Pasar La Posta 1
Pasar La Posta 1
Pasar La Posta 1
educacin
Pasar la posta,
tomar la posta
Jefe de Gobierno
Jorge Telerman
Ministro de Educacin
Alberto Sileoni
Subsecretaria de Educacin
Mara Brawer
Subsecretario de Coordinacin de
Recursos y Accin Comunitaria
Daniel Iglesias
Coordinador de la Escuela de
Capacitacin Docente - CePA
Federico G. Lorenz
ndice
Perfiles de los autores
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Alberto Dolorini
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la escuela.
Emilce Scimonelli
Maestra Normal Nacional y Maestra de Enseanza Prctica, trabaj como preceptora y maestra de taller en el Instituto Superior Tcnico. Tambin ejerci la docencia en
una escuela del D.E 2, en hospitales como Terapeuta Ocupacional, y en las Escuelas N 11 y 22 D.E 13 de Lugano,
y en la Escuela N 8 D.E. 21.
Santiago Lartategui
Es Maestro Normal Nacional (Escuela Normal Mariano
Acosta), profesor en deficientes del odo, voz y palabra
(Instituto Nacional Bartolom Ayrolo), Licenciado en Gestin Educativa (Universidad CAECE). Ejerci la docencia
primaria y especial. Fue secretario, vicedirector, director
por concurso de oposicin. Hizo carrera docente empezando como maestro de grado suplente hasta llegar a ser
Supervisor Adjunto Titular del D.E. 10. Trabaj interinamente en la Supervisin Escolar del D.E. 16 durante tres
aos y fue miembro de la Junta de Clasificacin Docente
durante tres mandatos por eleccin de los colegas. En las
postrimeras del ao 2006 le llegar, seguramente, la jubilacin despus de casi cuarenta y siete aos de servicios.
Irene Amido
Trabaj como maestra de primer grado en el D.E. 6 y 3,
y en Jardn de Infantes durante catorce aos en el D.E. 6.
Adems, fue instructora de alfabetizacin de adultos en
primer ciclo N 22 del D.E. 3, en la misma escuela que
fue de nia. Fue directora fundadora de la Escuela Infantil
N 7 D.E. 5. Durante un corto tiempo dict clases como
profesora de Actividades Prcticas en el nivel secundario,
turno nocturno, y en el Instituto Ntra. Sra. del Huerto.
PASAR LA POSTA
Mirta Reguera
Es Maestra Normal Nacional, Obsttrica (U.B.A) y profesora especializada en Educacin de Adultos y Adolescentes.
Adems, es Tcnica Superior en Administracin Educativa,
Tcnica Superior en Conduccin Educativa y participante.
Fue Directora titular de la Escuela N 2 D.E. 14, en el rea
del Adulto, y maestra de ciclo de la Escuela N 2 D.E. 15. En
la actualidad es Supervisora Adjunta del D.E. 6.
Marta Cohere
Estudi Psicologa y es maestra de grado. Ejerci en la Escuela de Lugano y en la Escuela N 6 D.E. 21. Tambin
trabaj en el Consejo del Menor y la Familia.
Eva Marquez
Licenciada en Psicologa. Trabaj en el Equipo de Orientacin Escolar del D.E. 14.
Beatriz Depetris
Maestra de grado de Recuperacin. Trabaj en la Escuela
N 25 D.E. 10, y en la Escuela de Recuperacin N 16
D.E. 16.
Olga Kogan
Es Maestra Normal Nacional (Escuela Normal N 1). Trabaj como maestra de grado desde 1958 en suplencias e interinatos de variada duracin hasta 1976. Se titulariz en
1976 como maestra de grado de jornada simple, ejerci el
cargo de conduccin como maestra Secretaria suplente desde
1984 hasta 1988, ao en que tom un interinato como Vicedirectora hasta febrero de 1989. Desde 1990 ejerci la Direccin hasta el ao 2006. A partir del 1 de mayo del 2006
est jubilada.
Magdalena Garriga
Maestra Normal Nacional. Trabaj como docente en la
Escuela N 9 D.E. 18.
Un acto de transmisin es una victoria. Claro que es mucho ms fcil coincidir en esta afirmacin
que en la definicin de qu tipo de victoria, sobre qu o quines, para qu. Esta clase de desacuerdos, o posibilidades de acuerdo, segn se mire, son claves para comprender la importancia que
asignamos a la construccin de la memoria, a facilitar instancias en las que estos procesos de
enunciacin, resignificacin y apropiacin del pasado sean posibles.
Zygmunt Bauman defini estos tiempos como de liquidez, de cambio permanente de formas y vnculos. Vivimos una poca que por un lado se nutre de lo efmero, de lo que no permanece, y por
el otro declama respeto y amor por el pasado. La memoria, ms que un instrumento para la construccin de un futuro, se ha transformado en un fin, casi en una obsesin.
Un acto de memoria como los de Pasar la Posta puede ser visto, en cambio, como una reivindicacin de lo slido, anclado en las experiencias de seres humanos concretos: mujeres y hombres
trabajadores de la educacin. Ser que los docentes somos tercos. Necesitamos, aun asumiendo
los cambios de contextos y paradigmas, palabras tangibles, acaso viejas, para nuestra tarea.
Los asesinos de este pas eligieron el ro como ltimo destino de las huellas de su trabajo porque
el agua todo lo disuelve, todo lo borra. Pero un nombre y una cara, aunque slo estn en la memoria, son una victoria sobre el lquido que los diluy. La memoria es slida, aunque no encarne
en un cuerpo, ni en un lugar. Y se construye.
Una pared, por ejemplo, es slida. Y tambin sirve a distintos fines. Una pared es una crcel o una
escuela. Una pared es el paredn, pero tambin es el muro sobre el que pintar una queja, plasmar
una rebelda, o una resistencia. Lo slido cambia de forma, pero permanece. Una pared se desarma en ladrillos, y se construye otra cosa. Como los espaoles, que destruyeron pirmides precolombinas para hacer sus propios templos, pero tambin como los campesinos que con los
ladrillos milenarios de los ziggurats construyen an hoy sus casas.
La solidez o la liquidez de los vnculos en gran medida dependen del nombre que le ponemos a
las cosas. Del nombre que elegimos ponerle.
Por eso es alentador que desde la educacin pblica sostengamos un espacio para hacernos preguntas al respecto, para unir pasado y futuro en un presente de circulacin de experiencias. El ocano que a veces es este mundo globalizado, entonces, se parece mucho ms a un archipilago.
Habitantes de sus islas, hacemos seales, arrojamos botellas al mar, recorremos la costa de la
roca que nos toca armando un mapa que niegue lo ilimitado de su superficie.
Hacia fines del siglo XIX una isla en el Delta, la Juncal, no tena ms de doscientos metros y era
un refugio de alimaas que se inundaba permanentemente. Un italiano cabeza dura, Enrique Lafranconi, se la pidi al gobierno para poblarla. Podemos leer su historia en una novela llamada
Tres muescas en mi carabina. Un sauce semi podrido en medio del ro, unos pilotes y la voluntad
de alguien que quera su lugar en el mundo construyeron, frenando la arena que arrastraba el Paran, una isla de 500 hectreas, hace ms de cien aos. Ao a ao, el barro se fue depositando
en torno a la isla, que literalmente emergi de las aguas.
Espacios como ste tienen mucho de eso: compaeros docentes, mujeres y hombres aferrados a
una idea o que buscan una idea a la que aferrarse, que es lo mismo, aunque an no tenga nombre,
porque su forma misma est en construccin, como la Juncal, arrancada de las aguas, que todo
lo borran. Mujeres y hombres que le van arrancando a la voracidad del ro fragmentos de la slido mordido en rocas vaya a saber dnde, aguas arriba, para armar algo, si no nuevo, por lo
menos propio.
Federico Guillermo Lorenz
Coordinador de la Escuela de Capacitacin Docente - CePA
PASAR LA POSTA
PASAR LA POSTA
Buscbamos palabras para este prlogo, palabras capaces de contarlo todo y todo junto,
cmo surgi Pasar la Posta, cmo se desarroll, qu nos fue pasando y qu nos fue moviendo en cada encuentro... Ideas, sensaciones, discusiones; las que tuvimos a lo largo del
ao cuando nos reunamos para armar los encuentros o aquellas que surgan en cada una
de las reuniones que tuvimos con los colegas que aceptaron el desafo de pasar la posta.
En eso estbamos, intentando ver por dnde empezar, tenamos los relatos de los autores
y otras lecturas a las que cada uno de ellos nos llevaba, apuntes tomados en los distintos
momentos, todos estos escritos a nuestro alrededor como resguardndonos de la incertidumbre, dndonos letra y pista para elegir por dnde comenzar cuando el diariero interrumpi la escena al traer el matutino que compramos los domingos. En un acto reflejo
miramos la tapa, letras blancas, gordas, fondo oscuro, mas bien negro en el que apenas
se distingua la silueta de unos jvenes entre rejas, el titular deca: Escuela en zona de guerra. Y el subttulo, su directora, encabeza la lucha del colegio por sobrevivir... Se cayeron
todos los argumentos. Hubo que empezar otra vez despus de leer la nota, leer nuevamente los textos de los autores. Nos acordamos de algunas discusiones ... a qu escuela
le hablamos? ; qu elegimos contarle a los nuevos colegas, a quines van a tomar la
posta?, por qu?, para qu?
