Kafala
Kafala
Kafala
JUZGADO CIVIL 25
98030/2019
#34460304#268681148#20200925123111143
como la niña no contaba con apellido, el Sr. H., a través de un trámite
ante el Ministerio de Justicia argelino le "donó" su apellido, por eso
figura así en los documentos. Agregan que es su deseo que cuando la
niña adquiera la mayoría de edad, quede protegida patrimonialmente,
por eso estudiarán la forma de que sus bienes pasen a ella. Sostienen
que su preocupación principal en la actualidad es lo relativo a la
cobertura de salud, explicando que si bien la Sra. S. cuenta con
Accord Salud por su empleo en la SENNAF, se encuentra
imposibilitada de afiliarla habida cuenta que no la tiene a su cargo.
También les preocupa su condición migratoria, ya que deben iniciar en
lo inmediato los trámites de residencia para regularizar su situación.
II.- El juicio de exequatur posibilita el ejercicio de una acción
ante el órgano jurisdiccional a cuya revisión se somete una sentencia
extranjera a fin de obtener su reconocimiento, o sea que se pretende
una declaración sobre su eficacia para equipararla -en cuanto a sus
efectos- a una sentencia nacional.
Tal revisión no implica una valoración de los "justos motivos"
tenidos en cuenta para dictar la sentencia que se pretende reconocer,
sino que importa la observancia de ciertos requisitos específicamente
establecidos en el art. 517 del Código Procesal, a los que
necesariamente debe ajustarse la sentencia extranjera.
El objeto del procedimiento de exequatur no es la relación
sustancial debatida en el proceso cuya sentencia se pretende hacer
reconocer, sino la decisión o fallo extranjero como tal a través de un
examen de índole procesal tendiente a verificar su idoneidad para
producir efectos ejecutorios en el país. Hay tres aspectos que son
materia de la declaración que emite el órgano jurisdiccional tratándose
de la aplicación de una sentencia extranjera: a) autenticidad; b)
legalidad del proceso; c) orden público internacional (conf. CNCiv.
Sala D, 13-8-92, "S. c/ A."; idem CNCiv. Sala G, 21-3-89, "M.A.A.E.
e Y.S.G. s/exequátur)
III.- La documentación agregada a fs. 3/6 (sentencia), como
así también las complementarias obrantes a fs. 7/10 (partida de
nacimiento), fs. 11/12 y fs. 13/16 (acta de entrega administrativa) y fs.
18 (donación de apellido) cuentan con las legalizaciones consulares
correspondientes, por lo que pueden tenerse como auténticas. De igual
modo, tanto los hechos que revelan, especialmente la intervención de
la autoridad administrativa local para la situación de la niña y el
#34460304#268681148#20200925123111143
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 25
#34460304#268681148#20200925123111143
Al respeto se ha sostenido “el interés superior del niño debe
interpretarse como un principio garantista, en virtud del cual el juez
valorará en cada caso, de acuerdo a las circunstancias particulares
inevitables, por cierto-, pero teniendo en cuenta y como eje
fundamental, los derechos y garantías en juego, de tal forma que el
interés superior del niño sea la máxima satisfacción de los derechos
posibles -en el caso concreto-, consagrados en la Convención sobre
los Derechos del Niño, y no la expresión deliberada y libre del
intérprete.” (SOLARI, Néstor: “Aplicación del interés superior del
niño en fallos de la Corte Suprema, DFyP 2010 (septiembre),
01/09/2010, 24. AR/DOC/5604/2010).
En este aspecto, los argumentos esgrimidos por el máximo
Tribunal señalan que “…cada supuesto exige una respuesta
personalizada, pues el interés superior del menor no es un concepto
abstracto, sino que posee nombre y apellido, nacionalidad, residencia
y circunstancias, y la solución que se propicia no importa preterir la
relevancia que adquieren las gestiones realizadas a fin de impedir la
inobservancia de los requisitos legales, el tráfico de niños o las
anomalías en la entrega de menores en estado de adoptabilidad.”
(Corte Suprema de Justicia de la Nación ~2015-05-27~ M., M. S. s/
guarda. AR/DOC/2379/2015).
Ello así, este interés superior debe manifestarse específicamente
en el logro de la mayor cantidad de derechos y por otro lado en la
menor restricción de ellos, analizándose a tales efectos cómo los
derechos y los intereses del niño se ven o se verán afectados por las
decisiones y las medidas que se tomen en relación a su persona o, en
su caso, por la omisión de su dictado.
La legislación vigente en nuestro país, en el art 2640, al tratar
los institutos de protección establece “… otros institutos de protección
de niños, niñas y adolescentes regularmente constituidos según el
derecho extranjero aplicable, son reconocidos y despliegan sus efectos
en el país, siempre que sean compatibles con los derechos
fundamentales del niño.”
