El Ensayo SXX
El Ensayo SXX
El Ensayo SXX
Ortega y Gasset definía el ensayo como "una disertación científica sin prueba explícita", definición amplia
que da cabida a muchos tipos de textos. Podríamos concretarlo como: género literario escrito en prosa, que
trata problemas actuales o pasados desde puntos de vista muy variados (sociológico, económico, filosófico,
científico, etc.), y que tiene una finalidad didáctica o divulgativa, aunque en ocasiones adquiere forma de
reflexión crítica sobre los hechos de la vida en general. El ensayo, en su forma actual, tiene su origen en los
Essais (1.580) de Montaigne, conjunto de reflexiones morales que conocieron en su época un éxito general
y merecido. Se trata de una obra de reflexión personal escrita sin un plan preconcebido. Posteriormente
fueron cultivados por el inglés Francis Bacon. El primer significado con el que llegó a España fue el de
“estudio provisional e incompleto de carácter histórico o científico”. La acepción de ensayo como una clase
1 de textos se incorporó al Diccionario en el siglo XIX. En la actualidad el término se aplica a una gran
variedad de textos, originando cierta indeterminación del ensayo como género literario o clase de texto.
CARACTERÍSTICAS
1. Precisión y la claridad, rasgos que comparte con otros géneros de carácter expositivo y
argumentativo.
2. Finalidad persuasiva, didáctica o divulgativa. La intención comunicativa del emisor del ensayo es
persuadir al lector no sólo de las ideas expuestas sino también de su argumentación, así como, dado
su carácter didáctico y divulgativo, dirigido a un público no especializado, informarle.
3. Por eso, frecuentemente adopta una estructura dialogal con interpelaciones al lector, aparecen
marcas lingüísticas del receptor como: presencia de formas verbales y pronominales de 2ª p.,
modalidades imperativa e interrogativa y vocativos.
4. Exposición y argumentación son las formas de elocución que más a menudo se utilizan, aunque no
es extraño acompañarlas de otras formas discursivas como la narración y la descripción.
5. Extensión variable. Se pueden presentar como colección de ensayos independientes – con
frecuencia publicados en prensa o revistas especializadas - o como un libro unitario.
6. Amplitud temática. Los temas tratados pueden ser muy variados, desde temas desenfadados hasta
los más trascendentales: literarios, filosóficos, teológicos, humanísticos, sociológicos, artísticos,
científicos, etc.
7. Desarrollo asistemático y ausencia de exhaustividad. El ensayo no presenta una ordenación
rigurosa. Los temas no se presentan de una forma exhaustiva, puesto que no tienen carácter
técnico. Su objetivo se centra en sugerir, en incitar al lector a la reflexión.
8. Estructura abierta. Tanto en plano formal como en el conceptual.
9. Subjetivismo. Se reflejan de forma implícita o explícita las actitudes personales del autor. Aparecen
marcas lingüísticas del emisor: posesivos, pronombres y formas verbales de la 1ª persona, léxico
ponderativo, expresiones de duda o de interrogación.
10. Intencionalidad estética. Es un género literario, por lo que hay una voluntad de estilo y se acude
frecuentemente a los recursos literarios y al lenguaje connotativo. El discurso ensayístico emplea la
lengua estándar, con voluntad de corrección y claridad. Suele incluir modismos coloquiales,
neologismos, etimologías. Frente al discurso científico se suele prescindir de notas bibliográficas
sistematizadas, pocos tecnicismos (se dirige a un público culto, pero no especializado) y predomina
el vocabulario abstracto de tipo humanístico.
ALGUNOS GÉNEROS ENSAYÍSTICOS
Opúsculo-folleto (sinónimos), de extensión menor que la del libro.
Discurso. Exposición de pensamiento que hace alguien al público con un fin persuasivo.
Panfleto. Es un folleto u hoja de propaganda política o de ideas de otro tipo. Artículo. Texto de escasa
extensión sobre un tema que se inserta en prensa escrita.
Manifiesto. Documento en que una persona, grupo o entidad declara sus intenciones. Algunos son famosos
como los manifiestos románticos o vanguardistas (el futurista, el surrealista...)
Estudio y tratado. Textos de cierta extensión que sistematizan un determinado saber o materia y que están
más cerca del lenguaje científico que del ensayístico.