Elegimos entonces empezar este prlogo con lo que Norma dijo en la ltima reunin de
equipo, hace una semana. Tenemos que hacer primaveras de las derrotas. Esa es nuestra
tarea, ayudar a crecer, a caminar, a levantarse, a seguir... Te acords? Era una cancin
de Viglietti, deca que de la derrota hay que crear primavera; se trata de eso de abrir un
futuro posible, ms an cuando la cosa no sale, cuando se pone difcil hay que intentarlo
nuevamente hasta salir adelante. Y eso va desde aquel al que no le sale una cuenta o se
traba al leer de corrido hasta el que te cuenta una situacin terrible en la casa...
Recorrimos otra vez los escritos de los autores y nos preguntamos si acaso, no sera esa
sensacin repentina y sabia de Norma, esta cancin de Viglietti y lo que surga frente a
la cruel realidad que denunciaba esta nota, lo que tambin estaban transmitiendo:
Magdalena y Olga, cuando cuentan de Soledad y de Juan Ignacio, y concluyen, a veces
se puede y a veces no. Lo peor que nos puede pasar como docentes es no intentarlo a pesar
de todo y con los pronsticos ms negros.
Alberto, cuando propone que ante las situaciones sorpresivas y conflictivas, lo mejor es concederse
un tiempo no hay ah, en ese tiempo de espera, la posibilidad de crear primaveras?. No refiere
a ello Oscar cuando reconoce que si les concedemos tiempo nuestros alumnos pueden mostrarnos
que encuentran nuevos caminos para llegar a dnde les proponemos?
Santiago, cuando recorre el deseo del fundador de una escuela de Belgrano y nos muestra
que fueron necesarios ciento veintitrs aos y el esfuerzo (grande) de docentes y padres ,
pero el resultado fue positivo, finalmente hoy la escuela existe como la imaginaron y la
pelearon varias generaciones.
Oscar, cuando propone que el docente que pueda crear un clima de alegra, se ganar el
corazn de sus alumnos y colegas. Y trae, nada menos que a Arturo Jauretche para recordarnos que nada grande se puede realizar en la tristeza. Del mismo modo, cuando subraya insistentemente que la educacin es cosa del corazn. Advierte que no se trata de
decir los quiero, los nios tienen que darse cuenta, sentirlo en cada uno de nuestros
actos y, sobre todo, cuando se les tiene que comunicar que algo hicieron mal.
Ser que crear primaveras es cosa del corazn?
Seguramente es tambin cosa del corazn, esa de ser capaces de dar un paso atrs, de
mirar y revisar lo que hacemos frente al Otro. Un Otro que de algn modo siempre nos
interroga, nos inquieta y nos pregunta tan slo con su presencia si es que estamos asumiendo la responsabilidad que tenemos al haber elegido esta profesin. Puede decirse que
es cosa del corazn, tomando nuevamente las palabras de Oscar pero tambin queriendo
decir con ello que es necesario estar alertas desde la sensibilidad, estar abiertos, a la reflexin y el anlisis, apelando a la razn potica, dira Mara Zambrano.
Vamos haciendo la nueva cancin
de la derrota crear primavera.
Vamos haciendo la nueva cancin
crear primavera
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Los directores, maestros, supervisores nos ofrecen estos relatos que son fragmentos de su
vida, de su escuela que es tambin nuestra escuela. Es decir, son tambin relatos de
la historia colectiva en cuanto forman parte de un horizonte que nos constituye.
Coincidamos o no con sus formas, ideas y planteos, nos gusten ms o menos, lo que
ellos transmiten es parte de la memoria colectiva, del mundo viejo en el que vivimos,
estemos de acuerdo o no. El desafo que asumieron como generacin adulta es el de
pasar eso que saben, eso que han vivido, esa experiencia que llevan en sus cuerpos,
esas historias que tambin son nuestras; de algn modo, pertenecemos a ellas y ellas nos
pertenecen.
Y es, en estos relatos, en la memoria colectiva, donde germina el porvenir.
Para que la posibilidad de un futuro se instale, alguien debe habilitar el territorio, hacer
lugar, poner a disposicin unas herramientas, unas semillas, unas palabras, alguien debe
provocar unas citas.
Entonces algo nuevo puede acontecer.
Eso es la transmisin, eso es hacer memoria: crear primaveras.
PASAR LA POSTA
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Comenc enseando
Por Oscar Lamouret
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Marcha atrs
los conocimientos. Sus padres no conseguan trabajo, por eso tambin no se podan acercar a la escuela.
En la reunin me acerco al pap de Jos para conversar y ver la manera de poder ayudarlo, ya que le costaba bastante la lectura y la comprensin de los textos. Generalmente
comienzo preguntando cmo ven a sus hijos, si estn contentos, si los ven ocupados con
los trabajos de la escuela, etc.
Con una sonrisa orgullosa me dice:
Vio qu bien lee Jos!
Por qu?, le pregunto.
Y, l me ayud en el trabajo que usted nos propuso recin y en casa me lee el diario
cuando busco trabajo, porque yo no s leer.
S! Claro, est mejorando mucho; lo felicito. Cuando tenga tiempo acrquese y charlamos
un poco ms. Ah! El boletn se lo envo maana por Jos porque me falta una firma.
No me faltaba una firma, me faltaban todas, porque romp el boletn despus de haberlo
escuchado. El Insuficiente, debes preocuparte ms, se transform en: Suficiente, te felicito por tus progresos.
El que deba preocuparse ms era yo. No se puede evaluar un alumno, sobre todo en grados inferiores, si no conocemos su entorno y slo juzgamos su rendimiento.
Nadie puede estar en contra de una letra legible, de una buena presentacin, de un trabajo
ordenado, pero... basta con esos requisitos para que un trabajo est bien?
Frente a un trabajo desprolijo, desordenado, con una letra de difcil lectura, incmoda
para el docente pero con una buena resolucin creativa, qu hacer? Alabamos el trabajo, criticamos el trabajo, y/o hacemos notar cmo resaltara el trabajo con una mejor
o cuidada presentacin?
Como docente no me puedo olvidar del objetivo de la clase, qu quise lograr en el alumno,
porque ese sera uno de los fundamentos de la correccin.
Tambin tenemos que tener en cuenta que hay nios que a veces no estn en condiciones,
como nosotros, de poder resolver, diagramar y presentar correctamente un trabajo, tal vez
puedan resolverlos pero no diagramarlos o viceversa.
Siempre, en cada trabajo el nio nos quiere decir algo, est en nosotros escucharlos. Para
eso habr que estimularlos pero nunca denostarlos, pues sera cortar el dilogo.
En estos das, agosto de 2006, observo el cuaderno de unos de mis nietos. Como no haba
realizado la tarea le enviaron el cuaderno de un compaero para que la completara. La
madre, mi hija, lo ayuda, lo ayuda mucho, lo ayuda demasiado, en verdad no lo ayuda,
lo hace ella. Muy Bien, Precioso, son las correcciones de la maestra. Al otro da,
todo el esfuerzo del nene por hacer la tarea merece un Bien desganado y algunas observaciones negativas.
Todava estoy llorando.
Recuerdo un da en que correg un trabajo con mucho esfuerzo, porque la letra era casi
ilegible. Lo evalu con Muy Bien pero instantneamente en un costado le coloqu el cartel: LA LETRA!
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La letra
Al rato se acerc el nio y sealando con el dedo el cartel me dijo inocentemente: Maestro, qu dice aqu!!!
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No saben nada
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No saben nada! No saben nada estos pibes!, nos deca en el recreo un maestro de lo
ms enojado.
Maxi y yo nos pusimos a rer. Para eso ests vos, le contest Maxi. Mi risa y asombro
era porque Carlos era el maestro suplente de primer grado.
El no saben nada es comn escucharlo en adultos y sobre todo en maestros. Tema pre-
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ocupante, pero qu es lo que no saben?. Generalmente no saben lo que nosotros sabemos, como nosotros no sabemos lo que ellos saben.
Un da de octubre tom el manual de cuarto, P. de P. de editorial A, busqu diez palabras
y realic diez preguntas tales como qu es un hiato?,
Las tom en mi grado, cuarto. El promedio fue 5,50. Algo estudiaron.
En sexto, el promedio 4,3: algo recordaban. A maestros y directivos amigos que accedieron
a esta pequea investigacin (otros, bueno ustedes se imaginan) les correspondi un promedio de 2,2 (y eso que de otra escuela un maestro de cuarto grado que usaba ese manual
obtuvo el nico aprobado con un 7). Lo imperdible es que los maestros fueron los nicos
que trataron de escribir todas las respuestas, algunas son definiciones memorables para el
libro de los absurdos. Los chicos pusieron no s. A universitarios que tambin participaron, les promedi 0,8 con una respuesta interesante de un adelantado estudiante de Economa: sas son bol... (pavadas) de la primaria. No sirven para nada. Saquen
conclusiones.
Un da les dije a mis alumnos que me tomaran una prueba con datos de juegos, videojuegos o cosas que a ellos les interesaban que no fueran de la escuela. De las diez preguntas
que prepararon supe dos y gracias a mis nietos que juntaban esas figuritas.
