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QUISTES

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UNIVERSIDAD CRISTIANA DE BOLIVIA

CARRERA DE MEDICINA

Trabajo de investigación

“MANEJO Y CONDUCTA DE LOS


QUISTES”

Estudiantes:
Weverton da Silva 59039

Materia: Ginecología I
Docente: Dr. Oscar Canseco
Grupo: G

Santa Cruz – Bolivia


2021
INTRODUCCION
El tratamiento de los quistes de ovario sigue siendo una cuestión controvertida en la
actualidad. Antes de la utilización de la ecografía, el tratamiento habitual de los mismos era
quirúrgico, pero desde que se implantó esta técnica, los diagnósticos de masas ováricas
asintomáticas aumentaron espectacularmente. Tras una primera etapa en la que se seguían
interviniendo la mayoría de las formaciones quísticas de ovario, se pasó a otra más
conservadora al comprobar que en un porcentaje considerable se trataba de quistes
funcionales benignos. Otro factor que ha cambiado el planteamiento del tratamiento de los
quistes ováricos es la introducción de nuevas técnicas quirúrgicas: el abordaje
laparoscópico, claramente resolutivo, y la punción-aspiración de los mismos bajo control
ecográfico, más controvertida[ CITATION ARi16 \l 3082 ].

En uno de los primeros grupos en los que se utilizó la conducta expectante en los quistes de
ovario fue en las gestantes, ante el riesgo que presentaba la cirugía en estas pacientes,
comprobándose que muchos de ellos desaparecían. Después se han realizado algunos
trabajos tratando de precisar el número de resoluciones espontáneas en quistes
ecográficamente benignos. Sin embargo, distan mucho de ser abundantes estos estudios,
difieren ampliamente en las características de selección y comunican unas tasas de
desaparición espontánea que parecen elevadas al ginecólogo práctico y que van del 44 al
84% de resoluciones. Por otro lado, son escasos los que intentan averiguar algún marcador
que nos indique qué quistes van a remitir.

La utilización de anticonceptivos orales u otros tratamientos hormonales para el tratamiento


de los quistes de ovario supuestamente funcionales está ampliamente extendida en la
práctica ginecológica. Se basa en la idea de que al dejar el ovario en reposo o al provocar la
menstruación, el quiste desaparece. Pero en la mayoría de los estudios que han comparado
los resultados de la conducta expectante con los tratamientos hormonales, no han
encontrado diferencias significativas. Por ello, hemos intentado con el presente estudio
averiguar la tasa de desaparición de quistes ecográficamente benignos sin realizar
tratamiento alguno, así como estudiar algunos factores que podrían indicarnos qué quistes
se van a resolver[ CITATION Cha19 \l 3082 ].
DESARROLLO

Los quistes de ovario

El quiste de ovario es uno de los que aparece con más frecuencia en las mujeres.

Pueden aparecer a cualquier edad, incluso en el feto dentro del vientre materno.

Dependiendo de factores como la edad y las características que presenta el quiste, puede ser
benigno o maligno.

Todos los ciclos se produce el crecimiento de folículos y finalmente la salida del ovulo, si
no tiene las condiciones adecuadas, este folículo no se rompe, se puede mantener del
mismo tamaño o crecer, Esto da lugar al tipo de quistes más comunes:

 folicular persistente
 cuerpo lúteo
 hemorrágico, si tiene sangre en su interior.

Estos quistes usualmente no requieren tratamiento quirúrgico, sino solo observación, ya que
lo normal es que desaparezcan por si solos en uno o dos meses

Cuando hablemos de masa anexial nos referiremos principalmente a la patología tumoral


ovárica.

Los tumores anexiales benignos o malignos, aparecen sobre todo en edad reproductiva (20-
45 años), son la cuarta causa de ingreso hospitalario, los más frecuentes durante la edad
fértil son los funcionales, suelen ser asintomáticos, en premenárquicas y menopáusicas
debe ser objeto de estudio inmediato, la anticoncepción hormonal oral reduce su
aparición[ CITATION SBe16 \l 3082 ].

Se considera que las mujeres premenopáusicas pueden desarrollar al menos 1 quiste


folicular pequeño casi todos los meses. Se ha informado que la prevalencia puntual
significativa de los quistes es de casi el 8% en las mujeres premenopáusicas. Se destaca que
en las mujeres postmenopáusicas la prevalencia alcanza el 14% al 18%, con una incidencia
anual del 8%. Entre el 30% y el 54% de los quistes ováricos en las mujeres
posmenopáusicas persisten durante años.
Los quistes ováricos simples son mucho más propensos a ser benignos que malignos. Las
tumoraciones ováricas complejas y sólidas también son más propensas a ser benignas,
independientemente del estado de la menopausia, pero en este grupo se encuentran más
malignidades.