Pensamiento
María Zambrano es reconocida actualmente como una de las voces más relevantes en el panorama
filosófico del siglo XX. Formada en la escuela de Ortega y Gasset, no tarda en trazar un itinerario filosófico
original, interpretando la razón vital orteguiana en el sentido del «saber del alma», esto es, de una filosofía,
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que, siguiendo las indicaciones de Empédocles, sea capaz de difundir el logos dentro de las zonas oscuras
del sentir («las entrañas»). Un conjunto de artículos publicados bajo el título de Hacia un saber sobre el
alma (1934) marcan sus diferencias con el raciovitalismo orteguiano.
El material sobre el que trabaja pertenece a ámbitos harto ignorados por la investigación filosófica,
como el sueño, el saber femenino o la poesía. Su «razón poética» no indica solo la contaminación entre
filosofía y poesía, sino la idea de una filosofía «alquímica», capaz de extraer la luz del pensamiento de
materiales «viles”, cotidianos y humildes. La crítica al racionalismo dualista se convierte, pues, en
Zambrano en una reflexión radical que interroga la razón a partir de lo que ella excluye y de lo que
considera impuro, de sus ínferos. En este sentido su filosofía se aproxima a la de Nietzsche, pensador al que
le une también el rechazo del historicismo, la denuncia de la ideología del progreso como «sarcasmo de los
vencedores» y el rescate de las potencialidades revolucionarias del pasado como fuente de iluminación
para el presente: una visión, esta última, que comparte también con Ernst Bloch y Walter Benjamin.
Relevante, en fin, la metáfora de la aurora recurrente en su obra, que indica la atención al renovado y
cotidiano renacer del ser humano.
El de Zambrano es un pensamiento interesado en la trasformación que no niega, sino que presupone
la pertenencia y que, por lo tanto, concibe la libertad como una práctica, un ejercicio de trascendencia a
realizar en la vida diaria, y en la convivencia con otros seres humanos a los que nos une la pertenencia al
Universo.
OBRAS DESTACADAS
1992, El hombre y lo divino (1955), Madrid: Siruela.
1998, Delirio y destino (1989), Madrid: Centro de Estudios Ramón Areces.
1998, El sueño creador (1965), Madrid: Club Internacional del Libro.
2001, Filosofía y poesía (1939), Madrid: Fondo de Cultura Económica.
2004, De la aurora (1986), Madrid: Tabla Rasa, Madrid.
EL ENSAYO DESDE 1975: CARACTERÍSTICAS GENERALES. NÓMINA DE AUTORES
El ensayo español del siglo XX vivió un periodo espléndido en las primeras décadas, con autores tan
relevantes como Unamuno y Ortega y Gasset pero, tras la Guerra Civil, entra en tu fase de decadencia,
de la que no se empieza a salir hasta los años cincuenta con textos en los que se impone la precisión
intelectual y la sobriedad expresiva. Desde principios de los sesenta y hasta 1975 se produce el
desarrollo, renovación y ampliación temática del ensayo, a lo que contribuye la intensificación del
influjo extranjero, que trae consigo el pensamiento contemporáneo. Esta es la base sobre la que se
desarrolla el ensayo posterior a 1975.
En la segunda mitad de los setenta, tras la muerte de Franco (1975), se inicia una época de resistencia
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intelectual que facilita la entrada de la democracia, en ese lustro proliferan los ensayos políticos y
doctrinales y coexisten múltiples ideologías. En las últimas décadas el ensayo político va cediendo su
puesto a otras manifestaciones. La normalidad democrática en España conlleva que se dé menos
importancia a los ensayos de carácter ideológico y, entre las múltiples manifestaciones del género,
prevalecen las reflexiones éticas y estéticas, además de la exposición de cuestiones de la realidad
inmediata, la influencia de las nuevas tecnologías en la sociedad, el cine, la literatura y el arte
moderno.
Es difícil establecer unas características comunes a una producción tan extensa y cercana; no
obstante, podríamos señalar como más relevantes las siguientes:
En lo que a los contenidos se refiere, el ensayo contemporáneo español está en conexión con las
corrientes intelectuales extranjeras y, si bien, como acabamos de decir, en los primeros años de la
democracia predominaban los ensayos políticos y doctrinales inspirados en corrientes de pensamiento
fuertemente comprometidas, en las últimas décadas impera cierto escepticismo frente a las grandes
ideologías y una mayor diversidad temática: ensayos éticos, estéticos, psicológicos, sociológicos,
culturales, literarios, etc.
Respecto al estilo, el ensayo moderno parece haber optado por alejarse cada vez más de la severidad
de los textos científicos, buscando la amenidad de las disertaciones, a través de un lenguaje natural,
sencillo, flexible y vivo que, con frecuencia, alcanza gran calidad literaria, se busca un estilo accesible
al lector, de ahí el tono moderado, en ocasiones irónico y escéptico, aunque hay producciones de
índole más personal.
