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La Verdad Es Una Tierra Sin Caminos - J. Krishnamurti

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"Esta mañana vamos a hablar de la disolución de la Orden de la Estrella.

Muchos se
alegrarán y otros se sentirán más bien tristes. Esta no es una cuestión de regocijo ni de
tristeza, sino que es algo inevitable, como voy a explicarlo. Seguramente recordarán la
historia, cuando el diablo y un amigo caminaban por una calle y vieron frente a ellos cómo
un hombre se detenía y recogía algo del suelo, lo miró y lo guardó en su bolsillo. El amigo
le preguntó al diablo: «¿Qué recogió ese hombre?». «Recogió un trozo de la Verdad», le
contestó el diablo. «Eso es entonces mal negocio para ti», dijo su amigo. «Oh, no, en
absoluto», replicó el diablo, «voy a dejar que la organice».

Sostengo que la Verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por
ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. Ese es mi punto de vista y me
adhiero a él absoluta e incondicionalmente. La Verdad, al ser ilimitada, incondicionada,
inabordable por ningún camino, no puede organizarse; ni puede formarse organización
alguna para conducir o forzar a la gente a seguir un sendero particular. Si desde el principio
entienden eso, entonces verán cuna imposible es organizar una creencia. Una creencia es un
asunto puramente individual, y no pueden ni deben organizarla. Si lo hacen, se convertirá en
algo muerto, cristalizado, en un credo, en una secta, en una religión que debe imponerse a
los demás. Esto es lo que todo el mundo trata de hacer. La Verdad se empequeñece y se
transforma en un juguete para los débiles, para los que están solo momentáneamente
descontentos. La Verdad no puede rebajarse, es más bien el individuo quien debe hacer el
esfuerzo de elevarse hacia ella. No pueden traer la cumbre de la montaña al valle; si quieren
alcanzar la cumbre de la montaña, deben cruzar el valle, subir la cuesta, sin temor a los
peligrosos precipicios.

De modo que esta es la primera razón, desde mi punto de vista, por la que debe disolverse la
Orden de la Estrella. A pesar de esto, probablemente crearán otras Órdenes, seguirán
perteneciendo a otras organizaciones que buscan la Verdad. Yo no quiero pertenecer a
ninguna organización de tipo espiritual; por favor, comprendan esto. Puedo utilizar una
organización que me lleve a Londres, por ejemplo, esa es un tipo de organización diferente,
es simplemente mecánica, como el correo o el telégrafo. Puedo utilizar un automóvil o un
buque para viajar, tan sólo son mecanismos físicos que nada tienen que ver con lo espiritual.
De nuevo sostengo que ninguna organización puede conducir al hombre a la espiritualidad.

Si para este propósito se crea una organización, se convertirá en una muleta, en una
debilidad, en una servidumbre que por fuerza mutila al individuo y le impide crecer,
establecer su unicidad, que consiste en descubrir por sí mismo esa Verdad absoluta e
incondicionada. Por tanto, esa es otra razón por la cual he decidido, como máximo
responsable de la Orden de la Estrella, disolverla; nadie me ha persuadido para que tome
esta decisión. Esta no es ninguna gran proeza, porque no quiero seguidores, y lo digo en
serio. En el momento en que siguen a alguien, dejan de seguir a la Verdad. No me preocupa
si prestan o no prestan atención a lo que digo; quiero hacer cierta cosa en el mundo y voy a
hacerlo con resuelta determinación. Mí único interés es una cosa esencial: Hacer que el
hombre sea libre. Deseo liberarlo de todas sus jaulas, de todos sus temores, y no crear
religiones, nuevas sectas, ni establecer nuevas teorías o filosofías. Como es natural, me
preguntarán por qué recorro el mundo hablando constantemente. Les diré por qué razón lo
hago. No por qué desee seguidores, no por qué desee un grupo especial de discípulos
selectos. [¡Cómo les gusta a los hombres ser diferentes de sus semejantes, por ridículas,
absurdas o triviales que puedan ser sus distinciones!] No quiero alentar ese absurdo. No
tengo discípulos ni apóstoles, ya sea en la Tierra o en el reino espiritual. Tampoco es la
tentación de dinero, ni tampoco me atrae el deseo de vivir una vida cómoda. ¡Si quisiera
llevar una vida cómoda no vendría a este Campamento ni viviría en un país húmedo! Estoy
hablando con toda sinceridad porque quiero que esto quede claro de una vez por todas; no
deseo que estas discusiones infantiles se repitan año tras año.

Un periodista que me entrevistó, consideraba un acto grandioso disolver una organización


en la cual militan miles y miles de miembros. Para él, era una gran acción, porque me dijo:
«¿Qué hará usted después, de qué vivirá? No tendrá seguidores, la gente dejará de
escucharle». Con que solo haya cinco personas que escuchen, que vivan con sus rostros
mirando hacia la eternidad, será suficiente. ¿De qué sirve tener miles que no comprenden,
que están por completo embalsamados en prejuicios, que no quieren lo nuevo, sino que
prefieren traducir lo nuevo para que se ajuste a sus propias personalidades estériles y
estancadas? Si hablo enérgicamente, por favor, no me malinterpreten, no es por falta de
compasión. Si acuden a un cirujano para operarse, ¿es una falta de amabilidad si al operarle
le causa daño? De la misma manera, si hablo con claridad no es por falta de verdadero
afecto, sino todo lo contrario.

