Resumen Derecho de Los Contratos (2022)
Resumen Derecho de Los Contratos (2022)
Resumen Derecho de Los Contratos (2022)
Derecho de
los Contratos
1°Cuatrimestre
2022
UNIDAD 1: ASPECTOS GENERALES DE LOS CONTRATOS
LA CONCEPCION DE CONTRATO EN EL MARCO DE LA LEGISLACION ARGENTINA Y SU EVOLUCION HISTORICA
LA NOCION DE CONTRATO
Según el artículo 957 del Código Civil y Comercial, el contrato “es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes
manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas
patrimoniales”. Se trata entonces de un acto voluntario lícito en el que actúan, por lo menos, dos partes que prestan
su consentimiento, con la finalidad inmediata de establecer entre ellas relaciones jurídicas cuyo objeto es
patrimonial. Se trata del centro de vida de los negocios, de un instrumento práctico que realiza las más variadas
finalidades de la vida económica que requieren la composición de intereses inicialmente opuestos o no coincidentes.
PRESENTACION
Históricamente la doctrina se ocupó de este tema con la atención puesta, sobre todo, en dos aspectos centrales: la
autonomía de la voluntad y el efecto vinculante del contrato para las partes. No hay dudas de que esa concepción
respondía a un contexto histórico propio de la codificación del siglo XIX que, en sus ideas liberales, integraba una
suerte de trinomio en el derecho privado entre la propiedad privada, la autonomía de la voluntad y la
responsabilidad por culpa.
Luego, hoy en día, esos principios básicos se complementan y se perfilan junto con muchos otros. La intervención
estatal en la materia tuvo lugar a lo largo del siglo XX con relativa frecuencia, sobre todo a partir de las distintas crisis
económicas, y hoy aparece indiscutida para revertir desigualdades contractuales que se presentan, por ejemplo, en
los contratos de consumo. En cualquier caso, explicar hoy los fundamentos de la materia únicamente en función de
la autonomía de la voluntad y la fuerza obligatoria del contrato es insuficiente, por lo cual actualizaremos su análisis.
Esta idea se ve verdaderamente puesta en crisis a partir de las distintas categorías contractuales que reconoce la
legislación actual, como los contratos de consumo y los contratos de adhesión, ya que en estos casos la idea de las
partes ideando libremente el contenido del negocio aparece desvirtuada cuando no totalmente ausente.
Hay en estos casos una parte, la más débil de la relación contractual, que carece de poder de decisión en lo que tiene
relación con el contenido sustancial de ese contrato. De esta manera, compartimos que este aspecto de la libertad
contractual ha quedado restringido a los contratos negociados o paritarios. En los otros casos apuntados, los
contratos de consumo y adhesión, se ve intervenida por la actividad estatal que busca equilibrio en esas relaciones.
LA BUENA FE
El artículo 961 del Código Civil y Comercial prevé que “Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de
buena fe. Obligan no sólo a lo que está formalmente expresado, sino a todas las consecuencias que puedan
considerarse comprendidas en ellos, con los alcances en que razonablemente se habría obligado un contratante
cuidadoso y previsor”.
Esta regla, pese a la transcripción del artículo, no es exclusiva del derecho de los contratos sino que consagra un
verdadero principio general del derecho aplicable a absolutamente todas las materias. La doctrina se ha encargado
de distinguir entre la buena fe “subjetiva” y buena fe “objetiva”. La primera es prácticamente ajena al campo de los
contratos y se vincula con la apariencia que lleva a las personas a confiar en la declaración de voluntad. En cambio, la
buena fe objetiva o lealtad exige que las partes se comporten con lealtad y probidad durante la etapa preparatoria,
celebratoria y ejecutoria del contrato.
CLASIFICACION LEGAL
1) UNILATERALES/BILATERALES. MENCION DE LOS PLURILATERALES
Según el art. 966, son:
• Unilaterales: Los contratos que crean obligaciones sólo para una de las partes, sin que la otra quede obligada (ej.:
donación, depósito, comodato, fianza, mutuo, etc).
• Bilaterales: Los que crean obligaciones recíprocas para todas las partes intervinientes (ej: compraventa, permuta,
locación de cosas, de servicios o de obra, etc.). La importancia de los contratos bilaterales reside en que (al existir
entre ellos prestaciones recíprocas) permiten aplicar el instituto de la lesión, de la cláusula resolutoria, de la teoría
de la imprevisión, etc. Doctrinariamente se suele hablar de “contratos bilaterales imperfectos ” para referirse a
contratos que si bien son inicialmente unilaterales, luego (por circunstancias eventuales) pueden engendrar
obligaciones para la otra parte (ej.: el depósito ínicialmente es unilateral porque el único obligado (a conservar la
cosa) es el depositario, pero si éste realiza gastos para la conservación, el depositante debe reembolsarle los gastos).
• Plurilaterales: Los contratos en los que existen muchas partes obligadas (ej.: contrato de creación de una sociedad,
contrato de juego, etc.). El Código no define a los contratos plurilaterales, pero establece que a ellos se le aplican
supletoriamente las normas de los contratos bilaterales.
2) ONEROSOS/GRATUITOS
Según el art. 967, son:
• Onerosos: Cuando hay ventajas o prestaciones recíprocas. La prestación de una de las partes tiene su razón de ser
en la contraprestación de la otra (ejs.: compraventa, permuta, locación, etc.). Todos los contratos bilaterales son
onerosos.
• Gratuitos: cuando una de las partes recibe una prestación sin dar nada a cambio. No hay contraprestación de quien
recibe la ventaja (ejs.: donación, comodato, mutuo gratuito, etc.). Esta clasificación es importante porque sólo si el
contrato es oneroso se le aplica el instituto de la lesión, la teoría de la imprevisión, garantía de evicción y vicios
ocultos. Todos los contratos bilaterales son onerosos, pero no todos los unilaterales son gratuitos.
3) ALEATORIOS/CONMUTATIVOS
Según el art. 968, son:
• Aleatorios: Cuando las ventajas o las pérdidas para ambas partes, o para una sola de ellas, dependen de un
acontecimiento incierto (ejs.: contratos de juego, de seguro). La expresión '‘alea” significa riesgo. En algunos
contratos el riesgo es asumido por ambas partes; en otros, sólo por una de las partes (ej.: en el contrato de lotería, el
riesgo lo asume sólo el que compra el billete).
• Conmutativos: Cuando las ventajas están determinadas (son ciertas) al celebrarse el contrato y no dependen de un
acontecimiento incierto (ej.: la compraventa, la permuta, la locación, etc.).
4) FORMALES/NO FORMALES
Según el art. 969, son:
• Formales: Son aquellos contratos a los cuales la ley les impone una forma determinada (ej.: la escritura pública).
Podemos distinguir entre:
a) Formales absolutos (solemnidad absoluta): Contratos en los que la forma se exige como requisito de validez del
acto; si no se celebra en la forma prevista, el acto es nulo (ej: donación de inmuebles, cesión de derechos
hereditarios, etc.).
b) Formales relativos(solemnidad relativa): La forma no se exige bajo sanción de nulidad, pero -de acuerdo al artículo
285 del nuevo Código- el acto no queda concluido hasta que no se cumpla la forma prevista; y sólo vale como
contrato en el cual las partes se obligan a cumplir la forma instrumental prevista (ej.: los actos que tienen por objeto
derechos dudosos o litigiosos sobre inmuebles). Cumplir con la forma exigida constituye una obligación de hacer a
cargo de las partes, y si alguna de las partes fuese remisa en hacerlo, el juez podrá hacerlo en su representación
c) Formales con fines meramente probatorios (adprobationem): Cuando la forma constituye sólo un medio de
prueba respecto a que el contrato se ha celebrado.
• No formales: Son aquellos a los que la ley no les exige una forma determinada y, por lo tanto, en virtud de la
libertad de formas las partes pueden celebrarlos en la forma que quieran, ya sea verbalmente o por escrito, por
documento público o por documento privado (ejs.; permuta de muebles, locaciones, comodato, depósito, etc.).
5) NOMINADOS/INNOMINADOS
Según el art. 970, son:
• Nominados: Son los contratos que están regulados especialmente por la ley, sea por el Código (ejs.: compraventa,
permuta, donación, comodato, etc.) o por leyes especiales (ej.: contrato de seguro por ley, de edición por ley, etc).
A estos contratos se les aplican las normas que los regulan especialmente.
• Innominados: Son los que no tienen una regulación legal específica; no están tipificados, y en consecuencia, son
“atípicos” (ej.: contrato de hospedaje, de espectáculo público, de excursión). Dado que en materia contractual rige la
libertad de convención, es admisible que las partes celebren un contrato diferente a los regulados, o formado por
elementos de uno u otro contrato, o que surja de la unión de varios contratos. Se suele distinguir entre:
a) Unión de contratos: Se combinan o unen varios contratos. Puede ser externa, interna o alternativa:
* Unión externa: Se trata de contratos distintos e independientes unidos sólo externamente por el documento de
celebración (ej,: en el mismo documento se celebra una compraventa y un depósito).
* Unión interna (o con dependencia): Se trata de contratos distintos, pero considerados un todo, de modo que sólo
exista uno si existe el otro (ej.: si vendo una fotocopiadora en $ 5000, pero además convengo que durante un año se
me pagarán $ 100 mensuales para que le haga mantenimiento; hay una venta y una locación de obra o de servicio). *
Unión alternativa: Se celebran dos contratos en forma alternativa, de modo que quedará vigente uno u otro, según
se cumpla o no determinada condición (ej.: un jugador de fútbol viene a Argentina por 3 meses a probarse en Ríver,
y alquila un auto, con la condición de que si lo contratan lo pagado por alquiler se le imputa a la compra del auto).
b) Contratos mixtos: Son contratos que contienen uno o varios elementos de otros contratos (ejs.: contrato de
trabajo que incluye elementos de una sociedad)
b) Algunas aclaraciones importantes: Supuestos especiales que no califican como elementos de los contratos
Mucho se ha debatido en la doctrina respecto de la capacidad y de la forma: ¿son también elementos de los
contratos? Seguimos a esta altura la postura consolidada que considera la respuesta negativa en ambos casos:
i. Con respecto a la capacidad:
La respuesta se explica en tanto no constituye un elemento del contrato sino un presupuesto del
consentimiento, dado que este es un elemento esencial del contrato y no será válido si no es prestado por
personas con capacidad para obligarse.
ii. Con respecto a la forma:
No puede faltar en ningún contrato y es también un presupuesto del consentimiento. El incumplimiento de la
formalidad exigida por la ley solo será causal de nulidad del contrato cuando expresamente la ley así lo disponga.
ELEMENTOS NATURALES
Son aquellos que naturalmente se encuentran en un contrato y forman parte de el por imperio de la ley, pero que las
partes pueden dejar de lado por medio de una clausula expresa (Ej: La garantía de evicción y los vicios ocultos en los
contratos a titulo oneroso). Mientras que los elementos esenciales deben darse siempre, los naturales se dan
normalmente pero pueden ser excluidos por voluntad de las partes, al estar previstos supletoriamente por la ley.
ELEMENTOS ACCIDENTALES
Son elementos que normalmente no corresponden a un contrato, pero que las partes voluntariamente pueden
incorporar por medio de una cláusula expresa. Ejemplo, la seña. La diferencia es clara: Mientras los elementos
naturales están en el contrato y las partes pueden dejarlos de lado; los accidentales no están en el contrato, pero las
partes pueden incorporarlos.
¿EXISTEN LIMITACIONES?
Estas capacidades tienen limitaciones que se denominan incapacidades (incapacidad de derecho e incapacidad de
ejercicio). La capacidad es la regla; la incapacidad la excepción.
INCAPACIDAD DE EJERCICIO
Dice el art. 24 del nuevo CCyC “Son incapaces de ejercicio:
a) La persona por nacer
b) La persona que no cuenta con la edad y grado de madurez suficiente, con el alcance dispuesto en la Sección 2a de
este Capitulo [Persona menor de edad]
c) La persona declarada incapaz por sentencia judicial, en la extensión dispuesta en esa decisión.
EL MENOR DE EDAD
Persona que no ha cumplido 18 años. Es incapaz de ejercicio el que siendo menor no tiene la edad y grado de
madurez suficiente para realizar los actos que el Código autoriza. Menor adolescente es el menor que cumplió
los 13 años, es decir se es adolescente desde los 13 hasta los 18 años. El Codigo estableció un sistema de
adquisición de la capacidad de ejercicio gradual, que considera la “edad y grado de madurez” del menor.
Entonces habrán:
• Menores que no cuentan con edad y grado de madurez suficiente: No pueden ejercer por si mismos sus
derechos y sólo pueden hacerlo por medio de sus representantes legales (los padres o tutores, según el caso).
• Menores que cuentan con edad y grado de madurez suficiente: podrán ejercer por si mismos los actos que le
son permitidos por el ordenamiento jurídico. (Ej: en materia de apellido puede pedir agregarse el apellido del
otro progenitor; en materia de adopción tiene derecho a conocer los datos relativos a su origen y puede acceder
al expediente en el que se tramitó su adopción). En situaciones de conflicto de intereses con sus representantes
legales, puede intervenir con asistencia letrada.
PERSONAS CON INCAPACIDAD O CON CAPACIDAD REDUCIDA DECLARADAS POR SENTENCIA JUDICIAL
CONCEPTO
Siguiendo un criterio biológico-jurídico, el CCyC establece que el juez puede restringir la capacidad de ejercicio
de una persona mayor de 13 años que por sufrir una adicción o alteración mental permanente o prolongada (faz
biológica), de suficiente gravedad, corre peligro de causar un daño a su persona o a sus bienes (faz jurídica).
Según el caso, puede declararlo “con capacidad restringida” para realizar algunos actos, o persona “con
incapacidad”.
¿QUE SUCEDE CON LOS ACTOS DE LA PERSONA DECLARADA INCAPAZ O CON CAPACIDAD RESTRINGIDA?
a) Actos posteriores a la inscripción de la sentencia: Son nulos los actos de la persona incapaz o con capacidad
restringida que contrarían lo dispuesto en la sentencia.
b) Actos anteriores a la inscripción: Son válidos, pero pueden ser declarados nulos si perjudican a la persona
incapaz o con cap. restringida, y se cumple alguno de estos extremos: 1) la enfermedad mental era ostensible a
la época de la celebración del acto; 2) quien contrató con él obro de mala fe; 3) el acto es a titulo gratuito.
INHABILITADOS
A diferencia del Codigo de Velez (que incluia una lista mas abarcativa de inhabilitados, hoy recogidos bajo la
capacidad restringida, como los ebrios habituales), en el Código Civil y Comercial la figura de los inhabilitados queda
limitada a los pródigos y su finalidad es la protección del patrimonio familiar
EFECTOS DE LA INHABILITACION
Al declarárselo inhabilitado al pródigo se le designa un apoyo para que lo asista en el otorgamiento de actos de
disposición entre vivos y en los demás actos que el juez fije en la sentencia. El designado como apoyo no
reemplaza ni representa al pródigo, sólo lo asiste y lo asesora en los actos indicados en la sentencia judicial. La
inhabilitación deberá ser inscripta en el Registro, momento a partir del cual los actos del inhabilitado
contrariando la sentencia serán considerados nulos.
INHABILIDADES ESPECIALES
Estas prohibiciones surgen de diferentes artículos del CCyC, como así también de otras normas:
1) Los funcionarios públicos no pueden contratar en interés propio respecto de bienes de cuya administración o
enajenación están o han estado encargados
2) Los jueces, funcionarios y auxiliares de la justicia, los árbitros y mediadores, y sus auxiliares no pueden
contratar en su interés respecto de bienes relacionados con procesos en los que intervienen o han intervenido
3) Los abogados y procuradores no pueden contratar en interés propio respecto de bienes litigiosos en procesos
en los que intervienen o han intervenido
4) Los cónyuges, bajo el régimen de comunidad, no pueden contratar en interés propio entre sí. En cambio, sí
podrán contratar entre sí cuando estén bajo el régimen de separación de bienes.
5) El tutor no puede, ni con autorización judicial, celebrar con su tutelado los actos prohibidos a los padres
respecto de sus hijos menores de edad. Lo mismo para el curador respecto a los bienes del incapaz, ya que la
cúratela se rige por las reglas de la tutela.
EFECTOS DE LA NULIDAD DEL CONTRATO CELEBRADO POR PERSONA INCAPAZ O CON CAPACIDAD RESTRINGIDA
Al estar el contrato viciado de nulidad, el efecto lógico sería que ambas partes se restituyan todo lo recibido, sin
embargo el artículo 1000 del Código establece un privilegio a favor del incapaz estableciendo que, la parte capaz,
no tiene derecho para exigirle la devolución de lo que ha pagado, excepto sí el contrato enriqueció a la parte
incapaz o con capacidad restringida, debiendo devolver el monto en que se haya enriquecido, o bien si contrato
la persona incapaz o con capacidad restringida de manera dolosa.
EL CONSENTIMIENTO
Como hemos visto en otras materias, las relaciones jurídicas pueden ser familiares o patrimoniales. En el caso de
estas últimas, pueden tener su causa en un hecho o acto jurídico, siendo este segundo supuesto el de verdadero
interés para nuestra materia (el contrato es un acto jurídico).
Luego, debemos recordar que la voluntad común que concurre a la formación del contrato debe ir precedida del
estudio de la manifestación negocial, o sea, del conjunto de actos exteriores, sean declaraciones o comportamientos
de hecho, dirigidos a la consecución de un fin e idóneos para producir tal efecto. Puede afirmarse, entonces, que la
voluntad que concurre a la formación del contrato es una verdadera voluntad jurídica y no aparece desorientada
sino concretada a un fin, lo que equivale a decir “provista de intención”. De modo que, en definitiva, las voluntades
que configuran el consentimiento tienen que existir con una dirección (intención) determinada, y haber sido
exteriorizadas, momento a partir del cual podemos hablar de manifestación negocial. Ampliemos los principales
aspectos vinculados al consentimiento:
LA MANIFESTACION DE LA VOLUNTAD
Esta importante faceta del análisis del consentimiento precisa del atendimiento de 3 cuestiones centrales:
LA DECLARACION EXPRESA Y TACITA DE LA VOLUNTAD
La expresión positiva es aquella que se exterioriza, según el art. 262 del Código Civil y Comercial “oralmente, por
escrito, por signos inequívocos o por la ejecución de un hecho material”; mientras que la tácita, en palabras del
art. 264 “resulta de los actos por los cuales se puede conocer con certidumbre. Carece de eficacia cuando la ley o
la convención exigen una manifestación expresa”.
Resulta controvertido el carácter de manifestación de la voluntad que se infiere de los “signos inequívocos” o
bien de todas aquellas situaciones de las cuales la ley deriva la existencia de una voluntad, ya que se asemejan
bastante a la manifestación tácita de la voluntad. En efecto, el concepto de la declaración tácita de la voluntad se
explica en razón de que no es necesario que la declaración de voluntad se realice siempre mediante una actitud
o conductas que tiendan directamente a la declaración de tal voluntad; sino que puede declararse
indirectamente, esto es, con palabras y actos que tengan otro fin próximo pero de los cuales pueda inferirse el
sentido de la voluntad negocial. Así es como toda la cuestión de la manifestación de la voluntad se reduce a un
problema interpretativo de actitudes humanas, solo que en la exteriorización expresa la contundencia del gesto,
de la palabra, la escritura, eximen de mayores especulaciones.
a) Teoría de la declaración
Según esta teoría, el contrato se perfecciona en el lugar y momento en que se verifica la exteriorización de la
voluntad de aceptar la oferta.
b) Teoría de la información
En el polo opuesto se encuentra la doctrina de la información, percepción o conocimiento. Se sostiene en este
caso que para que el contrato se encuentre perfeccionado es necesario que se tenga noticia de la aceptación.
Así, por ejemplo, si la aceptación se exteriorizó mediante una carta, será necesario que esa carta sea leída.
c) Teoría de la expedición
La teoría de la expedición, o de la transmisión, se ubica entre las dos anteriores. Según esta teoría es necesario,
para que el contrato se perfeccione, que “… el aceptante se haya desprendido de su exteriorización de voluntad;
en otros términos: que esa carta que ya está escrita y que pone en evidencia la voluntad del aceptante sea
enviada o –para decirlo con una expresión gráfica– sea puesta en el buzón”.
d) Teoría de la recepción
La teoría de la recepción exige que la declaración del aceptante llegue a poder del oferente sin que sea necesario
que este tome conocimiento de ella. Lo fundamental entonces, siguiendo el ejemplo de la carta, es simplemente
que haya sido recibida.
b) La oferta contractual
i. Concepto
Dispone el artículo 972 del Código Civil y Comercial: “La oferta es la manifestación dirigida a persona
determinada o determinable, con la intención de obligarse y con las precisiones necesarias para establecer los
efectos que debe producir de ser aceptada”. No es un acto preparatorio del contrato sino que es una de las
declaraciones contractuales. De esta forma, sólo hay oferta cuando el contrato puede quedar perfeccionado con
la mera aceptación de la otra parte, sin necesidad de otra declaración ulterior de quien realizo la oferta.
ii. Recaudos de la oferta
De acuerdo con el texto legal son requisitos de la oferta:
a) Que sea dirigida a persona determinada o determinable: El tema de la determinación del sujeto a quien se
realiza la oferta se vuelve fundamental si se considera el carácter recepticio que la doctrina le otorga. De modo
que, la declaración de voluntad destinada a crear un contrato debe estar dirigida a alguien en particular con
quien se pretende hacer nacer esas relaciones jurídicas de carácter patrimonial.
b) Que exista intención de obligarse del oferente: La intención de obligarse a la que hace referencia el artículo
972 hace a la seriedad de la declaración unilateral de voluntad emitida por el oferente e implica asumir las
consecuencias obligacionales en caso de que sea aceptada. Existen, sin embargo, declaraciones de voluntad que
se realizan en broma (animus jocandi), o con la intención de enseñar (animus docendi) que, por carecer de este
elemento, no constituyen oferta.
c) Que la oferta sea autosuficiente para dar lugar a un contrato: Acá se habla de la “completitud de la oferta”, de
modo que solo baste la aceptación para que el contrato quede perfeccionado. La oferta entonces deberá
realizarse de una forma tal que el destinatario esté en condiciones de conocer el alcance de las obligaciones que
surgen del acuerdo y decidir si quiere o no contratar.
c) La retractación de la aceptación
El art. 981 del CCyC dispone que “La aceptación puede ser retractada si la comunicación de su retiro es recibida
por el destinatario antes o al mismo tiempo que ella”. Como se ve, existe un fuerte paralelismo entre la oferta y
la aceptación, pues ambas son actos jurídicos unilaterales y recepticios, cuyas circunstancias de retractaciónson
idénticas. Ambas deben llegar a conocimiento de la otra parte antes que la declaración de voluntad principal
(oferta o aceptación, según el caso).
b) La solución legal
El art. 982 del CCyC le reconoce virtualidad a los acuerdos parciales de esta forma: Los acuerdos parciales de las
partes concluyen el contrato si todas ellas, con la formalidad que en su caso corresponda, expresan su
consentimiento sobre los elementos esenciales particulares. En la duda, el contrato se tiene por no concluido.
No se considera acuerdo parcial la extensión de minuta o borrador respecto de alguno o de todos los elementos.
c) La formación progresiva del contrato: las minutas, borradores y cartas de intención
Las negociaciones suelen producir “papeles de trabajo” cuyo contenido y finalidad resulta de variado alcance. En
general, puede decirse que suelen testimoniar los avances obtenidos en aspectos parciales de la negociación.
Recuerda Rivera que el diccionario de la Real Academia define a la minuta como el “extracto o borrador que se
hace de un contrato, y otra cosa, anotando las cláusulas o partes esenciales, para copiarlo después y extenderlo
con todas las formalidades necesarias para su perfección”, mientras que al borrador lo define como “el escrito
provisional en que pueden hacerse modificaciones”. El elemento común a todos estos supuestos es su
provisoriedad. De allí que el código les niegue carácter vinculante, con independencia del valor interpretativo
que puedan tener llegado el caso.
Luego, la solución debe ser también concordada con lo previsto para las cartas de intención, que son aquellos
“instrumentos mediante los cuales una parte, o todas ellas, expresan un consentimiento para negociar sobre
ciertas bases, limitado a cuestiones relativas a un futuro contrato”. Se les asigna un carácter limitado a partir de
aconsejar una interpretación restrictiva a la hora de asignar efectos vinculantes.
b) Contrato entre ausentes o celebrado parte entre presentes y parte entre ausentes
A la hora de contratar, las partes no están obligadas a comunicarse de una forma determinada durante todo el
proceso de negociación. Nada impide entonces que una oferta se efectúe a través de un catálogo enviado por
correo electrónico y la aceptación tenga lugar por vía telefónica. Lo que queremos graficar, en definitiva, es que
lo único trascendente para que el contrato sea entre presentes o entre ausentes es el modo en que se comunica
la aceptación. Si el medio de comunicación (por ejemplo, oral o telefónico) permite comunicar la aceptación en
forma inmediata, el contrato se perfeccionará en ese instante según lo prevé el artículo 980, inciso a) del código.
En cambio, si el aceptante recurre a un medio de comunicación extendido en el tiempo (por ejemplo, correo
postal, correo electrónico, etc.), la celebración del contrato se produce en el momento en que recibe la
aceptación el oferente, según lo prescribe el inciso b del citado artículo 980.
FORMACION PROGRESIVA DEL CONTRATO: LAS TRATATIVAS PREVIAS
b) Deber de información
El deber de comunicación e información es una especial manifestación del deber de buena fe que el
ordenamiento jurídico impone a quienes entablan una negociación tendiente a celebrar un contrato. Este
principio implica la obligación de dar a la contraparte en la tratativa la información relevante que se conozca
sobre el objeto del contrato. Esto es, información necesaria, relevante y clara para que la otra parte pueda tomar
una decisión adecuada a sus intereses.
c) Deber de custodia
Este deber no se encuentra específicamente previsto en el CCyC, pero emerge del principio de buena fe.
Esta obligación tiene que ver con que una de las partes envíe a la otra alguna cosa a fin de que la examine o
pruebe: a partir de ese momento surgirá el deber de custodia. Le aplican las reglas del contrato de depósito.
d) Deber de buena fe
El deber de buena fe se halla expresamente consagrado en el art. 991 del CCyC, conforme lo cual, durante las
tratativas preliminares, y aunque no se haya formulado una oferta, las partes deben obrar de buena fe para no
frustrarlas injustificadamente. El incumplimiento de este deber genera la responsabilidad de resarcir el daño que
sufra el afectado por haber confiado, sin su culpa, en la celebración del contrato.
e) Deber de confidencialidad
El deber de información exigido a las partes durante la etapa de negociación trae consigo una consecuencia: la
obligación de protegerla y no divulgarla, sobre todo cuando pueda llegar a afectar los derechos de aquel que
informó. Este deber cobra además especial relevancia en muchos contratos donde el objeto es casi únicamente
información: el llamado know how. Lo habitual allí es que se establezcan precisos pactos de confidencialidad al
inicio de las negociaciones, pero, en ausencia de acuerdo sobre el punto, regirán las reglas del art. 992 del CCyC,
el cual prevé que “Si durante las negociaciones, una de las partes facilita a la otra una información con carácter
confidencial, el que la recibió tiene el deber de no revelarla y de no usarla inapropiadamente en su interés”.
a) Antijuridicidad
Según el artículo 1717 del Código Civil y Comercial cualquier acción u omisión que causa un daño a otro es
antijurídica si no está justificada. Entendemos por acción el comportamiento humano, comisivo u omisivo, que
provoca un resultado en el mundo exterior. Con lo cual, y con fundamento en el artículo 19 de la CN, basta que una
persona sufra un daño (sea o no patrimonial) para que exista antijuridicidad por parte de quien lo produjo, en tanto
y en cuanto su conducta no se encuentre justificada. Veamos los 4 caracteres que individualizan a la antijuricidad:
i. Objetiva: La tesis moderna, dejando de lado viejas concepciones, describe a la antijuridicidad como una noción
objetiva referida a la acción y, por eso, independiente de la voluntariedad del agente. El centro de interés de
este presupuesto no se apoya entonces en la desobediencia de un precepto jurídico, sino en la nocividad de su
conducta a raíz de los efectos desfavorables. Se desaprueba el hecho, aunque pueda no reprocharse al autor.
ii. Sustancial: La antijuridicidad es sustancial, esto es, no se decide por oposición de la conducta con un precepto
determinado, sino atendiendo a la totalidad del ordenamiento, integrado no solo por normas, sino también por
valores y principios. De ahi que, en el ámbito de la responsabilidad civil, la antijuridicidad no se agota en la
ilegalidad (Ej. El abuso al ejercer derechos: una persona puede activar sus prerrogativas dentro de límites legales
y, aun así, contravenir el contenido axiológico del ordenamiento jurídico).
iii. Única: El ordenamiento jurídico es uno solo: el hecho es antijurídico para todo el derecho. No hay ilicitud penal,
civil, laboral o administrativa, sino simple ilicitud. No es posible fragmentar la antijuridicidad ya que, según el
principio de no contradicción, no se permite en un sector lo vedado en otro. Lo expuesto no impide condicionar
los efectos jurídicos a supuestos específicos según el sector de que se trate (Ej. El requisito de ley previa para la
responsabilidad penal). Asi es que un hecho antijurídico puede producir consecuencias en una rama y no en otra.
iv. Atípica: La atipicidad es exclusiva de la antijuridicidad como presupuesto de responsabilidad por daños. Mientras
que en el derecho penal impera la tipicidad como regla, porque solo se reprimen las conductas descriptas como
ilícitas por la ley, la responsabilidad resarcitoria surge por transgredir la prohibición genérica de no dañar a otro.
b) Factor de atribución
El factor de atribución es el elemento valorativo, en virtud del cual el ordenamiento jurídico dispone la imputación
de las consecuencias dañosas del incumplimiento obligacional o de un hecho ilícito a una determinada persona.
El artículo 1721 del nuevo código lo define diciendo que “La atribución de un daño al responsable puede basarse en
factores objetivos o subjetivos”. Profundicemos en los subjetivos, por su particular relevancia en esta etapa:
i. Factores subjetivos de atribución: Son la culpa y el dolo. El primero de ellos, la culpa, requiere necesariamente
de la presencia de un acto que califique como voluntario, esto es, con discernimiento, intención y libertad, y que
sea obrado desatendiendo la diligencia debida según la naturaleza de la obligacion y las circunstancias. El dolo,
por su parte, se configura por la producción de un daño de manera intencional o con manifiesta indiferencia por
los intereses ajenos. Es imprescindible en el ámbito de la responsabilidad precontractual la presencia de un
factor de atribución subjetivo por parte de quien interrumpe las expectativas de celebración del negocio jurídico.
La conducta imputable es, entonces, el quiebre repentino, injustificado y con mala fe de expectativas creadas.
c) Daño
Para nuestro derecho, existe daño siempre que se cause a otro algún perjuicio susceptible de apreciación pecuniaria,
o directamente en las cosas de su dominio o posesión, o indirectamente por el mal hecho a su persona o a sus
derechos o facultades. El nuevo texto legal, por su parte, regula la cuestión en los artículos 1737, 1738 y 1741.
Las tres normas requieren una interpretación integral y contextualizada, y distinguen entre daño (art. 1737), y la
indemnización de sus consecuencias (arts. 1738 y 1741). Veamoslas:
i. Artículo 1737: “Concepto de daño. Hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés no reprobado por el
ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio o un derecho de incidencia colectiva”.
Se trata de una fórmula que, por su amplitud, se proyecta hacia todas las facetas de la responsabilidad civil: la
preventiva, la resarcitoria y la punitiva.
ii. Artículo 1738: “La indemnización comprende la pérdida o disminución del patrimonio de la víctima, el lucro
cesante en el beneficio económico esperado de acuerdo a la probabilidad objetiva de su obtención y la pérdida
de chances. Incluye especialmente las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos de la
víctima, de su integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas y las que resultan de
la interferencia en su proyecto de vida”. En este caso, el daño resarcible ya no se identifica con la sola lesión a un
derecho de índole patrimonial o extrapatrimonial, o a un interés que es presupuesto de aquel, sino que es la
consecuencia perjudicial o menoscabo que se desprende de la lesión.
iii. Artículo 1741: “Está legitimado para reclamar la indemnización de las consecuencias no patrimoniales el
damnificado directo". Complementa la idea de cual es el daño resarcible arriba discutido.
El daño dentro de la responsabilidad precontractual: La dificultad interpretativa se presenta en la medida que el
código no se encarga de especificar qué daño es reparable en el marco de la responsabilidad precontractual.
A nuestro entender, y conforme lo que la doctrina contempla, se extenderá la reparación en el plano de la
responsabilidad precontractual, a los gastos incurridos (daño emergente) en virtud de un negocio que se
avizoraba como una posibilidad concreta, y que fue dejada de lado en mérito de las negociaciones finalmente
frustradas (pérdida de chance) y, de encontrarse acreditado, la reparación de consecuencias no patrimoniales.
CONTRATOS PRELIMINARES
CONCEPTO
El contrato preliminar ha recibido variadas denominaciones en la doctrina: antecontrato, precontrato, etc. Aun asi, el
CCyC, ha optado por la denominación de contrato preliminar y en ese género encontraremos la promesa de celebrar
un contrato y al contrato de opción. El art. 994 del CCyC prevé que “Los contratos preliminares deben contener el
acuerdo sobre los elementos esenciales particulares que identifiquen el contrato futuro definitivo. El plazo de
vigencia de las promesas previstas en esta Sección es de un año, o el menor que convengan las partes, quienes
pueden renovarlo a su vencimiento”.
CONTRATO DE OPCION
El artículo 996 del CCyC dispone que “El contrato que contiene una opción de concluir un contrato definitivo, otorga
al beneficiario el derecho irrevocable de aceptarlo. Puede ser gratuito u oneroso, y debe observar la forma exigida
para el contrato definitivo. No es transmisible a un tercero, excepto que así se lo estipule”. Asi, el contrato de opción
es aquella especie de contrato preliminar por el cual una de las partes se obliga a la celebración de un contrato
futuro si la otra parte manifiesta su voluntad de perfeccionarlo, debiendo cumplimentar las formalidades exigidas
para el contrato definitivo en cuestión. Ademas, conforme la regla de intransmisibilidad a terceros que impera en
torno a estos, decimos que no tendrán tal calidad aquellos terceros que continúen los derechos de alguna de las
partes a título universal, como un heredero, o a las personas jurídicas como, por ejemplo, en casos de fusión.
PACTO DE PREFERENCIA
a) Noción y texto legal
El art. 997 del CCyC regula el pacto de preferencia previendo que “El pacto de preferencia genera una obligación de
hacer a cargo de una de las partes, quien si decide celebrar un futuro contrato, debe hacerlo con la otra o las otras
partes. Si se trata de participaciones sociales de cualquier naturaleza, de condominio, de partes en contratos
asociativos o similares, el pacto puede ser recíproco. Los derechos y obligaciones derivados de este pacto son
transmisibles a terceros con las modalidades que se estipulen”.
Es claro en la regulación actual que el pacto de preferencia excede el contrato de compraventa, dejando de lado la
equiparación que hacia el Codigo derogado. Asi es que, actualmente, definimos al contrato de preferencia como
aquel por el cual, unilateral o recíprocamente, una parte determinada otorgante, se obliga frente a otra denominada
beneficiario, a que en caso de celebrar un contrato determinado con un objeto también determinado, lo preferirá
respecto de cualquier oferente, en igualdad de precio y ventajas.
b) Preferencias recíprocas
El código autoriza las preferencias recíprocas cuando se trata de negocios de caracteres asociativos, como la
sociedad propiamente dicha, los contratos de colaboración empresaria y los condominios
c) Efectos y transmisibilidad
Aclara el art. 997, que el pacto de preferencia genera una obligación de hacer a cargo de una de las partes.
Asimismo, el CCyC toma como norma general la posible transmisibilidad a terceros del pacto de preferencia, aunque
lógicamente acotado a todas aquellas modalidades que las propias partes hayan oportunamente establecido.
d) Ejercicio de la opción
Dispone el art. 998 que “El otorgante de la preferencia debe dirigir a su o sus beneficiarios una declaración, con los
requisitos de la oferta, comunicándole su decisión de celebrar el nuevo contrato, en su caso de conformidad con las
estipulaciones del pacto. El contrato queda concluido con la aceptación del o de los beneficiarios”. La decisión del
otorgante de celebrar un contrato del tipo previsto en el pacto de preferencia desencadena una serie de actividades
en cabeza de las partes que, cumplidas correctamente, satisfacen ese acuerdo y lo extinguen por cumplimiento. En
definitiva, transcurrirá el ejercicio de este modo:
i. Primero: Se notifica al beneficiario de la preferencia por parte de quien la otorgó para comunicarle que tiene
intenciones de celebrar el contrato previsto en el pacto y que ha recibido una oferta, con indicación del precio y
las demás circunstancias relevantes.
ii. Segundo: El beneficiario, una vez recibida la comunicación, puede omitirla, en cuyo caso el silencio operará
como una falta de interés, y si decide ejercer la atribución contractual, deberá igualar el precio dentro del plazo
fijado en el contrato o aquel que indiquen los usos, prácticas y costumbres.
iii. Tercero: Luego de lo dicho en el punto anterior, en caso de que el beneficiario iguale o supere la oferta, el
otorgante para cumplir con la prestación a su cargo deberá aceptar la propuesta y celebrar el contrato definitivo.
ORIGEN
Para todos nosotros es evidente que la figura del contrato clásico, fundado en la igualdad de conocimientos entre las
partes y fruto de su libre negociación, hoy aparece totalmente superada por las nuevas formas de contratación.
Decimos nuevas y en verdad no lo son tanto: las condiciones generales de contratación como fenómeno del tráfico
masivo de bienes son una consecuencia de la evolución técnica y económica posterior a la Revolución Industrial.
Evidentemente la sofisticación del desarrollo industrial, y especialmente la aparición de la informática, han
potenciado estas prácticas y llevado a que las legislaciones se deban ocupar de esta modalidad de contratación.
En nuestro país, la primera referencia sobre el tema indudablemente nos lleva a la Ley Nº 24240, regulatoria del
régimen del consumidor, pero no había, sin embargo, regulación específica en la materia hasta la llegada del CCyC.
CONCEPTO
Dispone el art. 984 del CCyC que “El contrato por adhesión es aquel mediante el cual uno de los contratantes adhiere
a cláusulas generales predispuestas unilateralmente, por la otra parte o por un tercero, sin que el adherente haya
participado en su redacción”. De este modo, contratos por negociación son aquellos en que las partes debaten,
discuten o, por lo menos, se encuentran en posición de debatir y discutir el contenido del que el futuro contrato ha
de ser dotado, mientras que, en cambio, son contratos por adhesión aquellos en que existe una previa pre-redacción
unilateral del contrato como obra de una de las partes contratantes, por medio de modelos preestablecidos,
permitiéndosele a la otra solo declarar su aceptación, o eventualmente su rechazo.