La disposición no implica el reconocimiento de un acto
jurisdiccional extranjero sino, propiamente, de la forma de colocación
o de reubicación de niños creada en el extranjero. Para ello, se recurre
al llamado “método de reconocimiento”, entendido como aquel que
opera para insertar una situación jurídica que ya ha sido creada al
amparo del derecho extranjero y con la finalidad de que esta
#34460304#268681148#20200925123111143
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 25
#34460304#268681148#20200925123111143
De tal manera, se aplican los principios generales enumerados
en el Título VII del Libro Segundo respecto de la responsabilidad
parental de modo tal que debe respetarse a) el interés superior del
niño; b) su autonomía progresiva conforme a sus características
psicofísicas, aptitudes y desarrollo, disminuyendo la representación en
la medida que aumenta la autonomía, y c) su derecho a ser oído y a
que su opinión sea tenida en cuenta según su edad y grado de
madurez.
VI.- En otro aspecto, sin lugar a dudas el tema de la religión, tal
como lo expone la Sra. Defensora de Menores e Incapaces en su
dictamen, es un punto medular en la especie, por lo que corresponde
formular ciertas consideraciones.
La sentencia en cuestión obliga al kafil a "...educar a la niña
según la religión musulmana...".
En este sentido, pasar por alto el tema religioso, importaría
eludir o prorrogar aún más un abordaje que resulta esencial.
Nuestro derecho positivo no autoriza a los poderes públicos a
operar con una mentalidad de superficie, avalando a ciegas lo que los
padres ejecuten con relación a sus hijos sin que estos tengan el debido
conocimiento e intervención. (MIZRAHI, Mauricio L. opcit p 259).
El art. 12 in 4 de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) establece que los padres
tienen derecho a que sus hijos reciban la educación religiosa y moral
que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
Sin embargo, dicho precepto no puede ser interpretado en
forma aislada sino a la luz de la Convención de los Derechos del niño,
en primer lugar; y de la ley 26061 y el Código Civil y Comercial en
segundo. En el art. 14 in 1 y 2 de la CDN los Estados partes se
comprometen a respetar el derecho del niño a la libertad de
pensamiento, de conciencia y de religión, los padres tendrán el
derecho y el deber de guiar al niño en el ejercicio de su derecho de
modo conforme a la evolución de sus facultades. “De ninguna manera
podrán aquellos decidir que reciba compulsivamente credo. El
derecho de los padres, por ende, es guiar, pero no imponer. La CDN
no autoriza a los padres a imponer creencias a ninguna edad del niño”
(MIZRAHI, op. cit. p. 285).
La Ley 26.061 reconoce al niño el derecho a tener sus propias
creencias y culto religioso (art. 19 in a) y el deber de los padres de
#34460304#268681148#20200925123111143
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 25
#34460304#268681148#20200925123111143
Recuérdense en tal sentido las palabras de Bidart Campos, para
quien “en correspondencia con pactos internacionales, actualmente
con rango constitucional, art. 75, inc. 2º de la reforma constitucional
de 1994 (...) el juzgador no ha de perder de vista el fin último de la
tarea a desempeñar, el mandato de impartir justicia en la que no ha de
estar ausente una correcta evaluación de la situación fáctica que le
viene a juzgamiento y las consecuencias que han de derivar del fallo
que se dicta. (...) por encima de la ley está la Constitución, y desde
nuestra reforma constitucional de 1994, también al lado de la
Constitución y con su misma jerarquía los instrumentos
internacionales revestidos de ese nivel supremo por el art. 75 inc. 22.
Entre ellos, la Convención sobre los Derechos del Niño”. (...) ¿Qué
hacer con un parámetro normativo que desde la cúspide del derecho
interno argentino nos dice (...) hemos de cuidar primordialmente el
interés superior del niño? ¿Suponer acaso que carece de aplicabilidad
directa? ¿Y si ese parámetro tropieza con una ley que establece una
prohibición, y el tribunal que tiene que aplicarla comprende que, en
las circunstancias concretas de la causa, aplicar la prohibición 1egal
conspira contra el interés superior del niño o no lo favorece? Pues
debe hacer lo que en este caso hizo: preferir la norma superior y no
aplicar la inferior. Es el abecé del derecho constitucional..." (Bidart
Campos, Germán, Tratado de Derecho Constitucional, edición
ampliada y actualizada 1999-2000, Ediar, Buenos Aires, 2000).
Entiendo que el reconocimiento de la sentencia extranjera
solicitada resulta beneficiosa para el grupo familiar y, repito,
convalida un vínculo fáctico ya existente.
En consecuencia, y de conformidad con los extensos
fundamentos vertidos por la Sra. Defensora de Menores e Incapaces el
3 de marzo del corriente, a los que “brevitatis causae” me remito, lo
dictaminado por el Sr. Fiscal el 1* de septiembre y oído que fue el
Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas, RESUELVO: I)
Hacer lugar a la inscripción de la sentencia extranjera dictada por la
Corte Judicial de Oum El Boughu Tribunal de Ain El Beida de la
ciudad de Meskiana, República de Argelia, el 17 de julio de 2019 por
la cual se otorga la kafala definitiva respecto de la niña N. H. al Sr. A.
H.. Dicha inscripción deberá realizarse conjuntamente con la del
nacimiento de la nombrada ocurrido el 22 de julio de 2018 en
Meskiana II) A los fines indicados,
#34460304#268681148#20200925123111143
Poder Judicial de la Nación
JUZGADO CIVIL 25
#34460304#268681148#20200925123111143