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Tema 1 y 2 Derecho Constitucional

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PROCESO DE FORMACIÓN DEL ESTADO MODERNO:

1.- El Estado como forma histórica de organización política


Un Estado es la forma moderna de organización del poder político. En su sentido extenso, el Estado
es toda forma de organización política por simple que sea (incluso las formas pre-estatales). Desde
un punto de vista más restringido, el Estado es una determinada forma de organización política,
que surge cuando se producen una serie de características en la historia (Estado moderno).

Todo Estado debe contar de tres elementos: población, territorio y poder. La población hace
referencia al conjunto de individuos que conforman un Estado (la base humana del Estado). Ese
conjunto poblacional comparte una unidad cultural e histórica, una serie de costumbres y
tradiciones, y un sentimiento de pertenencia a esa comunidad. El territorio es el escenario de la
vida política de la sociedad, es decir, el ámbito espacial donde el Estado va a ejercer su poder o
soberanía. El poder debe ser independiente y legítimo (legitimidad para ser obedecido y capacidad
para imponerse). El poder se ejerce a través de normas (Derecho) y el Estado creará instituciones
para poder ejercerlo.

2.- Las formaciones preestatales


El Estado moderno surge en un determinado momento del tiempo y la historia, en concreto, en la
Europa occidental de finales de la Edad Media. Todo lo anterior a ese momento es considerado
una forma preestatal. Por ejemplo, los grandes imperios de oriente, las polis griegas, las civitas
romanas o el orden político medieval son formas preestatales. En los grandes imperios de oriente,
el poder era de naturaleza despótica porque no se tenía en cuenta a los ciudadanos y tenía un
fundamento teocrático. Las polis griegas eran pequeñas humanidades, en las que el hombre tenía un
sentimiento de ciudadano y existía un fuerte sentimiento religioso. Las civitas romanas eran muy
similares a las polis griegas porque las personas participaban en política y la influencia religiosa era
potente. En esas civitas romanas, aparecen conceptos como el Derecho público o privado. Por
último, el orden político medieval se basaba en el feudalismo social debido a que había una
estructura piramidal en la sociedad y se seguía el sistema político de la poliarquía (múltiples
intermediarios entre el Rey y los súbditos). En la Edad Media, destaca la figura de Santo Tomás de
Aquino, al ser uno de los primeros partidarios de un cambio en la concepción del Estado. “La ley
eterna preside todo orden de creación, pero esto no impide que exista una ley humana que rija la
vida del hombre en sociedad. La ley debe ser la ordenación de la razón para el bien común y debe
estar hecha por aquellos que tienen a su cargo el cuidado de una comunidad.”

3. El Estado absoluto y su evolución:


A finales de la Edad Media, se produce una fuerte crisis, cuya consecuencia fue la aparición del
Estado moderno. El principal factor de esa crisis fue la dispersión del poder (demasiado repartido
entre los gremios, el Rey, la Iglesia, los señores…). Por lo tanto, aparece un Estado moderno que
concentra el poder en una sola figura (monarquía absoluta). Las características que permiten el
surgimiento del Estado moderno son varias. Destaca la unificación del poder en el monarca. El
absolutismo es de menor duración en Inglaterra que en el resto de Europa y se evoluciona hacia un
Estado constitucional de forma más rápida. En esas monarquías absolutas inglesas, el Rey va a ir
paulatinamente perdiendo poder. De hecho, en el S.XIII, Juan I de Inglaterra emite la primera carta
magna de derechos para establecer que el poder absoluto debe estar limitado por el poder divino, el
Derecho natural (costumbres, tradiciones) y los pactos alcanzados con los súbditos. En el resto de
Europa, el absolutismo puede perdurar en algunos Estados hasta el S.XIX. A diferencia de las
monarquías inglesas, el Rey va fortaleciendo su poder con el paso de las décadas.