ÁMBITO DE APLICACION
Puede decirse que la modalidad de los “contratos celebrados por adhesión a cláusulas generales predispuestas”
constituiría un “tercer género de contrato”, que se ubicaría a mitad de camino entre los contratos “paritarios” o
“negociados” (regulados principalmente por la autonomía de la voluntad, comprensiva de la libertad de celebrar un
contrato y de configurar su contenido, con los límites impuestos por el orden público), y los “contratos de
consumo”(caracterizados por la primacía de la búsqueda de igualdad por sobre libertad, y regidos por un orden
público de “protección”, con fundamento en el principio de defensa del consumidor de rango constitucional).
No necesariamente la existencia de un contrato por adhesión da lugar a hablar de un contrato de consumo, lo cual
explica la existencia de la categoría (Ej. Este régimen tiene lugar también entre empresas, por ej., para contratar un
transporte de mercadería, que no presenta la vulnerabilidad propia del consumidor constitucionalmente tutelado.
REQUISITOS DE EFICACIA DE LAS CLAUSULAS GENERALES PREDISPUESTAS
Dispone el art. 985 del CCyC que “Las cláusulas generales predispuestas deben ser comprensibles y autosuficientes.
La redacción debe ser clara, completa y fácilmente legible. Se tienen por no convenidas aquellas que efectúan un
reenvío a textos o documentos que no se facilitan a la contraparte del predisponente, previa o simultáneamente a la
conclusión del contrato. La presente disposición es aplicable a la contratación telefónica, electrónica o similares”. La
sanción para aquellas cláusulas que infrinjan estas reglas es la nulidad parcial, prevista en el artículo 389 del CCyC.
CLAUSULAS PARTICULARES
Prevé el art. 986 del CCyC que “Las cláusulas particulares son aquellas que, negociadas individualmente, amplían,
limitan, suprimen o interpretan una cláusula general. En caso de incompatibilidad entre cláusulas generales y
particulares, prevalecen estas últimas”. Los contratos de adhesión pueden comprender, en algunos excepcionales
casos, negociaciones entre las partes que terminen incluyendo cláusulas particulares que complementen a las
generales, existiendo la posibilidad de que se contraponga una general con una particular. Ante esto, el codigo hace
primar la particular por sobre la general, privilegiando asi aquello negociado libre y voluntariamente por las partes.
INTERPRETACION
El art. 987 del CCyC dispone que “Las cláusulas ambiguas predispuestas por una de las partes se interpretan en
sentido contrario a la parte predisponente”. Esta regla de interpretación implica que, cuando el contrato revele
ambigüedad u oscuridad, debe ser entendido en favor del adherente a las condiciones predispuestas
CLAUSULAS ABUSIVAS
a) Texto legal
Una de las novedades del CCyC es la de regular este tipo de cláusulas en contratos que no sean de consumo. Dispone
así el art. 988 del código que “En los contratos previstos en esta sección, se deben tener por no escritas: a) las
cláusulas que desnaturalizan las obligaciones del predisponente; b) las que importan renuncia o restricción a los
derechos del adherente, o amplían derechos del predisponente que resultan de normas supletorias; c) las que por su
contenido, redacción o presentación, no son razonablemente previsibles”. Veremos en detalle a cada uno de ellos.
c) Cláusulas que importan renuncia o restricción de los derechos del adherente o amplían los derechos del
predisponente que provienen de normas supletorias
Este tipo de cláusulas comprenden a todos aquellos supuestos en los que se actúa en agravamiento de las
circunstancias del no predisponente (Ej. La restricción de los medios probatorios de los que podría valerse en juicio).
d) Cláusulas sorpresivas
El texto supone la apertura a la categoría de cláusulas sorpresivas, largamente arraigada en el derecho comparado,
por dos motivos centrales: a) es la culminación de un proceso con diferentes antecedentes nacionales que las
preveían y nunca habían sido finalmente sancionados; b) constituye una pauta de descalificación ética, dado que no
se comprende el justificativo del ingreso al contrato una cláusula inesperada, y que esta sea admitida judicialmente.
(Ej. Para determinar si una estipulación destinada a excluir o limitar la responsabilidad contractual del proponente es
o no “sorpresiva”, y por lo tanto carecer de efectos llegado el caso, dependerá de si este tipo de estipulaciones son
comunes en el ramo comercial de que se trate y si son coherentes con las negociaciones mantenidas por las partes.
EL OBJETO Y SU NOCION
INTRODUCCION
El art. 1003 del código, que regula el objeto de los contratos, prescribe que “Se aplican al objeto del contrato las
disposiciones de la Sección 1ª, Capítulo 5, Título V del Libro I de este Código”. Esa tesitura de remitir a la regulación
general del objeto de los actos jurídicos se repite luego al tratar la causa de los contratos. De modo que, sin perder
de vista esa cuestión, entraremos en el estudio de este elemento esencial de los contratos, asimilando la vinculación
inescindible que mantiene con la regulación del objeto de los actos juridicos.
a) Licito
Los bienes o hechos objeto del contrato, integralmente considerado, deben ser lícitos. Mucho se ha considerado en
la doctrina respecto de la diferenciación entre los distintos elementos que integran el contrato, y la repercusión que
eso puede traer aparejado en materia de licitud o ilicitud. Nos referimos puntualmente al binomio objeto-causa y a
la repercusión que conlleva la distinción en materia de ilicitud. Ferrara expresa que el concepto de ilicitud es idéntico
cualquiera sea el elemento afectado. Para el autor, esta premisa explica que la doctrina trate la figura general del
acto ilícito en forma conjunta, sin referirse por separado al acto jurídico con causa ilícita o con objeto ilícito.
La licitud del acto es, entonces, una exigencia primaria. Por tanto, el objeto de un acto jurídico no puede consistir en
la formación de una sociedad para cometer delitos, o contratar servicios médicos con un sujeto sin título habilitante.
b) Posible
Tenemos que decir, en principio, que la posibilidad debe ser tanto material como jurídica. La lectura del artículo
1003 del Código Civil y Comercial solo nos debe llevar a la noción de hecho posible y de bien de existencia
materialmente posible. Es decir que, para ser imposible, el hecho no debe ser factible de realizar para ninguna
persona; si otros pueden pero el deudor no, será incumplimiento y no imposibilidad. Así entendido, cuando el
compromiso es abstractamente posible, aunque la parte no tenga la posibilidad de cumplir, no debe hablarse de
imposibilidad. En tal caso, la ineptitud de la parte se traduce en un incumplimiento de la prestación. De modo que,
bajo estos parámetros, la doctrina asimila la imposibilidad a casos como tocar el cielo con las manos (imposibilidad
material) o constituir una hipoteca sobre un bien mueble en lugar de un inmueble (imposibilidad jurídica).
c) Determinado o Determinable
El objeto del contrato debe ser determinado o determinable, así lo dispone el art. 1005 del CCyC. Es determinado
cuando las partes, al momento de celebrar el negocio jurídico, precisan con total exactitud cuál es su objeto (Ej. Un
inmueble ubicado en calle Padua al 1100 en CABA). Será en cambio determinable cuando estén identificados su
especie o género aunque no lo esté su cantidad (Ej. Es nulo el contrato por carecer de objeto determinado cuando se
acuerda genéricamente la venta de un animal, ya que puede ser un perro/vaca/gato; pero es eficaz la venta de un
caballo, ya que ahí está determinada la cosa en su especie). Ampliemos acerca de dos cuestiones de relevancia:
b) Artículo 56 – CCyC: Este articulo establece que “Están prohibidos los actos de disposición del propio cuerpo que
ocasionen una disminución permanente de su integridad o resulten contrarios a la ley, la moral o las buenas
costumbres, excepto que sean requeridos para el mejoramiento de la salud de la persona, y excepcionalmente
de otra persona, de conformidad a lo dispuesto en el ordenamiento jurídico. La ablación de órganos para ser
implantados en otras personas se rige por la legislación especial. El consentimiento para los actos no
comprendidos en la prohibición establecida en el 1er. párrafo no puede ser suplido, y es libremente revocable”.
BIENES FUTUROS
a) Principio general y supuestos admitidos
El art. 1007 del CCyC prevé que “Los bienes futuros pueden ser objeto de los contratos. La promesa de transmitirlos
está subordinada a la condición de que lleguen a existir, excepto que se trate de contratos aleatorios”. Vista la
regulación del Codigo, decimos que las posibilidades de contratar sobre bienes futuros giraran en torno a 3 figuras:
i. Contrato conmutativo sobre cosa a construir: Se trata del contrato conmutativo que prevé que la cosa o bien
requiere un proceso de construcción o de elaboración (Ej. Inmueble a construir). En este supuesto, ante la
negligencia, no se podrá reclamar la obligación de entrega, pero sí la indemnización por incumplimiento.
ii. Contrato condicionado a la existencia de la cosa futura: Este supuesto acapara a aquellos contratos que versan
sobre bienes futuros condicionados a que estos lleguen a existir (Ej. La cosecha vendida pero no recolectada)
iii. Contratos aleatorios: La última posibilidad, finalmente, es que el contrato sea concebido como aleatorio. Una de
las partes asume el riesgo de que el bien llegue o no a existir.
b) Supuestos en que la ley limita o prohíbe a los bienes futuros como objeto de los contratos
Específicamente, el código enumera supuestos en los que limita o prohíbe a los bienes futuros como objeto de
algunos contratos en particular. Se presentan así 2 supuestos centrales:
i. La compraventa futura: Supuesto en el cual se impone al vendedor la obligación de realizar las tareas y esfuerzos
que nazcan del contrato o las circunstancias, para que la cosa pueda existir en las condiciones y plazos pactados.
ii. La donación de bienes futuros: A diferencia del anterior, este supuesto ya no presenta limitaciones, sino que
directamente se desestima, ya que, como lo prevé el art. 1551 del CCyC, los bienes futuros no podran ser objeto
del contrato al decir que “La donación no podrá tener por objeto… cosas determinadas de las que no tenga el
dominio al tiempo de contratar”. No se puede transmitir un derecho mejor o mas extenso del que se tiene.
BIENES AJENOS
El art. 1008 del CCyC establece que “Los bienes ajenos pueden ser objeto de los contratos. Si el que promete
transmitirlos no ha garantizado el éxito de la promesa, sólo está obligado a emplear los medios necesarios para que
la prestación se realice y, si por su culpa, el bien no se transmite, debe reparar los daños causados. Debe también
indemnizarlos cuando ha garantizado la promesa y ésta no se cumple. El que ha contratado sobre bienes ajenos
como propios es responsable de los daños si no hace entrega de ellos”. Ampliemos los 2 casos que prevé la norma:
a) Supuesto en el que se contrata sobre bienes ajenos como tales: En este caso se asume la obligación de
adquirirlos, de manera que si no cumple, responde por los daños y perjuicios.
b) Supuesto en el que se contrata sobre bienes ajenos como propios: En este caso, si se contrató sobre bien ajeno
como si fuera propio, quien comprometió su entrega asume una obligación de medios, quedando obligado a
emplear los medios necesarios para que la prestación se realice y responde por los daños y perjuicios si por su
culpa el bien no se llega a transmitir.
c) Conclusion en materia de Responsabilidad: El contrato sobre cosa ajena es inoponible al dueño de la cosa si este
no participó del acto, por lo que, para generar responsabilidad, deberá probarse que el promitente no empleó
los medios necesarios para que la prestación se concrete.
INTRODUCCION
La causa ha sido históricamente un vocablo de múltiples acepciones entre las cuales sobresale la que se refiere a
aquello que se considera como fundamento u origen de algo y la que alude al motivo o razón para obrar.
Sobre esta primera idea mencionada tenemos que tener en cuenta que se engloba la llamada causa fuente, que es
propia de la teoría de las obligaciones. Es así que el contrato (al igual que, por ej., la responsabilidad civil o la gestión
de negocios) es causa fuente de una obligación jurídica.
Respecto de la segunda noción, la causa fin, su terreno natural tiene lugar en el marco de los actos jurídicos y, como
lógica derivación, en la teoría general de los contratos. Particularmente el artículo 281 del código dispone que la
causa es el fin inmediato autorizado por el ordenamiento jurídico que ha sido determinante de la voluntad.
Pese a ciertas diferencias doctrinarias que se han dado, para nosotros impera la tesis de la causa-fin del acto jurídico,
de corte subjetivista, que viene dada por las razones que tiene cada sujeto para concretar un negocio, que no es otra
cosa que la finalidad perseguida por la intención como elemento del acto voluntario.
b) Anticausalismo
Las ideas apuntadas fueron fuertemente controvertidas por aquellos que se definían como anticausalistas. Planiol,
por ejemplo, la impugnó por falsa e inútil. La principal refutacion hacia esta tesis se vinculaba con la superposición
entre causa y objeto. Asi, decían, que el rol desempeñado por la causa, cabia perfectamente en el marco del objeto.
c) Neocausalismo
El neocausalismo produjo, en los inicios del siglo XX, una renovación en la visión sobre el tema. En apretada síntesis,
podemos decir que no comparten la concepción racionalista de Domat, y advierten que la causa es un elemento del
acto jurídico y no de la obligación. Presentan entonces como denominador común: a) superar la teoría clásica por los
motivos recién apuntados, b) afirmar que la causa es un elemento estructural del acto jurídico y c) distinguir la causa
de los demás elementos. Entre todas estas ideas podemos rescatar a las siguientes 3 corrientes:
i. La corriente objetiva: Según su perspectiva, la causa radica en la función económico-social del contrato y puede
ser caracterizada como el conjunto de intereses que probablemente la norma contractual realice, en sintonia
también con aquello perseguido por las partes.
ii. La corriente subjetiva: Para esta corriente, los móviles o causas pueden definirse como las razones de obrar de
las partes, que se presentan como los diversos sentimientos, intereses y pasiones por las que el alma humana
puede ser conmovida. Pueden remontarse al pasado o al futuro, pero, en cualquier caso, son extrínsecos al acto
y para ser determinantes en el ámbito de los contratos deben ser comunes a las partes y, lógicamente, lícitos.
iii. La corriente dualista: Contiene aspectos tanto objetivos como subjetivos. Para esta corriente, la causa es la
finalidad del negocio jurídico, entendida en el doble sentido de la causa categórica de la figura en cuestión y de
los motivos psicológicos relevantes, admisibles para el Derecho, que impulsaron a las partes a concluir el acto.
Asi, la tesis dualista, unifica las teorías anteriores y brinda una comprensión acabada de la teoría de la causa.
NOCION DE CAUSA FIN
Durante mucho tiempo se ha pretendido identificar la causa de los contratos con el por qué, buscando asi distinguir
la causa (el por qué), del objeto (el qué). Sin embargo, muchos juristas resaltaban la insuficiencia de ese criterio, ya
que una obligación ordinaria no suele referirse a un solo por qué, sino a numerosas y variables consideraciones (Ej.
El donante, vendedor, comprador, pueden dejarse guiar por sentimientos y deseos de toda clase). Por estas razones,
es que los autores se han referido especialmente a la idea de la finalidad.
Podemos definir a la causa fin, entonces, como la razón o móvil concreto, individual y variable por el que un
contratante se vincula con otro, permitiendo apreciar el acto en función de los propósitos que han determinado a las
partes a concluirlo. Ademas, el mismo artículo 281 agrega que “también integran la causa los motivos exteriorizados
cuando sean lícitos y hayan sido incorporados al acto expresamente, o tácitamente si son esenciales para las partes”.
La causa final del contrato aparece entonces con un doble significado: la finalidad uniforme, igual para todos los
actos de la misma naturaleza; y, también, como finalidad propia de cada acto en particular, donde adquieren
importancia los motivos que dieron lugar a la celebración de ese acto jurídico en concreto.
NECESIDAD DE CAUSA
Dispone el art. 282 del CCyC, como vimos, que se presume que la causa existe mientras no se pruebe lo contrario y
aunque no esté expresada en el acto. La solución legal es perfectamente lógica: Las personas no se obligan si no
tienen al menos un motivo para hacerlo. Además, razones de seguridad jurídica obligan a reconocer como efectos
jurídicos las declaraciones de voluntad, mientras no se pruebe la existencia de algún defecto que las invalide. Por lo
cual, nuestra ley presume la existencia de causa y solo admite que se alegue su inexistencia probando tal afirmación.
DEFINICION DE FORMA
a) La doble noción del concepto de forma
La clasificación de los contratos sobre la base de la forma permite entender que su concepto puede ser entendido
desde un doble enfoque: uno genérico, como traducción al mundo exterior de la voluntad del sujeto (Publicidad), y
otro restringido, como formalidad requerida por la ley para algunos negocios jurídicos en particular (Solemnidad).
Sobre el primer aspecto debe tenerse en claro que la forma como exteriorización de la voluntad es un elemento
estructural del contrato. Como explica Mosset Iturraspe, sin el complemento exterior y sensible las voluntades que
concurren a originar el consentimiento quedarían aisladas, desconocidas entre sí, y sin trascendencia jurídica alguna.
Lo relevante entonces es que la voluntad negocial sea exteriorizada.
Luego, la forma dispuesta por la ley, entendida no ya como cualquier modo de manifestación de voluntad sino en
sentido específico, como el modo de una determinada declaración para producir cierto efecto jurídico en particular,
se vuelve formalidad. De ahí que en este segundo aspecto debemos entender por forma del contrato a los medios
por los cuales se exterioriza la voluntad jurídicamente relevante, sin perjuicio de los supuestos en los cuales la ley o
la propia convención hayan exigido un específico medio de exteriorización.
Modernamente, como decíamos, el crecimiento del principio consensualista llevó a que se recurra a la formalidad
únicamente en consideración de la importancia social de cada contrato y los efectos jurídicos que de él puedan
seguirse; así es que, en general, a mayor importancia, corresponde un mayor rigor de forma, en busca de mayores
certezas sobre los hechos y su uso para una eventual necesidad de prueba. Aun asi, también deben atenderse sus
desventajas, como lo son su mayor onerosidad, la burocratización de negocios jurídicos cotidianos, entre otras.
CONTRATOS FORMALES
a) Regulación en el Código Civil y Comercial
La lectura del ya citado artículo 1015 del código nos remite en forma literal a los contratos formales. De eso se sigue,
entonces, la necesidad de vincularlo con lo previsto por el artículo 969 en el marco de la clasificación de los
contratos, el cual prevé que “Los contratos para los cuales la ley exige una forma para su validez, son nulos si la
solemnidad no ha sido satisfecha. Cuando la forma requerida para los contratos, lo es sólo para que éstos produzcan
sus efectos propios, sin sanción de nulidad, no quedan concluidos como tales mientras no se ha otorgado el
instrumento previsto, pero valen como contratos en los que las partes se obligaron a cumplir con la expresada
formalidad. Cuando la ley o las partes no imponen una forma determinada, ésta debe constituir sólo un medio de
prueba de la celebración del contrato”.
LA ESCRITURA PUBLICA
Los artículos 299 y subsiguientes del CCyC regulan de manera precisa y detallada el régimen de escrituras públicas en
el marco de los actos jurídicos. En el ámbito propio de nuestra materia, el artículo 1017 enumera aquellos contratos
que deben ser otorgados por escritura pública. Comunmente se trata de negocios jurídicos cuya relevancia requiere,
a criterio del legislador, de la participación de un escribano que asegure tanto la fe como la legalidad del acto.
La enumeración del art. 1017, respecto de los contratos que deben otorgarse por escritura pública, es la siguiente:
I. Contratos que tienen por objeto la adquisición, modificación o extinción de derechos reales sobre inmuebles
En estos casos, la necesidad de formalizar los contratos por escritura pública aparece justificada a partir de la
trascendencia socioeconómica del contrato, tanto para las partes como, incluso, para su oposición frente a terceros
a partir de la posterior inscripción registral.
Contamos como excepción en estos casos la venta en subasta judicial o administrativa. En estos supuestos, el control
de legalidad es realizado por la propia autoridad que dispuso esa venta, de modo que la escritura se verá
reemplazada, en cada caso, por los documentos a partir de los cuales se extrae testimonio de lo allí actuado.
II. Los contratos que tienen por objeto derechos dudosos o litigiosos sobre inmuebles
Consiste en una derivación lógica del supuesto anterior. Esto es, si se exige la escritura pública para la adquisición,
modificación o extinción de los derechos reales sobre inmuebles, la solución no debería ser otra si el derecho
vinculado con ese bien es dudoso o litigioso. Aplica el mismo razonamiento.
III. Todos los actos que sean accesorios de otros contratos otorgados en escritura pública
Consecuencia lógica del principio de accesoriedad: si el acto principal ha sido otorgado por escritura pública, su
accesorio debe cumplir con la misma formalidad.
IV. Los demás contratos que, por acuerdo de partes o disposición de la ley, deben ser otorgados en escritura pública
No contaba el código de Vélez Sarsfield con una disposición similar y, en verdad, su especificación normativa no
aporta verdaderamente nada relevante. Un principio lógico del régimen consensual y de libertad de formas que
estudiamos a lo largo de este capítulo permite concluir que, si las partes pactan en uso de su autonomía de la
voluntad la instrumentación de un contrato por escritura pública, esa será la formalidad. Por otro lado, la remisión
abierta a otros textos legales que hace, apunta a que si una ley especial establece la instrumentación por escritura
pública de un contrato, pasará a formar parte del listado previsto en el art. 1017, aun cuando no este enumerado.
CONCEPTO DE PRUEBA
La prueba puede definirse como la demostración de un hecho o de un acto jurídico realizada con los medios que
para el caso la ley autoriza, y que permite al juez dar al juicio una solución racionalmente persuasiva. En palabras del
profesor italiano Francesco Carnelutti, las pruebas son “los objetos mediante los cuales el juez obtiene las
experiencias que le sirven para juzgar”.
Importa, entonces, mostrar en la prueba del contrato que un negocio jurídico determinado existe como un vínculo
creado entre las partes, y así se comprueba su naturaleza y los derechos y obligaciones que nacen de él.
El primer punto de este 2do párrafo que merece atención, es que la norma reguladora no desestima de plano la
prueba testimonial, sino que refiere a que los contratos que sea de uso instrumentar no podrán ser probados
“exclusivamente” con prueba testimonial. Así, podrá usarse este medio, pero deberá complementarse con otros.
Luego, como segunda cuestión, aparece el hecho de determinar concretamente a qué contratos se refiere la
última parte del artículo en estudio: ¿cuándo estaremos frente a un contrato que sea “de uso instrumentar”?
Más allá de opiniones diversas, en definitiva, y como ya se ha propuesto en la doctrina, se deben ponderar los
usos y costumbres del lugar.
Como dijimos entonces, el ámbito de aplicación de este artículo recae únicamente en aquellos contratos que tienen
una formalidad establecida únicamente con fines probatorios, los “ad probationem”. Se trata de casos en los que,
como vimos, la inobservancia de la forma no ocasiona la invalidez del acto jurídico ni la necesidad de cumplimentar
la instrumentación pendiente, porque la ley les impone esa forma con el solo fin de acreditar que el acto ocurrió.
Ampliemos algunas cuestiones que derivan del citado artículo:
b) Nociones introductorias
La voluntad que genera obligaciones para las partes es una voluntad bilateral que obliga, en principio, sólo a
quienes contrataron. Si hay libertad para obligarse, hay un deber de respetar la palabra empeñada.
Este efecto limitado a las partes es lo que se conoce como "efecto relativo de los contratos", que significa que la
cosa concluida entre unos, no puede dañar ni aprovechar a los otros.
c) Texto legal
El art. 1021 establece que "el contrato sólo tiene efectos entre las partes contratantes; no lo tiene con respecto
a terceros, excepto en los casos previstos por la ley".
d) Alcance
La regla del efecto relativo no debe interpretarse como una afirmación de que las convenciones no repercutan
de distintos modos sobre terceros, sino simplemente que no hacen nacer para ellos derechos ni obligaciones,
pues el contrato como ley particular, se circunscribe a los contratantes, a diferencia de las normas legislativas
que todos deben atacar.
Aun así, vimos en la Parte General, que los contratos pueden tener repercusiones respecto de ciertos terceros
(Ej. Mi deudor prenda su automóvil, lo cual genera una disminución patrimonial que hace peligrar la satisfacción
futura de mi crédito).
Sin embargo, veremos que la disminución o acrecentamiento del patrimonio del deudor no es propiamente un
efecto del negocio jurídico, sino una mera repercusión de hecho. Por ello, cuando aludimos a los efectos del
contrato y su limitación a las partes nos referimos a las obligaciones creadas por él. Así, el contrato sólo puede
crear obligaciones a las partes del mismo: este es el denominado efecto relativo.
e) Concepto de parte
Parte es quien interviene en el negocio jurídico ejerciendo una prerrogativa jurídica propia; tal es la definición de
Llambías, seguida por la mayoría de la doctrina. El art. 1023 considera parte del contrato a quien: "a) lo otorga
en nombre propio aunque lo haga en interés ajeno; b) es representado por un otorgante que actúa en su
nombre e interés; c) manifiesta la voluntad contractual, aunque ésta sea transmitida por un corredor o por un
agente sin representación".
LOS TERCEROS
a) ¿Por qué tratar a "los terceros"?
Se trata a los terceros porque, si bien éstos son ajenos a los efectos del contrato, lo cierto es que caben algunas
distinciones entre ellos, según sean interesados o no interesados.
b) Concepto de tercero
Los terceros son en principio quienes no tienen, con el negocio jurídico, relación alguna. Los sucesores, hasta el
momento que son llamados a suceder, también son terceros. Terceros serían aquellos sujetos que quedan fuera
de los efectos directos que el contrato produce, los que no han exteriorizado la voluntad contractual.
El art. 1022 establece el principio general en esta materia al prever que "El contrato no hace surgir obligaciones a
cargo de terceros, ni los terceros tienen derecho a invocarlo para hacer recaer sobre las partes obligaciones que
éstas no han convenido, excepto disposición legal". Ahora bien, puede suceder que si bien los terceros sean
ajenos al contrato celebrado, tengan sin embargo algún interés en su éxito o en su fracaso. Por ello
generalmente se distingue entre "terceros interesados" y "terceros no interesados".
c) Terceros no interesados
Terceros no interesados son aquellos totalmente ajenos al negocio y a sus efectos, pues no tienen derechos
subjetivos o intereses legítimos afectados por el acto jurídico.
d) Terceros interesados
Son terceros interesados aquellos titulares de un derecho subjetivo o un interés legítimo afectado por la relación
jurídica. Tales son los titulares de derechos reales sobre las cosas que son objeto de la relación jurídica y los
acreedores privilegiados o quirografarios de las partes del negocio.
Alguna doctrina sostiene que los negocios jurídicos producen efectos respecto de los terceros interesados, en
cuanto afectan el patrimonio de las partes del negocio jurídico que constituye prenda común de los acreedores.
Sin embargo, la disminución o acrecentamiento del patrimonio del deudor no es propiamente un efecto del
negocio jurídico respecto de los acreedores, sino una repercusión del negocio, llamado efecto indirecto o reflejo.
De todos modos los terceros interesados pueden llegar a estar legitimados para ejercer acciones tendientes a
preservar su crédito, las cuales veremos seguidamente:
I. La acción revocatoria
Los acreedores pueden demandar la inoponibilidad de los negocios jurídicos de enajenación que hayan
provocado o agravado la insolvencia de su deudor a través de la acción revocatoria o pauliana (Ej. Pedro puede
en principio hacer con su patrimonio lo que le plazca pero, Juan, acreedor de Pedro, podría cuestionar un
negocio jurídico de este y pedir que no le pueda ser opuesto si, con ese acto jurídico, Pedro ha provocado o
agravado su insolvencia y el crédito de Juan es de causa anterior al acto impugnado, y quien contrató con Pedro
a título oneroso conocía o debía conocer que el acto provocaba o agravaba su insolvencia).
a) Texto Legal
El art. 1027 establece que "Si el contrato contiene una estipulación a favor de un tercero beneficiario, determinado o
determinable, el promitente le confiere los derechos o facultades resultantes de lo que ha convenido con el
estipulante. El estipulante puede revocar la estipulación mientras no reciba la aceptación del tercero beneficiario;
pero no puede hacerlo sin la conformidad del promitente si éste tiene interés en que sea mantenida. El tercero
aceptante obtiene directamente los derechos y las facultades resultantes de la estipulación a su favor. Las facultades
del tercero beneficiario de aceptar la estipulación, y de prevalerse de ella luego de aceptarla, no se transmiten a sus
herederos, excepto que haya cláusula expresa que lo autorice. La estipulación es de interpretación restrictiva".
b) Funcionamiento de la estipulación
El tercero puede estar determinado o ser determinable según pautas establecidas en el contrato, pero para que el
beneficio le sea atribuido debe aceptarlo de manera expresa. El Código establece que la sola aceptación del tercero
hace nacer el beneficio a su favor, pero dicha aceptación no hace al tercero parte del contrato celebrado, sólo le da
firmeza a la estipulación realizada a su favor.
Una vez aceptada la estipulación y haciendo saber esa aceptación al estipulante, el tercero podrá exigir su
cumplimiento. El tercero también puede rechazar el beneficio otorgado y el promitente puede revocarlo antes de
que se produzca la aceptación. La facultad de aceptar el beneficio sólo le pertenece al tercero.
b) Texto Legal
El Código regula esta figura en el art. 1029, el cual establece que "Cualquier parte puede reservarse la facultad de
designar ulteriormente a un tercero para que asuma su posición contractual, excepto si el contrato no puede ser
celebrado por medio de representante, o la determinación de los sujetos es indispensable (Ej. Intuitu Personae).
La asunción de la posición contractual se produce con efectos retroactivos a la fecha del contrato, cuando el tercero
acepta la nominación y su aceptación es comunicada a la parte que no hizo la reserva. Esta comunicación debe tener
la misma forma que el contrato, y ser efectuada dentro del plazo estipulado o, en su defecto, dentro de los 15 dias
desde su celebración. Mientras no haya una aceptación del tercero, el contrato produce efectos entre las partes".
b) Texto Legal
El art. 1030 del codigo establece que "el contrato celebrado por cuenta de quien corresponda queda sujeto a las
reglas de la condición suspensiva. El tercero asume la posición contractual cuando se produce el hecho que lo
determina como beneficiario del contrato".
El contrato concluido bajo esta modalidad no produce sus efectos propios entre las partes formales, es solo un
acuerdo donde una parte deberá designar en un momento ulterior la persona o personas que ocuparan su posición
en el contrato. Esta individualización subjetiva no depende de la mera voluntad de la parte formal (como en los
contratos por persona a designar), sino de un acontecimiento objetivo (quien se presente como dueño de la cosa.
Asi, al celebrarse el contrato, uno solo de los contratantes tiene formalmente el carácter de parte, ya que necesaria y
forzosamente será reemplazado más tarde por el verdadero contratante quien, hasta ese momento es un tercero.
a) Subcontratos en los que los vínculos contractuales tienen un solo sujeto que los une
Esto sucede en el ámbito de los contratos de colaboración empresaria (agencia, franquicia, etc.), en los cuales la
organización y el control del funcionamiento del sistema queda a cargo de un solo sujeto (comitente, franquiciante,
etc.), quien a tales fines se vale de una pluralidad de contratos de idéntica naturaleza y contenido. Frente a este
fenómeno de convergencia, la finalidad de los contratantes es relevante en cuanto pone de manifiesto el objetivo
común del sistema al cual se incorporan, que determina los efectos de la operación realizada.
e) Efectos
I. Acciones del subcontratado: El subcontratado dispone de (i) de las acciones emergentes del subcontrato, contra
el subcontratante; (ii) de las acciones que corresponden al subcontratante, contra la otra parte del contrato
principal, en la extensión de lo pendiente de cumplimiento, por parte de este, respecto del subcontratante.
II. Acciones de la parte que no ha celebrado el subcontrato: La parte que no ha celebrado el subcontrato mantiene
contra el subcontratante las acciones emergentes del contrato principal. También se puede valer de las propias
del subcontratante contra el subcontratado, y puede ejercerlas en nombre e interés propio.
LA CONEXIDAD CONTRACTUAL
EL ENCUADRE DE LA CONEXIDAD
a) El efecto relativo de los contratos
Recordamos que el art. 1021 establece que "el contrato sólo tiene efecto entre las partes contratantes; no lo tiene
con respecto a terceros, excepto en los casos previstos por la ley". El art. siguiente, el 1022, dispone que "el contrato
no hace surgir obligaciones a cargo de terceros, ni los terceros tienen derecho a invocarlo para hacer recaer sobre las
partes obligaciones que éstas no han convenido, excepto disposición legal" (art. 1022 CCyC). Hemos señalado que
esta es una regla que, como tal, cuenta con excepciones. Estas excepciones han ido configurando, precisamente, el
instituto de la "conexidad contractual", que tiene como premisa a la principal excepción de la conocida regla del
efecto relativo: La disposición legal en contrario. Esta ultima es propia del nuevo CCyC, ya que Velez no lo preveía.
b) ¿Qué es la conexidad?
Se precisa de un análisis dual para lograr su abordaje conceptual de manera completa:
I. La conexidad como reflejo de un sistema negocial:
Como ya dijimos, el instituto de la conexidad contractual se configura como la excepción a la regla del efecto de
los contratos respecto de terceros. Su noción parte del presupuesto de la existencia de un grupo de contratos,
independientes entre sí, pero que presentan un vínculo que los liga: Se trata del sistema negocial que deja
traslucir una finalidad económica supra-contractual.
Ese sistema negocial es una operatoria multilateral y coordinada, que tiene una causa económica que origina
vínculos individuales, exigiendo para su funcionamiento de la existencia de varios contratos coligados en un
mismo negocio. Asi, el interés de las partes se satisface mediante un único negocio que requiere varios contratos
ligados en un mismo sistema (Ej. Los sistemas de tarjeta de crédito, de medicina prepaga, shoppings, etc).
c) La conexidad en el CCyC
En el art. 1073 se prevé que “Hay conexidad cuando dos o más contratos autónomos se hallan vinculados entre sí
por una finalidad económica común previamente establecida, de modo que uno de ellos ha sido determinante del
otro para el logro del resultado perseguido”. Seguidamente aclara el origen de tal finalidad supra-contractual: La ley,
el acuerdo de partes o, la más importante y conflictiva, que es la de “la propia lectura de dichos contratos coligados”.
Las dos primeras son obvias, no agregan nada nuevo. El punto interesante acá es el caso en que la conexidad no
surja explícita del negocio (Ley o Acuerdo), y deba ser indagada, descubierta y expuesta al solucionar un conflicto.
d) Conexidad e interpretación
I. ¿Cómo indagar y descubrir la conexidad?
El CCyC contiene una pauta interpretativa en el art. 1074 CCyC cuando dispone que "los contratos conexos
deben ser interpretados los unos por medio de los otros, atribuyéndoles el sentido apropiado que surge del
grupo de contratos, su función económica y el resultado perseguido".
II. Relación entre conexidad e interpretación
La relación es doble. Por un lado el juez interpretará cada uno de los contratos en función de la finalidad
económica común. Pero además el juez debe, en muchos casos, determinar si existe o no la conexidad, lo cual es
previo a la interpretación de cada contrato en particular. Este archivo fue descargado de https://filadd.com 458
e) Efectos de la conexidad
I. Efectos de la conexidad: Presentación
La conexidad se manifiesta en dos planos, que están íntimamente relacionados: la legitimación y la responsabilidad.
Ello significa que, dada la existencia de conexidad, cualquiera de los sujetos de alguno de los contratos conexos deja
de ser un tercero con relación a los demás sujetos aun cuando no sean "parte" del mismo contrato individual.
Así, dado el incumplimiento de ciertas obligaciones de uno de los contratos que afecte a quien es parte de otro
conexo con el primero, la parte afectada podría hacer valer frente a su co-contratante y frente al incumplidor las
mismas acciones o excepciones que le corresponderían si el incumplidor fuera su co-contratante directo.
Este es el principal efecto o consecuencia de la conexidad contractual: amplía el margen de sujetos pasivamente
legitimados ante la parte afectada por el incumplimiento. Además, y fundamentalmente, se trata de la extensión de
responsabilidad, esto es, de responsabilizar aun a quien no asume, estrictamente, el carácter de parte, pero que
cumple un rol central en el esquema negocial que hace las veces de causa económica de los contratos conexos.
II. Los efectos en el CCyC
El art. 1075 dispone que "según las circunstancias, probada la conexidad, un contratante puede oponer las
excepciones de incumplimiento total, parcial o defectuoso, aun frente a la inejecución de obligaciones ajenas a su
contrato. Atendiendo al principio de la conservación, la misma regla se aplica cuando la extinción de uno de los
contratos produce la frustración de la finalidad económica común".
La norma no es todo lo clara y precisa que se podría esperar. La doctrina cuestiona la referencia a la "excepción de
incumplimiento", pues una interpretación literal acotaría los efectos de la conexidad, privándola de sus efectos más
importantes, que buscan ejercer ciertas acciones contractuales directas.
Desde nuestro punto de vista, la defectuosa redacción de la norma no debería ser entendida como restringiendo el
efecto de la conexidad a la interposición de excepciones; los sujetos de los contratos conexos pueden también
ejercer las acciones contractuales de rigor (ej. Resolución por incumplimiento o por daños). Sin embargo, existe un
debate acerca de la posibilidad del ejercicio de acción directa, como lo veremos seguidamente.
III. Conexidad y acción directa
El art. 1075 del CCyC establece la posibilidad de oponer las excepciones de incumplimiento, pero nada dice con
respecto a la acción directa. Si atendieramos al último párrafo del art. 736, regulador junto a las 737 y 738 de la
acción directa, nos encontramos con que esta "tiene carácter excepcional, es de interpretación restrictiva, y solo
procede en los casos expresamente previstos por la ley". Visto esto, y a primera vista, parece imponerse la
interpretación legal de que en caso de los contratos conexos, tal acción no podrá ejercerse pues no está
expresamente prevista en la ley, en razón de que no surge de la regulación legal de los arts. 1073 a 1075 del CCyC.
Pese a ello algunos autores sostienen que, en rigor, el art. 736 no incide de cara a la conexidad. Para ello se afirma
que la acción directa es la que compete al acreedor para percibir lo que un tercero debe a su deudor, hasta el
importe del propio crédito, y ello no es lo que sucede en el marco de los efectos de la conexidad, ya que, tal como
surge de la jurisprudencia, la parte de uno de los contratos (Ej. El cliente del concesionario respecto del contrato de
compraventa) que demanda el cumplimiento del contrato contra el tercero que es parte de otro contrato (Ej. La
empresa fabricante respecto del contrato de concesión), no reclama lo que este último le debe a su co-contratante
(el concedido) sino lo que su propia parte (el vendedor) le debe a quien reclama (Ej. Entrega del vehículo/reintegro).
