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Depresion Consejos

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Fuente: https://cinfasalud.cinfa.

com/p/depresion/

¿Qué es la depresión?
Ocasionalmente, todos nos sentimos melancólicos o tristes, pero estos sentimientos,
por lo general, son pasajeros y se superan en poco tiempo. En cambio, cuando una
persona tiene un trastorno depresivo, este interfiere con la vida diaria y afecta
al desempeño normal de sus actividades cotidianas.

La depresión es una enfermedad común pero grave, y la mayor parte de quienes la


padecen necesita tratamiento para mejorar. En el peor de los casos, la depresión
puede prolongarse durante años e, incluso, afectar de forma irreversible a la
persona que la padece.

Por tanto, la depresión se caracteriza por un estado de ánimo bajo y sentimientos


de tristeza, asociados a alteraciones del comportamiento, del grado de actividad y
del pensamiento. Puede causar ansiedad, insomnio, pérdida de apetito y falta de
interés o placer por realizar diferentes actividades, así como afectar a las
actividades laborales, escolares y familiares.

¿Quién padece depresión?


Según el Libro Blanco Depresión y suicidio 2020. Documento estratégico para la
promoción de la Salud Mental, elaborado por la Sociedad Española de Psiquiatría,
entre otras entidades, la depresión es la enfermedad mental más prevalente en
España. Atendiendo a los datos de la última encuesta nacional de salud, llevada a
cabo en nuestro país en el año 2017, aproximadamente tres millones de personas en
nuestro país estarían diagnosticadas de esta enfermedad.

La depresión puede afectar a cualquier persona, de cualquier nivel socioeconómico y


de cualquier edad. De hecho, dos de cada 100 habitantes de entre 16 y 65 años
presenta un problema depresivo, y es la tercera causa más frecuente por la que un
paciente acude a su médico de familia, según datos del Servicio Andaluz de Salud.

Por otra parte, según datos publicados recientemente por la Asociación Española de
Psiquiatría Privada, la depresión afecta al 15% de la población adulta. En España,
una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres padecen este trastorno.
Además de a las mujeres, afecta también en mayor medida a las personas menores de
45 años.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es una


enfermedad frecuente en todo el mundo, que afecta a unos 350 millones de personas,
y va en aumento: se prevé que en 2020 sea la causa de enfermedad número uno en el
mundo desarrollado. En la Unión Europea, 18,4 millones de personas con edades
comprendidas entre los 18 y los 65 años padecen cada año una depresión importante.

La depresión puede afectar a cualquier persona, de cualquier nivel socioeconómico y


de cualquier edad. De hecho, dos de cada 100 habitantes de entre 16 y 65 años
presenta un problema depresivo, y es la tercera causa más frecuente por la que un
paciente acude a su médico de familia, según datos del Servicio Andaluz de Salud.

Por otra parte, según datos publicados recientemente por la Asociación Española de
Psiquiatría Privada, la depresión afecta al 15% de la población adulta. En España,
una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres padecen este trastorno.
Además de a las mujeres, afecta también en mayor medida a las personas menores de
45 años.

¿Qué tipos de depresión existen?


