Por María José Serrano Suárez: La Pesca
Por María José Serrano Suárez: La Pesca
Por María José Serrano Suárez: La Pesca
LA PESCA
Por María José Serrano Suárez
1. Introducción.
1.1. La Pesca
La pesca es el arte de capturar peces y otras especies acuáticas para el consumo humano. Esta acti-
vidad se ha derivado al ocio, como ocurre con otras actividades como la caza deportiva, pasando a
considerarse un deporte.
Originariamente era el sustento de algunas poblaciones costeras o isleñas pero actualmente se han
industrializado los sistemas de pesca, aunque en algunos países se sigue usando artes de pesca tra-
dicionales o artesanales para la obtención de recursos hidrobiológicos.
1.2. Historia de la pesca.
La pintura más antigua que se conoce es de un pescador con caña es egipcia y tiene alrededor de
4.000 años de antigüedad.
Platón y Aristóteles mencionaron la pesca con caña y Plutarco dio consejos sobre los sedales para
pescar.
Podemos remontarnos a los inicios de la pesca marina bajo su forma más simple, tal como se practi-
có en las costas europeas durante la Edad de Piedra. En un principio la pesca se limitaba a una sim-
ple recolección, principal actividad del hombre prehistórico, que durante la bajamar recolectaba can-
grejos, pequeños peces y bivalvos que encontraba al descubierto. También se utilizaron los ingenios
habituales de caza, tales como la lanza, el arco y las flechas, tanto en las aguas continentales como
en el mar.
La pesca es, sin lugar a dudas, una de las primeras actividades del hombre encaminada a satisfacer
sus necesidades alimentarias. En el mundo occidental, durante los primeros siglos antes de Cristo, la
pesca estaba aparentemente reservada a las clases ricas, ya que sólo sus miembros disponían de
tiempo para practicarla. Por ejemplo, algunos documentos del Imperio romano se refieren a opulen-
tos romanos que construían estanques para pescar, proveerse de presas fáciles para la mesa o sim-
plemente entretenerse. De esta manera la pesca se asimiló a la caza, de cuyo hecho nació una in-
teresante ocupación para los hombres, mientras que la fastidiosa tarea de la recolección se dejaba
para las mujeres y los niños. Los primeros anzuelos fueron agujas puntiagudas por ambos extremos,
en forma de huso, como las que todavía utilizan ciertos pueblos primitivos. A pesar de que el anzue-
lo en su forma típica fue inventado más tarde que la flecha y el arpón, era conocido también en la
Edad de Piedra. Se tallaban anzuelos en piedra, cuerno, hueso y madera, pero hay que tener en
cuenta que no fue inventado simultáneamente en todas partes. En Australia y gran parte de África el
anzuelo fue introducido por los árabes y los europeos. El anzuelo tenía ya en la Edad del Bronce y al
comienzo de la del Hierro la forma ideal con que hoy lo conocemos.
En 1653 Izaak Walton, en su libro El pescador de caña completo, contribuyó al conocimiento de los
métodos de pesca, y divulgó, con extensas observaciones, los hábitos de alimentación de los peces,
sus ciclos vitales y los problemas que los pescadores debían superar para engañar a sus presas. Wal-
ton postulaba también que el verdadero pescador es el que pesca por el amor a pescar y que obte-
ner un pez, en términos deportivos, es muy superior a cualquier otro método de pesca. Con Walton,
la pesca evolucionó hacia un arte, y además hacia una ciencia.
La pesca sirvió, en un principio, para subvenir a las necesidades individuales, pero enseguida el in-
cremento de la producción a causa de esta actividad hizo nacer un comercio floreciente.
Actualmente se realiza utilizando gran variedad de artes y modalidades y se considera por regla ge-
neral un deporte.
Pesca de altura o brumeo.
La pesca a brumeo o de altura cabe destacar que se realiza normalmente en alta mar y a profundi-
dad, también otra diferencia importante es el cebado de las aguas con pequeños peces.
Esta técnica permite que junto a los grandes atunes puedan picar otras especies como zorros u otros
escualos de gran tamaño. Pudiendo llegar a pesos grandes sobrepasando los cien kilos de peso.