Como he dicho, sólo tengo un propósito: Hacer que el hombre sea libre, impulsarlo hacia la
libertad, ayudarle a romper todas sus limitaciones, porque sólo eso le dará la felicidad
eterna, le dará la realización de sí mismo libre de condicionamiento.

Porque soy libre y no tengo condicionamiento, todo, no una parte, no lo relativo, sino toda
la Verdad que es eterna, deseo que aquellos que buscan comprenderme sean libres; no para
que me sigan, no que hagan de mí una jaula para convertirla en una religión, en una secta.
Más bien deben liberarse de todos sus miedos: del miedo de la religión, del miedo de la
salvación, del miedo de la espiritualidad, del miedo del amor, del miedo de la muerte, del
miedo de la vida en sí misma. Así como un artista pinta un cuadro porque se deleita al
pintarlo, porque es su propia expresión, su gloria, su satisfacción, de la misma forma yo
hago esto, y no porque quiera nada de nadie. Están acostumbrados a la autoridad o a la
atmósfera de autoridad, y creen que les conducirá a la espiritualidad. Creen y esperan que
otro, por sus extraordinarios poderes, por un milagro, pueda trasportarles al reino de la
eterna libertad que es la Felicidad. Toda su perspectiva de la vida se basa en esa autoridad.

Me han escuchado durante tres años sin que haya surgido ningún cambio, salvo en unos
pocos. Ahora, consideren lo que estoy diciendo, sean críticos para que puedan comprenderlo
completa y fundamentalmente. Si buscan una autoridad para que les conduzca a la
espiritualidad, automáticamente se obligan a construir una organización alrededor de esa
autoridad. Pero por la creación misma de esa organización, la cual creen que ayudará a esa
autoridad para que les guíe a la espiritualidad, quedarán atrapados en una jaula.

Estoy hablando con toda franqueza, por favor, recuerden que es así, y no desde la dureza, la
crueldad o el entusiasmo de mi propósito, sino porque quiero que comprendan lo que estoy
diciendo. Esa es la razón por la que están aquí, y sería una pérdida de tiempo si no explicara
claramente, con decisión, mi punto de vista. Durante 18 años se han preparado para este
acontecimiento, para la venida del Instructor del Mundo. Durante 18 años se han
organizado, han esperado a alguien que viniera a darles una nueva dicha a sus corazones y
mentes, que transformara toda su vida, que les diera una nueva comprensión; a alguien que
les elevara a un nuevo nivel de la vida, que les diera un nuevo estímulo, que les hiciera
libres, ¡y miren lo que está sucediendo ahora! Consideren, razonen por sí mismos y
descubran de qué forma esa creencia les ha hecho diferentes, no hablamos de diferencias
superficiales como llevar una insignia, lo cual es trivial y absurdo. ¿De qué forma una
creencia como esa ha eliminado todas las cosas no esenciales de la vida? Esa es la única
manera de valorarlo: ¿En qué forma son más libres, mejores, más peligrosos para cualquier
sociedad basada en lo falso y lo no esencial? ¿De qué forma los miembros de la
Organización de la Estrella son diferentes? Como decía, durante 18 años se han preparado
para mi venida. No me preocupa si creen o no que soy el Instructor del Mundo, eso tiene
muy poca importancia. Desde el momento en que pertenecen a la Organización de la Orden
de la Estrella, han dado su apoyo, su energía, aceptando que Krishnamurti es el Instructor
del Mundo, parcial o totalmente; totalmente para aquellos que realmente están buscando, y
sólo parcialmente para aquellos que están satisfechos con sus propias medias verdades.

Durante 18 años se han preparado, y miren cuántas dificultades tienen para comprender,
cuántas complicaciones, cuántas cosas triviales. Sus prejuicios, sus miedos, sus autoridades,
sus nuevas o viejas iglesias, todas estas cosas, sostengo, son una barrera que impide la
comprensión. No puedo decirlo de forma más clara. No quiero que estén de acuerdo
conmigo ni que me sigan, sino que comprendan lo que digo. Esa comprensión es necesaria,
porque sus creencias no les transformarán, sólo les complicarán porque no están dispuestos
a afrontar las cosas como son. Lo que desean es tener sus propios dioses, nuevos dioses en
lugar de los viejos, nuevas religiones en vez de las viejas, muevas formas en vez de las
viejas; todas cosas inútiles, barreras, imitaciones, muletas. En lugar de las viejas
distinciones espirituales tienen nuevas distinciones espirituales, en lugar de los viejos cultos
tienen nuevos cultos. Todos dependen de algún otro para su espiritualidad, para su felicidad,
para su iluminación; y aunque durante 18 años se han estado preparando para mi venida,
cuando digo que todas estas cosas no son necesarias, cuando digo que deben descartarlas y
deben mirar dentro de sí mismo para la iluminación, para la gloria, para la purificación y la
incorruptibilidad del ser, ninguno de ustedes está dispuesto a hacerlo. Puede que haya unos
pocos, pero muy, muy pocos. ¿Para qué, entonces, tener una organización?