En algunas reuniones pedaggicas, cuando sala este tema yo preguntaba cosas como:
quin gan la batalla de Pavn, quines integraban el segundo Triunvirato, cul es la frmula del volumen del tronco del cono o quin era la ta de San Martn, que para un docente debe ser tan fcil como para un chico de cuarto preguntarle por el nombre de la
madre del Padre de la Patria.
Menos sabemos nosotros de los intereses de los nios y ni qu hablar de la utilizacin de
los medios informticos y hasta de videos.
A la escuela lleg una secretaria suplente, todas las nfulas de Lo S Todo. Miraba cuadernos y siempre acotaba no saben nada, qu desprolijo sobre todo cuando miraba la
carpeta de un vago hermoso, Alberto (hoy, 2006, alumno de sptimo). Como no conoca
mucho de informtica siempre me llamaba para que la ayudara. Al principio todo bien
hasta que empec a ir con Alberto, bicho de cyber al cual yo le consultaba y nos sacaba del
problema. Poco tiempo despus, empec a enviarlo solo. El resultado: a la secretaria le dola
tanto reconocer ser una analfabeta informtica que dej de consultarme y me prohibi que
lo enviara. Los chicos saben los temas que nosotros hacemos interesantes, cuando les despertamos la curiosidad, cuando conseguimos saber qu quieren saber ellos, cuando les brindamos los medios, cuando somos constantes en hacerlos pensar, cuando participan.
La gran pregunta: Quin sabe ms, el Papa o el campesino? El Papa y el campesino.
Quin sabe ms, el Maestro o el Alumno? Yo, como muchos chicos soy capaz de recordar equipos de ftbol hasta con los suplentes, desde el nmero uno al veintitrs de un seleccionado; las chicas pueden saberse las letras de decenas de canciones, pero las tablas,
las reglas ortogrficas, las preposiciones, no.
Y cuando aprendimos los nueve planetas con mucho esfuerzo y recurriendo a reglas mnemotcnicas, nos birlan a Plutn.
del lenguaje, que era el rea que trabajaba conmigo, realizaba progresos. Le gustaba leer,
estudiar poesas, escribir cuentos y trabajar en teatro. Al tercer mes, estaba contenta y se
notaban sus adelantos. Es cierto que si uno le preguntaba reglas ortogrficas, definiciones
gramaticales, lo seguro era el fracaso. Terminando el tercer bimestre y ante el permanente
Daniela no va a pasar no? de otros docentes y directivos que la conocan, hice la siguiente experiencia.
Les dije a los chicos que eligieran el trabajo de escritura que ms les haba gustado.
Yo seleccion seis, uno de ellos era el de Daniela y otros cuatro, cuentos cortos o prrafos
de escritos de los autores latinoamericanos: Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Haroldo
Conti y Gabriel Garca Mrquez.
Los transcrib e hice muchas fotocopias. Las entregu a nios de otros grados y otras escuelas para que eligieran y ordenaran de la que ms le haba gustado a la que menos. La
mayora, por no decir todos, eligieron los cuentos de los chicos.
Hice lo mismo con docentes de la escuela, de otras y adultos.
Los docentes eligieron primero la de un alumno y, al final, la de un escritor. Los adultos
no docentes eligieron primero a tres autores y despus a los nios.
En el promedio general el texto de Daniela fue sptimo y, octavo, el de otro alumno, postergando el de dos escritores. Lo ms interesante es que la mayora de los docentes amigos,
sobre todo los que dictan Prcticas del lenguaje, corrigieron los cuentos (yo les haba
dicho que si queran lo hicieran) con lo cual se dieron el gusto de corregir a algn Premio
de las letras.
Nota. En la eleccin de prrafos de los autores con pequeas descripciones busqu aquellos cuyos contenidos y vocabulario fueran los ms simples. Algunos docentes que conocieron los escritos me hicieron la observacin.
Mi intencin no era denostar a mis escritores preferidos, sino no descalificar y tratar de
estimular la escritura en los nios.
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Otra experiencia
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Lo ayud porque en un momento se trababa pero me pareci una manera original de realizar una divisin por dos cifras. Siempre divida por una cifra. Eso s, de las tablas no
se salvaba, pero yo los dejaba mirar la Pitagrica.
1 Paso. l deca 5 dividido 2, le est a 2; 2x2 =4; 5-4 = 1, bajo el 7, me queda 17, 2x3
= 6; 17 menos 6 = 11.
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Recomiendo leer el trabajo de Alicia Devalle de Rendo y Flora Perelman de Solarz, Qu es el cuaderno
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Era el ao 1883, Don Casto Munita, ciudadano del pueblo de Belgrano, don cien mil
pesos de entonces, para la creacin de una escuela primaria, pblica, mixta y graduada.
Todo un visionario. Teniendo en cuenta que Don Munita slo tuvo escolaridad primaria
y era hombre de trabajo. Sin embargo pens en una escuela mixta, inexistente en esa
fecha.
Dos aos despus (1885) se construyeron dos escuelas. Una al lado de la otra; que llevaron el N 1 la de varones y la N 2 la de mujeres. Nos preguntamos por qu no fue una
sola. Sencillamente, porque, en esa poca, las escuelas pblicas no funcionaban en modalidad mixta.
Transcurri el tiempo, se reacomodaron los espacios polticos y fsicos del pas. Las escuelas pblicas terminaron siendo mixtas. Pero la indiferencia, el desinters o la comodidad de las autoridades hicieron que no se cumpliera el legado de Don Casto Minuta.
Para ello debieron pasar cien aos. En 1983, las autoridades decidieron que era hora y
los festejos del Centenario de ambas escuelas traeran la disposicin para cumplimentar
el deseo y la donacin de Casto Munita. Ese ao las Escuelas 1 y 2 del D.E 10 Don Casto
Munita pasaran a ser una sola y mixta. Llevara como denominacin Escuela N 1 con
el nombre de su mentor. Ms vale tarde que nunca.
Sin embargo, cumplimentar esta norma desde el comienzo del ciclo lectivo 1983, traera
aparejado grandes desequilibrios. Tenamos alumnos que haban compartido siete aos
aulas, espacios, juegos, estudio... Tambin edificios separados. Para ir de uno al otro
haba que salir a la calle y entrar nuevamente... Adems, entre ambas escuelas contbamos
con mil alumnos, de los cuales cuatrocientos hacan uso del comedor escolar. De todos
modos no renunciamos a cumplir la norma, pero el objetivo de los miembros de los establecimientos era cumplimentarla lo mejor posible. Elaboramos y elevamos un proyecto,
y sin esperar respuesta, pusimos manos a la obra.
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encontramos fue la siguiente: con los sextos y sptimos (seis en total) hicimos que compartieran formacin, recreos, comedor, salidas didcticas y recreativas, clases de Educacin Fsica, Msica y Plstica. Tambin se organizaron alumnos y padres para formar
una comisin pro viaje de egresados, que se concret con xito al trmino del ciclo lectivo. Nos quedaba para el ciclo 1984 completar la formacin mixta ulica de tercero a
sptimo. Para ello, durante el ao anterior, realizamos muchas reuniones de alumnos, padres y docentes.
La tarea se llev a cabo eficazmente y comenz el ao 1984 con la escuela que dese don
Casto Munita.
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El esfuerzo de docentes y padres fue grande, pero el resultado fue positivo. No fue fcil
la adaptacin, tardamos un ao en cumplir la norma. Pero all est la escuela, a ciento
veintitrs aos de su creacin, como debi ser desde el comienzo.
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Est enclavada en la Villa 21/24 del barrio de Barracas, funciona en el horario de 7.30 a
18, atiende a nios de 2 a 5 aos de esa comunidad, con una matrcula de 300 alumnos.
Esta institucin surge como un proyecto soado por la Profesora Hebe San Martn de Duprat.
Desde el comienzo se comenz a trabajar en redes; el estado fsico de los nios as lo demandaba, el primer intento fue con el Centro de Salud N 8 va hacia ellos nuestro ms
profundo agradecimiento, al asistente social Omar Battistesa y Norma, la pediatra. Y no
podemos dejar de mencionar al equipo de conduccin del JIN A que tambin nos acompa en esos comienzos tan difciles; un sbado organizaron un baile en su sede que tuvo
xito y recaudaron fondos como para los primeros gastos.
Si bien en los principios no contbamos con el alumnado posible pues a los padres les costaba confiar en nosotras, de a poco nos fuimos conociendo como vecinos y utilizamos diferentes estrategias para poder aumentar la matrcula y hacer escuela. Entre todos hicimos
un trabajo importantsimo de equipo: de docentes, de padres y el personal directivo. Al
principio el Jardn era un tanto ms asistencial que a la fecha; se cumple de esta manera
lo que los padres solicitaban, que era una escuela como las de afuera.
Albergbamos sentimientos ambivalentes: querer cubrir las necesidades bsicas de salud,
higiene y alimentacin, pero a la vez cumplir con nuestro rol pedaggico.
Desde el comienzo los nios recibieron no slo la parte asistencial (desayuno, almuerzo
y merienda), sino tambin la parte pedaggica a travs de los Lineamientos Curriculares
vigentes.
