Brunch 1
Brunch 1
Brunch 1
Almuerzos de Mediodía
Brunch
Ramón Griffero
Se presentan
GUARDIÁN..............En El Comienzo
Los Salmones
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LUGAR DE LA ACCIÓN
En un espacio infinito.
Largas y angostas peceras rodean a los actuantes, en
cada una de ellas un salmón.
Uno
ESTEBAN:
Yo ya fui protagonista de mi propia obra. Ya no hay más espacio
que el de mis labios que se mueven y para los vellos que brotan
sobre él.
GUARDIAN:
Esteban, baja el delirio que los enfermos duermen.
ESTEBAN:
Cuántos días faltan.... para ver la horca y sentir el peso de las
cadenas...
GUARDIÁN:
Escribe en silencio, el alcaide prometió publicarla, luego...pensó
hasta en el título..."Diario de un condenado"
ESTEBAN:
Amo al alcaide, amo su cargo...amo su imaginación. Debería haber
entrado en gendarmería, me tocó ser joven en dictadura y en esa
época, no se podía ser detective ni carabinero menos gendarme, a
lo más rocero, pero no canto... Es demasiado breve el período en
que uno tiene para elegir, quiero ser gendarme o ser parte de una
obra de teatro, de esas que al avanzar se cambian los roles y tu
terminas aquí y yo cuidándote.
GUARDIÁN:
Ayer yo era el sacerdote que te golpeó la mejilla para la
confirmación, hoy soy gendarme, subís, qué, tranquilízate un
ratito.
ESTEBAN:
Estamos en esa ficción que nadie sabe qué rol tiene, cumple,
desea, la esquizofrenia.
GUARDIÁN:
Mira, sabemos perfectamente quienes somos, pero es demasiado
complicado el decirlo.
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ESTEBAN:
Por qué no hablan todos así siempre, en vez de repetir tanto. Hay
que estrujar el limón... Si no vamos a ninguna parte... Hay que
hacer algo... Sí, ya no se puede seguir esperando. Ya no saben
que inventar...No hay gobernabilidad… Vamos de mal en peor
¿Qué me dice usted?... Son todos unos sinvergüenzas...Son los
intereses pues señor... Se veía venir... Uno sabe en lo que se
mete... Si somos todos culpables de una manera u otra...
GUARDIÁN:
Te traje un juego, electrónico, el tiempo pasa más rápido.
ESTEBAN:
O más lento, ya uno conoce el tiempo
GUARDIÁN:
Tú me das una oportunidad y la voy aprovechar...
ESTEBAN:
No me publicará, el alcaide le gusta la poesía y la novela se llama,
"Gabriela Mistral lesbiana de Monte grande"
GUARDIÁN:
Cambia el nombre y el pueblo y la publicarán...
ESTEBAN:
Nunca, por que soy a pesar de mis dedos hinchados, a pesar de
mis pulmones llenos de gusanos, a pesar de este cuento tan
reiterativo, a pesar que pareciera del otro siglo o de éste que ya no
es, soy con algo leal ya que he sido traidor en tantas cosas, queda
una esquina, limpia, clara como un parquet barnizado en medio de
una bodega aceitosa y eso es la lealtad a mi novela. "Gabriela
Mistral lesbiana de Monte grande
GUARDIÁN:
229
ESTEBAN:
Era hoy con razón que me mirabas como un ángel, ya me he
despedido tanto...pensé que un día llegarían con el alcaide
sonriendo y fingirían que me llevaban a un interrogatorio, con la
psicóloga, algo sencillo, para que les advirtiera sobre la cuarta
premonición, así por otro día de respiro, entregaría otro secreto, si
soy como el guardián de los secretos de Fátima, dicen que el papa
se volvió blanco como sus túnicas al escucharlos...
Dos
La Muerte De Sócrates
GUARDIÁN:
Quieres morir por la lógica y los átomos...toma la cicuta
ESTEBAN:
Yo, Sócrates, asumo sin rencor esta condena que ustedes
hombres libres han aplicado, mi Atenas blanca de sabiduría no
230
Que yo sólo soy Sócrates por que ustedes me han visto. Luego
seré un nombre por que ustedes lo nombran.
Es la idea la que nos hace, son los dioses que nos envían sus
ideas y nosotros quienes la construimos.