Desde luego, se podría plantear la confusión porque, siguiendo con el ejemplo, concedido y vendedor son la misma
persona. Pero lo que el comprador reclama al fabricante no es lo que este último le debe al vendedor (hipótesis del
art. 736), sino lo que el propio vendedor le debe al comprador (Ej. La entrega del vehículo). La diferencia, aunque
sutil, es de enorme importancia. Cuando se reclama por conexidad a quien no es "parte", el objeto del reclamo no lo
constituye lo que ese "tercero" le debe a la "parte " incumplidora, sino lo que la propia "parte" incumplidora le debe
al perjudicado. De este modo, se afirma, la hipótesis de acción directa de los arts. 736 y ss., nada tiene que ver con
los reclamos generados en la hipótesis de conexidad contractual, en consecuencia, en nada influye tampoco en la
lectura e interpretación del art. 1075 CCyC la limitación del art. 736. Esto implica la posibilidad de conceder una
acción directa al participante de un encadenamiento negocial para que pueda solicitar el cumplimiento del convenio
o la indemnización derivada de su incumplimiento no ya de su co-contratante inmediato (deudor) sino del mediato
(subdeudor), que no ha contratado directamente con él pero forma parte del mismo sistema.
IV. Conexidad y frustración de la finalidad
La segunda parte de la norma del art. 1075 establece que "atendiendo al principio de la conservación, la misma regla
se aplica cuando la extinción de uno de los contratos produce la frustración de la finalidad económica común".
La frustración de la finalidad común aparece también en el código como causal de rescisión contractual. El efecto de
la conexidad en este punto es una lógica consecuencia de haber receptado también la frustración del fin como
causal de rescisión contractual, ya que la extinción de un contrato conexo que frustra la finalidad del negocio en su
conjunto coloca a la parte afectada por dicha frustración en la posibilidad de plantear la rescisión de su contrato. La
norma en cuestión provoca una cierta incertidumbre, vinculada a qué sucede cuando la frustración del fin se
produce por alguna otra vicisitud del contrato (Ej. Uno de los contratos conexos no resulte extinguido pero sí que se
encuentre afectado por una nulidad parcial o por un supuesto de excesiva onerosidad sobreviniente o de lesión).
En ninguna de tales hipótesis el contrato se ha extinguido, pero sin duda ha sufrido cambios que repercutirán,
eventualmente, en el negocio marco del que forma parte y por el que se encuentra conexo a otros contratos. Podría
sostenerse, pese a la letra del CCyC, que de todos modos deberían producirse los efectos previstos por la norma.
V. Necesidad de interpretar la norma del art. 1075
Se entiende, con un poco de esfuerzo y sobre todo a la luz de casi dos décadas de jurisprudencia, lo que la norma del
art. 1075 CCyC dice o pretende decir. Ahora bien, el desafío es que pueda ser igualmente entendida sin tener
presentes tales conclusiones doctrinarias. La norma debería ser autosuficiente, y con su redacción actual no lo es.
Requiere para su cabal entendimiento, comprensión y delimitación de la doctrina judicial en la materia. Caso
contrario, se corre el riesgo de efectuar interpretaciones, como las que hemos ensayado y rechazado, que se desvíen
del sentido esencial (y hoy indiscutido) que presenta toda la elaboración en torno a la conexidad contractual.
LA SEÑA
NOCIÓN Y CLASES
La seña es aquello que se entrega por una parte a la otra, en virtud de una cláusula accidental de un contrato
bilateral, con la finalidad de facultar, a uno o a ambos contratantes, la resolución por voluntad de uno de ellos (por
arrepentimiento, la llamada “especie penitencial”), o con la finalidad de confirmar el contrato (como principio de
ejecución, la llamada “especie confirmatoria”).
Con lo cual, al unificarse la legislación civil y comercial, a diferencia del marco legal previo, la seña se presume
confirmatoria y no acuerda la facultad de arrepentimiento, a menos que las partes así lo convengan expresamente.
Es decir que, conforme la regla del artículo 1059, lo que se entrega en concepto de seña es a cuenta de precio.
¿QUE PUEDE DARSE COMO SEÑA?
Normalmente la seña consiste en la entrega de una cosa fungible: dinero. Sin embargo, todo aquello que puede ser
objeto de los contratos puede también ser entregado en concepto de seña.
El artículo 1060 del CCyC prevé que “Como señal o arras pueden entregarse dinero o cosas muebles. Si es de la
misma especie que lo que debe darse por el contrato, la señal se tiene como parte de la prestación si el contrato se
cumple; pero no si ella es de diferente especie o si la obligación es de hacer o no hacer”.
LA OBLIGACION DE SANEAMIENTO
PRESENTACIÓN
a) Noción
El "saneamiento" es la forma de amparar al adquirente a título oneroso de los defectos que tenga la cosa y de la
turbación que pueda sufrir por parte de terceros. Esto se concreta en dos garantías: la evicción y los vicios ocultos.
La evicción es la privación total o parcial del derecho patrimonial que sufre el adquirente o sus sucesores, en virtud
de un vicio de ese derecho adquirido, ya sea respecto de la propiedad del mismo, o bien del uso de dicho derecho.
Los vicios ocultos son aquellos defectos graves que hacen a la cosa impropia para su destino o disminuyen su valor.
Estas garantías se presentan como un efecto natural del vínculo, pues quien transmite algo y cobra por ello un precio
debe asegurarle a su adquirente que no será molestado por otro que invoque un mejor derecho sobre la cosa
(Evicción), así como también entregar una cosa apta para su destino y sin defectos que disminuyan su valor (Vicios).
c) Garantías comprendidas
En doctrina, algunos autores se opusieron a dicha concepción que toma el saneamiento como un género amplio,
pero las legislaciones modernas agrupan en el concepto de saneamiento, tanto la obligación de quien transmite por
título oneroso de amparar a su adquirente ante turbaciones en el dominio o en su posesión, como la obligación que
tiene el transmitente de responder por los defectos ocultos de la cosa. Así, el CCyC sigue la misma línea de estos
códigos modernos (Ej. Chile), y el saneamiento comprende las garantías de evicción y por vicios redhibitorios.
La cláusula de disminución o supresión del saneamiento se tiene por no convenida en 2 supuestos: cuando el
enajenante conocía o debía conocer el peligro de evicción o la existencia de vicios y cuando el enajenante actúa
como profesional ante quien no lo es. Así, el art. 1038, prevé que "La supresión y la disminución de responsabilidad
por saneamiento se tienen por no convenidas en los siguientes casos: a) si el enajenante conoció, o debió conocer el
peligro de evicción, o la existencia de vicios; b) si el enajenante actúa profesionalmente en la actividad a la que
corresponde la enajenación, a menos que el adquirente también se desempeñe profesionalmente en esa actividad".
Por lo demás, la garantía por evicción funciona en el contrato de donación en los supuestos previstos en el art. 1556,
es decir cuando expresamente se ha asumido la obligación; cuando la donación se ha hecho de mala fe, sabiendo el
donante que la cosa donada no era suya e ignorándolo el donatario; cuando la evicción es causada por el mismo
donante o en los casos de donaciones mutuas, remuneratorias o con cargo.
d) Pluralidad de sujetos
La responsabilidad de los enajenantes sucesivos es concurrente, es decir cada uno debe en virtud de una causa
diferente, y se aplican las normas de los arts. 850 a 852 del CCyC. Si el bien fue enajenado simultáneamente por
varios copropietarios, todos responden en proporción a su cuotaparte indivisa, excepto que se haya pactado su
solidaridad. De modo que, si los codemandados deben restituir el precio o pagar la indemnización, el acreedor tiene
derecho a reclamar a cada codeudor su cuota respectiva.
LA GARANTÍA DE EVICCIÓN
a) Noción
Por efecto natural del contrato oneroso, todo enajenante es responsable frente al adquirente por las consecuencias
que se derivan de la turbación que un tercero realice invocando un mejor derecho.
El término “evicción”, conceptualmente, implica que todo enajenante en un acto bilateral oneroso es responsable
frente al adquirente por las consecuencias que se derivan de la falta de legitimidad del derecho que transmite.
b) Fundamento
La "razón de ser" de este instituto se encuentra en el equilibrio que debe existir entre las prestaciones de los
contratantes, el cual se vería seriamente conmovido si uno de ellos, el adquirente, fuese privado de la cosa que
adquirió por alguien que invoque un mejor derecho que el suyo, y el enajenante, no experimentara perjuicio alguno.
Como explica Rivera en reiteradas oportunidades, la garantía de evicción y la de vicios redhibitorios encuentran su
fundamento en la idea de causa. Esto es, si alguien se ve privado de la cosa por la que pagó un precio, o perturbado
en el ejercicio de los derechos que pretendía adquirir sobre ella, o si ésta resulta inútil para su destino, su propia
prestación (el pago del precio) se vería desprovista de causa. Por eso la ley organiza estas garantías.
El requisito de la causa anterior a la adquisición se justifica porque el legislador ha querido proteger a la persona
que adquiere un derecho "íntegro". Lógico es suponer que si el adquirente hubiese conocido el peligro de la
evicción, no hubiera adquirido ese derecho o hubiera pagado un precio menor. El enajenante sólo puede
garantizar la bondad del derecho transmitido, pero no asegurar al adquirente contra la eventualidad de que, con
posterioridad a la transmisión, alguien adquiera un mejor derecho (Ej. Dominio por prescripción adquisitiva).
III. Supuesto particular
Procede la garantía de evicción en reclamos de 3ros fundados en derechos resultantes de la propiedad industrial
o intelectual, a menos que el enajenante se haya ajustado a especificaciones suministradas por el adquirente.
IV. No exigencia de la acción judicial del tercero
Por largo tiempo, algunos autores sostuvieron que la garantía sólo podía hacerse efectiva cuando el perturbador
esgrimía una pretensión judicial. Sin embargo, no es imprescindible para que se produzca la evicción que la
turbación al derecho sea esgrimida en juicio, puede provenir de una sentencia o de un reclamo extrajudicial.
En este último caso, el reclamo debe ser serio, sin dar lugar a la evicción por el "simple temor" de ser turbado.
f) Exclusiones
I. Texto legal
El CCyC aclara en el art. 1045 que la responsabilidad no comprende: "a) Las turbaciones de hecho causadas por
terceros al transmitente, b) Las turbaciones de derecho provenientes de una disposición legal, c) La evicción
resultante de un derecho de origen anterior a la transferencia y consolidado posteriormente. Sin embargo, el
tribunal puede apartarse de esta disposición si hay un desequilibrio económico desproporcionado".
II. Las turbaciones de hecho
El artículo transcripto aclara que no habrá lugar a garantía en razón de las turbaciones de hecho causadas por
terceros ajenos al transmitente (Ej. Si terceras personas, ajenas al contrato, pretendieran despojar a un
comprador del inmueble adquirido, o corrieran un alambrado e invadieran el campo con sus animales).
III. Turbaciones de derecho excluidas
Tampoco funciona la garantía en razón de las turbaciones de derecho procedentes de la ley (Ej. No da lugar a la
evicción un derecho real, como por ej. El Usufructo), conocido por el adquirente al tiempo de la enajenación.
La última excepción que introduce el art. es la que resulta de un derecho de origen anterior a la transferencia, y
consolidado posteriormente (Ej. Una prescripción adquisitiva iniciada antes de la venta y consolidada después).
Todo lo visto encuentra su fundamento en que, si el enajenante fuera siempre responsable de la evicción, ello
acarrearía una injusticia para él, dado que se le impondría la carga de responder, aun cuando, por ejemplo, el
adquirente hubiese contribuido con su inacción a que el 3ro obtuviera la propiedad de la cosa por prescripción
adquisitiva. El CCyC le permite al juez apartarse de estas excepciones solo cuando exista un desequilibrio
económico desproporcionado.
g) Citación por evicción
La garantía de evicción se convierte, por un lado en una obligación de no hacer, puesto que el transmitente queda
obligado a no privar, no turbar al adquirente en el goce del derecho que le transmitió; pero, por otro lado, también
es una obligación de hacer que tiene el obligado de acudir en defensa del adquirente, asistiéndolo o sustituyéndolo
procesalmente, frente a cualquier pretensión deducida en contra del adquirente por parte de un tercero.
Asi es que, el art. 1046, prevé que "si un tercero demanda al adquirente en un proceso del que pueda resultar la
evicción de la cosa, el garante citado a juicio debe comparecer en los términos de la ley de procedimientos. El
adquirente puede seguir actuando en el proceso". Así, si un 3ro (quien invoca un mejor derecho) inicia una demanda
contra el adquirente, este puede citar a juicio a su enajenante, quien deberá tomar intervención y salir en defensa
de los derechos de su comprador, aun sin ser considerado procesalmente “parte”. Ahora, si el adquirente finalmente
resulta vencido por el 3ro, el enajenante deberá responder por los daños y perjuicios, y devolver el precio cobrado.
h) Gastos de defensa
El garante de evicción debe pagar los gastos para la defensa de los derechos del adquirente. Sin embargo, según el
art. 1047 del código, el adquirente no puede cobrarlos ni efectuar reclamo alguno si: a) no citó al garante al proceso;
b) lo citó y, aunque el enajenante dio la razón a la pretensión del 3ro, eligió continuar con la defensa y fue vencido.
El que goza de la garantía puede exigir que su enajenante no sólo se presente en el juicio sino que afronte sus
gastos, pero el deudor de la garantía no responde en 2 casos: a) cuando el adquirente no cita al garante; b) cuando el
garante confirma lo solicitado en la demanda por el 3ro, pero el adquirente elije seguir con el juicio y lo pierde.
i) Cesación de la responsabilidad
El codigo establece en su art. 1048 en qué casos, ante una demanda judicial iniciada por quien se cree con mejor
derecho, el adquirente pierde totalmente la garantía de evicción. Esta se extingue en varios supuestos en donde el
garante por evicción pierde la responsabilidad porque la actuación del adquirente frustró su intervención. Veámoslo:
I. Primer supuesto: No se cita al enajenante al juicio.
II. Segundo supuesto: Si el garante no comparece al juicio y el adquirente, actuando de mala fe (Para obtener el
precio más daños), omite oponer defensas, no las sostiene o no interpone y continúa con los recursos ordinarios.
III. Tercer supuesto: Si el adquirente confirma lo pretendido por el 3ro teniendo defensas que oponer.
La norma establece que "El acreedor de la responsabilidad dispone del derecho a declarar la resolución: a) si los
defectos en el título afectan el valor del bien a tal extremo que, de haberlos conocido, el adquirente no lo habría
adquirido, o su contraprestación habría sido ampliamente menor; b) si una sentencia o laudo produce la evicción".
Evidentemente, en esos supuestos ya no hay nada más que discutir en cuanto al mejor derecho del tercero y lo único
que cabe es la resolución del negocio, con la devolución del precio y la reparación de los daños y perjuicios causados.
k) Prescripción adquisitiva
El paso del tiempo puede sanear un título defectuoso y evitar la posible turbación futura del derecho. La prescripción
adquisitiva extingue la responsabilidad por evicción, como dice el art. 1050 que "Cuando el derecho del adquirente
se sanea por el transcurso del plazo de prescripción adquisitiva, se extingue la responsabilidad por evicción".
d) Exclusiones
La responsabilidad por los vicios redhibitorios constituye una responsabilidad objetiva, sin culpa, que obliga al
enajenante a restituir las cosas a su estado primitivo. Pero hay defectos que no originan responsabilidad.
Conforme al art. 1053, el enajenante se libera de responsabilidad si “El adquirente conoció, o debió haber conocido
mediante un examen adecuado a las circunstancias del caso al momento de la adquisición, excepto que haya hecho
reserva expresa respecto de aquéllos". La misma norma establece que si el bien "reviste características especiales de
complejidad, y la posibilidad de conocer el defecto requiere cierta preparación técnica para determinar esa
posibilidad se aplican los usos del lugar de entrega". La aplicación de esta eximente queda librada al criterio del juez.
Los vicios deben existir al momento de la adquisición, aunque se hagan visibles con posterioridad. Las circunstancias
posteriores que hagan impropia la cosa o disminuyan su valor no hacen funcionar esta garantía porque son fruto del
desgaste por el uso normal o devienen del caso fortuito. Así, pesa sobre el adquirente "la carga de la prueba de que
el vicio existía con anterioridad", excepto que el enajenante sea un proveedor profesional en la materia.
g) Caducidad de la garantía
Como el plazo de prescripción entra a jugar a partir de que los vicios se han manifestado y luego de los sesenta días
de su denuncia, el codigo en su art. 1055 fija plazos de caducidad del derecho de efectuar la denuncia los cuales son:
a) de tres años si es un inmueble, contados desde que se recibió; b) de seis meses si son muebles, contados desde
que se recibieron o se pusieron en funcionamiento. Estos plazos pueden ser aumentados convencionalmente.
i) Defecto subsanable
El art. 1057 dice: "El adquirente no tiene derecho a resolver el contrato si el defecto es subsanable, el garante ofrece
subsanarlo y él no lo acepta. Queda a salvo la reparación de daños".
Así, de ser el defecto subsanable o la cosa reparable, y el enajenante toma a su cargo los gastos de reparación, el
adquirente no tendrá acción, porque el vicio habrá perdido gravedad, a menos que la reparación no sea íntegra, o
que no se repongan las piezas malas por otras de la misma marca y calidad que las que tenían las originales.
Como se advierte, la ley 24.240, a diferencia del CCyC, ampara al comprador ante los defectos o vicios de cualquier
índole aunque hayan sido ostensibles o manifiestos al tiempo del contrato, lo que implica una mayor tutela para el
adquirente que la otorgada por el Código Civil y Comercial en cuanto a los defectos ocultos en general y a los vicios
redhibitorios en particular.
UNIDAD 5: INTERPRETACION, CALIFICACION E INTEGRACION DEL CONTRATO
NOCIONES INTRODUCTORIAS
a) Concepto
Nuestros tribunales consideran que interpretar es una actividad lógica, encaminada a buscar y fijar el significado de
las manifestaciones de voluntad, con el fin de establecer su contenido y fijar su alcance.
c) Objeto de la interpretación
El contrato como acto jurídico que es, requiere de una voluntad que sea declarada. Ello plantea el problema de la
discordancia entre lo querido y lo manifestado, visto en la Parte General. Nos permitimos entonces limitarnos a
recordar que la cuestión radica en determinar si, en caso de que la voluntad declarada no coincida con lo querido, ha
de prevalecer lo transmitido/declarado al otro, o, por el contrario, ha de darse relevancia a lo querido internamente.
Al tratar la interpretación de los actos jurídicos en general hemos concluido en que debe partirse de la distinción
entre las declaraciones recepticias y las no recepticias. Veamoslas:
I. Declaraciones recepticias: Como regla general, se "tendrá en cuenta lo que las partes verosímilmente pudieron
entender de la declaración de voluntad, obrando de buena fe y de acuerdo con los usos del tráfico". Este es el
criterio que ha de aplicarse en materia de contratos, ya que , como es obvio, las declaraciones de voluntad son
siempre recepticias y lo que se busca no es de desentrañar lo que cada una de las partes ha entendido, sino la
intención común (art. 1061 ccyc).
II. Declaraciones no recepticias: Las manifestaciones de voluntad no recepticias son las que se formulan en los
testamentos, y están sujetas a un criterio distinto: se trata de hacer prevalecer la voluntad real cuando ella no
coincide con la declarada.
b) La buena fe
I. Cuál concepto de buena fe es aplicable
En el ámbito de los contratos, rige el concepto de buena fe lealtad u objetiva, que impone el deber de actuar como
lo hace la gente honesta, con lealtad y rectitud, tanto en las tratativas previas al negocio, cuanto en su celebración,
interpretación y ejecución. El deber de actuar de buena fe se atribuye tanto al declarante (debe manifestarse de la
manera más clara y precisa posible) cuanto al receptor de la declaración (está obligado a indagar en lo receptado).
e) La interpretación restrictiva
I. Texto legal
El art. 1062 dispone que "Cuando por disposición legal o convencional se establece expresamente una interpretación
restrictiva, debe estarse a la literalidad de los términos utilizados al manifestar la voluntad. Este art. no es aplicable a
las obligaciones del predisponente y del proveedor en los contratos por adhesión y de consumo, respectivamente”.
II. Hipótesis que contempla este precepto
No es poco frecuente que en el contrato se incluya una cláusula que imponga una interpretación literal de sus
propios términos. Suelen verse cláusulas de este tipo en contratos internacionales donde las partes tratan de acotar
la función interpretativa del juez o árbitro que pudiera llegar a intervenir en un conflicto. En algunos casos es la ley la
que fija la interpretación restrictiva (Ej. El art. 1545 prevé que la aceptación de la donación está sujeta a ese criterio).
III. Efecto de la interpretación restrictiva
Normalmente la interpretación empieza por las palabras del contrato, conforme al sentido que les da el uso general,
atendiéndose la finalidad económica, la conducta de las partes, etcétera. Pero, cuando las partes han pactado que la
interpretación sea restrictiva, o esto surge de la ley, esas fuentes subsidiarias quedan excluidas, y la interpretación se
limitará a la literalidad del contrato.
IV. Contratos a los cuales aplica
La posibilidad de convenir la interpretación restrictiva opera solo en los contratos paritarios. Y por ello está excluida
en los contratos por adhesión a condiciones generales y en los contratos de consumo.
FUENTES DE LA INTERPRETACIÓN
El CCyC alude a las "fuentes de interpretación" en el art. 1065. En realidad son medios de interpretación, a los cuales
el juez recurre cuando las palabras y el contexto no son suficientes. Veamoslos.
e) Otras reglas
I. Principio de conservación
Según el art. 1066 "Si hay duda sobre la eficacia del contrato, o de alguna de sus cláusulas, debe interpretarse en el
sentido de darles efecto. Si esto resulta de varias interpretaciones posibles, corresponde entenderlos con el alcance
más adecuado al objeto del contrato". Este principio apunta a la idea de que los contratos se hacen para cumplirse.
II. Protección de la confianza: doctrina de los actos propios
Ya hemos visto que esta doctrina impide a una parte volver sobre una conducta anterior que ha creado en la
contraparte una razonable confianza de un actuar coherente. Así, el art. 1967, dispone que "La interpretación debe
proteger la confianza y la lealtad que las partes se deben recíprocamente, siendo inadmisible la contradicción con
una conducta jurídicamente relevante, previa y propia del mismo sujeto".
III. El favor debitoris
Nuestra doctrina entiende que la regla del favor debitoris sólo es justa en los contratos gratuitos, pero no en los
onerosos, en los que debe estarse a la equivalencia de las prestaciones como criterio rector de la interpretación.
Este es el criterio del CCyC expuesto en el art. 1068, el cual dispone que “Cuando las expresiones del contrato son
oscuras se ha de interpretar del modo menos gravoso para el obligado si el contrato es a título gratuito, y si es a
título oneroso ha de serlo en el sentido que produzca un ajuste equitativo de los intereses de las partes”.
INTRODUCCIÓN
La inclusión de estas dos figuras (suspensión del cumplimiento y tutela preventiva), no conocidas en el código
sustituido, tiene por finalidad que la parte del negocio jurídico que está en condiciones de cumplir tenga
herramientas que lo pongan a salvo del riesgo cierto de incumplimiento de la otra. En definitiva vienen a ser
aplicaciones del criterio según el cual son procedentes en general las medidas que tienden a evitar la producción del
daño antes de aquellas que tienden a resarcirlo; principios vertebrales del nuevo régimen de la responsabilidad civil.
TUTELA PREVENTIVA
a) Texto legal
El art. 1032 regula la tutela preventiva diciendo que "Una parte puede suspender su propio cumplimiento si sus
derechos sufriesen una grave amenaza de daño porque la otra parte ha sufrido un menoscabo significativo en su
aptitud para cumplir, o en su solvencia. La suspensión queda sin efecto cuando la otra parte cumple o da
seguridades suficientes de que el cumplimiento será realizado".
b) Fundamento
Es evidente que en los contratos bilaterales no tiene sentido obligar a una parte a seguir cumpliendo cuando es
seguro que la parte contraria no lo hará. En definitiva, como explica Castán Tobeñas, la causa en el contrato bilateral
es la relación de las dos prestaciones con el cambio de un valor por otro, la bilateralidad, no cada prestación en sí.
Asi, la prestación de la parte solvente carecería de causa si cumpliera siendo evidente que la otra parte no lo hará.
c) Supuesto de hecho
Se trata de una acción preventiva de tutela del crédito. El supuesto de hecho activante no es la lesión, como ocurre
en la responsabilidad contractual, sino la amenaza de lesión, la afectación de una expectativa de cumplimiento. Claro
es que esa amenaza debe fundarse en el menoscabo significativo de la aptitud para cumplir o en su solvencia.
El "menoscabo significativo en su aptitud para cumplir", comprende situaciones de hecho tales como pérdidas
patrimoniales sufridas por la parte contraria, que le impidan cumplir con la obligación asumida, así como también en
caso de fuerza mayor o caso fortuito que imposibiliten temporalmente la ejecución de la obligación a cargo de la
otra parte, permitiendo de esta forma conservar al contrato con vida hasta que dicha imposibilidad desaparezca
(Ej. Si la parte que debe entregar una cosecha no puede hacerlo porque una inundación le impide ingresar al campo).
CUMPLIMIENTO Y EXTINCION
d) Imposibilidad de cumplimiento
También se extinguen los contratos por la imposibilidad de cumplir la prestación. El artículo 955 del CCyC establece
que tal imposibilidad debe ser “sobrevenida, absoluta y definitiva”. Esto ultimo implica que:
La imposibilidad sea posterior al nacimiento de la obligación.
Que importe un impedimento insuperable para cualquier persona.
Que no sea transitoria.
La norma diferencia, a su vez, según si la imposibilidad fue producida por caso fortuito o fuerza mayor, o si se debe a
causas imputables al deudor:
En el primer supuesto, la obligación se extingue, sin provocar responsabilidad alguna; es el caso de que se haya
prometido la entrega de una cosa y ésta se pierde o destruye por fuerza de la naturaleza.
En el segundo supuesto, la norma citada dispone que la obligación no se extingue sino que se modifica su objeto,
convirtiéndose en la de pagar una indemnización por los daños causados; en otras palabras, si la imposibilidad
de cumplir se debe a culpa del deudor, éste será responsable de los daños.
Debe resaltarse que el deber del juez de integrar el contrato solo existe si es necesario para la finalidad del contrato.
Así, una tasa de interés fijada en valores usurarios, puede ser anulada lisa y llanamente, lo que resulta
particularmente importante en los contratos por adhesión, para evitar abusos del predisponente. Pero si las
disposiciones no son separables, porque el acto no puede subsistir sin cumplir su finalidad, debe declararse la
nulidad total del contrato. Entre los casos de cláusulas separables, cuya nulidad no invalida todo el acto, cabe citar:
I. El de las cláusulas nulas sustituidas de iure por normas indisponibles. Ejemplo: la convención que fije al contrato
de locación un término menor que el que determina el artículo 1198 es de ningún valor.
II. El de la cláusula accesoria, cuando resultare evidente de una interpretación contextual que, aun sin ella, el
contrato se habría celebrado de todas maneras.
III. La parte afectada por la nulidad de una cláusula tiene derecho a mantener la validez del resto del contrato, si,
aun así, le conviniera. En ese caso, nada justifica la nulidad total, siempre que se trate de partes separables, ya
que, si se tratara de una cláusula fundamental relativa al objeto, la causa, etc., es inconcebible la nulidad parcial.
RESCISIÓN
a) Concepto
La rescisión es una causal de ineficacia, por la cual, un acto jurídico válido queda sin efecto para el futuro en razón
del acuerdo de las partes, o de la voluntad de una sola de ellas, autorizada por la ley o por la propia convención.
b) Clases de rescisión
La rescisión puede ser unilateral o bilateral.
La rescisión por voluntad bilateral se da en el llamado distracto, al que refiere el art. 1076, el cual sostiene que " Esta
extinción, excepto estipulación en contrario, sólo produce efectos para el futuro y no afecta derechos de terceros".
(Ej. Las partes de un contrato de distribución pueden convenir que una o ambas partes tienen la facultad de rescindir
el contrato después de pasado cierto tiempo de su vigencia, por decisión unilateral y con preaviso a la contraparte).
La rescisión es unilateral cuando proviene de la voluntad de una de las partes del acto jurídico, sea porque ellas así lo
acordaron expresamente o bien porque la ley lo autoriza. Está prevista en el art. 1077. (Ej. El contrato de obra en
que el comitente puede desistir de la obra por su sola voluntad).
c) Caracteres
La rescisión presenta las siguientes características:
I. Funciona en los contratos de duración, y en aquellos cuyos efectos no han empezado aún a producirse.
II. Es voluntaria y de uso discrecional (En materias regidas por leyes supletorias, no a regidas por norma imperativa)
III. Es aplicable sólo a los negocios bilaterales.
d) Efectos
En cuanto a los efectos, la rescisión opera ex nunc, es decir, solamente para el futuro y a partir del momento que la
manifestación de la voluntad se presentó. Sin embargo, en los supuestos de rescisión bilateral, los efectos de la
rescisión dependerán de lo que las partes estipulen, pudiendo convenirse que el contrato originario quede sin efecto
retroactivamente, con la obligación de restituirse lo obtenido con él, y con el límite de no afectar derechos de 3ros.
II. Denominaciones
La rescisión bilateral recibe distintas denominaciones, entre ellas la de distracto, que implica un contrato que pone
fin a otro. Asi, si dos empresas tienen celebrado un contrato de distribución y un día deciden poner fin a él y para
ello acuerdan la restitución de los productos que tiene el distribuidor en su poder y hacen una rendición de cuentas y
se satisfacen los saldos que pudieran existir, eso es un contrato rescisorio, distracto o rescisión bilateral.
IV. Forma
La rescisión bilateral o distracto es formal o informal según el contrato que se extingue sea formal o informal. De
modo que solo es formal cuando el contrato que se pretende extinguir está sometido a una solemnidad.
En lo relativo a efectos ya cumplidos, nada obsta a que las partes dejen sin efecto hacia el futuro un contrato que
hubiere causado múltiples obligaciones, algunas de las cuales han sido cumplidas y otras no. En ese supuesto la
extinción no afecta a la parte del contrato extinguida por cumplimiento.
Rescisión Legal: La cuestión del contrato de agencia, distribución, concesión y suministro en el CCyC
El CCyC aborda primeramente el tema al tratar el contrato de agencia. Dice el art. 1492 que "En los contratos de
agencia por tiempo indeterminado, cualquiera de las partes puede ponerle fin con un preaviso. El plazo del preaviso
debe ser de un mes por cada año de vigencia del contrato. Las partes pueden prever plazos de preaviso superiores a
los establecidos". La solución legal aplica a los contratos de distribución y de concesión (Este tiene un plazo mínimo).
Al tratar el contrato de suministro, el CCyC provee una solución más flexible. El art. 1183 dispone que "Si la duración
del suministro no ha sido establecida expresamente, cualquiera de las partes puede resolverlo, dando aviso previo
en las condiciones pactadas. De no existir pacto se aplican los usos. En su defecto, el aviso debe cursarse en un
término razonable según las circunstancias y la naturaleza del suministro, que nunca podra ser inferior a 60 días".
REVOCACIÓN
a) Concepto
La revocación es la retracción de la voluntad que deja sin efecto la relación jurídica. Opera sólo en casos donde la ley
o el contrato autorizan a hacerlo al autor de la manifestación de voluntad en actos unilaterales, o a una de las partes
en actos bilaterales, y en tal caso la relación jurídica queda sin efectos hacia el futuro. Opera principalmente en actos
unilaterales (Ej. Testamento), pero también pueden revocarse ciertos contratos (Ej. Mandato o la Donación).
b) Caracteres
En cuanto a sus caracteres, se trata de:
Un acto unilateral (Basta la voluntad del autor, Ej. Testamento; O de 1 sola parte si el acto revocado es bilateral).
Es un negocio entre vivos (Tiene efecto inmediato).
Es voluntaria (Opera sólo en casos autorizados por ley, pero se pone en ejercicio por la voluntad del legitimado.
c) Efectos
En cuanto a sus efectos, la revocación opera, salvo disposición legal en contrario, hacia el futuro.
RESOLUCIÓN
a) Concepto
La resolución es un modo de ineficacia de los negocios jurídicos, y por ende de los contratos, que se da en razón de
la producción de un hecho sobreviniente a la constitución del negocio. Ese hecho puede ser imputable a una de las
partes (El cual habilita a la otra parte a resolver el contrato), o ser ajeno a ellas, como puede ser que acaezca un
hecho futuro e incierto (condición) al cual se ató la permanencia del contrato (Ej. Las partes pactaron que constituía
condición resolutoria que el gobierno eliminase la convertibilidad, y ese hecho se verificara).
La resolución puede operar por la declaración de voluntad de la parte interesada (Ej. Cuando la resolución se funda
en el incumplimiento de la otra parte), o puede operar automáticamente con el advenimiento del hecho previsto en
el mismo acto (caso de la condición resolutoria), sin necesidad de una nueva declaración de voluntad.
b) Efectos
La resolución tiene efectos retroactivos al día de la celebración del negocio jurídico. La retroactividad obliga a las
partes a restituirse lo recibido en razón del negocio o su valor. Además, la parte incumplidora deberá indemnizar por
los daños y perjuicios causados (Incluso al declararse la resolución por el ejercicio del pacto comisorio).
El efecto retroactivo no afecta a terceros de buena fe y a título oneroso.
d) Incumplimiento intencional
Este no es un supuesto de incumplimiento esencial, sino que el acreedor pierde toda confianza en que el deudor
haya de cumplir en alguna oportunidad y por ello puede extinguir el contrato.
e) Incumplimiento anunciado
Finalmente queda autorizada la resolución cuando el deudor anuncia su intención de no cumplir. En tal caso ni
siquiera hace falta requerimiento o intimación a cumplir.
Ya hemos visto que el acreedor puede optar por la resolución total o parcial. Pero en ese caso no hay ius variandi.
Demandada una cosa no se puede luego cambiar por la otra. Es la solución que explícitamente contiene el art. 1083.
b) Presupuestos: Enumeración
Del texto legal transcripto surge que debe mediar un incumplimiento esencial, que el deudor esté en mora y que se
produzca una intimación a cumplir bajo apercibimiento de resolver.
c) Incumplimiento
El incumplimiento debe reunir las características ya estudiadas: Debe ser esencial, y si es parcial, debe privar al
acreedor de algo sustancial. Así, con distintas palabras, remite a los criterios jurisprudenciales vistos anteriormente.
d) Mora
La doctrina judicial histórica exigía que el deudor se encontrara en mora para que el acreedor tuviera legitimación
para ejercer las facultades que le confiere el pacto comisorio. El CCyC no alude a la mora al tratar el incumplimiento,
pero sí lo hace cuando trata el pacto comisorio implícito. Quien pretende la resolución no ha de estar en mora, ya
que, en ese caso, el destinatario de la intimación puede rechazarla, ya que quien está en mora no puede colocar a la
otra parte en ese estado. Además, si las dos partes están en mora, tampoco operara la resolución del contrato.
El mismo art. 1080 remite al siguiente, que regula el régimen de restituciones recíprocas cuando se ha producido la
extinción de un contrato bilateral. Este art. 1081, contiene las siguientes reglas: “a) la restitución debe ser recíproca
y simultánea; b) las prestaciones cumplidas quedan firmes y producen sus efectos en tanto sean equivalentes, si son
divisibles y han sido recibidas sin reserva respecto del efecto cancelatorio de la obligación; c) para estimar el valor de
las restituciones del acreedor se toman en cuenta las ventajas que resulten o puedan resultar de no haber efectuado
la prestación, su utilidad frustrada y, en su caso, otros daños". Profundicemos en las implicancias de estas reglas:
Ámbito de aplicación de estas reglas
Estas reglas no se aplican a la rescisión bilateral (distracto), ya que en tal hipótesis cabe a las partes determinar cómo
se efectuarán, o no, las restituciones recíprocas. Estas reglas son supletorias ante falta de acuerdo de las partes.
Prestaciones no restituibles
La rescisión o resolución de un contrato supone la restitución de aquello que es susceptible de restitución (Ej. Si se
revoca una donación habrá el donatario de restituir lo recibido en virtud de ella). Aun así, en ciertos contratos, las
restituciones son imposibles ya que las prestaciones se agotaron (Ej. En la locación de cosas, el locatario usó y gozó
de la cosa durante el tiempo que ejerció su tenencia, de modo que lo pagado por ese uso y goce no será restituible).
Reciprocidad y Simultaneidad
Al extinguirse el contrato quien tiene una cosa habida por su causa debe restituirla pues se ha extinguido el título en
función del cual la había adquirido (Ej. El comprador se hace dueño de la cosa porque el contrato es el título que da
causa al dominio, y la tradición o la inscripción registral operan como modo. Al resolverse/rescindirse el contrato de
venta, el que era dueño deja de serlo porque ya no tiene título, debiendo restituir el bien uno, y su precio el otro.
Las restituciones deben ser simultáneas. Si una de las partes no está en condiciones de restituir lo recibido, la otra
puede suspender el cumplimiento de su obligación de restituir hasta el momento en que la otra parte pueda hacerlo.
Pluralidad de acreedores
Si una de las partes está integrada por más de una persona, la obligación de restituir se cumple entregando a
cualquiera de ellas con citación de las demás.
Imposibilidad de restituir
Si la cosa ha sido transmitida a un tercero de buena fe, o si por cualquier otra causa no puede ser restituida se debe
su valor. De modo que quien no entrega lo mismo que recibió, debe su valor.
II. Reparación de daños y perjuicios
El otro efecto que puede producir la extinción del contrato es la reparación de los daños. Subrayamos el puede
porque la reparación de daños no es un efecto necesario de la extinción del contrato, sino que requiere que se den
los presupuestos de la responsabilidad civil: la existencia de un daño no justificado, atribuible en función de un factor
de atribución y que guarde un adecuado nexo de causalidad con la conducta desplegada por aquél a quien se
pretende atribuir esa responsabilidad. De modo que donde aparece la responsabilidad por daños es en 3 momentos:
En el ámbito de la resolución del contrato por incumplimiento de una de las partes.
En la rescisión unilateral sin plazo, donde una de las partes deberá indemnizar si no otorgó preaviso suficiente.
En la aplicación de las reglas sobre la cláusula penal si ella se hubiese pactado.
c) Texto legal
El art.1090 dice que "La frustración definitiva de la finalidad del contrato autoriza a la parte perjudicada a resolverlo,
si tiene su causa en una alteración extraordinaria en las circunstancias existentes al tiempo de su celebración, ajena
a las partes y que supera el riesgo asumido por la que es afectada. La resolución es operativa cuando esta parte
comunica su declaración extintiva a la otra. Si la frustración de la finalidad es temporaria, hay derecho a resolución
sólo si se impide el cumplimiento oportuno de una obligación cuyo tiempo de ejecución es esencial".
d) Condiciones de aplicación
La ley autoriza al afectado por la frustración de la finalidad a declarar la resolución del contrato, y para que tal
declaración de resolución sea legítima, es necesario que se den ciertas condiciones nacidas del texto legal. Ellas son:
I. Finalidad común
El fin del contrato que se frustra debe ser común a ambas partes. Es claro que el fin es común cuando atendemos a
la causa en sentido objetivo. Es que si la causa en sentido objetivo es la que es permanente, tipificante, e identitaria
del contrato, ha de estar presente siempre en el contrato que las partes han querido celebrar (Ej. En la compraventa,
la transmisión de la propiedad y la recepción del precio son fines objetivos). De modo que si por cualquier razón no
se puede transmitir el dominio, la finalidad objetiva del contrato está frustrada.
