Gasto Publico
Gasto Publico
Gasto Publico
Todo gasto público proviene directa o indirectamente de los impuestos y no todo gasto en
educación y más cuando no hay transparencia ni evaluación, se traduce en un
crecimiento o mayor bienestar social.
El gasto público es la cantidad de recursos financieros, materiales y humanos que el sector público
representado por el gobierno emplea para el cumplimiento de sus funciones, entre las que se
encuentran de manera primordial la de satisfacer los servicios públicos de la sociedad. Así mismo
el gasto público es un instrumento importante de la política económica de cualquier país pues por
medio de este, el gobierno influye en los niveles de consumo, inversión, empleo, etc. Así, el gasto
público es considerado la devolución a la sociedad de algunos recursos económicos que el
gobierno captó vía ingresos públicos, por medio de su sistema tributario principalmente.
A lo largo de la historia de los estados modernos, el entendimiento de las funciones del gobierno
para intervenir en la economía a través del gasto público ha tendido a incrementarse o
decrementarse paralelamente de acuerdo al pensamiento ideológico del gobierno en turno y/o de
la influencia de las grandes potencias económicas que confluyen en sus respectivas economías.
En nuestro siglo, el sector público aparte de realizar las funciones tradicionales de gobierno que
eran salvaguardar a sus ciudadanos a través del orden interno y externo, y administrar la justicia;
ha asumido otras funciones mucho más amplias valiéndose para ello del gasto público. En estas
actividades el sector público ha venido utilizando al gasto para tratar de dar más empleo, estimular
la actividad económica, crear la infraestructura productiva del país, dar vivienda a los trabajadores,
elevar el nivel educativo proporcionando educación gratuita, proporcionar servicios de salud, etc.
objetivos
intentar que los precios estén estables así como registrar unas tasas de desempleo bajas. Así, al invertir en empleo, el estado
estará consiguiendo que el poder adquisitivo de las personas aumente y que por tanto encontremos una activación más dinámica de
la economía.
Eckstein (1965) planteó la interrogante sobre ¿si pueden darse algunos principios que guíen el gasto
público? Al respecto opina que es el proceso político en general el que determina los gastos
gubernamentales, mientras que las decisiones específicas se adoptan en la elaboración del
presupuesto, que es una exposición detallada de los gastos e ingresos previstos por el gobierno para
un año .
Para establecer los principios que guíen el gasto público se debe tomar en cuenta los fines que se
quieran alcanzar y que pueden ser, desde reducir el gasto público al mínimo posible para que
interfiera lo menos posible con la iniciativa privada, no importando las consecuencias negativas que
ello pudiera causar y manteniendo una tendencia liberalista o desreguladora. El caso contrario sería
procurar que el gasto público alcance el nivel más alto posible para tener el gobierno gran influencia
en la economía, lo cual lleva a un tendencia intervencionista, reguladora e incluso estatista en la
actividad económica del país. De acuerdo a estos dos postulados es como se tiende a establecer
los principios del gasto público. Sin embargo, también existen ciertos principios de tipo general que
pueden ser aplicados en ambas situaciones; estos principios no se excluyen mutuamente, pero en
sí son diferentes.
En lo referente a los principios del gasto público, dos autores proponen algunos principios de tipo
general y con una definición precisa y objetiva. El primero de ellos es Harold Sommers (1967) quien
nos dice que son cuatro los principios que deben orientar el gasto público y con base a ello decidir
acerca de la magnitud y naturaleza del gasto. Los principios son los siguientes:
El Principio del Gasto Mínimo afirma que el gobierno debe gastar lo menos que sea posible, pero sin
poner en peligro la seguridad de los ciudadanos (como sería no gastar en la policía y el ejercito que
representan la seguridad interna y externa del país), así mismo sólo debe intervenir en algunos
servicios esenciales como la administración de justicia, construcción de caminos o servicios postales,
y enfatiza que cualquier servicio que pueda ser proporcionado por la iniciativa privada debe ser
excluido de los gastos del gobierno.
El principio de Mínima Interferencia con la Iniciativa Privada, dice que los bienes y servicios que
proporcionen las entidades públicas no deben competir con los que ya proporcionan la iniciativa
privada y establece que el gobierno no debe crear comercios al menudeo ni de bienes, ni servicios,
que no sean básicos a la población.
El Principio de Máxima Ocupación se refiere a la función como instrumento que tiene el gasto público
en ocasiones, con la finalidad de elevar el nivel de empleo ante un déficit de oferta laboral por parte
de la iniciativa privada como en épocas de depresión o falta de inversión para creación de empleos.
Al tratar de basarse en este principio se debe tratar de respetar el principio de interferencia mínima
con la iniciativa privada y cuando se rompe tal principio las consideraciones deben ser aplicables si
la finalidad es lograr la máxima seguridad social, el mayor ingreso nacional o un mayor nivel de vida.
El Principio de Máximo Beneficio de todo Gasto Público, se refiere sobre el máximo beneficio
colectivo, y dice que cada peso debe gastarse donde la utilidad marginal social sea mayor. La
“desutilidad” marginal social de un peso obtenido por medio de impuestos debe ser igual a la utilidad
marginal social de ese peso gastado en la mejor forma posible. El problema de este principio radica
en cual es en la actualidad el mejor bienestar público. Este principio puede considerarse como un
complemento útil de los tres principios primeros.
Si continuamos analizando los cuatro principios, se puede inferir que el principio de máxima
ocupación obedece a una política estatista mientras que el principio del gasto mínimo es la otra cara
de la moneda, pues su fundamento es liberalista o de mínima intervención gubernamental. Sin
embargo, ambos comparten los principios de mínima interferencia con la iniciativa privada y de
máximo beneficio.
El otro autor que nos enuncia algunos principios sobre el gasto público es Eckstein (1965) y sus
principios son los siguientes:
Principio de los Beneficios y los Costos Marginales.
El Principio del Menor Costo nos dice que los gastos de todo objetivo público se deben llevar a cabo
hasta el punto en que la utilidad del último peso gastado sea mayor o por lo menos igual al peso del
costo. Este principio sólo es aplicable a algunos gastos públicos, pues las situaciones reales están
siempre sujetas a error. Además, si lo anterior no fuera suficiente, la propia definición de beneficio
no supone acerca de quién reporta los costos. Así mismo no basta analizar simplemente valores
monetarios de los beneficios o costos, sino se debe considerar los efectos de la redistribución de la
riqueza en activos intangibles como el caso de la educación, la investigación, la administración de
justicia, etc., en donde no es aplicable este principio, pues sus efectos directos no son medibles en
el corto plazo o en términos económicos. Su aplicación puede llevarse a cabo en los casos de
producción de energía, servicio de transporte y en su mayor parte en obras públicas en que los
beneficios son ante todo económicos, tangibles y mensurables.