El edificio slo contaba con cuatro pequeas salas, sin ventanas; tambin exista una cocina y una direccin, no haba patios y tampoco cerco perimetral; los vecinos caminaban
libremente por donde ahora est el parque y en el galpn viva una familia; por todo lo
expresado anteriormente los cercos no estaban delimitados. Tampoco tenamos lnea telefnica y estbamos enganchados a la corriente elctrica.
Se plantaron rboles, arbustos y se trajo tierra negra ya que el terreno era de relleno. Pareca un pramo, lejos de lo que se podra considerar lugar para una institucin educativa.
Se sacaron importantes cantidades de piedras, se nivel el terreno. Fue todo un proceso de
mejora, ya que nuestras representaciones de escuelas eran totalmente distintas a esa realidad.
Al comienzo no contbamos con auxiliares de portera y la limpieza la hacamos los docentes y colaboraban algunos padres. Y como la Asociacin Cooperadora Buenas Ondas comenz a funcionar en el ao 1994, no existan fondos, por lo que nos vimos obligadas a
comprar algo de material didctico y artculos de limpieza con dinero personal.
A los diez aos lo celebramos... con todo, fue un da de emociones, recibimos muchas visitas...Y toda la comunidad educativa pudo votar para elegir su nombre. Se indag por
todos los lugares inimaginables dentro de la Villa; los ms votados fueron:
- P. Daniel de la Sierra, vecino ejemplar y defensor de los derechos humanos. Gan por
amplia mayora. En los peores aos de la dictadura militar defendi a los habitantes del
lugar cuando vinieron con las topadoras. Cre una mutual que les permiti a muchos de
los vecinos poseer sus propias casas en Berazategui, construidas en forma colectiva.
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Experiencias de aprendizaje
colaborativo, de proyectos donde
todos los actores de la escuela
transforman la realidad.
Muchas veces los docentes tenemos que afrontar situaciones conflictivas, algunas muy difciles. Cmo ayudar a entender la problemtica sin caer en una participacin que pueda
hacernos enredar en los sucesos? Y cmo no resultar entrometidos, lo que complicara
nuestra visin y dificultara an ms las posibles soluciones? Pero, no slo estos aspectos
negativos debemos tomar en cuenta. Hemos sido actores principales o secundarios de hechos en los que fuimos sorprendidos gratamente, en el momento; otras veces estuvimos
al borde del rechazo de las acciones de nuestros alumnos y en ocasiones resultamos gratificados por las consecuencias de nuestra labor, luego de los aos.
Lo que hemos aprendido en nuestra formacin de base, lo que vimos hacer a otros colegas, las experiencias que hemos tenido en otras ocasiones; todo nos puede abrir puertas
y marcar rumbos. Sin hablar del amor por nuestra profesin y el afecto por nuestros
alumnos.
Qu episodios vivimos? Sin abundar en ancdotas:
Recordamos el llanto de aquella alumna de la que supimos que sufra el abuso sexual del
padrastro y cuya madre lo consenta, para retener a su pareja.
Nos acordamos de aquella nia que, en el Da de la Madre, reparta ramilletes de nomeolvides entre las maestras, y que ante un maestro, dud y luego dijo: Si la maestra es la
segunda madre, usted es el segundo padre, y le entreg el ramito.
Comentamos la respuesta de una alumna a su maestra: No traje los elementos para trabajar en el aula porque no quise despertar a mi pap, porque mi mam duerme en el dormitorio con su pareja y mi pap lo hace en el comedor.
Cmo olvidarnos de aquellos dos chicos: uno que trajo al aula, en un frasquito, el apndice de su padre, y el otro que se enoj porque la maestra haba matado una araa, su
bicho preferido.
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Imposible pasar por alto el episodio referido a la alumna de jornada completa, que concurra a la escuela por la maana, y por la tarde no. La madre, al enterarse, intent golpearla, lo que pudimos evitar. La menor, al advertir el vuelco de la situacin, le dijo a su
mam: Contale a los maestros que a veces mi hermano y yo nos tenemos que quedar en
el palier, porque vos ests en el departamento con tu novio.
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Finalmente, tres testimonios: Yo estudi historia por influencia suya (K: doctora en
Historia. Profesora en la Universidad de La Plata). Yo estudi Letras porque qued marcada por sus enseanzas (I: licenciada en Letras. Profesora en la U.B.A.). Y como remate:
No te olvides de que en las primeras etapas de mi vida, estuviste vos, luego de que se
le dijera que todos sus logros se presuponan en sexto grado de la escuela primaria (M.P.:
sociloga, becaria en Brasil y EE.UU.)
Cmo podamos actuar en esos casos conflictivos o escenas sorpresivas? No dejndonos
desbordar por la situacin. Superando la sorpresa o a veces el estupor, de manera tal de
no transmitirle al nio una impresin que lo descolocara o que lo afligiera. Observando
y reflexionando para no actuar dando pasos en falso. Pensando que concedernos un
tiempo era lo mejor. No perdiendo nuestro lugar de docentes, resguardando a la institucin y resguardndonos nosotros. Actuando con discrecin y tacto frente a los padres y
allegados a nuestros alumnos. Buscando soluciones, mediante consultas y asesoramiento
con nuestros colegas pares, los miembros del personal de conduccin, los supervisores,
los equipos de orientacin escolar; no olvidando que con eso no se agotaban los recursos:
existen los jueces de menores, los equipos de consulta en minoridad, etc. Sabiendo que las
soluciones son un proceso que va paso a paso y que la respuesta a un conflicto no es un
nico golpe de efecto teatral. Distancindonos de las situaciones, para tener tranquilidad
de nimo y la mayor objetividad posible. No creyendo que un logro parcial es un fracaso,
no dndonos por vencidos, para as poder luego intentar nuevas formas de accin. O
dicho de otra manera: advirtiendo que no alcanzar los mejores objetivos no es el fin del
mundo. Mucho peor es no intentarlo.
Cuntas veces procedimos de acuerdo con lo que dice el prrafo anterior? No siempre.
Esto es un resumen incompleto de lo vivido en las aulas a lo largo de mucho tiempo. No
hemos alcanzado la sabidura, s una templanza para actuar; s una carga de estrategias
que nos permiten vislumbrar que hay otras estrategias, a las que todava no hemos llegado. Al fin y al cabo, la docencia es una puertita que nos permite acceder a una habitacin que tiene a su vez, una puerta un poquito ms grande, que da a otra habitacin con
una puerta ms grande todava. Y as, indefinidamente. Los docentes nos marcamos caminos, que presuponen otros caminos; que nos sealan cercanas y distancias. Que nos
dicen que conocemos determinados destinos, pero que hay otros. Que no siempre hemos
acertado en el rumbo. Que tambin se aprende de los errores (los propios y los ajenos...).
Que nos quedan muchos caminos por recorrer. A veces, es mejor viajar que llegar...
En nuestra gestin, a veces conseguimos nuestros propsitos. Y cuando no los conseguimos... siempre habr otro que s podr. En nuestro fuero interno podemos intentar tener
satisfacciones, no la plenitud. Somos seres humanos con una profesin a la que tenemos
que hacer importante. No somos omnipotentes, a Dios gracias.
Chicos... pueden salir al recreo.
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PASAR LA POSTA
Pero, qu sensaciones nos dejaron los episodios gratos y aqullos que nos provocaron
cierto rechazo fugaz? Las de advertir que se pueden (y se deben) construir puentes de simpata y confianza entre alumnos y maestros, en un marco de respeto. Que no todo es como
lo pensamos; que otros opinan de manera diferente. Que aquello que nosotros podemos rechazar, para otros puede ser motivo de satisfaccin. Que pudimos dejar rastros perdurables
en nuestros alumnos, que hicieron que ellos alcanzaran logros de significativa importancia
y que, fundamentalmente, para nuestro sano orgullo, nos superaran. As avanza el mundo.
PASAR LA POSTA
Esta experiencia que narrar, me tuvo como coordinadora general, desde mi rol de Directora, y junto a un conjunto de docentes comprometidos con la Educacin, nos permitimos iniciar un cambio a travs de la puesta en marcha del proyecto de Reformulacin
de Jornada Completa.
El relato pretende poner al servicio de quienes lo crean oportuno, las acciones y experiencias que llevamos adelante en este proyecto.
De querer profundizar sobre esta propuesta, la misma est a disposicin en el Banco de
Experiencias Pedaggicas del Distrito Escolar 14 en la website
www.buenos aires.gov.art/educacin/bep
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Teniendo en cuenta que No hay comunidad educativa sin proyecto compartido y asumido como responsabilidad colectiva, y no habr proyecto comn, sin comunicacin y
conexin (Marta Maruco en Atencin, maestros trabajando), voy a narrar esta experiencia para compartirla con ustedes.
Sin cambios en la organizacin escolar y en el aula no hay transformacin posible, y para
que sta se produzca es necesario la intervencin de todos los componentes de la comunidad educativa: supervisores, directivos, maestros, padres, alumnos, auxiliares, etc., en
la construccin de un proyecto comn, de un PROYECTO EDUCATIVO INSTITUCIONAL que, reconociendo la escuela que tienen, encaminen las acciones para el logro de la
escuela que desean.
Para hacer efectiva esta construccin colectiva, el primer componente a tener en cuenta
es el posicionamiento del que conduce dicho proceso de cambio.
Es necesario un involucramiento pleno de la conduccin en la aceptacin de la NECESIDAD DE CAMBIO, debiendo estar identificado con la filosofa que sustenta esta necesidad.