En con cualquier tipo de tumoración, las posibilidades de malignidad aumentan con la


edad. Las niñas y adolescentes no se discuten en este artículo; deben ser derivados al
especialista.

Ciertos factores de la historia, la semiología y el análisis de sangre pueden sugerir la


existencia del quiste, ya sea benigno o maligno, y pueden influir en la evaluación posterior.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, el mejor paso a seguir es realizar una ecografía
transvaginal.

La ecografía es el estudio de imagen de elección para evaluar los quistes y tumores


anexiales, y por lo tanto es el paso de elección después de hacer la historia clínica, realizar
el examen físico y obtener los análisis de sangre. En los casos en los que la tumoración
ovárica se descubre en forma incidental, la tomografía computarizada (TC) permite
caracterizar el hallazgo hecho por la ecografía[ CITATION Don20 \l 3082 ].

La ecografía pélvica puede ser realizada por vía transabdominal o transvaginal. Esta última
brinda imágenes más claras en la mayoría de las pacientes. La exploración transabdominal
está indicada para los tumores grandes; cuando el acceso vaginal es difícil (como en las
pacientes vírgenes o con atrofia vaginal) o, cuando el tumor está fuera de la distancia focal
de la sonda vaginal.

Para obtener mejores imágenes con la ecografía transabdominal generalmente se requiere la


vejiga llena. El valor de las imágenes obtenidas depende de la experiencia del ecografista y
del lector y también del equipo. Por otra parte, actualmente hay normas ampliamente
utilizadas para el informe de los hallazgos la descripción es individualizada, al punto que
algunos autores recomiendan que el clínico revise personalmente las películas para obtener
un cuadro más preciso.

El tamaño por sí solo no puede ser utilizado para distinguir entre las lesiones benignas y
malignas. Los quistes simples hasta 10 cm. tienen más probabilidad de ser benignos,
independientemente del estado de la menopausia. Sin embargo, en los casos de tumores
complejos o sólidos, el tamaño se correlaciona algo con la posibilidad de malignidad, con
excepciones notables, como los famosos fibromas sólidos de gran tamaño o los
cistoadenomas mucinosos. Por otra parte, el tamaño puede correlacionarse con el riesgo de
otras complicaciones como la torsión o la ruptura sintomáticas[ CITATION Dur17 \l 3082 ].

Derivación de los quistes o tumoraciones ováricas de riesgo medio indeterminado

Estos pacientes deben ser atendidos por un ginecólogo. Los estudios adicionales ayudarán a
estratificar el riesgo de malignidad. Esto puede incluir el análisis de sangre, los marcadores
tumorales, la RM o la TC, la ecografía Doppler o la ecografía 3D, las ecografías seriadas o
la exploración quirúrgica.

Si se elige la ecografía seriada, el intervalo probable es 6 a 12 semanas. La cirugía puede


consistir solo en la eliminación del quiste, o de todo el ovario con o sin la trompa o, a
veces, ambos ovarios. La laparoscopia con fines solo diagnósticos se realiza con poca
frecuencia ya que la visualización directa de una lesión rara vez es útil. Se debe emplear la
biopsia por congelación y el cirujano ginecólogo debe tener experiencia oncológica, ya que
la cirugía se realiza para descartar la malignidad.

En el caso de un quiste >6 cm. de aspecto benigno se debe pensar en la probabilidad de que
se rompa o se tuerza. La ruptura de un quiste grande puede provocar dolor y en algunos
casos hemorragia. El contenido de un quiste dermoide roto puede causar peritonitis
química. La torsión de un ovario puede resultar en la pérdida del ovario debido al
compromiso de la perfusión. Un ginecólogo general puede decidir con el paciente si está
indicada la cirugía preventiva.

Las situaciones especiales requieren la consulta

Los quistes ováricos durante el embarazo suelen ser benignos, pero la malignidad es
siempre una posibilidad. Los quistes funcionales y dermoides son los más comunes. Los
dermoides pueden permanecer asintomáticos o romperse, torcerse o causar dificultad en el
parto. La Intervención quirúrgica, si es necesaria, se debe realizar en el segundo trimestre,
siempre que sea posible. Se aconseja un enfoque multidisciplinario y la derivación a un
perinatótologo y un oncólogo ginecólogo
Los quistes ováricos sintomáticos que pueden necesitar la intervención quirúrgica son del
ámbito del ginecólogo general. Si se considera que el riesgo de una emergencia quirúrgica
es bajo, las pacientes sintomáticas pueden recibir medicamentos para el dolor y ser
vigiladas en forma ambulatoria. Si la paciente presenta signos de toxicidad es apropiado
hacer la consulta quirúrgica inmediata. Dependiendo del cuadro clínico puede haberse
producido la ruptura de un absceso o tubo-ovárico, de un embarazo ectópico, o un quiste
hemorrágico o la torsión de un quiste de ovario. Cualquiera de estos casos puede necesitar
una intervención quirúrgica inmediata. Si un tumor sintomático es altamente sospechoso de
cáncer, se debe consultar un ginecólogo oncólogo.