El Principio de Buscar Soluciones al Menor Costo es más simple y pragmático que el anterior y a
pesar de ello no se ha aplicado efectivamente en grado creciente. Se basa en la idea de buscar la
solución del problema a menor costo, pero no sólo económico sino también incluye el aspecto social.
El Principio de Apreciación Monetaria de los Servicios Públicos establece que el gobierno puede
proporcionar dicho servicios gratuitamente, subsidiarlos o cobrarlos a precio de mercado. Para
algunos economistas la ausencia del cobro asegura un uso máximo pero puede conducir al
despilfarro, mientras la fijación de precios es en gran medida una cuestión de eficiencia económica.
La regla de la fijación de precios es que éste sea igual al costo marginal. En la práctica los gobiernos
suelen proporcionan sus servicios a menor precio debido a consideraciones filosóficas o la influencia
de ciertos grupos sociales.
El Principio sobre Contratos con Incentivos para las Adquisiciones Gubernamentales busca que el
proveedor del gobierno ofrezca los planes más ventajosos de crédito, calidad y disponibilidad para
beneficio general de la comunidad, y que los contratos gubernamentales otorgados no sólo sean por
compromisos particulares. Si se considera al gobierno como el mayor cliente en muchos casos, el
no establecer este principio puede degenerar en una distorsión de la función real de las compras
gubernamentales.
Sobre el último Principio Relativo a las Mejoras en el Curso de la Toma de Decisiones se sugiere
que la estructura del gobierno sea tal, que determinada secretaría, ministerio o institución
gubernamental sea responsable en relación con un objetivo determinado, no existiendo competencia
intergubernamental. Esto favorece a sus respectivas entidades o dependencias. Este principio nos
indica que la información se debe de organizar de tal manera que los responsables de la política
económica tengan a la vista las alternativas más importantes, incluyendo los costos estimados no
sólo del año en curso, sino de sucesivos años. Hay que recordar que la acción gubernamental en
materia de gasto público no se puede limitar a estimaciones de corto plazo.
Con base en su clasificación económica, el gasto programable del sector público se divide en gasto
corriente y gasto de capital.
El gasto corriente:
se refiere a la adquisición de bienes y servicios que realiza el sector público durante el ejercicio
fiscal sin incrementar el patrimonio federal. Este tipo de gasto incluye las erogaciones necesarias
para que las instituciones del gobierno proporcionen servicios públicos de salud, educación,
energía eléctrica, agua potable y alcantarillado, entre otros, así como para cubrir el pago de las
pensiones y los subsidios destinados a elevar el bienestar de la población de menores ingresos. Se
incluyen aquí también los subsidios para los programas de desarrollo rural, la compra de
medicamentos y las remuneraciones a maestros, médicos, enfermeras, policías y personal militar.
El gasto de capital:
se refiere a las erogaciones que incrementan el patrimonio público e incluye el gasto de inversión
que realizan las dependencias y entidades de la administración pública federal.
Es importante señalar que esta distinción entre gasto corriente y gasto de capital es útil para
efectos contables, pero no refleja con precisión el impacto que tiene cada tipo de gasto sobre la
economía y las personas. Por ejemplo, si bien es cierto que el gasto corriente no incrementa el
patrimonio público federal, la mayor parte de dichas erogaciones, particularmente las destinadas a
educación y salud, son fundamentales para incrementar el capital humano de la población.
Destacan también los programas de desarrollo social con los que se busca mejorar las
oportunidades y la calidad de vida de los grupos con mayores carencias y rezagos. Asimismo, una
parte importante de la inversión que impulsa el sector público no se lleva a cabo directamente
mediante gasto de capital, sino a través de esquemas de inversión pública y privada, como los
proyectos de infraestructura productiva de largo plazo de inversión condicionada, los contratos de
largo plazo y los proyectos para prestación de servicios. Bajo estos esquemas, el sector privado
financia, construye y, en ocasiones, opera los activos con los cuales se suministra un bien o
servicio cuyo costo se cubre con gasto corriente del sector público. En este caso se encuentran,
por ejemplo, los esquemas de producción independiente de energía eléctrica, en donde la
inversión es realizada por una empresa privada que cuenta con un contrato de largo plazo para
suministrar electricidad a la CFE y en donde el pago por dicho suministro corresponde a una
erogación de gasto corriente.
