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Sacramentos y Sacramentales

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Sacramentos y Sacramentales

Las órdenes que Jesús dio a sus discípulos, en la Iglesia Católica se conoce con el
nombre de Sacramentos, en las iglesias protestantes, (iglesias serias) se les conoce
como ordenanzas.
 
El término de “sacramento” viene de la palabra, juramento, en el cual el cristiano, por
promesa de Dios recibe la gracia, esto por mediación de Cristo que se donó a sí mismo
para santificar a la Iglesia, no solo a hacerla una congregación de creyentes, sino una
asamblea donde se reúnen para ser santificados por iniciativa de Dios. Una congregación
de creyentes que no solo se reúna para seguir a Cristo, sino que busquen la santidad.
 
Ef 5,25-27… así como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a si mismo por ella, a fin de
santificarla por el baño de purificación en virtud de la palabra, y presentársela
resplandeciente a sí mismo, sin que tenga mancha ni arruga, sino que sea santa…
 
Los sacramentos vienen del mismo evangelio de Jesucristo que se resume en el mandato
de ser santos y perfectos, como Santo es Dios (Mt 5,48), pues de otra manera no
podremos entrar en la presencia de Dios en el cielo (Hb 12,14). Los sacramentos de la
Iglesia, son desde el comienzo, los medios para tener al máximo una mejor vida cristiana.
 
-          Sacramento del Bautismo, es el sacramento de la iniciación
cristiana, pues es el nuevo nacimiento a la vida en Cristo. (Jn 3,5-6).
-          Sacramento de la Confirmación, esta orden, no es explicita en
los evangelios, mas sin embargo, en la Iglesia representa la
confirmación del ser cristiano, en la que por medio de la imposición
de las manos, recibe una nueva efusión del Espíritu Santo el cual lo
unge en Cristo en un nuevo Pentecostés. Este  sacramento se daba
sólo a los que ya habían sido bautizados (Hch 8,14-17).
-          Sacramento del Orden Sacerdotal, con el fin de tener más
hombres al servicio de la Iglesia, los apóstoles conferían los dones
que tenían y formaban nuevos  presbíteros, estos al recibir la
imposición de las manos, eran ungidos como pastores de la Iglesia.
(Hch 20,17-28) (1 Ped 5,1-11) (2 Tim 1,6-7) (Tit 1,5) (1 Tim 5,22) (Tit
1,5-7).
-          Sacramento de la confesión, este sacramento fue instituido por
Cristo explícitamente con el fin de establecer un medio por el cual
podamos pedir perdón a Dios y a los hermanos. El reconocer
nuestros pecados, lleva por el buen camino de la santidad, sobre todo
cuando se tiene la enmienda de no volverlos a cometer, la confesión
de los pecados nos hace participar de la redención que Jesús nos ha
ganado en la Cruz. (Jn 20,21-23) (1 Jn 1,7-2,2).
-          Sacramento del Matrimonio, Jesús elevó el Matrimonio a la
mayor dignidad, pues sólo en la Iglesia Católica se casa el hombre
una sola vez con el sello del Espíritu Santo. Una vez casado, ya no
se puede deshacer el matrimonio, sólo en casos especiales que de
verdad no se hubiera recibido el sacramento por haber existido algún
impedimento anterior. Hoy en día muy pocos entienden lo que
significa el matrimonio Católico pues es la mayor semejanza de Cristo
con la Iglesia, Inseparable y de llevarse a la perfección, pues esto es
para toda la vida, y sobre todo, la Iglesia no permitirá el uso de
anticonceptivos, que solo degradan la dignidad de los esposos. (Mt
19,6-9) (Mt 5,32) (1 Co 7,10).
-          Sacramento de la Unción de los enfermos, también conocido
como sacramento de sanación, tampoco se encuentra explícitamente
instituido por Jesús, pero era una práctica de la Iglesia con el fin de
dar sanación o una muerte más digna en el Señor a los enfermos.
Los resultados de este sacramento para enfermos han sido
sorprendentes, pues muchísimos desahuciados han recobrado el
vigor. (Stg 5,14) (Mc 6,13).
-          Sacramento de la Eucaristía, se instituyó en la última cena.
Jesús da una orden a sus discípulos: Haced esto en Memoria mía,
esto con el fin de que después de su sacrificio hecho una vez y para
siempre, siga la continuación de la pascua, pues el cordero ya está
sacrificado, ahora hay que comerlo, Jesús instituyó la fracción del pan
para que mientras exista el pecado en el mundo, su cruz siga
levantada con un solo sacrificio perfecto (Lc 22,19) (Hch 2,42).
 