El segundo componente a tener en cuenta es el desempeo de un rol comprometido ante
ese desafo, capaz de ejercer un LIDERAZGO en el acompaamiento de ese proceso con
todos los involucrados, convirtindose en el motor del proceso de ese cambio. Es necesario
considerar las diferentes alternativas en las que los actores se vern inmersos ante las modificaciones institucionales y ulicas propuestas.
Vicisitudes que conllevan la presencia de obstculos al interior de la institucin, provocando un estado de crisis producido por el testimonio que brindan dichos proyectos innovadores.
(...) Los grupos que inician un movimiento de recuperacin y procuran generar condiciones
para una mejor vida institucional se ven sometidos a vicisitudes de alta dificultad, dado que
desafan el orden social (...) Su trabajo se convierte en testimonio de que cosas imposibles son
posibles, y sufren entonces, embates de todas las formas de recuperacin(...) (Lidia Fernandez
en Crisis y Dramtica del Cambio)
Se hace necesario como punto de partida, una reflexin sobre la institucin escolar con todos
los actores involucrados. Pensar las prcticas docentes, la calidad de los aprendizajes, las demandas de la sociedad en que est inserta la escuela, los roles que le competen a cada integrante de la comunidad y la crisis que provoca todo el proceso de cambio en los individuos.
Esto es lo vivido en la experiencia que llev adelante la Escuela N 2, D.E. 14, Mariano
Acha, donde a partir del ao 1992, se implement el PROYECTO DE REFORMULACIN DE JORNADA COMPLETA, determinado por la entonces Secretara de Educacin de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, y avalado por una ordenanza del
Concejo Deliberante, el Estatuto del Docente Municipal, el Reglamento Escolar y el Diseo Curricular vigente.
Las propuestas del proyecto brindaron la posibilidad de comenzar a realizar innovaciones
en la Institucin. Innovaciones que en 1994 determinaron la participacin de la escuela
en el Programa Nueva Escuela para el siglo XXI, en el 2002, Escuela con profundizacin en idioma Ingls, y en 2003, Escuela con Intensificacin en tecnologas de la informacin y de la comunicacin (TICS).
El cambio iniciado signific poner en movimiento la institucin con TIEMPOS Y ESPACIOS diferentes. Esto determin una NUEVA ORGANIZACIN PEDAGGICA INSTITUCIONAL, donde docentes, padres y alumnos desempearon un rol activo,
participativo, solidario y en LIBERTAD RESPONSABLE.
En esta nueva organizacin pedaggica institucional, los maestros curriculares (Msica,
Plstica, Ingls, Educacin Fsica, Artesanal y tcnica) acompaaban diariamente al maestro de grado, con concentracin horaria, para brindar una educacin integral.
El objetivo de esta nueva organizacin pedaggica institucional era mejorar la calidad de
los aprendizajes y las condiciones del docente en la institucin. A esto se llegara a travs
de acciones que permitieran la democratizacin escolar, la profesionalizacin docente y
el camino hacia nuevas metodologas. Esto se lograra con la implementacin de talleres
optativos, redistribucin de tiempos y espacios., y la revalorizacin de los contenidos.
Para dar cabida a la construccin colectiva del Proyecto de Reformulacin, que involucraba CAMBIOS, fue necesario crear Tiempos Diferentes, superar el horario mosaico y
realizar una distribucin horaria distinta que contemplara las propuestas innovadoras de
dicho proyecto.
Para ello se necesitaba, en primer trmino, conformar EQUIPOS DE TRABAJO: Equipo
de docentes, de padres, de personal de conduccin y supervisin. Esta tarea no fue fcil.
Al interior de la institucin se comenzaban a descubrir conflictos. Justamente, stos surgen
al encontrarse todos los docentes maestros de grado, maestros curriculares, maestros
bibliotecarios, maestros recuperadores y personal de conduccin y ante la necesidad de
intercambiar ideas, discutir, consensuar, disentir, negociar, para construir una nueva organizacin horaria que contemplara los cambios propuestos por el Proyecto de Reformulacin.
Se puso de manifiesto en esta interaccin, el egocentrismo, el individualismo, la omnipotencia, el no escuchar al otro, la no participacin real, en sntesis, la falta de una verdadera
comunicacin como testimonio del aislamiento en que se desenvolva el docente.
Estos fueron los primeros problemas visualizados y que tuvieron que tratarse colectivamente. Para revertir esta situacin, desde la conduccin se utilizaron distintas tcnicas
grupales teniendo en cuenta las dificultades que presentaban las reuniones, introduciendo
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PASAR LA POSTA
Tiempos diferentes
PASAR LA POSTA
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Fue en los espacios institucionales logrados, donde los docentes, siempre acompaados
por el personal de conduccin, pudieron hacer real el protagonismo del nio a travs del
Aprender Haciendo, con la implementacin de talleres que fueron el inicio del camino
hacia las nuevas tecnologas.
Las aulas, los martes a la tarde se transformaban en talleres. Los talleres eran optativos
pero rotativos, optaban el orden y eran por ciclos. Todos los alumnos de un ciclo pasaban
por todos los talleres. A modo de ejemplo enunciar los primeros talleres de tercer ciclo.
*Juego de ingenio matemtico; *Porcelana fra; *Taller de la palabra, *Taller de grabado;
*Taller de ciencias naturales.
Los mircoles, las aulas tenan como protagonistas en los talleres a los chicos de segundo
ciclo. Los talleres que se ofrecan eran: *Tarjetera espaola; *Taller del cuento, *Taller
de Ciencias Naturales; *Juegos de ingenio matemtico; *Teatro: del guin a la interpretacin.
Los alumnos de primer ciclo participaban de actividades de iniciacin al taller con talleres
de cuento y literarios.
Todos los aos, de acuerdo con las evaluaciones recogidas de docentes, padres y nios se
replantearon los contenidos de cada taller. Todos los talleres se realizaron con una frecuencia semanal y en mdulos de dos horas, con una duracin de siete u ocho clases,
para permitir la rotacin de los alumnos en todos los talleres.
Ante la necesidad de mayor tiempo para las producciones, se desarrollaron tambin talleres anuales: *Orquesta Escolar; *Periodismo radial, grfico y video; *Narracin oral
de cuentos; *Taller de ajedrez; *Taller de informtica como recurso.
Todos los talleres fueron compartidos con la comunidad ao tras ao, en una jornada dinmica en el mes de noviembre llamada Tallereando, llegando a realizarse el 12 Tallereando en el ao 2005.
Toda esta transformacin pedaggica institucional no se podra haber llevado a cabo sin
la participacin plena de la comunidad toda. Dado que una de las ideas fuertes del proyecto de Reformulacin era la Democratizacin Escolar, fue necesario convocar a los padres e invitarlos a participar en este proceso de cambios.
La respuesta fue ptima y a partir de ese momento, se convirtieron en actores indispensables de todas las actividades. La participacin de los padres en la institucin lleg a ser
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PASAR LA POSTA
plena y constante, siendo protagonistas de algunos proyectos institucionales: *Compartiendo talleres en pareja pedaggica, en algunas ocasiones; *Conformando comisiones
que actuaron como apoyo a las acciones diarias.
Comisin de desayuno, comisin de gestin de comedor, comisin de acuarios, comisin
de fotocopias, comisin de gestin institucional, madrinas de grado. Compartieron tambin clases abiertas y participaron en la resignificacin de actos escolares y en la organizacin de festivales artsticos con protagonismo de los nios como actores.
Los alumnos participaron de la vida escolar con una total Libertad Responsable, manejando audios, videos, realizando carteleras. etc.
Los nios de primero a cuarto grado realizaron rondas de intercambio y los de quinto,
sexto y sptimo, asambleas de grado. En ellas desarrollaron prcticas democrticas construyendo su propia norma de convivencia y con el tratamiento de temas que requeran
toma de decisiones por parte de ellos.
En el ao 1996 los alumnos comenzaron a participar en el Programa de Municipios Escolares con la eleccin de un intendente varn y una intendente mujer y con distintas comisiones que trabajaban para distintos logros. Eran votados por todos sus compaeros
y los representaban.
En las reuniones de gestin institucional, los padres participaban de las evaluaciones de
los distintos proyectos y se escuchaban sus opiniones sobre logros y dificultades.
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Profesionalizacin docente
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El eje del cambio tuvo como protagonista al docente. Por eso, desde el comienzo del Proyecto de Reformulacin se apuntal al docente ofrecindole capacitacin permanente.
En ella se tomaron temas solicitados por ellos mismos: evaluacin, trabajo grupal, tcnicas
de estudio, mapas conceptuales, etc. Todas estas acciones fortalecieron al docente, permitindole encuadrar sus prcticas en la teora.
La institucin logr no solo los espacios para las reuniones de ciclos, sino tambin un
espacio para la capacitacin institucional y la reflexin sobre la prctica. El espacio era
semanal, de dos horas de duracin, y lo compartan todos los docentes de la siguiente
manera: una semana, la mitad del personal comparte estos espacios, y la otra mitad
permanece con los alumnos, quienes continan con el proceso de aprendizaje con actividades preparadas con anterioridad por los docentes. A la semana siguiente, la otra
mitad se capacita y el que se capacit la semana anterior se hace cargo de los nios de
la misma manera. Los encuentros sirvieron para la capacitacin interna, a cargo de la
Directora y la externa, a cargo de profesionales de la Escuela de Capacitacin. Tambin
en estos encuentros se lean y discutan bibliografas que sustentaban desde la teora los
cambios propuestos.