Beneficios
El vínculo a largo plazo entre aumento del financiamiento público y el crecimiento económico
Muchas veces se habla del gasto público como si fuera una carga para una economía de mercado,
que crecería mucho más rápidamente si se redujera el gasto público. Pero la historia económica de
los últimos 150 años demuestra todo lo contrario: que, desde mediados del siglo XIX, el
crecimiento económico ha estado estrechamente relacionado con el aumento, cada vez mayor, de
la proporción del gasto público. En los países de altos ingresos, la tributación y el gasto público
como proporción de producto interno bruto (PIB) alcanzó su máximo nivel durante las dos guerras
mundiales del siglo XX, pero el nivel del gasto del estado y de la tributación permaneció alto y
siguió aumentando otra vez después de la Segunda Guerra Mundial hasta la década de 1990. No
es que éste sea el
Esto es más que una coincidencia. Tanto en los países en vías de desarrollo como en las naciones
de altos ingresos, existe una relación estadísticamente significativa entre el aumento del nivel del
gastos público y el crecimiento económico. Esta relación a largo plazo se conoce como la “Ley de
Wagner” en honor al economista que la identificó por primera vez en la década de 1990, y ha sido
confirmada repetidas veces por la gran mayoría de las investigaciones posteriores. Entre los
informes recientes figuran los siguientes: • Un análisis de 23 países de altos ingresos de 1970–
2006, realizado por dos economistas de banco central confirmó que existe “una correlación
positiva entre el gasto público y el PIB per cápita … [y] desarrollo en común de los 23 países y la
validez generalizada de la ley de Wagner” 3 • Un estudio de 51 economías en vías de desarrollo
realizado por personal del Fondo Monetario Internacional (FMI) dio por resultado la presencia de
una relación uniforme en todos los países, 12/12/2013 Page 12 of 93 PSIRU University of
Greenwich www.psiru.org confirmando “una relación de largo plazo entre el gasto público y la
producción que coincide con la ley de Wagner”. Un análisis de la India entre 1950 y 2008 también
confirmó “la validez de ley de Wagner en la India … existe una relación a largo plazo entre el
crecimiento económico y el aumento del gasto público” 4 Entonces el aumento del gasto público
no es un obstáculo que impide el crecimiento económico, sino más bien parece ser parte esencial
del crecimiento y desarrollo económicos, en todos los países. En los textos que se identifican las
razones de este vínculo, se ha señalado cómo el aumento de la proporción del gasto público ayuda
la economía de los países, de diferentes maneras: • El gasto público realiza una función decisiva en
la inversión en infraestructura. La economía entera se beneficia de tener buenas carreteras,
ferrocarriles, y suministro de energía eléctrica y agua, pero no resulta rentable para los
inversionistas privados que estas obras sean construidas por ellos mismos. En todos los países, la
inversión en la infraestructura ha sido impulsada por el sector público: durante la “edad de oro”
de la economía de EE.UU., la mayor parte de los avances de productividad se debía a la inversión
pública en la infraestructura, incluyendo carreteras y servicios de energía eléctrica.5 • El gasto
público es una forma más eficiente de producir muchos servicios. Un estudio reciente del gasto en
salud y educación en los países de la OCDE encontró que “el gasto público afecta el aumento del
PIB más que el gasto privado.” Esto concuerda con fuertes evidencias de que, en términos
económicos, el gasto público en servicios de salud es mucho más eficiente y más eficaz, en lo que
se refiere a los objetivos sanitarios, que el gasto privado en servicios de salud (ver a continuación).
Simplemente, los servicios públicos de salud son más eficientes para la economía en su totalidad.
6 • Una fuerza de trabajo con buena salud y educación es más productiva: “… la teoría del capital
humano indica que, cuando el capital está dirigido hacia los sectores de salud y educación,
programas de redistribución de esta naturaleza contribuyen también para mejorar la calidad de la
fuerza laboral, y por lo tanto la capacidad de crecimiento de la economía.” 7 • La redistribución de
los ingresos aumenta la demanda del consumidor. Esto se debe a que las personas más pobres
gastan una proporción mucho mayor de sus ingresos, de manera que al redistribuir los ingresos de
los ricos para entregarlos a los pobres, por medio de un sistema de beneficios, se estimula el
crecimiento económico: “De esta manera, las políticas de redistribución aplicadas por el estado
pueden acelerar el paso de la actividad económica hasta el punto de facilitar ingresos adicionales a
las familias con propensión marginal al consumo relativamente alto”. 8 • Los servicios públicos son
un mecanismo colectivo eficiente de seguro a largo plazo. En las economías industrializadas, un
sistema público de apoyo colectivo en caso de enfermedad, desempleo, vejez., etc. reemplaza el
papel de la familia extendida en las sociedades agrícolas. La provisión de servicios públicos y
seguro social permite que las personas gasten más en lugar de usar sus ahorros para protegerse. •
La estabilidad social y económica produce beneficios generalizados. “Los patrones posibles de
evolución económica que corresponden a la opción de no contar con un estado de bienestar
incluyen el caos y el estancamiento, y el desarrollo de sistemas económicos nuevos y quizá sin
precedentes”. 9 En comparación con las décadas de 1980 y 1990, parece que en muchos países el
gasto público ha dejado de aumentar. Algunos analistas consideran que esto se debe a que, en los
países ricos, han desaparecido las ventajas económicas del gasto público, porque la carga de los
impuestos actúa como un freno económico y contrarresta los beneficios del gasto público. Sin
embargo, en la mayoría de los países de altos ingresos, la tendencia general es nuevamente de
aumento. Esta renovada tendencia de aumento se ha acelerado más todavía después de la crisis
de 2008, de manera que el crecimiento del gasto público ha vuelto a su tendencia de largo plazo.
La crisis económica y las políticas que se han aplicado para responder a la misma han afectado
fuertemente el gasto público, especialmente en 12/12/2013 Page 13 of 93 PSIRU University of
Greenwich www.psiru.org los países de la OCDE. En todos los países, el gasto público dio un salto
de un 3 % a 4 % del PIB en un año. En 2009, el nivel promedio en los 27 países de la UE superó, por
primera vez, el 50%, y en EE.UU. y Japón sobrepasó el 40%, también por primera vez. Además, en
los países en transición y en vías de desarrollo, se puede ver el mismo patrón donde se deja de
aumentar el gasto público. En la India, por ejemplo, al introducirse políticas neoliberales en la
década de 1990, se detuvo el crecimiento del gasto público, hasta que, después de la elección de
un gobierno socialdemócrata en 2004, el gasto público comenzó a aumentar nuevamente. Esta
reducción de la velocidad de aumento del gasto público se explica mejor por el hecho de que las
tendencias del gasto público dependen de decisiones políticas. El gasto público trae auténticos
beneficios económicos y sociales, pero las decisiones sobre el nivel del mismo son siempre el
resultado de procesos políticos: no hay ningún mecanismo de mercado que desarrolle
automáticamente un sector público más grande. Entonces, la creación de estados del bienestar y
el desarrollo de los servicios públicos han estado fuertemente asociados con el auge de gobiernos
socialdemócratas en Europa, y en los países en vías de desarrollo que habían logrado
recientemente su independencia. Sin embargo, en la década de 1980, debido a la propagación de
políticas neoliberales, encabezada por los gobiernos de Thatcher, Reagan y Pinochet en el Reino
Unido, EE.UU. y Chile respectivamente, en el hemisferio norte se suspendió por un tiempo la
tendencia de aumento del gasto público, y en los países en transición y en vías de desarrollo en el
hemisferio sur se produjo una alteración más violenta de las tendencias que se habían notado a
través de su historia. Las ventajas económicas a largo plazo de un mayor gasto público siguen
iguales. Es posible que un factor causante de la crisis económica fuera el intento de reemplazar el
motor económico del gasto público con una burbuja financiera, que ahora ha fracasado.