MUJER:
Quiero acompañarte porque faltan siglos para que exista.
ESTEBAN:
Mostrémonos las lágrimas ya que entre hombre y mujer son
testimonio de nuestra alianza, que no la vean los otros, ni mis
hijas, ni esos efebos asustados.
EFEBO:
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MUJER:
Que se callen, que respeten la muerte, que respeten el silencio…
que comenzará a invadirnos... Déjenme reflejarme por última vez
en esas pupilas que se mueven, déjenme, sentir su mano tibia,
esos vellos donde recostaba mi piel en las noches frías, déjenme
sentir su aliento... (Sócrates toma la cicuta.)
Tres
SRA. CLARA:
Perdonen la intromisión, pero se le cayó el café, venía a limpiar,
pero hoy me parece que barrer es como borrar, ¿Me entiende?
cómo que esta es su mugre y mañana, usted no va estar ahí, pero
sí va a estar la misma pelusita... Hay ocasiones que la labor de
una es incómoda, cómo le voy a estar diciendo córrase para allá
que voy a pasar el trapo... no voy a ser yo que le esté justamente
ahora diciendo para donde moverse. Si me doy cuenta que es un
momento delicado y usted querrá moverse como quiera... Y una
justo ahora venir a entrometerse...Por el tiempo que nos
conocemos le iba a traer un regalo. Pero mire qué tonta soy para
qué le sirve si no se lo puede llevar.
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GUARDIÁN:
Esta bien, Clarita, si nadie le va a descontar nada por no limpiar.
SRA. CLARA:
Perdón, pero no tiene nada que ver con el dinero, a lo que yo me
refería...Tan buenmozo que se ve, si pareciera que a uno le tiene
que pasar una desgracia para quedar bonita, se ha fijado, esos
que eran feos, cuando partían para el pabellón, se veían tan
lindos, cosa mía, si yo me encariño también...Y está con la
locurita.
GUARDIÁN:
No sé, no he alcanzado a explicarle, pero leyó mis labios. Son
nueve años...
SRA. CLARA:
No hay que dejarlo solo, yo lo cuido un ratito, vaya salga a
despejar la mente.
ESTEBAN:
Clara, limpia esa mancha.
SRA. CLARA:
Si lo iba hacer, don Esteban, pero para no molestarlo en estos
instantes de privacidad.
ESTEBAN:
Me dan ganas de instruirte...de traspasarte todo lo que me
hicieron aprender, para que le sirva alguien...yo siempre fui
socialista, me dan ganas de compartir, impulsos igualitarios, ¿no
te hubiera gustado pasear en elefante por las selvas de Ceylán?
SRA. CLARA:
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ESTEBAN:
Verdad, podría escuchar los secretos más endemoniados, los más
deliciosos, los más criminales...soy el único que da la seguridad
del resguardo. Los secretos duran hasta que el tiempo los
desvaloriza.
SRA. CLARA:
O hasta cuando ya lo saben todos.
ESTEBAN:
Yo garantizo que no existiré, aunque podré pedir un lápiz y
traicionarte, dímelo...
SRA. CLARA:
Para qué va a perder estos minutos escuchando leseras, permiso
(se sienta a su lado). Se imagina que estamos sentaditos en la
playa y a lo lejos van pasando los barcos...
ESTEBAN:
234
Cuatro
ESTEBAN:
Hoy me doy cuenta, mirándola a usted, que este corredor es un
vagón que me transporta a otra estación. Hoy me doy cuenta que
nada ha sido extraño, que puedo hablarle sin que me tiemble la
voz y puedo sentir mi cuerpo empapado de frío sin que me tirite
mi mandíbula... Hoy en este instante preciso en que mis pies
sienten el frío del cemento, en que la humedad se anida en sus
rincones, ahora que estoy aislado, que ya no debo lograr nada, me
doy cuenta que todos estos años, desde el grito en la clínica,
desde la primera hostia en mis labios, desde que conocí la
transpiración excitada, que todo no ha sido mas que una
preparación para asumir este instante. Que lo que hoy vivo, no es
más que el resumen de una larga preparación. Ahora entiendo
esos dolores tan grandes que tuve que palpar. Por eso tuve que
gozar placeres tan delicados para que hoy Esteban Saint Jean
pueda esperar tranquilo. Y mirar su pasado como una suma de
peldaños que lo conducían, a un lugar, no al lugar que sus
ilusiones creían, sino al lugar que la vida le tenía reservado.