Los aparejos deberán ser lo más resistentes posibles así como el equipamiento en cañas, carretes y
perchas para poder capturar a estos grandes peces.
Pesca submarina.
Este tipo de pesca es muy peculiar ya que es más similar a la caza, de hecho el pescador busca a la
presa para atraparla, donde por el contrario en otras artes de pesca se busca el engaño. Tal vez fue
este uno de los primeros tipos de pesca, junto con la recolección de conchas, crustáceos y cefalópo-
dos en las orillas y costas de los mares.
Modalidad de pesca que se realiza mediante la inmersión en apnea y la caza del pez mediante el uso
de un Arpón o fusil submarino. Se emplean distintas técnicas en función de las características de la
zona donde se pesca o de los peces buscados.
Pesca al lanzado.
La pesca al lanzado o lance ligero es el término genérico utilizado para describir una modalidad de
pesca basada en el lanzamiento de imitaciones de peces montadas con anzuelos y su posterior reco-
gida para atraer el ataque de peces depredadores. La pesca al lanzado es practicable en toda masa
de agua habitada por peces depredadores tanto de agua dulce como salada y se puede realizar des-
de tierra o desde embarcación.
Pesca con mosca.
Es una modalidad de pesca que utiliza una caña y señuelo artificial llamado "mosca". La pesca con
mosca se practica usualmente en lagos y ríos, aunque también se puede realizar en mar. También es
conocida como pesca con cola de rata.
La técnica general es proyectar el señuelo con un movimiento de la caña, que es transmitido al sedal
o línea. El lanzamiento se basa principalmente en el tipo de sedal o línea y no en la mosca. Para el
lanzamiento del señuelo se utiliza una caña ligera y especialmente flexible.
Básicamente se pretende atraer al pez con un señuelo que imita, en este caso, a ninfas, pupas o
insectos ahogados o secos, de una manera muy natural y delicada.
Requiere gran habilidad y conocimiento, por lo que la pesca con mosca se considera por sus fanáti-
cos como un "arte" o pesca "intelectual". Este tipo de pesca es una de las más puras y desafiantes
en que pez y hombre se enfrentan.
2.- La gestión ictiológica debe pretender como objetivo mantener el ecosistema en equilibrio, que
garantice su permanencia en el tiempo y en condiciones óptimas.
Un criterio práctico en la planificación de los recursos naturales se realiza estableciendo como míni-
mo tres zonas básicas del territorio fluvial:
Zona de protección.
Zona de utilización atenuada de los recursos.
Zona de utilización intensiva.
Los cotos de pesca deben incluirse como norma general en las zonas de utilización intensiva salvo
una minoría que podrían ocupar las zonas atenuadas.
Existen tres tipos de cotos:
1.- Artificiales: todos aquellos que buscan una explotación máxima del ecosistema donde el ges-
tor es el encargado de garantizar los recursos de forma artificial.
2.- Repoblados o sostenidos: se basan en el aprovechamiento regulado de la capacidad de pro-
ducción del ecosistema. La intervención directa del gestor es imprescindible.
3.- Naturales: se mantiene el equilibrio natural casi sin intervención directa.
En un determinado coto, hay que elegir una especie que será “titular del coto”. Esta especie se elige
en función del orden biológico, es decir, debe existir la especie en ese tramo o zona de forma natu-
ral o introducida, siendo explotable a la vez que no peligra su continuidad. Tiene que soportar la de-
manda de pesca para justificar su declaración como especie de aprovechamiento, desde un punto de
vista económico y la captura debe estar permitida por la Comunidad Autónoma.
Para saber la demanda pesquera que posee el coto, se realiza evaluando de manera directa el nú-
mero de solicitudes de permisos de pesca que se formulen para ese coto.
No todas las artes de pesca están autorizadas. La determinación de estas artes tiene varios aspectos
a considerar:
Si en el tramo se pretende pescar una determinada talla o tallas y si existen artes que puedan
dañar a tallas no pescables o ser muy selectivas respecto a ellas.