Como podrás darte cuenta, los sacramentos son para vivir la plenitud del cristianismo,
elevando la dignidad del hombre y conducirlo a la santidad que viene de Dios. Los
sacramentos son vida sobrenatural, semejante a la vida natural que llevamos, pues
nacemos (Bautismo) crecemos (Confirmación) Comemos (Eucaristía) Nos reproducimos
(Matrimonio) nos enfermamos (Unción de los Enfermos) cometemos errores y nos
arrepentimos (Confesión) y también algunos que trabajan a favor en esa vida sobrenatural
(Orden sacerdotal). Quien participa de esta vida no me dejará mentir cuando me atrevo a
decir que lleva una vida más digna en el Señor.
 
Pero dicen los hermanos separados que los sacramentos no salvan.
 
Debemos de aclarar que quien salva es Cristo que se ha entregado de esta manera por la
Iglesia. Sino ¿De qué manera podría santificar a la Iglesia? La Santificación de los fieles
es la santificación de la Iglesia. Pues los sacramentos conducen a la santidad, una
santidad que de no vivirla no podremos ver al Señor (Hb 12,14), recibir el don de Dios
(Bautismo) vivir una unión digna y para siempre (Matrimonio), vivir reconociendo nuestros
pecados (Confesión), aceptar a Cristo (Confirmación), vivir en comunión con Cristo
(Eucaristía) y algunos servir a Dios completamente (Orden Sacerdotal) es de verdad ir por
la santidad. Nadie puede decir que practica la santidad sólo por tocar la guitarra y cantar
muy bonito alabanzas al Señor, ni tampoco repartiendo revistas y predicar el evangelio.
 
En algunas las Iglesias protestantes se puede casar cuantas veces quieran, en otras ni se
casan, solo se reconocen por lo civil, piden perdón a Dios a su manera, no hay orden
sacerdotal y por consecuencia no hay cuerpo de Cristo, que es esencial para la salvación
(Jn 6,51). Los sacramentos son un verdadero encuentro con Jesús, lejos de ideologías y
teología cómodas que no llevan al encuentro con el señor, sino al sentimentalismo.
 
Los sacramentos son la perfección de las obras de la ley, que eran más de 260 preceptos,
Jesús no vino a abolir la ley (Mt 5,17), sino a darle perfección (cumplimento), y las cosas
del antiguo pacto se perfeccionaron en el cristianismo. Tal vez dirás que este tema se
contradice con el tema de “la fe y las obras” pues en aquel desacreditamos las obras de la
ley para refutar que el hombre sea salvo solamente por la fe, peor no hay contradicción,
aquí solamente estamos comparando las obras de la ley que tanto quitamos con los
sacramentos. Resulta, pues, que las antiguas obras de la ley se hacían por mandato y
obligación y esas dejaron de justificarnos (Rm 3,28), los sacramentos son fe, nadie se
acerca a los sacramentos si no cree que Jesús es el Cristo, pues los cristianos
participamos de esto ya no por justificarnos a nosotros mismos ni por cumplir preceptos,
sino por fe, y acudimos a los sacramentos movidos por amor a Dios no por obligación
como las obras de la ley, pues es claro que es mejor amar a Dios por voluntad que vivir
obligado a amar a Dios como lo eran las obras de la ley.
 