En cuanto a la estructura, además de los formatos tradicionales (estudios, lecciones, tratados,
manifiestos, discursos, epístolas, etc.) parecen imponerse dos formas: la de libro de memorias y la de
artículo periodístico.
En efecto, muchos ensayistas contemporáneos optan por la escritura personal en forma de dietario,
memorias o diario, tal es el caso de Carlos Barral (Años de penitencia), Rafael Sánchez Ferlosio
(Vendrán más años malos y nos harán más ciegos), Pere Gimferrer (Dietaris) o Andrés Trapiello
(Salón de los pasos perdidos).
Otros son colaboradores asiduos de las publicaciones periódicas, que tan importantes han sido para la
difusión de este género durante los últimos años (Revista de Occidente, Cuadernos para e1 Diálogo,
Triunfo, Cambio 16, El País, El Mundo, La Vanguardia, ABC...). En las secciones de opinión de estos
diarios y revistas, publican los ensayistas sus reflexiones sobre el acontecer diario en forma de
tribunas o columnas que, posteriormente, suelen recopilar; recordemos, por ejemplo, la serie de Lázaro
Carreter sobre norma y uso del castellano en los entornos cotidioanos y en los medios de comunicación (El
dardo en la palabra) o a Francisco Umbral (Diario de un snob).
Entre los principales ensayistas, aparte de los mencionados, destacan los siguientes:
Enrique Tierno Galván, “Cabos sueltos” (memorias); Agustín García Calvo, “¿Qué es el Estado?”
(político); Eduardo Haro Tecglen, “El 68: las revoluciones imaginarias” (político y social ). Una vez concluida
la transición, se aprecia una pluralidad temática en el articulismo y en los tratados ensayísticos de la época,
que se distancian de las cuestiones políticas. Valgan como ejemplo: Carlos
Castilla del Pino, “Teoría de la alucinación” (psicológico); Carmen Martín Gaite, “Usos amorosos
de la posguerra española” (sociológico); Juan Goytisolo, “Crónicas sarracinas” (político y social);
Manuel Vázquez Montalbán, “Panfleto desde el planeta de los simios” (político y social); Antonio
Muñoz Molina, “El Robinson urbano” (reflexiones morales y sociales), etc.
Mención aparte requerirían los ensayistas de ideología libertaria, heterodoxos en relación con los valores
de las ideologías dominantes, frecuentemente polémicos, pues sitúan los derechos individuales por encima
de las imposiciones sociales. Dentro de esta línea podemos destacar a Antonio Escohotado ( Historia
general de las drogas), Fernando Sánchez Dragó (Gárgoris y Habidis. Una historia mágica de España) o
Arturo Pérez Reverte.
Ensayistas que parecen haber alcanzado gran proyección social son Fernando Savater y José Antonio
7 Marina, ambos filósofos y profesores, galardonados con el Premio Nacional de Ensayo, además de Vicente
Verdú y J.L. Sampedro.
José Antonio Marina, considerado como uno de los más notables pensadores de la actualidad, en sus
escritos aborda temas relacionados con múltiples disciplinas, como la psicología (El laberinto
sentimental, El misterio de la voluntad perdida, La selva del lenguaje, Diccionario de los
sentimientos), la neurología (Teoría de la inteligencia creadora, La inteligencia fracasada), la
política (Los sueños de la razón) o la religión (Dictamen sobre Dios, ¿Por qué soy cristiano?).
Vicente Verdú. Escritor y periodista (en el El País). Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y
matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos
amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de
Ensayo). También volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios, y los ensayos
Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que
obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama,
2008), PasséComposé(Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009.)
José Luis Sampedro, catedrático de Estructura Económica, emigrante, senador, novelista y ensayista.
En1966, ante las destituciones de los catedráticos en la universidad española, Aranguren y Tierno
Galván, decide hacerse profesor visitante en las universidades de Salford y Liverpool. Unido a ellos,
junto con otros profesores, crean el Centro de Estudios e Investigaciones (CEISA) que sería cerrado
por el gobierno tres años después. En 1990 es nombrado miembro de la Real Academia Española
donde su heterodoxo discurso de ingreso, «Desde la frontera» tiene mucho que ver con el tema de su
obra La vieja sirena, publicada ese mismo año, que es un canto a la vida, al amor y a la tolerancia. En
2011 se le concedió el Premio Nacional de las Letras Españolas. Ejerció su humanismo crítico acerca
de la decadencia moral y social de Occidente, del neoliberalismo y las brutalidades del capitalismo
salvaje. En referencia a esto, puso su grano de arena en las protestas en España de mayo de 2011,
escribiendo el prólogo a la edición española del libro ¡Indignaos! de StéphaneHessel.