Gasto público y empleo El gasto público respalda el empleo de tres maneras: • Por el
empleo directo de trabajadores de los servicios públicos; • Por el empleo indirecto de
trabajadores, por parte de contratistas que proveen bienes y servicios tercerizados; • Por el
empleo de trabajadores en proyectos de la infraestructura. La tabla que figura a continuación
muestra una estimación del porcentaje de los puestos de trabajo financiados por el gasto público,
incluyendo los puestos de trabajo adicionales financiados por el “efecto multiplicador” del gasto
del consumidor. Éstas son estimaciones aproximadas en promedio a nivel mundial, que
demuestran lo siguiente: • Que un 40% de todos los trabajos depende del gasto público: un 15%
como empleados del estado, pero también un 25% en el sector privado. • Que del gasto público y
los servicios públicos depende un 50% de los puestos de trabajo de la economía, incluyendo los
servicios públicos esenciales de agua, energía y saneamiento – dos veces más en el sector privado
que en el sector público. Tabla 9. A nivel mundial: puestos de trabajo que dependen del gasto
público y de los servicios públicos (en % de todos los empleados) Empleados públicos Empleados
del sector privado Total Gasto público en total 15 25 40 Servicios públicos esenciales (todos
juntos) 2 8 10 Servicios públicos en total 17 33 50 12/12/2013 Page 26 of 93 PSIRU University of
Greenwich www.psiru.org F
Funciones sociales y ambientales del gasto público La función social del gasto
público permite mayor desarrollo de la capacidad social e individual. Cuando las personas cuentan
con buena salud y educación, tienen mayor potencial para desarrollar su propia capacidad, que es
fundamental en el desarrollo social, tal como lo plantea Amartya Sen, filósofo y economista de la
India, ganador del Premio Nóbel en Ciencias Económicas. 68 En esta sección de nuestro informe,
se examina cómo el gasto público procede de tres maneras: • Extendiendo la igualdad, de modo
que los beneficios de los recursos económicos se distribuyen en forma mucho más igualitaria; •
Debido a su mayor efectividad en la provisión de servicios importantes para la sociedad, como los
servicios de salud; • Protegiendo el medio ambiente y desarrollando fuentes de energía renovable.
Efectividad de los servicios públicos Las ventajas generales del gasto público se deben en
parte a la eficiencia relativa de los servicios públicos como una forma de proveer servicios que
benefician a la sociedad en su totalidad, lo cual se demuestra al analizar servicios específicos. Esta
sección del informe establece las ventajas relativas que ofrecen los servicios públicos de salud, al
demostrar su mayor eficiencia y efectividad en comparación con sistemas basados en asistencia
médica privada. Luego se refiere a la vivienda del sector público, que ofrece una manera más
eficiente de proveer un hogar a la población, en vez de obligar a todo el mundo a tratar de
comprar una vivienda en el mercado, sistema que ha dado por resultado hipotecas subprime
insostenibles. 7.1. Eficiencia y efectividad de los servicios públicos de salud El gasto en los servicios
de salud es mayor en aquellos países donde el PIB es más alto, tal como se muestra en el gráfico
que figura a continuación. Los datos incluyen tanto el gasto público como el privado, pero el gasto
público constituye la mayor parte en todos los países de la OCDE, excepto México y EE.UU. Esto se
debe claramente a factores específicos. Los datos comparativos sobre EE.UU. y otros países de la
OCDE demuestran que los sistemas de salud basados en el gasto privado son menos eficientes y
menos eficaces los sistemas basados en financiamiento público. Como consecuencia, el gasto
público en la asistencia médica ha incidido de manera positiva en el crecimiento económico, pero
éste no es el caso del gasto privado en asistencia médica. 80 Gráfico M. Gasto per cápita en
servicios de salud y PIB per cápita, países de la OCDE, 2007 12/12/2013 Page 41 of 93 PSIRU
University of Greenwich www.psiru.org El sistema de asistencia médica de
Medio ambiente: financiamiento público para abordar el problema del cambio climático El
mayor desafío que enfrentan los países en todo el mundo es cómo abordar el cambio climático.
Las medidas requeridas incluyen cambiar a fuentes renovables de energía para generar
electricidad, invertir en procesos industriales que tengan mejor rendimiento energético y en
viviendas que conserven mejor la energía, y desarrollar sistemas públicos de transporte para
reducir el uso de los automóviles. 12/12/2013 Page 45 of 93 PSIRU University of Greenwich
www.psiru.org Se ha calculado que el costo, a nivel mundial, de todas las medidas que se
requieren para reducir suficientemente las emisiones de carbono es de 1% a 3% del PIB mundial.
Las Naciones Unidas calcula que tres cuartas partes de esta cantidad tendrá que provenir de las
finanzas públicas. Estas cifras significan que a nivel mundial el gasto público tendrá que aumentar
en aproximadamente 1,5 % del PIB total, simplemente por las medidas que se deben tomar para
abordar el problema del cambio climático. Este proceso ya ha empezado. Los programas de
estímulo introducidos por los gobiernos para combatir la recesión incluyen muchos proyectos de
inversión “verdes”, que se calcula tienen un valor de más de $436 billones en total – todo lo cual
proviene de las finanzas públicas. Esta parte de los programas de estímulo no se eliminará cuando
termine la crisis: el gasto tendrá que continuar en este mismo nivel, y en un nivel superior,
durante varias décadas, para combatir el cambio climático. El proceso mismo de cambio a
sistemas sostenibles de energía en sí creará nuevos puestos de trabajo. Se estima que en EE.UU.,
por cada $1 billón del gasto público en proyectos de energía verde se podrá crear 33.000 puestos
de trabajo. En varios países, grupos de sindicalistas han elaborado propuestas para programas de
inversión pública en eficiencia energética, transporte público y desarrollo de fuentes renovables
de energía, que podrían crear un millón de nuevos puestos de trabajo al año. Según la Cumbre de
la ONU sobre el Cambio Climático (COP15), realizada en Copenhague en diciembre de 2009, para
el año 2020, los países en vías de desarrollo requerirán una inversión de $100 billones al año. El
FMI calcula que un 60% de esa cantidad tiene que provenir de fondos públicos, a través de una
combinación de: (a) fondos públicos provistos por los gobiernos, que provean financiamiento
público como “capital inicial” para un fondo verde; (b) préstamos mayores logrados por medio de
la emisión de nuevos bonos del estado; (c) fondos públicos para subvencionar becas y préstamos
baratos; y (d) nuevos ingresos fiscales, por ejemplo a través de impuestos al carbono.86 Al mismo
tiempo, en los países en vías de desarrollo, es necesario extender el proceso mismo de
electrificación – para lo cual se requiere disponer de otros US$35 billones al año, y para financiarlo
se necesitan fondos del gobierno y también fondos de ayuda. Creará demanda adicional de
electricidad, pero al mismo tiempo reemplazará los generadores ineficientes y contaminantes de
diesel que se usan extensivamente en muchos países, tanto en áreas urbanas como rurales donde
no se cuente con conexión a una red de energía eléctrica. También se puede economizar usando
sistemas públicos de adquisición. Por ejemplo, en Uganda y Vietnam “la adquisición a granel de 1
millón de luces fluorescentes compactos redujo considerablemente el costo de las lámparas y
redujo en 30 megavatios la demanda en horas de uso máximo. 87 Estas políticas requieren
financiamiento y planificación coherentes, con características que el mercado no puede ofrecer.