Ga 3,19-27. Entonces ¿Para qué sirve la ley? Pues fue puesta a causa de las
desobediencias, hasta que viniera la descendencia de quien fue hecha  la
promesa… ¿Entonces la ley contradice a la promesa de Dios? de ninguna manera,
porque si la ley fuera dada para vivificar, la justicia seria verdaderamente por la ley, pero
la escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en
Jesucristo, fuera dada a los creyentes, pero antes de la llegada de la fe, estábamos bajo
la ley, encerrados para aquello que iba a ser revelado, de manera que la ley había sido
nuestro guía para llevarnos a Cristo, a fin de que fuéramos justificados por la fe. Pero
ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo un guía…
 
Observamos que san Pablo habla de “promesa de Dios” (sacramento), donde quita
definitivamente las obras de la ley para el cristiano, y pone las promesas de Dios
(sacramentos) dadas a los creyentes por la fe en Cristo, Cristo mismo es el sacramento
del Padre.
 
Más claro san Pablo no lo puede decir, las obras de la ley eran una obligación que puso
Dios a fin de que el hombre no se porte mal hasta que llegue el Mesías que revelará la
perfección de las obras de la ley, por obras del amor de Dios que perfectamente son los
sacramentos, de esta manera las obras de la ley llegan a su fin.
 
Rm 10,4. El fin de la ley, es Cristo…
 
Los preceptos como las antiguas obras no salvan, los sacramentos no son preceptos, sino
un don de Dios, que te ha amado de tal forma ya no al grado de sólo salvarte, sino darte
una vida espiritual y moral, más digna, para comenzar a vivir el Reino de Dios, pues el
Reino de Dios comienza aquí desde la tierra, no solamente cuando mueras en la
salvación del Señor.
 
¿No habías notado que Jesús dijo que no iba a abolir la ley sino a cumplirla (Mt 5,17), y
san Pablo dijo que la ley llegó a su final (Rm 10,4)? ¿Se contradijeron? Claro que no. Y
exactamente Jesús no vino a abolir las obras de la ley, sino a perfeccionarlas por obras
de fe y amor a Dios, y del amor de Dios (sacramentos) pues amar a Dios por obligación
no justifica al hombre (Ga 5,4), sino amar a Dios por fe (Ef 2,8-9).
 
En el antiguo testamento la iniciación Judía era la circuncisión a los ocho días de nacido,
ahora la iniciación cristiana es el bautismo.
 
El matrimonio de la ley implicaba una separación (Mt 5,31), el matrimonio que vino a
instituir Jesús es indivisible (Mt 19,5-6).
 
La imposición de las manos para hacer nuevos pastores no se quitó (Ex 34,9) (2 Tim 1,6).
 
La Eucaristía es la perfección de la antigua pascua, pues ahora tenemos un cordero sin
mancha y divino que se ofreció por nuestros pecados (1 Co 5,7-8) (Hb 9,23) (Hb 10,14).
 
Y así podemos seguir enlistando todo lo que en el antiguo Israel (antiguo pacto) se
perfeccionó en la Iglesia (nuevo pacto).
 
Vive los sacramentos y encuéntrate con el Señor resucitado.
 
Los sacramentales
 
Para los hermanos separados las prácticas como bendecir el agua, el mojarnos con agua
bendita en la frente, el ungir con aceite a los enfermos, las medallas y escapularios, el
persignarse, y la bendición al final de la misa no son más que supersticiones católicas.
¿Qué hay que decir a todo esto?
 
El agua bendita es un sacramental que se utiliza como medio de exorcismo, en la cual la
fe de algún presbítero es depositada en ella, es entonces un objeto de fe por el cual Dios
puede actuar para otras personas por la fe del presbítero. La utilización de objetos como
medio de fe, no es superstición ni desagradable a Dios, pues por objetos y agua Dios
efectuó grandes milagros.
 