Para el desarrollo de estos encuentros de reflexin y capacitacin se acondicion la sala
de docentes ex Direccin con computadora, modem, lnea telefnica y biblioteca.
Estos espacios de reflexin y capacitacin en servicio, junto con la capacitacin distrital,
el uso permanente de la biblioteca pedaggica y el cuestionamiento de sus prcticas docentes, convirti a los docentes en verdaderos profesionales, lo que les permiti hacerse
cargo del qu, cmo y cundo ensear y evaluar.
El Director, en su carcter de coordinador general, junto con el resto del equipo de conduccin, acompa este proceso de construccin tomando como compromiso:
1) Orientar, acompaar y facilitar la construccin, la participacin y la responsabilidad,
tanto del personal de conduccin, como de todos los docentes, padres y alumnos.
2) Realizar el seguimiento y la evaluacin a travs del monitoreo permanente de los distintos proyectos y acciones.
En este contexto, el Director asumi un rol diferente, desafiante, enriquecedor, de crecimiento constante. Pero sobre todo cumpliendo una de las funciones ms interesantes, importantes y complejas: asesorar pedaggicamente a los docentes desde sus propias
necesidades, teniendo en cuenta que ellos son los actores del hecho educativo.
En esta tarea, el Director los acompa ayudndolos a observar y analizar las necesidades,
intereses y problemas de los alumnos en sus aprendizajes.
En la medida de lo posible, los atendi y resolvi, promoviendo a su vez, su actualizacin
para su crecimiento profesional y su formacin permanente.
Esto se vio favorecido en encuentros que permitieron la construccin de un entramado de relaciones significativas donde los docentes encontraron claramente explicitado en el P.E.I. (construido
democrtica y concertadamente) las metas a lograr, los desafos del cambio, y donde se estimula
la creatividad y la iniciativa en un ambiente de cooperacin y de crtica constructiva constante.
El logro de esta Nueva Organizacin Institucional que apunt a los cambios ya explicitados, se hizo posible porque el involucramiento de todos los actores maestros de grado,
directivos, supervisores fue total, pero todos desde un nuevo rol que permiti el aprendizaje y favoreci el proceso de transformacin.
En esta experiencia, el Supervisor se convirti en acompaante y animador permanente,
alentando a la institucin para hacer real la utopa, motivando a transitar el desafo de
este proyecto, que no siendo fcil, con el compromiso de todos, se pudo llevar adelante.
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PASAR LA POSTA
El rol directivo
Corra el mes de marzo, el otoo con su clido sol y algo ventoso iluminaba la escuelita
de Villa Lugano. Estaba rodeada por monoblocks de cemento oscuro y el campito (pasto
y algunos rboles). La mayora eran repetidores. Ya en el aula los mir uno por uno y
comprend lo que me haba dicho la directora: Marta, es un primer grado con chicos diferentes al comn denominador. Creo que vos los vas a poder ayudar. nimo!
Y con esa impronta, nimo, me anim. Lo primero que experiment fue el temor de no
poder, de no poder ayudarlos y de la consecuente frustracin como maestra. Estuvieron
dos aos conmigo. Al principio cost bastante que contaran acerca de sus cosas, de sus
vidas. Con el tiempo se animaron a dejar sus lugares, a transitar por el aula, hablar con
sus compaeros y conmigo. Haba menos miedo, las sillas y las mesas eran miradas con
cario, no como el lugar de todos sentados y quietos. Los viernes hacamos un momento
para limpiarlas y dejarlas prolijas para el prximo lunes.
De lo primero que tuve conciencia fue que el libro gordo de Petete, el currculum preestablecido de aquel entonces, haba que adaptarlo en tiempo y forma de acuerdo a la realidad de mis alumnos de ese ao. As lo hice. Algunas dudas me inquietaban: cmo
hacer en esta realidad para trabajar aquello que el diseo planteaba? Qu tendra que
revisar de mis maneras de ensear a leer y escribir, a sumar y restar, para que estos chicos
pudieran aprender?
Repensar la estrategia pedaggica supuso pensar la enseanza de maneras no uniformes,
usar de otras maneras los espacios, sentndose en crculos, cambiando la configuracin
del aula y ordenando las mesitas en crculos. Partir de los conocimientos que traan, realizar trabajos individuales a partir de fichas, de recortes de revistas, de pginas infantiles
de diarios, de fotocopias, tanto para Lengua como para Matemticas.
Supuso tambin pensar formas de favorecer la produccin grfica y verbal, generando un
espacio de dilogo donde aparecan diversas situaciones de sus vidas cotidianas.
PASAR LA POSTA
Despus de muchos meses de trabajo empezamos a ver los frutos, consolidndose la lectoescritura y las operaciones bsicas aritmticas. Esta metodologa sirvi adems para
que entre ellos se integraran ms, mermando significativamente la cuota de agresin que
muchos tenan. Ya no estaban ni atrs ni adelante, se podan mirar.
Semanalmente presentaba al personal de conduccin una gua aproximada de los trabajos
que haran los alumnos. Se respetaba la hora del cuento, en la que les lea algunos cuentos;
al final algunos comentaban algn episodio o dramatizaban alguna escena.
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No querra dejar de agradecer a los padres que me ayudaron en tan ardua tarea, acep-
tando reunirse al menos una vez por mes para charlar y saber cmo sus hijos iban progresando, algunos necesitaban ms tiempo que otros. Tambin la colaboracin que me
ofreci el personal directivo de la escuela.
Pasar la posta tiene para m el valor de sugerir no de imponer, sobre todo para aquellos
compaeros que se iniciarn en el camino de la docencia trayendo sus experiencias de vida
que valen y mucho.
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PASAR LA POSTA
Hay algo imprescindible en este caminar, escuchar y ser escuchado, barrer con los prejuicios. Amarlos y no profesar desde la figura del maestro el saber amo que nos paraliza
y no permite que conozcamos otras vivencias, otras culturas, otras msicas.
PASAR LA POSTA
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Me preguntabas en tu e-mail del da de ayer, cmo trabajamos en los Equipo de Orientacin Escolar del Gobierno de la Ciudad de Bs As. En realidad cada uno de los Equipos
tiene modalidades levemente distintas, aunque bsicamente la tarea es la misma. Vara la
forma de abordarla. Por eso te explicar cmo estn compuestos y qu tareas desarrollamos en el mo (que es como afectivamente llamamos a las cosas cuando nos gustan).
Cada Distrito Escolar tiene asignado un EOE, que bsicamente est compuesto por psiclogas, psicopedagogas y asistentes (o trabajadoras) sociales. La cantidad de profesionales vara. En el nuestro somos ocho que tenemos a cargo aproximadamente 6000
alumnos ya que cubrimos la matrcula de Inicial y Primaria. Tratamos de visitar los 29
establecimientos educativos en miniequipos de psicloga y psicopedagoga a fin de tener
una mirada interdisciplinaria, por lo que comnmente pasamos por cada institucin cada
quince das, levantando la demanda, es decir, en qu vamos a intervenir.
En las primeras visitas del ao conversamos, consensuamos y quedan definidas las tareas
globales que se realizarn durante ese ao en cada escuela, tratando de sustituir el pensamiento mgico que las lleva a creer que podremos con todo, reemplazndolo por algo
ms realista donde tengan lugar las limitaciones reales (por ejemplo, la falta de turnos
para tratamientos en los hospitales), las burocrticas (los padres son los ltimos que deciden), etc.Yendo a lo que te quera contar, no siempre las dificultades se presentan una
vez comenzado el ao. Te contar una situacin que nos toc en un mes de febrero.
Eran los ltimos das de febrero y la directora de una escuela nos llama muy preocupada
contndonos de una nia que haba sido inscripta para primer grado en diciembre del ao
anterior y que sufre durante el verano una quemadura de gran importancia en todo su
cuerpo y especialmente en la cara. Solicita angustiada por esta novedad nuestra intervencin para tratar la integracin de la mejor manera posible. Son estos imprevistos los
que hacen aflorar toda una serie de preguntas: Cunto del trabajo en comn se pondr
en juego en esta situacin? Cmo desarrollar una estrategia de intervencin convincente
y posible? Cunto y cmo escuchar y a quines? Cunto y cmo proponer, segn la
institucin donde surgi el emergente (o imprevisto) sin invadir roles? Y en esta situacin
especfica, quines sern los actores priorizados? La docente sostendr a la nia todo
el ao? Pedir licencias? No ser mejor preparar a toda la institucin educativa?
Ms acostumbradas a otros tipos de requerimientos (problemas de aprendizajes, de atencin, agresiones grupales), este imprevisto nos descoloc. Inmediatamente, y an bajo el
shock emocional que signific esta noticia tanto para la escuela como para la psicopedagoga y la psicloga que concurrimos a ella, nos sentamos juntas a pensar acciones: se
habl de dar intervencin a la escuela domiciliaria, hasta que obtuviera el alta mdica;
que trabajaramos con los padres del grado nuevos en la Institucin ya que esta situacinera en primer grado; con los docentes a cargo y los de toda la escuela. En fin se tiraron muchas ideas, algunas superadoras de otras. Nos informamos de diversas formas:
llamamos a la escuela hospitalaria del Hospital Garraham; contactamos con docentes
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PASAR LA POSTA
que previamente haban trabajado integraciones semejantes; reunimos material con una
titiritera que estuvo en situaciones de este tipo y las trabaj a travs del mediador de un
ttere; bajamos de internet informacin al respecto.