Una consecuencia es que las autoridades públicas han comenzando a señalar que es posible que
se tenga que revocar la liberalización de los mercados de energía eléctrica en el hemisferio norte
(ver el Cuadro). Sin embargo, incluso en los mercados liberalizados, son sólo las compañías
estatales que invierten dinero en investigación y desarrollo (I+D); el sector privado no invierte en
I+D: En las últimas dos décadas se ha visto una pasmosa reducción de la inversión en I+D en los
campos de la energía y electricidad. Este informe señala que este fenómeno generalizado se debe
principalmente a los procesos de liberalización y privatización de los mercados de electricidad, a
consecuencia de lo cual las empresas de energía eléctrica han reducido dramáticamente su gasto
en I+D. Sin embargo, al analizar más detalladamente los datos recientes relacionados con diez
importantes empresas de electricidad del mundo, se ve que no todas se comportaron igual. La
reducción del gasto fue especialmente notoria en las empresas privadas o recién privatizadas,
mientras las que permanecían en el sector público no redujeron el trabajo de I+D. 88
Gasto público
Introducción
El gasto público en general tiene un efecto negativo en el crecimiento económico, y por tanto se
debe reforzar su focalización en aspectos sociales que contribuyan al bienestar social,
enfatizando la importancia del gasto en educación, por su impacto de mediano plazo, y
en programas de subsidio directo como las Pensiones Asistenciales o más particularmente en la
actual coyuntura, en programas de empleo de emergencia, así como también reducir
los gastos innecesarios.
Durante el primer milenio de la era Cristiana no hubo en el mundo crecimiento económico. En
esa época la mayoría de los habitantes no mejoraron sus niveles de vida.
Donde se inició el crecimiento sostenido, los Países Bajos en el siglo XVI o Inglaterra en el XIX,
se debió fundamentalmente a innovaciones y a un entorno jurídico que garantizó
los derechos de propiedad y la paz social. En el siglo XX crecieron aquellos países donde
hubo seguridad en los derechos de propiedad, paz y libertad económica.
Dos políticas económicas impidieron el crecimiento sostenido en varios países en el siglo XX.
Una, la pretensión de los gobernantes de planificar centralmente la economía en
el socialismo real, sistema afortunadamente superado en la mayor parte del mundo. La
otra política, todavía vigente en la mente de muchos gobernantes, consiste en incentivar el
crecimiento a través del mayor gasto público y el déficit presupuestal.
Los datos empíricos nos demuestran que los gastos deficitarios, financiados con inflación o
deuda, tienen efectos negativos netos para la sociedad. Mantener niveles altos de inflación o
deuda no significa mayor crecimiento sostenible.
Buscar el crecimiento mediante un déficit presupuestal es ilusorio y, en el mejor de los casos,
transitorio. Aunque políticamente puede ayudar a un partido a ganar elecciones, perjudica
tarde o temprano a los electores, que creyeron en el estado como fuente directa de crecimiento.
Un gobierno puede ayudar al crecimiento al mantener la paz, el respeto a la propiedad,
mínimas reglamentaciones y un bajo costo fiscal para los ciudadanos.
Un estudio de Libertad y Desarrollo determinó que tanto el gasto total como el gasto
en consumo en bienes y servicios como porcentaje del PGB tienen un efecto negativo y
significativo en el crecimiento de la productividad. La estimación indica que un aumento de
10% en el gasto total hace disminuir la tasa de crecimiento de la productividad del sector
privado en 1,87 puntos porcentuales en promedio anual y un aumento similar en el gasto de
consumo hace disminuir la tasa de crecimiento de la productividad en 2,17 puntos porcentuales
en promedio anual.
Este presupuesto del gasto público debiera orientar los recursos a áreas de
mayor rentabilidad social, en que el gasto fiscal tenga un impacto efectivo en el bienestar, tales
como educación, seguridad y empleos de emergencia. Asimismo, se debe eliminar o reducir con
una política de austeridad áreas del presupuesto como los bienes y servicios de consumo que
pueden ser evitados y todas aquellas inversiones innecesarias.
Análisis Beneficio - Costo
En un análisis beneficio-costo se debe explicar la rentabilidad social de un proyecto en
términos de generación de empleo o ingresos (por ejemplo: costo por puesto
de trabajo generado, aumento de ingresos esperado debidos a la capacitación, comparada con
el costo de la misma). Indicar otros beneficios complementarios del proyecto. De ser posible
hallar el Valor Presente Neto y la tasa interna de retorno del proyecto. Además se deben
explicar las estrategias de recuperación de costos que le den sostenibilidad al proyecto y
permitan aumentar el impacto. En este mismo análisis de incluirse la explicación de los
montos, el origen y los usos de los fondos de contrapartida ofrecidos; además, se debe
fundamentar que los costos administrativos están acotados a límites razonables y que la mayor
parte de los recursos se transfiere efectivamente a los beneficiarios.
Existen leyes que regulan de manera integral el endeudamiento externo e interno del Sector
Público, estableciendo requisitos y procedimientosnecesarios para la aprobación
de operaciones de Endeudamiento Externo e Interno, operaciones de cobertura de riesgo y
operaciones de renegociación, así como otras disposiciones de carácter general y
complementario sobre aspectos diversos asociados al endeudamiento público.