Dios es todopoderoso para resucitar a un muerto, pero una vez lo hizo por medio de los
huesos de otro muerto. Y también no podemos olvidar que Dios efectuó milagros con el
bastón de Moisés, pero ¿Para qué Dios utilizó objetos si él puede hacerlo sin ellos?
 
2 Rey 13,21… resulta que en ese momento unas personas estaban sepultando a un
muerto, cuando vieron a los moabitas. De prisa tiraron el cadáver al sepulcro de Eliseo, y
se pusieron a salvo, pero el hombre al tocar los huesos de Eliseo cobró vida y se puso de
pie.
Ex 4,1-5... Entonces Moisés respondió y le dijo: ellos no me creerán, ni oirán mi voz…
¿Qué es eso que tienes en tu mano? Una vara. Le respondió Moisés. Échala al suelo. La
echó al suelo y se convirtió en una culebra.  
 
Dios es todopoderoso y hubiera podido aparecer culebras delante del faraón para que le
creyeran a Moisés, pero utilizó la vara de Moisés. También por la fe de Eliseo, Dios curó a
un leproso por medio de agua ¿Será que también Eliseo es supersticioso? Y esto fue por
la fe de Eliseo, porque el leproso Naamán no tuvo fe. O sea que por la fe de Eliseo y el
agua, Dios le dio un favor a Naamán. ¿No podrá Dios actuar en nosotros por medio de
agua, por la fe de alguno de nuestros presbíteros?
 
2 Rey 5,11… Naamán se fue enojado diciendo: Yo que pensaba: de seguro saldrá
enseguida y puesto de pie invocará el nombre de Jehová  su Dios, alzará su mano y
tocará la lepra y sanará.
 
Esto lo dijo Naamán en forma de pensar que Eliseo solamente le impondría las manos
para sanarlo con fe, pero no, lo mandó a un río. Y Naamán aun sin fe, fue curado.
 
2 Rey 5,14… descendió entonces Naamán y se zambulló siete veces en el Jordán, como
le había dicho el varón de Dios. Y su carne se volvió como la carne de un niño y quedó
limpio…
 
¿No será que siempre queremos pensar como Naamán? Dios también curaba enfermos
por medio de las ropas de Pablo. Pablo con su fe, bien pudiera haberlos sanado pero
también utilizó objetos para que por su fe se sanaran. ¿Diríamos que Pablo es un
supersticioso por dejar que llevaran sus ropas a los enfermos?
 
Hch 19,11-12… y hacia Dios milagros por mano de Pablo, de tal manera que hasta los
pañuelos o dentales que habían tocado su cuerpo eran llevados a los enfermos y
sanaban…
 
Y por último nuestro Señor también utilizó agua, tierra y saliva para sanar, él podría
haberle dicho a un ciego, ¡sana! Y al instante quedaría sanado como muchas veces lo
hizo, de eso no hay duda, y también en las bodas de Cana hubiera hecho aparecer el vino
así de la nada, pero utilizó agua. ¿Diríamos que también Jesús es supersticioso por no
utilizar nada más la fe?
 
Jn 2,7… llenad de agua estas vasijas… (Para convertir el agua en vino).
Jn 9,6-7… dicho esto escupió en tierra, hizo lodo con la saliva, le untó en los ojos al ciego
y le dijo: ve a lavarte al estanque de Siloé…entonces fue y se lavó y regresó viendo.
 
También Dios curaba a los enfermos por medio de agua, sin intervención de ningún
hombre.
 
Jn 5,2-4…hay en Jerusalén cerca de la puerta de las ovejas un estanque, llamado en
hebreo Betseda, el cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de ciegos, cojos
y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua, porque un ángel descendía y movía
el agua y el primero que descendía al estanque después del movimiento del agua,
sanaba de todos sus males.
 
Después de esto Jesús sana sin agua a un enfermo que tenía tiempo esperando. Pero
aquí vemos las formas en las que Dios quiere actuar.
 
