sólo una aspiración o un slogan político, sino que se plasme en

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políticas y estrategias que abarquen al conjunto de la sociedad, respetando
particularidades y necesidades y contribuyendo así, a alentar potencialidades hasta el
momento poco advertidas.

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