¿Por qué personas falsas, hipócritas me han seguido, siguen la encarnación de la Verdad?
Recuerden, por favor, que no estoy diciendo las cosas con dureza o crueldad, sino que
hemos llegado a una situación en la que deben afrontar las cosas tal como son. El año
pasado dije que no transigiría; en aquel momento muy pocos me escucharon. Este año lo
expongo con toda claridad. No sé cuántos miles en el mundo, miembros de la Orden, han
estado preparándose para mi venida durante 18 años, sin embargo, ahora no están dispuestos
a escuchar incondicional y totalmente lo que digo.

Como decía antes, mi propósito es hacer que los hombres sean incondicionalmente libres,
porque sostengo que la única espiritualidad es la incorruptibilidad del propio ser, que es
eterno, que es la armonía entre la razón y el amor. Esa es la absoluta e incondicionada
Verdad que es la Vida misma. Deseo, por tanto, que el hombre sea libre, que se regocije
como el pájaro en el cielo claro; libre de toda carga, independiente, inamovible en esa
libertad. Y yo, para aquellos que se han estado preparando durante 18 años, ahora les digo
que deben liberarse de todas las cosas, liberarse de sus complicaciones, de sus enredos; y
para esto, no necesitan ninguna organización basada en una creencia espiritual. ¿Por qué
tener una organización para cinco o diez personas en el mundo que comprendan, que
trabajan, que han desechado todo lo trivial? Y para los débiles, no puede haber ninguna
organización que les ayude a encontrar la Verdad, porque la Verdad está en cada uno de
nosotros; no está lejos ni cerca, está eternamente ahí.

Las organizaciones no pueden hacernos libres. Ningún hombre desde fuera puede hacernos
libres; ningún culto organizado ni el propio sacrificio para una causa puede hacernos libres;
ni formar parte de una organización o dedicarse a un trabajo puede hacerles libres. Utilizan
una máquina para escribir su correspondencia, pero no la ponen en un altar para adorarla;
sin embargo, esto es lo que hacen cuando las organizaciones se convierten en su principal
interés.

«¿Cuántos miembros tiene?» Esta es la primera pregunta que me hacen todos los
periodistas. «¿Cuántos seguidores tiene? Dependiendo del número decidiremos si lo que
dice es verdadero o falso». No sé cuántos miembros hay, no estoy interesado en esto. Como
dije, con que un sólo hombre se liberara, sería suficiente.

Además, tienen ustedes la idea de que tan sólo ciertas personas poseen la llave del
Reino de la Felicidad. Nadie la tiene; ninguna autoridad tiene esa llave. Esa llave es el
propio ser de cada uno, y únicamente en el desarrollo, en la purificación y la
incorruptibilidad de ese ser, está el Reino de la Eternidad.

Así pues, se darán cuenta de lo absurda que es toda la estructura que han construido
buscando ayuda externa, dependiendo de otros para su propio bienestar, para su propia
felicidad, para su propia fortaleza. Estas cosas sólo pueden encontrarlas dentro de sí
mismos.

¿Para qué pues tener una organización?

Se han acostumbrado a que les digan cuánto han avanzado, cuál es el grado de espiritualidad
que tienen; ¡qué bobada! ¿Quién, sino ustedes mismos, puede decirles si son hermosos o
feos internamente? ¿Quién sino ustedes mismos puede decir si son incorruptibles? No son
serios en estas cosas.

¿Para qué pues tener una organización?

Pero aquellos que realmente deseen comprender, que traten de descubrir lo que es eterno,
caminarán juntos con mayor intensidad, y serán un peligro para todo lo que no sea esencial,
para las irrealidades, para las sombras. Se unirán y serán como una llama porque habrán
comprendido. Debemos crear un grupo así, y ese es mi propósito. Debido a esa verdadera
comprensión habrá verdadera amistad. Debido a esa verdadera amistad, que al parecer no
conocen, habrá verdadera cooperación de parte de cada uno. El motivo no será ninguna
autoridad, ninguna salvación, ningún sacrificio por una causa, sino porque realmente han
comprendido y, en consecuencia, son capaces de vivir en lo eterno. Esto es más grande que
todo placer y todo sacrificio.
De modo que estas son algunas de las razones, después de haberlo considerado
cuidadosamente durante dos años, que me han llevado a tomar esta decisión. No se trata de
un impulso momentáneo; nadie me ha persuadido, no me dejo persuadir en cosas como
estas. Durante dos años lo he pensado con calma, cuidadosamente, pacientemente, y he
decidido disolver la Orden, puesto que soy el máximo responsable. Pueden formar otras
organizaciones y esperar a algún otro. Esto no me concierne, como tampoco me concierne
crear nuevas jaulas y nuevas decoraciones para esas jaulas. Mi único interés es hacer que los
hombres sean absolutamente, incondicionalmente libres."

Jiddu Krishnamurti.

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