SRA. CLARA:
Usted no me va a decir que uno nació para que treinta años mas
tarde le vaya ocurrir lo que hoy le esta ocurriendo… Cómo, no me
parece, yo no podría estar de acuerdo de uno siempre va por el
camino equivocado. Y yo, tal vez vine al mundo para estar hoy día
a esta hora animándolo a usted antes que…Oh, dios mío, capaz
que sea cierto me llegué a asustar. Para eso vine para
consolarlo...Sabe, mejor piense en las estrellas y luego usted será
una de ellas.
GUARDIÁN:
235
¿No va a escribir?
ESTEBAN:
Ya está escrito hay que corregirla y terminarla. Uno no debería
asustarse por los plazos, si siempre nos acostumbraron a los
plazos...Hay que pagar el arriendo a fin de mes...Hay que dar
exámenes a fin de semestre. Se terminan las vacaciones el 28 de
febrero. Las fiestas se acaban porque amanece, se van los hijos
porque crecen...se...
GUARDIÁN:
No hay nadie afuera, no saben, de hecho, sólo lo sabe, el
comandante, el alcaide, yo y, bueno usted.
ESTEBAN:
Sentí el ruido del helicóptero, cuando aterrizó, sentí el silencio
cuando entraron, y siento el miedo que tenemos ahora que partió,
nosotros no deberíamos estar conversando, se ha visto en
muchas películas, a lo más tu deberías ir a golpear a los guardias
que duermen, y sacarme en bote a través de los túneles
subterráneos de la fortaleza, nos alejaríamos entre el silbido de
las balas y al amanecer en la otra orilla, escondidos entre los
juncos mientras oímos los gritos de quienes nos buscan, ahí nos
separaríamos...Sólo así podemos seguir hablando.
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GUARDIÁN:
Y si de repente me baja la locura, por qué no. Y si de repente se
produce otro golpe en Santiago y llega otro helicóptero con otras
órdenes y ya no estamos ni yo ni el alcaide, ni el comandante...
Y por qué no puede ser que irse al cielo sea bonito, por qué no
puede ser que me reencarne en una foquita como las que hay ahí
en la punta de Coquimbo, tranquilas, tiraditas en su piedra. Y si
todo no es más que esto...Y nos quedamos pegados hablando y
logramos detener todo ...
ESTEBAN:
Una sola vez podemos ver las cosas desde el fin.
GUARDIÁN:
Cómo que una vez, cuando había rotativos y terminaba la película
y comienza de nuevo si no fuera por las letras, cómo sabe usted si
está viendo desde el medio o desde el comienzo, a lo mejor el fin
ya pasó, y no nos hemos dado cuenta.
ESTEBAN:
Es verdad que llegamos en la mitad de una película y nadie nos
prometió que nos íbamos a quedar hasta el fin... le quedan
millones de vueltas más a este planeta tierra, uno aparece como
extra en un segundo, la película sigue, la presentación de uno ya
la grabaron, no hay razón para que uno siga, se termino el
contrato. Quise decir que hay una sola vez para ver las cosas
desde el finiquito.
GUARDIÁN:
Yo no me hago rollos como tú, digo que tengo otra manera de
pensar los pensamientos, por ejemplo, yo ahora debería estar
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GUARDIÁN:
Perdone, me fui en la pesada...léame mejor lo que ha escrito,
después cuando lo vuelva a hojear, voy a escuchar su voz.
ESTEBAN:
Así, cualquier parte...La navegación...
Cinco
En El Barco
OFICIAL:
Son las luces del Callao y lo que resplandece como cumbres
nevadas, son los peñascos de las guaneras... Usted fuma mucho
GABRIELA:
Desde Nueva York hasta acá es una eternidad, del Trópico de
Cáncer al de Capricornio, de Norte a Sur atravesamos todas las
estaciones y eso me pone nerviosa.
OFICIAL:
Ya comienza a alumbrarnos la vía láctea y aquella es la Cruz del
Sur... En realidad, yo no tenía intención de enumerarle lo que
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GABRIELA:
Yo también he podido observarlo, usted es chileno, de Santiago,
marino mercante. Su acento, si bien me agrada recordarlo, desde
un fondo perturbado me repugna.