Podemos clasificar la depresión de las siguientes maneras:
Trastorno depresivo grave o depresión grave: se caracteriza por una combinación de
síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer, y
disfrutar de las actividades que antes resultaban placenteras. La depresión grave
incapacita a la persona y le impide desenvolverse con normalidad. Puede suceder una
sola vez, pero normalmente se repite a lo largo de la vida.
Trastorno distímico o distimia: sus síntomas duran dos o más años y, aunque no
incapacitan necesariamente a la persona, sí le impiden desarrollar una vida normal
o sentirse bien. Las personas con distimia también pueden padecer uno o más
episodios de depresión grave a lo largo de sus vidas. Se trata también una de las
formas más comunes de depresión.
Depresión psicótica: cuando una enfermedad depresiva grave está acompañada por
alguna forma de psicosis, como ruptura con la realidad, alucinaciones o delirios.
Depresión postparto: nos referimos a esta tipología cuando mujer sufre un episodio
de depresión grave dentro del primer mes después del parto. Se trata de una
patología frecuente, puesto que afecta a entre al 10% y el 15% de las madres.
Trastorno afectivo estacional: aparece durante el invierno, cuando disminuyen las
horas de luz solar, y suele desaparecer en primavera y verano.
Trastorno bipolar o enfermedad maníaco-depresiva: se caracteriza por cambios
cíclicos en el estado de ánimo, que puede oscilar de momentos de alegría extrema o
máxima energía (por ejemplo, manía) a estados de ánimo muy bajos (por ejemplo,
depresión) y viceversa. No es tan común como la distimia y la depresión grave.
¿Qué provoca la depresión?
Las razones por las que uno se deprime pueden ser obvias o todo lo contrario.
Igualmente, puede existir un solo motivo o varios. En realidad, no existe una causa
única conocida de la depresión. Más bien, esta parece ser el resultado de una
combinación de factores genéticos, bioquímicos, y psicológicos.

Por ejemplo, sufrir un episodio traumático, la pérdida de un ser querido, atravesar


por una relación dificultosa, o cualquier situación estresante puede provocar un
episodio de depresión, y también pueden darse episodios de depresión subsiguientes
sin una provocación evidente.

Según la Clínica Universidad de Navarra, este trastorno se produce generalmente por


la interacción de factores biológicos (cambios hormonales, alteraciones en los
neurotransmisores cerebrales como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina,
componentes genéticos, etc.) con factores psicosociales (circunstancias estresantes
en la vida afectiva, laboral o de relación) y de personalidad (especialmente, sus
mecanismos de defensa psicológicos).

¿Cuáles son sus factores de riesgo?


En todo caso, los factores que aumentan el riesgo de desarrollar este trastorno son
los siguientes:

Género: estadísticamente, la depresión es dos veces más frecuente en mujeres que en


hombres. Esta circunstancia puede deberse a diferencias genéticas u hormonales, o a
que ellas sufren en general más estrés emocional o a que los hombres tienden a no
admitir o a reprimir sus sentimientos.
Antecedentes familiares: según la Mental Health America, los antecedentes
familiares duplican el riesgo de sufrir depresión severa, por lo que parece existir
un componente genético en la aparición de este trastorno. No obstante, puede
padecerse depresión sin tener parientes con esta enfermedad.
Problemas de la vida: por ejemplo, la pérdida de algo o alguien y el duelo que ello
provoca, e incluso un divorcio o un despido aumentan el riesgo de padecer
depresión. Cambios como la jubilación, el incremento en la pobreza, un nuevo país o
ciudad o el nacimiento de un hijo pueden provocarla.
Las circunstancias: el cansancio físico o la soledad influyen también en este
trastorno.
Enfermedades físicas: por ejemplo, el Alzheimer, el cáncer, la diabetes, afecciones
del corazón, desórdenes hormonales, mal de Parkinson o trombosis, al igual que
otros trastornos mentales como la ansiedad o trastornos de la alimentación.
Abuso del alcohol o drogas: los problemas o excesos con estas sustancias aumentan
el riesgo de padecer depresión, pero también puede ocurrir que una persona haya
llegado a ser adicta al alcohol o las drogas como consecuencia de una depresión
subyacente.
Determinados medicamentos: algunas medicinas pueden provocar depresión clínica como
efecto secundario.
¿Cuáles son sus síntomas?
Aunque no todas las personas con depresión padecen los mismos síntomas, son
habituales los siguientes signos:

Sentimiento persistente de tristeza, ansiedad, vacío, desesperanza y pesimismo.