Los tumores de ovario suelen plantear dilemas diagnósticos y terapéuticos. Se puede llevar
tranquilidad a las mujeres con quistes simples pequeños. La ecografía seriada a intervalos
es apropiada para los quistes con mayor probabilidad de ser benignos. Si los hallazgos
hacen sospechar malignidad está indicado realizar otras imágenes, análisis de sangre o
solicitar la opinión de expertos, o derivar a un cirujano ginecólogo o a un oncólogo
ginecológico. Si existe sospecha de malignidad, la derivación directa a un oncólogo
ginecólogo ofrece la mejor oportunidad de supervivencia, cuando realmente se trata de un
cáncer[ CITATION Dra201 \l 3082 ].

El tratamiento depende de la edad, del tipo y tamaño del quiste y de los síntomas. El
médico te puede sugerir:

Conducta expectante. En muchos casos, puedes esperar y volver a hacerte el examen para
ver si el quiste desaparece en unos pocos meses. Esto es por lo general una opción, sin
importar la edad, si no tienes síntomas y una ecografía indica que tienes un quiste simple y
pequeño lleno de líquido.

Es probable que el médico te recomiende hacerte ecografías pélvicas de seguimiento


periódicamente para ver si el quiste cambia de tamaño.

Medicamentos. El médico te puede recomendar anticonceptivos hormonales, como píldoras


anticonceptivas, para prevenir la recurrencia de los quistes ováricos. Sin embargo, las
píldoras anticonceptivas no reducen el tamaño de los quistes existentes.
Cirugía. El médico podría sugerir la extracción de un quiste si es grande, si no parece un
quiste funcional, si está creciendo, si persiste por dos o tres ciclos menstruales o si te causa
dolor.

Algunos quistes pueden extraerse sin extraer el ovario (cistectomía ovárica). En algunos
casos, el médico podría sugerir extraer el ovario afectado y dejar el otro intacto
(ooforectomía).

Si una masa quística es cancerosa, es probable que el médico te derive a un especialista en


cáncer ginecológico. Quizá sea necesario que te extraigan el útero, los ovarios y las trompas
de Falopio (histerectomía total), y posiblemente debas someterte a quimioterapia o
radiación. Es probable que el médico te recomiende una cirugía si se presenta un quiste
ovárico después de la menopausia[ CITATION DrC10 \l 3082 ].

Algunas mujeres presentan tipos de quistes menos frecuentes que el médico puede
encontrar durante un examen pélvico. Las masas ováricas quísticas que se producen
después de la menopausia pueden ser cancerosas (malignas). Por eso es importante hacerse
exámenes pélvicos con regularidad.

Las complicaciones poco frecuentes que se relacionan con los quistes ováricos comprenden
las siguientes:

Torsión ovárica. Los quistes que se agrandan pueden hacer que el ovario se mueva, lo que
aumenta la posibilidad de que se produzca una torsión dolorosa del ovario (torsión ovárica).
Los síntomas comprenden la aparición abrupta de dolor intenso en la pelvis, náuseas y
vómitos. La torsión ovárica también puede disminuir o detener el flujo de sangre a los
ovarios.

Rotura. La rotura de un quiste puede provocar dolor intenso y sangrado interno. Cuanto
más grande es el quiste, el riesgo de rotura es mayor. La actividad vigorosa que afecta la
pelvis, como el acto sexual vaginal, también aumenta el riesgo.

Cuándo tranquilizar

 Cuando los quistes simples son <1 cm. en mujeres postmenopáusicas


 Cuando los quistes simples son <5 cm. en pacientes premenopáusicas.
Reevaluar

 Con la ecografía anual en los casos de muy bajo riesgo


 Con la repetición de la ecografía a las 6 a 12 semanas cuando el diagnóstico no es
claro, pero el quiste es probablemente benigno.

Derivar

 A un ginecólogo para los quistes sintomáticos, los quistes >6 cm. y los quistes que
requieren pruebas complementarias
 A un ginecólogo oncólogo cuando los hallazgos despiertan la sospecha de cáncer,
como los tabiques gruesos, las áreas sólidas vascularizadas, la ascitis, la evidencia
de metástasis o el nivel de C125 elevado.