Tales requisitos y procedimientos son los mismos que se encuentran vigentes a la fecha, en
aplicación de la Ley N° 27424, Ley de Endeudamiento del Sector Público para el Año Fiscal
2001. Entre ellos, por su importancia y haber sido incluida recién a partir de la mencionada
Ley, cabe resaltar la disposición que autoriza a algunos organismos a celebrar operaciones de
cobertura de riesgo, como swaps de monedas y/o tasas de interés, la misma que resulta
necesaria para una eficiente administración de la Deuda Pública, en el contexto de la creciente
complejidad y desarrollo de los mercados de capitales internacionales.
El monto máximo de concertación que se autoriza en la Ley, constituye un límite referencial
para las operaciones de endeudamiento que el Gobierno Central puede acordar o garantizar en
el ejercicio fiscal respectivo, para cubrir sus necesidades de financiamiento y de las Instancias
Descentralizadas, así como de otras entidades del Sector Público. El monto de operaciones que
finalmente sean concertadas con cargo a tal autorización, depende de diversos factores, como
los relacionados con el cumplimiento de los requisitos establecidos para aprobar las
operaciones y las políticas que bajo condiciones específicas disponga el gobierno.
Para establecer el monto para el Apoyo a la Balanza de Pagos, así como la emisión
de bonos internos para fondeo, se ha considerado el requerimiento de recursos del Sector
Público, estimado empleando las proyecciones del Marco Macroeconómico Multianual (MMM)
y que se encuentra determinado básicamente por las obligaciones del servicio de la deuda, así
como la eventualidad de ingresos por privatización menores a los previstos.
Respecto al monto de concertaciones para proyectos, teniendo en cuenta las limitaciones en el
gasto público, y por tanto en el desembolso de créditospara proyectos, se ha establecido la
conveniencia de evitar en lo posible la concertación de operaciones en el año 2003, a fin de
evitar incrementar el nivel ya elevado de saldos no desembolsados de créditos vigentes; por lo
cual, la propuesta, tanto por la fuente externa como por la interna, obedece solo a la necesidad
de contar con el marco legal que permita la gestión y eventual concertación de operaciones sin
recurrir a la
emisión de normas de urgencia.
Las concertaciones externas e internas que se efectúen con cargo a los montos autorizados,
estarían generando desembolsos para el Apoyo a la Balanza de Pagos (preferentemente
créditos), que permitirán completar los recursos necesarios para financiar la atención del
servicio de deuda en el año. Tales desembolsos implican requerimientos para el pago de
intereses en el mismo año.
Análisis de Programas Específicos
La planeación es el proceso a través del cual deberán fijarse las prioridades, los objetivos, las
previsiones básicas y los resultados que se pretenden alcanzar por el Programa de Desarrollo
Social.
La planeación permite vincular la operación e instrumentación de los programas específicos
con los objetivos generales establecidos en el Programa. En ella participarán los grupos
sociales involucrados, a través de un proceso de consulta pública impulsada por las
dependencias y entidades de la Administración, conforme a lo dispuesto por la ley
de Participación Ciudadana y la ley de Planeación para el Desarrollo.
Los criterios de ejecución del Programa de Desarrollo Social especificarán anualmente las
estrategias para alcanzar sus objetivos, y serán la base para la presupuestación del gasto
público en Desarrollo Social; en ellos se contendrá:
El gasto público destinado al Desarrollo Social, procurando que mantenga siempre
incrementos reales;
Las prioridades en materia de Desarrollo Social; así como, las condiciones mínimas en las
áreas de educación, salud, nutrición e infraestructura social básica, que requieren los
habitantes del Distrito Federal;
Los objetivos, que se pretenden alcanzar en cada uno los aspectos de las acciones para el
Desarrollo Social; y
El monto del gasto que se ejercerá en cada uno de los aspectos de las acciones para el
Desarrollo Social.
Impuestos
Incidencia impositiva
La incidencia impositiva es el estudio para determinar quien soporta la carga de un impuesto (o
carga fiscal). Los impuestos que crea el gobierno pueden imponerse legalmente a los
compradores o a los vendedores, pero ¿quién soporta la carga fiscal? Para contestar esta
pregunta es necesario descomponer nuestro análisis en tres pasos:
1. Investigar si la disposición legal del impuesto afecta a la curva de demanda o a la curva
de oferta
2. Investigar hacia adonde se desplaza la curva
3. Analizar como se afecta el equilibrio inicial
En la elección de un sistema impositivo confluyen varios objetivos de política económica. De
esta forma, no puede juzgarse una estructura tributaria simplemente por su incidencia
distributiva. Este es, sin duda, uno de sus aspectos esenciales, pero no deben descuidarse otros
elementos que hacen a la elección de un buen sistema tributario. En principio éste debe
cumplir adecuadamente una de sus funciones esenciales: la recaudatoria. Los impuestos son la
forma de financiar los gastos por lo que resulta obvio que una estructura de impuestos
progresiva y eficiente, pero de bajo poder de recaudación, no es de mucha utilidad. Otro de los
principales objetivos es minimizar las distorsiones que éste pueda generar, e incluso solucionar
algunas ocasionadas por "fallas de mercado".
Muchas veces los objetivos de equidad, eficiencia y poder recaudatorio no son todos
compatibles y es tarea de quien hace política económica elegir la mejor combinación entre
ellos.
El tema de la incidencia tributaria es una cuestión sumamente importante y difícil de tratar. Es
importante por cuanto es la pieza esencial para completar el efecto de la acción estatal sobre
la distribución del ingreso vía política fiscal. Sin una idea clara de quiénes son los que
finalmente sufren las consecuencias económicas de los impuestos, es imposible evaluar la
acción estatal en lo que respecta al objetivo "equidad". La cuestión de la incidencia tributaria
es, sin embargo, difícil de abordar, ya que requiere de estudios más detallados sobre las
condiciones de todos los mercados, o al menos, de varios mercados claves.
Esta sección debe verse, simplemente, como un acercamiento a la incidencia tributaria, y por lo
tanto los resultados que se presentan deben ser tomados como hipotéticos. De ninguna manera
deben sacarse conclusiones de política apresuradas en base a estos resultados. Por último, es
aconsejable la realización de estudios más integrales y exhaustivos que permitan tener una idea
más acabada de la incidencia del sistema tributario.
A continuación realizamos algunas consideraciones sobre el financiamiento y posteriormente
presentamos los supuestos en los que se basa nuestra estimación. En primer lugar, la hacienda
pública se forma con una serie de recursos, pero hemos acotado el financiamiento del gasto
social a la parte impositiva. Por lo tanto, se excluye la deuda que finalmente es pagada con
impuestos. Esta cuestión incorporaría problemas de incidencia intergeneracional que son muy
difíciles de evaluar.