OFICIAL:
Debería escribirlo. No usted, yo... Nadie va creerme que esas
palabras me las dice a mí... Todo el vapor sabe quién es usted... Y
ésta debe ser una de mis noches más deslumbrantes, no es
deslumbrante la palabra correcta.
GABRIELA:
Una noche de ensueño. El ensueño es uno de nuestros más bellos
sentimientos.
OFICIAL:
De ensueño y de orgullo y me permito insistir, pero estoy tan
orgulloso que, si de mí dependiera, no dejaría que las luces de
Callao se acercaran.
GABRIELA:
Este húmedo y caluroso, es penetrante el olor del Pacífico en
Long Island el mar ya perdió su olor, ya no es más que una
planicie de agua, aquí sigue indomable...
OFICIAL:
Yo también escribo: Piececitos de niño azulosos de frío como os
ven y no os cubren Dios mío, bueno, ésa es la más común…
Padre Nuestro por qué te has olvidado de mi te acordaste del fruto
en Febrero... Sentirás que cavan a tu lado y que otra extraña...
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GABRIELA:
Usted está equivocado… yo soy una mujer de edad, a la cual los
médicos no le han dado mucho tiempo en esta tierra. Vuelvo a
estos puertos porque se lo he prometido a Dios, para vencer el
rencor y el orgullo. Por favor, le pido que no de muestras ni de
admiración menos signos de adulación, ya que, si bien se los
acepto de un extranjero, jamás los he consentido cuando
resuenan de los labios de un...
OFICIAL:
Chileno, lo sé. Mire estamos los dos, mañana usted no será más
usted, me han comunicado por la Radio que los botes, barcazas,
goletas se mecen en vigilia en la rada de Arica, esperándola, la
costanera ya esta ocupada. En Santiago pintan la Alameda, El país
no duerme esperándola. Y yo tengo una oportunidad. Hay una
lágrima que se desliza por su mejilla izquierda le va a llegar a la
comisura del labio, sigue otra…Por favor no llore.
GUARDIÁN:
El amanecer de Oriente, ¿cómo será eso? Linda la historia de
amor, el problema que es una señora de edad que ya no puede y
el oficial es como el hijo, ¿y en qué termina?
ESTEBAN:
Se llama fin abierto...cada uno se lo imagina.
GUARDIÁN:
Para mí que sí desvía el barco, el capitán lo pilla, y cuando
desembarquen...a ella la recibirán con todos los honores y por
otra compuerta lo sacan a él maniatado… Si el alcaide dice que
apenas todo esto quede resuelto, se la van a publicar igual...
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Seis
El Juicio
ESTEBAN:
Lo que me hizo falta fue una sentencia, un juicio. Donde habría
quedado grabada mi defensa...Escritos que más tarde estudiarían
escolares, donde mis alegatos se transformarían en los símbolos
de una humanidad digna... Un juicio con una sala llena,
vilipendiado y vitoreado. Un Juicio con baranda de madera donde
apoyaría mi mano y la otra agitándola en el aire...Los golpes de
martillo sordo sobre la mesa... Y yo elevando mi voz por sobre los
que me acusan. Un Juicio como a Juana de Arco, a Giordano
Bruno, a Eichmann, a Saco y Vanzetti, a Louis XVI o a un serial
killer.
Pero así, secuestrado en pleno día, sin que nadie sepa mi ultimo
grito, sin saber los ojos de los que me acusan, donde da lo mismo
si muero valiente o cobarde. Cómo es posible que no me hayan
dado siquiera una audiencia de cinco minutos. Da lo mismo que
ya haya sido el momento de mi ejecución. Al menos que existan
testigos para que se haga el retrato hablado de mi estampa frente
al pelotón, pero tampoco sé la condena, si seré degollado,
envenenado, dopado y luego sepultado vivo o desintegrado con
algún polvo químico potente.
GUARDIÁN:
Pero si a usted le hicieron el juicio, lo que pasa que usted ya no se
acuerda, yo lo tengo ahí registrado y cuando se de la
oportunidad…
ESTEBAN:
Si, así fue perdón, me confundí, me confundí de año, de lugar de
país, de historia...Por que me quiero engañar.