La segunda característica que define a un Estado moderno es la delimitación territorial (aparición


de las fronteras). Las fronteras son entendidas como límites ajenos al poder de otros Estados.
Finalmente, la tercera característica es la objetivación del poder en el Derecho. El Derecho aparece
como un componente necesario para el desarrollo de la sociedad. Las normas son imprescindibles
porque transmiten certeza y seguridad al pueblo (ius certum). Además, empiezan a aparecer
filósofos defensores del absolutismo como Maquiavelo, Bodino y Hobbes. Maquiavelo crea el
término Estado y lo define como aquello que permanece, a pesar del dinamismo del acontecer
político. También era partidario de que la naturaleza del ser humano no es buena (“El fin justifica
los medios”, “El hombre olvida antes la muerte de un familiar que la pérdida de patrimonio”) y
sigue el movimiento del realismo político (la necesidad de separar el ser del deber ser, es decir, la
política debe estar separada de la religión). Bodino destaca con “Los seis libros de la república” y
apuesta por la teoría del derecho divino de los reyes. Con esta teoría, Bodino consideraba que el
monarca era el único representante de Dios en la Tierra y la cabeza visible de un Estado tan
absoluto como él. Por lo tanto, desobedecer al monarca era desobedecer a Dios. No existen límites
para el poder divino, salvo los marcados por Dios. Hobbes con su obra “El Leviatán” defiende que
el hombre es un lobo para el hombre. Esto se debe a que los hombres se ven acosados por sus
semejantes en su intento de obtener el poder (sinónimo de felicidad). Antes de la aparición del
poder, el hombre vivía en un estado de felicidad y libertad. Para solucionar este conflicto entre las
personas, debe crearse un pacto social para elegir una única voluntad que nos represente y nos
sustituya (renunciamos a nuestros derechos en favor de esa voluntad que nos representa).

No obstante, ese Estado absoluto entrará en crisis y surgirá una nueva forma política.

SURGIMIENTO Y DESARROLLO DEL ESTADO LIBERAL:

1.- El surgimiento y desarrollo del Estado liberal. Sus principales modelos


Con la crisis del Estado absoluto, llega el Estado liberal. Esta crisis surge por las recesiones
económicas, los conflictos sociales (los señores se rebelan contra los monarcas absolutos) y la
aparición de una nueva ideología liberal (dando pie a una serie de revoluciones). Ante estos hechos,
los monarcas absolutos se dan cuenta de que tienen que llegar a acuerdos con sus súbditos para
mantener el poder. Gracias a la aparición de la ideología liberal, aparecen conceptos como la
representación, las elecciones, la división de poderes…

La primera revolución fue la inglesa (“La Gloriosa” de 1688) y establece un gobierno


parlamentario, con Guillermo de Orange como monarca. Asimismo, se dictamina la primera
declaración de derechos (Bill of rights). En Estados Unidos, destaca la Guerra de la Independencia
de finales del S. XVIII. Se independizan las trece colonias británicas para conformar un Estado
Federal y la primera Constitución estadounidense (1787). A nivel europeo, la más famosa fue la
Revolución Francesa de 1789. Se aprobó con esta revolución la Declaración de Derechos del
Hombre y del Ciudadano (1789). Tras toda esta ola de revoluciones, surge el Estado liberal.

El Estado liberal consta de una serie de características. Se trata de un Estado individualista, es decir,
está al servicio del individuo y sin intermediarios. Es un Estado abstencionista porque no interviene
en el orden natural de las cosas, sólo reconoce los acontecimientos que suceden (a partir del
Derecho). Otro aspecto importante es la constitucionalidad del Estado, gracias a la elaboración del
concepto moderno de constitución como norma que debe limitar al poder político. Por último, es un
Estado representativo porque la relación entre gobernante y gobernado se basa en la confianza y el
mandato representativo.

Los grandes pensadores del Estado liberal son Locke, Montesquieu y Rousseau.