Más difícil es la cuestión cuando lo que se frustran son los motivos individuales que pueden haber llevado a las
partes a contratar, y que son tantos y tan variados como contratos haya (Ej. Puedo haber alquilado una casa en Jujuy
porque mi empleador me destinó a una sucursal allí situada, puedo alquilar un campo para sembrar arándanos; etc).
En principio la frustración del fin individual no da derecho a resolver el contrato (Para quien vende la casa en Jujuy,
es indiferente el motivo por el cual el cual comprador la adquiere). El único supuesto viable de inclusión de esta
finalidad interna es el que nace del acuerdo expreso de partes, como pasa en algunos contratos sofisticados (Ej.
Contratos internacionales), los cuales suelen contener una serie de presupuestos entre los cuales puede incluirse
alguna finalidad individual que, aceptada por la otra parte, pasa a integrar el contrato como finalidad común.
II. Evento extraordinario y ajeno
Como en el caso de la imprevisión, que veremos ahora, el evento que produce la frustración del fin debe ser
extraordinario y además ha de ser ajeno a la parte que pretende la resolución del contrato. En definitiva, es un
suceso que reúne los caracteres del caso fortuito, pero que no produce la imposibilidad de cumplir sino que frustra
el fin perseguido por la parte (Ej. El alquiler de una pared para poner un cartel luminoso que se torna inútil cuando el
Estado obliga a apagar las luces para ahorrar energía). Además, el evento debe ser ajeno a las partes, lo que significa
que no se tendrán en cuenta acontecimientos o modificaciones que estén en la esfera de influencia del perjudicado
(Ej. La suspensión de la boda no es causal de resolución del contrato y habrá que pagar igual el alquiler del salón).
III. Permanente
En principio, la frustración debe ser definitiva. Si el impedimento de satisfacción del fin es transitorio, solo puede
resolverse el contrato si se impide el cumplimiento oportuno de una obligación cuyo plazo de ejecución es esencial.
b) Requisitos de procedencia
Para que se produzcan los efectos que contempla el art. 1091 es preciso que:
I. Que se trate de un contrato conmutativo de ejecución diferida o permanente.
II. Que la prestación de una de las partes se torne excesivamente onerosa.
III. Que la excesiva onerosidad se cause por alteración extraordinaria del marco existente al tiempo de celebrarlo.
IV. Que esa alteración reúna las condiciones del caso fortuito, esto es: imprevisibilidad, extraneidad, sobreviniencia.
e) Ajenidad
La ajenidad, llanamente, implica que el acontecimiento extraordinario no debe ser causalmente atribuible a una
conducta de la parte perjudicada. Veamos algunas cuestiones vinculadas a esto:
I. La cuestión de la mora del perjudicado
El CCyC no reproduce expresamente cuestione vinculadas a los efectos que producia la mora en la capacidad de
reclamo o extinción por parte del perjudicado, como si lo hacia el código derogado, pero su esencia perdura, ya que
el CCyC exige la ajenidad del acontecimiento, por lo que obviamente no procede la invocación de la imprevisión si el
perjudicado ha actuado con culpa, o sea que la pérdida o excesiva onerosidad le es atribuible (Ej. El perjudicado
incurre en mora y, entonces, a partir de ella, el precio de los materiales se ha incrementa desproporcionadamente).
f) La excesiva onerosidad
I. Criterio general
El acontecimiento extraordinario debe instaurar una desmesura en esa onerosidad, que se mide racionalmente con
la otra prestación. Se trata de una relación económica en que una cosa se da a cambio de otra similar, según las
valoraciones del mercado, y sucede que esas valoraciones han sido distorsionadas de manera desproporcionada.
En definitiva, lo que cuenta no es la prestación en sí misma, sino en su relación de equivalencia con la prestación a
cargo del otro contratante, cuyo desajuste produce una alteración fundamental de la base económica del negocio.
g) Presupuestos subjetivos
I. Legitimados
El art. 1091 acuerda las acciones relativas a la demanda por imprevisión, que le corresponderán a todo sujeto que,
siendo parte de un contrato, invoca que las prestaciones a su cargo se han tornado excesivamente onerosas. No
excluye la legitimación del perjudicado que sea una empresa o profesional del área negocial vinculada al contrato.
Cualquier contrato, aun celebrado entre empresas, puede resultar distorsionado por el cambio de las circunstancias
que las partes tuvieron en cuenta al tiempo de contratar.
II. Acción por un tercero
El art. 1091 legitima de manera explícita al tercero a quien le han sido conferidos derechos o asignadas obligaciones
resultantes del contrato. Debe entenderse que se trata de un 3ro interesado (Ej. El beneficiario en el contrato
oneroso de renta vitalicia), el cual, sin ser parte en el contrato, padece los efectos del evento dañoso e imprevisible.
b) La ley 24.240
Como vimos, los contratos que implican el consumo de cosas o servicios se rigieron primitivamente por las normas
del Código Civil y del Código de Comercio. Recién en 1993 se sanciona la ley 24.240 (Ley de Defensa al Consumidor).
Esa ley fue vetada parcialmente por el Poder Ejecutivo, veto el cual le restó buena parte de su contenido al eliminar
la garantía legal para la venta de cosas muebles no consumibles, al negar a las asociaciones de consumidores la
calidad de litisconsortes, entre otras privaciones.
c) La Constitución Nacional
La reforma constitucional de 1994 incorporó, dentro de los derechos llamados de "tercera generación", los cuales
son comprensivos del derecho al desarrollo, a la preservación del medio ambiente y el derecho del consumidor.
El actual art. 42 de la CN establece que "Los consumidores y usuarios de bienes y servicios tienen derecho en la
relación de consumo, a la protección de su salud, seguridad e intereses económicos; a una información adecuada y
veraz; a la libertad de elección y condiciones de trato equitativo y digno. Las autoridades proveerán a la protección
de esos derechos, a la educación para el consumo, a la defensa de la competencia contra toda forma de distorsión
de los mercados, al control de los monopolios naturales y legales, al de la calidad y eficiencia de servicios públicos, y
a la constitución de asociaciones de consumidores…”.
El art. 43 de la Carta Magna otorga la acción de amparo “…contra cualquier forma de discriminación y en lo relativo a
los derechos que protegen el ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor, pudiendo interponer la acción
el defensor del pueblo y las asociaciones que propendan a esos fines, registradas conforme a la ley”.
c) El consumidor
I. Texto Legal
La LDC define al consumidor en los siguientes términos: "La presente ley tiene por objeto la defensa del consumidor
o usuario. Se considera consumidor a la persona física o jurídica que adquiere o utiliza, en forma gratuita u onerosa,
bienes o servicios como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o social".
II. Desarrollo
El consumidor es quien adquiere bienes o productos para su consumo personal, social o de su familia, por lo que, en
una primera aproximación, consumidor es aquel que adquiere un bien sin destinarlo a un proceso productivo, siendo
por ende, el último eslabón en la cadena de comercialización. De este modo, la tutela del régimen de consumo no
está dirigida a un sector especial de la población (la ley no protege sólo a consumidores de bajo poder adquisitivo)
sino a toda persona que se halle en esa relación jurídica como consumidor o usuario.
d) El proveedor
I. Definición
El art. 2º de la LDC define al proveedor como "la persona física o jurídica, de naturaleza pública o privada, que
desarrolla de manera profesional, aun ocasionalmente, actividades de producción, montaje, creación, construcción,
transformación, importación, concesión de marca, distribución y comercialización de bienes y servicios, destinados a
consumidores o usuarios".
II. Exclusiones
No están comprendidos los servicios de profesionales liberales que requieran para su ejercicio de título universitario
y matrícula, otorgada por colegios profesionales reconocidos oficialmente o autoridad facultada para ello, pero sí la
publicidad que se haga de su ofrecimiento. Si un consumidor presenta una denuncia contra un profesional, no
vinculada con la publicidad de sus servicios, la autoridad de aplicación (quien recibe la denuncia) le debe informar
quién es la asociación profesional o el ente que controla la matrícula para que la denuncia continúe allí.
EL CONTRATO DE CONSUMO
a) Definición legal
El art. 1093 caracteriza al contrato de consumo ampliamente, diciendo que "Contrato de consumo es el celebrado
entre un consumidor/usuario final con una persona humana o jurídica que actúe profesional u ocasionalmente o con
una empresa productora de bienes o prestadora de servicios, pública o privada, que tenga por objeto la adquisición,
uso o goce de los bienes o servicios por parte de los consumidores o usuarios, para su uso privado, familiar o social".
b) Alcance
Por su definición legal, el contrato de consumo aparece como un género en el cual pueden incorporarse diversas
figuras contractuales (compraventa, locación, etc.) siempre que en las mismas exista una relación de consumo. Así,
cualquier contrato considerado "de consumo", debe regirse en primer término por las normas de la Ley de Defensa
al Consumidor (art. 3º de la ley 24.240) y luego por las normas del CCyC, y si existen dudas sobre los principios
aplicables a esa relación jurídica, los jueces deben aplicar la ley más favorable al consumidor (art. 1095).
c) Condiciones de la oferta
En la LDC, la oferta es considerada vinculante, aún dirigida a persona indeterminada (art. 7º). Como vimos, el art.
973 del nuevo Código admite el vínculo de una oferta indeterminada cuando de sus términos y condiciones resulte la
intención de contratar del oferente. Realizada la oferta al público y aceptada por un consumidor, se perfecciona el
contrato, por lo que el consumidor puede (a partir de ese momento) exigir el cumplimiento contractual, rescindir el
contrato o, como veremos, exigir un producto equivalente.
La LDC establece que la oferta dirigida a consumidores potenciales indeterminados, obliga a quien la emite durante
el tiempo en que se realice, debiendo contener la fecha precisa de comienzo y de finalización, así como también sus
modalidades, condiciones o limitaciones. La revocación de la oferta hecha pública es eficaz una vez que haya sido
difundida por medios similares a los empleados para hacerla conocer. La no efectivización de la oferta será
considerada negativa o restricción injustificada de venta, pasible de las sanciones previstas en el art. 47 de esa ley.
d) Información
La obligación de informar es un reflejo de la buena fe y, por ende, no es exclusivo del derecho de consumo, aunque
sin duda adquiere allí gran relevancia, causada en la asimetría en la relación entre consumidor y proveedor. El art. 4º
de la LDC prevé el deber del proveedor de bienes y servicios de suministrar al consumidor información cierta, clara y
detallada sobre todo aquello comprensivo de las características esenciales de los bienes y servicios que provee, pero
agregando el deber de brindar información acerca de las condiciones de comercialización. Además, estas no son las
únicas normas que imponen el deber de informar (Ej. Al venderse cosas usadas hay que indicar su calidad al ofertar).
e) Publicidad
La publicidad implica toda actividad destinada a estimular el consumo de bienes y servicios. Se la separa en 3
categorías: engañosa, comparativa y discriminatoria. Finalmente, se concede acción a los consumidores afectados
por dichos tipos de publicidad y se disciplina su efecto vinculante. El CCyC, en su art. 1101, prohíbe la publicidad que:
I. Primer Inciso: “Contenga indicaciones falsas o de tal naturaleza que induzcan o puedan inducir a error al
consumidor, cuando recaigan sobre elementos esenciales del producto o servicio”. La "publicidad engañosa".
II. Segundo Inciso: “Efectúe comparaciones de bienes o servicios cuando sean de naturaleza tal que conduzcan a
error al consumidor”. Esta es la "publicidad comparativa", que aclaramos no sanciona cuando la comparación
ayuda a brindarle mayor informacion al consumidor a la hora de su compra, sino cuando lo lleva al error.
III. Tercer Inciso: “Sea abusiva, discriminatoria o induzca al consumidor a comportarse de forma perjudicial o
peligrosa para su salud o seguridad”. La publicidad "discriminatoria o abusiva".
f) Revocación o Arrepentimiento
Vinculado al deber de información, está la posibilidad que se da al consumidor para poder desligarse de una relación
de consumo, en la que se haya visto inmerso por una publicidad o captación engañosa de la aceptación contractual.
El art. 34 de la ley 24.240 amplió de cinco a diez días el plazo de que dispone el consumidor para ejercer su derecho
a revocar la aceptación en los contratos celebrados fuera del establecimiento comercial y a distancia. Esta extensión
del plazo se justificó en que debe mediar, al menos, un fin de semana para que el consumidor reflexione con su
familia sobre el negocio que ha hecho, por ej., al comprar un curso de inglés o un aparato de gimnasia.
El proveedor está obligado a hacer constar este derecho en el documento de contratación. Según el art. 6 del CCyC,
el plazo se cuenta por días corridos. Es un derecho irrenunciable, cualquier cláusula que lo limite carece de validez.
CLÁUSULAS ABUSIVAS
a) La Ley de Defensa del Consumidor
Veamos sus principales puntos a destacar:
I. Art. 37: Regula las cláusulas que se consideran abusivas, las cuales se tienen "por no convenidas". La finalidad es
atender al principio de buena fe y evitar desequilibrios entre derechos y deberes en perjuicio del consumidor.
II. Art. 38: Prevé que estas cláusulas son vigilables por la autoridad de aplicación cuando "hayan sido redactadas
unilateralmente por el proveedor de la cosa o servicio" y, con relación a ellas, el decreto reglamentario dispone
que "la autoridad de aplicación notificará al proveedor que haya incluido cláusulas de las previstas en el art. 37
que las mismas se tienen por no convenidas y lo emplazará a notificar tal circunstancia al consumidor”.
III. Definicion del Decreto Reglamentario: Este decreto prevé que “Se considerarán cláusulas abusivas las que
afecten inequitativamente al consumidor o usuario en el cotejo entre los derechos y obligaciones de ambas
partes". Algunos ejemplos son: “Las que confieran a los proveedores exclusividad para interpretar los contratos,
y el acuerdo de cuándo una prestación está dada correctamente; Las que lo autoricen a modificar cosas que no
están previstas o informadas, conforme los parámetros propios del contrato, y sin ser avisadas con antelación al
consumidor; Las que le permitan rescindir sin causa el contrato, aun sin incumplimiento del consumidor; etc”.
b) El Código Civil y Comercial
El CCyC trata las cláusulas abusivas en materia de contratos por adhesión a cláusulas generales predispuestas, pero
también lo hace en Capítulo IV del Título III del Libro Tercero dedicado a los contratos de consumo. Veamos algunas:
I. Art. 1117: Se encarga de aclarar que a los contratos de consumo se les aplican las normas de los contratos por
adhesión a cláusulas generales predispuestas establecidas en los arts. 985 a 988, sean estas impuestas por una
de las partes, o (y aquí una novedad) negociadas individualmente, o "aprobadas por el consumidor".
II. Art. 1119: Trae una norma general en materia de cláusulas abusivas que establece: "Sin perjuicio de lo dispuesto
en las leyes especiales, es abusiva la cláusula que, habiendo sido o no negociada individualmente, tiene por
objeto o por efecto desequilibrar los derechos y deberes de las partes, en perjuicio del consumidor".
III. Art. 1120: Sanciona la situación jurídica abusiva, al prever que "Se considera existe situación jurídica abusiva
cuando el mismo resultado se alcanza a través de la predisposición de una pluralidad de actos jurídicos conexos".
Esta última se refiere al estado de desequilibrio en el cual queda ubicado el consumidor frente a uno o más
proveedores, por intermedio de serie de contratos conexos.
IV. Art. 1121: Prevé cuáles cláusulas no son abusivas per se, previendo que no lo serán "las cláusulas relativas a la
relación entre el precio y el bien o servicio procurado; y las que reflejan disposiciones vigentes en tratados
internacionales o en normas de carácter imperativo".
V. Art. 1122: Establece que el control judicial opera, aún con aprobación administrativa de las cláusulas abusivas.
Prevé también que las cláusulas abusivas se tienen por no convenidas (Nulidad absoluta, afectan orden público).
RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD
En el marco del sistema legal creado por la LDC y por el CCyC, existen algunas normas sobre responsabilidad que
rigen en el ámbito contractual y extracontractual y merecen de explicación:
a) Incumplimiento de la oferta
El art. 10 bis de la LDC, establece que "El incumplimiento de la oferta o del contrato por el proveedor, salvo caso
fortuito o fuerza mayor, faculta al consumidor, a su libre elección, a: a) Exigir cumplimiento forzado de la obligación,
siempre que ello fuera posible; b) Aceptar otro producto o prestación equivalente; c) Rescindir el contrato con
derecho a la restitución de lo pagado, sin perjuicio de los efectos producidos, considerando la integridad del
contrato. Todo ello sin perjuicio de las acciones de daños y perjuicios que correspondan". Desglosemos las opciones:
I. Primera alternativa: Exigir el cumplimiento forzado de la obligación del proveedor. Condice con el Ccyc (Art.730).
II. Segunda alternativa: Aceptar el reemplazo del bien por uno equivalente. Este no tiene qué ser exactamente
similar al primer bien o prestación “incumplido”, basta que sea equivalente en cuanto a su valor económico.
III. Tercera opción: Exigir la devolución de lo pagado. Se trata de una facultad de resolución a favor del consumidor
que constituye una derogación parcial, en virtud de la cual el consumidor puede resolver sin previa intimación.
IV. Alternativa Accesoria: Todas estas opciones se pueden ejercer sin perjuicio de las acciones de daños y perjuicios
que correspondan. Frente al mero incumplimiento material de la obligación, el proveedor responderá por los
daños y perjuicios sufridos por el consumidor, salvo que demuestre concurrencia de caso fortuito/fuerza mayor.
La cuestión es: ¿Es responsable el laboratorio que lo desarrolló, el que lo vendió, etc. por esos daños?
Autores de prestigio sostienen hoy en día la responsabilidad del productor en casos de riesgo de desarrollo, pues la
existencia del daño es de por sí demostrativa de que: o bien el producto fue lanzado al mercado estando aún en
proceso de experimentación, o no se investigó adecuadamente acerca de su potencial aptitud nociva, no pudiendo
por lo tanto alegarse como causal liberatoria de responsabilidad la circunstancia indicada. Sin perjuicio de lo cual
otros autores señalan que atribuir responsabilidad en estos casos inhibiría la investigación y la puesta en el mercado
de nuevos medicamentos u otros productos que pudieran estar sujetos a esta hipótesis del riesgo de desarrollo.
d) El daño directo
La reforma del año 2008 a la LDC incorporó en el art. 40 bis, el instituto del llamado "daño directo", que puede ser
determinado por la autoridad de aplicación de la ley (Ej. Secretaría de Defensa al Consumidor). Esta ley, la 26.993,
modificó el art. 40 bis, pasando este a disponer que "El daño directo es todo perjuicio o menoscabo al derecho del
usuario o consumidor, susceptible de apreciación pecuniaria, ocasionado de manera inmediata sobre sus bienes o
sobre su persona, como consecuencia de la acción u omisión del proveedor de bienes o del prestador de servicios.
Los organismos de aplicación, mediante actos administrativos, fijarán las indemnizaciones para reparar los daños
materiales sufridos por el consumidor en los bienes objeto de la relación de consumo".
Este artículo no se aplica a las consecuencias de la violación de los derechos personalísimos del consumidor, su
integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas, las que resultan de la interferencia en
su proyecto de vida ni, en general, a las consecuencias no patrimoniales.
e) El daño punitivo
La reforma del año 2008 a la LDC, introdujo uno de los institutos que más controversias doctrinarias ha despertado
en los últimos años. Nos referimos al "daño punitivo" que el art. 52 bis regula al decir que "Al proveedor que no
cumpla sus obligaciones legales o contractuales con el consumidor, a instancia del damnificado, el juez podrá aplicar
una multa civil a favor del consumidor, la que se medirá en función de la gravedad del hecho y demás circunstancias
del caso, independientemente de otras indemnizaciones que correspondan. Cuando más de un proveedor sea
responsable del incumplimiento responderán todos solidariamente ante el usuario, sin perjuicio de las acciones de
regreso correspondientes. La multa civil impuesta no podrá superar el máximo previsto en el art. 47” ($ 5.000.000).
La principal crítica que se le hace a este instituto es que resulta extraño a nuestro sistema de responsabilidad civil. La
prevención de comportamientos gravemente lesivos de las normas de convivencia social es normalmente confiada al
derecho penal. El derecho de la responsabilidad civil tiene una función resarcitoria, y su contribución a la prevención
de los comportamientos lesivos se instrumenta por medio de la denominada "tutela inhibitoria", no sancionatoria.
En suma, el consumidor tiene la facultad de reclamar, al margen del daño efectivamente sufrido, una multa a su
favor en concepto de daño punitivo cuando el proveedor "no cumpla con sus obligaciones legales o contractuales".
PRESCRIPCIÓN LIBERATORIA
El art. 50 LDC (Preveía que toda acción impulsada en el marco de la regulación de la LDC tenia un plazo de
prescripción de 3 años por regla general), fue modificado por el CCyC, por lo que ahora este sólo es aplicable a las
sanciones administrativas, no rigiendo para las acciones judiciales que promueva el consumidor. De lo que resulta
que las acciones en materia de consumo se rigen por los arts. 2554 a 2564 del CCyC (Prescripcion Convencional).
UNIDAD 8: CONTRATOS CON FUNCION DE CAMBIO
COMPRAVENTA
CONCEPTO E IMPORTANCIA
Según el artículo 1123 del CCyC “Hay compraventa si una de las partes se obliga a transferir la propiedad de una
cosa y la otra a pagar un precio cierto en dinero”. Esta obligación es válida aun en la “compraventa al contado”, en
la que, a primera vista, parecería que las partes no contraen obligación alguna y que todo se reduce a un trueque,
pero esto no es así, porque en ese trueque no se agotan las obligaciones de las partes (Ej. El vendedor tiene que
responder por evicción; y si la moneda pagada es falsa, el comprador podrá ser demandado por cobro de pesos; etc).
Otra cuestión que merece ser destacada es que el contrato no debe ser juzgado como de compraventa, aunque las
partes así lo estipulen, si para ser tal le falta algún requisito esencial. En otras palabras, habrá compraventa cuando
una de las partes se obligue a transferir la propiedad de una cosa y la otra a pagar un precio en dinero (Ej. Si dos
partes califican como compraventa un contrato que celebran, pero no se transmite el dominio de la cosa).
CARACTERES
El contrato de compraventa tiene los siguientes caracteres:
a) Es bilateral (implica obligaciones para ambas partes).
b) Es consensual (Produce sus efectos por el solo hecho del consentimiento de ambas partes).
c) No es formal (Incluso si tiene por objeto la transmisión de inmuebles, la escritura pública es un requisito de la
transferencia del dominio, pero no del contrato, que puede celebrarse en instrumento privado o verbalmente).
d) Es oneroso
e) Es conmutativo (Es de su naturaleza que los valores intercambiados (cosa y precio) sean aproximadamente
equivalentes. Sólo por excepción puede ser aleatorio, lo que ocurre al comprar una cosa que puede o no existir).
c) Con la locación
La locación supone el compromiso de entregar el uso y goce de una cosa y no su propiedad, la distinción es clara.
II. Debe tratarse de una cosa cuya venta no se prohíba por ley, o sea contraria a la moral / buenas costumbres
III. Debe ser determinada o determinable: La cosa es determinada cuando, al menos, se fija su especie o su género
(no su cantidad necesariamente), y determinable cuando se fijan criterios para su posterior individualización.
IV. Debe tener existencia real o posible: Pueden venderse las cosas existentes y aun las futuras, pero no las que,
vendidas como existentes, no han existido nunca o han dejado de existir en el momento de formarse el contrato,
en este caso, el acto es nulo. Puede ocurrir que la cosa haya dejado de existir parcialmente, en tal caso, el
comprador tendrá derecho a demandar la entrega de la parte que existiese con reducción proporcional del
precio. Pero también podrá dejar sin efecto el contrato, ya que el derecho es consecuencia de la obligación del
vendedor de entregar la cosa prometida, y está claro que la mitad de una cosa, no es la cosa por entero vendida.
b) El Precio
Veamos las principales cuestiones a atender en lo que al precio respecta:
I. Precio en dinero: El precio debe ser en dinero, de lo contrario no hay compraventa. Si lo que se da a cambio es
un servicio/trabajo, habrá dación en pago, si se cambia una cosa por otra, habrá permuta. El precio es en dinero.
II. Precio determinado o determinable: Establece el art. 1133 que el precio debe ser determinado. Es determinado
el precio cuando los contratantes lo fijan expresamente, o bien cuando acuerdan que sea un tercero el que lo
establezca, o bien cuando lo vinculan con el precio de otra cosa cierta.
III. ¿Qué pasa si las partes no señalan el precio, ni expresa ni tácitamente, ni se acuerda una vía para determinarlo?:
El CCyC dispone que, si se trata de una cosa mueble, y a menos que las partes hubiesen acordado otra cosa, se
considera que se ha hecho referencia al precio generalmente cobrado al momento de celebrar el contrato, para
tales mercaderías, vendidas en circunstancias semejantes.
Si, en cambio, el objeto del contrato fuere un inmueble o una cosa mueble que careciere de precio en el tráfico
mercantil, y no se diese el procedimiento para la fijación del precio, consideramos que el contrato será nulo. La
misma consecuencia recae en el contrato cuyo objeto fuese inmueble o mueble de cualquier tipo, pero el precio
hubiera sido dejado al arbitrio de una de las partes.
IV. ¿Qué pasa con la noción de “Justo Precio”?: Alguna duda puede plantearse en caso de estipularse que se pagará
el justo precio. En tal caso, habrá que distinguir según lo que sea la cosa vendida. Si ésta fuera una cosa que
tiene valor en el mercado, el justo precio es el precio de esa cosa el día convenido. Si, en cambio, se tratare de
una cosa cierta, sin cotización en el mercado, una cláusula de este tipo, obligaría a la fijación judicial del precio.
V. Debe ser serio: No llena esta calidad el precio ficticio o simulado. El precio vil no altera la naturaleza del acto ni
impide la formación del contrato de compraventa. Lo que no significa, sin embargo, que el contrato no pueda
impugnarse y eventualmente obtenerse una declaración de nulidad por el vicio de lesión.
Gastos de conservación: Corren por cuenta del vendedor, por ser el dueño de la cosa, hasta hecha la tradición,
por ser lo previsto respecto de los gastos de entrega. No hay trabas para que las partes estipulen lo contrario.
Si la cosa perece sin culpa del vendedor: En este caso la venta queda resuelta, el vendedor no podrá reclamar el
pago del precio, y si lo hubiere recibido, deberá devolverlo. Si la cosa se pierde por culpa del vendedor, el
contrato se extingue y deberá indemnizar el daño causado.
Las mejoras naturales: Se conocen bajo este término, las que no provienen del hombre sino de la naturaleza.
Respecto a ellas, si ocurren entre la celebración del contrato y la entrega de la cosa, también favorecen al dueño,
es decir, al vendedor. Éste está autorizado a exigir el mayor valor al comprador, y si este último no acepta, el
contrato se extingue sin responsabilidad para las partes. Desde que el vendedor se encuentra en mora, las
mejoras naturales pertenecen al comprador y el vendedor no podrá exigir un mayor precio por ellas.
Las mejoras artificiales: Estas deben diferenciarse según se traten de mejoras necesarias, útiles o de mero lujo.
Las dos primeras, el vendedor está obligado a hacerlas, sin derecho a percibir o reclamar su valor; respecto de
las segundas, se las puede llevar, siempre que no dañe la cosa, y no tiene derecho a reclamar indemnización.
Frutos percibidos: Los percibidos antes de la tradición pertenecen al vendedor, y los pendientes, al comprador.
Los productos: Son parte de la cosa y su extracción la disminuye. El vendedor no debe seguir extrayéndolos,
desde el propio instante en que vende la cosa, ya que de lo contrario incumpliría con su conservación y custodia.
II. Entrega de la cosa: El vendedor está obligado a transferir al comprador la propiedad de la cosa vendida. La
transmisión de dominio se hace a través de la tradición, esto es, cuando una parte entrega voluntariamente a la otra
la cosa. Veamos algunas cuestiones relativas a la entrega de la cosa:
Formas de tradición: El código civil y comercial admite 2 formas de tradición: La real (Con entrega física de la
cosa) y La simbólica (mediante otros actos o hechos que tienen un carácter similar, como una factura de venta,
la cual es obligatoria).
Si se trata de cosas muebles, el CCyC añade otras formas de tradición, como la entrega de conocimientos, cartas
de porte, facturas u otros procedimientos legales, que operen sin oposición alguna del comprador; o bien, si son
remitidas por cuenta y orden de otro, cuando el remitente las entrega a quien debe transportarlas, si el
adquirente aprueba el envío.
Plazo para la entrega de la cosa: La entrega debe hacerse dentro de las veinticuatro horas de celebrado el
contrato, excepto que de la convención o los usos resulte otro plazo. El CCyC omite toda referencia al lugar de
entrega de inmueble y solo regula el lugar de entrega de la cosa mueble (que deberá ser aquel convenido, el que
determine los usos y practicas, o bien aquel en donde la cosa se encontraba al celebrarse el contrato). La razón
de la omisión respecto a los inmuebles es obvia, el inmueble sólo puede ser entregado en el lugar donde esté.
La entrega de la cosa debe hacerse en el plazo fijado en el contrato o, si se trata de una cosa mueble, en el plazo
que resulte de los usos. Si tales plazos no existieran, será entregado: En inmuebles, al momento de escriturar; En
Muebles, dentro de las 24 horas siguientes al contrato.
Cuando el vendedor no entrega la cosa en el tiempo convenido, el comprador puede optar entre dos acciones:
Una es la que apunta a forzar el cumplimiento del contrato de entrega de la cosa; La otra es la resolución de la
venta. En ambos supuestos tendrá derecho además a reclamar daños y perjuicios, que en el primer caso derivan
de la mora y en el segundo del incumplimiento.
Gastos de entrega: Excepto pacto en contrario, están a cargo del vendedor los gastos de la entrega de la cosa
vendida y los que se originen en la obtención de los instrumentos relativos a la tradición formal de la cosa. En la
compraventa de inmuebles también están a su cargo los del estudio del título y sus antecedentes y, en su caso,
los de mensura y los tributos que graven la venta.
No se consideran gastos de entrega y, por tanto, están a cargo del comprador, los honorarios del escribano que
otorga la escritura. En cuanto a los sellos de la escritura matriz y del testimonio y a los gastos de anotación en el
Registro de la Propiedad, son a cargo del comprador, porque no son gastos de entrega sino simultáneos o
posteriores a ella y hechos en beneficio de él.
III. Obligación de garantizar por evicción y vicios redhibitorios: Cuando el comprador ha sido privado de la propiedad
de la cosa por quien tenía mejor derecho a ella, el vendedor debe reparar los daños causados. De este deber de
reparar, nace una primera obligación del vendedor que es la de restituir el precio, pues pese a extinguirse el
contrato por la privación de la propiedad de la cosa, subsisten las estipulaciones referidas a las restituciones.
Conviene tener presente que la evicción puede ser parcial. Ello ocurre cuando el comprador ha sido privado de
una parte de la cosa comprada o se ha afectado el contenido de su derecho. Cuando tiene lugar la evicción
parcial, los derechos del comprador deben considerarse en relación a dos supuestos:
Que la parte que se le haya quitado a la cosa o al derecho sea de tal importancia respecto del todo, que sin ella
no hubiera comprado la cosa.
Que no tenga tanta importancia, y deba presumir que aun sin ella igualmente la hubiera comprado.
En ambos casos, el comprador podrá demandar la reparación del daño sufrido, pero en el primero, cabe
reconocerle, además, la opción de pedir la rescisión del contrato con la consiguiente indemnización de daños.
IV. Obligación de recibir el precio: El CCyC omite toda referencia a esta obligación, la que de todos modos existe
pues es la consecuencia de la obligación que sí se le impone al comprador de pagar el precio y recibir la cosa.
II. Obligación de pagar el precio: El art. 1141 del CCyC establece que el precio debe pagarse en el plazo establecido
en el contrato, y si este nada dijera, se entiende que la venta es al contado. Por otro lado, y refiriéndose
específicamente a las cosas muebles, el art. 1152 dispone que el pago se hace contra la entrega de la cosa,
excepto pacto en contrario. El precio se pagara en el lugar convenido; si es al contado, debe hacerse en el lugar
de la entrega de la cosa; y si es a plazo, se hará en el domicilio del comprador, por ser el deudor de la prestación.
III. Obligación de recibir la cosa y los documentos vinculados al contrato: Correlativamente a los deberes del
vendedor de entrega la cosa en el tiempo y lugar, existe una implícita obligación correlativa del comprador de
recibir la cosa en el tal tiempo y lugar. Este deber de recibir la cosa, obliga al comprador a realizar todos los actos
que razonablemente caben esperar, para que el vendedor pueda efectuar la entrega y el primero pueda hacerse
cargo de la cosa. Si el comprador se niega a recibir la cosa, mueble/inmueble, el vendedor puede:
Cobrar gastos de conservación de la cosa y demás daños que resulten de la actitud renuente del comprador.
Consignar judicialmente la cosa.
Demandar el pago del precio cuando no hubiese sido cobrado, y siempre que haya hecho entrega de la cosa
o la ponga a disposición del comprador, consignándola judicialmente.
Pedir la resolución de la venta si no se le pagara el precio. Bien entendió que ésta no es una consecuencia
de la negativa a recibir la cosa, sino del cumplimiento de la obligación de pagar el precio.
Por último, el Inc. b del Art. 1141, establece que el comprador está obligado a recibir los documentos
vinculados con el contrato. Entre esos documentos cabe destacar las facturas, garantías, remitos, etc.
IV. Obligación de pagar los gastos de recibo: Establece el art. 1141, inc. c, que el comprador debe pagar los gastos
de recibo de la cosa, incluyendo los de testimonio de la escritura pública y los demás posteriores a la venta.
Si bien no existe norma específica para la compraventa de cosas muebles, ella es aplicable en razón de lo
dispuesto por el art. 1142, el cual prevé que “Se aplican las demás normas del capítulo de compraventa en tanto
sean compatibles”. Es así que, junto con esta obligación, se incluirán gastos de conducción/transporte de la cosa.
a) Compraventa condicional
Podrá operar por vía de una condición suspensiva, donde la plena eficacia del acto jurídico estará subordinada a
la realización de un hecho futuro e incierto, o bien por vía de una condición resolutoria si la resolución está
atada a que ese hecho se produzca. Ahondemos en los efectos de la condicionalidad, según sea una u otra:
b) Compraventa a término
La compraventa puede estar sujeta a término, sea suspensivo o resolutorio. El término puede referirse a la
existencia misma de la obligación o a la entrega de la cosa y al pago del precio.
c) Cláusula de no enajenar
Es nula la cláusula que impide enajenar la cosa objeto de una compraventa a persona alguna (la cual se tendrá
por no escrita), pero, sin embargo, es válida la cláusula que prohíbe enajenar a persona/personas determinadas.
Esta cláusula es válida. Lo único que la ley exige es que tal cláusula tenga un plazo de vigencia que no puede
superar los diez años. Además, en cuanto a la determinación de la persona, no es necesario que ella o ellas sean
designadas por nombre y apellido, bastando su individualización genérica.
Dicho esto, debe tenerse presente que, si la cláusula de no enajenar a persona alguna ha sido pactada en un
acto a título gratuito, dicha cláusula es válida siempre que tal prohibición no exceda el plazo de diez años.
La declaración de rescate, hecha por el comprador, no puede tener efectos sobre los derechos que él mismo
haya transmitido a terceros sobre la cosa. Si el comprador quiere exigir del vendedor la devolución de precio,
tendrá que acordar con esos 3ros la extinción de los derechos por ellos adquiridos. Si la cosa fuere expropiada, el
comprador podrá rescatar el precio, entregando la indemnización recibida, lo cual ocuparía el lugar de la cosa.
En cuanto al plazo para ejercer el rescate, se prevén los mismos plazos que en el pacto de retroventa: 5 años
para inmuebles y 2 años para muebles. El plazo opera de pleno derecho, sin necesidad de constitución en mora.
I. Naturaleza jurídica: Si bien la naturaleza jurídica de este instituto ha sido debatida, la postura predominante,
que nuestro Código ha adoptado, es la que considera a la retroventa como una venta hecha bajo condición
resolutoria. La adopción de esta última teoría tiene importantes consecuencias:
El rescate opera retroactivamente, se reputa que la propiedad nunca ha salido del patrimonio del vendedor
y quedan sin efecto los actos de disposición sobre la cosa hechos por el comprador.
Estrictamente, no sería indispensable una nueva escritura traslativa de dominio, sin embargo, en la práctica
ésta se otorga siempre.
II. Requisitos: Para que el pacto de retroventa sea válido debe reunir como características:
Es lícito en relación a bienes inmuebles y muebles: Puede pactarse tanto en la compraventa de bienes
inmuebles como muebles. La norma aclara que, si la cosa es registrable, el pacto de retroventa es oponible a
terceros interesados si resulta de los documentos inscriptos en el registro correspondiente, o si de otro
modo el tercero ha tenido conocimiento efectivo. Si se trata de la venta de una cosa mueble no registrable,
el pacto de retroventa no es oponible al tercero adquirente de buena fe y a título oneroso.
Plazo no superior a cinco años en los inmuebles y dos en los muebles: La incertidumbre que esta figura
hace pesar sobre el dominio, hacen necesarios limitar el término durante el cual el derecho de rescate puede
ser ejercido. Si es inmueble, el plazo es de cinco años, si es mueble es de dos años. En ambos casos, el plazo
corre a partir de la fecha de celebración del contrato. Se trata de un plazo perentorio e improrrogable. Si las
partes hubieran estipulado un término mayor, el plazo debe considerarse reducido al límite legal, y si la
cláusula se limita a establecer la retroventa sin estipular plazo, debe considerarse que se ha referido al
término legal de cinco o dos años, según el caso.
La retroventa debe estipularse en el mismo acto de la venta: Si el pacto de retroventa se pactara por
contrato separado, no constituiría condición resolutoria, sino un nuevo contrato que supone 2 transferencias
de dominio independientes. Además, este nuevo contrato no tendrá efectos respecto de terceros a quienes
el comprador hubiera transmitido el dominio u otro derecho real sobre la cosa, puesto que, al no figurar el
compromiso de retracto en el título original, no tendrían por qué afectar a ese mismo titulo transmitido.
I. Obligaciones del vendedor: Las obligaciones del vendedor que resultan de este pacto son:
Hacer saber al comprador quien sea el mejor comprador: Esta individualización del oferente, permitirá al
comprador verificar la seriedad de la oferta.
Hacer saber en qué consisten las mayores ventajas: Ordinariamente éstas se traducirán en un aumento de
precio, pero pueden consistir asimismo en plazos más breves o en mejores garantías del pago del saldo.