Siete
El Otro Día
SRA. CLARA:
Buenos días, Mario, como amaneció, ¿y a Susanita ya se le
pasaron los dolores?
GUARDIÁN:
Sra. Clara, si no ha amanecido, y usted limpió recién hace unos
minutos...
SRA. CLARA:
Shhh… No podía dormirme y saber que me vaya a despertar, y él
ya no esté...Además hay que hacerlo creer que a lo mejor durmió
y hoy ya es otro día... Buenos Días, Don Esteban... pero mire
cómo me tiene sucio por acá.
ESTEBAN:
Cuando iba en el carro, me ilusionaba con que fuera a chocar y ahí
terminaría todo, luego en el avión deseaba que se estrellara, así
todo sería producto de un accidente, no de un error o de algo
premeditado...Pero los accidentes tienen que ser accidentales y
no cuando se necesitan.
GUARDIÁN:
242
ESTEBAN:
Me estás mirando con rabia ahora, desapareció la ternura del
sentimiento de culpa...
GUARDIÁN:
Nada de culpa, pensando no más, de cuando que me hai visto
tierno. Ya que estamos en esto hay algo que no puedo creer.
Dígame y usted de verdad se los comía, o tan solo los
despedazaba. Decían que hacía cazuelas de tobillo.
ESTEBAN:
Las sopas las hacía siempre con las cabezas, el caldillo va con la
cabeza, un hervor para que suelte, cinco minutos en el agua
hirviendo, suficiente...Los sesos se comen con una cucharita, es
como entre criadilla y seso de oveja.
GUARDIÁN:
243
Pero esta manía, digamos, era como una adicción, después que se
le acababa el stock...Se le agotaba la despensa, me entiende...de
nuevo a la carga.
ESTEBAN:
Nunca busqué, siempre llegaban, ellos nacieron para encontrarse
conmigo. No los llevaba a la fuerza. A veces salía en la mañana a
comprar el diario, para el desayuno y ahí en el quiosco, una
sonrisa y ya estábamos tomando café, conversando,
acariciándonos, les ponía un somnífero y se dormían en mis
brazos.
GUARDIÁN:
Así, poh, cualquiera. No, yo me lo imaginaba que usted los
acorralaba con la sierra eléctrica y los iba cortando vivo y salían
corriendo con una mano menos y usted, zuaz, atacaba de nuevo y
de un corte la pierna y así continuamente me entiende. Pero si la
cosa es dormido, ni se dieron cuenta. Y luego con los pedazos es
lo mismo no más, el estómago para las guatitas con arroz,
riñoncito picado con puré, costillita asada, tapa pecho, su buen
pernil...Viéndolo así en realidad no es para tanto.
ESTEBAN:
Fue a raíz de un problema de mi infancia, me criaron así, mi padre
partía y no llegaba en meses. Yo me pegaba a la ventana
esperándolo, cada vez que partía lloraba para que me llevara,
244
SRA. CLARA:
Si tal vez hasta yo hubiera hecho lo mismo, cuando me dejaron así
de un día para otro, me dejó unos billetes sobre la mesa y se fue,
yo le rogué que se quedara, que si quería seguir con su aventura
yo le daba permiso, si una entiende como son los hombres. De
rodillas le pedí que no me dejara la casa vacía, no se me ocurrió,
me lo debería haber comido.
GUARDIÁN:
Señora Clara, no ve que es la novela que está escribiendo.
SRA. CLARA:
Sí, pero se sintió tan verdadero, cómo se le ocurre, usted cree que
yo estaría aquí en vigilia si fuera cierto…
ESTEBAN:
Le cambiaré el nombre, Los almuerzos de mediodía, o mejor
Comidas de pasión... Sonó el timbre vienen.
Ocho
Las confesiones
SRA: CLARA:
Quién va a venir a esta hora, quédese tranquilo, lo voy a peinar, yo
245
GUARDIÁN:
Uno a veces se pregunta por qué uno hace lo que está haciendo,
como en este caso, digamos yo podría tenerlo vendado, incluso
con una mordaza para que no moleste con preguntas. La Susana
me dice que es por lo de mi hermano. Uno que tenía, era menor,
jugábamos todas las tardes a la pelota, yo la chutié lejos, no
quería ir a buscarla, así que lo obligué, lo amenacé con pegarle, y
tuvo que ir, y en esa lo aplastó la camioneta, quería matar al
conductor, pero el ahí tiradito todo ensangrentado, me llamó y me
dijo... "Por tu culpa huevón" y se fue.