Muchas mujeres tienen quistes ováricos que no son complejos. La rotura de un quiste que
no es complejo puede tratarse con medicamentos analgésicos. Puede que le digan que vigile
sus síntomas a lo largo del tiempo. En algunos casos, es posible que necesite otras
ecografías de control. Puede que no necesite ningún otro tratamiento.

Si el quiste es complejo, sus cuidados pueden ser diferentes. Los quistes complejos pueden
causar lo siguiente:

Pérdida de sangre que provoca baja presión arterial o frecuencia cardíaca acelerada

Fiebre

Signos de posible cánce

Si se le rompe un quiste ovárico complejo, puede que deban atenderla en el hospital. Su


tratamiento puede incluir lo siguiente

Líquidos intravenosos para reemplazar el líquido perdid

Vigilancia cuidadosa de la frecuencia cardíaca y otros signos vitale

Vigilancia del nivel de glóbulos rojos (hematocrito) para ver la capacidad que tiene la
sangre de transportar oxígeno
Varias ecografías para comprobar si hay sangrado dentro del abdomen

Cirugía si empeora su afección médica o para ver si hay signos de cáncer

Si necesita cirugía, su médico podría utilizar el método mínimamente invasivo. Esto se


conoce también como laparoscopia. El médico le hará incisiones (cortes) pequeñas en el
abdomen mientras usted se encuentra bajo el efecto de la anestesia. A través de esas
incisiones, le introducirán una pequeña cámara con luz y otros instrumentos diminutos. El
médico controlará el sangrado y extraerá el líquido o los coágulos sanguíneos que pudiese
haber. Luego, podrá extirparle el quiste o todo el ovario. A continuación, le quitarán los
instrumentos. Le cerrarán las incisiones y le colocarán un vendaje. Si el médico no recurre
a la laparoscopia, la cirugía se hará con incisiones más grandes[ CITATION Cli202 \l 3082 ].

Hable con su médico acerca de cuál es el tipo de tratamiento que funciona mejor en su caso.

Cuidados posteriores al procedimiento

Usted y su equipo médico diseñarán un plan de seguimiento adecuado para su caso en


particular.

Si la rotura es de un quiste ovárico no complejo, probablemente continuará con sus


cuidados en su casa. Puede usar medicamentos analgésicos para calmar el dolor según sea
necesario. El dolor debería irse en unos pocos días. Informe a su proveedor de atención
médica de inmediato si su dolor empeora, se siente mareada o tiene síntomas nuevos.
Programe una visita de control con su proveedor de atención médica si necesita análisis de
sangre o pruebas de diagnóstico por imágenes.

Si se le ha roto un quiste ovárico complejo, puede que deba quedarse en el hospital un día o
más. Si su quiste ya no sangra, quizás le permitan regresar a su casa. Puede usar
medicamentos analgésicos para calmar el dolor según sea necesario. Puede que necesite
pruebas de diagnóstico por imágenes de control para asegurarse de que ya no haya
sangrado.

En algunos casos poco frecuentes, una rotura de quiste ovárico puede deberse a un cáncer.
De ser así, necesitará continuar con un tratamiento indicado por un proveedor de atención
médica especializado en el tratamiento contra el cáncer. Puede que necesite una cirugía y
otros tratamientos.

Algunas mujeres tienen más de un quiste ovárico. Puede colaborar con su proveedor de
atención médica para planificar un tratamiento si tiene varios quistes. Un quiste que no se
ha roto puede necesitar observación a lo largo del tiempo. En otros casos, puede que sea
necesario extirpar el quiste mediante una cirugía[ CITATION Nat16 \l 3082 ].
CONCLUSION

Sería adecuado que el médico al enfrentar una paciente en edad fértil con ciclos ovulatorios
normales y con un quiste ovárico de aspecto benigno a la ecografía transvaginal,
considerase el manejo expectante como una opción válida durante al menos por dos meses.
Si luego de este tiempo no se observa resolución del quiste, podría realizarse una
laparoscopía exploratoria para determinar la naturaleza exacta de la lesión, ya que lo más
probable es que ésta no corresponda a un quiste ovárico funcional.

En quistes ecográficamente benignos, mayores de 3,5 cm, el porcentaje de resoluciones


espontáneas, después de seis meses de conducta expectante, es en nuestra serie de 23,8%.

Tienden a desaparecer con más frecuencia los quistes de menor tamaño, generalmente por
debajo de 5,5 centimétros. Las pacientes con quistes que se resuelven espontáneamente
suelen tener más metrorragias, refieren más raramente aumento de volumen abdominal y
apenas coinciden con otros procesos ginecológicos.

Los quistes que desaparecen tienden a disminuir de tamaño con el tiempo, en tanto que los
que persisten suelen mantener sus dimensiones.
Bibliografía
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