En segundo lugar, la estructura tributaria de cada nivel de gobierno es distinta, y sería
necesario computar la incidencia para cada uno de ellos.
En tercer lugar, si trabajáramos con la estructura impositiva que financia cada gasto sería
necesario computar la incidencia distributiva de cada impuesto. Es decir, se trataría de ver
quienes son los que realmente pagan los impuestos. Puede ocurrir que el impacto de un
impuesto sea diferente a su real incidencia sobre el ingreso real de una persona. El "impacto"
hace referencia al responsable legal del pago del impuesto. Este, sin embargo, puede trasladar
parte o la totalidad de la carga del impuesto a otros agentes económicos. Por lo tanto, la
incidencia impositiva se refiere al efecto final del tributo sobre quienes realmente sufren la
carga económica del impuesto. Se deduce que la incidencia de un impuesto depende de las
condiciones de oferta y demanda de los mercados de bienes, servicios y factores. Si bien resulta
relativamente simple en teoría, el cómputo de la incidencia no es en la práctica una tarea
sencilla. Un enfoque ideal sería el de estimar un modelo de equilibrio general donde
simultáneamente se determinen los parámetros en todos los mercados. Dada
la escasez de información disponible, este camino es inviable. Otra alternativa es estimar
con modelos de equilibrio parcial las condiciones de mercados particulares. Aunque más
sencilla, esta alternativa tampoco resulta fácil de implementar. Son pocos los estudios
sectoriales con resultados robustos para el caso argentino e incluso a nivel mundial.
En cuarto lugar, un aspecto importante resaltado en la teoría económica es el carácter
distorsivo de los impuestos. Esto hace referencia al hecho que los tributos modifican
el comportamiento de los agentes económicos, quienes cambian sus conductas para eludir el
impuesto. Al computar el "costo" del impuesto, no debe olvidarse
el daño adicional, producto de la distorsión. Tal distorsión (llamada "peso muerto del
impuesto") depende de las elasticidades de oferta y demanda. En general, en la mayoría de los
estudios sobre el tema se ignora este aspecto, lo cual responde a la dificultad en estimar el
monto del costo de la distorsión y en discernir quienes son los que finalmente sufren sus
consecuencias.
Por último, la evasión introduce un problema adicional en este tipo de trabajos. En principio lo
que se trata de medir es la incidencia tributaria real y no la potencial (la planeada por las
autoridades). Interesa saber quienes pagan los impuestos y no quienes deberían pagarlos. El
problema radica, obviamente, en la dificultad para saber quienes pagan y quienes evaden.
Nuevo equilibrio
La cantidad de equilibrio disminuye. El precio que pagan los compradores se incrementa,
mientras que el precio que reciben los vendedores disminuye. Un análisis de
incidencia muestra que ambos, los compradores y los vendedores pagan el impuesto. ¿Quién
soporta la mayor carga impositiva? La respuesta depende de la elasticidad-precio de la
demanda.
Si la demanda del producto es inelástica la mayor carga fiscal recae sobre los compradores,
mientras que si la demanda del producto es elástica ésta recae principalmente sobre los
productores (vendedores). Pero ¿qué sucede cuando el impuesto se cobra legalmente a los
vendedores? El análisis de éste impuesto es similar, la única diferencia es que se desplaza la
curva de oferta. Esto es, disminuye.
La incidencia impositiva también depende de la elasticidad-precio de la oferta. Cuando la
oferta es elástica y la demanda inelástica, la mayor carga fiscal la reciben los compradores.
Cuando la oferta es inelástica y la demanda elástica, la mayor incidencia impositiva se va hacia
los vendedores. En conclusión podemos decir que la incidencia fiscal es mayor en aquella parte
del mercado con la menor elasticidad, es decir, si la demanda es más inelástica que la oferta,
entonces la mayor parte de la carga fiscal recae sobre los compradores y, si la oferta es más
inelástica que la demanda, entonces la mayor parte de la carga fiscal recae sobre los
vendedores.
Eficiencia Económica
En la mayoría de las empresas comerciales, la eficiencia económica es el factor primordial que
determina el tipo de sistema empleado. No existen muchas personas dispuestas a dedicarse a
una actividad sin percibir una remuneración en dinero que se considere satisfactoria. El
término eficiencia económica es mal empleado muy frecuentemente ya que se ignora el
significado de este concepto: Alta eficiencia económica NO SIGNIFICA costos muy bajos, Alta
eficiencia económica NO SIGNIFICA altísima producción, Alta eficiencia económica NO
SIGNIFICA máxima eficiencia biológica.
El gasto público se financia primordialmente mediante los impuestos. Estos afectan múltiples
aspectos de la actividad económica, y por lo tanto, debe considerarse detenidamente su diseño.
Tres características son de especial relevancia:
En tanto que los impuestos afectan los incentivos, pueden alterar el comportamiento de los
consumidores, productores o trabajadores, de tal forma que se reduce la eficiencia
económica
Un sistema tributario ideal debería minimizar en la medida de lo posible los efectos
negativos sobre la eficiencia económica.
El impacto diferencial de los impuestos en los distintos sectores de la población se relaciona
con la problemática de la equidad o justicia. Dentro de la equidad existe un triple desafío.
Primero, la búsqueda de la equidad horizontal, es decir, igual tratamiento a sujetos u
objetos imponibles parecidos. Segundo, el cumplimiento de objetivos de equidad vertical,
que implica que aquéllos que tienen una mayor capacidad contributiva efectivamente
paguen proporcionalmente más. Y finalmente, la interacción entre la búsqueda de mayor
equidad y sus consecuencias sobre la eficiencia económica.
Un sistema tributario ideal debería tener una gran eficacia recaudatoria , que incluye la
capacidad para hacer cumplir las reglas fiscales y bajos costos de hacerlas cumplir. Esta es
una consideración importante en la medida que es afectada por y tiene influencia en la
eficiencia y la equidad del sistema impositivo.