SRA. CARLA:
Ay, si somos unos pajaritos, de un rato al otro y ya uff, nos
fuimos pal otro mundo. Oiga usted tiene mucha caspa... si se echa
quillay con limón...perdón, don Esteban, no es mi intención....
ESTEBAN:
Cuando usted me peina pareciera que estuviera contando mis
cabellos y cada bajada de peineta es un recuerdo que surge, pero
ahora que se le quedo atascada, la peineta, los recuerdos se
detuvieron. Y sueño con lo que pude haber sido, en lo que no
alcanzaré a ser.
SRA CLARA:
A todos nos pasa lo mismo, si todos en algún momento quisimos
ser otra cosa, no estrella de cine, ni locutora de radio, menos
comediante de telenovela, ni siquiera cantante famosa... A mi me
hubiera gustado ser algo como Evita, pero más popular me
entiende. Así como esa señora que lucha por su pueblo, por los
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Nueve
En el jardín
ESTEBAN:
No Clarita no escribiré más...La historia que queda es el
comienzo...Es ella y un jardín...
Ella en el jardín
ELLA:
Son los ojos de tu abuelo, la nariz como la mía, y esas manos tan
pequeñas...que ganas de poderte abrazar... Yo fui tierna y
regalona, pero bueno algún día te lo contarán... verás luz y habrá
silencio y este jardín que yo planté...jugarás con las lombrices y la
tierra comerás y entremedio de las plantas... ahí me encontrarás…
te llamarán de muchos lados y a todos querrás acudir. Por favor,
entra solamente al umbral con la seña en el dintel. Me falta decir tu
nombre, pero aún no sé cuál, no me atrevo a anticipar. Un error se
paga caro y ya no quiero pagar más. Ahora te iré nombrando las
cosas, que cuando llegues verás...si te dicen otras frases, otros
verbos que mi voz no ha enunciado, no las aprendas y así no
existirán...Una última encomienda, que espero no te enfadará,
escoge un planeta donde te pueda mirar...
CLARA:
Me dan ganas de...y que más...
247
ESTEBAN:
No sé, es el comienzo.
GUARDÍAN:
Yo, cuando llegue a la casa, lo voy a escribir...
Diez
El canto final
ESTEBAN:
Cánteme una canción de cuna, y yo me dormiré y ustedes sigan
cantando. Y con la canción de fondo que apoyen la pistola en mi
cráneo...Y ustedes no se detengan sigan cantando, algo dulce.
Pero que no me hagan cavar mi propia fosa, como a los otros y
luego me obliguen a alinearme en su borde. No quiero sentir que
ya he cavado lo suficiente, que mi cuerpo ya cabe en la tierra. Y el
tiempo prolongándose, convirtiendo un segundo en veinticuatro
horas de terror, dos segundos en.…Evítenme eso.
DOÑA CLARA:
A ver, cuál tema se sabe, la de los pollitos.
GUARDIÁN:
Por qué no un bolero. De amor, es más apropiado.
DOÑA CLARA:
Cuál le gustaría a uno que le cantaran, a ver...
GUARDIÁN:
Empecemos no más, la que venga...despacio sí, que no nos vaya a
escuchar el alcaide…
248
Cantan
ESTEBAN:
No, es demasiado falso, además ustedes no tienen arma para
liquidarme, me quedaré dormido para ser despertado por la voz
suave de alguien que me llevará no a la horca, ya que las
tradiciones inglesas aquí no se conocen, ni menos a la guillotina,
ya que el oficio que se necesita para construir aquella maquina,
sus pilares de roble, la lámina metálica, es mucho refinamiento,
para qué hablar de una silla eléctrica, o de una cámara de gas, son
demasiado visibles, además tendrían que ser aprobadas por el
sistema de salud pública. Todo es tan ilegal que genera así su
propia ley, creando las más fina de las legalidades.
GUARDIÁN:
El alcaide viene bajando, debe ser una orden de traslado.
SRA. CLARA:
Y los salmones, Don Esteban, qué hacemos con los salmones.
FIN
Santiago - agosto - 1998