Como nos podremos dar cuenta, no hay razones por las que los católicos seamos
supersticiosos al depositar un poco de fe en agua. Recordemos que con esta agua de fe,
el demonio se retuerce, porque el agua es parte de la naturaleza, que es creación de
Dios, el agua es símbolo del Espíritu Santo, y medio por el cual lo recibimos cuando nos
bautizamos, es también símbolo de la pureza de la creación es por eso que Dios eligió el
agua como símbolo de lavamiento de regeneración, y el demonio rehúye a la pureza de la
creación de Dios. El que los católicos nos echemos agua bendecida, es un acto que tiene
el propósito de recordar que fuimos bautizados y nada más.[1]
 
El aceite es símbolo de Cristo, pues Cristo significa “El Ungido”, el aceite al igual que el
agua es un sacramental, este se utiliza en la unción de los enfermos (Stg 5,14).
 
Las medallas y escapularios no son tampoco supersticiones, sino un símbolo de fe, por
ejemplo, traer una cruz en el pecho como muchos, significa que Cristo me ama a tal grado
de que dio su vida por mí en una cruz sin ignorar que ha resucitado y vive entre nosotros.
Traer el rosario es señal de amor por María. (Ver tema – La controversia de las
imágenes).
 
Debemos también saber que traer un símbolo en el pecho sin fe, es superstición
fetichista, pues varias personas piensan que traer una cruz en el pecho o una imagen de
la virgen por si sola te trae bendiciones o que estás protegido de todo peligro, pero no,
quien protege es Dios, las medallas son símbolo de devoción o dedicación a Dios, pero no
tienen poderes ni arrojan bendiciones por si solas, quien crea lo contrario está desviando
la fe. Como también dígase traerlas en el automóvil pensando que vas a librarte de
cualquier accidente, o traer alguna devoción como el rosario como es acostumbrado por
los pandilleros que la gran mayoría nunca le dan vuelta. Es un tremendo desvió y
profanación de la fe.
 
La bendición al final de la misa, es una gran bendición de nuestro pastor, que nos desea
bienestar, pero no es una bendición común, sino que es una bendición que recibimos en
comunidad después de dar culto a Dios, no tiene nada de malo ni nada de supersticioso
recibir una bendición de todo corazón, en todas las congregaciones cristianas se dan la
bendición, unos a otros o el pastor da una bendición a sus fieles congregados, y eso no
tiene nada de supersticioso, pues es un deseo de que nos valla bien. La superstición está
en querer recibir aquello que el hombre no puede dar. Hay personas que se dicen
católicas, pero que en realidad no lo son, y llegan a propósito al final de la misa para
recibir la bendición. Y lo que piensan es: que bueno que recibí la bendición del padre para
que me valla bien toda la semana. ¡Por favor!
 
El persignarse, es un acto en el cual nos recordamos que por la Cruz fuimos redimidos,
aparte de pedir a Dios que nos cuide, eso es todo.
 
Entre los hermanos separados, la gran mayoría no utilizan objetos, sino la fe, esto es muy
aceptado pues sabemos por demás que para dedicarnos a Dios no es necesario utilizar
objetos, pero no pueden reclamarnos nada por utilizar símbolos externos que lo único que
quieren decir es que tenemos fe por dentro y la demostramos. Como vimos, tampoco
pueden acusarnos de fetichistas ni de idolatras, pues ningún verdadero católico piensa
que Dios está en estos símbolos. Dios puede actuar por medio de cosas, pero no está en
las cosas, eso es lo que hay que entender.
 
1 Rey 19,11-12… En ese momento pasaba Dios, y un viento grande y poderoso rompía
los montes y quebrantaba las piedras delante de Dios, pero Dios no estaba en el viento.
Tras el viento vino un terremoto, pero Dios no estaba en el terremoto. Tras el terremoto
vino un fuego, pero Dios no estaba en el fuego…
 

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