Durante el largo perodo en que la nia no asisti a la escuela, la mam se acercaba casi
diariamente a retirar la vianda (su situacin econmica era desesperante, imaginate) y
contactaba tambin con su futura docente. Desde el grado se le mandaban las tareas, estimulando as un vnculo docente-alumna (previo a conocerla) y docente-madre. Desde
principio del ao se trabaj con el nombre de todos los compaeros y el de esta nia incluida. Se coment que tena problemas de salud y que se integrara despus. Trabajaron
sobre una carta y remitieron mensajes para ella.
Volviendo a las acciones, consideramos que la integracin de esta nia con todas las dificultades que esto implica, requiere de un abordaje institucional.
Se convoca entonces a una Jornada de Reflexin, con todos los integrantes de la institucin y el miniequipo que concurre a esa escuela, ms la presencia de la nica asistente social del EOE 14, que acompaar todo este largo proceso. Nos propusimos brindar una
informacin realista de la situacin de esta alumna: conocer los cuidados a tener en
cuenta; ayudar a discriminar fantasas que despierta la situacin y la bsqueda conjunta
de estrategias para trabajar con toda la comunidad educativa (docentes, docentes curriculares, personal auxiliar, padres del grado, alumnos de otros grados). Pensamos entre
todos/as, situaciones concretas (traslado, recreos, clases especiales, Educacin Fsica, Plstica) y su posible resolucin.
Se ofreci un espacio para ampliar informacin, expresar miedos, angustias y posibilidades reales de trabajo. Que la maestra de grado expresara qu senta al respecto, y desde
lo concreto cmo hacer los recreos, si hacerle una bienvenida o no, si abrazarla o no, sin
hacer diferencias con los otros nios. Cmo, cunto y cundo se hablara con los futuros
compaeros. Por ejemplo, se convino que los alumnos de otros grados seran preparados
por sus respectivos docentes.
No puedo expresarte la cara de las/los docentes y directivos ante cada tema que conversbamos; era all donde iban teniendo idea cabal de la situacin.
Se realiz visita domiciliaria a la familia para interiorizarnos de los tratamientos, cuidados
especiales y condiciones generales de ingreso. Nos rondaban preguntas del cmo, cunto
y cundo intervenir.
Cuando nos informamos del alta mdica, en agosto, se implementaron nuevas estrategias
escuela-EOE, para su mejor integracin. Nuestra duda era si habamos trabajado todo y
qu ms podamos ofrecer en esta situacin.
Trabajamos con los temores que surgieron en los nios del grupo. Concientes de la influencia, no siempre positiva, que pueden ejercer los adultos sobre ellos, hicimos una reunin de padres del grado, en la que tambin interviene la asistente social del EOE. Su
objetivo fue dar una versin cientfico-realista de la situacin para aventar los rumores
que ya se haban echado a rodar, versin que luego sera tambin trabajada en el hogar.
Te cuento que nos asombr positivamente el clima de respeto y aprobacin, para el ingreso de esta nia, en que se realiz esta reunin.
Se les confirm tanto a los nios como a los padres que seran escuchados si se les despertaran temores. Tanto la docente como la maestra recuperadora, estuvieron dispuestas
a escucharlos.
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Dos historias
Por Mara Ins Costagliola
Otro caso. Dcada del noventa. Lorena T., no vidente. Concurre a la Escuela para Ciegos
de la vecindad, pero adems es alumna regular de la Escuela Normal. Escribe en sistema
Braille con una mquina especial. A veces trabaja con un punzn porque no quiere molestar a sus compaeros con el ruido de la mquina de escribir... Usa una calculadora sonora y un reloj con las agujas en relieve. En geometra maneja con soltura y habilidad los
cuerpos redondos y los cuerpos polidricos, reconociendo a la perfeccin vrtices, caras,
aristas. Sus esfuerzos son denodados. No todos los compaeros reaccionan bien con ella
pero la ayudan en el patio, por las escaleras. Supera las pruebas de todas las asignaturas
y termina su bachillerato, sin repetir ningn ao.
Cada vez ms chicos con capacidades diferentes estn presentes en la escuela media porque, felizmente, se trata de integrarlos. El docente puede facilitar la integracin social de
sus alumnos, que sean aceptados en sus diferencias y que no los discriminen.
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PASAR LA POSTA
Dcada del ochenta. Comienzo de clases en mi querida Escuela Normal. Inici el curso
de Primero Primera en Matemticas. Ya tena yo en esa poca ms de veinticinco aos de
labor en el aula. En general, pareca un grupo con el que no iba a haber problemas. Pareca. Haba en el curso una personita: Natalia G., que era incontrolable. Lugar donde estaba ella, lugar donde todos estaban como electrizados. Habl con ella en particular.
Nada. Cambi de estrategia al dar clase, todos se enganchaban, pero bastaba que ella estuviera en un grupo, para que fuera imposible todo esfuerzo de mi parte. Pasaron los
das. Obtuve algunos logros.
Una maana, antes de entrar al aula, la noticia: Profe, Laura no vino. La internaron.
Pens en un accidente. No, no haba sido tal. Estaba interna en el Instituto Infanto-Juvenil
Carolina Tobar Garca, en Barrancas, cerca del Borda y el Moyano. Los mismos padres
haban recurrido a esa instancia, estaban preocupados por no entender lo que pasaba con
su propia hija. Al da siguiente la visit. El encuentro fue emotivo. Ella ni se imagin que
yo iba a estar all, y yo tampoco. Charlamos un largo rato en el patio del instituto. Al poco
tiempo regres a su casa, y a partir de ese momento, mantuve con ella un trato fluido,
tanto en la escuela como por telfono. Fue importante para ella que yo me acercara. Si
bien se esforzaba por estar mejor y por rendir lo ms posible, era difcil que los otros chicos no la vieran y trataran como diferente. Pero poco a poco, todo cambi para bien. No
slo aprob primer ao, sino que logr llegar hasta quinto y recibirse de bachiller.
Qu les dira a los que toman la posta? Que muchas veces se podrn encontrar con
casos como el de Laura, o quizs ms difciles. Hay que estar dispuestos a confiar en las
posibilidades que se abren si se busca entender lo que ocurre a los alumnos, se los incluye,
se confa en ellos y se les hace saber que nos importan. Todo lo que el docente haga contribuye, en alguna medida, a la formacin de un adolescente. No alcanza con derivarlo a
la psicopedagoga. Forma parte, tambin, de la tarea del docente.
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PASAR LA POSTA
Expreso Cauelas
Por Beatriz M. M. Depetris
En una todava fra maana de octubre, casi de madrugada, en una esquina de un barrio
de Buenos Aires, sobre una concurrida avenida, una maestra recin recibida, espera el
Expreso Cauelas. Le dijeron que se la llevara al fondo de La Matanza, donde consigui
su primera suplencia.
Cuarenta y un ao despus, recuerda algunos Expresos Cauelas que debi tomar para
cumplir sus ilusiones
PASAR LA POSTA
All lejos
El fondo de La Matanza hace cuarenta aos mezclaba barrios de construcciones bajas
(con pequeo terrenito, para un seguro jardn y una eventual huerta con su respectivo
gallinero), con el inicio de una zona casi rural.
Su gente trabajaba como operarios en alguna fbrica existente en la zona, otros eran
obreros de la construccin, algunas madres, empleadas domsticas, modistas, amas de
casa.
Despus de dos horas de viaje, al bajar del Expreso y caminar por un sendero de tierra,
la escuela apareca a unos escasos metros de la ruta tres: una pequea instalacin con
dos o tres aulas, que daban a un patio sin embaldosar y sin otras casas alrededor. Sus
alumnos llegaban caminando ms o menos cuadras, pero llegaban siempre.
Los recuerdos se hacen difusos; es difcil captar, a la distancia, detalles de rostros o voces,
pero lo que perdura, adems del golpeteo del corazn por el primer trabajo, de la sensacin de qu hacer con todo lo que uno llevaba, era la actitud de espera de los chicos
cuando las maestras an no habamos llegado: porque las clases empezaban cuando el Expreso Cauelas nos dejaba en la ruta.
No era una espera cualquiera en aquellos momentos los que llegbamos a la escuela,
por ser maestra o maestro, tenamos una legitimacin dada que haca ms previsibles las
respuestas de todos: nuestra autoridad estaba construida (por lo menos a un mnimo
nivel: cada uno luego debera, segn su propia conviccin y/o capacidad intentar darle
mayor o menor vuelo, ser o no capaz de escapar a cierta mediocridad reinante).
Pero ramos esperados; bastaba que el expreso Cauelas llegara para que pudisemos
poner en acto la escena escolar cotidiana.
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Estoy en el patio (no ya en Matanza, sino en una escuela de la ciudad y no all lejos y hace
tiempo) ayudando a un grupo de alumnos con unos afiches. De pronto, desde el saln de
cuarto grado, se escuchan ruidos, golpes y un alumno sale a los gritos, furioso, insultando.