Si las características físicas del tramo admiten determinados tipos de artes.
El uso de determinadas artes sea un motivo de conflicto entre el colectivo de pescadores.
No se podrá ir a pescar siempre que una persona quiera, habrá unos calendarios y horarios hábiles.
Podrán partir de una obligación legal, pero si existe un margen de regulación hay que tener en cuen-
ta una serie de cuestiones:
Que la actividad de pesca no perjudique a especies acuáticas en periodos críticos de su ciclo
biológico.
Que no sea incompatible con épocas críticas de especies ligadas al medio acuático como la
cigüeña negra, garzas, etc.…
Que los medios de vigilancia y atención al pescador puedan estar disponibles sólo en determi-
nadas épocas o días.
mento y una mayor capacidad de refugio, de tal manera que no presentan un peligro de contamina-
ción genética y permiten compensar el exceso de presión pesquera mediante un aumento en la ca-
pacidad de reproducción. Además mitiga los efectos desfavorables de otras actividades humanas
como la canalización, deforestación o la regulación de caudales.
La mejora de las poblaciones debe planificarse atendiendo a unos objetivos:
Evaluación de las poblaciones y del hábitat.
Diagnosticar los problemas de la población piscícola viendo cuales son sus factores limitantes.
Diseñar un plan de actuación.
Implementación de las medidas planificadas.
Seguimiento y evaluación de los resultados.
Una primera tarea es la de analizar la adecuación de las poblaciones piscícolas a las características
del hábitat en el que viven, también se deberá conocer la dinámica particular del río, caudales máxi-
mos y mínimos. Comprobar si la calidad del agua es adecuada para la vida de los peces, Ph, tempe-
ratura, alimento, refugio..
Hay varias actuaciones que deben evitarse en la medida de lo posible a la hora de mejorar el hábi-
tat. No se deben cortar meandros, ni trazar tramos totalmente rectilíneos y sin presencia de vegeta-
ción, ni construir muros de hormigón en sustitución de márgenes, ni tampoco ensanchar exagerada-
mente el cauce.
Como actuaciones de mejora destacan la estabilización de riberas y orillas y los tratamientos y es-
tructuras dentro del agua.
Para la revegetación siempre deben utilizarse las especies de la zona, para ello la recolección del
material vivo debe efectuarse en las proximidades antes que recurrir a la opción de un vivero. Hay
que incluir todos los estratos el arbóreo, el arbustivo y el herbáceo.
Dentro de la mejora del hábitat es importante la labor de repoblación. En ocasiones tienen un efecto
negativo en el desequilibrio de una población de peces y por tanto en el ecosistema que la engloba.
Algunos de estos efectos perjudiciales son la pérdida de biodiversidad, la introducción de epizootias
(introducción de infecciones no propias de ese ecosistema), pérdida de la pureza genética y por tan-
to de la disminución de la capacidad de supervivencia.
2.4. Dirección General de Pesca.
Se encarga de cumplir una serie de obligaciones:
Planificar, coordinar, ejecutar y supervisar la investigación de los recursos hidrobiológicos ma-
rinos y continentales, con especial énfasis en el desarrollo de las actividades pesqueras y acuí-
colas.
Fomentar la pesca industrial y artesanal y la acuicultura en forma sostenible, a fin de no dañar
los ecosistemas acuáticos y costeros.
Conducir acciones para la conservación, fomento e incremento de la fauna y flora fluvial, la-
custre y marítima.
Determinar, en función del tipo de pesquería, el régimen y modalidad de acceso, las cuotas
de captura permisible, las temporadas y zonas de pesca, la regulación del esfuerzo pesquero,
los métodos y artes de pesca, las tallas mínimas de captura, requerimientos de investigación,
acciones de control y vigilancia y demás medidas que requieran la preservación y explotación
racional de los recursos hidrobiológicos, de conformidad con la legislación sobre la materia.
FUENTES CONSULTADAS
www.maestropescador.com/arte_pesca/historia_pesca.
www.elanzuelo.com/pesca_basica/historia.
http://es.wikipedia.org/wiki/pesca.
www.fao.org.
www.clubdelamar.org.