Notificado de la mejor oferta hecha por 3ro, el comprador tiene derecho a ofrecer iguales ventajas, en cuyo
caso será preferido, pero de no ofrecerlas, el vendedor dispondrá de la cosa en favor del nuevo comprador.
II. Distinción entre el carácter resolutorio o suspensivo del pacto: Habrá que distinguir si el pacto asume uno u otro
carácter debido a que:
Si el pacto funciona como condición resolutoria: La compraventa originaria queda resuelta y sin efecto los
derechos reales que el comprador hubiera transmitido a terceros.
Si el pacto funciona como condición suspensiva: Es más simple, ya que el vendedor no ha entregado la cosa,
y puede disponer de ella en favor del tercero, sin ninguna responsabilidad frente al comprador originario.
II. Igualdad entre la oferta del 3ro y el vendedor: Es condición ineludible que el vendedor ofrezca las mismas
condiciones que el tercero, no se trata solamente del precio sino también del plazo y de cualquier otra condición
ofrecida por el tercero o cualquier otra particularidad prevista en el contrato proyectado.
III. Valor del pacto respecto a 3ros interesados: El pacto de preferencia sera oponible al tercero interesado, segun el
CCyC, si este resulta de los documentos inscriptos en el registro correspondiente o si, de otro modo, el tercero
ha tenido conocimiento efectivo de su existencia. Si se tratase de un bien mueble no registrable, el pacto es
oponible al tercero adquirente de mala fe o a título gratuito.
IV. Pautas de comunicación de la oferta: Una vez que el comprador comunica al vendedor las condiciones recibidas
para enajenar la cosa, ya no podrá retractarse de su voluntad de desprenderse de ella, en tales condiciones,
debido a que ha nacido el derecho del vendedor a recuperar la cosa.
V. Ubicación del Pacto de Preferencia: El pacto de preferencia debe ser estipulado en el contrato originario, debido
a que, dicha cláusula, está agregada dentro de la sección referida a las cláusulas que pueden ser agregadas al
contrato de compraventa.
i) Otros pactos
I. Venta con cláusula de pago contra documentos: Bajo este término se alude al crédito documentado, que puede
ser definido como el contrato en virtud del cual un banco asume en forma personal la obligación de pagar a un
3ro, el “beneficiario”, una suma en dinero equivalente al monto del crédito que abriera por orden de su cliente,
lo cual se demuestra con la presentación por parte del beneficiario de la documentación correspondiente. Se
trata de un contrato de compraventa, en el que se conviene que el precio establecido sea pagado por un banco.
Esta figura opera bajo un “estricto cumplimiento”, lo cual obliga a los bancos a examinar los documentos
presentados a fin de cerciorarse que ellos estén de acuerdo con los términos y condiciones del crédito.
Todo esto acarrea una doble consecuencia: Por un lado, el vendedor no obtendrá el pago del dinero a menos
que proporcione los documentos requeridos; Por el otro, el banco no podrá obtener el reembolso del comprador
a menos que haya hecho el pago siguiendo exactamente las instrucciones dadas por este para habilitar el pago.
II. Venta sobre documentos: Estas ventas suelen incluir cláusulas “cif”, en las que el precio de venta incluye el costo
de la mercadería/seguro/flete; o cláusulas “fob”, donde se incluyen todos los gastos hasta poner la mercadería a
bordo; o cláusulas “fas”, en las que sólo se incluyen los gastos de transporte hasta el costado del buque.
III. Venta sobre cosas que no están a la vista: La cosa debe adecuarse a lo convenido en el contrato, pero lo que
verdaderamente importa es que tal ajuste exista cuando se entregue la cosa al comprador, al transportista o al
tercero designado para recibirla, según lo convenido. El comprador debe informar al vendedor sin demora de la
falta de adecuación de las cosas a lo convenido.
IV. Venta por fardos o bajo cubiertas: Suele ocurrir que las cosas muebles enajenadas sean entregadas en fardos o
bajo cubiertas, lo cual impide su examen y conocimiento. En estos casos, el comprador puede reclamar en los
diez días inmediatos a la entrega, cualquier falta en la cantidad o la inadecuación de las cosas al contrato.
Frente al derecho del comprador a revisar la cosa y a reclamar cualquier diferencia en la cantidad o adecuación
de las cosas entregadas respecto de lo convenido en el contrato, dentro de los diez días de haberla recibido, se
alza el derecho del vendedor a exigir al comprador que las examine cuando las reciba, y si el comprador no hace
tal examen, perderá el derecho a hacer reclamo alguno.
LA COMPRAVENTA DE INMUEBLES
a) Presentacion
La agilidad y plasticidad del contrato de compraventa lo hace apto para participar con fluidez en el campo
inmobiliario. Los motivos han sido varios, la seguridad, la forma de nuclear individuos con particularidades
similares, el acceso a una vivienda que expresara mejor calidad de vida, vivir en lugares alejados a los trabajos,
etc. No obstante ese avance, que ha traído posibilidades que años antes eran insospechadas, nos detendremos
en el boleto de compraventa.
b) Boletos de Compraventa
En la práctica de las operaciones inmobiliarias, la compraventa se concierta siempre, salvo casos excepcionales,
por medio de contratos (también llamados boletos) privados. Ello se explica porque el otorgamiento de la
escritura pública importa un trámite bastante engorroso y largo. Las partes, una vez logrado el acuerdo sobre las
condiciones de venta, tienen necesidad de procurarse un instrumento donde consten las obligaciones asumidas.
Veamos las principales características de este central instrumento de la cotidianeidad inmobiliaria:
I. Naturaleza Jurídica: Desde que los tribunales han resuelto que el comprador por boleto privado tiene derecho a
exigir el cumplimiento del contrato de compraventa, debiendo otorgar el juez la escritura en caso de resistencia
del vendedor, carece de sentido considerar al boleto privado como una simple promesa y no como un contrato
definitivo y perfecto de compraventa. Cuando dos personas suscriben un boleto privado, asumen el compromiso
de hacerse la entrega de las prestaciones recíprocas.
II. ¿Qué rol ocupa entonces la escritura?: La escritura no es para las partes el paso previo, que les permitirá exigir el
cumplimiento de las obligaciones contraídas, sino el cumplimiento mismo de obligaciones efectivamente ya
contraídas, esto es, como que a partir de su otorgamiento, se habrá operado la transferencia del dominio.
III. Efectos: El efecto fundamental del boleto de compraventa, es colocar al titular del boleto en situación de
comprador y permitirle exigir del vendedor la transferencia del dominio. Además, tiene los siguientes efectos:
Convierte la posesión adquirida por el comprador en legítima.
Permite al comprador oponer al concurso del vendedor la compra del inmueble cuando ha pagado el 25%
del precio y pedir la escrituración.
Reunidos ciertos recaudos, el comprador de buena fe por boleto tiene prioridad sobre los terceros que
hayan trabado cautelares sobre el inmueble vendido.
IV. Poder para suscribir el boleto y forma de hacerlo: El art. 364 establece que el apoderamiento debe ser otorgado
en la forma prescripta para el acto que el representante deba realizar. Teniendo en cuenta que la ley no fija
ningún requisito formal para el acto de apoderamiento por el cual se faculta a otra persona a suscribir en
nombre del poderdante un boleto de compraventa, puede otorgarse por instrumento privado o público y aun
verbalmente. Aun así, debe quedar claro que esta informalidad sólo alcanza al boleto, dado que el poder que se
otorga para facultar a otro a escriturar en su nombre el inmueble debe ser hecho por escritura pública, ya que
ésta es la formalidad que exige el código para la adquisición de derechos reales.
PERMUTA
a) Noción
Es el trueque de una cosa por otra, desde el punto de vista jurídico el contrato queda configurado desde que las
partes se han obligado a transferirse recíprocamente la propiedad de cosas que no son dinero.
b) Naturaleza Juridica
Al considerar la naturaleza jurídica de este contrato, se resalta de inmediato su analogía con la compraventa, la
cual en el fondo no es otra cosa que el trueque de una cosa por un precio en dinero.
Si una o ambas prestaciones consisten en un derecho, se estará en presencia de un contrato innominado, al cual
se aplicaran las reglas de la compraventa o de la cesión de créditos, según el caso. Si una de las prestaciones
fuera parte en dinero y parte en especie, el contrato será calificado como compraventa o permuta.
c) Caracteres:
I. Es consensual: Produce efectos por el solo acuerdo de voluntades.
II. Es no formal: En el caso de los inmuebles, la escritura pública exigida es un requisito de la transferencia del
dominio pero no del contrato en sí, que puede ser válidamente celebrado en instrumento privado.
III. Es bilateral: Engendra obligaciones para ambas partes.
IV. Es oneroso: Las contraprestaciones son recíprocas.
V. Es conmutativo: Las contraprestaciones recíprocas son por naturaleza equivalentes.
d) Disposiciones especiales
I. Gastos de contrato: Según el art. 1173, los gastos del contrato, que incluyen los gastos de entrega de las cosas y
los que se originen en la obtención de los instrumentos requeridos por los usos o por las particularidades de la
permuta, y si son inmuebles, los gastos de estudio el título y sus antecedentes y, en su caso, los de mensura y los
tributos que graven el contrato, son soportados por los contratantes por partes iguales, salvo pacto en contrario.
II. Evicción: Según el artículo 1174, si uno de los permutantes es vencido en la propiedad de la cosa que le fue
transmitida, tiene derecho a pedir que se le restituya la cosa que él dio a cambio o su valor al tiempo de la
evicción. Sin embargo, también tiene derecho a exigir que se le dé una cosa equivalente a la pérdida por
evicción, si ella fuese fungible.
CESIÓN DE DERECHOS:
Si se trata de una cesión de derechos hereditarios, ella permite a los herederos entrar de inmediato en la
posesión de un patrimonio líquido sin necesidad de esperar los trámites sucesorios y la posterior negociación de
los bienes. También permite consolidar o salir de derechos confusos/litigiosos, logrando una liquidez menor pero
evitando riesgo judicial o de cobro, todo lo cual permite ver la importancia y el valor de la cesión en el dia a dia.
La cesión de derechos como el contrato en virtud del cual una persona enajena a otra un derecho del que es
titular, para que ésta lo ejerza a nombre propio, permite incluir a la cesión de créditos, a la de derechos no
creditorios, a la de derechos reales o intelectuales y cualquier otro derecho.
I. Cuando el derecho ha sido cedido por un precio en dinero: Se aplican las reglas de la compraventa en todo lo que
no estén modificadas especialmente en el Capítulo.
II. Cuando el derecho fuere cedido a cambio de la transmisión de la propiedad de una cosa o de otro derecho:
El contrato se regirá por las disposiciones relativas a la permuta, salvo las modificaciones contenidas para la
cesión de derechos.
III. Cuando el derecho fuese cedido gratuitamente (sin contraprestación): La cesión será juzgada por disposiciones
relativas a la donación, salvo disposición en contrario prevista para el contrato de cesión de derechos.
a) Cesión de derechos:
Según el Art. 1614, hay contrato de cesión “cuando una de las partes transfiere a la otra un derecho”. Se aplican a la
cesión de derechos las reglas de la compraventa, de la permuta o de la donación, según que se haya realizado con la
contraprestación de un precio en dinero, de la transmisión de la propiedad de un bien, o sin contraprestación.
b) Cesión de deudas:
Existen varias modalidades, a saber:
I. Propiamente dicha
Ocurre cuando tres partes, acreedor, deudor y tercero, acuerdan que éste último debe pagar la deuda, sin que
ello constituya una novación. El segundo párrafo del art. 163 permite advertir que la cesión de deuda puede
instrumentarse conjuntamente entre los tres intervinientes, o solo entre deudor y tercero que luego requieren la
conformidad del acreedor. La falta de conformidad del acreedor con la cesión de deuda celebrada entre deudor
y tercero, hace que el 3ro quede como codeudor solidario, pero de carácter subsidiario. Si el acreedor acuerda
expresamente la cesión de deuda, el deudor queda liberado de su obligación.
I. Transmisión
En los contratos con prestaciones pendientes cualquiera de las partes puede transmitir a un tercero su posición
contractual, si las demás partes lo consienten antes, simultáneamente o después de la cesión. Si la conformidad
es previa a la cesión, ésta sólo tiene efectos una vez notificada a las otras partes.
II. Efectos
Desde la cesión o, en su caso, desde la notificación a las otras partes, el cedente se aparta de sus derechos y
obligaciones, los que son asumidos por el cesionario. Aun así, los cocontratantes cedidos conservan sus acciones
contra el cedente si pactaron con éste el mantenimiento de sus derechos ante el incumplimiento del cesionario.
III. Garantía
El cedente garantiza al cesionario la existencia/validez del contrato. Un pacto donde el cedente no garantice la
existencia/validez, se tiene por no escrito, si la nulidad o inexistencia se debe a un hecho imputable al cedente.
Si el cedente garantiza el cumplimiento de las obligaciones de los otros contratantes, responde como fiador, y las
garantías constituidas por terceras personas no pasan al cesionario sin autorización expresa de aquéllas.
d) Cesión de herencia
El efecto esencial de esta es que el cesionario pasa a ocupar el lugar del heredero cedente, con todos sus
derechos. Ampliemos en algunos detalles relativos a las obligaciones que importa esta cesión para las partes:
e) Cesión de garantía
El CCyC ha incorporado esta cesión de créditos a efectos de garantizar otra operación o negocio.
a) Entre partes
El principal efecto entre las partes es que produce la transmisión de la titularidad del crédito o derecho
involucrado, dado que no tiene un simple efecto declarativo, sino un directo efecto traslativo, sin necesidad de
tradición alguna que perfeccione esa transferencia.
El cedente debe entregar al cesionario los documentos probatorios del derecho cedido que se encuentren en su
poder. Si la cesión es parcial, el cedente sólo está obligado a entregar al cesionario una copia certificada o
auténtica de dichos documentos. El cedente debe al cesionario la garantía de evicción pues garantiza la
existencia y legitimidad del derecho transferido a la fecha de la cesión.
El efecto normal y natural de la cesión entre las partes es la garantía de la existencia y legitimidad del derecho
cedido, pues el cedente no garantiza la solvencia del deudor cedido ni de sus fiadores, excepto que así se
hubiere comprometido expresamente en el acuerdo o hubiere actuado de mala fe. Si la cesión fuese onerosa,
el cesionario debe el precio/cosa/derecho prometido a cambio del derecho recibido.
La exigencia de la notificación se justifica, respecto del deudor cedido, por el hecho de que le permite saber a
quién debe realizar el pago. Si bastara la sola cesión para producir efectos frente a terceros y al deudor, podría
ocurrir que el cedente, de mala fe, le aceptara el pago después de haber cedido el crédito, y como él ya no es el
acreedor, el deudor no quedaría liberado y tendría que pagar nuevamente al cesionario. Por ello la imposición
de la notificación, pues sin esta notificación la cesión carece de efectos, frente el deudor cedido, como respecto
de cualquier otro tercero que tenga un interés legítimo.
Los acreedores del cedente que hayan embargado el derecho tienen preferencia sobre el cesionario, en tanto la
medida precautoria haya sido hecha con anterioridad a la notificación del deudor. El cesionario, en cambio
desplaza a los acreedores que hayan trabado embargo con posterioridad a esa fecha. Los otros cesionarios del
mismo derecho, serán ordenados en prioridad de cobro según quien notifique primero al deudor cedido.
LOCACION
LOCACION: GENERALIDADES
a) Concepto
Hay contrato de locación si una parte se obliga a otorgar a otra el uso y goce temporario de una cosa, a cambio
del pago de un precio en dinero. Al contrato de locación se aplica en subsidio lo dispuesto con respecto al
consentimiento, precio y objeto del contrato de compraventa.
b) Caracteres:
Tiene 3 caracteres distintivos:
I. Es bilateral (origina obligaciones recíprocas para el locador y locatario).
II. Es un contrato oneroso y conmutativo (se supone que las contraprestaciones guardan equivalencia entre
sí, Ej. Que el alquiler pactado es el justo precio del uso y goce).
III. Es de tracto sucesivo (su cumplimiento se prolonga necesariamente a través de un plazo dilatado).
II. Con el depósito: La locación confiere al locatario el uso y goce de la cosa, en tanto que el depositario es un
guardián de ella, que no puede usarla ni percibir sus frutos, a menos que tal derecho le fuera otorgado
expresamente, y aun en este último caso, el depósito se hace siempre teniendo en mira fundamentalmente el
interés del depositante, en tanto que en la locación se tiene en mira el interés de ambos contratantes.
III. Con el comodato: La locación es onerosa, en tanto que el comodato es en esencia gratuito. Además, mientras
que el locatario tiene no sólo el derecho al uso, sino también a los frutos que la cosa produce, el comodatario
sólo tiene derecho al uso, y por regla general debe restituir la cosa con sus frutos en el tiempo y lugar pactados.
IV. Con el contrato de obra y de servicios: En la locación se entrega el uso y goce de una cosa, mientras que en los
contratos de obra y de servicios se paga un trabajo.
V. Con el contrato de locación en los centros comerciales: Aunque parecieran equipararse todas las modalidades
“locativas”, hay que diferencias el caso de la locación en análisis y la que opera en centros comerciales, ya que
en esta última pactan una serie de obligaciones que no encajan en la naturaleza jurídica del contrato de locación.
d) Forma y prueba
El art. 1188 ha establecido la formalidad de que este contrato sea formulado por escrito cuando el objeto de la
locación sean inmuebles o bienes muebles registrables, ya sea en forma particular o de universalidades que
incluyan un todo o parte de dichos bienes. Sus prórrogas o modificaciones también deberán hacerse por escrito.
Puesto que la locación es un contrato consensual, puede probarse por cualquier medio.
El contrato de locación comprende, además de la cosa, los productos y los frutos ordinarios de ella, a menos que
las partes hayan convenido lo contrario.
Pueden ser objeto del contrato de locación las cosas indeterminadas, tratándose en su caso de una
indeterminación relativa. No hay inconveniente en alquilar una cosa futura, en cuyo caso el acto está supeditado
a la condición de que la cosa llegue a existir. Veamos algunos otros supuestos particulares:
f) Precio
Es el objeto que tiene en mira el locador al contratar. Debe estar determinado, y no solamente con modalidad de
canon, sino que el valor de la locación puede abarcar otros rubros, como el costo de los servicios públicos,
expensas, tasas e impuestos, todo lo cual es habitual en la práctica de las locaciones urbanas.
El alquiler se paga en cuotas periódicas, aunque el art. 1208 dejó librada al acuerdo de partes la modalidad de
pago. De manera supletoria, la misma norma establece que en caso de silencio el canon debe abonarse en forma
anticipada: Si los bienes locados son cosas muebles, de contado; Si son inmuebles, por períodos mensuales.
Durante el plazo pactado de locación, ninguna de las partes puede modificar unilateralmente el alquiler, aunque
si podrán estas convenir cánones progresivos o escalonados. Si una vez vencido el término contractual, el
locatario no se aviene a un aumento, el locador tiene derecho a pedir su desalojo, pero hasta ese momento
seguirá rigiendo el mismo alquiler, sin perjuicio del reclamo por los daños ocasionados por la mora en la entrega.
LOCACIÓN URBANA
Veamos sus principales implicancias:
a) Tiempo del contrato: Plazos mínimos y máximos
Veámoslos por separado:
I. Plazos Máximos - Art. 1197 CCyC: El nuevo CCyC amplió los plazos máximos que estipulaba Velez, fijando
un máximo de 20 años para los destinos habitacionales y 50 años para los otros destinos. El contrato es
renovable expresamente por un lapso que no exceda de los máximos previstos contados desde su inicio.
II. Plazos Mínimos - El art. 1198 CCyC: En el nuevo CCyC se le reconoce al locatario el derecho a resolver el
contrato después de transcurridos los primeros meses. Si se utiliza este derecho a resolver la locación
durante el 1er año de la relación locativa, el locatario deberá indemnizar al locador por el importe de un
mes y medio del alquiler; Si la opción se ejercita después de 1 año, la indemnización será de un mes.
El locatario puede renunciar a este plazo si está en la tenencia de la cosa.
III. Excepciones: Art. 1199: Quedan excluidas del plazo mínimo legal las siguientes situaciones:
Las contrataciones para sedes de embajadas, consulados y organismos internacionales, como también
las destinadas a habitación de su personal extranjero diplomático o consular.
Las locaciones de habitación con muebles que se arrienden con fines de turismo, descanso o similares
cuando el plazo de la locación supere los tres meses, se presumirá que no fue hecho con esos fines.
Las locaciones de espacios o lugares destinados a la guarda de cosas.
Las locaciones celebradas para el cumplimiento de una diligencia determinada, la cual debe estar
expresada en el contrato y normalmente cumplida en el plazo menor pactado.
b) Rescisión anticipada
Dispone el Art. 1221 que “El contrato de locación puede ser resuelto anticipadamente por el locatario, si la cosa
locada es un inmueble y han transcurrido 6 meses de contrato, debiendo notificar en forma fehaciente su
decisión al locador con al menos un mes de anticipación. Si hace uso de la opción resolutoria en el primer año de
vigencia de la relación locativa, debe indemnizar al locador con la suma equivalente a un mes y medio de alquiler
al momento de desocupar el inmueble, y la de un 1 mes si la opción se ejercita transcurrido el primer año.
En los contratos de inmuebles destinados a vivienda, cuando la notificación al locador se realiza con una
anticipación de 3 meses o más, transcurridos al menos 6 meses de contrato, no corresponde el pago de
indemnización alguna por dicho concepto. En los casos del art. 1199, se abonará al locador la suma de 2 meses.
Condiciones de la entrega: El locador está obligado a entregar la cosa y sus accesorios en la forma
acordada, y, a falta de especificación, en estado apropiado para su destino. El locador debe
entregarla en estado de conservación suficiente para cumplir con la finalidad perseguida. No tendrá
obligación de entregar la cosa en buen estado si se acordó entregarla en el estado en que se halle.
Lugar de la entrega: Variara según se haya o no convenido lugar en el contrato. Si hubiere lugar
convenido en el contrato, la solución es simple, la cosa debe entregarse allí. Si no hubiere lugar
convenido, la entrega debe hacerse en el lugar en donde se encontraba la cosa al tiempo de la
celebración del contrato, y si no se pudiere acreditar donde encontraba la cosa, en el domicilio del
locador, que es el deudor de la obligación de entregar la cosa.
Plazo de la entrega: Si el contrato estipula el plazo no hay problema: debe cumplirse con lo pactado.
Si no lo estipula, debe entenderse que el locador tiene obligación de entregarla de inmediato a
menos que los usos o costumbres reconocieran algún plazo.
Gastos de entrega: Estos, salvo pacto en contrario, estarán a cargo del locador. Esto es así porque se
le aplican supletoriamente las normas de la compraventa. En el caso de que la locación sea con fines
de vivienda, en cambio, los gastos de entrega se encuentran alcanzados por la prohibición de cobro
al locatario contenida en el inc. c) del art. 1196, norma que además es de orden público.
II. Obligación de mantener en buen estado: El locador debe conservar la cosa locada en estado de servir al
uso y goce convenido, y efectuar a su cargo la reparación que exija el deterioro originado en su calidad o
defecto, en su propia culpa, o en la de sus dependientes o en hechos de terceros o caso fortuito.
En caso de negativa o silencio del locador ante un reclamo del locatario debidamente notificado, para
que efectúe alguna reparación urgente, el locatario puede realizarla por sí, con cargo al locador, una vez
transcurridas, al menos, 24 horas corridas, contadas a partir de la recepción de la notificación.
Si las reparaciones no fueran urgentes, el locatario debe intimar al locador para que realice las mismas
dentro de un plazo que no podrá ser inferior a 10 días corridos, contados a partir de la recepción de la
intimación, cumplido el cual podrá proceder en la forma indicada en el párrafo precedente. En todos los
casos, la notificación remitida al domicilio denunciado por el locador en el contrato se tendrá por válida.
Ampliemos algunas cuestiones mas vinculadas al mantenimiento en buen estado de la cosa:
Frustración del uso o goce de la cosa: Si por causas no imputables al locatario, éste se ve impedido
de usar o gozar de la cosa, o ésta no sirve al fin de la convención, el locatario puede pedir rescindir
el contrato, o cesar en el pago del precio por el tiempo que no pueda hacer uso de la cosa.
III. Obligación de saneamiento: El contrato de locación supone la cesión del uso y goce de una cosa a
cambio de un determinado precio. Es natural que el locador tenga a su cargo la obligación de garantizar
al locatario que podrá hacer uso de la cosa conforme a su destino. Por ello debe abstenerse de todo acto
que perturbe el goce de la cosa por el inquilino, defenderlo contra las turbaciones de 3ros y, finalmente,
hacer las reparaciones que se deriven de los vicios o defectos de la cosa o del uso normal al que el
inquilino la haya sometido. El incumplimiento del locador de la garantía de evicción y de vicios
redhibitorios faculta al locatario resolver el contrato.
El locador tiene el derecho de efectuar las reparaciones que la ley pone a su cargo. No hacerlas podría
implicar daños mayores para la cosa o exponerse a encarecimientos de los materiales o mano de obra,
perjudicial para el locador. El locatario está obligado a permitir que el locador y sus obreros entren en la
finca y realicen los trabajos. Aún así, si las reparaciones interrumpen el uso y goce estipulado, en todo o
en parte, o fuesen muy incómodas para el locatario, este tiene derecho a pedir la cesación del alquiler o
una disminución proporcional de su precio durante el tiempo que se desarrollen las reparaciones.
Obligación de pagar mejoras: El locador debe pagar las mejoras necesarias hechas por el locatario a la
cosa locada, aunque no lo haya convenido, excepto que sea por destrucción de la cosa. El locatario
puede hacer en la cosa arrendada todas las mejoras que tuviere a bien para su utilidad o comodidad, con
salvo que estén prohibidas en el contrato, o alteren su sustancia, o fueren nocivas. Cesa el derecho de
hacer reformas cuando el locatario haya sido interpelado a devolverla, como citacion para desalojar,
momento a partir del cual la realización de toda mejora o reforma resultaría abusiva.
Ampliemos algunas cuestiones mas vinculadas al mantenimiento en buen estado de la cosa:
Si el locatario realiza mejoras que están prohibidas por la ley o convencionalmente, viola la obligación
de conservar la cosa en el estado en que la recibió. El locador tiene derecho:
A impedir su realización, para lo cual se hará valer el interdicto de obra nueva.
Demandar la demolición de las ya realizadas.
Exigir al fin de la locación que la cosa se le restituya en el estado en que la entregó.
Resolver el contrato.
IV. Obligación de pagar las cargas y contribuciones: Conforme lo dispone el art. 1209, pesan sobre el
locador las cargas y contribuciones que graven la cosa arrendada, tales como la contribución territorial,
el impuesto de alumbrado, barrido y limpieza y los servicios normales de obras sanitarias. Son a cargo
del locatario los impuestos o patentes que se impusieran a su actividad, comercio o industria, tales como
el impuesto de actividades lucrativas, los de habilitación de locales o negocios, de inspecciones, etc.
V. Obligación de restituir el depósito de garantía: Al término del contrato, el locador tiene el deber de
devolver el depósito de garantía que exigió al momento de su celebración, si la cosa locada se devolviese
sin otros desperfectos que los de un uso normal. En cuanto al momento a devolver, es una obligación de
valor, por lo que su monto será actualizable en los mismos términos que se pactaron para la actualizar el
canon de alquiler, o en su defecto la tasa activa que apliquen los tribunales donde se tramito el contrato.
I. Obligación de usar y gozar de la cosa conforme a su destino: El locatario debe dar a la cosa locada el destino
acordado en el contrato. Si el contrato ha estipulado el destino para el cual la cosa debe ser usada, no puede
el locatario cambiarlo ni aun demostrando que no genera perjuicio alguno al locador (art. 1205).
La libertad de las partes para convenir el destino y uso de la cosa locada tiene limitaciones legales fundadas
en razones de orden público y de moral. El contrato no podría tener un objeto ilícito o deshonesto bajo pena
de nulidad. Carecerá de efectos la cláusula por la que se pretenda impedir el ingreso o excluir del inmueble
alquilado, cualquiera sea su destino, a una persona incapaz o con capacidad restringida que se encuentre
bajo la guarda o representación del locatario o sublocatario, aunque éste no habite el inmueble.
II. Obligación de pagar los arrendamientos: El pago del alquiler o arrendamiento es la obligación esencial del
locatario, dado que es el objeto que el locador ha tenido en mira al contratar. El alquiler debe pagarse en los
plazos convenidos en el contrato y, en su defecto, conforme las estipulaciones del art. 1208 in fine. La norma
presume que el pago debe hacerse por adelantado. Si se trata de una cosa mueble, debe pagarse
íntegramente el precio convenido, si se trata de un inmueble, debe pagarse por período mensual.
III. Obligación de restituir la cosa: Al término del contrato, el locatario está obligado a devolver la cosa al
locador o a quien lo hubiere sucedido en sus derechos, fuere a título universal o singular.
IV. Obligación de avisar ciertos hechos al locador: El locatario está obligado a dar aviso de estos hechos:
De toda usurpación o turbación de su derecho y toda acción relativa a la propiedad o posesión, como
podrían ser los actos posesorios, de quien pretende tener un derecho de dominio, posesión o
servidumbre sobre la cosa. La omisión del aviso tiene dos sanciones precisas: 1) la pérdida de la
garantía de evicción; 2) la obligación de indemnizar al locador de los daños que pudieran resultarle de
no haber conocido en momento oportuno el acto de turbación.
También está obligado a avisarle de todo vicio o deterioro o destrucción que por caso fortuito u otro
motivo haya sufrido la cosa y cuya reparación esté a cargo del locador, si de la demora en hacer los
trabajos de reparación pudieran derivarse mayores deterioros o pérdidas.
V. Obligación de conservar la cosa en buen estado: Si la cosa es mueble, el locatario tiene a su cargo el gasto de
su conservación y las mejoras de mero mantenimiento; y sólo éstas últimas si el bien es inmueble. Si es
urgente realizar reparaciones necesarias puede efectuarlas a costa del locador dándole aviso previo.
El locatario es responsable de todo daño o deterioro que se causare, excepto que se deba a la acción del
locador o de dependientes de éste. Responde entonces, por los daños o deterioros causados por su culpa o
por el hecho de las personas de su familia, de sus domésticos, huéspedes, trabajadores y subarrendatarios.
c) Régimen de mejoras
El Art. 1211 dispone que “El locatario puede realizar mejoras en la cosa locada, excepto que esté prohibido en el
contrato, alteren la substancia o forma de la cosa, o haya sido interpelado a restituirla. No tiene derecho a
reclamar el pago de mejoras útiles o suntuarias, pero, si son necesarias, puede reclamar su valor al locador.
Agrega el Art. 1212 que “La realización de mejoras prohibidas en el art. 1211 viola la obligación de conservar la
cosa en el estado en que se recibió”.
II. Excepciones: No gozan de la acción ejecutiva, los créditos por retención indebida de la cosa locada, ni el
reclamo de los daños derivados del hecho culposo del locatario o de no haber realizado las reparaciones
locativas u otros perjuicios derivados de la resolución del contrato.
CESIÓN Y SUBLOCACIÓN
a) Diferencias entre una y otra
El inquilino puede hacer el traspaso de sus derechos en favor de un tercero, por una doble vía: la cesión del
contrato y la sublocación. En ambos casos, el arrendamiento traspasa sus derechos a un tercero, y, también en
ambos, aquel deja de tener el uso y el goce de la cosa locada. Pese a su similitud, ahondemos en sus diferencias:
I. En la sublocación hay un nuevo contrato de locación que viene a superponerse al primero, en la cesión
es el mismo contrato originario que se transfiere al cesionario, manteniéndose sus reglas iniciales.
II. La cesión solo será válida respecto de terceros desde la notificación al deudor cedido, en tanto que en
la sublocación, la notificación al locador principal es irrelevante respecto de terceros.
III. El sublocatario puede exigir que la cosa se le entregue en buen estado de conservación, derecho de
que carece el cesionario.
IV. El cesionario debe respetar fielmente las cláusulas del contrato originario y carece de todo derecho
contra el cedente si el contrato restringiera las contribuciones que de acuerdo con la ley corresponden
al locatario, en cambio, el sublocatario cuyo contrato no especifica restricciones análogas a las
contenidas en el contrato originario, tiene acción contra el sublocador por la obligación de garantía.
II. En la sublocación: Variará según que relación atendamos, de las posibles, entre locador, locatario y
sublocador y sublocatario:
Relaciones entre sublocador y sublocatario: Hay dos contratos de locación que se superponen. Este
nuevo convenio se regirá por las leyes de la locación, de donde se desprende que: 1) Los efectos de
la sublocación se regirán de acuerdo al contrato de subarriendo, y no según el contrato originario
entre locador y locatario-sublocador. Regirán el alquiler y el plazo pactados en el nuevo contrato y
no en el primitivo, el subinquilino sólo estará obligado al cumplimiento de las obligaciones que él
haya asumido y no las asumidas por el locatario principal; 2) El subarrendatario puede exigir que el
sublocador le entregue la cosa en buen estado y cumpla durante el contrato con todas las restantes
obligaciones que la ley impone al locador; 3) El subarrendatario debe usar y gozar de la cosa, no sólo
teniendo en cuenta lo convenido con el sublocador, sino sin transgredir el contrato principal.
Relaciones entre locador y locatario: El contrato de sublocación no altera las relaciones entre
locador y locatario-subarrendador, ni desobliga a éste, solución lógica porque se trata de un
contrato celebrado entre terceros que no puede afectar la situación jurídica del arrendador.
II. Plazo indeterminado: Si el contrato es por tiempo indeterminado, cualquiera de las partes puede darle
término cuando lo desee, siempre que con ello no atente prescripciones legales al respecto.
III. Pérdida de la cosa arrendada: La pérdida de la cosa arrendada pone fin al contrato, se haya producido
ella por caso fortuito o por culpa de alguna de las partes. Si media culpa, el culpable deberá indemnizar
a la otra parte los daños, pero de cualquier modo el contrato concluye, pues carecería ya de objeto.
IV. Imposibilidad de usar la cosa conforme a su destino: Si el locatario se ve impedido de usar la cosa
conforme a su destino, tendrá derecho a pedir la resolución del contrato. Si la imposibilidad fuese sólo
temporaria, el inquilino podrá optar entre pedir la resolución o la cesación del pago del arrendamiento
durante el tiempo que no puede usar la cosa.
V. Vicios redhibitorios y evicción: Los vicios ocultos de la cosa, tanto los que existían al momento de la
celebración del contrato como los que sobrevinieren, autorizan al locatario a resolver el contrato. Si el
defecto fuera subsanable, sólo tendrá derecho a reclamar su reparación, pero si el locador no ofrece
subsanarlo, renace el derecho del locatario a resolver.
VI. Caso fortuito: Concluye la locación por casos fortuitos que hubieren imposibilitado principiar o
continuar los efectos del contrato.
VII. Incumplimiento de las partes: Termina el contrato, a pedido de la parte interesada, si la otra ha
incurrido en algún incumplimiento que traiga aparejada esa sanción.
VIII. Acuerdo de las partes: Las partes tienen derecho a poner fin en cualquier momento al contrato por
mutuo disenso. Es una simple consecuencia del principio de la autonomía de la voluntad.
IX. Confusión: Se extingue asimismo la locación cuando se confunden en la misma persona las calidades de
locador y locatario.
X. Condición resolutoria: La locación concluye cuando se cumple la condición resolutoria pactada por las
partes, en caso de haberse supeditado la vigencia del contrato a un acontecimiento futuro e incierto.
XI. Resolución anticipada: En todas las locaciones de inmuebles, el locatario tiene derecho a resolver
anticipadamente el contrato, en los términos del art. 1221.
Resolución anticipada
El contrato de locación puede ser resuelto anticipadamente por el locatario:
a) Si la cosa locada es un inmueble y han transcurrido seis meses de contrato, debiendo notificar en forma
fehaciente su decisión al locador. Si hace uso de la opción resolutoria en el primer año de vigencia de la relación
locativa, debe abonar al locador, en concepto de indemnización, la suma equivalente a un mes y medio de
alquiler al momento de desocupar el inmueble y la de un mes si la opción se ejercita transcurrido dicho lapso;
b) En los casos del artículo 1199, debiendo abonar al locador el equivalente a dos meses de alquiler.
Caducidad de la fianza
Las obligaciones del fiador cesan automáticamente al vencimiento del plazo de la locación, excepto la que derive
de la no restitución en tiempo del inmueble locado. Se exige el consentimiento expreso del fiador para obligarse
en la renovación o prórroga expresa o tácita, una vez vencido el plazo del contrato de locación. Es nula toda
disposición anticipada que extienda la fianza, sea simple/solidaria/como codeudor, del contrato de original.
Facultad de retención
El ejercicio del derecho de retención por el locatario lo faculta a percibir los frutos naturales que la cosa
produzca. Si lo hace, al momento de la percepción debe compensar ese valor con la suma que le es debida.
La línea divisoria entre ambos contratos radica en las obligaciones asumidas por el prestador, las que serán de
“hacer” (Ej. Abogado. Puede ofrecer “sus mejores esfuerzos”, pero no asegurar una sentencia a favor), mientras
que las del contratista será un “hacer para dar una cosa” (Ej. Albañil. Te contrato para que me hagas una casa).
III. El contrato de obra subsumido en la ley de defensa del consumidor: Estos deberán instrumentarse por
escrito y conforme a presupuesto previo.
b) Prueba
El contrato de obra puede probarse por cualquier medio, con excepción de testigos, en tanto es de costumbre
que el mismo se instrumente por escrito, aunque estos serán útiles si hay principio de prueba instrumental, o
principio de ejecución. Es preciso no confundir el contrato en sí mismo, con los hechos vinculados a su
cumplimiento y ejecución, lo cual puede probarse incluso por testigos.
Los contratos de obras materiales suelen acompañarse de una documentación complementaria, la cual forma
parte del contrato. Por su extensión y cantidad, podrán encontrarse contradicciones entre cláusulas. El problema
debe ser resuelto por el juez, atendiendo las circunstancias propias del caso, y según las normas interpretativas.
Los pliegos suelen incluir cláusulas-tipo, habituales en contratos análogos. Si existiera contradicción entre ellas y
otras disposiciones del contrato, en principio habrá que decir que estas ultimas son las que expresan verdadera
voluntad, pues es lógico pensar que la cláusula-tipo ha sido incorporada mecánica e irreflexivamente al acuerdo.
c) Precio
El art. 1255 prevé que “El precio se determina por el contrato, la ley, los usos o, en su defecto, por decisión judicial.
Las leyes arancelarias no pueden cercenar la facultad de las partes de determinar el precio de las obras o de los
servicios. Cuando dicho precio debe ser establecido judicialmente sobre la base de la aplicación de dichas leyes, su
determinación debe adecuarse a la labor cumplida por el prestador. Si la aplicación estricta de los aranceles locales
conduce a una evidente e injustificada desproporción entre la retribución resultante y la importancia de la labor
cumplida, el juez puede fijar equitativamente la retribución.