Dadas las características específicas de cada impuesto en cuanto a eficiencia económica,
equidad horizontal y vertical y eficacia en la recaudación, se propone:
1. Eliminar los impuestos más distorsivos.
2. Modificar aquéllos impuestos que serán centrales en el sistema tributario.
3. Crear impuestos para reforzar la recaudación, especialmente a nivel provincial.
Impuestos óptimos
La teoría de impuestos óptimos (con tasa variable) se inicia con Mirlees (1971), que mediante
un modelo simple, especial (sólo un bien de consumo; consumidores con preferencias
idénticas, sólo diferentes en sus salarios; trabajo en esencia homogéneo), estudia por primera
vez en forma rigurosa la vieja discusión sobre los efectos (recaudación, distribución, eficiencia)
del impuesto al ingreso.
Los impuestos óptimos consisten en gravar más al bien complementario (o menos substituto)
del exento y gravar menos al bien más substituto del exento. En 1975 Dixit indicó que el
resultado de Corlett y Hague y de Meade parecía no cumplirse cuando los bienes gravables son
más de dos, y en 1984 Schenone, Rodríguez y Mantel demostraron esta conjetura de Dixit. La
existencia de bienes no susceptibles de ser gravados es una noticia muy desalentadora. Por su
causa, un impuesto uniforme sobre todos los bienes gravables no es, en general, óptimo. La
estructura tributaria óptima, en cambio, consiste en una tasa para cada bien que depende, en
general, de las elasticidades-precio cruzadas entre ese bien y todos los demás bienes de
la economía.
Estructura Impositiva en Venezuela
El Código Orgánico Tributario afirma en cuanto a la estructura impositiva:
Las prórrogas y demás facilidades para el pago de impuestos no se aplicarán en los casos de
obligaciones provenientes de tributos retenidos o percibidos, así como de impuestos
indirectos cuya estructura y traslación prevea la figura de los denominados créditos y
débitos fiscales.
La compensación no será oponible en los impuestos indirectos cuya estructura y traslación
prevea las figuras de los denominados débito y créditofiscales, salvo expresa disposición
legal en contrario. La imposibilidad de oponer la compensación será extensible tanto al
débito y crédito fiscales previstos en la estructura y traslación del impuesto indirecto, como
a la cuota tributaria resultante de su proceso de determinación.
La flexibilidad fiscal abarca conceptos como la estructura impositiva,
la competitividad impositiva, presiones sobre gastos del Sector público y la capacidad operativa
del sector gubernamental en general y el total de equilibrios fiscales del mismo. También se
toma en cuenta la política fiscal, el objetivo del endeudamiento del sector público y sus
implicancias inflacionarias. Standard & Poor´s, como la mayoría de las calificadoras
internacionales-, considera relevante que los Gobiernos tengan un moderado Gasto Público que
evite excesivas presiones impositivas al resto de los agentes económicos. De allí se desprende el
concepto de competitividad impositiva, ya que las inversiones eligen destinos sin
gran presión tributaria.
Podemos apreciar que la flexibilidad fiscal que evalúan las calificadoras está en línea con los
argumentos neoclásicos que pregonan los organismos internacionales de crédito. No se observa
en la calificación de Standard & Poor´s un análisis cualitativo de las erogaciones
gubernamentales ni una evaluación de las situaciones fiscales primarias sin intereses de deuda
de los países, lo cual denota que se busca calificar el potencial de recursos para afrontar el pago
de obligaciones.
La política fiscal en Venezuela no sólo es volátil, adicionalmente no se utiliza como un
instrumento para contrarrestar los efectos adversos del ciclo económico. La alta volatilidad de
los resultados macroeconómicos es incrementada por la tendencia más bien procíclica de la
política fiscal. Este sesgo procíclico ha sido particularmente acentuado en las coyunturas
recesivas, aumentándose así aún más las fluctuaciones del producto y el empleo en las
oportunidades en que severos shocks negativos impactaron la economía tanto desde el sector
externo como desde los ámbitos internos.
Deuda
Teoría
La deuda es el vínculo en virtud del cual una persona, denominada deudor, se compromete a
pagar a otra, denominada acreedor, una suma determinada de dinero o ciertos bienes y
servicios específicos. Las deudas se originan normalmente cuando los acreedores otorgan
préstamos a los deudores, que éstos entonces se comprometen a devolver en cierto plazo y bajo
determinadas condiciones. Entre estas últimas la más corriente es la que fija la tasa de
interés que habrá de devengar el préstamo.
Las economías modernas se basan en gran parte sobre las deudas a corto o largo plazo que
contraen los particulares, las empresas y el Estado. Sólo las transacciones de menor cuantía
suelen pagarse en efectivo pues para casi todas las demás se emplean diversas formas de
crédito. Las deudas, por lo general, quedan legalmente registradas mediante el uso de
instrumentos mercantiles específicos: pagarés, letras de cambio, bonos, etc.
Deuda Interna
La deuda pública o deuda interna es el volumen a que ascienden los préstamos obtenidos por el
Tesoro Público de un país, de los bancos, entidades económicas y personas particulares a
cambio del reembolso de sus capitales, transcurrido un período de tiempo determinado, y del
consiguiente pago de sus intereses.
Deuda Externa
La Deuda Externa de un país es la documentada en moneda extranjera y colocada en los
mercados financieros internacionales, independientemente de que parte de las obligaciones
emitidas pudiesen encontrarse en poder de residentes venezolanos.
Deuda y Equilibrio Económico
El hecho de que un país no pague sus obligaciones con los organismos de crédito
internacionales es la prueba del fracaso de un país, aunque pagar en momentos difíciles sería
mucho más grave, porque pondríamos en riesgo el equilibrio económico.
Sin dudas el mayor impacto sobre el equilibrio económico es la ruptura del presupuesto
económico. Es obligación exclusiva de la Concedente recomponer este equilibrio restaurando
las bases económicas del contrato.
Respecto a la relación devaluación - equilibrio económico financiero de la Concesión, resulta
claro del propio texto contractual como de los antecedentes del proceso licitatorio que el riesgo
de una devaluación nunca fue una variable que pesara sobre los accionistas dado que el
contrato otorga respecto de la equivalencia económica de la convertibilidad un
verdadero seguro de cambio.
Los negocios de estas características tienen 3 fuentes de financiamiento para sus inversiones:
capital propio, deuda financiera y reinversión de flujos de fondos positivos. Tanto la deuda
financiera como el capital de los accionistas (capital social más ganancias reservadas) no son
gratuitos sino que remunerados por el negocio.
La deuda financiera tiene una remuneración explícita en las condiciones de financiamiento a
través de la tasa de interés y un plazo predeterminado de devolución.