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FUNDACIÓN EDUCACIONAL METODISTA WILLIAM TAYLOR
COLEGIO METODISTA WILLIAM TAYLOR
ALTO HOSPICIO
UNIDAD TÈCNICO PEDAGÓGICA
Sin emociones no puede haber atención, aprendizaje ni memoria.
La investigación en neurociencia asegura que el elemento esencial en el proceso de
aprendizaje es la emoción porque sólo se puede aprender aquello que se ama, aquello que le
dice algo nuevo a la persona, que significa algo, que sobresale del entorno.
Francisco Mora (Granada, 1945), doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford y
catedrático de Fisiología de la Universidad Complutense, ha publicado Neuroeducación
(Alianza), un volumen con el que pretende desarrollar “las preguntas centrales que son de
interés y preocupación en el mundo de la enseñanza a cualquier nivel y ayudar a desentrañar
las claves de cómo contestarlas a la luz de los conocimientos más recientes de la
neurociencia cognitiva”.
La alegría como base del aprendizaje
El científico señala que “los niños hoy aprenden, desde muy pronto, conceptos abstractos
en habitaciones con ventanales sin mucha luz o luz artificial, con el rigor y la seriedad de
maestros que se aleja de aquel “juego” primitivo que generaba aprender y memorizar de lo
sensorial directo, “con alegría”, base de la atención y el despertar de la curiosidad”.
Entender esto hoy en su raíz y desde la perspectiva de cómo funciona el cerebro y sacar
ventaja de ello –afirma– “es un primer principio básico de la enseñanza con el que se puede
llegar a aprender y memorizar mejor. Estos principios se pueden extender en su aplicación
no solo a la enseñanza básica o durante la adolescencia sino a los más altos estudios
universitarios o a estudios aplicados sea la empresa o la investigación científica”.
Asimismo añade que “la neurociencia cognitiva ya nos indica, a través del estudio de la
actividad de las diferentes áreas del cerebro y sus funciones que solo puede ser
verdaderamente aprendido aquello que te dice algo. Aquello que llama la atención y genera
emoción, aquello que es diferente y sobresale de la monotonía”.
FUNDACIÓN EDUCACIONAL METODISTA WILLIAM TAYLOR
COLEGIO METODISTA WILLIAM TAYLOR
ALTO HOSPICIO
UNIDAD TÈCNICO PEDAGÓGICA
“La atención, ventana del conocimiento, despierta cuando hay algo nuevo en el entorno. Ese
‘algo nuevo’ apela, como hace millones de años, a la supervivencia como último significado”
–añade–. “La atención nace de algo que puede significar recompensa (placer) o castigo
(peligro) y que por tanto tiene que ver con nuestra propia vida”. “Pero con el devenir
evolutivo y la propia civilización –advierte Mora–, aprender y memorizar son mecanismos
que los hemos llevado a unos niveles tan abstractos y de tan alto calado social que escapan
y se han venido alejando de las raíces inviolables, genéticas y evolutivas, de aquella alegría
que en su origen significó verdaderamente aprender y memorizar”.
Conocer cómo funciona el cerebro revitalizaría la enseñanza
A su juicio, revitalizar hoy la enseñanza y el aprendizaje en este nuevo contexto de una
cultura avanzada, “requiere un conocimiento de cómo funciona el cerebro en esos procesos
y llevarlo a los maestros y los profesores para que estos finalmente lo apliquen en las aulas”.
Asegura que “de esto se han dado cuenta muy recientemente prestigiosos pensadores e
instituciones como el recién creado Centro de Neurociencia para la Educación de la
Universidad de Cambridge o la International Mind-Brain and Education Society a través
de su revista Mind, Brain and Education“. No obstante asegura que “es bien cierto que,
hasta ahora, el conocimiento extraído de las neurociencias no ha sido fácil mostrarlo a los
maestros y ellos transferirlo como método a la enseñanza de los niños o los estudiantes de
instituto”.
Reconoce que “existen problemas en la relación neurocientífico-maestro (y más allá
profesores universitarios) sobre todo en el lenguaje utilizado por los primeros para
dirigirse a los segundos en la transferencia de estos conocimientos. Y en los segundos, los
maestros, para captar, con certeza y seguridad esos conocimientos a la hora de emplearlos
con los alumnos”.
“Desde esta perspectiva como base –subraya– se pretende construir este libro que
propongo con el título de Neuroeducación y que tendría un formato similar al libro ¿Se
puede retrasar el envejecimiento del cerebro?“
FUNDACIÓN EDUCACIONAL METODISTA WILLIAM TAYLOR
COLEGIO METODISTA WILLIAM TAYLOR
ALTO HOSPICIO
UNIDAD TÈCNICO PEDAGÓGICA
Mora, utilizando un lenguaje sencillo, conciso y asequible pretende “desarrollar las
contestaciones a las preguntas básicas y los componentes esenciales del problema que
representa el advenimiento de la neurociencia para la educación y enumerar y describir
brevemente las soluciones y ventajas de estas nuevas concepciones”.