Si la obra o el servicio se ha contratado por un precio global o por una unidad de medida, ninguna de las partes
puede pretender la modificación del precio total o de la unidad de medida, respectivamente, con fundamento en
que la obra, el servicio o la unidad exige menos o más trabajo o que su costo es menor o mayor al previsto, excepto
lo dispuesto en el art. 1091 (Imprevisión Contractual)”
d) Medios Utilizados: Riesgos de la contratación
El Art 1258 dispone que “Si los bienes necesarios para la ejecución de la obra o del servicio perecen por fuerza
mayor, la pérdida la soporta la parte que debía proveerlos”.
e) Cooperación de terceros
El Art. 1254 prevé que “El contratista o prestador de servicios puede valerse de terceros para ejecutar el servicio,
excepto que de lo estipulado o de la índole de la obligación resulte que fue elegido por sus cualidades personales
para realizarlo, en todo o en parte. En cualquier caso, conserva la dirección y la responsabilidad de la ejecución”.
I. Derecho a no pagar el precio: Ante todo, el comitente puede negarse a pagar el precio, invocando la
excepción de incumplimiento. No todo defecto, por pequeño que sea, autoriza al comitente a no pagar,
por lo que no operará si los defectos son de detalles, o si son susceptibles de reparación por una suma
insignificante con relación al monto total de la obra. En este caso podrá exigir reparación de deficiencias.
II. Acción por incumplimiento y reparación de daños: La acción principal derivada de todo incumplimiento.
El reclamo por los daños sufridos debe comprender tanto el daño emergente como el lucro cesante.
III. Acción por resolución del contrato: El comitente puede pedir la resolución del contrato en caso de
incumplimiento del contratista. El establecerla en el contrato tiene ventaja de que en tal caso no es
necesario el requerimiento ni se concede al otro contratante la oportunidad de cumplir: el mero
vencimiento del plazo puede producir la resolución del contrato de pleno derecho.
IV. Derecho de hacer ejecutar la obra por un tercero: Si el contratista falta definitivamente a su obligación de
hacer la obra, el comitente tiene derecho a hacerla ejecutar por un 3ro a costa del primero. Este recurso
no podrá utilizarse si la obra ha sido encargada teniendo en mira las calidades personales del contratista.
V. Derecho a destruir la obra mal ejecutada: Cuando la obra se ha realizado deficientemente, el comitente
podrá tenerla por no hecha y destruir lo que se hubiera hecho mal. Es una sanción dura que la ley
establece como poderosa advertencia para que los contratantes cumplan cabalmente sus obligaciones.
No cualquier deficiencia permite al comitente tener por no hecha la obra y destruirla, sino que solo una
deficiencia esencial y no reparable, autoriza al comitente a seguir este procedimiento extremo.
I. Cumplimiento del contrato (recepción de la obra): La forma normal de la conclusión del contrato de obra,
es su cumplimiento por ambas partes, es decir, la entrega de la obra concluida y el pago del precio.
El acto esencial de esta etapa final del contrato es la recepción de la obra por el comitente. La aceptación
es la manifestación de la conformidad del comitente con la obra realizada, pero la recepción es la toma
voluntaria de la obra de manos del contratista. Ocurren en un solo momento: cuando el comitente
recibe la obra, ya que este acto implica la aceptación tácita. Produce los efectos de convalidación de la
mora en la entrega (no puede reclamarse en adelante al contratista), la renuncia al reclamo por vicios
aparentes (Los vicio ocultos pueden operar por via de engaño y reclamarse), entre otros.
II. Muerte, desaparición y falencia: La muerte del contratista resuelve el contrato, no así la del comitente.
Esto es así porque el contratista es generalmente decisivo en el contrato de obra, en tanto que el
comitente es casi siempre indiferente, con excepción de que su muerte imposibilite ejecutar la obra.
Los herederos del contratista podrán continuar la construcción de la obra cuando mediare conformidad
del comitente. Resuelto el contrato por fallecimiento del contratista, el comitente debe pagar a los
herederos de aquel, el costo de los materiales aprovechables o necesarios y, en proporción al precio
convenido, el valor de la parte de la obra ya ejecutada antes de la muerte del contratista.
III. El caso especial del desistimiento unilateral: El Art. 1261 dispone que “El comitente puede desistir del
contrato por su sola voluntad, aunque la ejecución haya comenzado, pero debe indemnizar al prestador
todos los gastos y trabajos realizados y la utilidad que hubiera podido obtener. El juez puede reducir
equitativamente la utilidad si la aplicación estricta de la norma conduce a una notoria injusticia”.
DISPOSICIONES ESPECIALES PARA LOS CONTRATOS DE OBRA
a) Obligaciones de las partes
Diferenciemos las obligaciones que circundan al contratista, de las que giran en torno al comitente:
I. Obligaciones del Contratista: Según el Art. 1256, el contratista está obligado a:
Ejecutar la obra: La obra encargada debe ejecutarse siguiendo las estipulaciones del contrato. Esto
es asi porque, el comitante, contrata la obra en su propio interés, sin poder el contratista ejecutarla
apartándose de las previsiones contractuales pactadas. En el cumplimiento de las estipulaciones
acordadas, el contratista, debe seguir las “reglas del arte”, las cuales no sólo refieren a la calidad de
la obra, su seguridad y aptitud para servir a su destino, sino también a su forma y estética.
A falta de ajuste sobre el modo de hacer la obra, el contratista o prestador de los servicios elige
libremente los medios de ejecución del contrato. El precio será en estos casos un elemento de juicio
esencial para apreciar la justicia de las exigencias del comitente.
Informar al comitente sobre los aspectos esenciales del cumplimiento de la obligación pactada:
Frente a esta situación, se impone la existencia de una desigualdad real con el comitente, quien no
posee dichos conocimientos. Para restablecer el equilibrio resulta esencial, entonces, imponer un
fuerte deber de información sobre el contratista, que no sólo abarca el dar a conocer las ventajas y
desventajas de un proyecto, sino también sus costos.
La carga de la prueba del cumplimiento del deber de información recae sobre quien está obligado a
proporcionarla, en este caso, el contratista. A tales fines, será determinante la prueba por escrito.
El contratista, además, no sólo debe dar información certera, sino que debe ser presentada en
forma tal que el comitente pueda comprenderla y emplearla para tomar decisiones al respecto.
Proveer los materiales adecuados y necesarios: En principio los materiales para la ejecución de la
obra, han de ser aportados por el contratista. Esta obligación, de la que puede ser dispensado, tiene
su sustento en reafirmar la autonomía del contratista respecto del comitente, en tanto, en algunos
supuestos, la provisión de materiales podría inferir no un contrato de obra, sino relación de empleo.
Usar diligentemente los materiales provistos por el comitente e informarle si estos son impropios:
En el caso de que los materiales sean provistos por el comitente, el contratista debe emplearlos en
forma diligente, siendo responsable por la destrucción de ellos, de mediar negligencia o dolo. Sin
embargo, si la destrucción se produce por caso fortuito antes de la entrega, responsable será quien
proveyó el material. Se debe anoticiar al comitente de los vicios del material o su inadecuación para
la obra, y el contratista que desconfíe de los materiales debe, además, abstenerse de emplearlos.
Obligación de entregar la cosa en el plazo convenido: Cuando el contrato fija el plazo de entrega, el
contratista debe atenerse a él, siendo responsable de los daños causados por su demora.
El plazo puede ser expreso o tácito, habrá plazo tácito cuando esté sobrentendido por las
circunstancias, como si se contrata la construcción de palcos o gradas para ser utilizados en una
ceremonia de fecha determinada. Los contratos de obras establecen un plazo para la iniciación de
los trabajos y para la terminación de las distintas etapas de la obra. En caso de que el contrato no
contuviera tales cláusulas, debe entenderse que el contratista está obligado a iniciar la obra de
inmediato o tan pronto lo permita la adquisición de materiales. Todo es modificable por las partes.
Puede ocurrir que se haya fijado un término en el cual sea imposible cumplir la obra, circunstancia
que, por si sola, no anula el contrato, pues el plazo no suele ser determinante de la obligación.
Ninguna de las partes podría desligarse del contrato aduciendo la imposibilidad de cumplir con el
objeto en el tiempo fijado, y en caso de divergencia, deberá el juez fijar una prórroga judicial.
En caso de incumplimiento del plazo, el comitente tiene a su disposición estos recursos y acciones:
Acción de reparación de daños: El comitente podrá reclamar del contratista los perjuicios
ocasionados por la demora, particularmente los que resulten del mayor costo de la obra.
Abandono de la obra: Si la demora en realizar los trabajos es tal que resulta evidente que no se
podrá concluir la obra sino con gran retraso, el comitente tiene derecho a considerar que hay
un abandono de la obra y puede reclamar la resolución del contrato y, como consecuencia, la
devolución de las cosas que son de su propiedad, además de la reparación de los daños
sufridos, igualmente, tiene derecho a hacer ejecutar la obra por un 3ro a costa del contratista.
II. Obligaciones del comitente: Según el Art. 1257, el comitente está obligado a:
Pagar el precio: El precio puede ser fijado en una cantidad fija e invariable, o puede fijarse una suma
básica que variará según se modifiquen los precios de los materiales y de la mano de obra. Si en el
contrato no se hubiera fijado el precio, ni surgiera de los usos, se entenderá que las partes han
contratado por ajuste alzado y que el contratista debe aportar los materiales. El precio será fijado
judicialmente siguiendo las leyes arancelarias, los usos y costumbres y ponderando el trabajo
realizado, pudiendo en caso de soluciones injustas apartarse de los mínimos y máximos legales.
El momento del pago variará según el contrato lo establezca o lo omita. Si no lo establece, el pago
del precio debe hacerse al tiempo de la entrega de la cosa, pudiendo retrasar el contratista la
entrega en el supuesto de que el comitente no realice el pago; Si el contrato, en cambio, establece
el momento del pago, el comitente debe hacerlo en el término convenido. El comitente puede
negarse a pagar el precio mientras no se le entregue la obra de acuerdo a lo convenido.
Si se hubiera convenido el pago por anticipado, el contratista puede abstenerse de dar comienzo a
la obra y rechazar toda pretensión del comitente para lograr el cumplimiento de la obra prometida.
Si se tratara de pagos periódicos, el contratista puede suspender los trabajos y el plazo se prorroga
por el tiempo que dure la demora. El contratista no pagado tiene derecho a retener la cosa obrada.
El comitente debe abstenerse de todo acto que obstaculice o perturbe el normal desarrollo de los
trabajos, como podría ser una fiscalización excesiva, que dificultara el normal desenvolvimiento de
la obra. La consecuencia, salvo situaciones excepcionales, del incumplimiento de sus deberes por
parte del comitente, es que el contratista está habilitado a suspender la continuación de la obra.
Obligación de recibir la obra: En principio, ni los obreros contratados por el contratista ni los
proveedores que le vendieron materiales tienen acción por cobro de sus créditos contra el
comitente. Es justo que así sea, porque ellos han contratado con el contratista y no con el
comitente, que nada les debe. Pero si el comitente no hubiera pagado todavía al contratista la
totalidad del precio pactado, entonces los obreros y proveedores tienen acción directa contra él
hasta la concurrencia de la suma debida al contratista. Desde que la acción directa compete al
acreedor para percibir lo que un 3ro debe a su deudor, hasta el importe de su crédito, cualquier
acreedor del contratista podrá accionar contra el comitente. Es al comitente al que corresponde
producir la prueba de los pagos que ha realizado al contratista.
b) Sistemas de contratación
La obra puede ser contratada por ajuste alzado, también denominada “retribución global”, por unidad de
medida, por coste y costas o por cualquier otro sistema convenido por las partes. La contratación puede hacerse
con o sin provisión de materiales por el comitente. Si se trata de inmuebles, la obra puede realizarse en terreno
del comitente o de un tercero. Si nada se convino ni surge de los usos, se presume, excepto prueba en contrario,
que la obra fue contratada por ajuste alzado y que es el contratista quien provee los materiales.
Si las variaciones implican un aumento superior a la quinta parte del precio pactado, el comitente puede
extinguirlo comunicando su decisión dentro del plazo de diez días de haber conocido la necesidad de la
modificación y su costo estimado.
II. Variación a instancias del comitente: El comitente puede introducir variantes al proyecto siempre que no
impliquen cambiar sustancialmente la naturaleza de la obra.
d) Derecho a verificar
El comitente no puede ser obligado a recibir la obra sin antes haber verificado si llena las condiciones exigidas en
el contrato. El contratista debe dar aviso al comitente una vez terminada la obra, para que pueda realizar la
verificación, a cuyo fin debe contar con un tiempo razonable. La verificación es un derecho y no una obligación
del comitente, el contratista cumple poniendo la cosa a su disposición durante un tiempo razonable vencido el
cual puede exigir al comitente que reciba la cosa conforme su obligación lo prescribe.
No es indispensable que la ruina se haya producido, siendo suficiente con que exista un peligro cierto e
inmediato de que se produzca. Tampoco importa que la ruina provenga de vicios de la construcción o de mala
calidad de los materiales o de los vicios del suelo. En cualquier caso, la ley hace responsable al contratista. La
responsabilidad derivada de la ruina de la cosa tiene carácter contractual, nacida en la deficiencia del
cumplimiento de las obligaciones contraídas en el contrato de obra.
El comitente no tiene que probar la culpa del contratista, y si éste pretende liberarse de la responsabilidad, debe
demostrar que se ha producido por caso fortuito o por culpa del comitente. El art. 1275 establece un plazo de
caducidad de la acción de 10 años, por lo que, si la ruina acontece luego de 10 años, el contratista está liberado.
Producida la ruina total/parcial dentro de los 10 años, la acción prescribe en un año, contados desde ese día.
Proveer los materiales adecuados que son necesarios para la ejecución de la obra o del servicio,
excepto que algo distinto se haya pactado o resulte de los usos: El deber de proveer los materiales
por parte del prestador de servicios, constituye una obligación emergente de su independencia
frente al usuario. Sin embargo, nada obsta a que se estipule que sea el usuario quien los provea.
Usar diligentemente los materiales provistos por el comitente e informarle inmediatamente en caso
de que esos materiales sea impropios o tengan vicios que el prestador debiese conocer: La norma es
clara en imponerle al profesional dos obligaciones: a) utilizar la cosa en forma adecuada, debiendo
responder frente al comitente por cualquier deterioro o pérdida de los materiales, siendo ésta una
obligación de resultado, b) informar respecto de cualquier defecto que tuvieran los materiales.
El pago del precio: Siendo el contrato de servicios oneroso, va de suyo que la obligación principal del usuario
será la del pago del precio que se hubiere pactado por el servicio. La autonomía que tienen las partes para
fijar el precio, impide que el valor de la prestación del servicio puede ser cercenado, ni aun por las leyes
arancelarias, las cuales entraran a jugar al momento de la fijación judicial.
Es en virtud de la ya vista inmutabilidad del precio que, cuando las partes pactan un precio global
por los servicios prestados, ninguna de las dos podrá pedir su modificación posterior, salvo que
resultare aplicable al caso la teoría de la imprevisión.
Colaborar con el prestador del servicio conforme las características de éste: El deber de colaborar, si bien es
una obligación derivada del principio general de la buena fe, es relevante en estos contratos, debido a que,
el usuario beneficiario del servicio, necesita muchas veces ser un participante activo para poder arribar al
resultado deseado.
II. Contratos de larga duración: La norma marca una distinción entre los contratos que tienen un plazo de
duración determinado y los que no lo tienen. En el primer caso, los contratos se extinguirán de pleno
derecho por el mero cumplimiento del plazo. A su vez, los contratos que sean a tiempo indeterminado o
que no digan nada respecto de su duración no podrán extinguirse sin previo aviso.
El art. 1279 otorga a cualquiera de las partes en el contrato de prestación de servicios continuado y por
tiempo indeterminado, la potestad de extinguir el contrato en forma unilateral en cualquier momento,
pero con la obligación un preaviso razonable. Si la extinción unilateral se efectuara por el prestador, sin
debido preaviso, será éste quien deberá indemnizar al usuario con el equivalente al tiempo de preaviso.
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b) Poder
Es un acto jurídico unilateral, un instrumento que otorga representación, pero que puede llevar implícitamente
un contrato de mandato. En sí mismo no es considerado un contrato.
c) Representación:
El Código no brinda una definición, pero podemos afirmar que la representación es la actuación de una persona
en interés de otra, a la cual sustituye en uno o más actos jurídicos en los que la admite o le es impuesta, según el
caso, por razones de interés general. La actuación de representante es alieno nomine, es decir, por cuenta ajena.
La representación voluntaria puede conferirse mediante un contrato de mandato, pero no todo mandato
confiere representación. Ésta hace al modo en que se ejerce el mandato y a los efectos que produce.
b) Partes
Son partes en el contrato de mandato, por un lado la persona que necesita que otra haga ciertos negocios
jurídicos por su cuenta (mandante), por otro lado la persona que recibe el encargo (mandatario).
c) Caracteres
El mandato es un contrato cuya finalidad es la colaboración, dado que se lo celebra para que por su intermedio
se realcen otros actos jurídicos, colaborando así con las actividades del mandate. Se caracteriza por ser bilateral,
normalmente es no formal y, por regla, es oneroso. También se ha dicho que es preparatorio ya que hace
posible la conclusión de los actos jurídicos que se encargan por su intermedio.
d) Forma
En principio el mandato no tiene que observar ninguna en particular. No obstante ella puede resultar impuesta
por el acto para el cual se ha otorgado el mandato con representación.
e) Capacidad
El Art. 1323 prevé que “El mandato puede ser conferido a una persona incapaz, pero ésta puede oponer la
nulidad del contrato si es demandado por inejecución de las obligaciones o por rendición de cuentas, excepto la
acción de restitución de lo que se ha convertido en provecho suyo”.
Con relación al mandante, si el mandato tiene por objeto actos de administración, basta con que tenga
capacidad para administrar sus bienes, en cambio, si tiene por objeto actos de disposición, se requiere que el
mandante tenga capacidad para disponer.
En el caso de que el mandato haya sido otorgado a un incapaz, ello no afecta la validez de los actos que el
mandatario celebre con el tercero. El fundamento radica en que en el mandato la vinculación tiene lugar entre el
mandante y el tercero, por lo cual la capacidad de mandatario no tiene, en principio, relevancia. Por ello cuando
el poder ha sido otorgado a favor de un incapaz, el mandante está obligado por todos los efectos de la ejecución
del mandato tanto respecto del mandatario como de los terceros con los cuales éste hubiera contratado. De este
modo, las personas capaces podrán valerse de mandatarios incapaces, pero los resultados correrán a su cargo.
f) Objeto
El objeto de este contrato consiste en que el mandatario realice uno o más actos jurídicos en interés del
mandante. No se encuentran comprendidos como objeto del mandato el encargo de realizar actos materiales,
los cuales se rigen por las normas correspondientes a los contratos de servicios, de obra o de trabajo, etc., según
la clase de actos materiales a realizar. El mandato no pierde su naturaleza por el hecho de que el mandatario se
obligue a ciertas prestaciones que no sean actos jurídicos, en tanto sean accesorias de un acto jurídico principal.
Cada mandato tendrá un contenido diverso en orden a la finalidad con la cual se lo haya conferido (Ej. El
mandato a un abogado para que me represente en un juicio). Hay actos jurídicos que no pueden celebrarse
a través de mandato (Ej. Contraer matrimonio o hacer testamento).
g) Clases de mandato
Veamos los 3 supuestos clasificatorios principales del contrato de mandato:
I. Con representación: Al respecto, el Art. 1320 dispone que “Si el mandante confiere poder para ser
representado, le son aplicables las disposiciones de los artículos 362 y siguientes (representación)…”
La representación tiene sus normas propias que no pueden ser ajenas a esta clase de mandato, pues
aquella está en su naturaleza a diferencia de lo que ocurre en el mandato sin representación.
II. Sin representación: El Art. 1321 prevé que “Si el mandante no otorga poder de representación, el
mandatario actúa en nombre propio pero en interés del mandante, quien no queda obligado
directamente respecto del tercero, ni éste respecto del mandante. El mandante puede subrogarse en las
acciones que tiene el mandatario contra el tercero, e igualmente el tercero en las acciones que pueda
ejercer el mandatario contra el mandante”.
II. Medidas urgentes e indispensables: El mandatario, en circunstancias excepcionales, debe adoptar las
medidas indispensables y urgentes que las mencionadas circunstancias exijan, en orden a la adecuada
protección de los intereses del mandante. La comunicación podrá realizarla por cualquier medio, en
virtud del principio general sobre libertad de formas en cuanto a la exteriorización de la voluntad.
III. Conflicto de intereses: La conducta que debe observar el mandatario, regida por la buena fe, impide, en
principio, que el mandato subsista cuando los intereses de las partes sean incompatibles. Por ello debe
informar al mandante, sin demora, de todo conflicto de intereses y de toda otra circunstancia que pueda
motivar la modificación o la revocación del mandato. El mandatario debe hacer primar los intereses del
mandante por sobre los suyos o renunciar. Si en el desempeño del cargo obtuviere un beneficio no
autorizado por el mandante, pierde el derecho a la retribución.
IV. Reserva y Confidencialidad: El mandatario debe conservar, en secreto, toda la información que adquiera
con motivo del mandato que, por su naturaleza o circunstancias, no está destinada a ser divulgada. La
información que adquiera con motivo del mandato debe ponerla a disposición del mandante.
V. Recepción de valores y Exhibición de Documentos: El mandatario debe dar aviso al mandante de todo
valor que haya recibido en razón del mandato, y ponerlo a disposición de aquél, entregarle las ganancias
derivadas del negocio, con los intereses moratorios, de las sumas de dinero que haya utilizado en
provecho propio, informar en cualquier momento, a requerimiento del mandante, sobre la ejecución del
mandato, exhibir al mandante toda la documentación relacionada con la gestión encomendada, y
entregarle la que corresponda según las circunstancias. El deber no se agota con la información en sí
misma, sino que se integra con la puesta a disposición del mandante de todo aquello que el mandatario
hubiera recibido, procediendo a su custodia y conservación hasta que se realice la entrega a aquel.
VI. Rendición de cuentas: El mandatario debe rendir cuentas al mandante por el desempeño y el resultado
de su mandato, la rendición tendrá lugar en las oportunidades convenidas o al final del mandato. Esto
puede suceder cuando el mandato se refiera a un negocio de ejecución continuada, supuesto en que
será exigible también al concluir cada uno de los períodos o al final de cada año, sin perjuicio de la que
corresponda a la finalización de aquel. Está sujeta a la aprobación del mandante, expresa o tácitamente.
Indemnizar daños: Indemnizar al mandatario los daños que sufra como consecuencia de la ejecución del
mandato, no imputables al propio mandatario.
Liberar de obligaciones asumidas (En el mandato sin representación): El mandante debe liberar al
mandatario de las obligaciones asumidas con terceros, proveyéndole de los medios necesarios para ello.
Retribución: El mandante debe abonar al mandatario la retribución convenida. Si el mandato se extingue sin
culpa del mandatario, deberá retribuir la parte proporcional al servicio cumplido; pero si el mandatario ha
recibido un adelanto mayor de lo que le corresponde, el mandante no puede exigir su restitución.
II. Efectos en el Mandato sin Representación: Si el mandato se ha conferido sin representación, quien queda
obligado frente al tercero es el mandatario y no el mandante.
k) Sustitución
El Art. 1327 prevé que “El mandatario puede sustituir en otra persona la ejecución del mandato y es responsable
de la elección del sustituto, excepto cuando lo haga por indicación del mandante. En caso de sustitución, el
mandante tiene la acción directa contra el sustituto (Arts. 736 y concordantes), pero no está obligado a pagarle
retribución si la sustitución no era necesaria. El mandatario responde directamente por la actuación del sustituto
cuando no fue autorizado a sustituir, o cuando la sustitución era innecesaria para la ejecución del mandato”.
De lo visto en el artículo, se desprende que el principio general es la posibilidad de sustituir salvo disposición
contractual en contrario. Los efectos que produce la sustitución son diversos según los casos:
I. Cuando el mandatario sustituye el mandato en favor de la persona indicada por el mandante : En este
caso, el mandatario no incurre en ninguna responsabilidad por el eventual mal desempeño del sustituto.
El Mandatario queda fuera de la relación jurídica originaria con su mandante, pues su lugar es ocupado
por el sustituto indicado por este último. Cumple con la voluntad del mandante, “cediendo” su mandato.
II. Si el mandante prohíbe la sustitución: En este caso, la actuación del sustituto no supone responsabilidad,
sino la invalidez del acto celebrado por este último, en términos idénticos a los previstos para el caso de
actuación sin representación, y hace responsable al falso mandatario por los daños que hubiera
producido al 3ro. Se trata de una nulidad relativa, pues no se advierte impedimento para una eventual
confirmación de lo actuado por partes de aquel que hubiera sido mandante.
III. Cuando el mandante autoriza la sustitución pero no designa el sustituto : En este caso, el artículo solo
establece que el mandatario responde por la actuación del sustituto cuando no fue autorizado a
sustituir, o cuando la sustitución era innecesaria para la ejecución del mandato. Y antes, la misma norma
dispone que el mandatario es responsable de la elección del sustituto. Lo razonable es que el mandatario
no quede desvinculado, sino que se haga responsable por el adecuado desempeño del sustituto, que
cumpla con un deber de vigilancia sobre la actuación de quien lo sustituye en el ejercicio del mandato.
l) Causales de extinción
Veamos las 8 principales causales de extinción del Mandato:
I. Por el transcurso del plazo por el que se otorgó, o por cumplimiento de la condición resolutoria pactada:
Cuando se ha establecido la vigencia temporal del contrato, operado su vencimiento se produce de
pleno derecho la extinción del vínculo contractual, sin que los actos hechos por el mandatario surtan
efecto alguno, salvo que opere su ratificación. También puede ocurrir que el mandato este supeditado a
la producción de un hecho futuro e incierto que, de producirse, opere su resolución.
II. Ejecución del negocio para el cual fue dado: Si se ha conferido mandato para cierto acto u actos, una vez
que éstos han sido llevados a cabo, se agota su objeto. Aun así, el mandato puede otorgarse para que el
mandatario celebre un número indeterminado de actos (poder de administración), donde esto no aplica.
III. Por revocación del mandante: La revocación es la decisión unilateral del mandante de dar por concluido
el mandato. La norma encuentra su justificación en que el mandante, salvo el supuesto de mandato
irrevocable, es el titular del negocio o negocios encomendados al mandatario, por lo que puede declinar
su voluntad en cualquier momento, y que surte efectos desde que llega a conocimiento del mandatario.
IV. Renuncia del mandatario: El mandatario puede dar por concluido su mandato en todo tiempo, sin que
para ello se le exija fundamentarla en una justa causa. Se trata de una declaración unilateral aunque de
carácter recepticio, que no debe ser intempestiva, caso contrario, el mandatario deberá responder por
los daños y perjuicios que ocasione al mandante.
V. Muerte o incapacidad del mandante: Si el mandante fallece o se lo declara incapaz (con sentencia
judicial), esto determina la extinción del mandato ya que se trata del sujeto en cuyo interés se lo ha
otorgado y para los efectos de este momento, la muerte no constituye un hecho indiferente. Pese a la
conclusión del contrato, el mandatario debe continuar con la gestión de los negocios a su cargo, aunque
limitado a los actos que no admitan demora, hasta tanto los herederos tomen el negocio a su cargo.
VI. Muerte o incapacidad del mandatario: El mandato también se extingue por la muerte o incapacidad del
mandatario. Las obligaciones que éste ha asumido no pueden ser cumplidas por sus herederos por
cuanto el mandato se confiere en virtud de sus condiciones personales y/o por razones de confianza.
VII. Declaración de muerte presunta del mandante o mandatario, y declaración de ausencia del mandatario:
Aun cuando el mandato no confiera poder de representación, el art. 380 dispone justamente que el
poder se extingue con la declaración de muerte presunta de las partes o por ausencia del representante.
VIII. Quiebra del mandante o del mandatario: En virtud de lo establecido en forma expresa por el art. 147 de
la Ley de Concursos y Quiebras (ley 24.240), la declaración de quiebra produce la extinción del mandato.
CONSIGNACIÓN
a) Concepto
El Art. 1335 prevé que “Hay contrato de consignación cuando el mandato es sin representación para la venta de
cosas muebles. Se le aplican supletoriamente las disposiciones del Capítulo 8 de este Título”.
b) Efectos
El Art. 1337 prevé que “El consignatario queda directamente obligado hacia las personas con quienes contrata,
sin que éstas tengan acción contra el consignante, ni éste contra aquéllas.
c) Las partes
El consignante (consignador o mandante), generalmente es el propietario de las cosas o productos objeto del
contrato y, el consignatario o mandatario, quien recibe a estos en “consignación” para proceder a su venta por
su cuenta y a su nombre.
d) Caracteres
Veamos los 6 caracteres tipificantes de este contrato en análisis:
I. Innominado y Atipico: La ley no tiene previsto para el contrato de consignación un nombre específico, ya
que sus características puntuales no se regulan particularmente, al ser un hibrido entre varios contratos.
II. Consensual y oneroso: Se perfecciona por el solo acuerdo de partes y genera obligaciones a cargo de
ambas partes, presumiéndose siempre su onerosidad (aunque podría pactarse su gratuidad).
IV. Expreso o tácito: Al igual que en el mandato, su confección puede operar expresa o tácitamente.
VI. De ejecución continuada: Su finalidad es producir efectos por un lapso más o menos prolongado de
tiempo, que puede estar o no predeterminado en el acuerdo, y surgirá del negocio o negocios que
conformen su objeto.
e) Recaudos
Además de los caracteres arriba señalados, la consignación impone ciertos recaudos como:
I. Es indivisible (aceptada en una parte, se considera aceptada en el todo, y dura mientras el negocio no esté
completamente concluido).
II. El consignatario, como el mandatario sin representación, actúa siempre en nombre propio.
III. Debe tener por objeto actos de venta de cosas muebles individualmente determinadas.
Prohibición de actuar en interés propio: El consignatario no puede comprar ni vender para sí las
cosas comprendidas en la consignación.
Derecho al cobre de la retribución: El consignatario tiene el derecho a percibir por parte del
comitente una remuneración, aún a falta de estipulación expresa. Todo consignatario tiene el
derecho al cobro de una comisión por el cumplimiento de su tarea. Incluso puede pactarse el cobro
de una “comisión de garantía”, mas alla de la ordinaria, que adelante dinero de futuras ventas.
Deber de abonar la retribución o comisión: Ni el mandato cuyas normas son de aplicación supletoria a
este contrato, ni la consignación se presumen gratuitos. Si no se hubiera pactado monto de comisión
alguno, éste se determinará según los usos y costumbres del lugar de cumplimiento de la consignación.
Para el caso de no existir uso o costumbre, corresponderá que la retribución se fije judicialmente.
II. Derechos del consignante: Destaquemos 4 derechos que corresponden al consignante en este contrato:
Definir las instrucciones que debe atender el Consignatario: El consignante debe dar las instrucciones y
órdenes acerca de la naturaleza del negocio que constituye el objeto de la consignación, entre las
cuales la principal será la fijación del precio de las mercaderías.
Pedir rendición de cuentas: Está habilitado el consignante a exigir del consignatario que este le rinda
cuentas, de forma circunstanciada y documentada, en las ocasiones pactadas o al concluir el negocio.
I. Por la ejecución del negocio o negocios para los cuales se acordó la consignación.
II. Por el transcurso del plazo de duración que se hubiere acordado.
III. Por muerte o incapacidad del consignatario.
IV. Por revocación de la manda (En caso de revocarse sin justa causa, el consignante estará obligado a
indemnizar al consignatario los daños causados).
CORRETAJE
a) Concepto
El Art. 1345 dispone que “Hay contrato de corretaje cuando una persona, denominada corredor, se obliga ante
otra, a mediar en la negociación y conclusión de uno o varios negocios, sin tener relación de dependencia o
representación con ninguna de las partes”.
De este modo, asumimos que, corredor, es la persona que acerca la oferta y demanda. Se diferencia del agente
porque, el corredor, es considerado más neutral (El agente “se pone la camiseta” del producto que ofrece).
b) Caracteres principales
Destacamos 4 caracteres centrales:
I. Bilateral: Se trata de un contrato bilateral por cuanto las partes se obligan recíprocamente.
II. Consensual: Es consensual, por perfeccionarse con el solo consentimiento, expreso/tácito, de las partes.
III. No formal: Es no formal, pues la ley no exige forma alguna para su validez, incluyéndose la modalidad
tacita, la cual se traduce con la simple aceptación del corredor a intervenir en el negocio sin reparos.
IV. Principal: Es un contrato principal que tiene por objeto lograr la celebración de otros contratos, que
pueden o no ocurrir, sin convertirlo en accesorio, sino como un contrato de colaboración compuesto por
distintas etapas.
La ley 25.028 establece que los que no cumplan con estas condiciones y ejerzan el corretaje, no tendrán acción
para cobrar la comisión que pudiere corresponderles, ni retribución de ninguna especie.
II. Informar sobre el valor venal o de mercado de los bienes que pueden ser objeto de actos jurídicos.
III. Recabar directamente de las oficinas públicas, bancos y entidades oficiales y particulares, los informes y
certificados necesarios para el cumplimiento de sus deberes.
IV. Recibir de una parte el encargo de representación la ejecución del negocio celebrado.
II. Asegurarse de la identidad de las personas que intervienen en los negocios en que él media y de la
capacidad legal de ellos para contratar.
III. Proponer los negocios con exactitud, precisión y claridad, absteniéndose de mencionar supuestos
inexactos que puedan inducir a error a las partes.
IV. Convenir por escrito con el legitimado para disponer del bien, los gastos y la forma de satisfacerlos, las
condiciones de la operación en la que intervendrá y demás instrucciones relativas al negocio.
V. Mantener estricta confidencialidad de todo lo que concierne a las negociaciones en las que interviene, la
que sólo debe ceder ante requerimiento judicial o de autoridad pública competente.
II. Tener cualquier clase de participación o interés en la negociación o en los bienes comprendidos en ella.
En el corretaje lo que se remunera es el resultado útil de la gestión encomendada, con independencia de los
trabajos o servicios prestados para el logro del negocio. El derecho a la remuneración o comisión lo es en razón
de ese acto de acercamiento o promoción del negocio, y su resultado. La remuneración se debe si la operación
no se realiza por culpa de una de las partes, o cuando iniciada la negociación por el corredor, el comitente
encargare la conclusión a otra persona o la concluyere por sí mismo.
Interviniendo un solo corredor, éste tendrá derecho a percibir retribución de cada una de las partes, osea que
todas las partes del negocio deben la remuneración o comisión, de manera solidaria, excepto pacto en contrario.
Si toma parte más de un corredor, cada uno sólo tendrá derecho a exigir remuneración a su comitente, o
deberán compartir la comisión en caso de que dos o mas corredores intervengan por una misma parte.
Si el comitente es una persona de derecho público, el contrato de corretaje debe ajustarse a las reglas de
contratación pertinentes.
FIDEICOMISO
b) Concepto
El Art. 1666 prevé que “Hay contrato de fideicomiso cuando una parte, el fiduciante, transmite o se compromete
a transmitir la propiedad de bienes a otra persona denominada fiduciario, quien se obliga a ejercerla en
beneficio de otra llamada beneficiario, que se designa en el contrato, y a transmitirla al cumplimiento de un
plazo o condición al fideicomisario”.
En definitiva, el fideicomiso es un convenio por el cual una persona transmite a otra la propiedad de ciertos
bienes o activos, obligándose el que los recibe a administrarlos bien y fielmente por cierto tiempo, al cabo del
cual debe entregarlos a la persona indicada en el contrato que puede ser un tercero o el primer transmitente.
c) Caracteres
Veamos los 5 caracteres distintivos de este contrato de Fideicomiso:
I. Bilateral: Es un contrato bilateral, debido a que genera obligaciones recíprocas para el constituyente y
para el administrador. El 1ro entrega bienes o activos y el 2do debe administrarlos conforme lo pactado.
II. Oneroso: Es un contrato oneroso, ya que el beneficio que procura a una de las partes no le es concedido
sino por una prestación que ella ha hecho o se obliga a hacer a la otra.
III. Formal: Es un contrato formal, aunque de una formalidad ad probationem, dado que, si bien puede
documentarse por instrumento público o privado, requiere de inscripción en el Registro Público y un
determinado contenido y plazo que la ley indica. El cumplimiento de los requisitos exigidos de acuerdo
con la naturaleza de los bienes respectivos es esencial para que el contrato tenga efectos frente a 3ros.
IV. De tracto sucesivo: Es generalmente un contrato de tracto sucesivo, ya que existe periodicidad en la
administración, en la percepción de la remuneración y a veces también en las daciones a los
beneficiarios, las cuales no se agotan en un solo instante.
V. Nominado: Es un contrato nominado ya que originariamente fue regulado por ley 24.441 y, actualmente,
es receptado positivamente por el CCyC.
d) Tipos de fideicomiso:
Veamos las 4 principales modalidades que puede asumir el fideicomiso:
I. Fideicomiso de administración: El fiduciante entrega determinados bienes al fiduciario para que éste los
administre en beneficio de terceros o del propio fiduciante. Puede decirse que es el fideicomiso clásico o
típico, y que responde a la idea del fiduciante de liberarse de la administración de sus bienes, sea por
razones de edad, de ocupación o por comodidad.
II. Fideicomiso de garantía: Tiene como presupuesto necesario la existencia de una deuda del fiduciante al
fiduciario, encontrando su fundamento en la conveniencia de respaldar el cumplimiento de la obligación
contraída. El deudor le entrega determinados bienes al fiduciario, para que éste se cobre su crédito, con
las rentas que ellos produzcan, o los enajene al cumplimiento del plazo, y se cobre el saldo adeudado.
III. Fideicomiso de inversión: Constituye una modalidad con la que se procura un rendimiento de los bienes,
que se optimiza por el manejo profesional que realiza generalmente un banco o entidad financiera.
IV. Fideicomiso testamentario: Tiene por finalidad posibilitar que el fiduciario reciba a la muerte del
fiduciante, la totalidad o una parte de sus bienes o bienes determinados, con el objeto de destinarlos a
cierta finalidad o para beneficiar a personas determinadas, sin poder afectar la legítima.
e) Objeto
El Art. 1670 prevé que “Pueden ser objeto del fideicomiso todos los bienes que se encuentran en el comercio,
incluso universalidades, pero no pueden serlo las herencias futuras”. Agregamos que, en caso de no ser posible
la determinación del objeto a la fecha de la celebración del contrato, constará la descripción de los requisitos y
características que deben reunir los bienes objeto del mismo, sin poder tratarse, claramente, de cosas fungibles.
f) Forma
El Art. 1669 prevé que “El contrato, que debe inscribirse en el Registro Público que corresponda, puede celebrarse
por instrumento público o privado, excepto cuando se refiere a bienes cuya transmisión debe ser celebrada por
instrumento público. En tal caso, cuando no se cumple esta formalidad, el contrato vale como promesa de otorgarlo.