Sentimiento de culpa, inutilidad o impotencia.
Irritabilidad o inquietud.
Pérdida de confianza en uno mismo y/o en los demás.
Pérdida de interés en las actividades o pasatiempos habituales de los que antes
disfrutaba, incluso de las relaciones sexuales. .
Pérdida de la libido y del interés en las relaciones sexuales.
Pérdida de la capacidad de disfrutar.
Cansancio exagerado, incluso después de pequeños esfuerzos, y falta de energía.
Disminución de la capacidad para concentrarse, recordar detalles y tomar
decisiones.
Insomnio, despertar muy temprano, o dormir demasiado.
Pérdida de apetito o comer de manera excesiva.
Ideas de muerte o intentos de suicidio.
Dolores y malestares persistentes: dolores de cabeza, cólicos o problemas
digestivos que no se alivian incluso con tratamiento.
¿Cómo se diagnostica la depresión?
Según la Clínica Universidad de Navarra, la intensidad de los síntomas, su duración
(que debe ser de al menos dos semanas) y la incapacidad que generan han de tener
una entidad suficiente como para afectar al funcionamiento normal o adecuado del
paciente. Para llegar a un diagnóstico correcto, esta institución sanitaria aboga
por:

Realizar una entrevista diagnóstica.


Descartar enfermedades orgánicas mediante pruebas diagnósticas y la valoración por
parte de otros especialistas.
Realizar pruebas de psicodiagnóstico.
No obstante, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que la depresión
no siempre se diagnostica de manera correcta, lo que lleva a que personas
depresivas no sean tratadas de forma adecuada, mientras que otras que no padecen
estos trastornos son tratadas con antidepresivos.

¿Cómo se trata?
La depresión clínica es una de las enfermedades médicas más tratables: ocho de cada
diez personas que la sufren mejorarán con ayuda profesional. El tipo de tratamiento
dependerá de los síntomas que sufra cada persona, de su gravedad y de las
circunstancias del paciente, pero existen dos vías principales de tratamiento, que
también pueden ser compatibles entre sí:

Psicoterapia: tanto la terapia cognitivo-conductual como la interpersonal, ambas


basadas en el diálogo con el profesional, son efectivas contra la depresión y
constituye la mejor opción para tratar la depresión de leve a moderada. La primera
enseña nuevas maneras de pensar y comportarse, mientras que la segunda ayuda a
entender y resolver relaciones personales problemáticas. El tratamiento puede durar
tan solo unas semanas o prolongarse en el tiempo, de acuerdo a los síntomas y
necesidades del paciente.
Tratamiento con antidepresivos: el médico de cabecera o psiquiatra puede
prescribir al paciente fármacos antidepresivos. Estos contribuyen a normalizar las
sustancias químicas naturales del cerebro (neurotransmisores) como la serotonina o
la norepinefrina, que participan en la regulación de los estados de ánimo. Dado que
los efectos no son inmediatos, es importante que el paciente tome dosis regulares
del antidepresivo durante al menos tres o cuatro semanas para poder experimentar su
efecto. Por otra parte, no debe interrumpir el tratamiento hasta que el médico lo
indique, con el fin de evitar una recaída. Por otra parte, debe prestarse también
atención a los posibles efectos secundarios como dolor de cabeza, náuseas o
insomnio, que suelen disminuir con el tiempo.
10 consejos para afrontar una depresión
Para afrontar una depresión es necesario cuidar la mente, pero también el cuerpo.
Algunas de las siguientes recomendaciones pueden ser útiles a la hora de superar
esta enfermedad:

1. Habla y desahógate.
Elige a un amigo/a o familiar de confianza como confidente, y cuéntale cómo te
sientes. Pero ten en cuenta que ellos sufren por ti, por lo que es importante que
busques a un profesional sanitario o psicólogo para que intente ayudarte.
2. No tomes decisiones precipitadas.
Aplaza las decisiones importantes, como puede ser un divorcio, un cambio de empleo
o contraer matrimonio, hasta que te sientas mejor. Y de nuevo, habla sobre ellas
con otras personas que conozcan y tengan una visión objetiva de la situación. Otra
opción es escribir en un papel cómo te sientes o qué te preocupa: expresarlo en
palabras te ayudará reflexionar sobre ello y a ponerlo en perspectiva.
3. Sé sincero.
Tanto contigo mismo como con el profesional que te ayude a afrontar tu depresión.
No temas contarle tus preocupaciones y miedos ni preguntarle todo lo que necesites.
Exprésale de manera franca todo lo que sientes, porque así podrá ayudarte mejor.
4. Piensa en positivo.
Mantén la esperanza, muchísimas personas han superado este problema. Plantéate
metas realistas y no seas impaciente: la depresión no desaparecerá de manera
súbita, sino que, poco a poco, los pensamientos positivos irán reemplazando a los
negativos.
5. No te encierres en ti mismo.
No te aísles. Aunque no tengas muchas ganas, intenta seguir relacionándote con tus
amigos o familiares, pasa tiempo con ellos y mantén tus actividades de ocio
habituales siempre que sea posible. Seguir activo te ayudará a conservar una
actitud positiva.
6. Muévete.
Haz deporte, da un paseo o practica otro tipo de actividades de ocio -como ir al
cine o participar en eventos sociales- con las que antes disfrutaras. Respirar aire
puro y el movimiento te ayudarán a sentirte mejor física y emocionalmente. También
es muy aconsejable que alguna de estas actividades sean en compañía.
7. Come y duerme bien.
Aunque no sientas apetito, no descuides lo que comes. Una dieta variada y
equilibrada, rica en frutas y verduras, te hará sentirte más fuerte. Así mismo,
mantener unos horarios regulares de sueño te ayudará a sentirte más reposado. Si no
logras conciliar el sueño, acuéstate igualmente y escucha la radio o ve la
televisión, al menos tu cuerpo descansará. Frecuentemente, durante el tratamiento
de la depresión, el sueño y el apetito comenzarán a mejorar antes de que su estado
de ánimo deprimido desaparezca.
8. Intenta evitar el estrés.
En el día a día, clasifica las tareas en grandes y pequeñas y establece prioridades
para cometer lo que tienes que hacer sin agobiarte. Recuerda que no pasa nada si no
llegas a todo.
9. No abuses del alcohol u otras drogas.
No caigas en la tentación de recurrir al alcohol o a otras drogas para sentirte
mejor, pues, una vez se haya disipado el efecto de relajación o euforia que
provocan estas sustancias, los sentimientos de tristeza y desesperanza se volverán
más intensos.
10. Cumple el tratamiento médico.
Acude a todas las citas que tengas con tu doctor, bien sea el psicólogo, el médico
de cabecera o un especialista. Sigue sus recomendaciones y, en caso de que te
prescriba antidepresivos, es muy importante que sigas las instrucciones, que tomes
todas las dosis con exactitud y que no interrumpas el tratamiento por tu cuenta.
Fuentes
Institut de Neuropsiquiatria i Addicions, Hospital del Mar (Barcelona).
CIBERSAM (Centro de Investigación Biomédica en Red en el Área de Salud Mental).
Asociación Española de Psiquiatría Privada.
Sociedad Española de Psiquiatría.
Clínica Universitaria de Navarra (CUN).
Organización Mundial de la Salud (OMS).
Royal College of Psychatrics.
Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH). Institutos Nacionales de la Salud/
Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU.
Mental Health American.
Comisión de las Comunidades Europeas. Libro verde. Mejorar la salud mental de la
población. Hacia una estrategia de la Unión Europea en materia de salud mental.
2005.
Tratamiento de la depresión en Atención Primaria Guía de Práctica Clínica Guía
resumida. Servicio Andaluz de Salud.
Libro Blanco Depresión y suicidio 2020. Documento estratégico para la promoción de
la Salud Mental.
*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un
profesional médico o farmacéutico.

Contenido creado por Doctor Julio Maset, médico de Cinfa

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