Francisco Mora/ Neuroeducación
Ver Entrevista en el diario “El Mundo”.
http://biotmr.com/2014/04/15/la-neurociencia-demuestra-que-el-elemento-esencial-en-
el-aprendizaje-es-la-emocion/

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Sin emociones no hay aprendizaje

  • 1. FUNDACIÓN EDUCACIONAL METODISTA WILLIAM TAYLOR COLEGIO METODISTA WILLIAM TAYLOR ALTO HOSPICIO UNIDAD TÈCNICO PEDAGÓGICA Sin emociones no puede haber atención, aprendizaje ni memoria. La investigación en neurociencia asegura que el elemento esencial en el proceso de aprendizaje es la emoción porque sólo se puede aprender aquello que se ama, aquello que le dice algo nuevo a la persona, que significa algo, que sobresale del entorno. Francisco Mora (Granada, 1945), doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford y catedrático de Fisiología de la Universidad Complutense, ha publicado Neuroeducación (Alianza), un volumen con el que pretende desarrollar “las preguntas centrales que son de interés y preocupación en el mundo de la enseñanza a cualquier nivel y ayudar a desentrañar las claves de cómo contestarlas a la luz de los conocimientos más recientes de la neurociencia cognitiva”. La alegría como base del aprendizaje El científico señala que “los niños hoy aprenden, desde muy pronto, conceptos abstractos en habitaciones con ventanales sin mucha luz o luz artificial, con el rigor y la seriedad de maestros que se aleja de aquel “juego” primitivo que generaba aprender y memorizar de lo sensorial directo, “con alegría”, base de la atención y el despertar de la curiosidad”. Entender esto hoy en su raíz y desde la perspectiva de cómo funciona el cerebro y sacar ventaja de ello –afirma– “es un primer principio básico de la enseñanza con el que se puede llegar a aprender y memorizar mejor. Estos principios se pueden extender en su aplicación no solo a la enseñanza básica o durante la adolescencia sino a los más altos estudios universitarios o a estudios aplicados sea la empresa o la investigación científica”. Asimismo añade que “la neurociencia cognitiva ya nos indica, a través del estudio de la actividad de las diferentes áreas del cerebro y sus funciones que solo puede ser verdaderamente aprendido aquello que te dice algo. Aquello que llama la atención y genera emoción, aquello que es diferente y sobresale de la monotonía”.
  • 2. FUNDACIÓN EDUCACIONAL METODISTA WILLIAM TAYLOR COLEGIO METODISTA WILLIAM TAYLOR ALTO HOSPICIO UNIDAD TÈCNICO PEDAGÓGICA “La atención, ventana del conocimiento, despierta cuando hay algo nuevo en el entorno. Ese ‘algo nuevo’ apela, como hace millones de años, a la supervivencia como último significado” –añade–. “La atención nace de algo que puede significar recompensa (placer) o castigo (peligro) y que por tanto tiene que ver con nuestra propia vida”. “Pero con el devenir evolutivo y la propia civilización –advierte Mora–, aprender y memorizar son mecanismos que los hemos llevado a unos niveles tan abstractos y de tan alto calado social que escapan y se han venido alejando de las raíces inviolables, genéticas y evolutivas, de aquella alegría que en su origen significó verdaderamente aprender y memorizar”. Conocer cómo funciona el cerebro revitalizaría la enseñanza A su juicio, revitalizar hoy la enseñanza y el aprendizaje en este nuevo contexto de una cultura avanzada, “requiere un conocimiento de cómo funciona el cerebro en esos procesos y llevarlo a los maestros y los profesores para que estos finalmente lo apliquen en las aulas”. Asegura que “de esto se han dado cuenta muy recientemente prestigiosos pensadores e instituciones como el recién creado Centro de Neurociencia para la Educación de la Universidad de Cambridge o la International Mind-Brain and Education Society a través de su revista Mind, Brain and Education“. No obstante asegura que “es bien cierto que, hasta ahora, el conocimiento extraído de las neurociencias no ha sido fácil mostrarlo a los maestros y ellos transferirlo como método a la enseñanza de los niños o los estudiantes de instituto”. Reconoce que “existen problemas en la relación neurocientífico-maestro (y más allá profesores universitarios) sobre todo en el lenguaje utilizado por los primeros para dirigirse a los segundos en la transferencia de estos conocimientos. Y en los segundos, los maestros, para captar, con certeza y seguridad esos conocimientos a la hora de emplearlos con los alumnos”. “Desde esta perspectiva como base –subraya– se pretende construir este libro que propongo con el título de Neuroeducación y que tendría un formato similar al libro ¿Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?“
  • 3. FUNDACIÓN EDUCACIONAL METODISTA WILLIAM TAYLOR COLEGIO METODISTA WILLIAM TAYLOR ALTO HOSPICIO UNIDAD TÈCNICO PEDAGÓGICA Mora, utilizando un lenguaje sencillo, conciso y asequible pretende “desarrollar las contestaciones a las preguntas básicas y los componentes esenciales del problema que representa el advenimiento de la neurociencia para la educación y enumerar y describir brevemente las soluciones y ventajas de estas nuevas concepciones”. Francisco Mora/ Neuroeducación Ver Entrevista en el diario “El Mundo”. http://biotmr.com/2014/04/15/la-neurociencia-demuestra-que-el-elemento-esencial-en- el-aprendizaje-es-la-emocion/