Si la incorporación de esta clase de bienes es posterior a la celebración del contrato, es suficiente el cumplimiento,
en ese momento, de las formalidades necesarias para su transferencia, adosándolo en el acto al contrato originario”.
Pueden designarse varios beneficiarios quienes, excepto disposición en contrario, se benefician por
igual, para el caso de no aceptación o renuncia de uno o más designados, o cuando uno u otros no llegan
a existir, se puede prever el derecho de acrecer de los demás, o bien designar beneficiarios sustitutos.
Si ningún beneficiario acepta, todos renuncian o no llegan a existir, se entiende que el beneficiario es el
fideicomisario. Si también el fideicomisario renuncia o no acepta, o si no llegan a existir, el beneficiario
debe ser el fiduciante”.
II. El fiduciante: Es la parte que transfiere al fiduciario bienes determinados, es el promotor e impulsor del
fideicomiso, y aporta la dotación de bienes que le confieren sustancia. Tiene que poseer el dominio
pleno de los bienes dados en fideicomiso.
III. El fiduciario: El fiduciario puede ser cualquier persona humana o jurídica. Sólo pueden ofrecerse al
público para actuar como fiduciarios las entidades financieras autorizadas a funcionar como tales,
sujetas a las disposiciones de la ley respectiva, y las personas jurídicas que autoriza el organismo de
contralor de los mercados de valores, que debe establecer los requisitos que deben cumplir. El fiduciario
puede ser beneficiario. En tal caso, debe evitar cualquier conflicto de intereses y obrar privilegiando los
de los restantes sujetos intervinientes en el contrato.
IV. El fideicomisario: El fideicomisario es la persona a quien se transmite la propiedad al concluir el
fideicomiso. Puede ser el fiduciante, el beneficiario, o una persona distinta de ellos. No puede ser
fideicomisario el fiduciario, como si puede este último ser beneficiario. Se aplican al fideicomisario los
párrafos primero, segundo y tercero del art. 1671. Si ningún fideicomisario acepta, todos renuncian o no
llegan a existir, el fideicomisario es el fiduciante.
i) Reglas generales
Veamos estas 6 pautas generales vinculadas a la regulación del contrato en análisis:
I. Pautas de actuación y solidaridad: El Art. 1674 prevé que “El fiduciario debe cumplir las obligaciones
impuestas por la ley y por el contrato con la prudencia y diligencia del buen hombre de negocios, que
actúa sobre la base de la confianza depositada en él. En caso de designarse a más de un beneficiario para
que actúen simultáneamente, sea en forma conjunta o indistinta, su responsabilidad es solidaria por el
cumplimiento de las obligaciones resultantes del fideicomiso”.
II. Rendición de cuentas: El Art. 1675 prevé que “La rendición de cuentas puede ser solicitada por el
beneficiario, por el fiduciante o por el fideicomisario, en su caso, conforme a la ley y a las previsiones
contractuales, deben ser rendidas con una periodicidad no mayor a un año”.
III. Dispensas prohibidas: El Art. 1676 prevé que “El contrato no puede dispensar al fiduciario de la
obligación de rendir cuentas, ni de la culpa o dolo en que puedan incurrir él o sus dependientes, ni de la
prohibición de adquirir para sí los bienes fideicomitidos”.
IV. Reembolso de gastos y retribución: El Art. 1677 dispone que “Excepto estipulación en contrario, el
fiduciario tiene derecho al reembolso de los gastos y a una retribución, ambos a cargo de quien, o de
quienes, se estipula en el contrato. Si la retribución no se fija en el contrato, la debe fijar el juez teniendo
en consideración la índole de la encomienda, la importancia de los deberes a cumplir, la eficacia de la
gestión cumplida y las demás circunstancias en que actúa el fiduciario”.
V. Cese del fiduciario: El Art. 1678 prescribe que “El fiduciario cesa por: a) Remocion judicial por incumplir
con sus obligaciones; b) Incapacidad, Inhabilitacion o Capacidad Restringida judicialmente declaradas; c)
Disolucion, si es persona jurídica; d) Quiebra o liquidación; e)Renuncia, si en el contrato se la autoriza”.
VI. Aceptación del beneficiario y del fideicomisario. Fraude: El Art. 1681 prescribe que “Para recibir las
prestaciones del fideicomiso, el beneficiario y el fideicomisario deben aceptar su calidad de tales.
La aceptación se presume cuando intervienen en el contrato de fideicomiso, cuando realizan actos que
inequívocamente la suponen o son titulares de certificados de participación o de títulos de deuda en los
fideicomisos financieros.
No mediando aceptación en los términos indicados, el fiduciario puede requerirla mediante acto
auténtico fijando a tal fin un plazo prudencial. No producida la aceptación, debe solicitar al juez que la
requiera sin otra substanciación, fijando a tal fin el modo de notificación más adecuado al interesado.
PROPIEDAD FIDUCIARIA
Sobre los bienes fideicomitidos, se constituye una propiedad fiduciaria, regida por las disposiciones de este
Capítulo y por las que correspondan a la naturaleza de los bienes. Veamos alguno de sus caracteres centrales:
a) Efectos frente a terceros
El Art. 1683 dispone que “El carácter fiduciario de la propiedad tiene efectos frente a terceros desde el momento
en que se cumplen los requisitos exigidos, de acuerdo con la naturaleza de los bienes respectivos”.
b) Registración y Bienes incorporados
El Art. 1684 prescribe que “Si se trata de bienes registrable, los registros correspondientes deben tomar razón de
la calidad fiduciaria de la propiedad a nombre del fiduciario. Excepto estipulación en contrario del contrato, el
fiduciario adquiere la propiedad fiduciaria de los frutos y productos de los bienes fideicomitidos y de los bienes
que adquiera con esos frutos y productos o por subrogación real respecto de todos esos bienes, debiéndose
dejar constancia de ello en el título para la adquisición y en los registros pertinentes.
c) Deudas y Liquidación
El Art. 1687 prevé que “Los bienes del fiduciario no responden por las obligaciones contraídas en la ejecución del
fideicomiso, las que sólo son satisfechas con los bienes fideicomitidos. Tampoco responden por esas
obligaciones el fiduciante/beneficiario/fideicomisario, excepto compromiso expreso de éstos. Lo dispuesto en
este art. no impide responsabilidad del fiduciario por aplicación de los pcipios generales, si así se debiera.
La insuficiencia de los bienes fideicomitidos para atender a esas obligaciones, no da lugar a la declaración de su
quiebra. En tal supuesto, y a falta de otros recursos provistos por el fiduciante o el beneficiario según provisiones
contractuales, procede su liquidación, la que está a cargo del juez competente, quien debe fijar el procedimiento
sobre la base de las normas previstas para concursos y quiebras, en lo que sea pertinente”.
Si se nombran varios fiduciarios, se configura un condominio en función de lo previsto en el art. 1674, y los actos
de disposición deben ser otorgados por todos conjuntamente, excepto pacto en contrario, y ninguno de ellos
puede ejercer la acción de partición mientras dure el fideicomiso. Quedan a salvo los actos de disposición
realizados por el fiduciario de conformidad con lo previsto en esta norma”.
e) Acciones
El Art. 1689 dispone que “El fiduciario está legitimado para ejercer todas las acciones que correspondan para la
defensa de los bienes fideicomitidos, contra terceros, el fiduciante, el beneficiario o el fideicomisario. El juez
puede autorizar al fiduciante, al beneficiario o al fideicomisario, a ejercer acciones en sustitución del fiduciario,
cuando éste no lo haga sin motivo suficiente”.
COMERCIALIZACIÓN
AGENCIA
a) Concepto
El Art. 1479 define este contrato previendo que “Hay contrato de agencia cuando una parte, denominada
agente, se obliga a promover negocios por cuenta de otra denominada preponente o empresario, de manera
estable, continuada e independiente, sin que medie relación laboral alguna, mediante una retribución.
b) Plazo y duración
El Art. 1491 dispone al respecto que “Excepto pacto en contrario, se entiende que el contrato de agencia se
celebra por tiempo indeterminado. La continuación de la relación con posterioridad al vencimiento de un
contrato de agencia con plazo determinado, lo transforma en contrato por tiempo indeterminado”.
c) Exclusividad
El art. 1480 establece que “El agente tiene derecho a la exclusividad en el ramo de los negocios, en la zona
geográfica, o respecto del grupo de personas, expresamente determinados en el contrato”.
Borda diciente con la idea de que la exclusividad constituye “obligatoriedad”, por cuanto el art. 1499, referido a
la no competencia luego de la extinción del contrato, establece que ello puede pactarse cuando el contrato
prevé la exclusividad del agenten en el ramo de negocios, lo que pone en evidencia que la exclusividad no
necesariamente debe existir, porque de lo contrario esta norma sería incongruente. En consecuencia, la
exclusividad es sólo una de las posibilidades previstas para este contrato, aunque en Argentina es lo habitual.
El art. 1480 alude a la exclusividad “en el ramo de los negocios en una zona geográfica o respecto del grupo de
personas”, fijados en el contrato. En cuanto a la exclusividad territorial, opera a favor del agente en tanto
importa que el preponente no puede autorizar a otro agente en el mismo territorio/zona, por eso debe respetar
la asignación que le ha realizado. Correlativamente, el agente tiene la obligación de respetar la zona establecida
para desarrollar su actividad, absteniéndose de actuar fuera de ella, ya sea por sí o por interpósita persona.
I. Obligaciones del agente: Veamos las 5 obligaciones centrales que asume el agente en este contrato:
Velar por los intereses del preponente y actuar de buena fe en el ejercicio de sus actividades:
El 1er aspecto deriva de su rol contractual: Actuar en interés del principal. La 2da cuestión es una
reiteración del principio general de buena fe, que tiene especial relevancia en materia contractual.
Cumplir su cometido de conformidad con las instrucciones recibidas del empresario y transmitir a
éste toda la información de la que disponga relativa a su gestión: Su fundamento radica en que la
actuación del agente lo es en interés del preponente, quien fija las políticas de comercialización.
Recibir en nombre del empresario las reclamaciones de terceros sobre defectos o vicios de calidad o
cantidad de los bienes vendidos o de los servicios prestados como consecuencia de las operaciones
promovidas, aunque él no las haya concluido, y transmitírselas de inmediato: Si bien se focaliza en el
interés del principal, el tema se vincula con la protección del público, se éste un consumidor u otro
adquirente. Además, se busca resguardar el prestigio que subyace a la marca involucrada.
II. Obligaciones del preponente: Veamos las 6 obligaciones que asume el preponente en este contrato:
Actuar de buena fe: Actuar de esta forma incumbe hacer todo aquello que le corresponde, teniendo
en cuenta las circunstancias del caso, para permitir al agente el ejercicio normal de su actividad.
Poner a disposición del agente, con suficiente antelación y en la cantidad apropiada, muestras,
catálogos, tarifas y demás elementos, necesarios para el desarrollo de las actividades del agente:
La falta de provisión de estos elementos al agente perjudica su actividad y el cumplimiento del
objeto del contrato. Así recobra relevancia la obligación de que la información sea completa en
cuanto a los bienes y servicios cuya contratación debe promover el agente.
Pagar la remuneración pactada al agente: Esto tiene sentido, debido a que se trata de un contrato
bilateral y oneroso. Por definición, la actividad del agente se desarrolla contra una contraprestación
a cargo del preponente, a la que el Código denomina retribución. Las partes tienen amplia libertad
para acordar los términos de dicha retribución en ejercicio de la autonomía de la voluntad. El agente
también tiene derecho a la retribución cuando se trate de operaciones realizadas por él y cobradas
por el preponente; o en otro casos símiles donde, o bien por haber presentado al cliente, o bien por
concretarse en su radio de exclusividad, el negocio convenido merece serle retribuido al agente.
Comunicar al agente, dentro del plazo de uso o, en su defecto, dentro de los quince días hábiles de su
conocimiento, la aceptación o rechazo de la propuesta que le fuera transmitida: La previsión trata de
garantizar un adecuado desenvolvimiento de las actividades de ambas partes y el éxito del negocio.
Comunicar al agente, dentro del plazo de uso o, en su defecto, dentro de los quince días hábiles de la
recepción de la orden, la ejecución parcial o la falta de ejecución del negocio propuesto.
c) La extinción del contrato con plazo cierto: Las partes pueden convenir que el contrato tenga un plazo
cierto, por lo cual sabrán desde su celebración el día en que concluirá, caso en el que deberán observar
lo pactado, sin que se exija allí preaviso. En los casos en que el plazo cierto no sea respetado, ello dará
lugar a un amplio campo indemnizatorio, comprensivo de diversos aspectos, ya sea a título de daño
emergente como así también por lucro cesante, entre otras acciones resarcitorias posibles.
d) La extinción del contrato con plazo indeterminado (El preaviso): Para poder dar por concluido en forma
unilateral un contrato de agencia con plazo (incierto) indeterminado, el Código ha impuesto la obligación
de otorgar un preaviso (avisar con antelación a la otra parte la decisión de finalizarlo). La norma añade
que el final del plazo del preaviso debe coincidir con el final del mes calendario en el que aquel opera, y
que las partes pueden prever plazos de preaviso superiores a los establecidos legalmente. Mediante esta
anticipación de la voluntad de resolver, se busca que las partes puedan acomodar su actividad. El omitir
esta obligación de dar preaviso, o su deficiencia, confiere a la otra parte el derecho a una indemnización.
e) Compensación por clientela: Prevista en los arts. 1497 y 1498, implica que cuando tiene lugar la extinción
del contrato, sea “por tiempo determinado o indeterminado”, el agente tiene derecho a compensación,
en tanto su actividad anterior pueda continuar produciendo ventajas sustanciales a dicho principal. Este
derecho corresponde a los herederos cuando la extinción se produce por muerte del agente, y no puede
exceder el importe equivalente a un año de remuneraciones, neto de gastos, promediándose el valor de
las percibidas durante los últimos cinco años, o durante toda la duración del contrato, si éste es inferior.
Esta compensación no limita al agente reclamar daños derivados de la ruptura por culpa del preponente.
Como excepciones se establece que no hay derecho a compensación por clientela cuando la extinción
del contrato se debe al incumplimiento del agente, tampoco cuando es éste quien lo da por terminado, a
menos que la terminación esté justificada por incumplimiento del preponente, o por la edad, invalidez o
enfermedad del agente, que no permiten exigir razonablemente la continuidad de sus actividades.
f) Cláusula de no competencia: Las partes pueden pactar cláusulas de no competencia por el agente luego
de la finalización del contrato, si en éste preveía su exclusividad en el ramo de negocios del principal. La
validez de una cláusula así está supeditada a que la restricción no sea superior a un año y se aplique a un
territorio o grupo de personas que resulten razonables, habida cuenta de las circunstancias del caso.
CONCESIÓN
a) Concepto
El Art. 1502 prevé que “Hay contrato de concesión cuando el concesionario, que actúa en nombre y por cuenta
propia frente a terceros, se obliga mediante una retribución a disponer de su organización empresaria para
comercializar mercaderías provistas por el concedente, prestar los servicios y proveer los repuestos y accesorios
según haya sido convenido”.
c) Caracteres
La concesión es un contrato que asume 10 caracteres principales:
I. Bilateral: Dado que resultan obligaciones para ambas partes.
II. Oneroso: El concedente confiere al concesionario el derecho a vender sus productos utilizando para ello
su marca, dentro de una zona y con un régimen (a priori) de exclusividad, y, a cambio, obtiene el derecho
de exigir al concesionario que afecte su estructura empresarial a la práctica comercial acordada.
III. Conmutativo: En tanto las obligaciones de cada una de las partes resultan ciertas y determinables.
IV. No formal: No está sujeto a ninguna forma, no obstante que lo habitual es que sea celebrado por escrito.
V. Nominado: La tipicidad legal del contrato de concesión aparece con la sanción del nuevo CCyC.
VI. Por adhesión: Los contratos de concesión son redactados de forma más o menos uniforme por el
concedente para toda su red de comercialización y, en principio, no se admiten contraofertas sobre sus
cláusulas sustanciales o que, sin ser tales, tengan significativa importancia en el desarrollo del negocio.
VII. De duración: La duración es una característica esencial para que el contrato de concesión cumpla la
finalidad para la cual es celebrado. El plazo debería estimarse observando un tiempo adecuado para que
puedan cumplirse los fines que las partes tuvieron en vista al celebrarlo, atendiendo la inversión, su
amortización y una renta proporcional. Aun así, el CCyC da una pauta mínima que es de cuatro años.
VIII. De colaboración: El contrato de concesión se origina en la necesidad económica de complementación y
descentralización, que se concreta en la inserción del concesionario en la red de comercialización del
concedente, sin que exista subordinación jurídica. De modo que se concreta una colaboración funcional.
IX. De agrupamiento: En tanto el concedente, al organizar la comercialización a través de una red, genera
un agrupamiento vertical que, pese a ello, no implica una organización común ni subordinación jurídica.
X. Asimétrico: A pesar de ser un contrato bilateral, oneroso y conmutativo, lo cierto es que el cúmulo de
obligaciones que asume el concesionario es mayor que las asumidas por el concedente, quien por otra
parte se reserva el derecho a modificar algunas que le son propias.
Respetar el territorio o zona de influencia asignado en exclusividad al concesionario: Aun así, son
válidos los pactos que, no obstante la exclusividad, reservan para el concedente cierto tipo de
ventas directas o modalidades de ventas especiales.
Proveer durante un período razonable, en su caso, repuestos para los productos comercializados.
El concedente está obligado a readquirir los productos y repuestos nuevos que el concesionario haya
adquirido conforme con las obligaciones pactadas en el contrato y que tenga en existencia al fin del
período de preaviso, a los precios ordinarios de venta a los concesionarios al tiempo del pago.
II. Obligaciones del concesionario: El Art 1505 prevé que son obligaciones del concesionario:
Comprar exclusivamente al concedente las mercaderías y, en su caso, los repuestos objeto de la
concesión, y mantener la existencia convenida de ellos o, en defecto de convenio, la cantidad
suficiente para asegurar la continuidad de los negocios y la atención del público consumidor.
Respetar los límites geográficos de actuación y abstenerse de comercializar mercaderías fuera de
ellos, directa o indirectamente por interpósita persona.
Disponer de los locales y demás instalaciones y equipos que resulten necesarios para el adecuado
cumplimiento de su actividad.
f) El plazo
El Art. 1506 prevé que “El plazo del contrato de concesión no puede ser inferior a cuatro años. Pactado un plazo
menor o si el tiempo es indeterminado, se entiende convenido por cuatro años. Excepcionalmente, si el
concedente provee al concesionario el uso de las instalaciones principales para su desempeño, puede preverse
un plazo menor, no inferior a dos años. La continuación de la relación después de vencido el plazo determinado
por el contrato o la ley, sin especificarse el nuevo plazo, lo transforma en contrato por tiempo indeterminado”.
CONTRATO DE DISTRIBUCIÓN
a) Concepto
Decimos que existe contrato de distribución cuando, una parte llamada distribuidor, se obliga a comercializar los
productos que la otra parte, denominada distribuido, se obliga a proveerle, realizando su actividad en nombre y
riesgo propios, bajo un esquema de vinculación estable y de cooperación.
CONTRATO DE FRANQUICIA
a) Concepto
El Art.1512 prevé que “Existe franquicia cuando el franquiciante otorga al franquiciado el derecho a utilizar un
sistema probado, destinado a comercializar determinados bienes o servicios bajo el nombre comercial, emblema
o la marca del franquiciante, quien provee un conjunto de conocimientos técnicos y la prestación continua de
asistencia técnica o comercial, contra una prestación directa o indirecta del franquiciado”.
b) Noción
El franquiciante otorga al franquiciado el derecho a utilizar un sistema probado, destinado a comercializar
determinados bienes o servicios bajo el nombre comercial, emblema o la marca del franquiciante, quien provee
un conjunto de conocimientos técnicos y la prestación continua de asistencia técnica o comercial.
Respecto a lo “probado” del sistema, esto puede ser asi, como no. Cuando se advierte que el franquiciante
ofrecerá un sistema “probado”, se apunta a que este ofrece un sistema que ha resultado “exitoso”, o que tiene
algun antecedente que lo sustente. Pero, en realidad, que el sistema se encuentre probado es relativo y ajeno a
los aspectos esenciales del contrato de franquicia.
El franquiciado puede asumir el riesgo de aceptar la franquicia de un negocio novedoso, con poco recorrido y
prueba, y negociar una reducción de las contraprestaciones a su cargo, pero celebrar en fin un contrato de
franquicia (Que prevea zona de exlusividad, porcentajes de las ventas, servicio técnico, plazos, etc).
c) Tipo de Franquicias
Al respecto, el Art. 1513 prevé que “A los fines de la interpretación del contrato, se entiende que:
I. Franquicia mayorista: Es aquella en virtud de la cual el franquiciante otorga a una persona física o
jurídica un territorio o ámbito de actuación Nacional, Regional o Provincial, con derecho de nombrar
subfranquiciados, el uso de sus marcas y sistema de franquicias bajo contraprestaciones específicas.
d) Cláusula de exclusividad
Según el Art. 1517 “Las franquicias son exclusivas para ambas partes. El franquiciante no puede autorizar otra
unidad de franquicia en el mismo territorio, excepto con el consentimiento del franquiciado. El franquiciado
debe desempeñarse en los locales indicados, dentro del territorio concedido o, en su defecto, en su zona de
influencia, y no puede operar por sí o por interpósita persona unidades de franquicia o actividades que sean
competitivas. Las partes pueden limitar o excluir la exclusividad”.
e) Plazo
El Art. 1526 prevé acerca del plazo que “Es aplicable el artículo 1506 1er Parrafo (El cual sostiene que no puede
ser inferior a cuatro años). Sin embargo, un plazo inferior puede ser pactado si se corresponde con situaciones
especiales como ferias o congresos, actividades desarrolladas dentro de predios o emprendimientos que tienen
prevista una duración inferior, o similares. Cumplido el plazo, el contrato se entiende prorrogado tácitamente
por plazos sucesivos de un año, excepto expresa denuncia de una de las partes antes de cada vencimiento con
30 días de antelación. A la segunda renovación, se transforma en contrato por tiempo indeterminado.
Entregar al franquiciado un manual de operaciones con las especificaciones útiles para desarrollar
la actividad prevista en el contrato.
Proveer asistencia técnica para la mejor operatividad de la franquicia mientras dure el contrato.
Defender y proteger el uso por el franquiciado, en las condiciones del contrato, de los derechos
referidos en el artículo 1512.
II. Obligaciones del franquiciado: El Art. 1515 prevé 5 obligaciones principales en manos del franquiciado:
Desarrollar efectivamente la actividad comprendida en la franquicia, cumplir las pautas del manual
de operaciones y las que el franquiciante le comunique por su deber de asistencia técnica.
Proporcionar las informaciones que razonablemente requiera el franquiciante para conocer sobre
el desarrollo de la actividad, y facilitar inspecciones pactadas o adecuadas al objeto de la franquicia.
Abstenerse de actos que puedan poner en riesgo la identificación o el prestigio del sistema de
franquicia que integra, los derechos fijados por el Art. 1512, y cooperar en proteger esos derechos.
Cumplir con las contraprestaciones comprometidas , entre las que pueden pactarse contribuciones
para el desarrollo del mercado o de las tecnologías vinculadas a la franquicia.
g) Clausulas Nulas
El Art. 1519 dispone que “No son válidas las cláusulas que prohíban al franquiciado:
a) Cuestionar justificadamente los derechos del franquiciante mencionados en el artículo 1512.
b) Adquirir mercaderías comprendidas en la franquicia de otros franquiciados dentro del país, siempre que éstos
respondan a las calidades y características contractuales.
c) Reunirse o establecer vínculos no económicos con otros franquiciados”.
h) Responsabilidad
El Art. 1520 prevé sobre esto que “Las partes del contrato son independientes, y no existe relación laboral entre
ellas. En consecuencia:
a) El franquiciante no responde por obligaciones del franquiciado, excepto disposición legal en contrario.
b) Los dependientes del franquiciado no tienen relación jurídica laboral con el franquiciante, sin perjuicio de la
aplicación de las normas sobre fraude laboral.
c) El franquiciante no responde ante el franquiciado por la rentabilidad del sistema otorgado en franquicia.
b) El contrato no puede ser extinguido sin justa causa dentro del plazo de su vigencia original, pactado entre las
partes. Se aplican los artículos 1084 y siguientes.
c) Los contratos con un plazo menor de tres años justificado por razones especiales según el artículo 1516,
quedan extinguidos de pleno derecho al vencimiento del plazo.
d) Cualquiera sea el plazo de vigencia del contrato, la parte que desea concluirlo a la expiración del plazo original
o de cualquiera de sus prórrogas, debe preavisar a la otra con una anticipación no menor de un mes por cada
año de duración, hasta un máximo de seis meses, contados desde su inicio hasta el vencimiento del plazo
pertinente. En los contratos que se pactan por tiempo indeterminado, el preaviso debe darse de manera que la
rescisión se produzca, cuando menos, al cumplirse el tercer año desde su concertación”.
SUMINISTRO
CONCEPTO
El Art. 1176 dispone que “Suministro es el contrato por el cual el suministrante se obliga a entregar bienes,
incluso servicios sin relación de dependencia, en forma periódica o continuada, y el suministrado a pagar un
precio por cada entrega o grupo de ellas”.
PLAZO
El Art. 1177 prevé respecto al plazo máximo que “El contrato de suministro puede ser convenido por un plazo
máximo de veinte años, si se trata de frutos o productos del suelo o del subsuelo, con proceso de elaboración o
sin él, y de diez años en los demás casos. El plazo máximo se computa a partir de la primera entrega ordinaria”.
CANTIDADES
Sobre esto, el Art. 1178 sostiene que “Si no se conviene la cantidad de las prestaciones a ser cumplidas por el
suministrante durante períodos determinados, el contrato se entiende celebrado según las necesidades
normales del suministrado al tiempo de su celebración.
Si sólo se convinieron cantidades máximas y mínimas, el suministrado tiene el derecho de determinar la cantidad
en cada oportunidad que corresponda, dentro de esos límites. Igual derecho tiene cuando se haya establecido
solamente un mínimo, entre esta cantidad y las necesidades normales al tiempo del contrato”.
PRECIO
El Art. 1181 prevé que “A falta de convención o uso en contrario, en las prestaciones singulares, el precio:
a) Se determina según el precio de prestaciones similares que el suministrante efectúe en el tiempo y lugar de
cada entrega, si la prestación es de aquellas que hacen a su giro ordinario de negocios o modo de vida.
b) En su defecto, se determina por el valor corriente de plaza en la fecha y lugar de cada entrega;
c) Debe ser pagado dentro de los primeros 10 días del mes siguiente a aquel en que ocurrió la entrega.
RESOLUCIÓN
Sobre esta, el Art. 1184 prevé que “En caso de incumplimiento de las obligaciones de una de las partes en cada
prestación singular, la otra sólo puede resolver el contrato de suministro, en los términos de los artículos 1077 y
siguientes si el incumplimiento es de notable importancia, de forma tal de poner razonablemente en duda la
posibilidad del incumplidor de atender con exactitud los posteriores vencimientos.
TRANSPORTE
CONCEPTO
El Art. 1280 prevé que “Hay contrato de transporte cuando una parte llamada transportista se obliga a trasladar
personas o cosas de un lugar a otro, y la otra, llamada pasajero, se obliga a pagar un precio o flete por ello”.
b) Transporte Gratuito
El Art. 1282 sostiene que “El transporte a título gratuito no está regido por las reglas del presente Capítulo,
excepto que sea efectuado por un transportista que ofrece sus servicios al público en el curso de su actividad”.
OFERTA AL PUBLICO
El transportista que ofrece sus servicios al público está obligado a aceptar los pedidos compatibles con los
medios ordinarios de que dispone, excepto que exista un motivo serio de rechazo (obligatoriedad del servicio).
Los transportes se deben realizar según el orden de los pedidos y, en caso de que hayan varios simultáneos, se
le debe dar preferencia a los de mayor recorrido.
PLAZO
El transportista debe realizar el traslado en el término pactado o en los horarios establecidos y, en defecto de
ambos, según los usos del lugar en que debe iniciarse el transporte (Art. 1284). El retraso en el traslado de las
cosas transportadas impone como sanción la pérdida total o parcial del flete si no prueba la causa ajena.
No es necesario que el viajero tenga el boleto en su poder. La sola circunstancia de encontrarse en el vehículo
implica que el transportista prestó su consentimiento tácito para que viaje, salvo que pruebe lo contrario.
OBLIGACIONES DEL TRANSPORTISTA Y DEL PASAJERO
a) Obligaciones del Transportista
Ofrecer sus servicios al público.
Aceptar los pedidos compatibles con los medios ordinarios de que dispone, excepto que exista un motivo
serio de rechazo, previendo que los transportes se realicen según el orden de los pedidos.
Realizar el traslado convenido en el término pactado o en los horarios establecidos, y en defecto de ambos,
de acuerdo a los usos del lugar de inicio del transporte.
El transportista de personas debe proveerle al pasajero el lugar para viajar, trasladarlo al lugar convenido,
garantizar su seguridad y llevar su equipaje.
TRANSPORTE DE PERSONAS
a) Extensión de la responsabilidad
El Art. 1291 prevé que “Además de su responsabilidad por incumplimiento del contrato o retraso en ejecutarlo,
el transportista responde por los siniestros que afecten al pasajero y por la avería o pérdida de sus cosas”.
d) Cosas de valor
El Art. 1294 prevé que “El transportista no responde por pérdida o daños sufridos por objetos de valor
extraordinario que el pasajero lleve consigo y no haya declarado antes del viaje o al comienzo de éste. Tampoco
es responsable por la pérdida del equipaje de mano y de los demás efectos que hayan quedado bajo la custodia
del pasajero, a menos que éste pruebe la culpa del transportista”.
TRANSPORTE DE COSAS
a) Entrega
El Art. 1306 prevé que “El transportista está obligado a entregar la carga en el mismo estado en que la recibió,
excepto causa ajena. Si la ha recibido sin reservas, se presume que ella no tenía vicios aparentes y estaba bien
acondicionada para el transporte. El destinatario no está obligado a recibir cosas con daños que impidan el uso o
consumo que les son propios”.
b) Impedimentos y retardo en la ejecución del transporte
El Art. 1307 sostiene que “Si el comienzo o la continuación del transporte son impedidos o excesivamente
retrasados por causa no imputable al transportista o porteador, éste debe informar inmediatamente al pasajero
o cargador, y pedirle instrucciones. Está obligado a la custodia de la carga. Si las circunstancias imposibilitan el
pedido de instrucciones, el transportista puede depositar las cosas y, si están sujetas a rápido deterioro o son
perecederas, puede hacerlas vender para que no pierdan su valor”.
g) Pérdida natural
El Art. 1312 dispone que “En el transporte de cosas que, por su naturaleza, están sujetas a disminución en el
peso o en la medida durante el transporte, el transportista sólo responde por las disminuciones que excedan la
pérdida natural. También responde si el cargador o el destinatario prueban que la disminución no ha ocurrido
por la naturaleza de las cosas o que, por las circunstancias del caso, no pudo alcanzar la magnitud comprobada”.
h) Limitación de la responsabilidad
El Art. 1313 prevé que “Los que realizan habitualmente servicios de transporte no pueden limitar las reglas de
responsabilidad precedentes, excepto en el caso del artículo 1310”.
UNIDAD 10: CONTRATOS DE PRESTAMO Y GARANTIA
FIANZA
GENERALIDADES INTRODUCTORIAS
a) Concepto de garantía
Cuando como consecuencia de un contrato, una de las partes resulta deudora de la otra, el cumplimiento de las
obligaciones de ésta dependerá de su solvencia, siendo muchas veces insuficiente la solvencia actual, dado que,
un deudor originariamente solvente, puede dejar de serlo como consecuencia de negocios desafortunados. Por
esto, en los contratos suelen incluirse “seguros”, que permitan cubrir lo adeudado ante eventuales insolvencias.
Si la deuda afianzada es de entregar cosa cierta, de hacer (que sólo pueda ser cumplida personalmente por el
deudor), o de no hacer, el fiador sólo queda obligado a satisfacer los daños que resulten de la inejecución”.
b) Diferencia con otras figuras (aval, cartas de recomendación, compromiso de mantener una determinada
situación):
I. Con el aval: El aval es una garantía específica del derecho cambiario, que se orienta a garantizar una
operación determinada independientemente de la validez de la obligación principal. Mientras el fiador
garantiza cualquier tipo de obligaciones de un 3ro, el avalista garantiza el pago de un título de crédito. El
aval es un acto jurídico unilateral, la fianza es un acto jurídico bilateral.
II. Con la carta de recomendación: Las cartas de recomendación constituyen una garantía de orden moral
sobre las condiciones de seriedad, probidad y solvencia del recomendado que busca crédito o quiere
celebrar determinado contrato. Como se trata de una garantía de orden moral, el recomendante no
asume responsabilidad alguna, como regla. Solamente responderá si obra de mala fe o negligentemente.
Mientras la fianza es un contrato que genera obligaciones para el fiador ante el incumplimiento del
deudor, la carta de recomendación no es un contrato ni genera obligaciones a manos del recomendante.
III. Con el compromiso de mantener una determinada situación: Esta norma incorpora la llamada inhibición
o indisposición voluntaria, por la cual el titular de un derecho auto-limita su facultad de disponer/gravar
un bien de su propiedad, y se obliga a responder si incumple ese compromiso. Su diferencia con la fianza
es que, la responsabilidad, se limita a los daños causados por el hecho de haber violado el compromiso
de mantener o generar una determinada situación de hecho o de derecho, mientras que en la fianza la
responsabilidad del fiador abarca toda la obligación asumida contractualmente.
c) Caracteres
I. Normalmente Unilateral y Gratuita: Es costumbre que se considere un deber de amistad, y sólo por
excepción se cobraría algo por prestarla.
II. Accesoria: Dado que supone la existencia de una obligación principal, a la cual se subordina la del fiador.
III. Subsidiaria: Esta obligación solo puede efectivizarse al fracasar la excusión de los bienes del deudor
principal, salvo que se trate de una fianza solidaria o de una fianza principal pagador.
IV. Consensual: Basta el mero acuerdo de voluntades para que exista el contrato.
V. Formal: Debe otorgarse por escrito.
VII. Aleatoria: El fiador no sabe a ciencia cierta al contratar si tendrá que afrontar o no la pérdida.
d) Capacidad
I. Los cónyuges pueden ser fiadores, uno del otro, cualquiera sea el régimen patrimonial escogido: En este
caso ocurre que no celebran entre ellos contrato alguno, ambos han contratado con un tercero, uno la
obligación principal, el otro la fianza.
II. Los padres pueden afianzar las obligaciones de sus hijos menores, pero no pueden afianzar, invocando la
representación legal de sus hijos menores, deudas propias.
III. Los tutores y curadores no pueden contratar, ni con autorización judicial, con sus pupilos, ni pueden
afianzar, invocando la representación legal, deudas propias.
IV. Las sociedades pueden ser fiadoras, pero sus administradores no pueden prestar fianzas a su nombre si
no tienen poderes especiales: Es necesario aclarar que la sociedad no podrá ser fiadora si el acto de
afianzar es notoriamente extraño a su objeto social.
V. El art. 28 expresamente prohíbe a la persona emancipada, incluso con autorización judicial, a afianzar
obligaciones, lo que implica decir que el emancipado no puede celebrar contratos de fianza.
e) Forma y prueba
La fianza debe convenirse por escrito, pero no se aclara si se trata de una forma solemne o probatoria. Se
descarta que se trate de una forma solemne absoluta, puesto que la ley no impone una forma que
inexorablemente deba ser cumplida bajo pena de nulidad.
Más allá del principio de prueba instrumental o del principio de ejecución, la norma permite acreditar el
contrato por testigos si hay imposibilidad de obtener la prueba de haber sido cumplida la forma escrita.
a) Fianza simple
El fiador goza del beneficio de excusión. Pero si el fiador asume su garantía de forma solidaria, queda privado de
dicho beneficio, pudiendo el acreedor dirigirse directamente a los bienes del fiador, sin necesidad de ejecutar los
bienes del deudor principal. Aun así, esto no quita lo accesorio de la fianza, ni hace deudor principal al fiador.
b) Fianza solidaria
Queda sujeta a las reglas de la fianza simple, de lo que surgirán una serie de consecuencias: a) si la obligación
principal es nula también lo será la obligación asumida por el fiador solidario, b) si la obligación principal se ha
hecho de cumplimiento imposible para el deudor por causa de fuerza mayor, el fiador queda también liberado
de responsabilidad, c) el fiador solidario tiene el derecho a embargar bienes del deudor afianzado u obtener
otras garantías suficientes previstas por el CCyC. Ninguno de estos efectos ocurren en las obligaciones solidarias.
c) Principal pagador
En este caso, el fiador “principal pagador”, no deja de ser fiador con relación al deudor principal, aunque el
acreedor haya adquirido el derecho de demandarlo como si fuera el obligado principal. Se diferencia de las
obligaciones solidarias debido a que, en la fianza “principal pagador” coexisten dos deudas de carácter diferente
y el fiador responde por una deuda ajena, en tanto que en la obligación solidaria existe una sola obligación y
cada codeudor responde por una deuda propia. Además, el fiador principal pagador que ha pagado la deuda
tendrá derecho a reclamar del afianzado el 100% de lo pagado, derecho del cual carece un obligado solidario.
OBJETO DE LA FIANZA
a) Obligaciones que pueden ser afianzadas
Los arts. 1577 y 1578 se refieren al objeto del contrato de fianza, pero regulan supuestos diferentes: El primero
de ellos se limita a disponer que toda obligación actual o futura puede ser afianzada; y el otro hace referencia a
un tipo de fianza que llama general, que también comprende obligaciones actuales o futuras, pero añade que
tales obligaciones pueden ser indeterminadas.
b) La fianza general
El Art. 1578 dispone sobre esta que “Es válida la fianza general que comprenda obligaciones actuales o futuras,
incluso indeterminadas; en todos los casos debe precisarse el monto máximo al cual se obliga el fiador. Esta
fianza no se extiende a las nuevas obligaciones contraídas por el afianzado después de los cinco años de
otorgada. La fianza indeterminada en el tiempo puede ser retractada, caso en el cual no se aplica a las
obligaciones contraídas por el afianzado después que la retractación sea notificada al acreedor”.
c) Extensión de las obligaciones del fiador
El Art.1580 dispone respecto de la extensión de la fianza que “Excepto pacto contrario, la fianza comprende los
accesorios de la obligación principal y los gastos que razonablemente exijan su cobro, incluidas costas judiciales”.
EFECTOS DE LA FIANZA
a) Entre fiador y acreedor
I. Generalidades: El fiador desempeña el papel de garante del deudor principal, si éste no cumple, él
deberá hacerlo. Aun así, su obligación es accesoria y subsidiaria, por lo que cuenta con éstos recursos:
Podrá exigir que previamente el acreedor dirija su acción contra el obligado principal y tiene
derecho a intervenir en ese juicio.