Con “Dos tratados del gobierno civil”, Locke defiende que el hombre vive en un estado de
naturaleza tranquilo (gobernado por las leyes naturales) antes de la aparición del Estado. Por lo
tanto, es necesario llegar a un pacto social, que no implique la renuncia de los derechos de los
ciudadanos. Debe existir un gobierno legítimo, basado en el consentimiento del pueblo.

Montesquieu apuesta por la división de poderes en “El espíritu de las leyes”. El poder se debilita
con la división de poderes, beneficiando así a la sociedad. El hombre con poder se ve tentado a
abusar de él.

Rousseau y “El contrato social” demuestran que la sociedad corrompe al hombre y es necesario
asociarse para obtener un bien común. Ese bien común es representado por una ley, que es la
expresión de la voluntad general.

El Estado liberal irá evolucionando hacia el Estado liberal de Derecho, que va a añadir nuevas
características como el imperio de la ley, la división de poderes y el reconocimiento de los derechos
y libertades fundamentales. Con el imperio de la ley (Rule of law), se pretende que la ley se
convierta en la expresión de la voluntad general y ha de ser acatada por todos (tanto ciudadanos
como poderes públicos). Por lo tanto, el Estado está sometido al Derecho. Además, surgen los
primeros Parlamentos (cuyos representantes son elegidos por los ciudadanos) que elaboran las
leyes. La división de poderes garantiza la libertad de los ciudadanos con el poder de dividirse. El
poder se divide en tres partes: legislativo (elaboración de leyes), ejecutivo (gobierna) y judicial
(aplicación y cumplimiento de las normas con la representación de los jueces y magistrados). El
reconocimiento de los derechos y libertades empieza a llegar con las cartas o declaraciones de
derechos. Todo Estado que carezca de derechos y libertades, también carece de una Constitución.

Pero, este modelo también sufre una clara crisis. Los problemas económicos destruyen los Estados
abstencionistas que no pueden intervenir en el devenir de la economía. Los motivos sociales
también provocan la destrucción de estos Estados, debido a que los monopolios empresariales
explotan y marginan a la clase obrera. Esta clase obrera empieza a luchar para verse representada en
el Estado. Asimismo, el Estado aumenta su participación en la economía.

Todo esto provoca un cambio hacia diferentes modelos de Estado. En algunos casos, se evoluciona
hacia un Estado fascista (Italia, Alemania). En otros escenarios (URSS, Cuba), llegó el Estado
marxista. También llegó el Estado social de Derecho hacia países como Francia.

EL ESTADO SOCIAL DE DERECHO:


El Estado social de Derecho tiene una serie de características. Tras el fracaso del abstencionismo,
vuelve el intervencionismo del Estado. Se corrigen los desequilibrios sociales y se trata de alcanzar
una justicia social (garantizar un mínimo de subsistencia para todos los ciudadanos). El Estado no
sólo reconoce los derechos y libertados, sino que amplia el catálogo de derechos hacia los derechos
sociales (vivienda, sanidad, maternidad). Además, comienzan a regularse mecanismos para
garantizar y proteger esos derechos.

No obstante, se produce una evolución en este Estado social porque no funciona correctamente
(motivos económicos, al ser un Estado benefactor). Se transformará en un Estado social y
democrático de Derecho. Se realiza una reinterpretación de todas las características anteriores. Se
establece que la voluntad general de la ley se refiera a todas las personas. Para ello, se establece el
sufragio universal (existente en España desde 1931). La ley no va a ser la única, ni la norma más
importante. La norma más importante será la Constitución. Los Parlamentos no serán los únicos que
puedan elaborar normas. La división de poderes se sigue respetando con el establecimiento de una
separación del poder sin la implicación de una colaboración entre estos poderes. Respecto al
reconocimiento de derechos y libertades, va a aumentar el número de estos tanto en su aspecto
formal como en el material. Este modelo de Estado se explica con claridad el Artículo 1.1 de la CE.

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