Fernando Savater (San Sebastián, 1947) Filósofo y escritor español dedicado sobre todo a la reflexión sobre
la ética. Destaca en el ensayo y en la expresión de sus ideas a través del artículo periodístico también.
Profesor de Filosofía en diversas universidades como la Complutense de Madrid, y
de Ética en la Universidad del País Vasco. Fue apartado de la docencia en 1971 por razones políticas.
Se reincorporó con fuerza. Su amplia labor de divulgación y de crítica cultural lo ha convertido en un
referente imprescindible para toda una generación en España.
Ha escrito más de cincuenta obras, entre ensayos políticos, literarios y filosóficos, narraciones y teatro,
además de cientos de artículos en la prensa española y extranjera. Algunos de sus libros han sido
traducidos a más de veinte lenguas. Está en posesión de varios doctorados honoris causa otorgados
por universidades de España, Europa y América, así como de diversas condecoraciones, entre ellas la
Orden del Mérito Constitucional de España, la Gran Cruz del Águila Azteca y es Chevalier des Arts et
Lettres por el Gobierno de Francia.
Sus comentarios críticos, sus gustos y claves de lectura son determinantes para la configuración del gusto
estético y de los hábitos de lectura de su multitud de seguidores. Premio Nacional de ensayo en 1982. En su
obra se ha dado, además, el raro fenómeno de que libros cuyo tema central es la ética se hayan
convertido casi en grandes éxitos de ventas, como ha sucedido con su Ética para Amador (1995) o El
contenido de la felicidad (1996).
Irreverente en sus declaraciones, ha dado a conocer en una abundante obra escrita sus opiniones sobre
temas como los nacionalismos, la naturaleza del poder o las posibilidades renovadoras de la
democracia. Escritor precoz, versátil e infatigable; comprometido con diversas plataformas ciudadanas por
la Paz y la No Violencia, contra el terrorismo en el País Vasco, Savater ha participado prácticamente en
todas las polémicas culturales, estéticas y políticas de los últimos años, con numerosas intervenciones y
artículos reunidos en una larga serie de libros, entre los que cabe destacar Apología del
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sofista (1973), Escritos politeístas (1975), La filosofía como anhelo de la revolución (1976) y La
piedad apasionada (1977). El ensayo ha sido siempre su género literario preferido y, en este
sentido, Nihilismo y acción (1970) y La filosofía tachada (1972) representan las primeras
demostraciones de su pensamiento vigoroso, irónico y vitalista.
Savater es un escritor multiforme, contradictorio, torrencial; con todo, siempre conserva la fidelidad a
al menos dos constantes: el estilo marcado y un espíritu alegre, pleno, decidido. Entre sus estudios
más específicamente filosóficos se cuentan sus diversas investigaciones sobre los objetos y los
mecanismos de la ética. La tarea del héroe (1982, Premio Nacional de Literatura) e Invención de la
ética (1982) son dos obras complementarias en las que Savater plantea y expone las cuestiones
fundamentales de su pensamiento ético, la exigencia revolucionaria de la no-instrumentalización del
hombre y la afirmación de la capacidad de elección del sujeto humano, a pesar de la presencia de
instancias como la fatalidad y el azar.
En ellas reelabora la tradición del pensamiento ético, y afirma la posibilidad de la justificación
racional del deber de elegir determinadas acciones y no otras. Esta elección tiene lugar en un plano
inmanente a la experiencia humana, que prescinde de Dios como fuente de significado y de solución
de escisiones y paradojas. Savater defiende la posibilidad de una "ética trágica" que, basada en la
capacidad del deseo humano y de la expresión de la "fuerza" orientada al cumplimiento del "bien", no
resuelva los pares de opuestos destino/libertad, sujeto de la acción/objeto del juicio que se hallan en el
pensamiento ético, sino que los conserve en la estructura de una tensión moral permanentemente,
presente en la inmanencia de los medios.
También se ha dedicado a la novela, El jardín de las dudas (Finalista del premio Planeta en 1993)
sobre la figura de Voltaire. O su última obra, Los invitados de la princesa, Premio Primavera 2012.