Si los fiadores son varios, sólo está obligado a pagar su parte, como si se tratara de una obligación
simplemente mancomunada, a menos que los fiadores se hayan obligado solidariamente entre sí, o
hayan renunciado al beneficio de división.
Puede oponer todas las excepciones y defensas que podría oponer el deudor principal y goza del
plazo otorgado a este último.
II. Beneficio de excusión: Según el Art. 1583 “El acreedor sólo puede dirigirse contra el fiador una vez que
haya excutido los bienes del deudor. Si los bienes excutidos sólo alcanzan para un pago parcial, el
acreedor sólo puede demandar al fiador por el saldo”.
III. Excepciones al beneficio de excusión: Según el Art. 1584 “El fiador no puede invocar el beneficio de
excusión si: a) el deudor principal se ha presentado en concurso preventivo o ha sido declarada su
quiebra; b) el deudor principal no puede ser demandado judicialmente en el territorio nacional o carece
de bienes en la República; c) la fianza es judicial; d) el fiador ha renunciado al beneficio”.
IV. Beneficio de excusión en caso de coobligados: Según el Art. 1585 “El fiador de un codeudor solidario
puede exigir la excusión de los bienes de los demás codeudores. El que afianza a un fiador goza del
beneficio de excusión respecto de éste y del deudor principal”.
V. Subsistencia del plazo: Según el Art. 1586 “No puede ser exigido el pago al fiador antes del vencimiento
del plazo otorgado al deudor principal, aun cuando éste se haya presentado en concurso preventivo o
haya sido declarada su quiebra, excepto pacto en contrario”.
VI. Defensas: Según el Art. 1587 “El fiador puede oponer todas las excepciones y defensas propias y las que
correspondan al deudor principal, aun cuando éste las haya renunciado”.
VII. Efectos de la sentencia: Según el Art. 1588 “No es oponible al fiador la sentencia relativa a la validez, o
exigibilidad de la deuda principal dictada en juicio al que no haya sido oportunamente citado a
intervenir”. La única excepción a la regla citada por el Art. 1588, respecto de que el fiador puede oponer
al acreedor todas las excepciones que personalmente tenga o las que tenga su deudor afianzado, está
dada por el supuesto de incapacidad del deudor, que como vimos no sirve para excusar responsabilidad.
II. Subrogación: El Art. 1595 dice que “El cofiador que cumple la obligación accesoria en exceso de la parte
que le corresponde, queda subrogado en los derechos del acreedor contra los otros cofiadores. Si alguno
de ellos resulta insolvente, la pérdida la soportaran todos los cofiadores, incluso el que realiza el pago”.
III. Aviso y Defensas: El Art. 1593 prevé que “El fiador debe dar aviso al deudor principal del pago que ha
hecho. El deudor puede oponer al fiador que paga sin su consentimiento todas las defensas que tenía
contra el acreedor; y si el deudor ha pagado al acreedor antes de tener conocimiento del pago hecho por
el fiador, éste sólo puede repetir contra el acreedor”.
Si uno de los fiadores, haya renunciado o no al beneficio de división, paga el total de la deuda afianzada, el CCyC
dispone que el cofiador que ha pagado más de lo que corresponde, lo que abarca la hipótesis de pago completo
de la deuda afianzada, queda subrogado en todos los derechos del acreedor contra los cofiadores restantes.
Si nadie ha pagado todavía, y los fiadores se han obligado de manera simplemente mancomunada, la obligación
de cada uno de ellos se limita al pago de su parte correspondiente, por lo tanto, la insolvencia de un cofiador es
absorbida directamente por el acreedor. En cambio, si los fiadores se han obligado solidariamente, aunque nadie
haya pagado aún, responden por el fiador insolvente y su parte proporcional se divide entre ellos.
EXTINCION DE LA FIANZA
La fianza puede extinguirse por 2 vías:
a) Por vía principal
I. Si por hecho del acreedor no puede hacerse efectiva la subrogación del fiador en las garantías reales o
privilegios que accedían al crédito al tiempo de la constitución de la fianza
II. Si se prorroga el plazo para el cumplimiento de la obligación garantizada, sin consentimiento del fiador.
III. Si transcurren cinco años desde el otorgamiento de la fianza general en garantía de obligaciones futuras
y éstas no han nacido.
IV. Si el acreedor no inicia acción judicial contra el deudor dentro de los sesenta días de requerido por el
fiador o deja perimir la instancia.
III. Remisión de la deuda: La remisión de la deuda, es decir, la entrega voluntaria que el acreedor hace al
deudor del documento en donde consta la deuda, produce los efectos del pago, por lo tanto, extingue la
obligación principal y las obligaciones accesorias, como la fianza, que se hubieran constituido.
IV. Compensación: El deudor principal puede oponer al acreedor la compensación de su deuda con la del
crédito que él tenga contra el propio acreedor, pero no podrá oponer la compensación de su deuda con
la que el acreedor tenga con su fiador.
MUTUO
CONCEPTO
Según el Art. 1525 “Hay contrato de mutuo cuando el mutuante se compromete a entregar al mutuario en
propiedad, una determinada cantidad de cosas fungibles, y éste se obliga a devolver igual cantidad de cosas de la
misma calidad y especie”. A contrario de la definición del art. 1525, si en el contrato se estipula la devolución de
cosas distintas, ya no podrá considerarse que se esté ante un mutuo, aunque así lo llamen las partes, sino que se
tratara de una permuta o compraventa.
CARACTERES
Destacamos 4 caracteres centrales:
a) Consensual: Se perfecciona como tal por el sólo consentimiento de los intervinientes.
b) Bilateral: Las partes se obligan recíprocamente la una hacia la otra, una comprometiéndose a entregar
determinada cantidad de cosas fungibles y la otra a reintegrar igual cantidad de cosas de igual especie y calidad.
c) Oneroso: Así lo indica la ley, en razón de que las ventajas que le procura a una de las partes, le son concedidas
en función de una prestación que la otra ha hecho o se obliga a hacer.
d) Nominado: Se encuentra específicamente regulado por la ley.
FORMA Y PRUEBA
a) La forma
El mutuo no requiere formalidad alguna. Podrá ser contratado incluso verbalmente, dado que le aplica el
principio de libertad de formas. El art. 1016 impone que la formalidad con la que se celebrara el contrato rige
también para las modificaciones ulteriores que puedan introducirse, salvo que versen cobre cláusulas accesorias
o secundarias, o que exista disposición legal contraria.
Ahora bien, si se trata de un mutuo para el consumo (crédito bancario), el contrato debe ser celebrado por
escrito y expresar, bajo pena de nulidad:
I. La descripción del bien o servicio objeto de la compra o contratación, para los casos de adquisición de
bienes o servicios.
II. El precio al contado, sólo para los casos de operaciones de crédito para adquisición de bienes o servicios.
III. El importe a desembolsar inicialmente y el monto financiado.
IV. La tasa de interés efectiva anual.
V. El total de los intereses a pagar o el costo financiero total.
VI. El sistema de amortización del capital y cancelación de los intereses.
VII. La cantidad, periodicidad y monto de los pagos a realizar.
VIII. Los gastos extras, seguros o adicionales, si los hubiere.
b) La prueba
Respecto a la prueba, también regirán las disposiciones generales de los arts. 1019 y siguientes, por lo que será
válido cualquier medio de prueba apto para llegar a una razonable convicción sobre la existencia del mutuo,
según las reglas de la sana crítica y con arreglo a lo que disponen las normas procesales.
En la práctica usual de los negocios difícilmente suela acordarse un mutuo sin contrato escrito, por lo que de
ocurrir el caso será de aplicación a dicho supuesto el principio contenido en el art. 1019, 2do párrafo, por el cual
en los contratos que sea de uso y práctica instrumentar, éstos no podrán probarse exclusivamente por testigos.
OBLIGACIONES DEL MUTUANTE Y DEL MUTUARIO
a) Obligaciones del mutuante
I. Generalidades: El Art. 1526 dispone que “El mutuante puede no entregar la cantidad prometida si, con
posterioridad al contrato, un cambio en la situación del mutuario hace incierta la restitución. Excepto este
supuesto, si el mutuante no entrega la cantidad prometida en el plazo pactado o, en su defecto, ante el
simple requerimiento, el mutuario puede exigir el cumplimiento o la resolución del contrato”.
II. Mala calidad o vicio de la cosa: Según el Art. 1530 “Si la cantidad prestada no es dinero, el mutuante
responde por los daños causados por la mala calidad o el vicio de la cosa prestada; si el mutuo es gratuito,
responde sólo si conoce la mala calidad o el vicio y no advierte al mutuario”.
II. El mutuario no puede eximirse de devolver la cosa dada en mutuo so pretexto de que la cosa se perdió por
caso fortuito o fuerza mayor, pues habiéndosele transmitido su propiedad, corren a su cargo los riesgos.
III. Cuando no sea posible restituir otro tanto de la misma especie y calidad, aplica la “imposibilidad de
cumplimiento”, debiendo el mutuario pagar el precio de la cosa o cantidad recibida, calculado por el que la
cosa tenía en el lugar y fecha de su restitución, o bien afrontar una indemnización por daños causados.
IV. Lugar de restitución: La restitución debe efectuarse en el lugar convenido y, en su defecto, en el domicilio
del deudor al nacimiento de la obligación. Si éste mudara su domicilio, es facultad del acreedor reclamar
en el nuevo domicilio o en el anterior.
V. Incumplimiento del mutuario: En caso de no haberse previsto acuerdo alguno sobre intereses moratorios,
regirá a su respecto lo regulado por el Código en relación a las obligaciones de dar sumas de dinero, por lo
que deberá estarse a lo que dispongan las leyes especiales y las tasas que se fijen por el BCRA. En caso de
mutuo gratuito, incumplida una cuota de capital, el mutuario o tomador deberá los intereses moratorios.
RÉGIMEN DE INTERESES
a) Generalidad
La forma típica del mutuo es el préstamo de dinero, operación en la que pueden pactarse intereses, lo cual suele
generar algunos inconvenientes y diferentes interpretaciones. Vamos a ver en adelante sus principales aspectos.
c) Mora e intereses
I. Interés compensatorio: Este es el interés debido por la indisponibilidad del capital. También se le suele
conceptuar como resarcitorio de tal indisponibilidad. Estos intereses compensatorios suelen ser
convenidos y fijada la tasa entre acreedor y deudor. Si ello no fuere acordado ni resultara de la ley o de
usos y costumbres, la tasa de interés puede ser fijada por los jueces.
II. Interés moratorio: Este es el que se aplica en las obligaciones de dar dinero a causa de la mora en el
cumplimiento de la obligación. Se genera este interés cuando el pago de la cuota de amortización o el
capital correspondiente no se realiza en la fecha pactada. Estos intereses suelen ser mayores que los
compensatorios, porque se trata del incumplimiento de la obligación, castigando esto más severamente.
III. Interés punitorio: Suele entenderse por tal el interés moratorio pactado. Sin embargo, el art. 769, al
referirse a los mismos, señala que “Los intereses punitorios convencionales se rigen por las normas que
regulan la cláusula penal”.
e) Anatocismo
Como principio, debe resaltarse que no se deben intereses de intereses. Sin embargo dicha acumulación se
considerará legítima en éstos casos:
I. Cuando una cláusula expresa del contrato autorice la acumulación de los intereses al capital con una
periodicidad no inferior a seis meses: Por lo cual semestral o anualmente se podrán acumular intereses al
capital a efectos de que este monto acumulado genere más intereses compensatorios y/o moratorios.
II. Cuando la obligación de reintegro del mutuario se demande judicialmente: En este caso, como indica la
norma, la acumulación de los intereses al capital, operará desde la fecha de notificación de la demanda.
III. Cuando la obligación de dar suma de dinero se liquide judicialmente: Acá, la capitalización se produce
desde que el juez dicta pagar la suma total resultante de la liquidación y el deudor es moroso en hacerlo.
No obstante lo expuesto, la disposición del art. 771 va a limitar la acumulación de intereses disponiendo que
“Los jueces pueden reducir los intereses cuando la tasa fijada o el resultado que provoque la capitalización de
intereses excede, sin justificación y desproporcionadamente, el costo medio del dinero para deudores y
operaciones similares en el lugar donde se contrajo la obligación”.
COMODATO
CONCEPTO
El Art. 1533 dispone que “Hay comodato si una parte se obliga a entregar a otra una cosa no fungible, mueble o
inmueble, para que se sirva gratuitamente de ella y restituya la misma cosa recibida”.
CARACTERES
a) Consensual
b) Gratuito
c) Intuitu personae
d) Bilateral
e) Puede revestir carácter comercial, como medio de ejecución de algunos otros contratos comerciales (Ej. Como el
caso de la distribución o suministro, donde determinados envases para comercializar son objeto de comodato).
OBJETO
Solo podrán ser objeto de un contrato de comodato aquellas cosas que estén destinados a ser usadas por el
comodatario, sin consumirse en sí mismas, en tanto, en este supuesto, se tendrá un contrato de mutuo.
Aun así, el Art. 1534 prevé que “El préstamo de cosas fungibles sólo se rige por las normas del comodato si el
comodatario se obliga a restituir las mismas cosas recibidas”.
FORMA Y PRUEBA
Por un lado, en cuanto a la forma, el comodato no requiere forma alguna, basta con el mero consentimiento aun
verbal. Por otro lado, en cuanto a la prueba, al eliminarse los arts. 2263 y 2264 del Código anterior, se entiende
que el legislador ha remitido al régimen de prueba de los contratos en general (Cualquier medio aplica).
RESTITUCIÓN ANTICIPADA
El comodante puede exigir la restitución de la cosa antes del vencimiento del plazo, en caso de (Art. 1539):
a) Necesidad de la cosa: Aún antes de vencido el plazo, el comodante tiene el derecho a exigir la restitución si le
sobreviene una necesidad urgente e imprevista de la cosa. No basta con que la necesidad sea urgente, es
también indispensable que sea imprevista. Los jueces deberán apreciar si se ha producido o no el supuesto legal.
b) Uso de la cosa con un destino distinto del pactado: Si el comodante tiene noticas sobre un uso diferente al
pactado, aun cuando no genere mayor deterioro en la cosa, podrá pedir la restitución del bien antes del término
pactado. Mismo derecho le asiste si conoce que la cosa está siendo descuidada por el comodatario.
EXTINCIÓN: CAUSALES
a) Muerte del comodatario: Siendo el comodato un contrato intuitu personae, la muerte del comodatario
extinguirá el contrato y obligará a sus herederos a restituir las cosas al comodante. Se admiten dos excepciones:
a) Que se pacte lo contrario; b) Que el comodato no se haya hecho considerando a la persona del comodatario.
b) Vencimiento del plazo: El vencimiento del plazo por el cual se prestó la cosa, hace concluir el contrato, haciendo
nacer la obligación de restituir a cosa, sin importar si la cosa prestada fue o no usada. En efecto, y al igual que
sucede en el contrato de locación, no se admitirá la tácita reconducción, al menos que esté pactada.
c) Destrucción de la cosa: La destrucción de la cosa antes de la entrega, hará extinguir el contrato, aunque el
comodatario podrá reclamar los daños si la misma se destruyó por culpa del comodante. La destrucción de la
cosa, una vez en poder del comodatario, hará nacer la obligación de reparar al comodante tales daños causados.
d) Derecho del comodatario a restituir la cosa en forma anticipada: Tenga o no plazo el contrato, el comodatario
tiene derecho a restituir la cosa cuando le plazca, porque el término se supone pactado en su beneficio, a menos
que expresamente se hubiera acordado que el comodatario no pueda restituirla antes del plazo fijado.
CONCEPTO
El Art. 1542 prevé que “Hay donación cuando una parte se obliga a transferir gratuitamente una cosa a otra, y
ésta lo acepta”.
CARACTERES
a) A título gratuito: No hay contraprestación del donatario. El cargo que suele imponer a veces el donante no tiene
carácter de contraprestación, sino de obligación accesoria. Tampoco desvirtúan el carácter gratuito del contrato
algunas obligaciones que la ley impone al donatario, como por ejemplo la de pasarle alimentos al donante.
b) Formal y solemne en algunos casos
c) Irrevocable por la sola voluntad del donante.
FORMA
El Art. 1552 dispone que las donaciones “Deben ser hechas en escritura pública, bajo pena de nulidad, las
donaciones de cosas inmuebles, las de cosas muebles registrables y las de prestaciones periódicas o vitalicias”.
Con esta solución, que impone la solemnidad en estos supuestos puntuales, la ley se propone proteger al
donante, asegurar la libertad de su decisión, llamar su atención respecto del acto que va a realizar y evitarle los
perjuicios que pueden resultarle de un impulso irreflexivo y generoso. Las donaciones de cosas muebles no
registrables y títulos al portador pueden hacerse por instrumento privado, por la mera entrega de la cosa.
LA OFERTA DE DONACIÓN
La donación no tiene efectos legales mientras no sea aceptada por el donatario. En algunos casos la aceptación
es formal y exige la escritura pública, en otros, basta con la aceptación tácita que puede resultar del recibo de la
cosa de otro igualmente inequívoco, como por ej., la enajenación por el donatario de la cosa que ha donado. Sin
embargo, en los casos de aceptación tácita, ella deberá ser evaluada en caso de duda con carácter restrictivo.
Esta solución se funda en que siendo el donatario el beneficiario del acto, resulta lógico exigirle que manifieste
su aceptación en forma unívoca.
CAPACIDAD
Por regla general, cualquier persona puede donar bienes y recibir donaciones. Aun asi, veamos los supuestos
legales puntuales que exceptúan tal precepto general:
OBJETO
El objeto de la donación debe ser una cosa corporal, lo que implica que los derechos no pueden donarse, sino
cederse gratuitamente, una distinción que si bien no es de gran importancia, porque le aplican a ambas las
mismas reglas, es importante hacerla. La donación debe referirse a cosas determinadas cuyo dominio esté en
poder del donante al momento de contratar, en razón de lo cual la donación de bienes futuros es nula.
Es nula la donación de todos los bienes presentes de una persona o de una parte sustancial de su patrimonio, a
menos que el donante se reserve su usufructo o cuente con otros medios suficientes para su subsistencia. En
caso de haber sido suficientes al momento de otorgar el acto, y que más tarde resulten insuficientes, por
cualquier motivo, la donación mantiene su validez y el donante no tendrá más derecho que reclamar alimentos.
PRUEBA
Variara según el tipo de donación y su modalidad:
a) Donaciones solemnes
La prueba en este tipo de donaciones, variará según hablemos de prueba entre partes o por terceros:
I. Entre las partes: Si se tratase de la demanda del donatario para exigir la entrega de las cosas que se
enumeran en el art. 1552, la donación sólo podrá probarse por escritura pública. No basta con la prueba
del ofrecimiento de la donación, es indispensable que se acredite por el mismo medio la aceptación.
II. Por terceros: Los terceros pueden tener interés en probar la existencia de una donación, sea para
intentar la acción revocatoria o de simulación, sea para demandar la reducción de las liberalidades
inoficiosas. Respecto de ellos no hay ninguna restricción y pueden valerse de cualquier medio de prueba.
DONACIONES EN PARTICULAR
a) Donaciones mutuas
Las donaciones mutuas son aquellas que se hacen dos o más personas recíprocamente. Difícilmente un acto tal
puede considerarse hecho a título gratuito, ya que la donación prometida por una de las partes ha sido tenida en
mira por la otra al hacer su promesa recíproca, el acto es oneroso, no gratuito. No justifica que se les aplique el
régimen de las donaciones, lo que hay es más bien una permuta.
El art. 1560 establece que la nulidad de una de las donaciones mutuas, afecta a ambas, en cambio, la ingratitud o
el incumplimiento de los cargos sólo perjudican al donatario culpable.
b) Donaciones Remuneratorias
El Art. 1561 prevé que “Son donaciones remuneratorias las realizadas en recompensa de servicios prestados al
donante por el donatario, apreciables en dinero y por los cuales el segundo podría exigir judicialmente el pago.
La donación se juzga gratuita si no consta en el instrumento lo que se tiene en mira remunerar. Si, en cambio, se
trata de recompensar servicios que no dan lugar a acción judicial, no hay donación remuneratoria sino simple”.
I. Obligación de gratitud, alimentos debidos al donante: El donatario tiene un deber moral de gratitud
hacia el donante. Hay un supuesto en el que la gratitud debe mostrarse positivamente: el donatario está
obligado a pasar alimentos al donante cuando éste no tuviere medios de subsistencia, y siempre que la
donación haya sido gratuita.
II. Restitución de la cosa: La obligación alimentaria puede resultar excesivamente gravosa en relación a la
importancia de los bienes donados. En ese caso, la ley permite al donatario liberarse de ella devolviendo
los bienes donados o el valor de ellos si los hubiese enajenado.
III. Acciones del donante: El incumplimiento de la obligación alimentaria brinda al donante dos acciones:
una por prestación de los alimentos y otra por revocación de la donación, aunque la acción de
revocación deberá reunir determinados supuestos.
IV. Pago de las deudas del donante: El donatario no está obligado al pago de las deudas que el donante
tenga o tuviere en el futuro, ni aun cuando éstas afectaran el bien donado, a menos que se hubiera
comprometido expresamente a ello.
REVERSIÓN Y REVOCACION
a) Reversión de la Donación
I. Noción: El Art. 1566 dispone para caracterizar la reversión, que “En la donación se puede convenir la
reversión de las cosas donadas, sujetando el contrato a la condición resolutoria de que el donatario, o el
donatario, su cónyuge y sus descendientes, o el donatario sin hijos, fallezcan antes que el donante. Esta
cláusula debe ser expresa y sólo puede estipularse en favor del donante...”.
II. Alcance de la cláusula de reversión: Su alcance será considerado en relación a las diferentes modalidades
que ella puede asumir:
Cuando el derecho de reversión se estipuló para el caso de que la muerte del donatario preceda a la
del donante, la reversión tiene lugar desde la muerte del donatario, aunque sobrevivan sus hijos.
Cuando el derecho de reversión ha sido reservado para el caso de muerte del donatario, su cónyuge
y sus descendientes, la reserva no principia para el donante sino por la muerte del cónyuge y de
todos los descendientes del donatario.
Cuando el derecho de reversión se hubiera establecido para el caso de muerte del donatario sin
hijos, la existencia de hijos a la muerte del donatario extingue el derecho, que no revive ni aun en
caso de la muerte de estos hijos antes de la del donante.
III. Efectos: El Art. 1567 dice sobre los efectos de la reversión que “Cumplida la condición prevista para la
reversión, el donante puede exigir la restitución de las cosas transferidas conforme a las reglas del
dominio revocable”. Así, la cláusula de reversión es una condición resolutoria, y sus efectos se producen
ipso iure, sin necesidad de demanda y son los propios de estas condiciones.
De este modo, la donación que incluye reversión, quedara pendiente, hasta el momento en que el
donante ha fallecido antes que el donatario, ya que la condición de la que depende la reversión se hace
de cumplimiento imposible y el dominio queda definitivamente consolidado en la cabeza del donatario o
de quien hubiera adquirido de él los bienes donados.
IV. Renuncia: Respecto de la renuncia a la reversión pactada, el Art. 1568 sostiene que “La conformidad del
donante para la enajenación de las cosas donadas importa la renuncia del derecho de reversión. Pero la
conformidad para que se los grave con derechos reales sólo beneficia a los titulares de estos derechos”.
b) Revocación
En principio la donación es irrevocable por voluntad del donante, de lo contrario habría constante incertidumbre
sobre el derecho del donatario y sus sucesores. La ley sólo admite la revocación en 2 supuestos principales:
I. Revocación por inejecución de los cargos: Si el donatario incurre en incumplimiento de los cargos
impuestos por el donante, éste tiene derecho a revocar la donación. El incumplimiento no origina una
pérdida ipso iure del derecho a los bienes donados, es preciso un acto de voluntad del donante. No
interesa que el cargo haya sido impuesto en interés del donante o de un tercero, en cualquier caso la
acción de revocación queda abierta. Profundicemos en algunos aspectos centrales:
Condiciones para el ejercicio de la acción de revocación:
• Incumplimiento del cargo: Ante todo, es necesario que el donatario no haya cumplido el cargo.
En principio, es indiferente la razón por la cual el cargo no se ha cumplido, al donante le basta con
probar el incumplimiento.
• Constitución en mora: La acción de revocación por inejecución del cargo sólo puede intentarse
después que el donatario ha quedado en mora.
El donatario responde por la pérdida o deterioro de la cosa si se han originado en su culpa pero no
cuando han sido causados por fuerza mayor, de igual modo, el donatario responde al donante por
los daños que se deriven de la enajenación de la cosa o de la imposibilidad de devolverla por su
culpa, debiendo resarcirle el valor de la cosa donada al tiempo de promoverse la acción de
revocación, con más sus intereses.
Límites de la responsabilidad del donatario: El donatario sólo responde por el cumplimiento de los
cargos con la cosa donada y hasta su valor si la ha enajenado o ha perecido por un hecho suyo.
En el espíritu de la donación está beneficiar al donatario, por lo que si más tarde resulta que, por
un cálculo erróneo de las ventajas ofrecidas o por un cambio de las circunstancias económicas, los
gastos o perjuicios del cumplimiento del cargo son mayores que el valor de los bienes donados, el
donatario pueda sustraerse a la obligación de cumplir el cargo devolviendo la cosa al donante o su
valor si ello fuese imposible. Por igual motivo, cuando la cosa ha perecido por caso fortuito, queda
eximido el donatario de la obligación de cumplir los cargos.
II. Revocación por ingratitud: El donatario tiene un deber de gratitud hacia el donante. En el plano moral,
este deber se manifestará sobre todo por hechos positivos, en derecho, en cambio, se satisface con una
conducta pasiva. Lo que se sanciona son los actos que revelan ingratitud. En un solo caso se exige un
hecho positivo: la prestación de alimentos para la subsistencia. Cuando el donatario ha faltado al deber
de gratitud, la ley permite al donante revocar la donación. Profundicemos en algunos aspectos centrales:
Causales que configuran ingratitud:
• Cuando el donatario atenta contra la vida o la persona del donante, su cónyuge o conviviente,
sus descendientes o ascendientes.
• Cuando el donatario injuria gravemente a las personas mencionadas arriba o cuando las afecte
en su honor.
• Cuando el donatario priva a esas personas injustamente de bienes que integran su patrimonio.
• Cuando el donatario rehúsa prestarle alimentos al donante. Para que estos hechos den lugar a la
revocación es preciso que sean imputables al donatario, sin necesidad de que exista sanción penal.
• Atentado contra la vida de la persona. Para que la revocación pueda demandarse es innecesario
que los hechos presenten los elementos exigidos en derecho penal para la tentativa de homicidio,
por lo que, la justicia civil puede admitir la revocación, aunque en lo penal se dicte absolver.
• Injurias graves.
Accion de Revocación: La acción de revocación es personal, sólo puede ser ejercida por el donante.
No puede serlo por los acreedores por vía subrogatoria ni puede tampoco ser cedida. Asimismo, la
acción solo puede intentarse contra el donatario y no contra sus herederos o sucesores, pero
intentada contra el primero, puede seguirse a su fallecimiento contra los herederos. La acción
prescribe a los dos años, contados desde que se produjo el hecho o llegó a conocimiento del
donante. La acción se extingue, además, si el donante no la promueve dentro del plazo de
caducidad de un año de haber sabido del hecho tipificador de la ingratitud.
Efectos:
• Entre las partes: La revocación obra como condición resolutoria con efectos retroactivos.
• Respecto de 3ros: Se diferencia respecto a la revocación por inejecución de los cargos, debido a
que, mientras que ésta ultima obra retroactivamente, la revocación en análisis no surtira efectos
retroactivos frente a 3ros.
CONCEPTO
El Art. 1599 define este contrato diciendo que “Contrato oneroso de renta vitalicia es aquel por el cual alguien, a
cambio de un capital o de otra prestación mensurable en dinero, se obliga a pagar una renta en forma periódica
a otro, durante la vida de una o más personas humanas ya existentes, designadas en el contrato”.
CARACTERES
a) Oneroso: Porque las ventajas que procuran a una parte le son concedidas a cambio de otra prestación que ésta
ha hecho o se obliga a efectuar.
b) Bilateral: Puesto que ambas partes se obligan recíprocamente la una hacia la otra, en particular una se obliga a
entregar el capital y la otra la renta.
c) Aleatorio: Porque las ventajas o desventajas que para las partes supone el contrato, dependen de un
acontecimiento incierto como lo es la duración de la vida de la persona humana designada en el contrato.
d) Tracto sucesivo: Las obligaciones del deudor de la renta se prolongan en el tiempo y se cumplen periódicamente.
e) Consensual: Porque se perfecciona por el solo acuerdo de voluntades y porque a la luz del nuevo Código todos
los contratos serían consensuales.
f) Formal: Pues la ley exige la instrumentación por escritura pública.
g) Nominado: Pues está especialmente regulado por los arts. 1599 y siguientes.
PARTES
Son 2 centrales, el constituyente (Quien aporta el capital) y el deudor de renta (Quien debera abonar la renta
vitalicia al beneficiario, que puede ser el propio constituyente). Veamos algunas particularidades:
a) Capacidad de las partes
Es debatida la cuestión de su capacidad para el acto, debido a que, si el capital entregado fuese una suma de
dinero, el constituyente deberá tener capacidad para dar en mutuo, y el receptor que se obliga a pagar la renta,
deberá tener capacidad para contratar préstamos. Si el capital otorgado consiste en una cosa mueble/inmueble,
el constituyente deberá tener capacidad para vender, y el que recibe y promete la renta, capacidad de comprar.
Cuando se constituye en forma sucesiva, el segundo beneficiario recibirá la renta solo al fallecimiento del
primero, el tercero a la muerte del segundo, etc., en el orden designado en el contrato.
En el supuesto que los beneficiarios sean simultáneos, si el contrato no prevé la proporción en que se repartirá la
renta, ésta se dividirá entre ellos por partes iguales. Si alguno muere, el derecho a la renta es transmisible a sus
herederos, salvo que el contrato establezca el cese de la renta, o que entre beneficiarios hay derecho de acrecer.
ACCIONES DISPONIBLES
a) Acción del Constituyente o de sus Herederos
El Art. 1604 sostiene que “El que entrega el capital, o sus herederos, pueden demandar la resolución del
contrato por falta de pago del deudor y la restitución del capital. En igual caso, si la renta es en beneficio de un
tercero se aplica lo dispuesto en el artículo 1027”.
CONCEPTO
El Art. 1609 prevé que “Hay contrato de juego si dos o más partes compiten en una actividad de destreza física o
intelectual, aunque sea sólo parcialmente, obligándose a pagar un bien mensurable en dinero a la que gane”.
OFERTA PÚBLICA
El Art. 1612 prevé que “Las apuestas y sorteos ofrecidos al público confieren acción para su cumplimiento.
El oferente es responsable frente al apostador o participante. La publicidad debe individualizar al oferente. Si no
lo hace, quien la efectúa es responsable”.
Merecen una consideración especial las deudas nacidas en juegos de azar organizados por el Estado o por
concesionarios de una autorización estatal. En este caso las partes tiene acción recíproca para el cobro de sus
créditos, pues sería escandaloso que el Estado que se beneficia con este singular privilegio, pudiera negarse a
pagar el premio, en cuanto a los apostadores, ellos pagan la apuesta por anticipado.
JUEGOS PROHIBIDOS
No puede perseguirse el cobro de los juegos de azar, independientemente de su prohibición o no. Respecto de
los juegos prohibidos, se habilita específicamente la repetición de lo pagado por el deudor en concepto de deuda
de juego prohibido, lo cual muchos consideran injusto por proteger a alguien que participo de un juego ilegal.
CONTRATO DE DEPÓSITO
CONCEPTO
El Art. 1356 define este contrato diciendo que “Hay contrato de depósito cuando una parte se obliga a recibir de
otra una cosa con la obligación de custodiarla y restituirla con sus frutos”.
CARACTERES
a) Oneroso: Suele darse una contraprestación por parte del depositante, relativa al servicio de custodia ofrecido
por el depositario. Aun así, también puede ser gratuito si las partes lo acuerdan. La gratuidad sólo versa sobre la
remuneración que le es debida por el depositante al depositario, pero que aun en estos supuestos, se le deben a
este último los gastos razonables en los que incurra para la conservación del bien.
b) Bilateral: Se trata de un contrato de prestaciones reciprocas entre dos partes, incluso cuando fuese gratuito.
Si bien las obligaciones recaen principalmente sobre el depositario, que debe cuidar de la cosa y luego restituirla
al depositante, este está obligado a entregar la cosa para su cuidado. Si el contrato es oneroso, el depositante
debe además pagar la remuneración. Y, en ambos casos, debe reintegrar los gastos realizados por el depositario.
d) Acto de confianza del depositante en el depositario: Esta confianza está en la raíz del contrato y gobierna sus
efectos de una manera permanente.
b) Con el mutuo
En este contrato, la tradición de la cosa lleva envuelta la transferencia de la propiedad al prestatario, en tanto
que el depositante conserva intacto el dominio. En el depósito irregular, esta distinción desaparece, porque
también el depositario adquiere el dominio y debe restituir sólo una cosa equivalente. Además, el depósito se
celebra principalmente en interés del depositante, el préstamo principalmente en interés del que lo recibe.
Por último, el depositante puede exigir en cualquier momento la restitución de la cosa, en tanto que el
prestamista tiene que atenerse a los plazos contractuales.
FORMA Y PRUEBA
a) Forma
La celebración del contrato de depósito no exige el cumplimiento de formalidad alguna. En consecuencia, puede
hacerse aun verbalmente. Sin embargo, cuando el depositario es un propietario de las casas de depósito es
obligado a entregar recibo sobre las cosas recibidas, describiendo su naturaleza y características.
b) Prueba
El contrato de depósito no posee normas específicas respecto de su prueba, por lo que se lo podrá probar por
todos los medios aptos para llegar a una razonable convicción (art. 1019).
b) Plazo
El Art. 1359 dispone que “Si se conviene un plazo, se presume que lo es en favor del depositante. Pero si el
depósito es gratuito, el depositario puede exigir del depositante, en todo tiempo, que reciba la cosa depositada”.
c) Depósito Oneroso
El Art. 1360 sostiene que “Si el depósito es oneroso, el depositante debe pagar la remuneración establecida para
todo el plazo del contrato, excepto pacto en contrario.
Si para la conservación de la cosa es necesario hacer gastos extraordinarios, el depositario debe dar aviso
inmediato al depositante, y realizar los gastos razonables causados por actos que no puedan demorarse. Estos
gastos y los de restitución son por cuenta del depositante”.
d) Lugar de restitución
El Art. 1361 prevé que “La cosa depositada debe ser restituida en el lugar en que debía ser custodiada”.
e) Modalidad de la custodia
El Art. 1362 sostiene que “Si se convino un modo específico de efectuar la custodia y circunstancias
sobrevinientes exigen modificarlo, el depositario puede hacerlo, dando aviso inmediato al depositante”.
g) Pérdida de la cosa
El Art. 1364 prevé que “Si la cosa depositada perece sin culpa del depositario, la pérdida debe ser soportada por
el depositante”.
i) Herederos
El Art. 1366 sostiene que “Los herederos del depositario que de buena fe hayan enajenado la cosa depositada
sólo están obligados a restituir al depositante el precio percibido. Si éste no ha sido pagado, deben cederle el
correspondiente crédito”.
DEPÓSITO NECESARIO
Dispone el Art. 1368 que “Es depósito necesario aquel en que el depositante no puede elegir la persona del
depositario por un acontecimiento que lo somete a una necesidad imperiosa, y el de los efectos introducidos en
los hoteles por los viajeros”.
El depósito necesario está sujeto al mismo régimen legal que el voluntario, en tanto el legislador sólo ha
regulado en los arts. 1369 a 1375, la responsabilidad de los hoteleros y establecimientos asimilables.
a) Relevancia de la figura
Esta mayor severidad con que la ley considera al hotelero radica en que muchas veces el viajero se encuentra en
la imposibilidad de elegir un hotel porque es justo que quien hace su negocio con el cliente tome los cuidados
del caso para evitar daños y pérdidas y, finalmente, porque la circulación de personas por el hotel hace necesaria
la vigilancia del dueño, tanto más cuanto que el propio viajero difícilmente puede llevarla a cabo personalmente.
b) Alcance de la responsabilidad
El hotelero responde por los daños o pérdidas sufridas en todos los efectos introducidos en los hoteles, inclusive
los vehículos de cualquier clase dejados en las dependencias del hotel. Sin embargo está eximido de responder
por los bienes del pasajero dejados dentro del vehículo.
Entonces, y en definitiva, la regla general es que el hotelero es responsable de toda pérdida o daño sufrido por
las cosas del viajero, a menos que demuestre que se ha originado:
En culpa del propio viajero.
En un hecho de los familiares o visitantes del propio viajero.
En un acontecimiento de caso fortuito o fuerza mayor ajeno a la actividad hotelera.
En la naturaleza misma de la cosa.
c) Clausulas Prohibidas
Son nulas todas las estipulaciones contractuales en virtud de las cuales el hotelero limite la responsabilidad que
la ley le atribuye y, con mayor razón, serán igualmente ineficaces los anuncios o avisos puestos en lugar visible
con el mismo propósito. La norma sólo admite la reducción de responsabilidad en los supuestos de los arts. 1372
y 1373 (El depósito de cosas de valor superior al normal y de cosas que el hotelero puede negarse a recibir).
CONTRATO DE GARAJE
Se trata de un contrato innominado, pero socialmente típico, que participa de la locación o del depósito. Así, en
el transcurrir diario, el contrato de garaje tendrá diferente predominios contractuales según las características
de las partes y de las obligaciones asumidas (Estacionamiento con parquímetro; Alquiler de Cochera por hora;
Playa de estacionamiento de supermercado; etc). Ampliemos algunas cuestiones relevantes:
a) Obligaciones de las partes
Las obligaciones esenciales del garajista son la guarda y conservación del coche, salvo autorización expresa, no
puede servirse de él y debe restituirlo al dueño o a quien esté autorizado para retirarlo cuando éste lo requiera.
Si en el contrato se incluye el derecho a una cochera, el garajista no puede guardar en ese lugar otro coche. El
contrato puede incluir la prestación de servicios auxiliares, tales como el lavado y limpieza del coche. El principio
general es que el garajista es responsable por los daños sufridos por el vehículo, o en las cosas dejadas en el
interior de los vehículos, durante el tiempo que está bajo su guarda, salvo que pruebe algo de fuerza mayor.
b) Alcance de la responsabilidad
El art. 1375 ha establecido en forma clara los alcances de la responsabilidad del garajista de acuerdo a si se trata
de un contrato oneroso o de un contrato gratuito, normalmente accesorio de otro contrato, como ser el que
brindan los supermercados o los shoppings centers.
Cuando el servicio de estacionamiento sea gratuito, el art. 1375, párrafo 2, exime al garajista de responsabilidad
por los bienes dejados en el interior del vehículo, siendo éste solamente responsable por los daños sufridos por
el rodado dejado en depósito. Cuando es oneroso, responde por todo los daños o perdidas ocasionadas.