Detrs de l sale Guillermo, su docente, con total incredulidad en su rostro; en su mirada
noto necesidad de auxilio. sta es su primera suplencia.
Llama al nio y ste le responde con otro rotundo insulto, no ya a un compaero sino a
l por no entender nada.
Trato de acercarme Gastn, el alumno, est sentado en el suelo llorando. Su maestro intenta algn tipo de pregunta o reto (luego me dir que no sabe cmo tratarlos). Le pido
con un gesto, cierta autorizacin para intervenir. Habilitada para hacerlo, me siento junto
al nio y trato de que relate lo sucedido. Luego de expresar algunas furias, Gastn explica
el conflicto con otro compaero: lo carga en forma permanente, por lo bajo, e insulta a su
madre (detenida hace un tiempo, en una crcel de mujeres). Las veces que le avis a Guillermo, segn l, ste no hizo nada.
Ya en cierta calma, logramos entrar al saln, permitindome el docente continuar con la
situacin. All, ya con el otro alumno, podemos escuchar la otra parte de la pelea: las cargadas son mutuas as como otros componentes de molestias (esconderse tiles, participar
en disputas fuera de la escuela por el dominio de alguna parte del territorio barrial, etc.).
Concluimos intentando instalar cierto acuerdo verbal entre ambos, aunque sea precariamente.
Estos y otros tantos escenarios son habituales en nuestras escuelas (con alguna que otra
diferencia ) Entonces, cmo armamos a los nuevos maestros para enfrentar esta nueva
habitualidad? Desde dnde construimos algn tipo de autoridad que antes estaba en
parte, ya dada? Cul ser ahora el contenido de aquella espera que hacan aquellos
chicos de La Matanza? Cules sern los Expresos Cauelas que habr que tomar para
llegar ahora a ellos?
Son las nueve de la maana, de un lunes. Estoy en el saln de tercer grado, ayudando a
un grupo de alumnos a los que habitualmente apoyo junto a su maestra. Del total de diecinueve nios slo hay presentes ocho, de los cuales tres, llegaron a las ocho treinta, y dos
ms, un cuarto de hora ms tarde. Con su docente conversamos con ellos sobre las actividades del fin de semana a fin de dar ms tiempo a que otros ms se incorporen a la clase
y as poder iniciar las temticas previstas para ese da. Sabemos que se completar el
grupo cerca de medioda, a la hora del comedor, aunque tambin sabemos que por ser
lunes, muchos no vendrn. Pero igualmente, esperaremos.
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todo lo que haba aprendido. Comenz a repetir sus conductas de aquel primer grado,
pero con ms fuerza y complejidad: peleas entre pequeos grupos liderados por l, nuevos
hurtos, ataques a cuanto adulto quisiese ayudarlo y sobre todo no pudiendo ponerse a trabajar.
Su madre se vio envuelta en gravsimos conflictos con la madre de Lucas y abuela de su
segundo hijo, hecho que sigui empeorando la situacin de Juanchi. Tampoco pudo aquella, escuchar las ayudas diversas que provenan de la escuela y de otros mbitos barriales
de apoyo.
Por ltimo, el nio no aprob el grado. Al ao siguiente, su mam lo cambi de escuela.
Desde all, a la semana, le pidieron que lo retirase.
Meses despus, en una visita a una escuela de recuperacin, lo encontr a Juanchi trabajando en un grupo pequeo. Al verme corri a saludarme mostrndome sus cuadernos y
todos sus trabajos completos, escribiendo solo y leyendo un poco.
Su maestra me cuenta que all estn, intentando nuevamente
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Primeros das de clase. Recreo. Lunares blancos que corren de aqu para all. Se mueven, van y vienen. De repente: Agrrenla, agrrenla! Una cosita blanca y chiquita dispara para todos lados, se escurre y escapa de las manos que quieren sujetarla. Es
Soledad, me dice una colega, golpe a dos compaeras, me sac la lengua y sali disparada. Est en primer grado.
Ya transcurre el mes de junio. Las corridas y los problemas con Soledad se suceden a
diario. Afuera, en la vereda de la escuela, las otras madres dicen: Juntemos firmas,
esta nena no puede estar con nuestros hijos. Otra compaera me dice: El ao que
viene, si sigue en la escuela, la sufrs vos, porque yo tengo segundo grado.
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Antes del ingreso se inform a la Supervisin y al EOE que nuestra institucin estaba
en proceso de transformacin en jornada completa para el ao prximo, con intensificacin en actividades cientficas. Tambin sugerimos que asistiera al turno de la tarde
por las caractersticas del grupo y por la contencin y afecto que era capaz de brindarle
la maestra. Pero se impuso la decisin de la mam: Mi hijo asistir a esta escuela y en
el turno de la maana.
A enfrentar el desafo!
Acordamos que concurriera de martes a viernes. Los martes con el apoyo y contencin
de otra psicloga del CENTES y de mircoles a viernes, con la maestra integradora de
la Escuela de Recuperacin. Los lunes continuara su tratamiento en el Hospital de
Nios. Una batera de recursos que ojal dieran resultados.
Sin embargo y a pesar de nuestras mejores intenciones, Juan Ignacio era un volcn en
erupcin: desbordes verbales y agresiones fsicas, que en muchas ocasiones eran potenciadas por las actitudes provocativas y violentas de sus propios compaeros. Se acuerdan que le sugerimos a la mam el turno tarde como mejor opcin para Juani y ella se
neg? Los resultados eran predecibles y estn a la vista.
Como Juan Ignacio no pudo modificar muchos de sus comportamientos y da a da se
agravaba la tensin escolar, termin 4 grado pero desde la conduccin y con el EOE,
acordamos con la Supervisin, que a fin de ao cuando la escuela se transformara en
jornada completa como estaba previsto, Juan Ignacio ira a otra escuela de jornada
simple.
A veces no se puede. Y ese no se puede lo vivimos como un fracaso y con desilusin y
dolor. Qu impotencia! Pobre Juani!
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Y de golpe los chicos que dicen: Seo puedo llevarme el Quijote para leerlo tranquilo? Y discuten entre ellos porque todos quieren llevarlo al mismo tiempo. Entre
todas las muchas actividades que realizamos en base a la obra, les cuento que hace varios aos, una compaa teatral represent El Hombre de La Mancha, que es una
obra musical hermosa, que ojal este ao por ser el 4 centenario volviera a presentarse. Qu sorpresa! Ellos mismos entusiasmados me traen el recorte del diario con el
anuncio, reponen la obra musical. Nos organizamos, desbordan de entusiasmo y vamos
al teatro, el 11 de setiembre, Da del Maestro, 180 personas entre alumnos de los cuatro grados, padres y docentes. Un placer, una emocin. Aplauden, gritan. Ral Lavi es
don Quijote y al finalizar la representacin, desde el escenario les ofrece una rosa a
esos chicos que demuestran entusiasmo, conocimiento y amor por su personaje.
En los das posteriores las clases son un hervidero. Comentarios y ms comentarios. Seguimos trabajando con la obra porque la salida al teatro fue un paso ms en el proyecto que nos propusimos a comienzos del ao para celebrar los 400 aos del Quijote.
En la biblioteca de la escuela encontramos la adaptacin humorstica de Adela Basch
Abran cancha que aqu viene don Quijote de La Mancha.
Seo, hagamos la obra, hagamos la obra.
Audicionan para los personajes, ellos mismos se eligen. Quin ser Sancho Panza, el
fiel escudero? A que no adivinan? S, Soledad, la que me mordi, me escupi y me
pate hace apenas seis aos y hoy es una brillante alumna, una apreciada y buscada
compaera y tambin una artista nata.
Todo un xito. Los padres aplauden de pie. Desborda el entusiasmo de todos.
Fin de ao. Egresan.
Me siento emocionada y conmocionada porque los vi llegar, crecer, y ahora se van a enfrentar la vida.
Yo me reservo el derecho de dar una medalla y un certificado de egresado. Es mi orgullo, mi medalla en la docencia, es Soledad, mi negra querida!
Hoy me digo: A veces se puede y a veces no se puede. Pero lo peor que nos puede
pasar como docentes es no intentarlo a pesar de todo y con los pronsticos ms negros.
No te sientas vencido ni an vencido. No te sientas esclavo ni an esclavo, dijo Almafuerte.
A veces se puede y ese poder deja un sabor dulce en la boca y en el corazn.
Ah! Me olvidaba, en la fiesta de egresados, le regal a Soledad mi rbol de la vida, ese
que tanto le gustaba y con el que jugaba hace mucho tiempo cuando vena a m si senta que se desbordaba y quera pegar o escaparse.
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Vieron?
A veces se puede.
El CePA en lnea
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detallar apellido, nombre, nivel educativo (inicial, primario,
medio, etc.), disciplina en la que trabaja actualmente y si ejerce
en Ciudad de Buenos Aires o provincia.
2006
Acerca de un trabajo
conjunto entre Educacin
Tecnolgica y Ciencias Sociales
CePA EN LA ESCUELA
Los textos de
la capacitacin
MATEMTICA
ACERCA DE LA CAPACITACIN
2005
Los proyectos de
transformacin
y las escuelas
Notas desde la capacitacin